Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
—¿No te puedes mover, Katsuki?—preguntó la enfermera acercándose a él.
—Ya le he dicho que no. Haga algo de una vez, que quiero ver el combate de Sasuke y el enano psicópata.—la enfermera, empezó a tocarle los brazos, pero no había reacción alguna. Luego le quitó la camiseta dejándolo desnudo.—¡Señora! ¿Qué cojones está haciendo?—
—Mmmm ...—la enfermera frunció el ceño al ver los múltiples puntos rojos en el torso y los brazos de Bakugo.—Me lo temía. Siento decirte que no vas a volver al estadio, Katsuki.—
—¡Sí que voy a ver el combate de Sasuke! ¡Así que haga su puto trabajo y deje de perder el tiempo!—exigió Bakugo, y es que el combate de Sasuke y Gaara era el que más ganas tenía de ver con diferencia.
—Me has entendido mal, Katsuki. Cuando te he dicho que no vas a volver al estadio no he querido decir que no vas a poder ver ese combate. He querido decir que te vienes conmigo al hospital de inmediato.—Bakugo arqueó una ceja confundido.—No participarás en el combate final, Katsuki Bakugo. Quedas descalificado del torneo.—
—¿Eh?—un tic nervioso se formó en el rostro del rubio ceniza.—Señora, sus bromas no le hacen gracia a nadie. Deje de decir tontería y cur ...—
—No es ninguna broma, Katsuki.—le interrumpió la enfermera.—Te has quedado temporalmente tetrapléjico. Es decir, te has quedado completamente paralizado de cuello para abajo. Pero no te preocupes, es un estado temporal. En un par de semanas con reposo absolu ...—
—¡Y una mierda!—esta vez fue Bakugo el que interrumpió, lleno de ira.—¡Usted debe estar chocheando (N/A: perder facultades mentales por la edad)! ¡Haga un favor al mundo y jubílese de una vez! ¡Y traiga a alguien aquí que no esté a un paso del otro barrio!—
—Katsuki, no voy a discutir contigo sobre este asunto. Te vienes al hospital conmigo y punto.—dijo en tono autoritario la enfermera.
—¡Si no quiere ayudarme, no me ayude! ¡Pero no voy a ir al jodido hospital! De todas formas, solo necesito mis piernas para vencer en la final.—dijo volviendo a intentar mover las piernas sin éxito.—¡Joder, moveos de una puta vez!—
—¿Qué parte de estar paralizado más abajo del cuello no entiendes? Tus piernas ahora están de adorno, Katsuki.—dijo la enfermera, armándose de paciencia.— He tratado a unos cuantos pacientes con heridas similares provocadas por el Juken (puño suave) de miembros del clan Hyuga. Se te han cerrado los Tenketsu (puntos de chakra). No hay tratamiento que remedie eso.
—¿Así qué dices que no puedo mover las piernas, eh? ¿Y cómo explicas que le explotara la cara a ese bastardo con mi pie¿ ¿Eh?—cuestionó Bakugo, fulminándola con la mirada.
—No comprendo del todo los jutsus del clan Hyuga, pero te digo que ...—
—¡Exacto! ...Bakugo volvió a interrumpir a la anciana enfermera.—¡No comprende una mierda! ¡Así que ya que ha decidido ser una completa inútil pírrese de aquí de una vez!—
—Fue por la adrenalina y la tensión del momento el por qué pudiste mover las piernas y realizar tu jutsu explosivo con los pies.—la persona que respondió a la pregunta de Bakugo no fue la enfermera, sino Neji, que estaba observando sin emoción alguna el techo de la enfermería.
