Capítulo resubido, reestructurado y completado.


Cap. 6 - Ríndete

POV Eren

El entrenamiento del día había concluido tan horriblemente como los anteriores desde que empezamos a entrenar en aquel mecanismo. Mi cabeza aún está vendada desde el primer día, a pesar de no sentir ninguna fractura o rotura que requiera tal protección, aunque supongo que debe ser mi imaginación, sería ilógico que después de tales golpes no tenga nada. Me siento junto a Mikasa como la mayoría de veces, no tengo ánimos ni siquiera de comer. Pensar que yo pertenezco al puñado que no puede realizar un ejercicio tan básico es realmente desesperante, la diferencia entre yo y los otros reclutas que han fallado, es que ninguno de ellos llegó a hacerlo tan fatal.

Giro mi cara hacia mi plato cuando veo a Sakura y Naruto entrar al comedor, esto es demasiado vergonzoso. Recuerdo como ellos me dieron tantos ánimos en aquellos días, como depositaron toda su confianza en mí, y yo me creí realmente especial, cuando la verdad es que no soy más que un mediocre del montón.

Mis pensamientos se vieron interrumpidos por Jean, quien parecía haberme escuchado, aportando así a mis aflicciones internas:

—Entonces... ¿A dónde se fue tanta valentía? Te dije que los fanfarrones como tú son los primeros en caer— no respondí. —¿Sabías que actualmente el equipo de maniobras 3D es vital para matar titanes?

—Es obvio, Jean— respondí entre dientes mientras mis nudillos se apretaban cada vez más.

—Entonces ¿podrías explicarnos cómo se supone que mataras a todos los titanes? Creo que te saltaste esa parte— me levanté para encararlo, él igual se plantó frente a mí llamando la atención de varios que hasta el momento no habían prestado atención, ya era una especie de ritual en la cena así que no sorprendía que nos enfrentáramos.

—Al menos no soy un cobarde que solo aspira a sobrevivir como ganado tras los muros.

—Prefiero eso a vivir entre las vacas, porque es a lo único que puedes aspirar, morir de viejo trabajando en la zona rural— las palabras de Jean hicieron reír a más de uno —ah si, como ganado igualmente — se encogió de hombros con una risa burlona.

—Basta, Jean, es solo cuestión de tiempo...— Armin trató de apoyarme pero fue en vano.

—Sí, de un día antes de que lo expulsen de la tropa, por ser un inútil —sonrió triunfante. Apreté más los puños, mañana es la última evaluación y quienes no lo logren serán expulsados bajo la premisa de que, no se pueden gastar recursos y tiempo en aquellos que no puedan llenar los requisitos mínimos —Tú mismo lo dijiste Eren, los débiles no tienen lugar aquí. Es mejor que te rindas.

¿Rendirme? imágenes de aquel día en que el titan colosal y el acorazado atacaron mi hogar llegaron a mi mente, tantas personas, conocidos y no tan conocidos muriendo frente a mis ojos, mi madre siendo aplastada por los escombros y siendo casi devorada...

—Eren, tal vez él tenga razón...— mis pensamientos fueron esta vez interrumpidos por Mikasa quien desde hace mucho había dejado claro que no quería que perteneciera a la fuerza militar, en más de una ocasión me pidió que me rindiera, que llegar a la legión de exploración no dependia de mi determinación, y tal vez tenga razón, tal vez... al mirarla a los ojos sentí como todo el enojo se iba de mi cuerpo, siendo reemplazado por resignación mientras mi mirada ahora se perdía en las maderas rústicas del piso, tal vez ese sea mi destino, tal vez deba...

—¡Y una mierda! ¿rendirse? ¡típico discurso de mediocres conformistas!— se escuchó desde un extremo del comedor. Muchos que hasta el momento no prestaban tanta atención llevaron su vista hacía el lugar asombrados del autor de tal intervención, el chico considerado prodigio que no entablaba conversación con nadie que no tuviera cabello rosa.

