Separadores que encontrarás en esta historia:

FFFFF - Cuando se narra un flashback o algo relacionado con el pasado de un personaje.

PPPPP - Cambio de escena. Ya sea que los mismos personajes estén en un ambiente diferente o que se relate una situación distinta, con otros personajes y en otro lugar.

SSSSS - Un personaje está soñando.


-¡Bienvenidos a Konoha! – dijo una empleada de la estación de tren, saludando a los turistas con una reverencia. Sus ojos eran rosas y su cabello era negro y corto, a la altura de su cuello. - ¡Si les gustaría divertirse, los invitamos al festival Youkai!

-Buenas tardes. – la saludó Sasuke, llamando de inmediato su atención, ya que era un muchacho muy apuesto. - ¿Podría decirme como llegar al sanatorio Akasuna?

-¡Por supuesto! – exclamó animada. Sacó un bloc de notas y una pluma y comenzó a trazarle un croquis improvisado. – Aquí tienes. Solo sigue estas instrucciones y llegarás ahí en unos minutos.

-Muchas gracias. – comentó con una sonrisa, dando una pequeña reverencia y marchándose en dirección al pueblo. La mujer miró su espalda con una sonrisa antes de relamerse sus labios pintados de carmín.

PPPPP

-¡¿QUÉ?! – gritaron los hermanos Namikaze al unísono, sorprendiendo a Temari Sabaku y llamando la atención del chef de la residencia, quien se asomó por las puertas de la cocina para saber qué estaba pasando.

-¡¿Cómo que Sasuke se fue temprano?! – interrogó Naruto.

-¡¿Sí, a dónde?! – continuó Karin, acomodándose sus lentes rojos.

-No lo mencionó. – respondió con tranquilidad. – Solo me dijo que volvería dependiendo de las circunstancias.

-¡¿Y qué rayos significa eso?! – volvió a preguntar el rubio, azotando su mano en la mesa de la recepción.

-Significa que tenemos el tiempo suficiente… - habló Karin, consiguiendo que los jóvenes la vieran fijamente. - …para revisar su habitación y encontrar cosas sucias. – al notar la expresión demoniaca en su cara, Naruto la vio con una gotita de sudor bajando por su nuca. - ¡Pero antes de eso…! – se acercó a la mesa con un tremendo aire de superioridad y se mantuvo a unos centímetros del rostro de Temari, algo que la sorprendió y asustó al mismo tiempo. - Necesito saber las medidas de precaución que se toman en este lugar en caso de una emergencia. Soy abogada y si no cumplen con las reglas indicadas, me veré obligada a demandarlos por fraude.

-¿Cómo? – interrogó confundida. – ¿Eso no es…?

-¡Yo soy la que hace las preguntas, así que guarda silencio! – replicó enojada.

Naruto suspiró. Admiraba a Karin por haber faltado a su trabajo, pero, cuando asumía su papel de "hermana mayor sobreprotectora"; tanto con él como con Sasuke, le fastidiaba. Por esa razón, decidió apartarse lenta y cautelosamente de la escena, hasta pisar el primer escalón que lo llevaría al segundo piso. Desde que Sasuke y él habían tomado la decisión de dejar la mansión Namikaze, para vivir en una residencia que les quedaría más cerca de la universidad, pensaban en todas las libertades que tendrían. Una idea que, como jóvenes, les emocionaba tremendamente. En especial, por el pequeño detalle de que, en países extranjeros, ya eran considerados como adultos mayores de edad. Explorando un poco el techo; adornado con lámparas de porcelana, agachó la vista.

Sus ojos azules se abrieron como platos al ver en una puerta a su izquierda varias cintas amarillas de la policía, con la advertencia "prohibido el paso". Tragó saliva. La primera teoría que pasó por su mente; sobre lo que pudo haber ocurrido en ese lugar, fue la del típico asesinato llevado a cabo durante la noche. Al mismo tiempo, su sentido de aventura se encendió en su pecho, incitándolo a abrir la puerta y buscar más pistas sobre la verdadera historia que se ocultaba detrás de la madera. Ese instinto lo tenía en la sangre. Lo sabía, y por eso estaba dispuesto a entregarse a él. Para convertirse en policía y ayudar a muchas personas indefensas, tal y como su madre lo hizo hace 10 años al salvar la vida de Sasuke. Y, quien sabe, tal vez gracias a esa misma curiosidad terminaba encontrando una novia. Inocente y absorto ante la realidad, los dedos de su mano se deslizaron por el picaporte. Hasta que…

-¡Aoi, aoi… ano sora! – escuchó la angelical voz de una chica, despertando de su trance de "detective encubierto" y apresurándose a pegar su oreja izquierda a la puerta del otro lado.

