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Cap. 7 - Ciudad Subterránea (parte 1)
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Naruto y Sakura
Apenas un año de explorar en búsqueda del portal. Dos jóvenes de aparentes 13 años, 19 en realidad. Con ropa rasgada y capuchas sucias que les cubrían totalmente sus cabezas y parte de su rostro. Tenían pañuelos colgados en el cuello para cubrirse la boca y nariz en momentos específicos. Estaban sentados en el techo oxidado de una de las tantas casuchas de la ciudad subterránea cuando de la nada, un civil de las casas construidas más arriba agregó un poco más de suciedad a sus outfits lanzandoles basura condimentada con un líquido viscoso. El par quedó inmóvil sin fuerzas para levantarse y enfrentar lo que sea que ahora cubría sus cuerpos hediondos.
Llevaban casi un mes explorando ese desagradable lugar, ya se habían resignado a ese tipo de situaciones en un lugar donde evidentemente la higiene parece ser tabú. Sin poder aguantar el aroma a podredumbre y la humedad de sus harapos, se levantaron y bajaron del techo en busca de algun lugar donde aminorar un poco la situación.
Caminaron hasta la zona más escondida del lugar, si bien todo olía excesivamente desagradable, sólo allí podría encontrar algo donde "ducharse" y robar un poco de ropa, tal vez en la casa de alguien ya difunto o algún lugar abandonado. Caminaron en silencio con sus miradas atentas pero las cabezas gachas evitando cualquier tipo de gesto que llamara la atención de alguien. En su camino se encontraron con personas borrachas tiradas en el suelo, más de una vez tuvieron que levantar las piernas para pasar por arriba sin tocarlos, habían otros orinando en cualquier lugar y lo más desagradable de todo, los gritos y gemidos de personas teniendo relaciones sexuales sobre la mugre y basura mas asquerosa. Si tuvieran realmente los trece años que aparentaban, sus traumas podrían ser imborrables.
Llegaron a una zona un poco más tranquila, llena de agua posada y ratas rondando. Se dividieron para escabullirse en las casas y ver si encontraban algo más que mierda y orina acumulada en los baños.
Sakura entró a su tercer intento de casa cuando se topó con lo que menos quería en ese momento, un cuerpo sin vida tirado a los pies de una cama harapienta, parece haber muerto hace poco por la forma y estado de su piel. Se acercó un poco y notó un charco enorme de sangre, al parecer alguien lo había apuñalado o peor, el disparo de un arma de pólvora, habían conocido algunas en su viaje de exploración.
Luego de ver con pena por última vez el cuerpo, mordiendo sus labios y aguantando sus lágrimas mientras buscaba algo valioso en el lugar, escuchó la voz masculina balbucear algo. Se giró rápidamente y se agachó delante de él acercando su oído al pecho del hombre, latidos, tan debiles que parecia que se detendrían en cualquier momento, aún seguía con vida, aún había esperanza. Ella había salvado personas en peor condición, sin embargo parecía no recordar el pequeño, o nada pequeño en absoluto detalle de que cuando pudo realizar esas hazañas, contaba con sus jutsus médicos.
Apretó sus puños con enojo y desesperación, con tanta impotencia que sus lágrimas brotaron sin poder contenerlas, golpeó el suelo con tanta fuerza que rompió la madera en el acto, pensó que la podredumbre de esta le había hecho el trabajo fácil pero no, a pesar del estado deplorable del lugar, la madera del piso estaba firme. Miró sus manos incrédula ¿acaso era posible? si era así, tenía que comprobarlo. Si bien anteriormente había intentado canalizar su chakra, el resultado parecía ser el mismo, por lo que hace mucho se rindió.
Se colocó con las piernas cruzadas y cerró sus ojos concentrando todo en su respiración suave y calmada, si aún este hombre tenía alguna chance de vivir, ella lo haría posible. No sintió nada ¿donde debía buscar? ¿donde podría quedar algo de chakra? ¿de donde surgió aquel que le permitió romper aquella madera? si alguien podía descubrirlo era ella. Por mucho tiempo pensó que aquel día en que llegaron a ese mundo y ella con un puñetazo pudo, al menos, hacer tropezar al titán fue pura suerte, el último ápice de chakra que le quedaba luego de que todo desapareciera. Sin embargo, ahora parecía haber vuelto, a menos que solo lo estuviera imaginando y justo esa sección del piso si estaba más debilitada que el resto, tal vez por la humedad provocada por la sangre, si, tal vez sea eso. Pensó con resignación, resignación que se esfumó cuando volvió a escuchar al hombre, esta vez diciendo claramente una palabra, ayuda.
