Marco miró divertido como Jean parecía solo ser aplacado por su padre, si bien a su novio le costaba mucho que hiciera algo cuando se le pedía un favor.
Pero parecía que el señor Levi era de las únicas personas que podían hacer que Jean hiciera las cosas bien incluso si no quería.
—Maldita sea—Jean se fue caminando enfurruñado hasta al sótano
—¡No jures mocoso! —Marco suspiró mientras acompañaba a Jean asta al sótano. Jean estaba mascullando molesto
—Como si alguien le importara el medio ambiente. Y esa mierda—Jean saco una caja del sótano—cuantos años cree que tengo, ya no debería estar ordenándome ninguna mierda.
—Pudiste habérselo dicho arriba—Jean le miró molesto—¿Quieres que te ayude o no?
—Tenemos que reciclar estos documentos. Vamos a llevarlos para que sean reciclados—Marco no entendía la duda—pero tenemos que subrayar con negro las direcciones y cualquier cosa que diga; Donde vivimos, números telefónicos, nombres de nosotros o cosas como nuestro seguro social.
—… De todo esto—Marco jadeó viendo las 4 cajas… Otras parecían escondidas.
—Toda esto es tu culpa, te dije que no aceptarás que ibas a ayudar, pero aquí quisiste ser un novio modelo.
—No pensé que fuera tanto, no pensé que tuviéramos que ocultar la información, ¿Quién ase eso? —Marco se masajeaba los ojos.
—Mis padres toman muy en serio la seguridad—Jean se sentó en el suelo. Y entregándole un plumón negro—no es una cena romántica o una noche de sexo loco, pero supongo nos prepara para el futuro.
—La pasión murió ¿He? —Marco dijo divertido mientras tomaba la otra caja y se ponía a subrayarla también.
Marco amaba a su familia, realmente los amaba mucho, pero sabía que era incomodó ir con Jean con ellos a la casa, incluso cuando era soltero le incomodaba ir con su familia para cenar. Siempre presionándolo con los novios o por su futuro.
Y si bien la familia de Jean era sorprendentemente bulliciosa. Ya que Jean y el señor Levi llenaban los silencios con sus pequeñas bromas o discusiones. Era muy cálida. Era una casa que parecía tener un ambiente tan amoroso en cada sentido. Incluso el sótano parecía impecable…
Parece más una habitación de invitados…
Así que normalmente iban a visitar los padres de Marco una vez al mes y claro los llamaba a diario, pero era diferente con la casa de los padres de Jean, solía visitarlos al menos 3 veces del mes, Marco siempre sabía sobre los padres de Jean, ya que su novio los llamaba a diario. No era como si Jean no hubiera cortado el cordón umbilical, simplemente era… Que Jean parecía cómodo con ellos. Por ende, Marco también solía sentirse cómodo.
Jean justo había venido de visita para hablar con señor Levi, cuando surgió el problema de los papeles. Marco había ignorado las señales de Jean de no sucumbiera a la petición de señor Erwin. Pero Marco que era el idiota amable había terminado cediendo.
—Ja—Señor Levi se rio, mientras se levantaba para recoger los platos del almuerzo y lavarlos. Parecía ciertamente de buen humor. —asegúrate de terminar antes de mañana.
—Me niego—Jean había jadeado molesto mientras, Marco miró preocupado, ya que señor Levi había mirado mal a Jean. —… Es mucho. —susurró—Puede… Intentaremos avanzar lo que más podamos
El señor Levi se había ido satisfecho hacía a la cocina.
—¿Jean, que es esto? —Jean no le levanto la vista.
—Lo estás leyendo… Hey, que hay de esa violencia—Marco se rio cuando Jean lo miró ofendido porque le había lanzado los papeles. Los tomo y le dio una leída rápida—O, son documentos vencidos. Seguridad cuando era un niño. Por si algunos de mis padres morían, a que casa tenía que ir.
—… A tus familiares ¿No? —Marco dudo… Sus padres nunca habían hecho eso.
—Perè es planificador, por lo que le preocupaba que no estuviera en buenas manos si algo les pasara—Jean se escogió de hombros. —lo modificaban cada vez que sentían la necesidad, mira aquí—Jean le mostró "En caso de fallecimiento de Levi Ackerman, Jean Smith pasara a cuidado de Erwin Smith."
—Pues… No es algo… Obvio—Marco no entendía.
—Sabes que no soy hijo biológico de ellos, por mucho me parezca a los Ackerman. No soy hijo de sangre. En Francia debe haber un bastardo con mi ADN —Marco entendió. —también tenía arreglado si los dos murieran me iría con los abuelos Uri y Kenny. Si ellos morían me iría con el abuelo. Después si pasaba algo malo me iría a la casa de tía Hange y Moblit. Estaba tío Mike, tía Isabel y Furlan, después tío Nile y por último los padres de Eren. Y si algo pasaba ellos, esa mierda ya era sospechosa. Lo importante era que no entrara al orfanato.
