Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
Temari, que huía del bosque a toda velocidad cargando a su hermano Kankuro, se paró de golpe al sentir el estallido de la bala de arena del Shukaku.
—El Shukaku ha salido a la luz ...—pensó Temari, alarmada.—Eso quiere decir que Bakugo ...—
Los pensamientos de la rubio fueron interrumpidos por la tos de Kankuro.
—¡Kankuro!—exclamó Temari, con alegría al ver como su hermano abría lentamente los ojos. —No te muevas, estás muy malherido.—
—Temari ...—susurró Kankuro. Luego se llevó la mano al costado, donde había recibido un chidori de Sasuke que casi le atraviesa el hígado.—Arg... —una punzada de dolor le hizo apretar fuertemente los dientes.—Maldición ...Odio admitirlo ... Pero ese Uchiha es fuerte ... ¿Qué me he perdido mientras he estado inconsciente, Temari? ¿Dónde está Gaara?—
—Acaba de despertar al Shukaku ...—con un gesto con la cabeza señaló el monstruoso tanuki que se hallaba a un par de kilómetros a distancia.
—Bien ...—dijo Kankuro, asintiendo con la cabeza. —Tenemos que guiarlo hacia Konoha. En marcha.—pero su hermana mayor seguía parada. —¿Qué te pasa, Temari? ¡Debemos darnos prisa! No sé cuánto tiempo he estado desmayado, pero ya nos estamos retrasando mucho en nuestra misión ...—
—Gaara ... El Shukaku arrasará con toda Konoha ...—murmuró Temari, con temblor en la voz.
—Ehhh, ya. Ese es el plan. —dijo Kankuro, arqueando una ceja confundido por la actitud de su hermana. Ésta miraba a tierra con mirada triste—¿Me puedes hacer el favor de contarme qué diablos te pasa de una vez?—
—Niños, ancianos, mujeres ... Arrasará con todo y con todos sin distinguir entre guerreros y aldeanos. Morirán muchos inocentes Kankuro—explicó Temari.
—Morirán nuestros enemigos, Temari. —replicó Kankuro.
—Ya no tengo tan claro que sean nuestros enemigos ... —dijo Temari, negando con la cabeza.
—¿Te has vuelto loca, hermana? ¿¡Cómo has podido ser tan imbécil de dejarte manipular por esos idiotas de Konoha!?—cuestionó Kankuro, mirando con amargura a su hermana mayor.
—¡Esos idiotas de Konoha nos han salvado la vida, Kankuro!—le respondió Temari, alzando la voz.
—Traidora ...—susurró con odio Kankuro, escupiendo al suelo. — Yo cumpliré con la misión. No te necesito. Vete a Konoha con tus amiguitos si quieres.—Kankuro estaba por irse, pero la sangre le brotaba sin parar del costado haciendo que cayera de rodillas por el dolor.—¡Argg!—
—¡Kankuro!—exclamó alarmada Temari, acercándose para ayudar a su hermano.
—¡No me toques!—protestó Kankuro haciendo un brusco aspaviento hacia su hermana.—¡Ni se te ocurra tocarme, traidora!—
Cuando estaba por replicarle Temari, apareció por su espalda su sensei, Baki con el rostro lleno de cortes recientes.
—¡Baki-sensei!—dijeron Temari y Kankuro a la vez, ambos muy sorprendidos por la presencia de su jefe de equipo.
—Kankuro , Temari... Me alegro que sigáis vivos—dijo ladeando la cabeza en dirección a sus alumnos. Al fijarse en la herida del costado de Kankuro hizo una mueca.—Aunque sea por los pelos.—
—¿Cómo nos has encontrado?—preguntó Temari, perpleja.
—Buff ...—suspiró Baki.—Se supone que era un secreto, pero ahora qué la misión ya no existe, ya no tiene sentido guardarlo. El Kazekage mandó que os pusieran a vosotros y a Gaara un localizador para esta misión. Al fin y al cabo erais los elementos más importantes de la misión y debíais estar localizados en todo momento. Pero para no molestar a Gaara, se mantuvo en secreto. Sin embargo, ahora que la misión ya no existe ya no tiene sentido seguir guardando el secreto.—
—Un momento ...—a Kankuro no le dio tiempo el sentirse enfadado por la invasión a su intimidad. Su sensei le había demasiadas noticias en muy poco tiempo—¿Cómo que la misión ya no existe?—preguntó el genin, tocándose el costado con una mueca de dolor.
