Primer día en el bosque. Salieron en la mañana Día 1

Ambos habían acordado que se irían después del desayuno, y sobre todo cuando Jean hubiera ido al baño para hacer sus necesidades.

Técnicamente el desayuno había resultado muy fácil, su mocoso era un comelón en las mañanas.

El verdadero reto era hacer entender a Jean que tenía que ir al baño en cada viaje, su mocoso seguía insistiendo que él podía aguantar un viaje entero sin ir al baño.

—Jean por favor ve al maldito baño, antes que pierda la paciencia—Levi se llevó las manos a frente.

—No, soy un niño grande, puedo aguantar—El mocoso ni siquiera se inmutó con su mirada. —No, no. No quiero.

Levi sabía que ambos debían verse bastante estúpidos parados en medio del baño, Jean sujetado en el marco de la puerta, y Levi sentando en la tapa del baño, teniendo en frente el baño infantil de Jean.

Erwin se acercó con una sonrisa divertida.

—Tengo un problema muy grande Jean—Erwin intento lucir preocupado. Jean miró hacia arriba para ver a Erwin mejor, parecía interesado—¿Te gustaría ayudar a papá?

—Si, yo puedo ayudar—Jean asintió con entusiasmo, y se soltó del marco—¿Qué es lo que pasa papá?

—Aún tengo mucho trabajo que hacer. Tengo que mover las maletas al auto, tengo que llevar los primeros auxilios. Y muchas cosas importantes—Jean asintió—por lo que no voy a tener tiempo para ir al baño y hacer mis necesidades, ¿Tú podrás ir por mí?

—Si, yo puedo—Jean asintió y fue hasta su urinario.

Levi puso los ojos en blanco, se levantó del baño para acercarse a Erwin.

—¿Sinceridad y sin engaños? —Levi levanto una ceja con burla, susurrando para que su hijo no escuchara—tus libros estarían muy decepcionados de ti.

—¿Quieres salir temprano o no? —Erwin susurro. —ah y de nada.

Levi se rio cuando Erwin se fue un poco indignado porque lo molestó por sus libros de crianza. Su marido estaba realmente obsesionado con los libros de crianza, y que ponía en énfasis como criar a Jean.

Sentía que su niño parecía un experimento, por todo los tipos de crianza que había pasado. Por los libros que leía Erwin.

—¿Puedo llevar mis mandalas? —Jean pregunto levándose las manos.

—¿Terminaste los otros? —Jean asintió—Solo lleva un pack de colores y un libro de mandalas. ¿Vas a llevar algún juguete?

—Voy a llevar mi tele pequeña—Jean asintió para sí mismo. Levi se rio, en contra de la voluntad de Erwin. Levi le había comprado una Tablet a su hijo para mirar sus caricaturas. Levi agradecía tanto esa pequeña cosa, o si no, no podría ni siquiera ir al baño sin que su hijo lo persiguiera, no es como si el niño la usara las 24 horas. Levi solo se la ponía cuando tenía que llevarlo a viajes largos o cuando estaba enfermo. —Quiero ver la cerda.

—¿Por qué quieres ver un cerdo en tu Tablet? —Erwin tenía la maleta de Jean, y miro con duda.

—La cerda rosa—Levi sintió sus orejas un poco rojas, y quizás sus mejillas también por la vergüenza—Ma dijo que se llama la cerda rosa de mierda.

—… Levi—Erwin miró serio.

—… Oye mocoso, vamos a ponerte tu ropa. —Jean subió hacia las escaleras—Sí, sí, sí, me controlaré.

—Dijiste lo mismo cuando empezó a llamar a Kenny, perro bastardo. Me tomo semanas convencer a Jean que Kenny no podía llamarse así.

—A Kenny no le importó—Levi dijo sintiéndose regañado—Está bien, lo siento. Le diré que no diga eso.

—Me gustaría que le dijeras que no tiene que decirlo nunca, y no solo cuando YO esté presente—Erwin lo miró con ojos juzgadores.

Levi chisto molesto.

Levi bufo subiendo las escaleras, para llegar hasta el cuarto de su hijo, que estaba metiendo de manera ordenada su cuaderno de mandalas y un estuche pequeño para pintar.

—Oye mocoso—Jean levanto la vista—¿Qué dijimos de las malas palabras?

—Que no las digiera delante de papá—Jean asintió para sí mismo.

… Mocoso descarado…

—Si eso también, —Levi bajo hasta la altura de su hijo—Pero también que no tienes que decirlas NUNCA.

