Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

—Haré las locuras necesarias para salvar a mis amigos, Hatake.—dijo Bakugo mirando el punto interesente que había visto en las gradas. Puso sus palmas de las manos en posición para salir disparado con explosiones.—Al fin y al cabo soy un chunin de Konoha.—les dio la espalda a unos anonadados Guy y Kakashi. Giró la cabeza una vez más.—¡Ahh! ¡No dejéis que estos jodidos extras os maten o si no os mataré!—

Después de decir eso volvió a volar con sus explosiones esquivando ataques de kunais y shurikens por todos lados. No escuchó el diálogo que estuvieron manteniendo Guy y Kakashi a raíz de sus últimas pálabras.

Bakugo para perseguir a Sakura, Shikamaru y Sasuke no tenía un perro parlante como Pakku ni tenía las técnicas extraordinarias de rastreo que poseía Kakashi. Pero sí tenía un plan. Y ese plan lo tenía enfrente suyo. Kiba Inuzuka y Akamaru le llevarían hasta su objetivo. Aunque primero debía despertarlos ya que dormían plácidamente fruto de haber caído en el genjutsu del enemigo.

—¡Ey! ¡Cara de perro! ¡Deja de holganazear y acompáñame con tu estúpido chucho!—gritó Bakugo, cruzándose de brazos. Pero no hubo respuesta. —¡DESPIERTA DE UNA JODIDA VEZ! —el grito de furia lo acompañó con un tortazo que le cruzó la cara provocando que su mejilla izquierda se tornara roja.—¡HE DICHO QUE DESPIERTES!—esta vez golpeó la otra mejilla con el dorso de la mano. Siguió abofeteando la cara del genin, hay que decir que con más fuerza de la necesaria, hasta que al quinto bofetón el heredero del clan Inuzuka abrió los ojos.—¡AL FIN, JODER! ¡EN MARCHA!—

—¿Eh? —dijo un desorientado Kiba.—¿Qué haces aquí, Bakugo? ¿Ya ha acabado el torneo? Y lo más importante, ¿por qué me duele tanto la cara?—preguntó frotándose las mejillas.

—¡No estoy aquí para responder a tus preguntas de mierda!—dijo de malos modos Bakugo.—¡Despierta a tu chucho y larguémonos de aquí!—

—¿De qué estás habla ...?—Kiba que se seguía frotando las mejillas para aliviar el dolor empezó a comprender la situación en la que se encontraba. Miró a ambos lados y vio como multitud de espectadores dormían. Además también vio algunos ninjas luchando contra otros.—¿Qué está pasando aquí?—dijo con voz temblorosa.

—Los cobardes del sonido y la arena se han aliado para invadir Konoha.—respondió Bakugo, con —Me han encargado encontrar a Sasuke y detener su misión suicida de ir contra el tapón sin cejas. Pero para hacer eso necesito que me indiques donde está. Así que en marcha.—

—¿Una invasión ...? Mi familia, el orfanato ...—balbuceó Kiba.—¡El Hospital! ¡Ahí están Kurenai y Hinata debemos !...—otro bofetón de Bakugo le quitó el habla, aunque le ayudó a reslover la duda de por qué le dolía tanto la cara.

—¡Escúchame, anormal! —exclamó Bakugo, muy cabreado—¡En esta guerra todo el mundo está jugando un papel! ¡Y el nuestro es el de ayudar a Sasuke y de paso ayudar a los idiotas de la frentona y del bostezos que han ido a buscarle! ¡Olvídate del resto y confía en que se las apañarán! ¡Ahora solo céntrate en utilizar tu nariz de perro e indicarme donde tengo que ir!—

—...—Kiba se quedó unos segundos callado, pero el bofetón consiguió centrarlo finalmente.—Mi olfato no está lo suficientemente desarrollado, solo Akamaru es capaz de hacerlo.—

—¡Eso es lo que te he estado diciendo desde el principio! ¡Qué despiertes a tu jodido chucho! Podría abofetearlo para despertarlo, pero no tiene la culpa de tener un dueño tan gilipollas. Así que lo despiertas tú o lo despierto yo. Tú eliges, cara de perro. Ya he perdido demasiado tiempo, no me sigas jodiendo más.—dijo Bakugo, chasqueando la lengua.

