Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
—Qué malo es hacerse mayor. Estoy perdiendo oído. —suspiró la anciana, aún algo agitada por el susto que le había provocado la aparición del joven de rostro pálido, cabello blanco y puntiagudo y ojos azules. Luego volteó la cabeza en dirección a Bakugo—¿Es un amiguito tuyo?—
—No conozco a ese extra. —respondió el rubio ceniza, entrecerrando los ojos y mirando con desconfianza al chico que debería tener unos 13 años como la edad que aparentaba Bakugo. Y es que él, al igual que la anciana, tampoco había sentido la presencia de ese extraño chico.—¿Quién eres?—
—Jejeje.—el chico se rascó la cabeza.—Es que he visto tu combate y me has impresionado muchísimo. Y .. bueno, esperaba obtener un autógrafo tuyo.—
—¿Eh?—arqueó una ceja Bakugo, no esperando esa respuesta del chico pálido.
—¡Vaya! ¡Ya te ha salido tu primer fan, Katsuki! ¡Enhorabuena!—exclamó la anciana enfermera mientras colocaba otra venda en el cuerpo magullado del rubio ceniza.
—Bakugo, señora.—le rectificó Bakugo, matándola con la mirada.
—Jejeje.—rió la anciana.—Tan joven y tan formal. Eso es muy raro en estos tiempos. —cuando iba a aplicarle otra venda, se dio cuenta que ya no había ninguna más en la enfermería.—Oh, se han terminado las vendas. Voy a buscar más. No te muevas de aquí, jovencito—
—¡Señora, ya le he dicho que no tengo todo el día! ¡Tengo que ver el siguiente combate!—la anciana, ya se había dado la vuelta dirigiéndose a un ritmo muy lento hacia la salida de la enfermería.—¿Señora, es que no me oído?
—Eres demasiado impaciente, Katsuki.—a Bakugo casi le explota una vena al oír su nombre de pila de nuevo por parte de la anciana.—Y ...—la anciana miró al joven pálido.—chico que casi me mata del susto ... No puedes estar aquí. —
—Solo será un minuto, se lo prometo.—dijo el chico poniendo cara de angelito.—Por favor, déjeme hablar con él.—
—Está bien, puedes quedarte. —a la anciana le enterneció la súplica del chico.—Pero cuando regrese con las vendas, espero que hayas vuelto a las gradas, jovencito. —el desconocido asintió con una amplia sonrisa.—Aunque no estoy segura que vayas a conseguir un autógrafo de ese pequeño cascarrabias.—
—¡Señora, la estoy escuchando!—protestó Bakugo, cada vez más irritado por la tardanza de su estancia en la enfermería.
La anciana no replicó a Bakugo, simplemente rió siguiendo su camino hacia la sala contigua de la enfermería, donde estaba el inventario de provisiones del estadio. Ahora, en la enfermería solo estaban Bakugo, el joven desconocido y Temari, que yacía inconsciente en una de las camas de la enfermería.
—Así que eres mi fan, ¿eh?—dijo Bakugo con ironía, ya que no se creía las palabras del chico.
—Sí.—asintió el joven, que seguía mostrando una gran sonrisa.—Sobre todo me ha impresionado cuando has volado con tus manos. ¿Cómo has llamado a ese jutsu?—preguntó con la intención de que repitiera las palabras en inglés que había escuchado para cerciorarse de que los había oído no había sido su imaginación.
Antes de que pudiera contestarle el rubio ceniza, un quejido proveniente de atrás hizo que ambos chicos voltearan su rostro hacia la cama donde yacía Temari. Ésta se incorporaba frotándose el cuello magullado por la técnica de estrangulación de Bakugo.
—¿Por qué no me has matado?—preguntó Temari, mirando con odio a Bakugo. El joven desconocido abrió los ojos, realmente sorprendido por la pregunta de la chica. En cambio, Bakugo ni se inmutó. Viendo que el rubio ceniza no contestaba, Temari decidió proseguir en su pequeño interrogatorio hacia el vencedor del combate.—Después de todas las heridas que te he causado, nadie te lo habría reprochado. Si los papeles hubieran estado cambiados, yo te habría matado sin dudarlo. ¿Por qué no me has matado?—volvió a preguntar, pero esta vez con un tono de voz más elevado.
—...—Bakugo se quedó unos segundos en silencio, mirando a Temari. La joven y el chico esperaban ansiosos la respuesta del rubio ceniza. —Hace falta algo más que unas picaduras de mosquito para que quiera malgastar mi tiempo en matarte, coletitas.—por un instante pensó en Itachi, Orochimaru y Kabuto. Ese pensamiento hizo que apretara los puños como acto reflejo.—Hace falta muchísimo más.—añadió con la mirada sombría.
—...—esta vez fue Temari, la que se quedó sin palabras. Apretó los dientes con fuerza y salió echa un basilisco de la enfermería.—¡Te arrepentirás de haberme dejado con vida, Katsuki Bakugo!—
—Lo dudo ...—murmuró Bakugo, mirando el suelo al recordar las muertes de la niña bandida y de los hombres que custodiaban a Uraraka en una de las guaridas de Orochimaru.
