Día 1 en la tarde.
Pov Erwin.
Erwin sonrió cuando vio a su pequeño hijo alimentando a los patitos bebes cerca de un lago. Está rodeado de aves mientras su hijo lanzaba migas de pan como si fuera un hechizo. Mientras se reía porque algunos le hacían cosquillas…
—Jean no te acerques a los gansos.
Erwin se acercó un poco a su hijo, pero el chico lo miró feo. No es como si Erwin pudiera regañarlo, las aves y los pequeños animales huían cuando él estaba cerca.
Demasiado alto y grande.
Por lo que Jean había descubierto enseguida que él era el problema, y se había alejado para darle comida a las aves.
Pero los gansos eran peligroso.
—Jean.
—Nooo—Jean lo miró con un puchero—Por favor…
—Hablamos de esto—Erwin se acercó, incluso si Jean hizo un sonido herido—Los gansos no.
—Pero solo quiere pan—Jean apretó el pan en sus manos con frustración, pequeñas lágrimas estaban escapando de los ojos de su hijo pequeño.
Erwin casi cedió.
Casi…
Pero prefería las lágrimas de su hijo que la mirada de muerte que recibiría de Levi, si su hijo llegara con algún ataque de un Ganso salvaje.
—Ahora, no hay necesidad de hacer este drama—Erwin bufo divertido y cargo a su hijo, el niño hipeo entre molesto y triste, escondió su rostro su cuello—No es como si te estuviera prohibiendo alimentar el Ganso.
—¿No? —Jean alejo su cara de su cuello, y lo miró a los ojos—¿Entonces?
—Puedes tirarles pan desde mis brazos, —Jean no parecía muy convencido—Es mi única propuesta.
Su hijo bajo la mirada hacia el pan, y después miro al Ganso que parecía… Entre enojado y casi mirando amansadoramente.
¿Estaba batiendo las alas?
Jean tiró más migas hacia el Ganso. Eso parecía aplacar al animalito, porque el grazno feliz y picoteo el suelo.
Una vez que el Ganso se había alimentado, se fue nadar al agua. Erwin pudo bajar a un Jean particularmente ansioso por darle el resto de pan a los patos. Y Salir corriendo hacia un árbol…
Para escalarlo.
Erwin tenía que hay que admitir que tenía controlarse bastante en que no le diera un ataque. Había leído lo suficiente para saber, que este tipo de actividades ayudaban a Jean a tener una buena motricidad y percepción de su espacio.
Pero eso no quitaba todos los pensamientos de padre preocupado…
¿Y si el niño se caía, tenía contusión cerebral? ¿El hospital estaba a 1 hora? ¿Y si le mordía algo?
—Perè, Perè mira, mira —Jean lo saludo desde una rama… Como a un metro de distancia del suelo—¿Me estás mirando?
Si, y estoy teniendo un ataque.
—Claro que te estoy mirando, que hay de ti, ¿Qué vez desde ahí? —Jean miró a su alrededor. Y su mirada se posó en él… Abrió su boca en una gran O.
—Perè… Tienes una ardilla en tu hombro—Jean se palmeó su propio hombro.
¿Una ardilla?...
Todo paso muy rápido.
Erwin sabía que debió haber puesto más atención a su alrededor. Cuando movió su cara hacia el pequeño peso que ahora sentía en su hombro derecho, la ardilla lo ataco.
Cayó al suelo, la pequeña cosa le arañaba la cara.
—¡Perè! —La voz de su pequeño hijo la escucho, —Ardilla mala, ardilla mala—La voz de Jean se escuchó más fuerte, pudo sentir que su hijo tomaba la ardilla con su propia mano. Abrió los ojos exaltados para ver a Jean con la ardilla en sus manos, mientras la pequeña cosa se rebatía en las manos de su hijo
—Jean suéltala—Su voz sonaba rasposa, aun por la sorpresa—Te puedes lastimar.
—Ardilla mala, no ataques a Perè—Jean tenía fruncido su entrecejo. Miraba casi amenazadoramente a la ardilla, Jean dejo la ardilla en el suelo, y rebusco en su bolsillo para darle unas semillas.
