CAPÍTULO 13:

AÑOS JUNTOS

Nada, no había nada que le llamara la atención, había entrado a cada una de las tiendas del centro comercial pero no encontraba nada que le gustara, no era lo que buscaba, nada de lo que veía sentía que era adecuado como regalo por el quinto cumpleaños de su querido ahijado.

A su lado escuchó la dulce sonrisa de Hinata, que lo miraba con algo de burla.

—Tú estás tranquila porque ya tienes su regalo—se quejó él y Hinata no pudo evitar volver a reír.

Era tan tierno, pero se contuvo de decirlo, sabía que se molestaría si ella pensaba que era lindo, pero es que a veces sentía que Sasuke era demasiado adorable y bueno con ellos. Se alegraba tanto de tenerlo a su lado.

—Ya te dije que tú también puedes regalarle lo mismo, como está constantemente creciendo siempre le hace falta—dijo tranquila.

—No voy a regalarle ropa—habló.

Ella soltó un suspiro y negó, a veces exageraba demasiado, estaba seguro que Natsu sería feliz con cualquier detalle que él le diera. Siempre sonreía cuando le daba algún regalo, incluso cuando solo iba a verlo, su hijo lo quería muchísimo.

Pero para Sasuke el cumpleaños de su ahijado era especial, había muchos momentos para darle banalidades al pequeño, por eso quería que sus regalos de cumpleaños fueran especiales, algo que siempre recordara.

Para su primer año le había regalado un pequeño colgante con la forma de un abanico, el cual era el símbolo de su familia.

Por lo que le había dicho su padre en la época feudal su familia fue un clan ninja importante y con orgullo tenía el símbolo del abanico para representarlo. De esa manera y casi volviéndose una tradición todos los miembros de la familia Uchiha, cuando cumplían su primer año de edad se les regalaba un colgante con dicho símbolo.

Algo dudoso le dijo a Hinata el significado del collar, quería que leyera entre líneas, que entendiera lo que significaba que le diera ese regalo a Natsu, pero Hinata solo le sonrió y le agradeció por tan dulce detalle.

Demasiado despistada.

Para el segundo cumpleaños del niño no sabía que comprarle, entonces su madre le dijo que cuando él era muy pequeño siempre dormía con una mantita, que gracias a esta siempre conseguía hacerlo dormir sin problemas.

No era que Natsu fuera de los niños se despiertan en medio la madrugada, o al menos Hinata nunca se lo había mencionado. Claro que cuando había sido más pequeño si se levantaba, pero ahora ya casi nunca lo hacía, aunque si podía darle una pequeña ayuda para que el menor durmiera plácidamente no le pareció una mala idea.

Cuando le regaló esa mantita de color azul el pequeño la amó desde el primer momento. Tal vez al ser un niño de dos años había muchas cosas que no comprendía, pero de alguna manera aquel objeto se había vuelto importante para Natsu, casi indispensable, tanto era así que a veces Hinata aprovechaba cuando Natsu dormía para lavarla y ponerla en la secadora.

Incluso ignoraba los demás peluches que tenía para dormir con su querida mantita.

Para el tercer cumpleaños de Natsu la cosa se lo complicó todavía más, no encontraba nada que podría ser significativo para el menor, un peluche estaba descartado, tenía demasiados, al único que le hacía caso era a ese osito de peluche que Hinata le había comprado, que junto a su mantita se había vuelto el kit indispensable del menor para dormir.

Creía que no encontraría nada que al niño le pudiera gustar, pero entonces el bum de las películas de superhéroes hizo que Natsu no hiciera más que mirar esos programas, siendo los Vengadores su grupo de supers favorito.

Así que como buen padrino le compró todos los muñecos; Iroman, Hulk, Capitán América, Thor, Black Widow y Hawkeye.

La verdad es que le había resultado un reto conseguirlos ya que no tenía ni idea sobre el mundo de superhéroes y el chico que lo atendía no seguía más que nombrando más y más héroes que su paciencia se estaba comenzado a agotar. Si debía escuchar sobre los diferentes equipos de los vengadores iba a acabar loco, no entendía ni la mitad de cosas que decía.

—Solo quiero a los Vengadores principales, los de esa película—le había dicho logrando que por fin el dependiente se callara.

—¿No quiere llevarse a Loki? El villano es importante—dijo el chico y Sasuke asintió.

Cuando llegó el momento de dar los regalos y Natsu abrió el suyo sus ojos se iluminaron y fue corriendo a abrazar a Sasuke.

Listo como siempre le había dado su regalo al último, logrando que todos los demás obsequios quedaran relegados, ganándose alguna que otra mirada de molestia por parte de Kiba y Neji ya que tenían una pequeña batalla por quien le daba el mejor regalo al pequeño.

Ganar siempre le resultaba satisfactorio y molestarlos era un plus añadido.

Para el cuarto cumpleaños de Natsu la cosa se complicó aún más, el pequeño tenía libros, juguetes, ropa... Y por más que pensara en un buen regalo no encontraba algo que lo convenciera.

Entonces, cuando en el recital de la escuela del menor fue junto a Hinata y lo vio tocando el piano.

Era una canción fácil, estrellita donde estás; pero de entre todos sus compañeros él era a quien mejor le salía. Pero es que Sasuke no podía desprender su vista de su ahijado, se notaba que se divertía tocando, esa brillante sonrisa lo demostraba.

Y así lo decidió, ya estaba claro cuál sería su siguiente regalo.

Con ayuda de Hinata le tapó los ojos para luego mostrarle el piano que había mando a poner en su habitación. Cuando Natsu lo vio supo que no se había equivocado, los ojos del pequeño brillaban como nunca.

—¡Gracias padrino! —dijo riendo mientras lo abrazaba con fuerza, para luego correr con desespero hacia el instrumento.

Sin poder aguantarlo se dispuso a tocarlo, usando la melodía de su recital.

—Parece que tendré que buscarle un profesor—dijo Hinata enternecida al ver como tocaba el piano.

Sin poder evitarlo apoyó su cabeza en el hombro de Sasuke, siempre que le regalaba algo su hijo era muy feliz, de alguna manera siempre se las arreglaba para encontrar el regalo perfecto para Natsu.

Eran esos momentos los que más disfrutaba, cuando estaban solo ellos tres.

Cuando Hinata lo llamó volvió a traerlo a realidad, había veces en las que se perdía en sus recuerdos.

—Sabes que será feliz con cualquier cosa—dijo ella.

Sasuke de verdad que le agradecía su consideración, pero aun así no estaría satisfecho si no encontraba el regalo idóneo. Entonces, casi como si lo hubiera invocado a lo lejos lo vio.

¡Era ese! ¡Tenía que ser ese! Estaba seguro que a Natsu le encantaría.

oOoOoOoOo

Cuando Natsu vio a Sasuke se abalanzó hacia él, quien no tardó en levantar al menor y alzarlo.

—¡Más alto! —decía feliz para luego abrazar nuevamente a su padrino.

Parecía que el pequeño no hubiera visto al hombre desde hace mucho, pero hace solo unas horas que habían estado juntos.

Neji y Kiba sin querer quedarse atrás corrieron a abrazar al pequeño mientras que Shino, mucho más calmado solo le acarició la cabeza.

La fiesta como siempre pasó tranquila, solo con los amigos más cercanos, aunque el grupo se había hecho más grande con los años.

Ahora que Neji y Tenten ya eran padres se sumaba una niña más al grupo, ya no solo estaba Natsu e Inojin, quien era el hijo de Ino y Sai. Por supuesto Kiba tampoco se quedó atrás, tal vez aún no había planes de niños en el futuro del chico, pero sí que estaba casado con una amable chica, Tamaki.

Shino para sorpresa de todos, sobretodo de su mejor amigo había acabado saliendo con la hermana mayor de Kiba, Hana. Y aunque aún no habían dicho nada fijo estaba más que claro que pronto sonarían campanas de boda.

Temari y Shikamaru estaban casados, pero por el momento estaban bien siendo solo dos.

En cuanto a Lee, lastimosamente había decidido mudarse para así vivir con su novia, lo extrañaban, pero también se alegraban por él.

—¡Hora de los regalos! —dijo Hinata cuando terminaron de comer el pastel.

Así sin demora Natsu empezó a abrir los obsequios, siempre siendo agradecido por cada cosa que recibía. Casi inconscientemente dejó el regalo de su padrino para el último, moría de ganas por descubrir que le había regalado.

Cuando lo abrió vio un telescopio y nuevamente una fuerte emoción de felicidad le embargó.

Recordó aquella vez que su padrino le había llevado al planetario, donde había visto las estrellas por primera vez, fue allí donde se dio cuenta de lo grande que era el mundo, pero sobretodo lo mágico que era el cielo.

—Gracias, eres el mejor—dijo abrazándolo.

Kushina y Minato no pudieron evitar sonreír al ver la escena, con los años habían sido testigos del puro y sincero amor que Sasuke tenía por el pequeño y le estaban profundamente agradecidos por que lo cuidara así.


Notas de la autora: Espero que les guste, muchas gracias por el apoyo, ya nos leemos.