Jean no había tenido una buena mañana, lo habían sacado de su camita tempano por que iba tener una visita, lo había bañado y vestido.

—Siento que ellos pueden ser Lucas, tienen un expediente casi impecable, parecen buenos padres, el señor Smith tiene un padre profesor, eso le puede dar más compresión de la situación.

—No te hagas esperanzas, si bien el señor Smith parecer amable, me preocupa el más …bajo de estatura…parece algo amenazante.

—No juzgues—la mujer suspiro para calmarse—iré a conocerlos para presentar a Jean, te quedas hasta que vuelva, y después te marchas.

—Si, si—vio al hombre rodar los ojos, cuando señorita salió—siempre escoges el color más feo.

—No…—quería decir que estaba dejando los colores más bonitos para otro niño, pero solo salió No.

—Lo que digas niño.

El hombre se sentó a frente de él, Jean hizo una mueca cuando su mirada estaba muy insistente.

Jean levanto la cabeza cuando la puerta se abrió, había dos hombres nuevos, Jean frunció el ceño. Normalmente siempre había una mujer y hombre cuando la puerta se abría. Se escogió de hombros volvía a su dibujo.

—Hola Jean, estas personas son los señores Smith—Jean levanto la cabeza escuchando lo mismo que siempre escuchaba cuando estaba en ese cuarto, pero de nuevo había dos hombres en vez de una mujer o hombre, miro a las dos personas que estaban observando…lo estaban mirando. —¿Quieres conocer a estas personas Jean?—Jean se escogió de hombros. Quizás no era tan malo, quizás ellos si lo cargaran.

—Si —Se sentía feliz porque la palabra si le salió bien.

—Hola Jean—el hombre amarillo fue el primero en avanzar a su lado, en vez sentarse lejos como lo hacían todos, se acercó bastante. Pero no pudo evitar poner cara de asco cuando escucho. No le entendía y eso lo enojaba. El hombre negro se rio, pero no se estaba riendo de él. —Lo siento, supongo que no me entiende.

—Que los mocosos no hablen mucho no significa que no te entiendan, idiota—ahora si sentía mejor, pero hablo muy rápido porque no entendió muy bien. "Idiota" sonaba en su mente como una buena palabra.

—¿Estás dibujando? — el hombre de negro, no se acercó tanto como el hombre de amarillo, pero lo estaba mirando directamente a los ojos, y espero pacientemente a que responderá la primera pregunta, Jean asintió, le mostro su dibujo, no le gustaba el negro, pero ya le había tomado cariño —¿No quieres usar el azul?

—No —Jean negó mientras hablaba. No, porque así el niño que usara los crayones se quedaría sin los colores bonitos.

El hombre de negro sonrió divertido, pero dirigió su vista a la señorita. Volvió hablar con esas palabras desconocidas para él.

Frunció el ceño, pero algo en su vista lo desconcentro, el hombre de amarillo había sacado de la caja otro crayón…Verde, y se lo está ofreciendo con una sonrisa amable…lo estaba mirando.

El hombre amarillo se había sentado en suelo para ofrecerle el crayón verde. Jean miro con duda, él no había sacado el crayón, así no podían enojarse con él porque hubiera usado un color bonito.

—Gracias—Jean tomo el color con entusiasmo y pinto, no pudo evitar tararear feliz porque al fin su dibujo iba tener color.

El hombre de amarillo no intento hablarle de nuevo, pero cada cierto tiempo le ofrecía nuevos colores y más bonitos. Y había acariciado su pelo con suavidad. Soltó una risa cuando el hombre lo llamo "bonito", no entendía la palabra, pero le gusto.

—Jean—la señorita Angnes se acercó con una sonrisa—lo señores Smith vendrán mañana. Dile adiós.

—Adiós—Jean balbució…

Jean…miro como los hombres se despedían de él… sus ojos se llenaron de lágrimas, no volvería…

Jean se sentía mareado cuando despertó al día siguiente, se había sentido mal, y no podía respirar bien, había tanto ruido que había intentado apretar sus oídos para no escuchar más ruido, la señorita que los cuidaba le había dado unas gotitas en la boca, y se empezó sentirse cansado, aun le dolía el pecho, pero sus ojitos se habían sentido cansados así que los cerro.