Si bien a todos nos sorprendió a sobre manera, a ninguno tanto como a mí, considerando la situación actual de mi relación con él desde que ellos volvieron a aparecer. Todos, a excepción claro de nosotros cinco, ignoraba totalmente el significado de que después de tanto tiempo, Naruto pareciera sentir algo más que indiferencia por mi situación. Verlo tan molesto por las palabras de Jean causa tanta confusión en mí y estoy totalmente seguro que en Mikasa y Armin también.

—Un verdadero guerrero no abandona sus sueños, por más tontos e inalcanzables que parezcan al principio ¡Incluso si los demás no creen en ti, debes continuar!— esto me recordó tanto a viejos tiempos, él más que cualquier otro solía ser tan entusiasta, solo con sus ánimos avivaba más mi deseo de pertenecer a la legión, él no permitía que lo olvidara.

—Oh vamos, Naruto, es gracioso que un genio como tú intente darle esperanza a un inepto que tarde o temprano será enviado a la zona rural... ¿o vas a negar que un incompetente como este no debería estar aquí?

—Para mí los que no deberían estar aquí son los que no creen en sí mismos, ni en sus compañeros; los que no tienen un propósito o solo ocultan deseos egoístas disfrazados en ideales genuinos. Para mi, esa es la escoria que no deberia estar aqui — la cara de Jean en estos momentos es digna de retratar eternamente en mi mente. Aunque me confunda demasiado y no sepa que sentir respecto a lo que está pasando, no puedo mentir y negar que ver la humillación de Jean es algo agradable a la vista.

—¿Te sientes aludido...— ese había sido un golpe bajo para el cara de caballo quién abiertamente confesó que solo desea pertenecer a la policía militar para vivir cómodamente en la capital, no porque le interese ayudar a nadie, muchos menos por la humanidad. —...escoria?

—¡¿Como me llamaste?!— sentí la presión ejercida en mi camiseta, yo hice lo mismo.

—¡Te dije lo que eres, cabrón!

Ambos levantamos los puños para terminar de una vez por todas con la charla y empezar a resolver nuestras diferencias de otra manera, sin embargo esto no ocurrió al ambos sentir un suave pero firme agarre en nuestros puños.

—¡¿Quién diablos se mete?!... —Jean miró a su costado, dejando de pronunciar palabras coherentes de repente, parecía querer decir algo pero solo salían balbuceos. Por mi parte sentí mi corazón latir como hace tanto no lo hacía, si había algo que no esperaba era ver que quién había llevado a cabo esa acción tan o más inesperada que la que Naruto había realizado unos segundos antes, era Sakura.

—Ya basta de todo esto, los dos— soltamos nuestras camisetas y nos sentamos en nuestras mesas con las cabezas gachas, como si hubiésemos sido recién regañados por nuestra madre.

Mi corazón seguía latiendo de igual forma y casi puedo jurar que mi rostro reaccionó como solía hacer desde que empecé a fijarme en ella de otra manera. ¿Por qué de repente había hecho eso? ¿por qué pareciera que repentinamente se cree con algún derecho de tratarme así? como si no hubiese pasado nada, como si fuésemos los mismos, cuando evidentemente ella dejó en claro que no, ¿por qué pareciera que he olvidado que Naruto también hizo algo parecido hace unos segundos al decir todas esas cosas, pero al parecer ahora solo me molesta que ella lo haya hecho?... ¿a quien trato de engañar? cualquier cosa que tenga que ver con ella me afecta diez veces más que cualquier otra y es tan molesto, es tan molesto sentirme así con ella, aun después de tanto tiempo, aun después de lo que ha pasado.

—¡Eren!— volví a la realidad ante el llamado de Mikasa, que por su expresión y la del resto, lo había hecho reiteradamente sin que yo me percatara —¿estás bien?

—Si, ¿por?— dije prácticamente susurrando.

—No lo se, tal vez porque Jean y tú sufren de la misma patología en las mejillas— Connie desde la mesa de al lado fue quien respondió, haciéndome caer en cuenta de que mis sospechas eran ciertas, volví a reaccionar como de costumbre.