Temari no escuchó las palabras de Bakugo, debido a que ya se encontraba lejos de la enfermería. Y es que aunque solo se arrepentía de la muerte de la bandida, todas esas muertes aún le ocasionaban arcadas y pesadillas de vez en cuando. Cuando Bakugo alzó la vista, vio al chico pálido a un palmo de distancia examinándole el rostro.
—¿Qué cojones ...?—dijo Bakugo, enfurecido por la proximidad del chico, quiso darle un empujón, pero el chico lo esquivó con una agilidad sobrehumana.—Te repito la pregunta, ¿quién eres? Y no me vengas con la mierda de que eres mi fan.—
—Katsu ...—viendo la mirada que le ponía Bakugo, el joven rectificó.—Bakugo, ¿has matado a alguien?—cuestionó, ignorando la pregunta que le había hecho el rubio ceniza.
—¿A qué viene esto, bastardo?—dijo Bakugo, algo sobresaltado por la súbita pregunta del chico.
—Lo digo por como has contestado a esa chica y la cara que has puesto luego. Parecía que estabas recordando un suceso de tu vida.—explicó el chico.
—Mira me importa una mierda que no me digas quien eres, pero deja de tocarme los cojones.—exclamó Bakugo, marchándose también de la enfermería y, por tanto, ignorando la orden que le había dado la anciana enfermera.
—Pero, la enfermera dijo que...—el chico siguió a Bakugo.
—¡Que le den a esa vieja!—gritó Bakugo, con paso ágil en busca de la arena del estadio.—¡Va apañada si cree que voy a esperarla! ¡Y tú deja de seguirme de una puta vez!—
—¡Es que aún necesito hacerte unas preguntas, Bakugo!—
—¡Pues que te den a ti también! ¡No pienso contarte una mierda, jodido acosador!—
Bakugo finalmente divisó la arena. Neji e Ino estaban ya combatiendo. La rubia parecía agotada. En cambio, a Neji no se le notaba ni una pizca de cansancio. El rubio ceniza se colocó en una de las primeras filas de las gradas. Al estar de pie molestaba a algunos espectadores que estaban sentados detrás de él.
—¡Aparta de ahí, chaval!—se quejó uno de esos espectadores que estaban viendo el combate en primera fila. Bakugo ni se inmutó y siguió allí viendo con una mueca de disgusto como Ino intentaba atacar a Neji, pero éste esquivaba los ataques sin ningún esfuerzo.—¡Te he dicho que te apart ...!—el espectador enmudeció al ver a Bakugo volteándose con una mirada terrorífica y haciendo mini explosiones.
—¿Decías algo, viejo?—preguntó Bakugo, mostrando los dientes como un desquiciado. El espectador se apresuró a negar con la cabeza.–Ya decía yo.—
Bakugo volvió a centrarse en el combate. No sabía cuánto tiempo llevaban combatiendo, pero lo que sí sabía es que sin un milagro, Ino perdería. Y es que todos los ataques de Ino (taijutsu, lanzamientos de kunais y shurikens, distracciones con clones ...) los esquivaba sin necesidad de tan siquiera usar el Byakugan.
—Ese tal Neji Hyuga está jugando con la chica.—comentó el chico desconocido que se había vuelto a poner la capucha.
—Grrr...—gruñó Bakugo, irritado en parte por la presencia del chico y en parte porque tenía razón.—¿Aún sigues aquí, acosador? Vas a terminar con agotar mi paciencia, criajo—
—Este combate no se parece nada al tuyo.—dijo el encapuchado, emitiendo un bostezo.—El examinador debería parar el combate. Está claro que ese Hyuga es muy superior a su rival.—
—Vete de una puta vez antes de que te asesine delante de todos estos miles de extras.—murmuró Bakugo, con un tic nervioso en el ojo.
—Ya que hablas de asesinar ... —el encapuchado ignoró la amenaza de Bakugo.—He oído que existe un lugar muy lejano de aquí donde viven una familia de asesinos muy famosa.—
—Déjame ver el combate tranquilo de una jodida vez ...—hacía mucho tiempo que Bakugo no se sentía tan irritado como en ese momento.
—Haz memoria. Seguro que has oído hablar de esa familia legendaria de asesinos.—el encapuchado se colocó delante de Bakugo con una agilidad felina dificultándole la tarea al rubio ceniza de seguir viendo el combate.—Viven en una montaña gigantesca.—
—No lo repetiré. Apártate de mi vista.—dijo Bakugo, extendiendo una de sus manos y haciendo mini chispazos.—Quiero reservarme para mis futuros combates, pero te estás ganando a pulso que te de una paliza que jamás olvides.—
—Solo responde a una pregunta y te prometo que te dejaré en paz. —replicó el joven encapuchado, acercando su rostro a escasos centímetros de Bakugo para estudiar las facciones del rubio.
