Finalmente en esta parte ya llegamos a los hechos de cuando despierta Bakugo. A partir de ese momento que se produce al final del capítulo, el protagonismo vuelve desde el punto de vista de Bakugo
Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
Killua, una Alluka inconsciente, Iruka y unos 30 niños a su cargo de la academia llegaron al refugio. A Killua le convenció la robustez del sitio.
—¿Eras Iruka, verdad?—dijo Killua. El ninja asintió.—Tengo un amigo fuera y debo ayudarle. Dejo a mi hermana a tu cargo. —
—¿Qué estas diciendo? ¡No es seguro ir ...!—la cara sombría de Killua dejó a Iruka petrificado.
—Protege a mi hermana con tu vida.—lo interrumpió Killua poniendo su cara de asesino.— Volveré lo más pronto posible. Si alguien le daña un solo cabello, responderás con tu vida. ¿Queda claro, Iruka?—
—...—Iruka solo pudo asentir en silencio.
Iruka se preguntó como era posible que un crío de la edad de sus protegidos pudiera inferirle más terror que el temible Kyubi cuando asesinó a sus padres. Iruka se sintió extremadamente aliviado al ver a Killua partir hacia el exterior del refugio. Al profesor de Konoha no le hacía falta ningún estímulo para hacer todo lo posible para salvar la vida de esos niños, pero se dijo a sí mismo que a la primera que salvaría sería a la hermana de ese temible niño.
Killua volvió hacia el estadio donde se había celebrado el torneo de ascenso a chunin para ver al hombre más poderoso de ese mundo en acción y así calibrar la diferencia que les separaba en poder a ambos.
En el camino, Killua tuvo que esquivar infinidad de shurikens, kunais explosivos y otro tipo de plantas. Un juego de niños para el genio de la familia Zoldyck. Al llegar al estadio, éste estaba muy cambiado. Las gradas estaban medio destruidas por los combates y la arena estaba bañada con la sangre de los múltiples cadáveres de los ninjas de ambos bandos. No había ni rastro de Minato Namikaze ni de Katsuki Bakugo, los dos motivos por los que Killua se había separado de su hermana Alluka.
Pero lo más sorprendente es que en el tejado de la torre más alta donde la alta nobleza había visto los combates ahora se encontraba una gran cantidad de árboles formando un pequeño bosque.
—¿De dónde han salido tanto árboles?—se preguntó Killua, arqueando una ceja. —Y lo que es más importante, , ¿de donde ha salido esa extraña barrera enorme y púrpura que cubre todos esos árboles?—
Killua no le dio más vueltas a esas preguntas en su cabeza, y se decidió a averiguarlo por su cuenta. Con gran agilidad escaló hasta el tejado y se escondió entre las sombras que proyectaban los gigantescos árboles que habían aparecido de la nada. Estuvo tentado de adentrarse en el interior de la barrera púrpura. Pero su instinto de supervivencia le decía que esa extraña barrera era peligrosa, por lo que se quedó fuera a escasos centímetros de ella.
Lo primero que se dio cuenta es que en la esquina de la barrera se encontraba un adolescente con flequillo y pelo gris con un gran rollo en la espalda apoyando las manos en el suelo.
—¿Este chico es el causante de esta barrera?—pensó Killua. El heredero de la familia Zoldyck evitó por milisengundos que ese misterioso chico le detectara con una mirada furtiva.–Uff, por poco.—pensó aliviado. No quería enfrentarse contra nadie con pinta de peligroso hasta saber el poder de Minato Namikaze.—Voy a rodear esta extraña cúpula a ver si encuentro algo interesante.—
Las sombras que proyectaban los árboles eran perfectas para su tarea de investigación. Ningún ninja se percató de su presencia. Cuando acabó de rodear toda la cúpula, descubrió que además del chico de pelo gris habían otros tres adolescentes en las esquinas. Una chica con el pelo rojo, un chico de piel oscura con el pelo negro y seis brazos y por último un grandullón con escaso pelo de color naranja.
—Así que no es solo un chico el causante de crear esta cúpula. Es una tarea conjunta de cuatro. —dedujo Killua.—Esto me deja algo más tranquilo. Sería más problemático un solo chico pocos años mayor que yo es capaz por sí solo de crear algo tan siniestro y monstruoso.—Los pensamientos de Killua fueron interrumpidos momentáneamente al oir una explosión dentro del extraño bosque.—¿Está luchando alguien ahí dentro?—
El bosque aparecido por arte de magia era muy frondoso, pero por suerte, la visión de Killua rivalizaba con la de un halcón así que no le costó discernir entre tanta hoja y tallos al hombre al que había venido a buscar. Minato Namikaze, el hombre más poderoso de este mundo se estaba enfrentando a tres hombres, uno de larga caballera negra con una armadura roja, otro con el cabello plateado y armadura azul y el otro era un viejo con armadura negra.
