Capítulo 3: confesión

Aclaración: Buenas jóvenes caballeros , vengo a aclarar que terminamos la charla con Afrodita. El próximo capítulo va a ser bastante, por no decir muy fuerte jaja pero este es tranqui. Nos leemos pronto

Seiyaaaaa (see yeah)

Lele

-Me estoy esforzando pero no entiendo porqué vienes a decirme esto a mi Afrodita- dijo por fin lo que venia callando el acuariano-me

Parece bien que confíes en Athena, cosa que espero -aseveró duramente-haya sido desde un principio porque de lo contrario no hubieras merecido el título de caballero dorado de Piscis cosa que veo poco probable dadas las circunstancias ...-puso su rostro a un lado buscando la mirada del pisciano sin éxito

-Pero...no entiendo porqué me importarían tus sentimientos de ambigüedad o afirmaciones a menos que debamos ser enemigos

Su cosmo azulado se fue acumulando poco a poco a su alrededor y aunque el caballero de piscis no quería pelear esto le obligó a elevar el suyo mismo contra el del acuariano aunque para demostrar que no había tal lucha dejo que su cosmo blanco fuera envuelto por el del acuariano.

-Sé cómo eres Camus- se sonrió para él mismo arrugado un poco su lunar en su mejilla- muestras esta capa dura por fuera mientras que en tu interior comprendes mejor que nadie. Por eso te lo digo a ti, tu mejor que nadie entenderá lo que digo sin juzgarme.

-Me estás diciendo blandito por alguna razón? Afrodita- suspiró- Los sentimientos no nublan mi mente porque un caballero no debería permitir eso jamás- Aseveró el acuariano-. Toda la energía debe ser aportada a la batalla y para ello es necesario endurecerse. A mi y mis acciones sólo las controlo yo mismo.

-Lo sé- afirmó dulcemente el pisciano-eso es lo que me hace confiar en ti. Eres un gran caballero y tu lealtad me impresiona como el hecho que jamás tienes dudas. En parte pude entender cuando realmente la vi porqué jamás dudas de ella.

El francés casi se sonríe por un momento, no creyó alguna vez que alguien que no fuera Milo confiara de esa manera en él- Qué estás queriendo decir? - achico sus ojos el acuariano.

-Cuando miras a Athena -se sorprendió él mismo al llamarla así. Desde su encuentro el nombre Saori parecía que cada vez le pertenecía menos a la joven diosa-Me voy a sincerar contigo -le sonrió como solía hacerlo cuando era pequeño y aun no era el glorioso caballero de piscis- Dudaba de Athena, si aunque la protegía pero cuando me llamo hoy . Realmente la vi -afirmó con fervor- Entendí como la ves tú. De porqué el frío Camus se porta diferente con ella.

El caballero de la vasija se quedó callado, por un momento se sintió invadido cosa que no era muy normal en él. Que la miraba distinto? Claro, era Athena. Como no la iba a mirar diferente que a los demás? Sin embargo aquellas dudas de las que hablaba Afrodita jamás se habían presentado en él.

No había dudado de la Diosa que protegía, tal vez si en un momento del patriarca sin embargo siguió sus órdenes porque creia fervientemente en ella. Incluso después de todo había sido el papa quien estaba equivocado, pero no ella. Athena jamás se equivocaba y en el caso de hacerlo igualmente él la seguiría hasta en el camino incorrecto.

-Es la Diosa Athena- Afirmó con serenidad- claro que no podría tratarla como a cualquiera, a caso tu si?

-Ese es el problema- confesó el sueco con los labios temblando- no ves algo malo que la veamos diferente al resto?-al fin se animó y miro los ojos que reflejaban el frío del acuariano.

Por primera vez el caballero de la vasija se extrañó ante el caballero de las rosas- Algo malo dices?

-Si...-se aclaró la garganta y movió sus cabellos nervioso- No es a caso un pecado enamorarse de una Diosa?

Aquellas palabras quedaron estacadas en la frialdad de la casa de la vasija. Camus se hecho un poco hacia atrás cuál gato, su piel se erizo aunque no de una buena manera y junto sus cejas verdes- Que carajo estás diciendo Afrodita?

El sueco imitó su gesto y movió su cabeza a un lado - No tienes porque ocultarmelo Camus. Esta bien, si he venido a hablar no fue para juzgarte ni reprocharte sino para que podamos hablar de algo que ambos sentimos.