—¿Eh?—Bakugo volteó la mirada.—¿Desde cuándo llevas escuchando, bastardo de mierda?—
—Aunque no te ataqué ningún punto de cintura para abajo ...—Neji ignoró la pregunta de Bakugo y siguió con su explicación.—... te ataqué un número suficiente de Tenketsus para que todo tu cuerpo dejara de funcionar. Tu instinto de supervivencia hizo que momentáneamente pudiera utilizar tus piernas, pero toda esa adrenalina ha desaparecido al no sentir peligro inminente. Así que ahora a tu instinto lo que le preocupa es que tu flujo sanguíneo y respiratorio siga su curso. Todo el esfuerzo de tus células está centrado en que permanezcas con vida y no el que te puedas mover.—
—...—Bakugo miró con un mayor odio a Neji del que había sentido cuando le vio por el televisor casi acabar con la vida de su prima.—Y si sabías que solo me podría mover unos segundos ... ¿Por qué no aguantaste un poco más antes de rendirte? Habrías ganado.—
—Mmm.—Neji se quedó pensativo unos segundos.—Supongo que perdí mi motivación para luchar.—
—¿De qué demonios estás hablando, bastardo?—cuestionó Bakugo.—¡Cuando me recupere de esta mierda te mataré por dejarme ganar!—
—¿Quién dice que me dejara ganar?—dijo Neji.—No debías ser capaz de mover un músculo, y aún así te las arreglaste para cambiar las tornas. Creía que eras un pájaro enjaulado incapaz de cambiar su destino. Pero me equivocaba. Perdí el deseo de luchar al comprender que el único pájaro enjaulado incapaz de escapar de destino era yo.—
—No comprendo nada de las mierdas de metáforas que utilizas...—dijo Bakugo, volviéndose a enojar.
Neji se quitó la bandana de la frente, mostrando una especie de tatuaje verde con una X en el centro de la frente. Bakugo abrió los ojos como platos
—El símbolo de la rama Bouke (rama secundaria).—respondió la enfermera a una de las preguntas que se habían formado en la mente de Bakugo.—Os dejo un momento a solas.—la enfermera se retiró dejando privacidad a los genins.
—Un día cuando tenía 4 años, me grabaron en la frente este símbolo detestable con el jutsu de la marca maldita. —Neji comenzó a explicar su historia.—Ese día, en Konoha se celebraba una ceremonia grandiosa. El líder del País del Rayo vino a firmar un tratado de paz con Konoha después de muchos años de estar en guerra con ellos. Pero en esa ceremonia donde acudieron todos los clanes de Konoha, incluído el extinto clan Uchiha, hubo un clan que no se presentó. El clan Hyuga. Ese día el clan Hyuga estaba de celebración por otro motivo. Y es que el sucesor de la rama Souke (rama principal) cumplía 3 años. Es decir, fue el día del tercer cumpleaños de Hinata-sama.—
—¿Por qué me cuentas ahora esto, ojos raros?—cuestionó Bakugo.
—Me odias por lo que te he hecho a ti, a Yamanaka y a Hinata-sama. Peor quiero que te pongas en mi lugar por un segundo.—contestó Neji.—¿Te puedo contar mi historia, Katsuki Bakugo?
—...—Bakugo estaba a punto de decirle que su situación no justificaba sus acciones. Pero se le vino a la cabeza las muertes violentas cometidas en la cueva donde encontró a Uraraka.—Bah. Haz lo que te dé la gana. De todas formas por tu jodida culpa no puedo escaparme de aquí.—
—Mi padre, Hizashi Hyuga, y el padre de Hinata-sama, Hiashi Hyuga eran hermanos gemelos. Pero a pesar de nacer el mismo día, el padre de Hinata-sama vino al mundo unos segundos antes así que se convirtió en el heredero del clan Souke y en cambio mi padre fue marcado con la misma marca maldita que yo. ¡Por unos segundos tanto mi padre como yo nos convertimos en pájaros enjaulados de la rama Bouke!—gritó esto último Neji.
—Bueno, aunque el tatuaje sea horroroso es para tanto para que te quejes de jaulas y de mierdas.—comentó Bakugo.
—Esta marca de mi frente no es solo decorativa. La rama Souke puede con facilidad destruir el sistema cerebral de la rama Bouke, pudiendo torturarnos o matarnos sin apenas esfuerzo. Esta marca es sinónimo del terror que nos inspira la rama Souke. Una mala mirada, una mala contestación ... Estamos sometidos a la voluntad de la rama principal. Esta marca es la jaula que nos impide volar y que solo desaparece cuando morimos sellando a su vez la capacidad del Byakugan. El clan Hyuga es un clan que posee unas normas de sucesión especiales. Los que buscan los secretos de las habilidades especiales que proporciona el Byakugan son muchos. En otras palabras, esta marca maldita solo es para proteger a la rama Souke. No permite que los segundos se pongan jamás primeros.—
Neji se dio unos segundos de pausa, cerrando los ojos al recordar con dolor a su padre.
