Día 2. Amanecer

Pov Jean.

Perè tengo que ir al baño—Jean hizo un pequeño puchero cuando su pancita se sentía rara, —S'il te plaît, je dois aller aux toilettes, papa. / Por Favor, tengo que ir al baño, papi—Jean soltó un sollozo, cuando su padre solo se quejó.

Le voy a decir a Ma.

Maman, je dois aller aux toilettes. pouvez-vous s'il vous plaît me prendre/Mami, tengo que ir al baño. Por favor me puedes llevar. —Jean sacudió hombro de su Ma. Lo bueno era que su Ma tenía el sueño liviano porque abrió los ojos enseguida. —Baño

—Ponte los zapatos—Su Ma bostezó mientras se quitaba el sueño—mettre un gilet/Ponte un chaleco—Jean asintió mientras se colocaba los zapatos.

Su Ma, lo ayudo ponerse su chaleco y ambos salieron hacia afuera. Jean no pudo evitar tomar la mano de su Ma, cuando vio que todo estaba oscuro. Ser acercó más a su Ma.

Il n'y a aucune raison d'avoir peur./ No hay por qué tener miedo—Su Ma sonrió con cariño, para bajar hasta su altura—Vous pouvez voir la beauté dans le noir/Puedes ver la belleza a través de la oscuridad—Su Ma acaricio su mejilla. —una vez que puedas ver eso, veras que la noche solo muestra otro tipo de belleza.

Jean parpadeo, y volvió a mirar hacia la noche. Aun se veía oscuro, pero podía escuchar pequeños sonidos…

—¡Son grillos! —Jean pregunto emocionado.

Ouais/si—su Ma dijo divertido—Pero ahora mira hacia arriba—Jean miro hacia arriba.

La vista le sorprendió bastante, el cielo estaba lleno de estrellas que en la ciudad no podía ver, casi podía tocarlas si levantaba la mano con más esfuerzo.

Maintenant, regardez droit devant vous et voyez ces points verts. / Ahora, mira hacia el frente, y ve esos puntos verdes. —Jean miro fijamente esos puntos verdes… ¿Se movían? Soltó jadeo sorprendido.

ils bougent, ils bougent/ ¡Se mueven! ¡Se mueven! —Jean dijo emocionado mientras apuntaba hacia las luces verdes.

—Luciérnagas, tienen luces también—su Ma le dio un pequeño abrazo. Beso, su mejilla—ahora vamos al baño, antes que se meta un ratón a la carpa de Perè.

Jean soltó una risa, para ir al baño. Su Ma lo acompañó y espero hasta que terminara. Para después lavarse las manos.

Se estaba secando cuando…

El grito de su Perè hizo que ambos se sobresaltaran. De pronto está en los brazos de su Ma, pero el paro en seco para mirarlo.

—Jean te voy a dejar en el auto, y voy a volver enseguida, pero necesito que te quedes ahí…

Jean ni siquiera tuvo tiempo para refutar cuando vio a su Perè con cara de espanto, y no traía sus zapatos.

—… ¿Estás bien? —su Ma pregunto preocupado.

—Si… Solo que un mapache se metió a la carpa y se robó un paquete de galletas. —Su Perè soltó aire que estaba conteniendo. Pero después sonrió—¿Qué hay de ustedes? Vinieron a ver las estrellas sin mí.

—… Metiste galletas a la carpa, cuando tú mismo dijiste que no debíamos tener comida—su Ma frunció el ceño, Jean se inquietó. Normalmente Jean estaría feliz de no ser parte de la ira de su Ma, pero su Perè se veía tan nervioso que no pudo evitar sentir preocupación por su Perè. —¿Qué pasa si Jean hubiera estado solo en la carpa?

—Se me olvido sacarla, Levi. Lo siento. No pienses que lo hice irresponsablemente, no paso gran cosa, el animal sol tomo las galletas, y me dio el susto de mi vida.