No escuchaba música de fondo. Solo unos susurros que después se transformaban en frases cantadas con más fuerza. La jovencita que estuviera del otro lado no se sabía la canción por completo, pero, al menos le ponía sentimiento al coro. Entonces, y sin previo aviso, la puerta se abrió, obligándolo a caer hacia adelante. Trató de sostenerse de los bordes, pero lo único que consiguió, fue tomar con su mano izquierda una toalla blanca.

-Auch… - se quejó adolorido, sobándose el abdomen.

Cuando se arrodilló; con la intención de ponerse de pie, sus ojos azules observaron embobados como una chica de corto cabello rosa, piel pálida y ojos color verde jade, intentaba cubrirse con una pequeña toalla que había usado para secarse la cabeza. Y como si la situación no pudiera ponerse más fea de lo que ya estaba, su nariz lo traicionó, derramando un pequeño camino de sangre.

-¡KYAAAAAAAAAAAA! – gritó la chica, como si hubiera sido un grito de guerra. Naruto se asustó, soltando la toalla y tratando de escapar. Sin embargo, ella fue más rápida, dándole una patada en el trasero que lo pegó; como una estampa, a la otra pared del pasillo. - ¡PERVERTIDO!

PPPPP

SSSSS

-Nada. – sus ojos negros y vacíos, mirando hacia el cuarto de la residencia, le recordaron a los que tenían su hermano menor, esperando con ansias el día de su muerte para poder reunirse con su amada. – No recuerdo… nada.

SSSSS

-Toc, toc… - dijo un hombre, golpeando un par de veces la puerta de la oficina con su dedo índice. Sesshomaru; sentado detrás de su escritorio de madera, alzó la mirada, haciendo a un lado una carpeta que se había puesto encima de la cara para dormir, aunque fuera, por otros quince minutos.

-¿Papá? – cuestionó sorprendido, tomando aire e incorporándose. - ¿Qué estás haciendo aquí?

-Vine a ver cómo te encontrabas. – respondió con una sonrisa, sacando algo del bolsillo de su gabardina azul oscuro. – Y por lo que puedo notar, necesitas uno de estos. – al arrojarle el objeto, Sesshomaru lo atrapó en sus manos, sonriendo al instante.

-Te lo agradezco mucho. – destapó la lata de café helado y le dio un par de sorbos. Al mismo tiempo, Toga (Inu no Taisho); el director anterior de la estación de policía de Adachi, paseaba su vista en su escritorio, revisando en tan solo unos segundos todo el desorden esparcido en documentos.

-¿Un robo en la residencia Sabaku? – cuestionó, señalando una hoja en la esquina inferior derecha. – No es común que asalten ese tipo de lugares.

-Sí, es muy extraño. – agregó el joven, sosteniendo el café helado en sus manos. – Tanto como para que a los ladrones se les ocurriera la brillante idea de romper una enorme ventana del segundo piso.

Toga hizo una mueca de asombro. Sabía que el mundo se hacía más loco cada día, pero no tenía idea de que estuviera elevándose a un nivel escalofriante. Con curiosidad, volteó de nuevo al escritorio, encontrándose con la carpeta que su hijo tenía colocada hace un momento en el rostro.

-Este chico… - dijo seriamente, señalando con su dedo índice derecho la foto de Sasuke Namikaze. – me parece haberlo visto en alguna parte.

De no haber sido por el inesperado sonido de su celular, Sesshomaru ya le hubiera preguntado más detalles al respecto. Sin importar el costo, él y Kohaku; su compañero, debían llegar al fondo del extraño comportamiento de ese muchacho, ya que tenían el presentimiento de que escondía algo.

-¿Diga? – atendió la llamada, con un tono de voz monótono. Pero cuando reconoció la voz de la otra línea, su expresión cambió, mostrando un brillo en sus ojos que su padre no había visto en años. - ¿Qué? ¿Ahora? – preguntó atónito, viendo el reloj en su muñeca izquierda. – Quédate en la zona de comida, llegaré en unos minutos.

-Oye, ¿A dónde vas? – interrogó su padre, al ver como se guardaba el celular en su pantalón y se llevaba la gabardina que descansaba en su silla.

-Surgió algo importante. – contestó apresurado. – Si te encuentras con Kakashi, dile que estoy reuniendo pistas sobre ese caso, ¿Si? – y antes de que Toga pudiera decirle la verdadera razón por la que se encontraba ahí, abrió y cerró la puerta de su oficina, sumiéndolo en un silencio total.

Fin del capítulo.


A partir de este capitulo, las frases en negrita ya estarán completas :D Porque, como les comenté en el capitulo anterior, tuve que dividir los capi porque habían quedado muy largos... (en realidad tuve que dividir varios capis, pero lo de las frases lo arreglaré a partir de este XD UPS). Muchas gracias por leer, saludos a todos!