El animalito miró hacia el suelo, y después miro hacia su hijo. Tomo las semillas y huyo.
—Y no vuelvas atacar a Perè—Jean grito agitando la mano—¿Perè estás bien? ¿Quieres un abrazo?
Jean se acercó despacio para rodearlo con sus pequeños brazos. Erwin mentiría si digiera no lo conmovió como su hijo había manejado la situación, su pequeño bebe estaba tan grande…
—Vamos Perè, vamos a buscar a Ma—Jean tomo su mano e intento que se levantara.
—Sé que dijiste salvarías a Jean de una ardilla—Su esposo paso un paño húmedo por su cara—Pero no pensé que hablaras en serio—Levi dijo divertido—La parte de que Jean llego al rescate, con semillas tampoco me los espera...
—Aunque no lo creas, fue muy valiente—Erwin dijo con orgullo—Solo tomó la ardilla y la empezó a regañar.
Levi puso los ojos en blanco y coloco una bandida en su ceja.
—Puedo hacerme una idea, ase lo mismo con las ardillas de los parques cuando se roban su helado.
Tanto Leví como el, vieron a Jean en el suelo viendo a unas hormigas volver a su Hormiguero, Jean de vez en cuando soltaba migas de pan, para que las hormigas se las llevara.
—Jean vamos a bañarnos, ya es la hora de dormir—Jean levanto la vista, tenía los ojos casi cerrados.
Levi sonrió algo feliz.
Erwin no pudo evitar reírse, porque sabía que el niño no haría problema para dormir. Por lo cansado que estaba.
—Pero aquí no hay tina…—a Jean se le escapo un bostezó.
—Trajimos una pequeña tina para ti, no voy a tener un pequeño apestoso solo porque estamos en el bosque. Ahora ven.
Jean parecía discutir, pero soltó un bostezo envoltorio y camino sin protestas asta Levi.
—¿Me voy a bañar con agua helada? —Jean pregunto soñoliento.
—No, calenté agua en fuego, por eso trajimos Ollas.
Erwin decidió que lo mejor era que él prepara la ropa de Jean y la cama para que pudieran dormir a gusto, ya que iban a dormir con un niño. Si bien Erwin pensaba que sería ideal que Jean durmiera en su propia carpa, sabía que Levi estaría ansioso por que algún animal atacara a Jean por la noche. Aunque sabía que su esposo estaría igual de atento por la noche, prefería darle algo de paz, sabiendo que solo tendría que preocuparse que no entrara algún animal en la noche en una sola carpa.
—Supongo que alimentar aves y subir árboles lo dejo fuera del combate—Erwin dijo divertido, cuando Levi volvió Jean completamente dormido. Levi sonrió mientras recostaba a Jean dormido al medio de la cama.
Tanto Levi como él se acostaron a los lados de Jean, como para hacer un sándwich, su hijo murmuro entre sueños. Claramente estaba agotado.
—Comió bien—Levi susurró—Parece que su estómago está mejor.
—Eso es bueno—Erwin sonrió. Para después tomar la mano de su amado Levi—sabes que te amo ¿verdad?
—A qué viene eso—Levi sonrió—Por supuesto que lo sé. Al igual que yo.
—Me gustaría que saliéramos. Ya sabes, tú y yo. Podríamos dejar Jean con Hange y Moblit. —Levi parecía inseguro. —No quiero que olvides que también eres mi esposo. Y el hombre que amo. No estoy proponiendo que abandones a Jean por unas semanas—Erwin dijo divertido—Solo digo que una noche podríamos ser nosotros. No quiero que olvides que te deseó más que nada en este mundo.
—Eres un idiota romántico—Levi dijo un pequeño rubor en sus mejillas —Pero también me gustaría eso.
Ambos se besaron despacio…
Hasta que su hijo que se quejó porque lo estaban apretujando.
—Apretado—Murmuró.
Tanto Levi como él, se rieron mirándose los ojos.