—¿Puedo comer galletas? —Jean no pudo evitar preguntar.

Su Ma puso los ojos en blanco, y negó con la cabeza.

Bueno…

Jean podía intentarlo en la mañana.


Mamie/Mami—Jean tomo su mano. Su Ma lo miro con cara de aburrimiento. Pero Jean sabia mejor que solo era su cara de atento—Si afeitas a un bebé orangután ¿A qué se va a parecer más? ¿A un bebé humano muy feo o un orangután bebé?

Su Ma abrió los ojos un poco sorprendidos, para después bufar divertido.

—… Supongo que a un orangután bebé—Su Ma negó con la cabeza—Incluso si lo afeitas, su piel sigue del color de su pelo.

—¡¿En serio?!—Jean dijo asombrado, y estuvo a punto de tropezar, pero su Ma lo sujeto bien—¿Y si su pelo fuera blanco?

—Seguiría teniendo ojos muy grandes—Su Ma respondió.

Jean asintió conforme con la respuesta de su Ma, eso tenía mucho sentido. Jean debió haberlo sabido mejor, obviamente él bebé orangután no iba a cambiar tanto.

Tonto Jean…

Jean se rio de sí mismo soltando una risa, su Ma lo miró unos segundos para después mover la cabeza divertido.

Tenía una pequeña sonrisa en su cara.

—Toma, no te acerques a los gansos. —La mirada de advertencia que le dio su Ma hizo que Jean asintiera furiosamente—Si viene uno a tu dirección corres hacia mí.

—Si Ma—Jean tomo el pan que su Ma le estaba ofreciendo, fue hasta el pequeño estanque—Patitos, patitos. CANETONS/ Patitos—Jean grito.

—Jean. Los patos no te van a entender en francés.

—Ho—Jean miró su pan, haciendo puchero—cuak, cuack

Su Ma, rio.

Pero Jean lo encontró muy lógico que llamara a los patos por su idioma.

Empezó a tirar pan, de pronto llegaron más patos. Jean se rio cuando uno le picoteo la mano para intentar robarle el pan.

—Pato tonto, no seas tramposo—Jean tiro más migas.

Cuando Jean miro hacía frente, ya que estaba muy concentrado viendo a los patos que comían… Un ganso estaba delante de él, era el mismo ganso que vio con su Perè… Jean le tiro un trozo de pan… Salió corriendo, y se abrazó a las piernas de su Ma.

En su mente Jean tenía incluido y grabado que la palabra de su Ma era ley, incluso si a veces quería romper esa regla que tenía en su cabeza, nunca había podía romper. Con su Perè sentía que podía desafiar, siempre le gustaba ver cuán lejos podía llegar con su Perè.

Pero con su Ma

Jean sentía que ciertamente que era inútil siquiera pelear. Ya que no iba a conseguir nada.

Por esa misma razón, Jean confiaba fielmente que su Ma no iba a dejar que ese ganso que venía por la otras rodajas de pan, lo atacara.

Su Ma lo tomo en brazos, Jean escondió su cara en el cuello de su Ma, no pudo ver que cara ponía su Ma, pero viendo como el ganso abrió sus alas, pero retrocedió sin perder la vista de su Ma, supo que el ganso había perdido.

¡Hurra por Ma!

—Jean no te comas el pan de los patos—Su Ma le quito el pan de la mano, Jean frunció el ceño. —Está añejo.

—Me voy a morir de hambre. —Jean dijo muy convencido.

—Vamos, tu Perè ya debe tener el desayuno listo—Su Ma tomo su mano, Jean hizo señas para despedirse de los patos. —Si algo se cae al piso no lo recojas.

—Tía Hange recogió mi tostada del suelo y me la dio, dijo que un poco de bacterias hacen bien—Jean dijo normalmente. Pero su Ma… Tenía una mirada algo fea.

—No en mi guardia niño. No comerás ninguna bacteria en mi presencia, ¿Entendido? —Jean asintió.