También había otro de larga cabellera negra, rostro pálido con lengua viperina que estaba quieto sujetando a un niño inconsciente de cabello rubio del cuello. Agudizó la vista y se percató que el niño se trataba de Naruto Uzumaki, uno de los combatientes del torneo e hijo del Rayo Amarillo de Konoha.
El apodo de Minato de Rayo Amarillo de de Konoha estaba bien conseguido ya que éste se movía como el rayo con una facilidad pasmosa. Al principio creía que la velocidad de Minato era similar a su Velocidad de Dios con el uso de Nen, pero pronto se dio cuenta de su error. La velocidad de Killua se multiplicaba con su ataque de Nen más poderoso, pero lo que estaba haciendo Minato era teletransportarse. Killua se dio cuenta que el Hokage lanzaba un raro kunai y acto seguido el rubio se teletransportaba a donde lo había lanzado previamente.
Pero, Minato no era el único monstruo en habilidades de combate. El extraño hombre de armadura roja de larga caballera oscura rivalizaba con él. Él era el causante de la aparición del extraño bosque encima del tejado. Éste era capaz de mover centenares de arboles y atacar al rubio con ellos. Podía mover toneladas de madera a su antojo sin apenas esfuerzo. Además, su velocidad tampoco se quedaba muy atrás con la de Minato.
El peliblanco de la armadura azul parecía algo más débil que Minato y el de la armadura roja, pero no por mucho. El agua era su elemento y era capaz de hacer barbaridades con ella. De su boca salía torrentes de agua capaces de inundar todo el pequeño bosque que había creado el otro extraño sujeto.
Por último, el viejito era el menos espectacular de los cuatro. Sin embargo, también era capaz de hacer cosas asombrosas como lanzar llamaradas de fuego por su boca e invocar a un extraño mono.
A medida que los minutos pasaban, Killua se percató rápidamente que sin Nen, cualquiera de las cuatro figuras que estaban luchando le derrotarían con facilidad. Si recuperaba su Nen, se veía con posibilidades de salir victorioso contra el hombre de pelo blanco y sobretodo con el viejo. Pero Minato y el hombre de la armadura roja de larga cabellera oscura estaban en otra liga.
La habilidad de Killua para estimar el poder de la gente quedó demostrada ya que el primero en quedar KO fue el viejito y después acabó fuera de combate el de pelo blanco. Solo quedaban el de larga cabellera negra con armadura roja y Minato. Aunque este último mostraba ya signos de agotamiento.
Los dos combatientes detuvieron el combate al escuchar un temible rugido cuya procedencia se encontraba a kilómetros de distancia. Al estar en el tejado del edificio más alto de Konoha se veía en el horizonte los árboles que rodeaban Konoha. Pero de la nada, una mancha marrón sobresalía sobre los árboles.
—Kukukuku—rio la figura que sostenía al inconsciente Naruto, el único contento por oír ese temible rugido.—Te voy a confesar una cosa Minato-kun. A pesar de que lo más importante de mi plan está saliendo a las mil maravillas, había algo que me tenía intranquilo. Gaara y Sasuke-kun. Tenía la sensación que Sasuke-kun habría perseguido a Gaara para terminar el combate. Eso solo podía ser malo para mí. O Sasuke-kun moría y me quedaba sin su preciado cuerpo o era Gaara el que moría y me quedaba con las ganas de ver como el Shukaku arrasaba con esta patética villa. Pero no se ha cumplido ninguno de esos destinos. Si Sasuke hubiera muerto hubiera recibido una señal en mi cabeza al tener mi sello maldito. Así que es imposible que esté muerto. Por otra parte, está claro que Gaara no ha muerto porque ... Bueno, ya has oído lo mismo que yo. El Shukaku ha despertado. Y los únicos que podemos hacer algo para detenerlo en más de 100 kilómetros a la redonda somos tú y yo, y te aseguro que ninguno de los dos se marchará de la barrera que han creado mis preciados alumnos hasta que todo esto acabe. Así que tu aldea está condenada, Minato-kun.—
—...—Minato se quedó callado, recobrando el aliento por su pelea aún inacabada.
