Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

—¡YA ME HE CANSADO DE ESTE JUEGO, KATSUKI BAKUGO!—rugió Gaara. Tensó la cola de mapache sobre un árbol y al destensarla de golpe salió disparado como una bala. La velocidad del monstruo era mucho mayor que la de Bakugo.—¡SHINEEEEEEEEEEEEEEEE!—con ambos brazos rodeó el grupo de Bakugo impidiendo que pudieran escapar del mortal ataque

—Hijo de perra ...—a Bakugo se le hinchó una vena en la frente. —¡SHII...!—Acumuló gran cantidad de chakra en sus pies al instante e hizo una potentísima explosión cuando Gaara estaba a escasos centímetros de ellos mandándolo a volar. —¡...NEEEEEEEEEEEE!—Bakugo paró de correr y bajó a Temari y Kankuro en una gruesa rama. Se giró y señaló a Gaara con el índice de manera acusatoria que estaba a decenas de metros de ellos incrustado en un árbol por la onda expansiva de la explosión —¡NI SE TE OCURRA VOLVER A COPIARTE DE MIS FRASES, JODIDO MAPACHE ENANO DEMONÍACO!—

—No puede ser ... —pensó Temari, con los ojos abiertos como platos por la impresión.—Aunque Gaara no haya despertado del todo al Shukaku, que este chico le derribe así de fácil ... —

Bakugo observó a Gaaara unos segundos. Pero el niño convertido en monstruo estaba parado e incrustado en el árbol. No hacía gestos de querer moverse. Parecía que estaba en estado de shock. Al darse cuenta de esto, Bakugo le dio la espalda para centrarse en Temari.

—¡Y TÚ, COLETITAS!—gritó Bakugo, a pesar que estaban a escasos centímetros de distancia. Ésta interrumpió sus pensamientos por el grito.—¡Si consideras que todos los de Konoha más te vale matarme aquí y ahora mismo!—

—¡Eso es lo que iba a hacer sino hubiera sido por el chucho parlante!—protestó Temari, apretando con fuerza el kunai.

—¡Ey! ¡Muestra más resp ...!—protestó Pakkun pero se paralizó al ver las miradas acusadoras de Temari y Bakugo.

—¡TÚ A CALLAR, CHUCHO!—gritaron ambos rubios a la vez.

—Son tal para cual ... —pensó Pakkun con una gota de sudor en la nuca.—Pues no pienso dejarles tocarles mis almohadillas suaves y mulliditas—

—Pero antes de qué trates de matarme, necesito entender una cosa. Solo se me ocurre a los jodidos psicópatas como Orochimaru o ese mapache del demonio que casi nos devora el ver a toda una villa como su enemigo. —Bakugo señaló con el pulgar hacia atrás dónde se hallaba Gaara.—Eres una perra y estás un poco mal de la cabeza, pero ahí a ser una psicópata hay un mundo. ¿Qué me he perdido?—

—Mocoso del demonio ...—Temari apretó los dientes con fuerza de la ira que sentía por el insulto.—¡Sabía que eras un maleducado y un cretino! ¡Lo que no sabía es que eras tan idiota! ¡Suna y Konoha llevan siendo enemigos desde que existen! ¡En las tres guerras mundiales shinobis nos hemos enfrentado! ¡Yo soy una genin de Suna! ¡No me hace falta ser una psicópata, como tú dices, para tener a toda Konoha como mi enemigo!—

—Así que toda Konoha es tu enemigo, ¿eh?...—Bakugo ignoró los insultos y se puso muy serio.—Durante el examen has recorrido las calles de Konoha ¿me equivoco?—Temari arqueó una ceja, confundida.—. ¿Qué clase de peligro representan para ti o para tu villa los niños del orfanato, o los ancianos que pasan las tardes en el parque, o las mascotas de la gente de la villa, o los comerciantes que no han tocado un kunai en su vida?—el rostro de Bakugo se ensombreció. —Dime, coletitas ¿por qué los consideras enemigos a ellos?—

—Es diferente ...—se defendió Temari.—¡Mis enemigos son ...!—

—Los ninjas de Konoha, claro.—acabó la frase Bakug por ella. Le dio la espalda y se centró otra vez en Gaara al oír los crujidos de un árbol. El arma secreta de Suna estaba incorporándose lentamente.—Y dime, coletitas ¿Eres tan jodidamente ingenua que cree que cuando el monstruo que tiene tu hermano en su interior acabe por despertar solo irá contra los ninjas de Konoha perdonando la vida de los que te he mencionado antes o es que estás de acuerdo con que masacre toda la villa siempre y cuando tú no te manches las manos?—la observó con el rabillo del ojo de manera fulminante.