—La misión ha sido un fracaso. Hemos subestimado a Konoha. Nos han derrotado completamente.—explicó Baki.—Orochimaru y los pocos de sus seguidores que quedan vivos han huido. Y en cuanto a nosotros, nuestras bajas también han sido considerables y lo peor de todo... no hay rastro del Kazekage ... Los pocos jonins de Suna que quedan vivos hemos decidido retirarnos. Volvemos a Suna. —anunció con el rostro muy serio.
—No tiene ningún sentido lo que estás diciendo, Baki-sensei ...—negó con la cabeza Kankuro sin poder digerir la noticia.—Cuando nos fuimos, vimos a Oto-san en uno de los edificios de Konoha encerrado con el Hokage. ¿Cómo qué no hay rastro de él? ¿Qué ha pasado en su combate? ¿No tenía a su hijo como rehén? ¿Y cómo es ...? Aaarggghhh—Kankuro quería hacer muchas más preguntas a su sensei, pero el dolor era demasiado intenso como para seguir.
—Kankuro, no hables más. Es una larga historia, pero no tenemos tiempo que perder. Es muy probable que algún escuadrón ANBU de Konoha esté siguiendo mi rastro para capturarme. Ya os contaré todo cuando estemos en Suna.—
—Orochimaru se ha hecho pasar por nuestro padre ...—murmuró Temari, mirando al suelo recordando las palabras de Bakugo y de Pakkun.
—¿Cómo lo has ...?—ahora era a Baki el que le había llegado el turno de estar sorprendido.—Bueno, eso ahora da igual. Cómo ya he dicho antes, no tenemos tiempo que perder. Temari, tú encárgate de Kankuro. Yo me aseguraré de que no nos tiendan una emboscada en el camino de regreso.—
—¡NOOO!—gritó Kankuro, a pesar de saber que le dolería inmensamente el costado al gritar. Miró con odio a su hermana.—No necesito su ayuda.—
—¿De qué demonios estás hablando, Kankuro? Apenas puedes hablar sin que se te abra esa fea herida.—se percató de la mirada siniestra del hermano menor.— ¿Qué es lo que no me estáis contando?—
—...—Kankuro vio como su hermana miraba el suelo con temblor en el cuerpo. —Es que ella ... —Quería gritar a los cuatro vientos que era una traidora, pero recordó algunos momentos de su infancia que le hicieron dudar. Apenas era un bebé que no sabía ni gatear cuando su madre falleció durante el parto de Gaara. No tenía recuerdo alguno de ella. Lo más parecido a una madre que había tenido en su vida había sido su hermana mayor.—Ella ...ella ...—Temari le observó con ojos implorantes ...— Ella se tiene que ocupar de Gaara. Acaba de despertar al Shukaku y debe tranquilizarlo. Es la única que puede ...—
Temari abrió los ojos no esperando aquello para nada.
—¡Tonterías!—exclamó Baki, frunciendo el ceño.—Una vez despierto, el único con el poder suficiente para devolver a Gaara a su forma original era el Kazekage. Vosotros dos teníais una pequeña influencia para que no se descontrolara. Pero una vez despierto el Shukaku, sois del todo inútiles contra él. Gaara se ha vuelto un problema para nosotros, que Konoha se ocupe de él. No lo volveré a decir. Regresamos a Suna —
—Es nuestro hermano pequeño, Baki-sensei—le dijo Kankuro, algo molesto. Ya que casi siempre le parecía aterrador también era cierto que le había salvado el pellejo en más de una ocasión
—Ya no.—dijo de manera contundente Baki.
—Por favor, déjeme intentarlo, Baki-sensei.—imploró Temari. Dejando aparcado en su mente el intento de asesinato apenas unos minutos antes. Ahora solo le venían a la cabeza su hermano siendo un bebé y ella acunándolo. —Por favor...—
—...—Baki dudó unos segundos y luego emitió un suspiro.—Haz lo que quieras, Temari. Es tu decisión, pero esto es por tu cuenta. No tendrás ninguna ayuda. Es muy posible que acabes muerte o que acabes capturada por Konoha. ¿Aún así quieres hacerlo?—
—Sí.—respondió Temari, sin dudar.
—Bien.—luego se dirigió a Kankuro.—Kankuro, déjame unos segundos para hacer un clon de arena para que nos prevenga de futuras emboscadas mientras yo te cargo.—
—Temari ...—susurró Kankuro mientras su sensei comenzaba a hacer sellos. —No hagas ninguna tontería. Si no lo ves claro, regresa de inmediato.