—Pero tú también las dices—Jean parecía confundido—¿Por qué tú puedes y yo no?

—La diferencia es que soy un adulto, y también porque sé lo que estoy diciendo. En cambio, tú las dices solo por qué te parece gracioso.

—… Perè dice que son malas palabras…

—Si, pero estoy dispuesto aceptar las consecuencias de las malas palabras—Levi levanto una ceja —¿Y tú?

Jean miró sus zapatos, y tenía un pequeño puchero. Negó con la cabeza.

—Bien, entonces no más malas palabras—Jean asintió aun sin levantar la cabeza—Mira mocoso, no trato de ser un bastardo, pero ciertamente espero que cuando digas groserías sepas que lo estás haciendo mal, y espero que lo digas cuando tengas unos 13 a 15 años. Mientras tanto no quiero groserías porque no las entiendes.

—Está bien Ma… Lo siento—Jean susurró y levanto la cabeza. No tenía lágrimas en los ojos, pero si lucia regañado, se estaba mordisqueando los labios. —¿Me das un abrazo?

Levi sonrió un poco, y abrió los brazos para que Jean se acomodara ahí. El niño paso sus bracitos por su cuello y se acurrucó.


Después del momento sentimental de su hijo, porque el niño odiaba ser reprendido. Levi supervisó a su hijo para que se pusiera la ropa de bosque.

Estaba al tanto que el trayecto era largo y tedioso, esperaba que en algún punto el niño en vez que activar su imaginación, prefiera tomar una pequeña siesta. Porque, si bien el niño había dicho que solo llevaría la Tablet para ver sus caricaturas sabía que Jean se aburriría en un punto y preferiría hacer una conversación…

O peor incluirlo en sus juegos.

No es que no jugara con Jean, había pasado desde sentarse en el suelo para dibujar con Jean hasta los juegos de escondidas y atrapadas… La cosa era que, en un espacio pequeño, los únicos juegos que podía jugar con Jean eran entre pintar… O pintarse la cara con lápices, y en su defecto pintarlo a él.

—¿Te vas a sentar con Perè? —Jean pregunto en su asiento de niño bien asegurado, y con la Tablet sujeta en el asiento del frente.

—¿Quieres que me sienta atrás contigo? —Levi pregunto, ya conociendo su repuesta.

—No, soy grande. Puedo estar solito—Jean asintió… Pero después lo miro tímidamente—¿Pero después te sientas conmigo?

—Si Jean, después me siento contigo—Levi ajusto un poco más la correa—No te intentes sacarte el cinturón, y dime cuando quieras ir al baño.

—Si Ma.

Al comienzo Jean se estaba riendo de sus caricaturas, y Leví nunca entendería que de gracioso era esa cerda rosa, llamada PePa.

Pero después de una hora…

Ma, Ma, Ma, Ma—Jean empezó a canturriar. E intento sacarse el cinturón. Levi estaba a punto de regañarlo…

—Tengo que ir baño—tanto Leví como Erwin se miraron las caras… Levi miro el GPS. En unos 15 minutos había una parada para la gasolina…

—Hijo, puedes aguantar unos 14 minutos… Y no te saques el cinturón, puede ser peligroso. Recuerdas lo que hablamos de los cinturones.

—Que son para que encuentren nuestros cuerpos más rápidos. —Jean lloriqueo...

… Levi está seguro de que eso no lo había dicho Erwin, y por la cara de Erwin parecía que era cierto.

—¿Quién te dijo eso?

—Tía Hange y tía Isabel dicen que los cinturones son para no salirnos de los autos y así encontrarían nuestros cuerpos más rápido.

—Ahora si me dejas matarlas—Levi pregunto esperanzado.

—… Aún no—Erwin aspiro aire intento controlar su enojo—Ahora cielo, aparte de lo que te dijo tus tías Hange e Isabel, no es solo—Erwin miró al frente—También sirven para protegernos y salvarnos la vida. No ponérselo es irresponsable.

—Está bien—Jean asintió, pero lucia incómodo—mi pancita se siente rara.

Oh no.

Levi entro en cierto pánico, miró el jodido GPS y solo faltaban 5 minutos. Pero en 5 minutos podía quedar el desastre, miró a Jean que tenía un puchero, y apretaba su peluche que le faltaba una oreja. Jean se negaba a cambiarlo por era un regalo de su abuelo Kenny.

