4 Dias.

Jean tomó un sorbito de agua… Sabía a agua.

—Jean átate los cordones de tus zapatillas—Jean dejo su botella de agua al lado y se concentró en atarse las zapatillas.

Llevo sus manos para sujetar los cordones, se concentró lo suficiente… Tanto que cuando termino con su primera zapatilla, tenía a su Ma tomando la zapatilla desatada.

—NOOO—Jean jadeó molesto, e intento apartar su pie, pero su Ma le dio una mirada molesta—Puedo solo.

—Sé que puedes solo—Su Ma lo tranquilizo—pero son las 11, y si nos queremos apurar tenemos que llegar rápido.

Jean miró molesto a su zapato, para después relajar su frente y asentir mirando hacia el frente. Su Ma parecía muy agradecido. Por qué suspiro feliz.

Ma ¿Podemos ir a buscar un oso? —Jean pregunto calmadamente, pero su Ma frunció el ceño.

—Sobre mi cadáver, niño. —Su Ma le tomo la mano, mientras Jean quería comprender lo que decía su Ma.

—Pero yo no quiero que te mueras—Jean miro a su Ma, este puso los ojos en blanco—Te voy a entrañar mucho si te vas.

—Es una forma de decir Jean—Su Ma suspiro—lo que trato decir es que no. No vamos a buscar un oso.

—¿Por qué no? —Jean volvió a preguntar—Macha y el oso, siempre juegan juntos.

—Macha y el oso es una caricatura, no son reales—Jean jadeó—… Mierda.

—¡¿Cómo no son reales?! Me dijiste que ellos no me mostrarían sus aventuras si me porto mal—Jean se sentía realmente traicionado, como cuando se enteró de que el hada de los dientes no existía.

—Está bien, espera. —Su Ma bajo hasta su altura, tomo ambas manos—entiendo que estés enojado. Pero no tenía la valentía de decirte que las caricaturas son… Ficticias. Parecías muy feliz. —. Jean miró al suelo aun enojado. —¿Me perdonas?

—… Está bien—Su Ma lo abrazo, Jean recostó su cabeza en su hombro.

Aún se sentía herido por la traición, un poco enojado. Pero el abrazo de su Ma lo hacía sentir mejor.


—Entonces Eren dijo que yo no me podía subir al árbol—Jean le dio una zancada más larga cuando noto una piedra—Pero le dije que, si podía, y me subí.

Sus piernas parecían querer no obedecerlo, porque cuando miro hacia arriba para ver si sus padres le estaban prestando atención...

El ardor en sus manos y en sus rodillas, hizo que olfateara intentando impedir que las lágrimas salieran.

—¿Jean, cariño estás bien? ¡Ay! Levi eso me dolió—Jean levanto la vista para ver que su Ma le había dado quizás un codazo a su Perè.

—Arriba. —Su Ma dijo serio. Jean asintió, para sacudirse el polvo, sabía que tenía un puchero. Su Perè parecía querer ir hacia él. —¿Duele?

Jean miró hacia piso frunciendo el ceño. Aparte del pequeño ardor que sentía en sus manos y rodilla, no era como si eso le impidiera seguir narrando su historia.

—No... —Jean levanto la vista, mostró sus manos—¿Me das besito?

—Dijiste que no te duele—Su Ma dijo divertido. Pero se acercó para limpiar sus manos con una toallita húmeda.

¿De dónde sacaba su Ma esas cosas?

Jean no lo sabía.

Su Ma le dio besos en las manos.

… Ahora quería un abrazo de su Perè.

—Abrazó—Su Perè parecía aliviando, no sabía por qué. Pero eso le inquieto… Hasta que su Perè le dio un abrazo. —Pero el señor Shadis me regaño y también regaño a Eren.

—… ¿Te pusieron una anotación? —Su Perè le tomo la mano. Cuando siguieron caminando. Su Ma puso los ojos en blanco viendo a su Perè.

—El señor Shadis le dijo que la próxima si lo haría. Eren dice que el profesor se va a quedar calvo.