—Entonces, ¿realmente me has perdonado por no haber proseguido con la misión, Kankuro?—preguntó Temari, en un susurro para que no lo oyera Baki.
—Ya has oído a Baki-sensei. Ya no existe misión así que no hay nada que perdonar.—respondió Kankuro con una ligera sonrisa. Luego se puso serio.—Seguramente Oto-san esté muerto y es muy posible que el Shukaku haya consumido toda el alma de Gaara. No te puedo perder a ti también. No quiero quedarme solo, Temari.—
—Haré todo lo que esté en mi mano para regresar con Gaara, te lo prometo. —dijo Temari mientras asentía. Lágrimas amenazaban con asomársele del rostro.
—Kankuro, ya está listo mi clon.—Baki cargó a su alumno a la espalda.—Buena suerte, Temari.—
Temari hizo una reverencia a su sensei, y con esto desaparecieron en una pantalla de humo.
—Espérame, Gaara ...—pensó Temari, con determinación.
De vuelta al lugar dónde se hallaban Pakkun y Bakugo.
—¡Tenemos que irnos antes de que el Shukaku venga a rematarte!—le gritó el perro al humano.
—Grrr ...—gruñó Bakugo, por el dolor que sentía por todo el cuerpo.—Apenas puedo moverme ...—se tuvo que apoyar en el tronco de un árbol para no caerse.
—Eso es porque has perdido mucha sangre y apenas te queda chakra. Por suerte, tengo un plan para salir de aquí. —de su chaleco sacó un rollo y lo desplegó en el suelo—Eres ya un genin, supongo que conoces el Kuchiyose no Jutsu. Cuando firmes este contrato, podrás invocar a cualquiera de mis congéneres del reino perruno. Pero tendrás que invocar a uno algo más grande que yo para escapar de aquí. Te acerco el rollo para que lo firmes que estás para el arrastre—
—No está mal tu plan, chucho parlanchín.—dijo Bakugo limpiándose un rastro de sangre del ojo con la mano izquierda. Luego se llevó la mano a su portakunais, sonriendo débilmente al sentir el tacto de aquello que buscaba. —Pero yo tengo uno mejor.—
Del portakunais sacó dos píldoras del soldado que se llevó a la boca.
—¿Eso que acabas de sacar son píldoras de soldado?—dijo Pakkun con los ojos abiertos como platos. El genin simplemente respondió con una sonrisa siniestra.—¡Ni se te ocurra tragártelas!—los ojos del perro aún se abrieron más por el horror de ver como se las tragaba.—¡AAAHHHH! ¡Vomítalas antes de que te hagan efecto, Bakugo!—
—Deja de decir estupideces, chucho parlanchín.—dijo Bakugo poniendo los ojos en blanco.—Ahora dame el rollo ese.—
—¡¿Qué deje de decir estupideces?!—negó con la cabeza Pakkun, indignado.—¡Estupideces es lo que acabas de hacer ahora mismo! ¡Soy un perro muy observador y sé que te has debido tomar una antes! ¡Y no contento con tomarte otra decides tomarte otras dos! ¡Y de golpe! ¡¿Sabes lo peligroso que es lo que acabas de hacer?!—
—No eres tan observador como presumes, chucho parlanchín. Trae para acá.—dijo Bakugo arrebatándole el rollo. Usó su mano izquierda para firmar el contrato con sangre.—Joder, que difícil es firmar con mi mano izquierda.—
—¡Claro que soy observador! ¡No puedes mentirme! ¡Esas pupilas dilatadas que has tenido durante el combate no son normales! ¡Has debido tomarte una píldora antes! ¡Estoy seguro!—dijo Pakkun.
—Pues no estés tan seguro porque me ya me había tomado dos previamente a estas dos.—a Pakkun casi le da un infarto.—Ale, no está mal la firma para ser diestro.—con sólo su mano izquierda empezó a hacer sello.—Jabalí, perro, gallo, mono, oveja ...¡KUCHIYOSE NO JUTSU!—
Bakugo invocó a un Bulldog gigantesco de pelo oscuro y lleva un collar con púas. Debía tener un tamaño de casi dos metros de envergadura y unos 100 kilos de peso. También llevaba un chaleco azul como Pakkun una cinta de Konoha en su pata delantera izquierda.
—¡Buru!—exclamó Pakkun al ver a su compañero.—¿Por qué has decidido invocar a uno de mis colegas si luego vas a hacer el idiota de suicidarte por sobredosis de pastillas? ¿Y por qué estás haciendo sellos con tu mano izquierda?—
—Ya te he dicho antes que no eres tan observador como crees. Al tratar de matar a Gaara me he reventado el brazo derecho.—recordó las palabras de Kabuto cuando renunció al examen de chunin hace un mes.