—...—Kiba asintió, por primera vez en su vida asustado de Bakugo.—Akamaru, Akamaru ...—susurró zarandeando el cuerpo del perrito con delicadeza. —Vamos Akamaru, tienes que ayudarnos...—Bakugo apretó la mandíbula. No le gustaba que no estuviera siendo más brusco, pero se calló al ver que el perro se despertaba.

—¿Guau?—ladró Akamaru, confundido.

—Akamaru, ¿recuerdas el olor que desprenden Sakura, Sasuke y Shikamaru, verdad? —el perrito asintió, sin comprender por qué lo preguntaba su amo.—Bien, quiero que olfatees y me digas dónde están ahora.—Akamaru seguía demasiado confundido y se quedó unos segundos mirando extrañado a Kiba.

—¡El tiempo es oro, chucho!—dijo Bakugo crujiéndose los nudillos.

—Guauu.—ladró atemorizado. Eso fue el empujón necesario para seguir la orden de su amo sin preguntar. Después de unos segundos olfateando, finalmente detectó el rastro—¡Guau, guau, guau!—

—¿Dices que están en esa dirección Akamaru?—dijo Kiba, señalando su espalda donde quedaba el bosque. Akamaru asintió

—Hasta ahí lo sabía yo. El cíclope me dijo que habían tomado esa dirección. Pero necesito indicaciones más precisas. El bosque es un lugar muy amplio.—replicó Bakugo, moviendo el pie con un tic nervioso por la impaciencia.—Debéis acompañarme.—ordenó con una cara en el que no cabía negarse

—Yo aún no estoy capacitado para correr. El puñetazo que me diste en las preliminares me causó una conmoción cerebral. Cuando corro me mareo. Aún me quedan unos días para recuperarme del todo.—explicó Kiba.

—¿Quién ha dicho nada de que debas correr? ¡Aunque estuvieras bien solo harías que retrasarme! —Bakugo le dio la espalda.—¡Súbete y ve diciéndome qué dirección debo tomar!—

—Pero ...—empezó diciendo Kiba no muy seguro. Y es que la incomodidad de ir abrazado a Bakugo se le sumaba el hecho de que ya llevaba a Deku y ocupaba gran parte de su espalda.

—¿¡Quiéres que te abofetee de nuevo, cara de perro?! —sin esperar respuesta de Kiba, Bakugo prosiguió.—¡Pues sube de una jodida vez!—

Kiba tragó saliva y se las apañó para agarrar a ir sobre Bakugo sin cortarse con la hoja afilada de su espada. Akamaru se apoyó en la cabeza del heredero del clan Inuzuka como de costumbre.

Bakugo al sentir el peso de Kiba, empezóa segregar nitroglicerina en las palmas de sus manos y de sus pies para ganar aún más velocidad.

—Guau, guau, guau...—se comunicó Akamaru con Kiba.

—Akamaru me dice que ha detectado dos rastros. ¿A dónde vamos?—preguntó Kiba.—En ambos sitios hay varias personas. No sabría decirte que rastro corresponde a cada persona.

—Tsk.—masculló Bakugo. —Pues vayamos al que más cerca esté de nosotros.—

Bakugo salió disparado con su quirk y apunto estuvo de caerse Kiba. Tuvo que agarrarse con más fuerza a la espalda del rubio ceniza.

—¡Izquierda...! ¡Derecha ...! ¡Algo más a la derecha ...! ¡Ahora izquierda...!—Kiba decía y Bakugo seguía las indicaciones sin rechistar como un cohete teledirigido por el Inuzuka.—¡Derecha..! ¡Todo recto ... !Izquierda ...!—y es que los miles de árboles hacía que fuera imposible que se pudiera ir en línea recta y por tanto tenían que ir esquivando gruesos troncos y rocas por todo el camino.

Unos minutos más tarde llegaron a uno de los dos sitios donde Akamaru había rastreado que estaban los compañeros de Bakugo. Allí se encontraba un grupo compuesto por nueve ninjas del sonido rodeando a un chico magullado y ensangrentando.

Bakugo se detuvo a una distancia prudencial para que esos ninjas no detectaran su presencia. Hizo un mayor esfuerzo para intentar averiguar quien era ese chico al que estaban dando una paliza. Se trataba de Shikamaru que estaba siendo torturado. El semblante del rubio ceniza cambió y le vino a la mente la imagen de Uraraka cuando la encontró irreconocible por los moretones y heridas que recorrían su cuerpo.