—Probablemente, cada reunión que lo veo. Está más pelón—Su Ma dijo divertido. Jean se rio. Su Perè los miro desaprobadoramente.

Jean les contó a sus padres como le estaba yendo en la escuela. Aunque sentía que estaba repitiendo lo mismo que le contaba a su Ma cuando llegaba de la escuela. Sus padres parecían en verdad saber lo que hacía en su día en la escuela.

Cuando ya estaba llegando a la cueva, está narrando como había golpeado a unos niños que lo estaban molestando…

Su Ma no lucia feliz, y su Perè se había vuelto serio.

—Jean… ¿Te están molestando los demás niños? —Jean negó—Estás seguro, ¿Entonces porque le pegaste con tu mochila a esos niños?

—Él dijo que ustedes son raros, —Jean se escogió de hombros—intento tirarme mi pelo. Pero Eren se lanzó hacía él… Así que golpee al chico con mi mochila—Jean miro al hacia al alrededor… Estaba tétrico.

—... Porque cojones no me dijiste eso. —Su Ma hizo que lo mirara de frente. Jean se sintió nervioso. No entendía por qué su Ma parecía enojado. No sabía si estaba enojado con él… ¿Qué había hecho?

—… Porque no pensé que importara—Jean se removió inquieto. Miro a su Perè para buscar ayuda. Pero… Su Perè lucia enojado. —Yo, lo siento…

—Ho cielo esto no es tu culpa. —Su Perè se acercó y tomo su mano con cariño—Nada de esto es tu culpa.

—… ¿Entonces por qué están enojados?

—No estamos enojados contigo—Su Ma dijo más calmado—Estamos enojados por los demás niños que te lastimaron.

Jean negó más aliviado.

—Pero Ma. Ellos no me lastimaron, —comento más feliz—el abuelo dijo que nadie me puede lastimar, al menos yo los deje. Es por eso que no los deje. —Jean asintió. —Ellos no son importantes. Ellos no han vuelto molestarme. Solo me ignoran… Bueno acepto esa vez cuando me tiraron una pelota. Pero se la devolví, y a uno de ellos les llego en la cara.

—… ¿Entonces está todo bien en la escuela? ¿No te sientes mal por ir? —Su Perè parecía preocupado.

Su Ma también.

Jean ciertamente no entendía por qué sus padres parecían preocupados por los niños en la escuela. Jean sabía defenderse, también tenía a Eren que últimamente parecía más irritado cuando los niños le hacían preguntas de sus padres. Lo que le hizo pensar que era porque Eren solo estaba de mal humor.

Quizás se le estaba escapando algo…

—Yo estoy bien.

—Cualquier cosa nos puedes decir—Su Perè le dio un abrazo y lo mantuvo ahí más de lo necesario. Jean bufo para que su Pa no lo soltaba. Pero su Perè no parecía querer soltarlo. —

Perè, quiero ir ahí—Jean intento apartarse.

Con un suspiro su Perè lo soltó para que fuera a explorar.

Sus padres lo siguieron de cerca, cuando intento tocar el agua que se había acumulado, según su Perè porque había un ojo de agua escondido por lo que hacía que hubiera agua.

Jean solo entendió que había agua en el suelo escondido.


Jean tenía que admitir que después la comida que comió tenía mucho sueño. Le hubiera gustado poder tomar una pequeña siesta, pero según su Ma. Aún quedaba 30 minutos de caminata.

Su Ma lo tenía tomado de la mano, pero más de una vez sus pies se habían tropezado. Su Ma le había preguntado si quería ser cargado.

Jean era un niño grande.

—Está bien, aquí no hay discusión—Su Perè lo tomo de las axilas y lo acomodo en sus brazos. Miró hacia los lados para dar un bostezo.

—Sí que debe estar cansado si no discute—Su Ma dijo divertido. Jean mordisqueó sus labios. Su Perè lo acomodo para que su cabeza quedara en su hombro.

