Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

—Y aún sabiendo que si te tomas más de una píldora a la semana los daños internos ocasionan una reducción de tu esperanza de vida, has decidido tomarte dos en un solo día. —dijo Kiba con la voz temblorosa.—Estás loco ...—

Bakugo recordó la conversación última con Kakashi: ¡No hagas ninguna locura, Bakugo! Haré las locuras necesarias para salvar a mis amigos, Hatake

—Puede que lo esté. —dijo Bakugo. Unos segundos después, por fin notó como el flujo de chakra volvía a recorrer todo su organismo con la fuerza de una cascada.—Ya ha hecho efecto. En marcha, no quiero perder más tiempo.—Bakugo agarró al incrédulo Kiba y lo puso en su espalda sin apenas esfuerzo.—¿Ahora, por dónde, cara de perro?—

Con las energías renovadas, la persecución del rastro de Sakura y Sasuke fue mucho más rápida. Sólo tardaron un par de minutos más hasta llegar a la zona dónde se hallaban los compañeros de Bakugo.

La escena que vieron Akamaru, Kiba y Bakugo les dejó completamente confundidos. No tuvo tiempo el cerebro de Bakugo para poder procesar y racionalizar las imágenes que captaban sus ojos. Su instinto y reflejos sobrehumanos se apoderaron de su cuerpo, bloqueando in extremis con Deku un ataque mortal de una cola monstruosa de color marrón proveniente de Gaara dirigido a Sasuke Uchiha.

Bakugo, cargado de Kiba y Akamaru, aterrizó en una rama muy gruesa de un árbol gigantesco. El pulso le iba a mil por hora. La adrenalina y el efecto de aceleración de su flujo de chakra por las drogas le agitaba el corazón a una velocidad peligrosa. Debía tranquilizarse sino quería morir allí mismo de un infarto. Pero es que lo que veía no ayudaba nada para que se calmara.

En frente suyo, tenía a Gaara. Pero a la vez no era él. Era una criatura extraña mitad niño, mitad demonio. La parte derecha de la cara de Gaara estaba deformada, como si tuviera un tumor marrón. Además su ojo derecho era de un color amarillo siniestro. También contaba con una larga cola de color marrón que le nacía de la parte inferior de su calabaza. Por último, ya no tenía un brazo izquierdo. Al menos no humano. Esa extremidad era también de color marrón y tenía ahora una longitud de unos tres metros y un grosor de más de un metro.

Bakugo tembló de miedo. Pero no por el nuevo aspecto demoníaco de Gaara, sino las garras del extraño brazo tenían presa a Sakura. La pelirrosa estaba atrapada entre sus garras y el tronco de su árbol.

Se le hizo un nudo en la garganta. Se llevó la mano al pecho ... y apretó ¿Y si estaba muerta?

—¡KATSUKI BAKUGO! ¡POR FIN APARECES! —rugió Gaara con una voz mucho más grave que no parecía suya.—¡ME ESTOY EMPEZANDO A ABURRIR DE JUGAR CON TUS AMIGOS! —la palabra amigos le dio un toque de burla.—¡ÚNETE AL JUEGO, KATSUKI BAKUGO! —

Gaara hizo más presión con su brazo monstruoso y Sakura reaccionó gritando de dolor. Bakugo se sobresaltó, pero dejó de temblar. No estaba muerta. Nunca antes se había alegrado tanto de oir a alguien gritar por el dolor.

Suspiró aliviado. Pero solo se permitió un instante de relajación. Echó un vistazo atrás. Sasuke estaba tirado en la rama donde había aterrizado. Tenía el sello maldito activado y con el rostro repleto de sudor.

—¿Bakugo? —dijo Sasuke, perplejo. —¿Bakugo, qué haces aquí? ¿Y por qué estás cargando a Kiba?—

—...—Bakugo no contestó. Volvió su atención al frente. Alternando su vista en Sakura y Gaara.—Sasuke, hazme un resumen del por qué el tapón sin cejas ahora parece un engendro sacado de los infiernos.—

—Pues ... —Sasuke iba a contestar, pero un pinchazo agudo proveniente de su cuello que recorrió todo su cuerpo hizo que arqueara la espalda por el dolor.—Aaaargghhh .—

—¿¡Sasuke qué cojones te pasa?!—preguntó Bakugo, preocupado. La situación era aún más desesperada de lo que creía el joven rubio.

—¿Tú eres el otro chico de Kakashi, no?—oyó una voz a sus pies que no reconocía. Echó un vistazo abajo. Se trataba de Pakkun, el perro parlante rastreador de Kakashi.—Te recuerdo del combate contra Zabuza. También recuerdo su espada que parece que ahora tienes tú.—Bakugo iba a contestarle de malas maneras por la interrupción, pero otro grito de Sasuke le dejó sin habla.—Es el sello maldito. —explicó Pakkun.— Algún que otro día me pasé por el entrenamiento que tuvieron Kakashi y Sasuke el último mes. Le pasa cuando abusa de su chakra. No sé cuantos chidoris ha usado, pero diría que entre 3 y 4. Por no hablar de la pelea que ha mantenido este tiempo contra ese monstruo. No le queda chakra. Ya no puede luchar.—

—¡Eso es mentira! —Sasuke se incorporó a duras penas.—¡Puedo perf. aaargggggg!—otra punzada de dolor le devolvió de nuevo al suelo. En este caso a la rama.

—¡¿CUÁNTO TIEMPO ME VAS A HACER ESPERAR, KATSUKI BAKUGO!—rugió Gaara, mostrando todos sus dientes. Así pudo comporbar que también su muelas y colmillos de la parte derecha de su boca habían aumentado enormemente de tamaño.—¡SI NO JUEGAS CONMIGO, TENDRÉ QUE JUGAR CON ELLA!—aplicó aún más presión haciendo aullar de dolor a la pelirrosa. Hasta que finalmente el dolor fue tan grande que se desmayó.

Bakugo apretó los dientes y se puso en posición de ataque.

—¡No caigas en su trampa, Bakugo!—gritó Pakkun. Bakugo volteó la vista hacia él con cara de pocos amigos.—No sé cuan fuerte llegas a ser, pero él es más fuerte que tú. De eso estoy seguro. Actualmente, ese crío de la arena debe tener un nivel similar al de Kakashi. Y he dicho actualmente siendo mitad monstruo. Creo que aún puede llegar a ser mucho más fuerte cuando se acabe de transformar del todo.—

—¿Y qué propones, chucho parlanchín? —dijo con odio Bakugo.—¿Qué huyamos y dejemos a Sakura a la merced de esa cosa?—

—Por supuesto que no. Pero podemos salvarla sin enfrentarnos a él en un ataque kamikaze. Yo no soy nada bueno peleando, pero soy bueno esquivando y puedo provocarle y distraerle metiéndome con él.—explicó Pakkun.

—¿Quieres actuar de cebo, chucho parlanchín?—preguntó Bakugo, dejando de odiar al perro y sintiendo algo de respeto por él.

—Sí. No sé cuantos segundos lo podré distraerle, pero espero que sea el suficiente para que puedas recuperar a Sakura e irnos de aquí a pedir refuerzos.—dijo Pakkun.

—Je.—rio Bakugo, pero no había rastro de alegría en esa risa.—Agradezco tu idea, chucho parlanchín. Pero tu plan está condenado a fracasar. —antes que Pakkun pudiera replicar, Bakugo se adelantó para explicarse. —Aún suponiendo que ese psicópata se deja provocar por ti y eso me permite rescatar a la frentona, no veo forma a como escapar de ese engendro. Sakura está inconsciente. Sasuke está en las últimas. —el susodicho quiso contradecirlo pero otra vez el dolor por el sello maldito le daba la razón a Bakugo. —Y el cara de perro no puede correr. Aún dejando a Deku aquí tirada, tendré que cargar más de 120 kilos y escapar a toda velocidad. No tengo la fuerza de All Might para hacer esa proeza. El psicópata me daría caza y nos mataría a todos.—

—...—Pakkun se quedó callado. Se consideraba muy inteligente, pero no se le ocurría nada mejor para salvar a la chica.

—¿Cuánto tiempo vas a estar en mi chepa, cara de perro?—cuestionó Bakugo con una mirada furibunda a Kiba.

—Yo ...—Kiba se bajó lentamente, con la cara roja por la vergüenza. —Lo siento. Es que la imagen de ese chico me ha petrificado.—

—Por suerte tengo un plan mucho mejor que el tuyo, chucho parlanchín.—Bakugo se estiró la espalda.

—¿Y cuál es?—quiso saber Pakkun.

—Yo me enfrento a ese psicópata y vosotros volvéis a la aldea.—resumió Bakugo.

—¡Idiota! ¿No has oído lo que te he dicho? ¡Ese monstruo es como mínimo del nivel de Kakashi! ¡Te matará!—ladró Pakkun

—¿Y? Mejor que muera yo sólo a que muramos todos. —dijo Bakugo completamente serio.—Aquella vez no la pude salvar ...—murmuró Bakugo recordando amargamente el episodio de la cueva de Orochimaru con Uraraka. Se sacudió la cabeza con brusquedad para sacarse de la mente aquellas imágenes—¡No voy a permitir que aquello pase de nuevo! ¡Aunque el precio a pagar sea mi vida! ¡GAARAAAA!—rugió el rubio ceniza

—¡AL FIN TE ANIMAS A JUGAR, KATSUKI BAKUGO!—le devolvió el rugido Gaara mostrando su monstruosa dentadura.

—¡YA LO CREO QUE SÍ! ¡JUGUEMOS AL JUEGO DE MONSTRUOS! ¡Y A ESE JUEGO SÓLO PODEMOS JUGAR TÚ Y YO, SABAKU NO GAARA!—alzó a Deku con una mano y le apuntó con ella a pesar de estar a decenas de metros a distancia.—¡De monstruo a monstruo! ¡Solos tú y yo! ¿Qué me dices, enano deforme?—