—Vamos Jean hoy va a hacer un buen día, sé que despertaste tarde, pero es la hora de despedirnos—la señorita que los cuidaba le toco cabellos—me alegra mucho que tengas una nueva familia, ellos te amaran mucho.

—¿Mami? —Jean pregunto, voz se sentía rasposa.

La señorita lo miro por unos segundos, y negó.

—Mama, no volverá Jean—Jean abrió los ojos grandes cuando escucho eso—pero Mamá te amaba lo suficiente para que seas feliz, ella estaría muy feliz de que tengas papás que te amen.

Jean se sentía como si estuviera flotando, sentía raro, incluso ni siquiera se dio cuenta cuando estaban siendo trasladado a otra salita nueva, no era la misma donde pintaba con los crayones negros.

Pero estaban los hombres de ayer, Jean siento sus ojos lagrimar de nuevo, porque pensaba que no los volvería a ver.

—Jean—la señorita Angnes se acercó sonriendo—Te iras a tu nuevo hogar, estas personas serán tu nueva familia.

Jean quería preguntar por su mamá, pero siempre que preguntaba nadie lo miraba a los ojos y nadie le decía nada.

Así que busco a la única persona que lo había mirado a los ojos.

—¿Mamá? —Jean esperaba que el hombre le entendiera…lo que no espera era que el hombre se pusiera a su altura, y le hablara directamente a el—Maa….

—Lo siento, sé que todavía no lo puedes entenderlo ahora, pero te prometo que te cuidaremos y te amaremos.

Jean no había preguntado eso, pero…Nadie lo amaba, nadie le había dicho que lo querían…soltó un sollozo cuando las lágrimas espesaron caer en sus mejillas…y ...

El hombre de negro lo abrazo, era un abrazo incomodo, pero el abrazo se sentía cálido, se sentía como cuando su Mamá le decía que no había monstruos esperando abajo de su cama.

Después recordó la conversación de la señorita…Su Mamá no volvería… Y que había nuevas personas que lo amarían, Jean lloro con más fuerza cuando el hombre de negro lo cargo para recostara su cabeza en su pecho, lo cargo con la facilidad que su Mamá lo cargaba, empezó a mecerlo despacio…su corazón se escuchaba como…Mamá.

Jean intento levantar la cabeza…pero se sentía tan cansado, que solo sollozo y siguió llorando, nadie lo cargaba, nadie lo había mirada con tanto cariño como hacía su Mamá, quería un abrazo y un beso de buenas noches, quería poder dormí con esas historias que su Mamá le contaba, y cuando se callera lo recogieran y lo consolaran.

El hombre de negro, lo estaba consolando como su Mamá, y lo miraba como ella, no le hablaba como si fuera un tonto, si no que le hablaba como si supiera que el entendía. Había sido amable con él, se aferró con más fuerza por si alguien lo quisiera apartar de su lado.

—Creo no habrá problema que se marchen…—Angnes hablo con calma, —no parece tener algún problema con ustedes.

—Pero está llorando—hombre de negro sonó nervioso.

—Probablemente este sufriendo un ataque de pánico—Jean sollozo con más fuerza cuando el hombre lo movió. Y Jean se aferró con fuerza. —su archivo medico tenía impreso el medicamento que toma.

—No es muy joven para tomar…ese medicamento—el hombre amarillo hablo, Jean fregó su nariz en la blusa del hombre de negro, sentía de nuevo sus ojos pesados y cansado…

—Aún es joven para poder calmarse por sí solo, pero aún debe tener en su cuerpo algo de la medicina de ayer...

Jean se desconectó de la conversación de los adultos, bostezo aun soltando quejidos, incluso si quería parar de llorar, su pecho no lo dejaba.

Así que decidió lo mejor que podía hacer era agarrar con fuerza la blusa del hombre y dormir, escuchó un suspiro exasperado del hombre que tenía la calidez de su Mamá, pero no lo aparto, sino que ajusto el agarre y beso su cabello, soltó quejido cuando otra mano más grande le acaricio su espalda.

—Te prometo que ya no estás solo.

La voz del hombre de negro no era parecida a su mama, pero tenía la misma calidez que la de ella.

Cerro los ojos sintiéndose extrañamente más cálido y calentito.