—Y por lo que respecta a Katsuki Bakugo ...—al oír eso Killua de la figura con rostro viperino agudizó aún más el oído. —Ambos hemos visto como se movía con sus explosiones al bosque, concretamente se ha dirigido en la dirección en la que se encuentra el Shukaku rugiendo de rabia. Cuando lo he visto ir hacia allá me ha extrañado. Pensé que se quedaría en la aldea luchando contra mis ninjas y los ninjas de Suna. Pero supongo que alguien le habrá dicho lo que pensaba sobre Sasuke-kun, que ha ido a acabar con Gaara. Así que Bakugo-kun no se habrá podido resistir para ayudar a su amiguito. Como el Shukaku ha despertado la ayuda de Bakugo-kun ha resultado del todo inútil. Por lo que lo más probable es que tu protegido esté muerto. Kukukuku.—
—...—Minato siguió en silencio, apretando los puños con fuerza.
—¿Katsuki Bakugo muerto?—pensó Killua abriendo los ojos como platos. —Maldición ...—
—Es curioso, todo tu esfuerzo para alejarlo de aquí para salvarlo y resulta que lo que has conseguido es mandarlo hacia la muerte. ¿No te parece gracioso lo irónico de la situación? Porque a mí sí. Kukukuku.—rió con ganas el hombre de rostro pálido y lengua viperina.
—Te equivocas Orochimaru.—replicó Minato Namikaze, con una sonrisa. —Katsuki Bakugo sigue vivo.—
—¿Eh?—la risa del tal Orochimaru se evaporó al ver al rubio tan seguro.— ¿Y como estás tan seguro de eso, Minato-kun?—
—Porque tengo fe en él. —respondió Minato ampliando aún más su sonrisa.
Killua dudó unos instantes que hacer. Podía quedarse en el tejado siguiendo observando el combate entre el hombre más poderoso de este mundo y alguien capaz de rivalizar con él. O podía ir en dirección a la mancha marrón donde muy probablemente se encontrara Katsuki Bakugo.
Por un lado el combate tan interesante que estaba presenciando estaba lejos de terminar, y lo más probable es que Katsuki Bakugo estuviera muerto tal y como había dicho ese tal Orochimaru. Pero por otro lado ... ¿Y si estaba aún vivo como aseguraba Minato Namikaze?
No se lo pensó mucho más y abandonó el tejado para marcharse a toda velocidad en dirección a la mancha marrón. Aunque el combate del tejado fuera la pelea más espectacular que jamás había presenciado el joven Zoldyck en su corta vida, ya había logrado el objetivo que se había propuesto allí. Killua había conseguido calibrar la fuerza del hombre más fuerte de este mundo y había determinado que era imprescindible que recobrara el Nen para sobrevivir ante un posible enfrentamiento contra esa clase de monstruos mientras permaneciera en este mundo. Por lo que averiguar como Katsuki Bakugo había aprendido a utilizar el Nen había pasado a ser aún más importante que antes. El riesgo de perderse alguna técnica asombrosa del combate en el tejado merecía la pena con la posibilidad de rescatar a Katsuki Bakugo de ese tal Shukaku.
Killua corrió durante minutos a la máxima velocidad que le permitían sus piernas. Una velocidad muy superior a la máxima de cualquier animal terrestre como caballos, pero también muy inferior a la que le hubiera permitido alcanzar con su Nen la Velocidad de Dios. Por cada kilómetro que avanzaba hacia la mancha marrón más intranquilo se encontraba. Aún se encontraba muy lejos del Shukaku por lo que aún no lograba determinar cuan fuerte sería, pero se hallaba lo suficiente cerca para determinar que era un monstruo de más de 50 metros de alto.
Cuando Killua estaba a menos de dos kilómetros del Shukaku, el chico peliblanco pudo comprobar que el tal Shukaku se trataba de un enorme y gordo mapache hecho de una especie rara de arena. De repente, la arena que formaba el cuerpo del Shukaku se empezaba a derretir. Esto hizo que el joven Zoldyck se detuviera.
—¿Pero qué ...?—pensó en voz alta Killua, observando que ya no había ni rastro de la enormidad del mapache.—¿Qué ha debido pasar?—mientras se preguntaba esto, un perro Carlino con un chaleco azul y una bandana con el símbolo de Konoha se interponía en su camino.—¿Qué ...?—
—¿Quién eres?—preguntó el perro Carlino, entrecerrando los ojos.
—¿Cómo que quién soy? —Killua dio un paso atrás por la impresión. Luego se recompuso.—¿Quién eres tú? Y lo que es más importante, ¿cómo es que puedes hablar?—
—Mmmm ...—Pakkun empezó a olisquearle.—No hueles ni como los ninjas del sonido ni como los de Suna. Aunque tampoco hueles como los ninjas de Konoha.—volvió a olisquearl con mayor énfasis.—A decir verdad, apenas puedo distinguir tu olor. Es la primera vez que me encuentro a un humano capaz de camuflar su olor tan bien. ¿De dónde vienes?—
—No tengo tiempo que perder con un extraño perro hablador. Tengo que comprobar una cosa así que si me disculpas ...—Killua reemprendió su marcha hacia donde antes se hallaba el Shukaku pero el perro Carlino le seguía.
