-¡Qué oportunidad tan grandiosa para volver a tu forma humana, Hinata! – gritó Kiba, girando a su alrededor con emoción absoluta.
La joven, arrepentida por haberle contado lo de su "reunión" en la feria y cansada de verlo danzar como una bailarina de ballet, le puso el pie, haciéndolo tropezar en unos botes de basura.
-Es Himawari, tarado. – aclaró, mirándolo con el ceño fruncido. – A propósito, ¿Por qué me estás escoltando? Conozco bien el camino.
-No lo hago porque la tía Enju me lo haya pedido, si eso es lo que piensas. – respondió, parándose a su lado derecho y sobándose su nariz enrojecida. – Para serte sincero, me preocupa que te hayas sobre esforzado en los últimos 3 días para proteger la residencia Sabaku.
-Estoy bien. – aseguró. – Por fin tengo la edad de hacer lo que yo quiero, así que algo tan banal como el sueño no me va a impedir pasarla bien hoy.
-Sí, lo que digas... - dijo, rodando los ojos.
-Por cierto... - susurró apenada, deteniéndose frente a él y mirándolo directamente a los ojos. – gracias por conseguirme este vestido. No sé cómo, pero algún día, te devolveré este favor.
Kiba sonrió con todos los dientes.
-¡Bueno, si así son las cosas, podrías regresármelo ahora...! – exclamó, confundiéndola. - ...contándome sobre la tarde que pasaste junto a la fruta.
-¿Tarde? – parpadeó anonadada. - ¿Qué tarde?
-¡Vamos, Hinata! – gritó con una sonrisa, rodeando sus hombros con su brazo izquierdo. - ¡No te hagas la desentendida con...!
De pronto, la alarma de su reloj de muñeca comenzó a sonar.
-¡Ay, no! ¡Se me hace tarde! – gritó apurada, deshaciéndose del agarre del joven demonio y corriendo hacia el norte.
-¡Oye, no hemos terminado! – exclamó enojado. - ¡Vuelve aquí, Hinata!
-¡Es Himawari! ¡Himawari!
Mientras ambos se alejaban del lugar, un pequeño dragoncito rojo se asomaba desde un conjunto de cajas de madera, mirando sonriente a los jóvenes sobrenaturales.
PPPPP
-Rayos...
Parado frente a un poste de luz, Sasuke esperaba con ansias la llegada de Himawari. Vestía una playera blanca, unos pantalones de mezclilla rasgados y unos tennis negros. Cuando las personas que pasaban por la entrada de la feria, volteaban a verlo, pensaban que se trataba de un pandillero con una motocicleta.
-Estoy tan nervioso que no puedo dejar de ver el reloj.
-¿Sasuke? – lo llamó una voz, haciéndolo levantar la vista.
-¿S-Shikamaru?
El mencionado era un muchacho de su misma edad, de piel blanca, ojos pequeños, mirada relajada y con cabello negro peinado con forma de una piña. Desde el punto de vista de los demás. Vestía con una playera verde oscuro, pantalones de mezclilla ajustados y botas negras.
-¡Vaya, sí eres tú! – exclamó sorprendido, acercándose a él. – No te había visto desde... - hizo una pausa, recordando en menos de cinco segundos lo que sucedió con su familia y llevándose una mano por detrás de su nuca. – bueno, desde hace mucho tiempo. – Sasuke asintió. - ¿Cómo has estado?
-Bien. – musitó, guardando sus manos en los bolsillos de sus pantalones. – Hace unos días, me mudé a una residencia para asistir a la universidad.
-Qué coincidencia. Yo también acabo de mudarme. – retiró la mano de su nuca y la llevó a su cadera. – Solo vine a distraerme un rato antes de volver a mi cuarto y desempacar lo que me falta.
-¡Sasuke! – de pronto, la voz de una chica llamó la atención de ambos. - D-Discúlpame, ¿Esperaste mucho?
El mencionado enmudeció. Jamás pensó que un vestido blanco con detalles azul claro y un bordado de girasol en la esquina inferior izquierda, podrían marcar una gran diferencia al momento de definir una personalidad. Además, sus ojos ya no eran rojos, sino castaños. Himawari, sintiéndose alagada con la forma en la que la miraba, se incorporó y sonrió.
-Mucho gusto. – comentó, extendiendo su mano hacia su acompañante. - Soy Himawari Otonashi.
-Shikamaru Nara. El placer es mío. – habló el otro muchacho, estrechando su mano con la de la chica de cabello negro. - ¿Te hospedas en la misma residencia que Sasuke?
-¡Si!
-No.