—Yo ...—Temari tragó saliva con dificultad.

—Porque si es lo primero, puedo pasar por alto tu idiotez. Al fin y al cabo, estoy rodeado de idiotas todo el tiempo. Pero si es lo segundo ...—en un abrir y cerrar de ojos la punta de Deku rozaba la mejilla de Temari. Ésta se quedó petrificada por el miedo—Entonces seré yo el que te considere como mi enemiga. Y yo, a diferencia de ti, no dudo en acabar con mis enemigos.—Bakugo volteó la mirada fulminado a Temari con la intesidad de sus ojos carmesíes.—La última pregunta que te hago, coletitas ¿Eres mi enemiga, Temari?—

Temari abrió la boca para responder, pero no salía de ella palabra alguna. Entre el miedo y las dudas la habían dejado completamente muda. El que no estaba mudo era su hermano, que se le había pasado el shock inicial de haber sido golpeado por Bakugo.

—¡KATSUKI BAKUGO, ESO ES LO QUE ESTABA ESPERANDO! ¡MUÉSTRAME TU PODER! ¡ASÍ CUANDO TE APLASTE ME SABRÁ MUCHO MEJOR! —juntó sus brazos de arena y gritó.¡SUNA SHURIKEN! N/A: shurikens de arena.— Decenas de pequeños montoncitos de arena en forma de shuriken salieron del cuerpo de Gaara a gran velocidad.

—Deku, es hora de mover el culo. ¡SLASHING BLAST! N/A: ráfaga cortante. —con un poder similar al que usó para asesinar a los ninjas del sonido que estaban acorralando a Shikamaru minutos antes, Bakugo usó a Deku para lanzar una ráfaga de viento con su chakra desde su punta. Los ataques del arma secreta de Suna y del rubio se neutralizaron entre sí. Bakugo miró a su espalda donde estaba Temari de rodillas apunto de quebrarse.—Podrías haberme rajado por la espalda con ese kunai, coletitas. ¿No es tan fácil matar a alguien como parece, eh?—

—Soy una cobarde ...—murmuró Temari, con las lágrimas ya resbalándose de sus mejillas.— Y lo que es peor, soy una traidora ... Por favor, Bakugo... Mátame ...—la rubia hipó por los sollozos.

—Tsk.—masculló Bakugo con una mueca.—No sé si serás una cobarde o una traidora, pero lo que está claro es que era una sorda. No pienso matar a una cría que sólo quiere hacer sentir orgulloso a su padre. No eres mi enemigo. Si lo fueras, ya estarías muerta.—

Bakugo lanzó un par de ráfagas cortantes con Deku para impedir que Gaara se abalanzara.

—¿Y ahora qué se supone que tengo que hacer ...?—preguntó Temari, abrazándose a sí misma mientras intentaba reprimir los sollozos.

—Pues en primer lugar, no estaría mal que te llevaras a la momia bastarda y os cobijarais en un lugar seguro.—respondió Bakugo, con el ceño fruncido. —Me harías la vida mucho más fácil, la verdad.—

—¿Y Gaara?—cuestionó Temari, recomponiéndose.

—Si no lo detengo, matará a todos aquellos que me importan. Se ha convertido en una amenaza y por tanto es mi enemigo.—explicó Bakugo.—Lo mataré antes de que lo que lleva dentro se despierte completamente. Voy a crear una distracción. Aprovéchala para escapar con la momia bastarda. —¡Bakugo empezó a acumular chakra en su espada.—¡INFINITE SLASHING BLASTS!—N/A: infinitas ráfagas cortantes.—

Las ráfagas cortantes destrozaron todo a su paso. Gaara saltaba entre árbol y árbol esquivando la destrucción provocada.

—¡Vamos chica de Suna, es tu oportunidad para largarte con tu hermano de este caos!—le regañó Pakkun a Temari, viendo que la rubia estaba parada como una estatua.

—Pero ...—Temari no sabía que hacer.