—Ahora que te he olisqueado mejor, detecto de manera muy leve el característico olor de Katsuki Bakugo en ti. —dijo el perro. Ante esas palabras Killua se detuvo en seco —Has debido encontrarte con él hace poco. ¿Eres su amigo o su enemigo?–
—¿Has dicho Katsuki Bakugo?—preguntó Killua, con los nervios a flor de piel.
—Responde a mi pregunta, chico.—dijo el perro mirándole con mala cara.
—¿Qué? Es una historia muy larga, digamos que no soy un enemigo.—respondió Killua.
—Mmmm ...—el perro le miró arrugando su hocico.—Me sirve. Acompáñame, por cierto respondiendo a tu primera pregunta soy Pakkun y si ayudas a salvar la vida de Bakugo te dejaré tocar las almohadillas de mis patas.—
—¿Cómo has dicho?—cuestionó Killua
—Te he dicho que te dejaré tocar mis almohadillas. Mira ...—Pakkun le enseñó las almohadillas de sus patas delanteras.—Son suaves y mulliditas.—
—No me refería a eso.—replicó Killua con un tic nervioso en el ojo.—¿Qué es eso de ayudarte a salvar la vida de Katsuki Bakugo?—
—Ah eso. Ya no veo ni oigo al Shukaku por ningún lado así que parece ser que ha conseguido derrotar a ese monstruo, pero Bakugo es un idiota insensato y suicida, necesito que me ayudes a llevarlo al hospital antes que las píldoras del soldado le provoque un infarto.—contestó Pakkun.
Killua tenía demasiadas preguntas que hacer, pero lo mejor era hacerla una vez asegurado que Bakugo viviera. Un par de minutos más tarde, Killua y Pakkun llegaron a donde se encontraba Bakugo. El rubio ceniza estaba tirado en la hierba en un charco rojo, de su boca salían esputos de sangre por los espasmos.
—Twinkle ... twinkle ... little ...star ...How.. I ...—empezó a tararear débilmente Bakugo con la mano extendida.
—¡BAKUGOOOO!—gritó Pakkun con lágrimas en los ojos. —¡BAK... MMMMPFPFPF!—Killua le había cerrado el hocico al perro.
—Calla.—le ordenó Killua, que su expresión había adoptado la de su antigua faceta de asesino. Pakkun asintió con miedo con las lágrimas resbalándole de los ojos en silencio.
—I ... wonder ... what ... you ...are ...—Por cada palabra que pronunciaba Bakugo, con menos fuerza se sentía. La mano extendida al cielo caía poco a poco hasta quedarse pegada a su cuerpo.—...wonder ... what... you ... are...—Los párpados le parecía que le pesaban toneladas y los cerró poco a poco.— Up ... above ... the ... world ...so ... h...—
—¡No me lo había imaginado! ¡No hay duda! ¡Está hablando en inglés! ¡Katsuki Bakugo es de mi mundo!—pensó Killua con una sonrisa de oreja a oreja en su rostro.
—...—Pakkun se sobrepuso al miedo que le ocasionó Killua y se separó del joven Zoldyck. Se acercó a Bakugo que yacía inconsciente.—¿Bakugo?—Acercó sus orejas al pecho del rubio y comprobó que su corazón no emitía ningún latido. Cogió de su chaleco la otra jeringuilla de adrenalina que le quedaba y se la inyectó en el muslo como había hecho minutos antes. Pero esta vez la adrenalina no surtía efecto.—¿Por qué no funciona? ¡Venga chico, he traído ayuda! ¡Te vamos a llevar al hospital pero tienes que despertar! —el corazón seguía sin latirle. —¡BAKUGO DESPIERTA DE UNA VEZ! ¡NO ME HAGAS ESTO AHORA, IDIOTA!—
Killua que había estado abstraído por la confirmación que Bakugo era de su mundo reaccionó ante los gritos del perro. El chico Zoldyck se acercó también al pecho del rubio ceniza y apoyó su oído. Al igual que Pakkun se dio cuenta que el corazón de Bakugo se había detenido por completo.
—Mmmm ...—Killua meditó unos segundos. —Su estado está muy mal no creo que una RCP (reanimación cardiopulmonar) haga gran cosa. Solo se me ocurre una cosa ...—manipuló las células de su mano haciendo que sus uñas se transformaran en garras.
—¿Eh?—Pakkun miró la mano de Killua con los ojos aún vidriosos. Ésta perforaba el pecho de Bakugo a la altura de su corazón con una facilidad pasmosa. —¿PERO QUÉ ESTAS HACIENDO CHICO? ¿NO DIJISTE ANTES QUE NO ERAS SU ENEMIGO? ¿POR QUÉ LO QUIERES MATAR?—rugió Pakkun enfadado.