Quizás solo podía ser un niño…


Parpadeo para sacarse lo borroso que veía todo, miro a su alrededor… Estaba en la carpa. Sus padres quizás estaban haciendo la cena. Por lo que abrió el cierre de la carpa.

Aunque tuvo que admitir que no esperaba ver un…

Oso.

Comiéndose su comida.

Jean miró al oso… No era como Macha y el Oso. El pelaje del oso no se veía suave como se veía su piyama que le dio su abuelo Uri, tampoco brillaba tanto como en sus caricaturas.

Jean se preguntó si tocaba al oso sería suave.

"Sobre mi cadáver, niño"

Sintió una punzada en que quizás no sería buena idea ir a tocar al oso. En especial porque estaba rompiendo la cosa con mucho esmero…

Salió de la carpa para buscar a sus padres. Tenía que explicarles a sus padres que él no había salido a buscar ningún oso. Que el animal había roto la cosa sin que él le dijera que lo hiciera.

Sus padres estaban cerca del auto. Quizás por eso no había escuchado que el oso estaba cerca.

—Que haces despierto hombrecito—Su Perè le sonrió.

—No fue mi culpa—Jean dijo enseguida. Su Ma dejo las cosas que tenía en las manos para mirarlo con una ceja alzada.

—¿Qué hiciste?

Jean se frunció el ceño, e hizo un pequeño puchero.

—Yo no fui. El oso rompió la cosa que tenía nuestra comida. Yo no le dije nada.

Jean esperaba que sus padres le digieran que le creían, que todo estaría bien y que regañarían al oso.

No esperaban que se volvieran blancos, y lo tomaran en los brazos demasiado rápido…

—Jean, no quiero que te asustes—su Perè lo dejo en el auto, en los asientos de atrás. Su Perè se subió al asiento del volante. Mientras su Ma se subía y se sentaba al lado suyo, lo tomo en sus brazos. —Todo estará bien.

Su Perè prendió el auto, cuando hicieron el movimiento Jean noto donde estaba el oso, ya no estaba. Jean jadeó un poco molesto porque de seguro pensarían que fue el que hizo esto.

Pero… Noto que la carpa también estaba destrozada, como la cosa donde estaba la comida… Su Ma lo apretó con algo más de fuerza haciendo que Jean se quejara. Pero cuando levanto la mirada su Ma, estaba en blanco y miraba hacia al frente…

Sus ojos empezaron lagrimar cuando se dio cuenta que esto debería ser aterrador. Y que debería tener mucho miedo.

Soltó quejido.

—Está bien, está bien. Está bien. Estás aquí—Su Ma lo abrazo lo meció despacio. Su Ma soltó un suspiro tembloroso.

Que lo hizo llorar con más fuerza.

Se quedó ahí un momento, hasta que su Ma había recuperado algo de color en su cara. Su Ma miró hacia al frente.

—Tenemos que irnos…

—Si, iré a buscar las cosas—Su Perè soltó el aire que tenía contenido—te quedas con Jean. Mientras yo empaco todo.

—Pero—Jean murmuró —Estrellas. Dijiste que veríamos las estrellas.

Sus padres se miraron unos segundo como en silencio.

—Sabes que hoy era nuestro último día aquí ¿verdad? —Jean asintió—porque íbamos a partir en la mañana… Pero lo que paso aquí es suficiente para que nos marchemos hoy—Jean hizo una mueca.

Su Perè nunca rompía sus promesas. Por lo que no sabía cómo sentirse con eso.

—Tú nunca rompes tus promesas—Jean murmuró en los brazos de su Ma—El oso solo fue grosero…

—Jean…—Su Perè intento hablar, pero cerro la boca para negar—Nos vamos a casa, y no hay discusión.

La mirada que le dio su Perè hizo sus ojos se llenaran de lágrimas.

¿Se había portado mal? ¿Fue su culpa? ¿Arruino las vacaciones?