No, no era el momento de rendirse. Volvió a su postura inicial, búscalo, búscalo, concentralo en un único punto, respira, canaliza, buscalo, se repetía una y otra vez en su mente... Abrió los ojos tan verdes como la tenue luz que empezó a emanar de sus manos —te tengo.
No era mucho, pero si hacía las cosas bien, sería suficiente para cerrar la herida. Colocó sus manos sobre esta y empezó su trabajo. Por suerte el hombre estaba inconsciente, eso le evitaría tener que dar explicaciones.
—Hey Sakura-chan encontré algo...— Naruto había entrado por la puerta y se quedó congelado —¿qué... cómo?
Ella no se giró a verlo —al parecer, a través del tiempo es posible que estuviéramos acumulando chakra, sin embargo, es tan poco que es casi imposible sentirlo.
El chico parecía no creerlo, obviando que delante de él había un hombre más allá que acá, sonrió de oreja a oreja —¡eso es genial!— hizo una posicion de manos —¡jutsu clones de sombra!— no funcionó.
—Cierra la boca, luego hablaremos sobre esto— lo reprendió con tranquilidad y cerró los ojos, no podía darse el lujo de perder la concentración —habías dicho que encontraste algo.
El chico respondió sin dejar de hacer diferentes posiciones de mano —si, si, hay agua y ropa.
—¿Crees que alguien esté viviendo allí?— todo lo que decían era en voz baja.
—No se, tal vez vivía alguien no hace mucho. Las cosas igual lucen abandonadas— ella no respondió, él se rindió a intentar hacer sellos de mano —nee Sakura-chan y ¿quien es el?— se rascó la cabeza avergonzado por la poca importancia que le había dado al hombre luchando por su vida frente a la chica.
—No lo se pero... sigue con vida y lo mantendré así, es lo único que importa ahora.
El rubio le pidió precaución. Después de todo, ese tipo bien podría ser un delincuente, ladrón o violador asqueroso. No obstante, a la hora de salvar una vida, es algo que ningun medico se pregunta. Una vida es una vida, ya habría tiempo para averiguar esas cosas después.
Ella asintió, debía aguantar un poco más la suciedad que la cubría. Hasta sellar por completo la herida, no se iría de allí.
Naruto volvió a la casucha que había encontrado no muy lejos de donde estaban Sakura y el hombre moribundo, se despojó de su ropa sucia y tomó un baño. En otra casa había hurtado algunos jabones gastados, con eso sería suficiente por el momento. Al terminar, volvió con Sakura quien se veía bastante cansada.
—Oye, ya debes detenerte.
—Debo terminar— su voz era entrecortada.
—Por ahora es suficiente, ya no está sangrando— él se puso en cuclillas frente a ella y sujetó una de sus manos sin escuchar sus reclamos faltos de energía —no dejaré que intercambies tu vida por la suya.
—No seas exagerado, no voy a morir por algo así.
—Tu misma lo dijiste, la cantidad de chakra es limitada. Podrías intentar mañana o mas tarde, no lo sé, pero por ahora vas a recuperarte— ella no dijo más, la verdad, su cuerpo se encontraba más débil que nunca. Ya de por sí, varios factores externos aportaban a que su estado físico no estuviera en óptimas condiciones, el gasto del chakra que había conseguido podría matarla o dejarla en un estado de salud crítico. Ella lo sabía así que dejó de lado la emoción que le provocaba el volver a usar sus ninjutsus médicos y fue con el rubio, no sin antes haber dejado en la cama al hombre, con un vendaje improvisado con las sabanas de la cama. Salieron de allí hasta la casa donde anteriormente Naruto había tomado un baño.
Sakura quedó sola allí mientras Naruto, a regañadientes, cuidaba al extraño. Ella le aseguró que aún le quedaban fuerzas para mantenerse sola, no estaba tan segura de ello.
Se quitó la ropa y entró a la ducha, no salía mucha agua pero era suficiente. De todas maneras era sorprendente la ingeniería utilizada para crear sistemas de acueductos en ese lugar; el solo hecho de poseer uno era impresionante. No importaba el mundo que fuera, las necesidades humanas los encaminaban a crear tecnologías para cubrirlas. Que los cerdos que en su mayoría vivían allí las deterioraron pues ya era diferente.
Dejó que el agua corriera por su cabello corto, tan corto como lo llevaba en Konoha, que apenas llegaba a sus hombros. Lo había cortado hace mucho, luego de dejar de vivir con Carla y los demás. Tomó uno de los tantos sobrantes de jabón, trató de distribuirlos de manera que pudiera alcanzar para lavar su cuerpo y cabello por igual. Prefería un buen shampoo como aquel floral que le compraba su madre desde niña y que se había vuelto su favorito desde que se enamoró de su aroma desde entonces.