-Ch...-unió sus dientes el acuariano y puso una de sus manos delante de él como frenando las palabras que no podía creer estar oyendo- Estas equivocado Afrodita

-Vamos...-se sonrió dulcemente el pisciano y busco los ojos del caballero de acuario- no me lo niegues. Yo lo hacia, creeme- se río- sé que es difícil de expresar e incluso no debería saber nadie pero conmigo puedes sentirte libre de cargar con eso ya que compartimos el mismo peso

El silencio de Camus expresaba menos que su rostro confundido asi que Afrodita lleno ese espacio - O a caso crees que no te he visto caminar taciturno por aquí? Sé que es por esto. Cuando la vi pude comprender todos tus actos, tus silencios y la forma en qué con ella eres diferente. Entendí porqué te sientes así y quiero decirte que no está mal que la ames...bueno que la amemos.

El caballero de la vasija dudó por un momento en su interior, si estaba de esa manera no era por eso sino porque sentía que se había equivocado con el caballero del ccisne pero nunca se había sentido extraño con Athena - En mí no caben esos sentimientos afrodita- confesó el acuariano tratando de asimilar la confesión que estaba escuchando- No plurarises caballero, esto sólo te pasa a ti.

El pisciano se sonrojo- Yo crei que tu... - por un momento sintió que su cuerpo le pesaba demasiado en aquel sillón y que poco a poco se lo estaba tragando- A caso tu no...?

- No- nego con la cabeza e hizo un mohin- No estoy enamorado de Athena

-Lo siento- se apeno- crei que por las cosas que hacías o decias sentía amor por ella- se tapó la boca con ambas manos cuando se dio cuenta lo que hizo- Dioses!

-El amor ...no sé si es amor. Es lealtad hacia ella -Se aclaró la garganta-Creo que te equivocaste de casa para hablar de lo que sientes Afrodita. De hecho no sé cómo pudiste confundir mis actos con esa clase de sentimientos

El sueco se sonrojo aún mas si podía - Perdon , vine a jablarte porque senti que nos pasaba lo mismo y por eso serías el indicado para hablar de ello- le tomo una muñeca en un acto algo desesperado- Te ruego no pienses mal de mi por lo que acabo de decirte.

-Pues creiste mal - lo miro tan serio y frio que parecia convertirse en un glaciar frente a él- Pensar mal de ti?- se rio ironico- No pienso nada de ti Afrodita, porque no me gusta ni quiero hablar de estupideces como esas. Somos caballeros dorados, te pido que te comportes como tal y afronta tus desiciones como un hombre que eres debajo de esa armadura que deberias portar con honor.

De repente un enojo se apoderó del caballero de las todas- Claro que la porto con honor Camus, que dices?- al segundo una rosa aparecía en sus manos para atravesar el cuerpo del caballero de acuario.

-Eso no funcionará conmigo - congeló la rosa roja en un instante, que callo. La rosa de cristal más hermosa y brillosa que quizás nadie hubo visto nunca- Hey...te abro la puerta de mi casa y me atacas-lo atrajo hacia él desde su muñeca apretandola fuertemente y lo obligó a mirarlo a los ojos desde una distancia poco prudencial.

-Quieres un buen consejo? Entonces escuchame con atención caballero de Piscis, tu has venido aquí a plantearme una situación de una clase de enamoramiento con Athena- puso los ojos en blanco- Athena es una Diosa. Los Dioses no están para esas nimiedades de humanos, comprendes? . Si estás enamorado como dices déjala ir porque no está a tu alcance ni de nadie. En vez de eso utiliza eso que sientes para protegerla como debes- lo soltó haciendo que su cuerpo golpeara contra el sillón luego de un suspiro.

El pisciano se quedó pensando por un momento. Se sintió fatal por haberle confesado casi sin querer aquello y mas encima no supo como se equivocó tanto con el Santo de acuario- Gracias - dijo por lo bajo- Creo que mejor me voy a mi casa - se levantó y tomo la caja de la armadura de pisus.

-Afrodita...- el acuariano se levantó tomando la toalla entre sus manos e hizo un mohin- Gracias por los masajes, no te preocupes -le dijo hacia la puerta- tu secreto está a salvo conmigo - en realidad sólo se lo dijo para dejarlo tranquilo porque además de saber guardar secretos tampoco podría repetir lo que escuchó.

Afrodita se dio media vuelta y le sonrió- Gracias a ti. Nos vemos Camus.

...continuará...