—Jean—Su Ma hablo con suavidad. Cuando su Perè se bajó del auto a recoger las cosas. Jean levantó la cabeza—Nada de esto es tu culpa.

—Está enojado…

—No contigo. Está enojado consigo mismo—Jean lo miro sin entender—estábamos cerca, incluso podíamos ver la carpa donde estamos sacando las cosas para tu ropa. Tu Perè decidió sacar el cooler para sacar la comida. Solo fue un momento y la íbamos a dejar en el auto de nuevo. Pero si tú no hubieras salido de la carpa sin que el oso te notara… Puede que el oso te hubiera lastimado. Eso hubiera sido culpa de nosotros, incluso si no quisiéramos que nada te pasara. Tu Perè no está molesto contigo. Está enojado porque puso y puse tu vida en riesgo. Recuerdas el accidente del supermercado.

Jean titubeó.

Pero termino asintiendo. Realmente lo único que recuerda de ese día era que se perdió, y sintió que estaba solo en el mundo, entonces Jean tendría que vivir solo y hacerse su comida solo. Nadie le contaría cuentos. Nadie le daría abrazos, entonces cuando su Perè lo encontró se sitió un poco enojado. Sobre todo, aliviado.

—Bueno, puede que tu Perè se sienta un poco así. Sus emociones estás demasiado vivas. No puede manejarlas. Necesita un momento.

—Pero no está llorando—Jean musito. —Yo cuando me siento así… Lloro.

—No todas las personas racionan igual—Su Ma le sonrió y sus ojos brillaron algo de… Alivio—Solo dale un momento. Deja que acepte que ya no estas en peligro y estás bien. Un poco lloroso, pero bien… Estás aquí—Su Ma murmuró con la voz un poco entrecortada

Su Ma volvió abrazarlo con fuerza. Una parte de sí mismo lo que dijo que no se lo estaba diciendo a él. Si no a otra persona.

En algún momento su Ma dejo de abrazarlo, pero aún estaba en el regazo de él. Incluso su Ma le había puesto su tele pequeña en sus manos para que vieran algo mientras esperaban a su Perè. Ya estaba anocheciendo. El atardecer estaba bastante bonito.

Era un rojo con naranjo.

Su Perè entro al auto soltando un suspiro, lucia cansado. Casi… Derrotado. Jean frunció el ceño cuando su Ma hizo mueca, pero no hizo nada para que su Perè dejara de sentirse mal.

Jean negó. Se soltó un poco del abrazo de su Ma.

Paso hacia adelante. Para saltar hasta el regazo de su Perè, su papá soltó jadeo cuando él lo rodio con sus brazos.

—Está bien Papá, todo está bien. Toy aquí. Y Toy bien—Jean sonrió. Su Perè parpadeo para darle una sonrisa con algo tristeza y lo rodio con sus brazos.

Se quedó un momento ahí, hasta que su Perè lo aparto para darle una sonrisa más aliviada. No era la sonrisa suave de siempre, pero a Jean le sirvió

Por ahora.

—Gracias Jean, y lo siento. Por hacerte sentir mal—Su Perè suspiro—Estaba muy preocupado. Pero eso no me justifica que te haya tratado mal—Su Perè lo volvió abrazar. —Podemos ver las estrellas en otra parte. ¿Te gustaría dormir en un motel? —Jean iba a hablar, pero su Ma hizo una mueca de asco.

—Prefiero dormir en el auto que dejar que Jean se pegue alguna infección por las camas de los moteles.

—¿No será muy incómodo? —Su Perè le pregunto—estaremos algo apretados.

—Dudo que pueda dormir. Así que tú duermes Jean y yo me quedo a vigilar.

—¿Estás seguro? —su Pa volvió a preguntar, pero su Ma asintió. —Bien ¿Qué te parece Jean? Te gustaría dormir en auto.

—… ¿Cómo vamos a ver las estrellas? —Jean pregunto viendo el techo.

—Lo averiguarás cuando lleguemos una parte, te parece. —Jean asintió. —Puedes ir a asentarte con Ma.