—¡Dónde están tus compañeros! ¡¿Dónde están esa chica y el perro que te acompañaban?!—gritó el que parecía el líder de los 9 ninjas del sonido.—¡Habla y tu muerte será rápida! Tienes mi palabra. Sino ...—hizo una señal con la cabeza y uno de sus hombres le dio un fuerte puñetazo en la boca del estómago.

—¡Aaargghh!—gritó Shikamaru de dolor. El golpe fue tan violento que hizo que vomitara al instante. Se quedó retrociéndose de dolor tumbado en el suelo

Bakugo apretó los puños.

—Pobre Shikamaru ...—susurró Kiba, preocupado por su amigo.—Debemos pensar en un plan para poder sacarlo de allí. Quizá uno de nosotros debería actuar como cebo y mientras están distraídos que el otro se lleve a Shik ...—

—Baja.—ordenó Bakugo interrumpiendo la explicación del plan de Kiba.

—¿Eh? —Kiba se había olvidado que seguía agarrado a la espalda de Bakugo.—Aahh, lo siento. —se soltó de su espalda y se agachó a su lado.—¿Entonces quién de nos ...?—Kiba casi se atraganta al ver como Bakugo corría como una bala hacia ellos.—¡¿Te has vuelto loco, vas a ir tú solo contra todos ellos?!—pero Bakugo ya estaba muy lejos para escucharlo.

Los 9 ninjas oyeron los pasos violentos que emitía Bakugo al correr y voltearon la cabeza en su dirección.

—¡BOSTEZOS! ¡NI SE TE OCURRA LEVANTARTE!—gritó Bakugo de la manera más autoritaria posible. Sin parar de corre desenvainó a Deku y cuando estuvo a unos 10 metros de distancia lanzó una estocada impregnada con chakra de viento creando una ráfaga cortante como en su último combate contra Tsunade.

La ráfaga de chakra emitida de la punta de Deku, partió todo lo que estaba a su paso. Rocas, árboles, piel, músculos, huesos, órganos ...

7 de los 9 ninjas del sonido quedaron desmembrados y murieron por la pérdida de sangre o por las heridas letales en un órgano vital. Solo dos esquivaron el ataque de Bakugo, uno de ellos al agacharse y el otro al saltar.

Pero Bakugo estaba preparado ante la posibilidad de no matar a todos y siguió corriendo mientras sacaba de su portakunais un kunai y le clavaba en el cuello al que logró esquivar la ráfaga cortante agachándose. Murió ahogándose en su propia sangre.

Bakugo dejó el kunai en el cuello del enemigo muerto y alzó la vista para observar al último superviviente y el que parecía líder. El rubio ceniza dio un salto para ponerse a su nivel. Estando en el aire, trató de partirle por la mitad con Deku pero el líder del sonido logró bloquear el ataque con su katana. Cuando ambos aterrizaron en el suelo, Bakugo fue el primero en volver a atacar y le lanzó una fuerte patada en la entrepierna que hizo que el líder del sonido cayera de rodillas adolorido. El rubio ceniza se guardó a Deku en su espalda y se acercó por detrás de su enemigo. Le aplicó la técnica de Jiu Jutsu Mata León tal y como hizo antes contra Zaku en el bosque de la muerte para dejarlo insconsciente. Solo que ésta vez siguió apretando hasta matarlo.

Bakugo, se acercó al magullado y casi inconsciente Shikamaru. Éste solo podía ver con un ojo ya que la inflamación por los golpes le había cerrado el otro.

—¿Bakugo?—Shikamaru se sentía demasiado cansado para racionalizar lo que acababa de pasar.

—Estás hecho un asco, bostezos.—contestó Bakugo.—Si tienes fuerza para hablar que sea para decirme dónde están Sakura y Sasuke y el por qué te has separado de la frentona.—

Entre tanto, Kiba se había acercado a sus dos compañeros de promoción. Pero no llegó completamente a ellos, ya que se tuvo que detener al entrarle arcadas al ver tantos cadáveres, entrañas, sesos y extremidades desmembradas. Después de las arcadas, llegó el incontrolable vómito.