—Pero el detonante que me hizo ver la realidad de este mundo fue ver como mi padre fue eliminado por los de la rama Souke para proteger el secreto del Byakugan.—Bakugo hizo una mueca, disgustado.—Esa misma noche, Hinata-sama estuvo apunto de ser secuestrada por alguien. Pero antes de que pudiera llevársela fuera de la aldea, Hiashi-sama lo detectó y lo mató en el acto. Estaba muy oscuro y el asaltante llevaba una máscara. Así que Hiashi-sama no supo a quién había matado hasta que le quitó la máscara del rostro.—continuó explicando Neji.—¿Quién crees qué era, Bakugo? —preguntó retóricamente, sin esperar respuesta del rubio ceniza.—Ese tipo era el líder ninja del País del Rayo que acababa de firmar la alianza con Konoha. Estaba claro que desde el principio el País del Rayo solo buscaba el secreto del Byakugan. Pero el País del Rayo falló en su plan y terminó con su líder ninja muerto. Así que dijeron que Konoha había roto la alianza y rompieron la tregua. Pusieron una condición para sellar la paz. Qué se le entregara el cadáver del causante del asesinato, es decir, querían el cadáver de Hiashi Hyuga. Evidentemente, no lo hacían por venganza solo quería su cadáver para descubrir los secretos del Byakugan. Y Konoha aceptó y con ello la guerra fue evitada. Pero el cadáver que entregaron no fue el de Hiashi Hyuga, sino el de su gemelo, es decir, mi padre. Con ello, contentaban al País del Rayo que creía disponer del cadáver de alguien de la rama Souke aunque en realidad los secretos del Byakugan murieron con él al ser de la rama Bouke. —
Hubo algo en la historia que hizo a Bakugo que se le viniera a la mente la matanza del clan Uchiha.
—Konoha y sus jodidos secretos...—pensó Bakugo, irritado.
—Eran gemelos y tenían casi la misma fuerza ... Pero al nacer un primero y otro después, sus destinos quedaron sellados. En nuestro combate tu destino debería haber quedado sellado, pero lograste escapar de él. ¿Cómo lo hiciste? ¿Cómo puedo escapar yo también de mi destino, Bakugo?—preguntó Neji reprimiendo lágrimas que estaban apunto de salir.
Un sonido de pisadas hizo que ambos genin voltearan su cabeza. Allí estaba Hiashi Hyuga acompañado de su hija pequeña, Hanabi Hyuga.
—¿Qué haces aquí?—preguntó de malos modos Neji.—¿Has venido a reírte de mí?–
—No he podido evitar escucharte, Neji. Venía para devolver un favor, pero quiero aprovechar y contarte la verdad de ese día.—respondió Hiashi, apenado.
—¿De ese día?—cuestionó Neji.
—¡Un momento! ¡Ya he tenido suficiente de dramas familiares por una buena temporada! ¡Ya que soy el único que no se puede mover idos a cualquier parte del mundo a hablar de vuestras mierdas pero dejadme en paz!—exclamó Bakugo, sintiéndose impotente por seguir sin poder un músculo de cuello para abajo.
—Contigo también quería hablar, Katsuki Bakugo. El Juken de Neji te ha cerrado los Tenketsu paralizándote casi por completo.—dijo Hiashi.
—¡Ya lo sé, joder! ¡Los Hyuga sois los putos amos! ¡Si pudiera mover las manos os aplaudiría para que vierais cuantíiiisimo os admiro !—exclamó con infinito sarcasmo Bakugo.