-Ah... - musitó nerviosa. – en realidad, mi habitación se encuentra en la parte más alejada de la residencia, por eso a veces piensan que no vivo ahí.
-Sí, es un poco... - prosiguió Sasuke, avergonzado por haber dado una respuesta negativa. – complicado.
Shikamaru sonrió, antes de prestarle atención al reloj en su muñeca izquierda.
-Bueno, tengo que dejarlos. – comentó, empezando a marcharse. - ¡Me dio mucho gusto verte de nuevo, Sasuke!
-¡Lo mismo digo! – exclamó de vuelta.
-¡Hasta luego!
Himawari levantó su brazo derecho, moviéndolo de un lado a otro en señal de despedida. Pasados unos segundos, en los que el silencio se le hizo algo anormal, volteó hacia Sasuke.
-¿P-Pasa algo?
-N-Nada. – dijo apenado, volteando la mirada a otra parte. – Es que... te ves muy diferente con esa ropa, es todo.
Himawari volvió a sonreírle. Tomó su mano derecha con confianza y juntos se encaminaron a los diferentes puestos de la feria. A su alrededor, había muchas atracciones y varios sitios de comida, juguetes y artesanías. La joven estaba tan encantada que le daban ganas de probar y comprar todo con lo que se topaban sus ojos.
Sasuke, viéndola de lejos, se reservaba a sonreír, llegando a la conclusión de que, por su maldición, había sido difícil para ella no poder disfrutar ese tipo de eventos. Así que, tomando en cuenta lo mucho que se esforzaba por protegerlo; tal y como lo había hecho aquella tarde en la que estuvieron solos, era bueno que saliera de su rutina sombría y se divirtiera un rato.
-¡WAAA! – escuchando un suspiro de emoción, despertó de sus pensamientos, percatándose de los ojos de cachorro que Himawari le ponía a la máquina de algodón de azúcar.
Casi de forma automática, pidió una porción, entregándole una enorme bola de ese dulce color rosa. En su primera probada, sus ojos castaños se iluminaron con estrellitas.
Fue tanta su alegría que decidió compartirla con su acompañante, tomando un trocito de su algodón para ponérselo en la boca. A él no le gustaba tanto ese dulce, pero, con aquella sonrisa llena de ilusión, lo disfrutó.
Un rato después; en el que se subieron a una montaña rusa, a los carritos chocones y a unos columpios que giraban, decidieron subirse a una enorme rueda de la fortuna.
-¡Pero qué día tan grandioso! – exclamó Himawari, estirando sus brazos hacia arriba mientras la rueda comenzaba a moverse.
Sentado frente a ella, Sasuke no podía estar más que encantado por haber conocido un lado más tierno e inocente de su parte. Incluso llegó a pensar que, aquella chica que no dejaba de decirle "fruta", al igual que los demás demonios que lo perseguían, quedó en el pasado. Como si fuera parte de la pesadilla en la que vivía y solo quería dejar atrás. De pronto...
-¡AUCH! – recibió un golpe en su frente, propinado por unos frágiles y blanquecinos dedos.
-¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA! – Himawari se carcajeó en su asiento. - ¡Deberías ver tu cara! ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA!
Escuchando su risa desquiciada, Sasuke hizo una mueca, sobándose la frente. Sin importar como se vistiera o cuanto se esforzara por cambiar su actitud... ¡Seguía siendo un demonio al que le gustaba fastidiarlo!
Unos segundos después, Himawari dejó de reír, concentrando sus ojos castaños en la hermosa vista que tenía, a través del vidrio de la noria. Intrigado, el muchacho volteó a su lado izquierdo.
El cielo azul estaba despejado. Casi no se escuchaban los claxon de los coches. Y los edificios más importantes de Tokio se distinguían entre los demás, con su altura o su publicidad. Las aves volaban con total libertad por el cielo.
-Gracias. – escuchó decir a la joven, girando sorprendido hacia ella. – Nunca me había divertido tanto en mi vida. Realmente me siento agradecida por haberte conocido.
Con aquellas palabras quedándose en su mente, se levantó de su asiento y se sentó a su lado izquierdo, llamando su atención.
-Yo soy el que debería estar agradecido. – comentó con sinceridad, encerrando su mano izquierda entre las suyas. - La única razón por la que puedo seguir vivo, es por ti.
Su corazón latió. ¿Qué era ese sentimiento que ahora la hacía sonrojar ligeramente? Apretando un poco su mano encerrada, Sasuke se acercó a ella. Cerró los ojos y la besó en los labios.
Al principio, Himawari sintió culpa, ya que, en teoría, por el trágico pasado que comparten, ese momento debería ser imposible. Sin embargo, recordar las palabras de su "primo" la reconfortaron.