—No creo que tengan uno cuando se divorcien. —Marco dijo en broma, pero Jean se rio. Rebusco entre los papeles—Debes estar bromeando...
—Esos dos ancianos se aman. Se seguirán amando incluso hasta muertos. Pero querían que las cosas fueran lo menos traumante para mí. —Jean leyó — bueno en cualquier circunstancia terminaba con la custodia de Ma, incluso si había cometido adulterio—Marco levanto una ceja. —sabes bien que él fue el que se quedó en casa, incluso si estuviera enojado con él. Me gustaría quedarme con Ma.
Marco observó a Jean que había vuelto al trabajo de subrayar los documentos. Eso hizo que Marco pensara en varias cosas.
Los padres de Jean parecía que había planeado todo. Parecían personas que se sentaban para conversar las duda y proyectos en el futuro. Jean ciertamente parecía haber sacado eso de ellos.
¿Qué te gustaría hacer para estas vacaciones?
Creo que deberíamos tener un fondo para emergencia entre los dos.
¿Qué piensas de un testamento?
Esperen…
—Jean—su novio lo miro con ojos cansados—¿Por qué me preguntaste sobre un testamento?
—… Creo que sabes que fui criado para prevenir… Cualquier mierda que pasé en el futuro verdad—Marco asintió. —Te amo, odiaría morirme y no dejarte nada… Antes que saltes atacarme —Jean no lo dejo hablar—quiero que me escuches. Los testamentos se pueden cambiar en el futuro, cada cierto tiempo hacer algunos cambios, como también pasar propiedades. Ma y Pe, están en mi testamento… Como tú también ahora… Y… Joder sé que podemos terminar en algún momento, somos novios llevamos solo 2 años juntos, pero mientras eso no pase, quiero dejarte algo… Si me pasa algo.
—… No sé qué decirte—Marco ciertamente no sabía qué pensar. —… ¿Crees que tengamos un futuro juntos? ¿Qué seremos tan felices como tus padres?
—Me gustaría tener un futuro contigo —Jean miró a los ojos directamente—me gustaría tener una vida contigo, y me encantaría que fueras mi esposo algún día.
—¿Esa es una propuesta? —Marco sonrió sintiendo sus mejillas rojas.
—Solo si dices que si—Marco se rio de lo descarado que podía ser Jean. —No me voy a humillar públicamente.
—Creo que puedes tener una respuesta positiva si no lo haces públicamente —Jean se rio, cuando Marco parecía algo horrorizado por al imaginar alguna propuesta demasiado llamativa.
—Bueno entonces nada de propuestas en estadios de beisbol o centros comerciales—Jean dijo juguetonamente.
—Eres un idiota Jean—Marco dijo cariñosamente—Pero eres mi idiota.
Jean bufo, pero dejo los papeles de lado para acercarse hasta él. Marco correspondió cuando Jean acerco su boca a la suya, sus labios se acercaron con suavidad. Instintivamente llevo su mano al pelo de Jean para profundizar el beso.
Su novio se separó a unos centímetros, Marco pudo observar sus ojos marrones con pequeños tonos anaranjados…
—No estarán jodiendo en el sótano, ¿Verdad? —Tanto él y Jean se sobresaltaron. Marco sintió que sus mejillas se ruborizaban. Ahí en las escaleras estaba el señor Levi con una ceja levantada viéndolos a los dos con cierta cara de molestia—Esos papeles no se van a terminar solos.
—¡Porque no tocaste! —Jean chilló molesto.
Señor Levi bufo con burla.
—Porque tienes tu cuarto para follar, y no el sótano. A sí que controla tus bragas mocoso que venía ofrecer pizza. Así que, si los mocosos terminaron de besuquearse, pónganse a trabajar o no hay pizza.
—… Con gaseosa—Señor Levi miro envenenada menté a Jean—Ya no soy un niño.
—El que compro la pizza fui yo, así que no traigas ese veneno a mi casa—el señor Levi subió las escaleras para después suspirar con fastidio—Puede que haya una lata de gaseosa que escondió tu Perè en la sección de cerveza.
Jean sonrió brillantemente cuando su padre subía las escaleras, lo miró a él para darle un beso en la mejilla y comenzar de nuevo a trabajar en los papeles.
Marco solo sonrió con cariño a Jean, mientras movía la cabeza.
Jean era un idiota.
Pero era su idiota, y no lo cambiaría por nada en el mundo.