—Je.—sonrió Hiashi.—Veo que lo único que no ha conseguido paralizarte Neji es esa boca tan grande que tienes.—
—Pufff...—resopló Bakugo.—Mira, viejo. No estoy de humor, así que te pido amablemente que te pires de mi puta vista ahora mismo.—
—¿Eso es pedir amablemente, jovencito?—preguntó Hiashi, arqueando una ceja. —En fin, si me dejas terminar quería decirte que con el Juken los miembros del clan Hyuga podemos cerrar los Tenketsu pero, además, los miembros más expertos y experimentado también pueden reactivar el flujo del chakra con golpes aún más precisos.—
—Un momento ...—Bakugo abrió los ojos como platos.—¿Estás insinuando lo que creo que estás insinuando, viejo?—Bakugo vio como Hiashi asentía. A Bakugo se le iluminó la cara y no pudo reprimir una sonrisa de oreja a oreja. Aunque luego se puso serio mirándole con desconfianza.— ¿Por qué me ibas a querer ayudarme, viejo? No te conozco de nada.—
—Antes lo he dicho, he venido a devolver un favor. Más concretamente, a devolverte un favor a ti, Katsuki Bakugo.—explicó Hiashi. Bakugo se quedó mudo por no tener ni idea de por dónde venían los tiros.—Ayer fui al hospital a visitar a mi hija. Aunque sea muy estricto con ella y crea que no es digna de ser la sucesora de esta familia sigue siendo mi hija y me preocupo por ella. Allí estaba su sensei, Kurenai Yuhi. Me explicó que Tsunade-sama volverá en unas semanas gracias a Jiraiya-sama y sobretodo gracias a ti. Ella es la única que puede curar a mi hija y que pueda seguir siendo una ninja. Estoy en deuda contigo. He sido informado que mi hija estaba viendo los combates pero se ha resentido de las heridas y ha vuelto al hospital. Iba a visitarla al hospital con Hanabi, pero antes necesito pagar la deuda que tengo contigo, Katsuki Bakugo. —
—¡Será estúpida la ojos raros!—pensó en voz alta Bakugo, preocupado por la chica. —¡Debía permanecer quieta hasta que apareciera la vieja bruja!—después de unos segundos en silencio se le ocurrió algo.—¿Y por qué no curas a tu hija, viejo? ¡Ella fue también atacada por Neji! ¡Haz esa mierda que has dicho antes de reactivar los Tenketsu con ella!—
—Tu caso y el de mi hija no son iguales, Katsuki Bakugo. —dijo Hiashi negando con la cabeza.—Hinata fue golpeada en órganos internos y tú en cambio no. Yo puedo reactivar el flujo de chakra como un interruptor pero no puedo regenerar tejido muerto. De ello solo es capaz de hacerlo Tsunade-sama.—después de unos segundos de tenso silencio, Hiashi volvió a hablar.—Si deseas que reactive tus Tenketsu tengo que advertirte ...—
—¡De ninguna manera!—la anciana enfermera que había oído la última parte de la conversación se interpuso entre ambos.—¡No voy a permitir que nadie, por mucho que seas el líder del clan Hyuga , ponga en riesgo la salud de mis pacientes!—
—¡Señora ...!—Bakugo se quedó callado ante la furia de la enfermera que le colocó su índice en su boca para mandarlo callar.
—¡Ni señora ni leches! ¡No necesitas de un tratamiento tan agresivo para que te pongas bien! ¡En un par de semanas estarás como nuevo y no necesitas ganar este loco torneo para ser chunin! Estoy segura que has demostrado ya lo suficiente para que te asciendan sin necesidad de luchar en la final! ¡Así que se acabó la discusión!—
—¡Señora , necesito ganar este torneo! —Bakugo apartó el dedo de la enfermera bruscamente.—¡Este viejo me da la posibilidad para hacerlo, y no voy a permitir que se entrometa en mi camino!—
—¡Ya te he dicho que no necesitas ganar para ser chunin, Katsuki!—contraatacó la enfermera, con más ira aún.
—¡Me importa una mierda ser chunin! ¡Lo que me importa es ganar esto!—replicó Bakugo.
—¿Pero por qué necesitas ganar entonces, Katsuki?—cuestionó la enfermera.
—...—recuerdos de como Itachi retiraba la katana del corazón de Mikoto golpearon su cerebro con brusquedad.—Por mi madre.—
—...—la enfermera se quedó mirando unos segundos a Bakugo, y al ver una expresión tan decidida la convenció.—¡Haz lo que quieras! ¡Luego no me vengas a verme cuando acabes destrozado, Katsuki!— se retiró dando la espalda a los Hyuga y a Bakugo.—Esta juventud de hoy en día ...—
Una vez fuera de la enfermería, Hiashi prosiguió con su advertencia.
—La enfermera tiene razón. Reactivarte los Tenketsu a la fuerza puede resultar muy peligroso. Un mínimo error y te quedarías tetrapléjico para siempre. Lo más sensato sería que reposaras unas semanas como ha dicho la enfermera.—
—Ya has oído del por qué tengo que ganar esto, así que dejaré la sensatez para otro día.—dijo Bakugo, sin atisbo de duda.—Adelante, viejo.—
—Esto te va a resultar bastante doloroso, Katsuki Bakugo.—le advirtió Hiashi.
—¡Cuánto antes empieces antes podrás ir a ver a la ojos raros! ¡Así que menos hablar y más actuar, viejo!—replicó Bakugo.