—Una pregunta. Luego me dejas en paz de una puta vez.—dijo Bakugo, bajando el brazo que había extendido previamente. Posteriormente se cruzó de brazos.—Adelante, jodido acosador. Haz tu puta pregunta.—
—Esa familia legendaria de asesinos que te he mencionado antes ... —dijo el joven encapuchado, entrecerrando los ojos. Todo rastro de infantileza e ingenuidad que había mostrado en la enfermería, desapareció por completo. La mirada del joven se ensombrecía.—¿De verdad no has oído nada sobre la familia Zoldyck?—
—¿Eh?—arqueó una ceja, confundido.—Pues no. Y ahora déjame en paz de una jodida vez.—contestó Bakugo.
—Pero ...Eso es imposible ...—el joven encapuchado abrió los ojos como platos, sorprendido porque no los conociera. —No ... No ... Yo antes te he oído ...—el joven estaba en estado de shock negando con la cabeza.
Bakugo no escuchó nada de lo que murmuraba el joven encapuchado. Su atención estaba al 100% para con el combate. Así que apartó al joven con brusquedad para ver el desenlace del enfrentamiento entre Ino y Neji. Ino estaba con una rodilla en la arena, jadeando con dificultad. Desde tan lejos, no pudo escuchar lo que decía Ino, pero sí que pudo ver como Neji activaba el Byakugan por primera a pesar de que el combate estaba decidido.
Los cinco sentidos de Bakugo se agudizaron. Recordó que algo muy parecido había ocurrido en el combate grabado que vio entre Neji y su prima Hinata. Vio como si fuera a cámara lenta como Neji se acercaba a Ino. Sin pensárselo ni un segundo más, saltó sobre la arena y usó su quirk para propulsarse a toda velocidad.
—¡NEJIIIIIIIII!—rugió Bakugo, volando cada vez a más velocidad para detener al miembro del clan Hyuga. Éste se detuvo al oír su nombre. Bakugo recogió a Ino en brazos antes de que ésta cayera al suelo.—Te tengo.—
—¿Bakugo...?—murmuró Ino, con sus ojos apunto de lagrimar.
—Estoy aquí.—la reconfortó Bakugo con una sonrisa de ternura.
—No puedes estar aquí, Bakugo. —protestó Neji, con odio y aún con el Byakugan activado.—El combate aún no ha terminado.—
—El combate ha terminado, Neji.—le contradijo Genma, sorprendido y a la vez aliviado por la aparición de Bakugo para salvar a Ino de un desenlace posiblemente mortal.—Has ganado.—
Neji no parecía nada contento por las palabras del examinador. Dio un paso más en dirección a Bakugo.
—Ya has oído al paleto, Hyuga. Has ganado.—Bakugo se acomodó a Ino para poder sostenerla con un solo brazo. Con el brazo libre lo extendió tal y como había hecho previamente en la amenaza con el joven encapuchado.—Como des un paso más te vuelo la jodida cabeza.—
Y hablando del joven encapuchado. Éste había vuelto donde su hermana.
—Ya estoy aquí.—dijo el joven, abatido porque Bakugo desconociera su identidad.
—Ya no estoy tan seguro que ese rubio venga de nuestro mundo.—pensó el joven, sentándose.— ¿Habré oído mal el nombre del jutsu que utilizó para volar?—
—¡Killua! —dijo la niña, haciendo pucheros.
—Solo me llamas por mi nombre cuando te enfadas, Alluka—dijo Killua acariciando el pelo a su hermana.—Sí que has debido estar enfadada.—
—¡Es que dijiste que volverías en menos de 5 minutos!—se quejó Alluka.
—Lo siento, Alluka. ¿Me perdonas?—
—Mmmm ...—se llevó el dedo índice a sus labios haciéndose de rogar.—Solo si me acaricias la cabeza.—
—Claro.—dijo Killua con una sonrisa, por la petición de su hermana. Al acariciar el cabello de su hermana, ésta se le dibujó una sonrisa de oreja a oreja.—¿Entonces me perdonas por haber tardado tanto, Alluka?—
—¡Claro que te perdono, Onii-chan!—dijo Alluka siendo la niña más feliz del universo en ese momento.
Killua estuvo acariciando el cabello de su hermana distraídamente mientras su atención se volcaba en Bakugo.
—Aunque Katsuki Bakugo no sepa quien es mi familia, eso no quiere decir que esté equivocado. Estoy seguro que no le he escuchado mal. Dijo las palabras Deadly Missile Head. Tiene que ser de nuestro mundo. Ha de serlo. —pensó Killua.—Katsuki Bakugo, estaré vigilando todos tus movimientos y descubriré cómo has podido utilizar chakra siendo de nuestro mundo. Si conozco como lo ha conseguido ... Haré que Nanika vuelva y entonces le pediré que nos regrese a nuestro mundo.—