FFFFF
-La tía Enju te lo explicó cuando éramos niños, ¿No? La única responsable de esa masacre fue Tsubaki. Tú solo estabas siendo controlada. ¡Por supuesto que no sabías lo que hacías!
FFFFF
-Kiba tiene razón. – pensó, cerrando los ojos y deshaciéndose del agarre del joven, para rodear su cuello con sus brazos. El beso subió de nivel, volviéndose más profundo y placentero para ambos. - Yo también fui una víctima de esa maldita sacerdotisa. Pero... - abrió de nuevo los ojos. Se apartó de Sasuke y agachó la mirada, dejándolo atónito y confundido.
-Te... - susurró. - ¿Te molestó que te besara? – Himawari negó de inmediato.
-Hay... - dijo seriamente, bajando sus manos a su pecho. - algo que debo decirte. – llevando su mano a su mejilla izquierda, le pidió en silencio que continuara. Ella asintió y suspiró. Sería difícil ver su reacción, pero sabía que estaba haciendo lo correcto al revelarle quién era en realidad. - Yo...
De repente, la noria se sacudió de forma violenta, seguida por la inesperada entrada de un demonio enorme y regordete, el cual, había quitado con su fuerza bruta la pared completa del lado derecho.
Al encontrarse con el portador de la fruta Tsuchigumo, los ojos del ermitaño Tokajin resplandecieron con avaricia, junto con una de sus desagradables y asquerosas sonrisas. Mofándose de la pareja, usó unas enredaderas con espinas; que salían desde la palma de su mano derecha, para tomar la pierna izquierda de Sasuke.
Himawari trató de ayudarlo, agarrando sus brazos con fuerza. Sin embargo, el ermitaño, usando su técnica; la levantó y la estampó al otro lado de la noria, arrojándola violentamente como si fuera un proyectil.
-¡HIMAWARI! – gritó Sasuke, viendo horrorizado como volaba por los aires, con algunas enredaderas pegadas a su vestido.
-¡Maldición! – lejos de la feria y surcando los cielos sin control, hacía lo posible por desplegar sus alas de murciélago, pero era inútil.
El viento y las espinas de las enredaderas que le quedaron, le dificultaban más la tarea. Y cuando comenzó a pensar que todo terminaría, sintió como alguien la atrapaba entre sus brazos, aterrizando en el techo de un edificio cercano.
-¡PFFF! ¡Qué caída! – reconociendo su voz, la joven alzó la vista. - ¡Ojala hubiera traído mi cámara instantánea!
-Kiba... - susurró su nombre, con ganas de llorar.
Se acercó a su rostro, dándole un beso en su mejilla izquierda y dio un salto para tomar vuelo, quitándose las enredaderas de Tokajin en el trayecto.
-¡Muchas gracias! ¡Te debo una! – ya en el cielo, y con más control sobre sí misma y sus alas de murciélago, se apartó de ahí, volviendo otra vez a la feria.
-N-No hay de qué... - dijo en voz baja, mirando sonrojado y embobado como la figura de su "prima" se desvanecía entre las nubes.
PPPPP
-¡La tengo! ¡La tengo, Koryu! – bajando de la rueda de la fortuna y haciendo un gran alboroto, Tokajin saltaba de una atracción a otra, dando un último paso por el terreno plano de concreto.
-¡Felicidades, señor! – el pequeño dragón rojo lo agasajó, aplaudiéndole. - ¡Por fin su sueño se hará realidad!
Mientras ambos conversaban sobre su esplendoroso futuro en el inframundo, Sasuke se encontraba aturdido, tratando de averiguar en donde se encontraba con exactitud.
Por desgracia, lo único que podían reflejar sus pupilas, eran miles de cuerpos tirados en el piso. Bañados en charcos de sangre y con expresiones de temor absoluto.
Familias que habían ido a pasar un rato de diversión en la feria, habían sido cruelmente masacradas por el engendro que lo capturó.
-¿Por qué? – preguntó de pronto, llamando la atención de los demonios. – Solo viniste por mí... - susurró, apretando los dientes con enfado. - ¡¿POR QUÉ TUVISTE QUE MATARLOS A TODOS?!
El silencio duró por unos incómodos segundos. Hasta que Tokajin lo miró fijamente con sus pequeños ojos de aceituna. Como si se hubiera dado cuenta de algo.
Fin del capítulo.
La próxima semana tendremos una maratón de 1 capítulo diario, de lunes a viernes! :D No se lo pierdan!
Muchas gracias por leer, saludos a todos!