—¡No te preocupes por tu bienestar! ¡Minato Namikaze es un gran hombre! ¡Os acogerán a tu hermano y a ti sin hacer preguntas!—explicó Pakkun a toda prisa, para que Temari y se moviera. Temari siguió dubitativa a lo que Pakkun emitió un suspiro.—Esa cosa ...—dijo señalando con una de sus patas a Gaara.— ... ya no es tu hermano. No puedes hacer nada por él. Sin embargo, ...—esta vez señaló al inconsciente Kankuro.— ... sí que puedes hacer algo por él. Si te quedas aquí parada, toda esta destrucción entre Bakugo y Gaara hará que empeore de sus heridas y acabe muriendo. Depende de ti salvarle tanto a él como a ti misma. ¡Así que ...—Pakkun le mordió la mano.— ... reacciona de una vez!—

—¡Ay! ...—se quejó Temari quitándose a Pakkun con un golpe.—Chucho del demonio ... —observó primero a Gaara y luego a Bakugo. —Pero tienes razón, tengo que salvar a Kankuro. De todas formas, Gaara no se dejará matar tan fácilmente. Bakugo no tiene nada que hacer con el poder del Shukaku.—dicho esto se alejó con Kankuro, pero Gaara los vio.

—¿A DÓNDE CREES QUE VAS, HERMANITA?—preguntó con sarcasmo y con un tono siniestro Gaara.—De su cuerpo demoníaco crecieron otras cinco bocas y todas las bocas empezaron aspirar aire.— ¡FUUTON MUGEN SAJIN DAITOPPA! N/A: Elemento aire, tormenta de arena infinita.—Como si Gaara fuera una especie de lanzallamas pero de arena, incontables kilos de arena fueron directos a por Temari. Pero de nuevo, Bakugo se interpuso cortando el aire y dispersando el ataque de Gaara.—¡GRRRRR! —gruñó Gaara.—¡DEJA DE SALVARLES LA VIDA, KATSUKI BAKUGO! ¡ESOS ESTORBOS YA NO TIENEN RAZÓN DE VIVIR! ¡SUNA SHURIKEN!

—¡SLASHING BLAST! —volvió a contraatacar BAkugo haciendo inútil el ataque de Gaara. Temari se había vuelto a parar por el susto— ¡¿QUIERES PIRARTE DE UNA VEZ, COLETITAS?! ¡JODER! ¡ERES MÁS LENTA QUE EL CABALLO DEL MALO!—

—¡NO ME GRITES, BAKA!—la chica de Suna pasó de estar asustada a estar rabiosa. Aunque eso hizo que reaccionara.—¡ESPERO QUE SUFRAS LA PEOR DE LAS MUERTES, BAKA!—dijo esto último sacándole la lengua.

—Yo también te quiero. —dijo Bakugo con sarcasmo poniendo los ojos en blanco.—Lárgate de una vez, joder.—se pasó la mano por la frente, limpiándose el sudor de la cara.

—Yo ...—Temari se empezó a ruborizar. Luego dijo en un susurro—... gracias. —

—¿Qué has dicho, coletitas?—preguntó Bakugo en serio, ya que no la había escuchado.

—¡HE DICHO QUE TE MUERAS, BAKA!—gritó Temari, roja por completo. Bakugo no contestó ya que suficiente tenía con bloquear nuevamente más shurikens de arena de Gaara. Finalmente la rubia se alejó de allí echando un último rápido vistazo a su salvador. Desde la distancia, gritó —¡BAKUGO! —éste la vio con el rabillo del ojo.—¡A PESAR DE TODO ÉL SIGUE SIENDO MI HERMANO! ¡NO QUISO SER ASÍ! ¡LA ALDEA Y MI PADRE LO CONVIRTIERON EN LO QUE ES!¡POR FAVOR, SALVA A MI HERMANO! ¡AYUDA A GAARA!—

Avergonzada, no quiso escuchar la respuesta de Bakugo temiendo que la mandara a la mierda y se internó en el bosque con Kankuro en sus brazos.

—¡JAJAJAJAJA!—rugió Gaara riendo con maldad—¡ESE ESTORBO ES UNA IDIOTA! ¡SOLO PODRÁS AYUDARME CUANDO VEA TUS OJOS ATERRADOS IMPOTENTES ANTE MI INFINITO PODER! ¡CREO QUE TE DEJARÉ VIVO PARA QUE VEAS COMO MASACRO A TODOS LOS QUE ALGUNA VEZ TE IMPORTARON! ¡NO DEJARÉ A NADIE VIVO!—

—Lo siento coletitas, pero no puedo dejar a este mapache psicópata vivo. Tengo que acabar con él.—pensó Bakugo, con la mirada ensombrecida al escuchar lo que dijo Gaara.