—Eren...

—No me pasa nada— traté de ocultar lo que sentía en ese momento y me levanté de la mesa hacia la salida sin decir más, siendo seguido inmediatamente por otra persona.

POV Sakura

Impulsivos es la palabra utilizada para las personas que se dejan llevar fácilmente de sus impulsos, ¿no? bueno, Naruto y yo podríamos perfectamente ser catalogados como tales. Nos molestó tanto el panorama que no pudimos evitar entrometernos, pues, a diferencia de los presentes, nosotros si conocemos el sueño de Eren, sus ideales y mayor deseo, no es un simple capricho. Sabemos cuánto le duele verse acorralado en un tema para él, tan importante. Se que Mikasa y Armin también saben lo que alberga su corazón y mente, sin embargo ellos, así como Carla desean mas que nada que el desista de pertenecer a la tropa de exploración por su seguridad y bienestar; no me malinterpreten, no es que esas cosas no nos importen pero venimos de un mundo donde arriesgar la vida por el otro es el pan de cada día, es el acto más noble que existe y por eso tal vez, anteponemos sus sueños ante su seguridad, claro, parcialmente.

Pensé que las palabras de Naruto habían sido suficientes para animarlo, sin embargo ese tipo de "ánimo" no le convenía para nada, por eso me interpuse. Era muy mala idea iniciar una pelea al estar ya de por sí en "la cuerda floja". No obstante creo que eso no sirvió de mucho, algo en mis acciones o las de Naruto, tal vez la combinación de ambas lo hizo reaccionar así, y no lo culpo, puede que piense que salimos en su defensa por creerlo débil, después de todo, desde aquel dia en la bienvenida a los nuevos reclutas, no habíamos intercambiado palabras y que hoy justo lo hiciéramos al verlo en esta situación tal vez lo hizo pensar que lo hacíamos por lástima... suspiro, la verdad es que Eren es incluso más sensible a sus emociones que Armin, solo que este ultimo es mas abierto a expresarlas.

Me acerqué a Naruto y como si ambos hubiéramos roto aquel acuerdo de distancia entre nosotros y el resto, nos propusimos ir tras él, estaba a un día de ver su sueño desecho sino hacía algo para evitarlo, sin embargo el plan quedó anulado tras la llegada improvisada de Shadis.

—Cadetes, había olvidado avisarles que hoy empieza su entrenamiento extra, órdenes de arriba— no dejó que preguntaremos a qué se refería cuando empezó a nombrar algunos reclutas — Armin Arlert, Mikasa Ackerman, Jean Kirstein, Eren Jaeger, Krista Lenz y Sasha Blouse serán el primer escuadrón de limpieza del comedor y cocina de esta noche.

—¡Queeeeeee!— exclamaron varios de los nombrados.

Terminó de entrar al lugar paseando su vista por todas las mesas, asegurándose que todos estuvieran allí —¿dónde está Jaeger?— no le tomó importancia a la cuestionante de los indignados jóvenes —sino llega ahora mismo...

—Yo tomaré su lugar, señor— Eren ya tenía suficientes problemas por los que preocuparse en ese momento, Naruto solo quiere evitarle otro más al tomar su lugar, nos miramos entendiendo que debía hacer, así que salí del comedor como el resto que por esta noche estaba libre de este tan peculiar entrenamiento. Me pregunto quién y el por qué había tomado una decisión tan repentina. ¿Limpiar? ¿en qué nos ayudaría eso en la batalla contra los titanes? No era momento de pensar en ello.

Miré a mi alrededor al atravesar la puerta, solo antorchas estratégicamente bien colocadas iluminaban el lugar.

Empecé mi recorrido luego de preguntar inútilmente a algunos compañeros que habían en la zona. No me sorprende que no sepan, salieron prácticamente al mismo tiempo que yo, pero era peor no intentar nada. Respiré profundo sin dejar de caminar, hasta que vi a Hiana, recuerdo bien que ella salió justo detrás de Eren, estoy segura de que ella sabe hacia dónde se habrá dirigido.