Jean le dio un pequeño beso a su Perè en la mejilla para ir a los brazos de su Ma. Extrañamente su Ma no lo puso en su silla de niño. Como lo hacía siempre, esta vez lo mantuvo en sus brazos como si temiera que se lo robaran.

Se sintió un poco inquieto.

Normalmente estaría dibujando, o conversando con sus padres, pero se sintió incómodo. No con sus padres, sino que su Ma seguía tenso y su Perè estaba conduciendo mucho más lento de lo habitual.

Todo se parecía mucho cuando el abuelito se enfermó y habían estado en el hospital. Pero solo había sido que comió algo que le hizo mal. Después de eso todo fue normal.

¿Por qué no podía ser todo normal?

—¿Puedo ver a PePa? —Jean pregunto. Su Ma asintió mientras volvía a poner su tele en sus manos—A Eren no le gusta PePa, dice son caricaturas de niña. Pero Mikasa le dio puñetazo en el hombro, dijo que ella no ve eso.

—Creo que Eren solo quería molestarte—Su Ma dio una sonrisa burlona. Jean asintió—¿Hiciste algo?

—Si, le pegue en el hombro… Él también lo hizo. Señor Shadis nos dejó sin recreo.

—¿Por qué nunca me cuentas esas cosas cuando pasan? —Su Ma puso los ojos blancos.

Jean se escogió de hombros y volvió a mirar su caricatura.

Quizás eso era lo que faltaba que Jean hablara. Noto que sus padres se habían relajado un poco, incluso se estaban riendo cuando él contó que Eren había hecho explotar un huevo en clase de cocina. Porque iban a hacer galletas.

Su Perè apago el motor y le dio una pequeña sonrisa, haciendo que Jean también sonriera. Su Ma le tomo la mano cuando bajaron del auto.

—Me voy a subir arriba del techo del auto, y te voy a tender la mano para que subas conmigo.

—¿Y Ma? —Jean miro con duda. Sus padres lo habían regañado cuando se subió al capote del auto. —Se va a quedar abajo.

—No, solo que yo puedo subir más fácil. —Jean soltó un chillido cuando su Ma lo alzo para que su Perè lo tomara—¿Qué fue eso? —Dijo divertido

—Me asusté—Jean dijo un pequeño rubor. Después bufo—No me dijiste que me alzarías—Su Perè lo tenía bien sujeto. Su Ma se subió sin dificultades.

¿Si hacia una competencia con su Ma para subirse a un auto?

¿Quién ganaría?

—Jean mira hacia arriba—Su Perè lo acomodo al medio para que sus padres estuvieran a sus lados. Jean miró hacia arriba...

No pudo evitar abrir un poco la boca.

Si bien él ya había visto las estrellas la primara noche que se quedó en el bosque, y también su casa había estrella. La vista era muy hermosa. El cielo estaba salpicado de puntos brillantes. Incluso había montones de estrellas juntas que hacían ver como nubes.

Levanto la mano.

—Dudo que puedas tocarlas, cielo—Su Perè paso su brazo en su hombro—Están muy lejos.

—Y si voy en avión—Jean pregunto.

—Están aún muy lejos. —Su Perè beso su cabeza—Siento que todo hay terminado así. Quería que tuvieras un buen recuerdo…

—Pero yo lo pase muy bien—Jean ciertamente no entendía a su Perè. Miro a su Ma que estaba mirando al cielo—Yo me divertí mucho. ¿Podemos venir las próximas vacaciones? —Jean pregunto ilusionado.

—… Creo que sería bueno que arredremos una cabaña.

—Por favor—Su Ma murmuro.

—Pero a mí me gusto quedarme afuera. Solo que me da frío ir al baño.

—Bueno con una cabaña no tendríamos ese problema—Su Ma dijo de manera divertida, lo vio.

Jean volvió a levantar la vista para ver una luz pasar rápida.

Quería venir de nuevo.

Quería venir de nuevo, porque estaba seguro de que sus padres estarían con él.