—Si sigues usando tus jutsus explosivos, no faltará mucho para que los puntos de chakra de tus brazos revienten. Y con ello, no podrás mover tus brazos nunca más. Quedarás inválido el resto de tu vida.—
—Al final ese cuatro-ojos hijo de la gran puta tenía razón.—pensó Bakugo en voz alta. Las píldoras empezaban a hacerle efecto. Recogió a Deku del suelo.—Y ya que solo voy a poder usar un brazo contra ese monstruo no puedo usar a Deku para que tenga éxito mi plan. Por eso ...¿Te llamas Buru?—el perro grande asintió con la cabeza. —Lleva a Deku de vuelta a la villa, por favor.—le pidió, extendiendo su brazo con Deku en dirección al bulldog.
—...—ambos perros se miraron confundidos.—¿Por esa chorrada has invocado a Buru, idiota?—cuestionó Pakkun con un tic nervioso.—¿Y desde cuando pides las cosas de manera tan amable?—
—Deku no es una chorrada.—le reprendió Bakugo.—Deku no me va a poder ayudar contra el mapache así que sería una perdida de velocidad y agilidad el cargar con él. Después de acabar con Gaara no creo que tenga el chakra suficiente para cargar con Deku así que al final tu plan sí que ha servido para algo, chucho parlanchín.—
—¡Ignorando la idiotez de la espada ... ¡Eres aún más idiota si cabe, si crees que puedes derrotar a ese monstruo con un brazo completamente inútil! ¡Te estás arriesgando para nada! ¡Morirás por nada!—
—Ya te he dicho que Namikaze está ocupado con Orochimaru y su hijio. Alguien tiene que parar a esa cosa ... Y resulta que el que está más cerca soy yo... Es posible que muera ... Pero lo que no es posible es que permita que ese desgraciado destruya Konoha y con ello a todas las personas que me importan.—explicó Bakugo mirando a Pakkun. Luego se dirigió de nuevo Buru.—Cuento contigo, Buru.—
Buru cumplió con la petición y recogió a Deku agarrando la empuñadura con su boca. Se dio la vuelta y corrió hacia la villa.
—Idiota ...—murmuró Pakkun reprimiendo las lágrimas.—¡Esas píldoras no van a detener tu sangrado! ¡Sólo vas a adelantar tu muerte! ¡Deberías haber huido con Buru!—
—Ya me había olvidado de eso ...—dijo Bakugo mirándose el cuerpo repleto de heridas profundas por la bala de arena de Gaara. —Por eso estaba tan mareado ...—Aplicó su quirk pero no para realizar explosiones, solo lo suficiente para calentarle la mano. Con su mano ardiente, empezó a cauterizar las heridas. Es decir, quemar lo tejidos con vasos sanguíneos para elevar su temperatura de manera extrema ocasionando una coagulación de la sangre y así controlar el sangrado, a costa de un daño extenso en el tejido.—Joder ...—dijo mordiéndose el labio para reprimir el dolor. Después de más un minuto aplicándose calor en sus decenas de heridas vio complacido que las heridas sangrantes se habían convertido en feas cicatrices—Arreglado.—
—Estás loco ...—susurró Pakkun dando un paso atrás con una expresión de terror. Luego se repuso y reprendió al genin—¡No puedes curarte las heridas así! ¡Estás consiguiendo que se te infecten las heridas!—
—Pero al menos ya no sangran, chucho parlanchín. —le recordó Bakugo poniendo los ojos en blanco.—Mejor morir por la fiebre dentro de un par de días que desangrado en un par de minutos.—
—No vas a vivir tanto tiempo ...—dijo Pakkun tragando saliva con dificultad. — Tus ojos ...—
—¿Eh? ...—se llevó su única mano útil a su ojo izquierdo y notó el tacto de un líquido.—¿Qué cojones? ¿Estoy llorando?—al ver su mano se dio cuenta que el líquido —Es sangre ... Mis ojos están sangrando ...—
—No.—negó con la cabeza Pakkun.—No sólo te sangran los ojos ... Tus oídos ... Tu nariz ... Tu boca ...—Bakugo acabó de rodillas escupiendo una gran cantidad de sangre.—Tu cuerpo no está asimilando las píldoras del soldado. Te estás muriendo, Bakugo.—