POV Hiana

Agh Sakura, no ves que estoy a punto de hacer mi primer acercamiento, bueno no importa, no es como si ella alguna vez se haya interesado siquiera en dirigirme la palabra, dudo que hoy sea la excepción. Volví mi mirada hacia mi presa, no entiendo porque me cuesta tanto, si me gusta un chico voy a por él y ya, no hay nada que pensar. Miro atrás incrédula al escuchar los pasos de la rosada más cerca de lo que quisiera, joder que no venga, que no venga, que no...

—Oye Hiana, ¿has visto hacia donde se dirigió Eren?

¿Por qué me pregunta por él? Tengo entendido que provienen del mismo lugar, sin embargo, a parte de lo que sucedió hoy, nunca los había visto siquiera dirigirse la palabra —Sí— respondí cruzándose de brazos.

—...— me miró.

—...— la miré.

—Ok... ¿me podrías decir por donde?

No, no te diré donde está, estúpida —Si.

—...— me miró.

—...— la miré.

—¿Eh... por dónde?— preguntó con una vena en la sien.

—Por allá— obviamente le señalé la dirección errónea. Me agradeció y salió hacia allí, donde sea que sea ese "allí". Por suerte no se giró hacia donde él estaba recostado en la rama de aquel árbol, joder, se ve tan sexy mirando a la nada.

Ya que me deshice de esa insoportable, respiro profundo llenándome de valor. De todos los chicos con los que he estado, este ha sido con el que más me ha costado entablar alguna relación, me pregunto por qué... no espera, sí sé: Mikasa Ackerman, su perro faldero. Al principio pensé en rendirme pensando que era su novia pero no, ahí no hay nada romántico de por medio, al menos no de parte de él, sin embargo, cada vez que intenté hablarle, la mirada tan intimidante de ella me provocaba solo huir de allí, eso y que simplemente no se alejaba de él a pesar de que cualquiera con dos dedos de frente entendería las señales, en fin.

— Buenas noches— él ladea su cabeza hacía abajo y hace un casi imperceptible movimiento con la mano, supongo que es una respuesta a mi saludo —¿puedo acompañarte?— él no responde, asi que interpreto su silencio como me da la gana, un sí. Empiezo a escalar, por suerte este árbol posee varias ramas que facilitan mi ascenso hacia él. Finalmente me siento a su lado sin saber como sacar de su cabeza lo que sea que esté rondando en ella.

—Hmm es un placer conocerte, mi nombre es Hiana— extiendo mi brazo, él sólo lo mira de lado y vuelve a mirar al frente. Un chico dificil, ¿eh? ya tengo experiencia, sólo cuestan unos segundos más que el resto.

—Bueno, tu nombre es Eren, ¿no?— me acerco más, asegurándome que mi camisa desabotonada hasta los pechos se note en cuanto él se gire un poco hacía mí.

—¿Qué es lo que quieres?

—Bueno, yo sólo quería conocerte un poco más, me pareces alguien muy interesante— sigue sin mirarme por lo que debo forzar un poco la situación —ay — tambaleo un poco la rama haciendo creer que voy a caer, ahí está, contacto visual.

—Ten más cuidado— dice luego de, literalmente agarrarme como un puto trapeador desde el brazo y soltarme en cuanto notó que no estaba realmente en peligro.

Siento como cada partícula de mi cuerpo no sabe decidirse entre besarlo o golpearlo, joder a mi ningún chico se me resiste, es la primera vez que alguien me trata con tanta indiferencia, respiro hondo.

—Gracias— ni se inmuta, mierda, mierda, mierda. Estoy que me como las uñas, este tonto pareciera siquiera estar en este plano astral. Me ignora olímpicamente y eso es simplemente algo inconcebible, ningún hombre puede resistirse a mí.

POV Sakura

Esa chica es muy rara, aunque he de admitir que fue muy amable considerando que nuestra primera interacción fue tan fría. Sinceramente no sé por cuánto más pueda seguir comportándome así con los demás, es realmente estresante.