Levi no era muy creyente, pero con un hijo ciertamente aprendió a rezarle a lo que fuera. Como ahora que le estaba rezando lo que fuera para que su hijo aguantara a llegar hasta la gasolinera.

Apenas Erwin se estacionó Levi bajo del auto para abrir la puerta de Jean, y sacar el cinturón. Levanto a Jean en sus brazos.

—¿NECESITAS ALGO DE LA TIENDA? —Levi grito por encima de su hombro.

—Trame unas papas—Erwin le grito de vuelta, pero con más moderación. —y una gaseosa.


—¿Ahora me vas a decir que comiste? —Levi miró a los ojos a Jean, el niño intento apartar la mirada—Jean…

—… En los bolsillos de Perè había una galleta con crema.

—… ¿Que te dije de comer la comida de los bolsillos de Perè?

—… Que están vencidos, y probablemente Perè se olvidó de eso. Pero se veía bien, solo tenía unas manchas algo verdes.

—… ¿De qué chaqueta sacaste la galleta? ¿Y cuántas?

—Solo había una. Y de la chaqueta que Perè uso cuando fuimos al parque el sábado.

—… ¿Te sientes mejor? —Levi pregunto.

Su hijo asintió furiosamente.

Levi estaba a punto de cancelar el viaje, y decirle a Erwin que se devolvieran. El niño no quería ir al baño para hacer sus necesidades, quería ir baño para vomitar. Por qué noto que Jean solo vomito algo de color negro como una galleta. Sabía que Jean solo tendría el estómago delicado un rato, y que debía tomar agua, algo liviano como una tostada o galletas sin sal. Mañana estaría mejor.

Después de tantas curiosidades del niño, Levi había aprendió como tratar con un Jean enfermo.

Compro 3 aguas sin gas, una gaseosa, un paquete de galletas sin sabor, y un paquete de papas.

Su hijo no lucia nada feliz con la elección porque sabía que esas cosas eran para él, menos las papas, y la bebida.

Pero Jean había aprendido que hacer berrinches o llorar en el piso no iba a lograr nada… Su mocoso había aprendido a hacerle ojitos a su Perè para conseguir comida.

—¿Te vas a sentar con Jean? —Erwin pregunto recibiendo las cosas.

—¿Quieres que me sienta contigo? —Levi pregunto con burla. Repitiendo lo mismo que le dijo a Jean. Pero Erwin rio—cuando se duerma iré adelante.

—Yo no duermo, ya no necesito siesta—Jean bufó e intento subirse al auto solo, pero quedo colgado a medio camino—Levi y Erwin sonrieron, pero Erwin ayudo Jean acomodarse—Me das papas, Papa/Papi—Erwin levanto una ceja y vio a Leví.

—Está enfermo del estómago por comer una galleta verde—Remarco la palabra miro directamente a Erwin—Una galleta que saco de tu bolsillo del sábado.

—… Ho, lo siento cielo—Erwin beso la frente de Jean. —Pero sabes si estás un poco enfermo no te doy comida chatarra.

—Me siento bien—Jean hipeo. Erwin estuvo a punto de ceder, pero Leví empujo a Erwin al asiento del conductor. —Papa/Papi.

—Deja de poner ojos de Chiot/Cachorro. —Levi negó divertido mientras daba la vuelta para sentarse al lado de Jean. Que se había cruzado de brazos—¿Quieres ver tus caricaturas? —Levi pregunto esperanzado.

Quizás tenía suerte y Jean podía estar otra hora viendo la Tablet, quizás no saldría hecho un maldito payaso del auto…

—Quiero pintar —Todas sus esperanzas se habían muerto con lo que dijo Jean.

Muchos de sus amigos pensaban que él no jugaba con Jean, pero teniendo a alguien tan inquieto como hijo, Levi tuvo que buscar todos los recursos que podía para que su hijo… No fuera muy creativo e inventara juegos que significaba solo que su casa estaría destrozada.

Se había rebajado tanto como para jugar a la hora del té con Jean. Mientras su mocoso le ponía un gorro de mujer y se sentaba en la silla diminuta con taza de plástico con su hijo al lado sirviéndole un té imaginario.

Por lo que ahora, una hora más tarde después que su hijo dijo que quería pintar estaba al lado de Jean, mientras su mocoso tenía SU brazo, dibujando garabatos sin sentido.

—¿Te gusta tu tatuaje? —Jean levanto la vista. —voy a hacerte otro… En el cuello.

—¿Qué te parece si te paso mi otra mano? —Levi puso los ojos en blanco—¿Ahora quieres ser tatuador?

Escucho un sonido de desagrado de Erwin en frente. Levi no pudo evitar sonreí con burla. Su esposo había recargado que no guiara a Jean a una profesión, sino que dejaría que Jean escogiera libremente que sería de adulto.

Pero sabía que Erwin no le gustaban mucho las profesiones que no podía dejar a Jean en un futuro estable.

… O que lo llevaran por un camino del "mal".

—… Quiero ser como Perè, y no morirme de hambre.

—… Erwin.

—Puede que se me haya salido un comentario… Sobre profesiones no muy estables… Y Nile no controlo su boca, —Erwin parecía avergonzado—No trataba de influenciar a Jean, Levi. Simplemente le dije a Jean que el arte o música no son carreras seguras. Pero, Uri le dijo a Jean que él compraría sus obras de arte y su música.

—Que consuelo—Leví dijo con sarcasmo—Jean—Levi miro a su hijo que ahora estaba pintando sus uñas… Un marcador permanente, el mocoso lo miro—no importa lo que quieras ser cuando seas de adulto, sabes que siempre te vamos a apoyar.

Jean lo miro largamente asta asentir… Levi se preguntó si su hijo lo había entendido. O solo no le importaba.

Ya tenía toda una mano pintada, y junto la mitad de un brazo con dibujos de animales. Cuando su hijo hablo.

—Quiero ser una hormiga—Jean asintió, pero no levanto la cabeza—así no trabajaré mucho.

Levi apretó los labios, pero Erwin no se aguantó y se rio.

Quizás Jean era aún muy pequeño para siquiera pensar en que quiere ser de adulto.


—Jean entrégame eso, no estoy jugando—Erwin intento atrapar a Jean que tenía una pieza importante para que la carpa no sé callera. Levi esta cómodamente en su asiento de madera, observando como Erwin era muy lento para atrapar a Jean—Levi ayúdame…

—Me dejaste a cargo del fuego y la comida. Y me dijiste "Yo y el hombrecito haremos esto"

—Si, pero el hombrecito se está volviendo travieso y no me quiere entregarme la varilla para que la carpa no se caiga—Levi puso los ojos blancos. Pero Jean se había acercado muy cerca de él, por lo que aprovecho de quitárselo de las manos.

—Ey eso era mío—Jean bufo e intentó quitárselo, pero Levi le levanto una ceja… Jean bajo la mirada enfurruño. Pero aun así no intento quitarle la varilla. —Toy aburrido.

—Lo sé, pero Perè te dijo que irían a explorar cuando terminaran la carpa, si sigues demorando no vas a poder salir hoy, sin contar que te vas a dormir temprano, ya que no tomaste tu siesta.

—No necesito siesta ya. Voy en primaria—Jean bufo. —Está bien le entregaré la barrilla a Perè.

—Buen chico—Levi acaricio la cabeza de Jean. Le entrego. Jean le entrego la varilla a Erwin, que logro terminar la carpa.

Ahora normalmente Levi confiaba lo suficiente en Erwin para dejarlo con Jean en la casa, o salidas al supermercado y parque…

No es que no confiara en su esposo para cuidar de un Jean que paso casi 3 horas en un auto, y lo único que quería era correr por el jodido bosque sin pensar en nada, pero realmente estaba muy tentando de ponerle una correa a Jean para que no se escapara. Sin contar que Erwin logro darle chocolate a Jean sin que él se diera cuanta. Por lo que el niño estaba el doble de inquieto.

Podía confiar en su esposo para que cuidara al pequeño demonio que tenía ahora de hijo, que ya estaba intentando subirse a un árbol…

—No te acerques a las ardillas—Levi miro con dureza a Jean, su mocoso frunció el ceño—Y tampoco a ningún animal que veas por ahí.

—Yo quiero buscar un oso, —Levi puso los ojos en blanco.

—Si buscas un oso, nos devolvemos a la casa—Levi hablo con dureza. Jean hizo un mohín. —Quiero que me prometas que si ves algo peligroso te vas a devolver o vas a correr donde estoy yo.

—Sabes Levi, también voy a estar yo—Erwin dijo ofendido—Solo vamos a buscar leña, no es como si fuéramos a cazar nuestra comida. Y Jean dijo que se portaría muy bien. No es así cariño

Jean asintió furiosamente, con una gran sonrisa.

Levi casi le creyó en su hijo…

Casi…