Sintió sus piernas débiles, Naruto tenía razón, se había sobre esforzado. Su cuerpo caería en cualquier momento. Se apuró, por más que quisiera disfrutar por más tiempo aquel agradable baño, debía ir a cuidar al herido aunque Naruto la reprenda nuevamente. Se iba a girar para salir hasta que sintió a alguien peligrosamente cerca tras ella.
—Identificate— ahora había una daga en su cuello desde su espalda desnuda. La chica tragó hondo, se supone que el sitio estaba abandonado —ahora.
—Lo... lo lamento, me equivoqué de casa— no ganaría nada siendo hostil. No sabía contra quien se enfrentaba y era consciente de que, en su condición actual, hasta un niño la podría vencer en un enfrentamiento.
El hombre alejó su arma, lo que no le hizo a ella bajar la guardia en absoluto. Ya antes había tenido la desdicha de encontrarse con asquerosos pervertidos. Por eso su ropa habitual en ese lugar se había convertido en una enorme capucha que ocultaba sus rasgos femeninos, sin embargo, ahora se encontraba literalmente desnuda aún dándole la espalda a ese tipo. No dudaba que en ese momento estuviera intentando algo, ni le sorprendería girarse y encontrárselo tocándose o quitándose el pantalón. Ella apretó el puño, si sólo se atrevía a ponerle un dedo encima... sus pensamientos se vieron interrumpidos al sentir algo sobre su cuerpo, lo que la hizo parpadear varias veces. Era una toalla.
No lo pensó ni un segundo cuando la tomó y envolvió su cuerpo en ella, se giró viendo como su anfitrión estaba sentado mirando un periódico.
Buscó con la mirada su ropa, no estaba dentro de sus planes volver a ponersela pero con el nuevo presente, no podía darse el lujo de robarle algo en su cara.
—¿Dónde está mi rop...?
—En la basura.
—¡¿Eh?!
—Tu ropa estaba asquerosa, hay ropa limpia allí — ella parpadeó varias veces ¿quién era este tipo? sin dejar de mirarlo fue al closet de madera vieja y tomó un pantalón negro y camisa verde. No se iba a detener a elegir lo más bonito, tampoco es que hubiera tanto de donde elegir.
Desde atrás de la puerta del closet seguía mirándolo, él en ningún momento si quiera se giró a verla pero seguía allí, de todos, no podía juzgarlo, ¿porqué él debería irse de su propia casa para darle privacidad a una completa extraña que entró sin permiso? tal vez, debía confiar un poco, solo esta vez. Dejó de verlo por unos segundos para concentrarse en vestirse, sin embargo, como era de esperar, su cuerpo se sintió desfallecer, su cabeza dio varias vueltas y sin saber en qué momento sintió unos brazos sujetándola antes de que cayera al suelo totalmente inconsciente.
...
—¿Qué pasó...?— abrió los ojos sobándose la cabeza. Se recostó de la pared tras ella haciendo que la cobija que cubría su cuerpo solo envuelto por la toalla se corriera hacía sus piernas.
—Sakura-chan, por fin despiertas..
—¿Naruto? — de repente recordó lo anterior y miró a todos lados —¿dónde está él?
—¿Quién?— el rubio no entendía —llegué hace un rato, me preocupé de que no volvieras y te encontré dormida. No había nadie aquí.
Ella miró con más detenimiento el lugar, todo estaba limpio y tan ordenado como cuando llegó. Incluso, la ropa que ella había sacado del closet y que debería estar desparramada en el suelo, estaba perfectamente doblada en una esquina de la cama.
—¿Había alguien?
Ella negó —olvidalo, estaba soñando— se rió nerviosa y le pidió al rubio que saliera un momento mientras ella se ponía la ropa "robada".
Cayó en cuenta en que él la había llevado a su cama y la había cubierto con su sábana, un rubor se posó en sus mejillas preguntándose quién era ese hombre. Luego recordó el hecho de que él la había visto desnuda y que si ella tenia su toalla puesta es porque el se la había vuelto a colocar cuando cayó desmayada. El pequeño rubor se transformó en un rojo que cubrió su rostro completamente.
Nota: bueno, iba a hacer el capitulo completo pero decidí dividirlo en dos partes. Es obvio pero lo diré de cualquier manera, el capítulo es de un suceso del pasado, dah.
Como saben, respondo comentarios en la misma sección de comentarios, es lindo ver lo que opinan y poder "conversar" un poquito con ustedes. Amor para todos.
P.D.: vayan a darle amor a mi otro fic o sino no sigo subiendo nada de este xD es broma (o tal vez no) no tienten a la suerte :3
Chaoo