—Hey recluta ¿a dónde vas?

—Busco a alguien, tal vez lo hayan visto por aquí.

Ambos hombres se miraron —lo siento señorita, nadie a pasado por aquí ni por los alrededores. A menos que busque a mi compañero aquí presente o a mí... ¡hey!

Ni siquiera esperé a que siguiera hablando, esa idiota me engañó, ya me parecía extraño que fuera tan amable —¡agh!— le di un puñetazo a un pilar de madera que tuvo el atrevimiento de ponerse frente a mí, escuché al par de guardias llamarme monstruo o algo así, ignoré sus parloteos.

Caminé más rápido pues ahora sabía hacia donde ir, lo más probable es que estuvieran en esa zona... ¡el árbol! ahora que recuerdo, en varias ocasiones lo vi por allí desde la distancia. No se como pude olvidar que esa boba está enamorada de él y siempre la escucho quejarse en las noches de cómo falló en acercarse por una u otra razón que generalmente involucraba a Mikasa, rio de solo imaginarlo.

—Lo lamento Hiana, hoy tampoco te toca.

Fin POV

La pelinegra seguía insistiendo en sacarle conversación al chico pero nada parecía funcionar, se estaba empezando a hartar de sus respuestas en monosílabo o simplemente en silencio absoluto, ya estaba rozando con la falta de dignidad, era más que obvio que él no la quería allí pero esta era una de las pocas oportunidades en las que pudo toparse a solas con él, no podía desaprovecharlo.

Suspiró y llevó su vista al frente notando como una mancha rosada inconfundible se aproximaba a pasos apresurados, chasqueó la lengua con molestia.

Estaba tan metida en sus pensamientos que no notó la tensión repentina en Eren, quien también había percibido la presencia tan cercana de la chica.

—Entonces se fue por allá, ¿no?— Sakura no se fue con rodeos al llegar al pie del árbol y enfrentarla llevando sus manos a sus caderas.

—¿Acaso no me preguntaste por Ernes?— preguntó con sorna.

—¿Quien mierda es... olvidalo, paso de tí, ¿Eren podrías venir conmigo un momento?

—Disculpa querida pero él y yo estamos en algo en este momento —su risilla pedante se esfumó cuando Eren se lanzó quedando de cuclillas bajo el árbol.

—¿Eh? ¿Eeeehh? oye Eren...

—¿Qué sucede?— fue más frío que de costumbre ignorando a la morena.

—Sobre lo de antes...

—No necesito de tu lástima ni la de Naruto, puedo defenderme sólo.

—Veo que no has dejado tus complejos. No se trata de eso.

—¿Entonces que? ¿lo que hacían era burlarse? los dos grandes prodigios de la tropa que parecieran haber entrenado años y que hacen parecer que todo esto no es más que un juego, cualquier cosa que me quieras decir guardatela, después de todo, eso es lo que han hecho desde que volvieron.

Ella se mordió los labios —ok, sabes qué, tienes razón, enojate si quieres, lo entiendo...

—¿Holaaaa? ¿sigo aquí saben?— ambos la miraron mientras concluía su descenso y se colocaba al lado del chico.

—Si, pues ya puedes irte.

La chica arqueó una ceja —¿y tu quien mierda te crees?

—Estamos tratando algo aqui mas importante que tu calor hormonal.

—¿Me estas queriendo decir puta?

—Para nada, ¿de dónde sacas esas especulaciones? —antes de que la morena respondiera algo más alguien llegó para romper la pequeña discusión que se iba a formar.

—Premio doble— los tres giraron sus rostros hacia el inconfundible dueño de esa voz.

—Instructor Shadis, ¿ocurre algo?— preguntó Eren.

El sólo les dedicó su mirada tan sombría como de costumbre mientras procedía a darles un castigo al par, ¿las razones? simples. La intervención de Naruto no funcionó de nada para evitar su castigo, la salvación es individual, dijo, el hecho de que él lo cubriera no quitaba el hecho de que Eren no cumpliera con su deber, deber que es bueno recordar, él desconocía. Trató de alegar pero no le importó al hombre de poco pelo.