… ¿Qué era una bacteria?


—¿Por qué yo no las veo? —Jean dijo bebiendo de su vaso de la Pepa —Si se alimentan de mí, yo debería sentirlas

—Nunca dije que se alimentaban de ti—Su Perè dijo divertido—Son muy, muy pequeñas, tus ojos no pueden verlas, solo puedes ver a través de microscopio, tu tía Hange te mostró el otro día ¿Recuerdas?

Jean jadeó sorprendido.

¡Eso no podía ser! La masa que se movía en ese aparato era una bacteria. Su tía Hange le había dicho que eso había estado en su pan…

—ASCO—Jean hizo mueca de repugnancia—Ma me comí una bacteria—Jean sollozo, su vista se volvió borrosa. Escucho un bufido mientras era cargado—Me va a comer, no dejes que me coma.

—Recuerdas cuando te digo que debes lavarte las manos bien, y no comer cosas que están en suelo o los bolsillos de tu Perè—Jean sollozo, pero asintió—Eso es porque no quiero que te enfermes, las bacterias hacen eso. Están en el suelo o cosas no limpias, por lo que cuando te las comes, ellas lastiman algo de tu interior hacen que te resfríes o te duela la panza.

Jean asintió lo que decía su Ma.

Aun así, puso cuidado que la comida no callera al piso no quería perder su emparedado de queso que su Perè había calentado en el fuego.

A Jean le entretenía bastante que comieran al aire libre, podía ver a los pajaritos como también a la ardilla robarse la tostada de su Ma…

—Jodida ardilla—Su Ma mascullo viendo feo a la pequeña ardilla que escalaba en un árbol—Si te quedas con la boca abierta la ardilla te va a robar tu pan.

—No—Jean mordió decidido su pan.

Se desconectó un poco de la conversación que estaba teniendo su Ma con su Perè, Jean solo sabía que estaba lleno, y que no podía terminar todo su pan… Lo más inteligente era dárselo a la pequeña ardilla que lo estaba observando.

—A donde crees que vas niño—Su Ma lo tomo de mano antes que se bajara de su asiento, Jean intento irse de nuevo—Jean…

—Ya no tengo hambre—Jean admitió frunciendo el ceño—Le daré mi pan a la ardilla.

Su Ma lo miro unos segundos, después miro a su Perè que parecía dividido en algún pensamiento. Soltó un suspiro.

—Solo esta vez—dijo su Perè se levantó—La comida humana no es adecuada para los animales, es por eso por lo que te di semillas para las ardillas y pájaros.

—¿Y los patos? —Jean dijo con duda, su Perè le tendió la mano y Jean la tomo. Se aproximaron hasta la ardilla que parecía no tenerles miedo. —Ellos comen mi pan.

—Es un pan seco que compramos para los patos y no tiene tanto procesados como lo que tiene el tuyo.

Jean no entendía muchas cosas, incluso cuando sus padres le explicaban todo a Jean, aun a veces no podía entender por qué algunas cosas si algunas cosas no. Simplemente no tenía mucho sentido para Jean que los patos pudieran comer algún tipo de pan diferente a él.

… Al menos que…

—Los patos son especiales—Jean miro a su Perè. Pero su padre parecía mirarlo con duda—Son como los perros y los gatos, ellos pueden comer comida humana, pero al mismo tiempo no pueden comer comida humana, si no algo más sano.

—… Bueno… Algo así—Su Perè parecía procesarlo—Es un poco más complicado.

—¿Puedo jugar con la ardilla? —Jean se sentó en el suelo y su Perè también se sentó en el suelo de hojas—ella se ve bonita.

Jean sintió que lo tomaban de las axilas, para ser puesto en las piernas de su Ma, que también estaban sentando en el suelo. Cuando Jean miro hacia atrás, su Ma le regalo una sonrisa…

Jean se la devolvió… Sintió que todo iba a estar bien.