Separadores que encontrarás en esta historia:
FFFFF - Cuando se narra un flashback o algo relacionado con el pasado de un personaje.
PPPPP - Cambio de escena. Ya sea que los mismos personajes estén en un ambiente diferente o que se relate una situación distinta, con otros personajes y en otro lugar.
SSSSS - Un personaje está soñando.
Quiero darle un saludo especial a huaniri35, por ser mi primer comentario en esta historia y en esta plataforma :)
Muchas gracias! Espero disfrutes el capi de hoy! nwn Mañana también habrá una nueva actualización!
SSSSS
-Cerca de la medianoche de ayer, una familia fue asesinada en el distrito de Suginami. – el significado de aquellas palabras lo inquietó tanto, que estuvo a punto de tirar el plato de cereal que Kushina Namikaze le había entregado en sus manos. En el sillón de dos asientos, Nagato Uzumaki era quién miraba atentamente la televisión. - Según el reporte de la policía, el acto delictivo fue llevado a cabo por un par de ladrones. Aún no se conocen sus identidades, por lo que les pedimos a la población de esa zona que sean precavidos. Y que, si detectan un movimiento inusual cerca de sus hogares, lo reporten inmediatamente con la policía.
SSSSS
-¡Ah! – exclamó Sasuke, inclinándose hacia adelante y quitándose una frazada azul claro que llevaba encima. Lo último que recordaba, era haber recibido un golpe en la nuca. Sin embargo, como aquello ocurrió dentro del baño, se le hizo extraño estar durmiendo en el piso del pasillo.
-Al fin despiertas. – comentó un hombre de largo cabello plateado, cruzado de brazos y parado junto a él. Aunque sus ojos dorados fueran fríos, en ese momento, mostraban una inexplicable comprensión en su mirada. - Creí que tendría que dar otra vuelta para tener tu testimonio.
Quedándose en silencio, el muchacho volteó hacia su cuarto. En el interior, varios policías revisaban el lugar, recolectando huellas digitales y tomando fotografías de los muebles rotos.
-¿Eso…? – pensó anonadado, recordando a los sujetos que lo lastimaron y a la extraña chica que le robó su primer beso. - ¿…fue real?
-¡Sesshomaru! – lo llamó un muchacho de cabello; atado en una coleta, y ojos castaños, saliendo del cuarto. – Encontramos dos coincidencias en el librero y en el borde inferior de la ventana. Debieron entrar mientras la señorita Sabaku estuvo en el supermercado.
-¿"Debieron entrar"? – repitió Sasuke, confundido. - ¿Quiénes?
-Hace una hora, recibimos una llamada de la señorita Sabaku, informando que alguien había entrado a tu habitación para asaltarte. – explicó Sesshomaru. – Cuando llegamos aquí, te encontramos tirado en el baño, rodeado por los trozos de la puerta.
-¿Recuerdas lo que estabas haciendo antes de quedar inconsciente? – interrogó su compañero, arrodillándose a su altura. - Cualquier detalle, por más pequeño que sea, podría ayudarnos a capturar a esos ladrones.
Sasuke volteó la vista del joven de cabello castaño hacia su destrozada alcoba. Quería creer en sus palabras, pero… si les contaba que tres sujetos con apariencia y fuerza sobrenaturales fueron los responsables de ese desorden, seguramente lo tacharían de loco y, en lugar de enviarlo de vuelta con los Namikaze, pasaría el resto de sus días en un manicomio.
-Nada. – murmuró, luego de unos segundos de silencio que a los detectives se les hicieron eternos. - No recuerdo… nada.
PPPPP
-¡Maldición! – gritó Hiten, deshaciendo la nube que le permitía volar y apoyando a Manten; su hermano menor, sobre sus hombros. A las afueras de la ciudad, la neblina que rodeaba la carretera le impedía ver el camino que debía tomar de vuelta al inframundo. - ¡Si vuelvo a ver a esa chiquilla, juro por la memoria de nuestros padres que le cortaré la cabeza y se la daré de comer a los cuervos de tres ojos! – mientras las gotas de lluvia continuaban cayendo, la figura de una mujer se presentó ante ellos. Al reconocerla, Hiten sintió un incómodo latido en su corazón que lo puso en estado de alerta. - ¿K-Kagura? ¿Qué haces aquí?
-Como es obvio que han fracasado en su misión para capturar a la fruta… - respondió, sacando un abanico de la manga izquierda de su kimono y moviéndolo en forma diagonal para cortarles la cabeza. - su majestad ya no los necesita. – detrás de ella, apareció una niña de piel pálida, cabello blanco y ojos negros, la cual, utilizó el espejo que estaba en sus manos para absorberlos, enviándolos a una montaña de cuerpos decapitados que había en el inframundo. - ¡Espero que no seas tan débil como esos idiotas!
-Descuida, lady Kagura. – dijo otra chica detrás de ella, cuyo rostro y cuerpo eran cubiertos por una capa negra con capucha. - Me aseguraré de que la fruta este en la mesa de su majestad mañana por la noche.
PPPPP
FFFFF
-No hay duda. El olor de esa fruta escurridiza está por todo el lugar.
PPPPP
-El hecho de que no seas una indefensa mujer humana… ¡No significa que no estemos interesados en ti, fruta!