Por su parte Sakura, más simple aún, daño a la propiedad privada. Se rascó la nuca recordando el pilar que golpeó hace un rato y que, inevitablemente quebró.


...

El par ya llevaba varios minutos corriendo en el campo cuando Sakura decidió romper el silencio.

—¿Oye podrías detenerte un poco?

—Solo quiero terminar con esto.

Ella lo sujetó del hombro —ya sé que estás muy molesto pero deja de actuar como un niño inmaduro y escúchame.

Se detuvo —¿inmaduro?, no me jodas Sakura ¿tú hablas de inmadurez? ¿la que huye y luego vuelve sin explicación? todo este tiempo pensamos que estaban muertos! — Eren tenía una mezcla de emociones que no definía en tiempos diferentes, le afectaba lo del entrenamiento y su posible expulsión, sin embargo, al tenerla a ella ahí, cambiaba un poco las cosas, su mente era un caos.

—¿Y qué quieres que te diga? estamos vivos, yuju, ya pasó, no le des más vueltas— ella se maldecía internamente, tenía tantas ganas de decirle que era lo que había pasado, volver a ser su amiga, estar ahí para él sin tener que fingir ser una maldita —ahora escúchame de una vez, no me interesa lo que pienses sobre eso, no me interesa si me perdonas o no. No estoy aquí para hablar de ello, así que deja de mencionarlo— Eren se enojó incluso más, ¿que no le tomara importancia dice? iba a volver a hablar pero ella se antepuso nuevamente —escucha, hay temas más importantes que resolver ahora. Él cruzó los brazos y la dejó continuar —tu permanencia aquí peligra, ¿lo sabes, no?

—Y eso a ti que te importa.

Ella apretó los dientes —toma, no voy a seguir discutiendo contigo— le lanzó un cinturón para utilizar el aparato de cuerdas.

—¿De donde sacaste eso?— lo agarró notando que no era el suyo.

—Eso es lo de menos. Mañana es tu última oportunidad, solo quiero ayudarte como una compañera más de escuadrón — empezó a caminar en dirección a la máquina a varios metros de ellos, esperando que él la siguiera. Sin embargo, miró atrás esperando encontrarse con la escena de un Eren yéndose de ahí, ignorando su petición debido a su enojo, no obstante, la estaba siguiendo en silencio, mirando hacía el piso con una de sus manos guardadas en su bolsillo mientras la otra sujetaba el cinturón que ella le dió.

Llegaron al lugar de entrenamiento del equipo de maniobras, Eren empezó a colocarse el cinturón pero sus manos estaban temblorosas.

—Déjame... ayudarte.

—No necesito...— se le resbaló de las manos una pieza metálica. Ella la tomó y él a regañadientes quitó sus torpes manos del instrumento para que ella lo acomodara correctamente evitando todo contacto visual posible. Aseguró el cinturón a la máquina para proceder a girar la manivela.

—Espera— ella se detuvo —¿qué es lo que debo hacer? ¿por qué el resultado sería diferente ahora del resto de intentos?— era una pregunta lógica, después de todo, luego de cada entrenamiento él se quedaba varios minutos extra entrenando con Armin y Mikasa, además de haberle pedido consejo a varios, incluidos Reiner y Berthold, no logrando ningún avance.

En esos momentos, olvidaron totalmente sus diferencias y se enfocaron, en los siguientes minutos fueron el par de amigos de antaño —tal vez la diferencia sea que ahora sabes que si fallas es el fin, game over— hizo una señal de muerte pasando su dedo por su cuello.

—Oh, qué útil, muchas gracias— ella se rió, él la miró, hace mucho no veía esa sonrisa, inevitablemente sus mejillas volvieron a teñirse de rosa.