—Le estoy salvando la vida. —le corrigió Killua. La mano de Killua empezó a masajear el corazón de Bakugo como si fuera una pelota antiestrés. —Su corazón no va a latir por su cuenta sin ayuda en bastante tiempo. Y ya que su cerebro no está por la labor de hacer latir su corazón, alguien tiene que desempeñar esa función. Y ese alguien estoy siendo yo. Naturalmente, no puedo estar así toda la vida, necesitamos llevarlo a un hospital y conectarlo a las máquinas cardiopulmonares que hacen una tarea de manera más profesional que yo. Por desgracia, no puedo moverme a riesgo que le perfore alguna arteria en un mal movimiento. Si tanto te importa la vida de Katsuki Bakugo, necesito que busques ayuda en la aldea y traigas a alguien que nos transporte en una camilla para que yo no me tenga que mover y pueda seguir bombeando su corazón.—Pakkun se le quedó mirando con los ojos como platos.—Venga, perro espabila de una vez y busca ayuda.—
—Ehh sí, claro. Volveré lo antes posible con un par de enfermeros y una camilla.—se giró para regresar a la aldea, pero antes se detuvo. —Por cierto, no me has dicho tu nombre.—
—...—Killua no estuvo seguro si debía decirle la verdad de como se llamaba a ese extraño perro. Pero no encontró ningún motivo de como podía perjudicarle que alguien de aquel mundo supiera su verdadero nombre así que le dijo la verdad.—Killua. Me llamo Killua.—
—Por favor, Killua. No dejes que Bakugo muera. —le pidió Pakkun.—Cuando vuelva con los enfermeros dejaré que me toques las almohadillas DOS veces.—añadió remarcando la palabra dos.
Killua, con una gota de sudor en la nuca, vio como se alejaba a toda velocidad el perro. Ya a sola con el rubio ceniza, el joven Zoldyck se preguntó como Bakugo aún seguía vivo después de tanta sangre derramada y de todas las heridas internas que tenía. Era un milagro divino.
Casi una hora más tarde, Pakkun regresó con dos enfermeros y una camilla como había prometido. Pero también había venido un ninja de Konoha con el cabello gris puntiagudo con una máscara que le tapaba gran parte del rostro. De su cara solo se veía su ojo derecho ya que el otro lo tapaba la cinta que demostraba que era ninja de Konoha. Se dio cuenta que se trataba del hombre que apareció junto a Sasuke Uchiha durante el torneo.
—...—el ninja primero examinó al inconsciente Bakugo y luego a Killua. El joven Zoldyck seguía bombeando el corazón de Bakugo con la mano incrustada dentro de su pecho.—Hola.—saludó el ninja con un gesto con la mano.—Antes de nada, soy Kakashi Hatake un jonin de Konoha y quisiera agradecerte que le hayas salvado la vida a mi alumno. Pakkun me ha resumido todo lo que ha sucedido y me ha dicho que eres su amigo. Tengo que admitir que me resulta extraño eso ya que no recuerdo haber escuchado el nombre de Killua salir de la boca de Bakugo. ¿Qué hacías aquí en mitad del bosque? Encuentro un poco extraño que aparezcas justo cuando Bakugo está al borde de la muerte, ¿no te parece?—
—Mmmm. —meditó unos instantes Killua. Killua dedujo por el tono del ninja, que el tal Kakashi Hatake no se fiaba un pelo de él. A decir verdad era muy extraño explicar todo lo sucedido sin parecer sospechoso de algo grave. —Responderé a todas tus preguntas cuando Katsuki esté sano y salvo en el hospital, ¿no te parece?— contratacó con ironía Killua.
—¿Katsuki?—el ojo visible de Kakashi se entrecerró con aún una mayor desconfianza. Killua se maldijo mentalmente por el despiste—No hay nadie que se atreva a llamarle por su nombre de pila.—
—Bueno, nos conocemos de hace mucho tiempo ...—mintió Killua, poniendo su cara de niño que no ha roto un plato.—Así que soy de las pocas personas que puedo llamarle por su nombre de pila.—
—Ya.—dijo Kakashi, sin creerse ni una palabra.
—Está claro que no te fías de mí. —dijo Killua resoplando.—Pero mis actos hablan por mí, soy lo que separa a Katsuki Bakugo de la muerte. Cuando despierte responderá por mí, pero para eso tiene que salir con vida de ésta. Así que déjame concentrarme en salvarle la vida a tu alumno si eres tan amable.—
—Tienes razón, chico. Es que han pasado tantas cosas hoy ...—se excusó Kakashi. —Gracias, de verdad. —dijo con sinceridad. —Ya tendremos tiempo para hablar más adelante. Ahora lo importante es lo que has dicho. Yo seré vuestro escolta. Garantizaré que no se interponga ningún enemigo en el camino a casa.—
Killua asintió y dejó a los enfermeros que cargaran a Bakugo y a él sobre la camilla. La vuelta a la villa fue lenta debido a que los enfermeros se movían muy despacio para no empeorar el estado de Bakugo ante movimientos bruscos. Llegaron entrado el anochecer a hospital de Konoha. Allí, conectaron a Bakugo a multitud de tubos y máquinas y dieron permiso a Killua para que retirara la mano de su corazón. Cuando la retiró, Killua la sintió adormecida por estar tantas horas masajeando el corazón de Bakugo sin descanso.
Unos hombres con una extraña máscara aparecieron y quisieron interrogarle, pero Killua se negó hasta que no viera que su hermana se encontraba bien. Killua les contó que se la había dejado a un tal Iruka. Después de unos minutos de gestión, los hombres con máscara llevaron a Alluka en su presencia. Los dos hermanos se abrazaron con fuerza y fue solo entonces que Killua contestó a las pregunta de los hombres con máscara.
En el interrogatorio se enteró que los hombres con máscara se llamaban ANBU, un grupo de ninjas de élite de Konoha. Los ANBU le preguntaron sobretodo por su procedencia y de qué conocía a Katsuki Bakugo. Killua contestó las preguntas con respuestas muy ambiguas diciendo que venía de un lugar muy lejos y que conocía a Bakugo de ese lugar. Realmente, no estaba mintiendo. Aunque sí que tuvo que mentir cuando respondió desde cuando conocía a Bakugo ya que dijo desde que eran casi bebés. No sabía con qué edad Bakugo había venido a este mundo así que se aseguraba diciendo eso que resultara creíble su historia.
Después de unas cuantas preguntas que Killua respondió como mejor pudo sin levantar sospechas le dejaron en paz, pero le prohibieron salir de la aldea hasta que despertara Bakugo para que corroborara su versión. Killua estuvo de acuerdo. Le venía bien conocer más del mundo ninja y quería estar cerca de Bakugo cuando éste despertara.
Ya en la aldea libre de interrogatorios, Killua se enteró que Konoha había ganado la guerra contra Oto y Suna pero a costa de perder a más de la mitad de su ninjas. Entre ellos, al hombre más poderoso del mundo, Minato Namikaze que murió en su combate contra Orochimaru. Por suerte, su hijo Naruto no sufrió daño alguno y se dice que Orcohimaru sufrió terribles heridas. Por tanto, el puesto de Hokage quedaba vacante.
Killua se pasaba muchas tardes en la biblioteca de Konoha para averiguar más acerca de todo lo relacionado con el mundo ninja. Killua descubrió que todas las técnicas que había presenciado en este mundo se debían gracias al chakra. El chakra de este mundo era como el Nen de su mundo.
Se suponía que todas las personas del mundo contaba con chakra y solo un pequeño porcentaje de ellas podía manipularlo a su antojo para crear jutsus. Killua intentó manipular el chakra tal y como le guiaban los libros sobre el chakra, pero no había manera. Y eso que lo intentó todos los días durante horas y horas de concentración. Estaba claro que sí quería utilizar el Nen de su mundo o el chakra de éste necesitaba la ayuda de Katsuki Bakugo. Pero éste estaba aún inconsciente en estado de coma.
Unas semanas más tarde, aparecieron dos personas en la villa que los libros de historia describían como Sanin. Este legendario grupo lo componían Orochimaru, Jiraiya y Tsunade. Habiendo muerto Minato por el desertor y enemigo público número 1 de la aldea, Orochimaru, Jiraiya y Tsunade se habían convertido en las personas más fuertes de la villa.
El consejo de ancianos quería a Jiraiya que se convirtiera en el Godaime Hokage, pero éste se negó alegando que se quería ocupar del hijo de su difunto pupilo Minato Namikaze. Jiraiya propuso a Tsunade como candidata idónea para ocupar ese lugar. Al principio Tsunade se negó ya que solo deseaba ocupar su tiempo en intentar salvar la vida de Bakugo, pero después aceptó al conocer la propuesta del consejo de sabios de fondos casi ilimitados para el hospital de Konoha.
El día después de que Tsunade aceptara el cargo como Godaime, hizo reunir a Killua y Alluka a su despacho. Allí estaba ella con una mujer de cabello corto y oscuro que sujetaba a un cerdo y otra mujer de cabello castaño y largo que se chupaba el dedo pulgar mientras sujetaba con fuerza un osito de peluche parecido al de su hermana.