FFFFF
Una de la mañana. Ya era muy tarde para tomar un baño, pero a Sasuke no le importó en absoluto, porque tenía muchas cosas en qué pensar. Como su cuarto no podía haber quedado en condicionas más críticas; por la intervención de la policía, no le quedó más remedio que cambiarse a uno en el tercer piso. Ahora, en lugar de contar con una inmensa ventana en el centro, tenía un balcón. En ese mismo espacio, tres sillones se ubicaban en cada pared, acompañados por un librero, un escritorio y un mueble con dos cajones.
En el interior del baño, ya no había una tina, pero si tenía una regadera, con una repisa metálica para poner productos de higiene personal y un espejo de forma cuadrada. Mientras se apoyaba en la pared con su mano izquierda, con la otra se daba un pequeño masaje en la cabeza. Al abrir los ojos y mirarse en el espejo, palideció. Sobre su hombro izquierdo, había una extraña marca, formada por tres aspas negras.
Al principio, no se explicó cómo pudo haber obtenido eso. Hasta que recordó el beso que le dio aquella jovencita de mechones color negro. Inquieto y atónito, salió de la ducha. Tomó una toalla para secarse y se vistió rápidamente con una camiseta negra sin mangas y el mismo pants que se había puesto hace unas horas. Cuando abrió y cerró tras de sí la puerta del baño, buscó con la mirada su valija.
Se arrodilló a su altura, la abrió y sacó su laptop, encaminándose hacia el escritorio; ubicado a un lado de la puerta corrediza que daba hacia el balcón. Retiró la suspensión. Introdujo su contraseña y se metió al navegador. La barra parpadeaba. No tenía ni la menor idea de lo que iba a buscar. Pero, como tenía que empezar con algo, tuvo que escribir palabras improvisadas que se cruzaban por su mente, basándose, únicamente, en lo que le pasó con los tipos que lo atacaron.
"Fruta". "Fuerza sobrenatural". "Mujer humana".
Segundos después, el buscador de internet le mostró un link que coincidía con todo lo que había puesto. Sin dudarlo, utilizó el mouse para entrar. Se trataba de un blog que se actualizaba cada cierto tiempo, el cual, mostraba fotografías y casos sin resolver que confirmaban la existencia de los demonios. Uno de ellos, trataba sobre un sanatorio que se derrumbó sin explicación alguna, ya que los habitantes que vivían cerca de ahí no sintieron ningún tipo de temblor cuando sucedió.
Además, se encontraron los cuerpos de un sacerdote y una sacerdotisa, lo que significaba que, posiblemente, habían tratado de exorcizar a un demonio, sin tener éxito. Y como si la situación no fuera más descabellada de lo que ya parecía, una niña que estuvo internada durante un año, desapareció después del derrumbe. Sin embargo, no había una fotografía y un nombre que respaldaran ese último dato, por lo que no sabía si creer o no en aquella información. Siguió avanzando con el botón izquierdo del ratón hasta que… ¡Ahí estaba!
-"La leyenda de la fruta en la telaraña". – leyó en voz alta. – "Durante la época en la que monstruos y humanos se trataban como iguales, se cuenta que una mujer humana de gran belleza encontró una fruta exótica colgando de una telaraña. Al desprenderla y darle un mordico, se convirtió en presa de todos los Youkai malignos del país. No había un solo demonio que no la acosara por el irresistible olor que desprendía o por el hecho de que su sangre pudiera curar cualquier tipo de herida o enfermedad. Fue entonces que, en la primera noche de invierno, aparecieron ante ella dos seres diferentes. El rey del inframundo y un humano maldecido por una bruja. Para restaurar su inmortalidad, el rey del inframundo le juró que si se convertía en su alimento por voluntad propia, se encargaría de deshacerse de cada demonio que pisaba la tierra, otorgándole paz y prosperidad a la humanidad. El humano maldecido, por otra parte, le juró que si lo devolvía a la normalidad, le entregaría su amor por toda la eternidad y pasaría el resto de sus días con ella, protegiéndola de todo lo que quisiera lastimarla. Hasta el día de hoy, no se sabe con exactitud cuál fue la decisión que tomó la mujer, ya que lo que realmente quería era ayudarlos a ambos".
PPPPP
-¡Ya llegamos! – a la mañana siguiente, Kushina Namikaze entró a su hogar con unas bolsas en sus manos, siendo acompañada por su primogénita, quien se estaba quitando los zapatos en el vestíbulo.
-¡MALDICIÓN! – en eso, ambas escucharon un grito en el segundo piso, seguido por unos estruendosos pasos en las escaleras. - ¡MALDICIÓN, MALDICIÓN, MALDICIÓN! ¡NO PUEDO CREERLO!
-Naruto, ¿Qué sucede? – interrogó Karin Namikaze, mientras su madre acomodaba las bolsas del supermercado en la mesa del comedor. En el piso, el mencionado organizaba con frenesí ropa, zapatos y otras pertenencias que se llevaría en el interior de una maleta anaranjada.
-¡El tonto de Sasuke rompió su promesa! – exclamó enojado; con dos círculos blancos en lugar de ojos, mientras batallaba para guardar un suéter. - ¡Por eso faltaba un boleto de tren! ¡Ya verá cuando le ponga las manos encima, haré que me pague la cena por una semana, de verás! – cerró la maleta con ruedas y corrió hacia la entrada de la mansión.
-¡Espera, Naruto! – gritó Karin, tomando sus zapatos del piso del vestíbulo y comenzando a seguirlo. - ¡Yo te llevo!
Fin del capítulo.