Ella retomó el enfoque y volvió su vista a él, él apartó la mirada tosiendo un poco —a ver, solo respira, que tu cuerpo no esté tenso, no pienses en que te vas a caer. A ver— hizo una pausa —ya se, es como cuando estás enamorado, todo fluye con naturalidad, estas tranquilo y sereno, solo dejate llevar.

—Como estar ¿enamo...rado?

—Ja, me vas a decir que nunca lo has estado.

Él volvió a toser —no digas estupideces Sakura, claro que no— su boca seguía cubierta con su puño.

—Pues Carla me dijo una vez que ya habias caido en las redes de una chica.

—¿Que mi madre dijo qué?!— la cara del chico se volvió roja totalmente.

Ella adquirió una pose pensativa ignorando la expresión del chico —siempre me dio curiosidad saber quien era, estaba indecisa entre Mei y Sophia. En fin, solo trata de pensar en esa persona, en lo que te hace sentir cuando la ves, todas las sensaciones de bienestar que genera en tu cuerpo...

—Sakura ya basta de eso— lo mejor para su bien era detenerla en ese instante. Cerró los ojos y respiró profundo dejando escapar un poco de aire frío desde sus labios —tu ejemplo es un asco.

Hubo silencio por unos segundos que parecieron horas —¿qué pasa?

Ella se posicionó delante de él con sus manos cubriendo su emocionada expresión. Él abrió uno de sus ojos y la miró hacía abajo, si bien, ella era más bajita de estatura que él, no tanto como para tener que girar tanto su cabeza hacia abajo para verla —qué...

—Lo hiciste, idiota.

—¿Eh?— el muchacho no entendía nada, ¿hacer qué? miró al piso, siquiera había notado que sus pies ya no lo tocaban. Ella en ningún momento esperó, había girado la manivela mientras él respiraba y pensaba en "Mei o Sophia" tal vez en ambas —lo... lo hice— el chico no pudo controlar la sonrisa que se dibujó en sus labios, la felicidad que le hacía saber que este no sería el final de su recorrido, su sueño se mantenía.

Ella corrió a bajarlo —hagamoslo otra vez!—. Volvió a girar la manivela más rápido que la vez anterior, el tambaleó un poco por la poca delicadeza que tuvo la chica en esta segunda ocasión pero logró mantenerse perfectamente. Se miraron con una sonrisa.

¿Rendirse? eso es para mediocres conformistas!.

Al dia siguiente

Otra vez, su cabeza girada en dirección al suelo mientras todos lo miraban, algunos con pena, otros con decepción, unos pocos con indiferencia, otros más con tristeza... incluso Jean con su palabrería del dia anterior no mostraba ni un ápice de satisfacción por lo ocurrido.

—Esto no es posible, yo puedo hacerlo, yo pued...— llevó su mirada a Sakura quien se veía tan o más desconcertada y confundida que él —instructor Shadis, por favor, permítame intentarlo otra vez, yo...

—Eren Jaeger, quedas expulsado de la tropa de cadetes 104, por favor recoge tus cosas y lárgate de aquí —el corazón del joven se detuvo por unos momentos que parecieron una eternidad, intentó refutar a aquella decisión mientras sus lágrimas amenazaban con salir, pidiendo reiteradamente una oportunidad, recibiendo como respuesta la misma negativa rotunda cada vez. Incluso Sakura intervino alegando que él pudo hacerlo en reiteradas ocasiones la noche anterior, a pesar de saber que podía recibir otro castigo peor al confesar que había hurtado el instrumento de soporte y usado sin permiso la maquinaria de maniobras 3D en la noche, sus palabras fueron ignoradas.

Ese día, además de Eren, otros once reclutas habían reprobado la evaluación, aunque solo uno de ellos, de manera injusta — "lo lamento muchacho, pero le hice una promesa a tu madre"— apretó en sus manos el equipo defectuoso mientras veía los últimos minutos de Eren Jaeger en la tropa de cadetes 104.


Espero les haya gustado, si tienen algo para decirme (positivo o negativo) nos leemos en los comentarios, suelo responder por allí mismo. Hasta la próxima c: