Separadores que encontrarás en esta historia:
FFFFF - Cuando se narra un flashback o algo relacionado con el pasado de un personaje.
PPPPP - Cambio de escena. Ya sea que los mismos personajes estén en un ambiente diferente o que se relate una situación distinta, con otros personajes y en otro lugar.
SSSSS - Un personaje está soñando.
-¿Exactamente a dónde nos dirigimos? – preguntó Sasuke, caminando al lado izquierdo de Himawari. Desde que presenciaron como Yura era quemada viva, llevaban un rato siguiendo el camino de llamas azules, a través de un terreno irregular rodeado de plantas desérticas y marchitas, a las afueras de Konoha.
-A ver a Enju. – respondió la joven, pateando una roca. – Si tengo suerte, a lo mucho, me pedirá lavar las ollas gigantes.
-¿Ollas gigantes? – pensó el muchacho, volteando a verla por el rabillo del ojo.
Y cuando estuvo a punto de cuestionarla por más detalles al respecto, se toparon de frente con una casa en ruinas, cuyos hoyos en el techo hacían posible que los rayos del sol traspasaran a diferentes habitaciones. Himawari, siendo la primera en llegar al pórtico, abrió la puerta de madera, dejando que Sasuke entrara primero. El piso donde se encontraba, estaba unido a unas escaleras hechas de concreto. Bajando por ellas, veía asombrado las enormes montañas de libros y papeles que había a lo largo y ancho de la gran habitación.
Una antigua computadora de cinco piezas se encontraba prendida, en un escritorio al fondo. Varias cazuelas flotaban, con sustancias burbujeantes en su interior. Volteando al otro lado, se percató de los muebles viejos; cubiertos de polvo. Tubos de ensayo, frascos con contenido sospechoso, libros y más libros. Entonces, a su derecha, miró una enorme pizarra verde, como las que se usan en las escuelas. Se acercó, teniendo cuidado de no pisar nada importante, y la examinó con más detalle. Cada frase que yacía ahí escrita, la había visto en la página de internet que leyó la noche anterior.
-Himawari, ¿Tu escribiste el blog de "Tokio escondido"? – preguntó, observando cómo se subía a una silla.
-Así que conoces mi trabajo. – comentó, abriendo una paleta de caramelo que encontró en el escritorio de la computadora y llevándoselo a la boca. – Bueno, eso explicaría porque viniste a Konoha en primer lugar.
Después de mirarla unos segundos más, Sasuke se giró de nuevo hacia el pizarrón. Las frases no era la única cosa que había llamado su atención. También, había varias fotografías de una mujer de piel blanca, ojos verdes y largo cabello blanco, pegadas de un lado a otro. Intrigado, levantó la mano a la altura de una de las imágenes y la tomó, analizándola más de cerca.
-¿Quién es esta mujer? – cuestionó seriamente, devolviendo sus ojos negros al pizarrón. - ¿La estás investigando o algo así?
-Su nombre es Tsubaki. – al escuchar una voz diferente a la de Himawari, volteó de golpe hacia su izquierda, encontrándose con la lejana figura de una mujer alta, vestida con una capa negra y con una capucha que cubría su cabeza. – Es una sacerdotisa de poderes oscuros a la que he estado siguiendo desde hace años. – agregó, acercándose. La joven de cabello negro se levantó de la silla e hizo una reverencia.
-¿Usted es Enju? – interrogó el muchacho.
-Así es. – afirmó la mujer, quitándose la capucha para revelar su pálida piel, sus ojos y cabello rojos; atados en forma de una coleta pequeña. – Tú debes ser Sasuke Namikaze. ¿O debería llamarte, Sasuke Uchiha? – el mencionado le sostuvo la mirada con demasiada seriedad. Enju sonrió. – Debes estar agotado con todo lo que pasó. – se colocó a su lado derecho y, con gentileza, lo sentó en una silla cercana. Acto seguido, chasqueó sus dedos. Y en menos de tres segundos, le sirvió a cada uno una taza de café, la cual, flotaba frente a ellos… hasta que la tomaron en sus manos. - ¿Gustan un poco de azúcar?
-Así está bien. – dijo Himawari, quedándose de pie y tomando un sorbo de su bebida. Sasuke, en cambio, la observó en silencio.
-Tienes muchas preguntas y no sabes por dónde comenzar, ¿Cierto? – comentó Enju, chasqueando los dedos para hacer aparecer un cómodo sillón debajo de ella y así, tomar asiento.
-¿Qué son ustedes en realidad? – preguntó, frunciendo el ceño. - ¿Y por qué de repente comienza a seguirme gente muy rara que me llama "fruta"?
-Soy una bruja alfarera. – comenzó Enju. – Un demonio con conocimientos en magia de todo tipo y poderes que radican principalmente en el fuego. – sus ojos carmesí giraron hacia su protegida. – Himawari, por otra parte, es una hibrida. Mitad demonio, mitad humano. Cuando tenía 8 años, sus padres la trajeron conmigo para que pudiera encontrar una forma de devolverla a la normalidad, ya que en realidad es una humana. – de nuevo, dirigió sus ojos hacia Sasuke. – Investigando en todos los libros que ves a tu alrededor, llegué a la conclusión de que la única forma de deshacer su maldición, es dándole un mordisco a la fruta Tsuchigumo.
-¿Entonces las palabras de esa tal Yura son ciertas? – frunciendo el ceño, se llevó una mano a su pecho, estrujando sus ropas. - ¿Tengo en mi interior una fruta mágica que le pertenece al rey del inframundo?
-Por sí sola, la fruta Tsuchigumo no es la gran cosa. A lo mucho, solo se puede convertir en un brebaje que renueva la inmortalidad de quien lo tome. Sin embargo, en el interior de un ser vivo, sus propiedades cambian, ya que las emociones deciden su funcionamiento. – moviendo sus manos en el aire, hizo aparecer algunos dibujos hechos con llamas azules. – Por ejemplo, si te enojas, tienes miedo o si sientes algo negativo, la fruta Tsuchigumo convertirá tu sangre en un poderoso veneno que asesinará a quien lo beba. Pero si sientes amor, confianza o algún otro sentimiento positivo, tu sangre funcionará como un elixir medicinal, tan puro y poderoso, que curará cualquier tipo de herida o enfermedad.
-Ya veo. Entonces… - dejando a un lado su taza de café, le ofreció su brazo derecho a Himawari, quien lo vio confundida. – adelante, puedes morderme. Te lo debo por salvarme la vida. – la joven bufó.
-Si fuera así de fácil, lo hubiera hecho desde ayer. – se acercó a él y se agachó, acercando su oído derecho al lado izquierdo de su pecho, para escuchar los frenéticos latidos de su corazón. – Si, tal y como lo sospeché. – asintió y se apartó, mirándolo fijamente a sus ojos negros. – Sigues asustado por lo que pasó con Yura. En esas condiciones, no puedo beber tu sangre. – permaneciendo en silencio, se puso de pie.
-Gracias por todo. – dijo, agachando la mirada y caminando con prisa hacia las escaleras.
-Espera. – pidió Enju, deteniéndolo a un lado de su cómodo sillón. - ¿Crees que te conduje a mis aposentos solo para explicarte sobre nosotras y la fruta Tsuchigumo? – se encogió de hombros. Ella sonrió y se puso de pie. – Actualmente, me encuentro trabajando en una poción especial que puede extraer la fruta de tu cuerpo. A cambio de eso, solo te pido que aceptes la protección de Himawari. – la mencionada se acercó, dejando que la mujer rodeara sus hombros con su brazo izquierdo. – Con ella a tu lado, los demonios que te acosan, se la pensaran dos veces antes de acercarse a ti. – Sasuke volteó la mirada de la joven hacia Enju. - ¿Y bien? ¿Tenemos un trato? – pensando en su propuesta, cerró un momento sus ojos negros y se dio un pequeño masaje en la parte superior de su nariz.
-¿Cuándo tendrá lista esa poción? – cuestionó, haciendo sonreír a la bruja.
-Dentro de 1 mes y medio. – Sasuke abrió los ojos y extendió su mano derecha hacia la mujer.
-Hecho.
PPPPP
-InuYasha, InuYasha… - lo llamó con gentileza la voz de una niña, despertándolo de una larga siesta en el piso del templo.
-Ah… eres tú, Shiori. – dijo adormilado, sentándose y volteando hacia una ventana a su lado izquierdo. - ¿Ya está atardeciendo?
-Estuve buscándote todo el día. – habló la pequeña, con sus ojos purpuras desviados hacia el gran pilar de concreto junto a ellos. – Luego recordé que… a ti te gusta esconderte cuando estás enojado.
-¡JA! ¡Por supuesto! – aclaró, levantando la mirada hacia el techo. – No voy a desquitarme con personas que no tienen la culpa de mis problemas. – Shiori asintió, entendiendo mejor el motivo por el que salió tan exaltado de la oficina de Miroku Higurashi. En eso, miró atónita el gran corte que llevaba a unos centímetros de su tobillo derecho.
-¿Q-Qué te pasó en la pierna? – interrogó atónita, sin retirar la vista del rastro de sangre que había quedado impregnado en su piel. InuYasha se regañó en sus pensamientos. Por fortuna, no fue Sango quién se percató de esa herida, sino su querida amiga Shiori, a quien conoció apenas el mes pasado, gracias a una misión que le había tocado hacer al lado de su padre.
-Me caí cuando venía para acá. – se reservó a responder, cubriendo su cortada con su pantalón. – Por cierto, ¿Por qué me estabas buscando? – Shiori dio un respingo avergonzada. Volteó a todas partes y, finalmente, le mostró el libro de exorcismos. Con esa acción, InuYasha supo de inmediato que necesitaba ayuda para descifrar la frase de una página. Se levantaron del piso. Caminaron hacia la puerta principal del templo y salieron de ahí.
PPPPP
-Rayos… - dijo Rin, con un tic en su ojo derecho. – cuando mencionaste en el restaurante que tú casa estaba desordenada, no pensé que fuera algo tan serio. – gracias a los documentos de casos anteriores, era difícil ver el piso de madera. Además, también había restos de comida vieja en el comedor, periódicos, notas, bolsas de basura llenas, revistas… y otros objetos cotidianos que estorbaban en el paso. Como un jarrón roto.
-Lo lamento… – musitó Sesshomaru, tratando de lucir lo más calmado posible, ya que, ahora que su pequeña amiga de la infancia había entrado a su casa, ya no se sentía tan seguro como antes, sino avergonzado. – Cada vez que trato de limpiar, siempre hay algo que lo impide o entran más papeles de afuera. – suspiró. – Es como si tuviera una especie de maldición. – al escuchar eso último, Rin lo miró por el rabillo del ojo.
-Sesshomaru. – lo llamó seriamente. - ¿Podrías quitarte un momento tu gabardina y tu camisa? – sin pedir ninguna explicación y permaneciendo en completo silencio, él obedeció, dejando a la vista su pecho tonificado. Rin, lejos de ponerse nerviosa, se acercó al detective y examinó sus hombros. Acto seguido, se agachó y retiró un momento las bastillas del pantalón, observando con cautela sus tobillos. – No, no tienes ninguna maldición. – concluyó con una sonrisa, poniéndose de pie.
-¿Por qué estás tan segura? – interrogó, abrochándose los botones de su camisa azul rey de mangas largas.
-Me lo enseñaron en Roma. – respondió con una sonrisa, ayudándole. – Cuando una sacerdotisa de poderes oscuros lanza una maldición, el humano o la criatura que la tiene, muestra marcas de patas o mordidas en los hombros o tobillos. – al terminar, le pasó su gabardina. – Los únicos animales que pueden llevar a cabo esa tarea, son los cuervos, las mariposas negras y las serpientes. La gravedad de la maldición siempre depende de la fuerza que tenga el shikigami de la sacerdotisa. En la mayoría de los casos es fácil removerlas. Pero, si una serpiente fue la que lanzó la maldición, es un poco más complicado.
-¿Por qué?
-Por Tsubaki. – sus ojos castaños vieron el atardecer a través de una ventana. – Sus conjuros son tan fuertes, que aún no existe un caso en el que se haya disuelto una de las maldiciones hecha por su serpiente. – sacó un rosario que llevaba colgado en su cuello y lo miró fijamente por unos segundos. – Me pregunto si Kikyo sería capaz de lograr algo así. Ella siempre ha sido… muy valiente cuando se trata de romper maldiciones o expulsar demonios de cuerpos vivientes. – Sesshomaru, al ver su sonrisa melancólica, dio unos pasos y la abrazó, apoyando su cabeza en su pecho.
-Tú también lo eres. – le murmuró en el oído, inclinándose hacia adelante y escondiendo su rostro con sus cabellos plateados. – Nunca lo dudes.
Fin del capítulo.
Hola a todos! :D Antes de que se vayan, me gustaría comentarles que recién terminé otra historia SasuHina! :D Pueden encontrarla en mi perfil como "Las garras del mal". Consta de 3 capítulos y es muy posible que se trate del inicio de una historia más larga que estaré publicando próximamente porque ahorita tengo como prioridad otros fics. Mientras tanto, espero que disfruten este pequeño vistazo. Muchísimas gracias por su atención y apoyo!