—¡Byakugan!—Hiashi activó su jutsu más característico. —¡Juken!—numerosos golpes con los índices impactaron en las zonas donde había golpeado previamente Neji.
—Bggm...—Bakugo apretó la mandíbula para no aullar de dolor. Hiashi se había quedado muy corto cuando dijo que iba a ser bastante doloroso.
—Listo.—Hiashi desactivó el Byakugan.—Tardarás aún unos minutos en recobrar el flujo de chakra.—
—Joder, dijiste que iba a ser bastante doloroso no que iba a ser como una patada en las bolas.—dijo Bakugo, escupiendo algo de sangre.
Fue un dolor tan intenso que al final se desmayó. Cuando recobró el conocimiento, vio como Hiashi y Neji estaban abrazados, ambos con los ojos llorosos.
—¿Pero qué ...?—Bakugo arqueó una ceja.—¿Pero vosotros no os odiabais ...?
—Hiashi-sama ...—dijo Neji ignorando a Bakugo.—¿Puedo ir a ver al hospital a Hinata-sama con vosotros? Me gustaría disculparme con ella.—
—Por supuesto que puedes venir, Neji ...—asintió Hiashi con una sonrisa. Luego se levantó, ayudando a Neji a incorporarse de la cama.—Buena suerte en la final, Katsuki Bakugo.—
Ambos se retiraron dejando a Bakugo patidifuso (muy sorprendido)
—No entiendo nada ...—murmuró Bakugo. Se dio cuenta que Hanabi aún seguía allí.—¿Qué haces aquí, pequeñaja? ¿No te vas con ellos?—
—Katsuki Bakugo ...—el tono tan serio de una chica de 7 años hizo que Bakugo estuviera aún más sorprendido que antes.—Soy Hanabi Hyuga, hermana de Hinata. Ella es la persona a la que más quiero en este mundo. —hubo un silencio largo e incómodo sobretodo por parte de Bakugo que no sabía que decirle a esa niña tan extraña para que se largara.—Te he estado observando. he visto como protegías a esa chica de mi primo. Y cómo de valiente has sido en tus combates y aquí en la enfermería. Por eso, a pesar de que eres maleducado, impaciente, insolente y molesto...—por cada insulto la vena de Bakugo de la frente se hacía más y más grande.—Tienes mi bendición ...—Hanabi se inclinó ligeramente como muestra de respeto. El enfado de Bakugo se transformó en incredulidad absoluta. Hanabi le dio la espalda y se dispuso a salir de la enfermeria
—¿Eh?—
—...—Hanabi volteó el rostro enseñando su Byakugan.—¡Pero te advierto como le hagas el más mínimo daño a mi hermana, acabaré contigo!—dicho eso desactivó su Byakugan y se marchó en dirección al hospital donde estaba Hinata.
Bakugo se quedó sin mover un músculo de la cara durante casi un minuto por la impresión.
—¿Qué acaba de pasar?—preguntó Bakugo a la nada. Le vinieron a la mente las imágenes de Hinata pidiendo perdón por cualquier cosa. De Neji y Hiashi abrazados entre sollozos. Y del discurso Hanabi—A cada cual más raro...—
Como acto reflejo se llevó la mano a la cara. Y para aumentar su sorpresa, ya podía mover la mano. Probó el resto de extremidades y pudo moverlas con algo de dificultad.
—Je. Es un viejo raro pero al menos el cabrón sabía de lo que hablaba.—dijo Bakugo, sonriendo de manera arrogante y feliz a la vez.
Empezó a hacer estiramientos cuando oyó el griterío del público a pesar de la distancia donde se encontraba la enfermería.
—¿Qué estará pasando allí fuera?—pensó en voz alta Bakugo, crujiéndose los nudillos.—¿Habrá ganado Sasuke o el enano psicópata?—
Se puso la camiseta a toda prisa y trató de localizar a Deku, pero no estaba por ninguna parte. Después de más de dos minutos pensando y pensando donde podía estar recordó donde estaba.
—Mierda, es verdad ... La dejé clavada en la arena cuando peleé contra Neji.—murmuró Bakugo. Así que Bakugo salió de la enfermería sin Deku, pero cuando dio un paso fuera de la sala sintió un pequeño temblor y oyó una gran explosión procedente del estadio.— ¿Y ahora qué pasa?—