—¿Con qué eres amigo de Katsuki, eh?—preguntó Tsunade entrecerrando los ojos, mientras apretaba una pelota antiestrés.
—Así es, señora.—respondió Killua. La mirada que le dedicó Tsunade hizo que a Killua le temblaran las piernas. — Venimos del mismo sitio. Hace unos meses mi hermana y yo nos perdimos. El sentido de la orientación no es mi fuerte ni el de mi hermana. Queríamos regresar a casa, pero no sabíamos como. Preguntando en bares me topé con una cartel del torneo de chunin con la fotografía de Katsuki Bakugo así que fuimos a Konoha con la esperanza que Katsuki Bakugo nos guiara de vuelta a casa. Pero todo esto ya lo deberías saber pues es lo mismo que les he contado a tus ninja ANBU—
—¿Así que venís de Japón, eh?—cuestionó Tsunade, ignorando lo último dicho por Killua.
–¿Japón?—pensó Killua.
Esto pilló por sorpresa a Killua. Primero porque la actual Hokage conociera un país de su mundo, eso quería decir que Bakugo le había hablado algo acerca de él. Segundo, porque estaba seguro que Bakugo debería pertenecer a Estados Unidos o Gran Bretaña y no Japón debido a su conocimiento del inglés.
—Sí.—se aventuró a decir Killua.—¿Cómo lo sabe?—
—Katsuki me habló algo de vuestra isla. Sin embargo, ¿si sois tan amigos como es posible que no la conozcas?—El rostro de Tsunade se oscureció.
—¿Conocer a quién?—preguntó Killua, extrañado.
—A ella.—Tsunade reventó la pelota en mil pedazos con una fuerza sobrehumana. Luego señaló a la mujer de cabello castaño y largo.— A Ochaco Uraraka. Ella también es de Japón y también es amiga de Katsuki. Así que te vuelvo a hacer la misma pregunta, y espero que esta vez digas la verdad por tu bien, mocoso. —dijo de manera muy amenazadora—¿Por qué si eres tan amigo de Katsuki no has sido capaz de reconocer a Ochaco?—
—...—Killua tragó saliva con fuerza.—Bueno, a decir verdad somos más bien conocidos. Y Japón es bastante grande, no nos conocemos todos. Éramos muy pequeños y Katsuki Bakugo destacaba sobre el resto.—intentó salir del paso Killua.
Tsunade al igual que previamente Kakashi no se había creído nada de la historia de Killua. Cuando estaba por preguntarle de nuevo, Alluka que había estado callada todo este tiempo se dirigió a Ochaco.
—Anda, tu peluche se parece mucho al mío.—le dijo Alluka a Ochaco.—He oído que te llamas Ochaco Uraraka. Yo me llamo Alluka Zoldyck. Encantada de conocerte—la niña le extendió la mano a la joven de veintipocos años. Ochaco dudó pero aceptó la mano de la niña. —Y este de aquí se llama Kil.—señaló al osito de peluche.—Como no puedo abrazar a mi hermano todo el tiempo que quisiera, tengo a mi osito que se llama igual que él que me ayuda cuando está ausente. ¿Cómo se llama tu osito, Ochaco?—
—De ... ku ...—tartamudeó Ochaco, indecisa.
—¿Se llama Deku? ¡Encantada Deku! —Alluka le dio la mano al peluche. —¿Quieres saludar a Kil?—preguntó Alluka extendiendo su osito en dirección a Ochaco.
—Deku ...—Ochaco de manera muy tímida le dio la mano a Kil.
—¡Bien!—aplaudió Alluka.—Ahora Deku, Kil, tú y yo nos hemos convertidos amigos para siempre. Y estoy segura que serás también amiga de mi Onii-chan cuando te lo presente. ¡Onii-chan!—Alluka volteó la mirada a Killua. Éste se quedo unos segundos petrificado, pero reaccionó y se acercó a Ochaco. La joven se alejó al ver acercarse a Killua.—Ochaco no tienes que tener miedo, Onii-chan es la persona más buena del mundo. ¿Confías en mí, Ochaco?—Ochaco asintió tímidamente y se dejó que la niña cogiera sus manos para estrecharlas con las de Killua.—¡Muy bien! ¡Ahora todos somos amigos! Tengo que decirte que me encanta tu pelo Ochaco, es muy bonito.
—Deku ...—sonrió Ochaco.
Tsunade y Shizune se quedaron atónitas. Hasta ese entonces de todo el género masculino, únicamente Jiraiya se había podido acercar a Ochaco sin que ésta se asustara. Y solo cuando hacía sus payasadas que le hacían reír. Sin embargo, con Killua solo había necesitado un par de palabras de Alluka.
—Quizás sí que es verdad que conoce a Katsuki ...—pensó Tsunade, masajeándose la barbilla.
—¡Tengo pensado un montón de juegos al que jugar juntas!—exclamó Alluka, emocionada con una amplia sonrisa.
—¡Deku!—respondió Ochaco devolviéndole la sonrisa.
—Ehh, bueno. Podéis iros, tengo mucho papeleo que hacer.—dijo Tsunade haciendo un gesto con la mano.
—Wow...—pensó Killua, asombrado.— Alluka nos ha salvado de una buena.—
—Ya has oído a la Hokage. Vámonos Alluka.—dijo Killua, con la tensión acumulada desapareciendo de sus hombros.
—¡Puedo quedarme a jugar con Ochaco! —le suplicó Alluka, abrazando con fuerza a Ochaco y mirando a Killua con ojos vidriosos. La mujer de cabello castaño también le ponía ojitos para que pudieran jugar juntos.—¡Por favor, Onii-chan!—
Killua se quedó aún más perplejo que antes. Jamás su hermana le había pedido jugar con otra persona que no fuera él. A decir verdad, se sentía orgulloso del cambio que había demostrado pero también un poco celoso
—¡Deku ... Deku !—pidió también Ochaco.
—Ehhh ... Claro .. Por supuesto.—contestó Killua.—Te espero en casa cuando termines de jugar.—La nueva casa de los Zoldyck consistía en un cuarto cerca del orfanato que había pertenecido a una pareja de ancianos que había fallecido durante la invasión y que se había quedado desierto ya que la pareja de ancianos no tenía familia.
—¡YUJUUUU!—gritó Alluka dando saltitos a la vez que abrazaba a Ochaco.
—¡DEKUUUUU!—gritó Ochaco muy feliz.
Killua dejó a su hermana en el despacho de la Hokage y cerró la puerta con cuidado. Aún estaba en shock por todo lo sucedido en ese día.
Los meses pasaron y la amistad entre Alluka y Ochaco creció hasta tal punto que parecían hermanas siamesas. Killua también había empezado a encariñarse con la otra habitante de su mundo. Tsunade que se fiaba más de la pareja de hermanos les contó en uno de esos días el por qué Ochaco actuaba así y por qué solo decía la palabra Deku. Cuando oyó lo de la violación, Killua deseó que hubiera un jutsu para resucitar a esos bastardos para que pudiera torturarlos personalmente hasta que suplicaran por su muerte.
Aunque Tsunade ya le dejaba hacer muchas cosas en la villa, seguía sospechando de su historia. Por lo que había espiado en el hospital, que despertara Bakugo era cuestión de semanas o incluso días. Así que ideó un plan para ser la primera persona en ver a Bakugo y pedirle el favor que mintiera por él sobre su versión de la historia. Compró una pequeña cámara de vigilancia escondido en un ramo de flores y lo puso cerca de la cama donde yacía el rubio ceniza.
Pasaron dos meses y 25 días desde la invasión, dos semanas y media desde que compró la cámara de vigilancia cuando finalmente vio en la cámara de vigilancia del hospital conectada a su casa como Bakugo movía los ojos. Killua se apresuró para ser el primero en tratar con Bakugo y en apenas cinco minutos se presentó en la habitación de hospital en el que se encontraba.
—Al fin despiertas, Bakugo.—dijo Killua a un muy desorientado Bakugo. —Mmmm ... Sé que no estás en tu mejor momento para hablar, pero no tengo mucho tiempo hasta que vengan a visitarte. A decir verdad, no sé como sigues vivo. Pero ya hablaremos de eso más tranquilamente más tarde. Ahora lo importante es que necesito que me hagas un favor.—
—¿Uihh ... eees?—Bakugo intentó preguntar quién era, pero no le salían sonidos inteligibles de su boca.
—¿Eh? No entiendo lo que dices. Aunque lo raro sería que pudieras hablar sin problemas nada más despertar. Al fin y al cabo has pasado en coma casi tres meses.—explicó Killua
—¿Eee eess?—Bakugo intentó decir ¿Tres meses? pero eso fue lo que salió de su boca. Abrió débilmente su ojo izquierdo tratando de aguantar el dolor de la luz cegadora para averiguar la identidad del sujeto que le hablaba. Solo veía una silueta borrosa.
—Mmmm ... —murmuró Killua.—De nuevo no te entiendo, pero diría que tú sí me estás entendiendo. Espero que así sea. Soy el chico de cabello blanco que vino a hacerte una visita en la enfermería cuando derrotaste a la chica del abanico. En ese entonces no me presenté. Me llamo Killua Zoldyck y necesito que me ayudes. Ayúdame y yo te ayudaré a regresar a tu mundo.—
