En esta ocasión, quiero mandarles un saludo mega especial a Fran Sanchez por sus bellos comentarios y a Rukia36 por sus hermosos mensajes! TwT Muchas, muchas gracias, espero que les guste el capi de esta ocasión! :3 Y también a ustedes, queridos lectores silenciosos y bonitos! n.n! BYE!


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Aún podía sentir la calidez que le daba su cuerpo y el cómo sus besos lo satisfacían, haciéndolo perder el aliento. De pronto, cuando se atrevió a abrir sus ojos rojos, para deleitarse con sus mejillas sonrojadas y su cuerpo temblando tímidamente debajo de ella, escuchó un grito de terror, seguido por un brusco cambio de escenario.

El lugar donde ahora se hallaba arrodillada, era una casa resguardada en las penumbras de la noche. Al menos, hasta que los truenos en el cielo la iluminaron unos segundos, revelándole que sus manos, sus brazos y su chamarra púrpura estaban manchados de sangre… y, a sus pies, se hallaban los cuerpos de un hombre, una mujer y un muchacho.

Aterrada, alzó la vista al frente. Un pequeño Sasuke de 8 años la observaba fijamente, enmudecido por ver a su familia muerta.

-Monstruo… - susurró mientras lloraba. - ¡MONSTRUO!

SSSSS

Hinata despertó de golpe. Sentada en la cama, era incapaz de detener sus frenéticos jadeos. De repente, sintió un fuerte dolor en el vientre, forzándose a inclinarse hacia adelante y a abrazarse a sí misma. Revisando sus brazos, vio su sangre mezclada con un líquido purpura.

Al instante, las imágenes de su pelea con Tokajin la molestaron, provocándole un dolor de cabeza, tan insoportable, como para tener que sostenérsela con sus manos.

Justo en ese instante, Enju y Kiba entraron a la habitación, corriendo hacia la cama en cuanto la vieron agonizar.

-¡Trae unas toallas húmedas, rápido! – exclamó la bruja, dirigiéndose al joven, quien no tardó en salir de la habitación. – Tranquila, Hinata. Respira. – le pidió con una sonrisa dulce, colocando su mano derecha sobre su hombro.

-¿Q-Qué me pasó? – cuestionó confundida, analizando los muebles de su cuarto. - ¿Por qué estoy aquí?

-¡Yo te traje! – exclamó Kiba, llegando con una cubeta llena de toallas mojadas. - Después de que Tokajin se convirtiera en estatua, Sasuke te llevó a la residencia Sabaku y curó tus heridas. Pero como tuviste una recaída, porque te dio fiebre, me vi obligado a intervenir.

-¿O sea que ya se conocieron? – preguntó, atónita.

-Sabía que tu fiebre no era ordinaria, así que me pidió que te trajera con Enju y… - antes de continuar, su mirada palideció, apuntando aterrado a la joven. - ¡H-H-H-HINATA, TUS OJOS!

Del cajón de su mesita de noche, Enju sacó un espejo, con el cual, la ayudó a apreciar mejor su rostro. No podía creerlo. Sus ojos rojos con tres aspas negras ya no estaban.

Ahora solo quedaban sus verdaderos ojos. Sus verdaderos ojos de color blanco que había heredado de sus padres.

-Qué interesante. – dijo la bruja, sin apartar su vista de ella. – Por casualidad, ¿Has hecho algún tipo de intercambio interesante con Sasuke? – Hinata la interrogó con la mirada, como si le hubiera hablado en un idioma desconocido. – Ya sabes. Una caricia, un abrazo… – sonrió maliciosamente. – O un beso apasionado de lengua.

-¡AY, TÍA, ENJU! – gritó Kiba, sonrojado a más no poder y con dos círculos blancos en lugar de ojos. - ¡¿POR QUÉ SE LO DICES ASÍ?! ¡¿NO VES QUE LA PONES INCOMODA?!

-Aquí el único que parece incomodo, eres tú, sobrino.

-Ese día… - habló Hinata, arrugando la frazada que la cubría y recordando lo sucedido en la feria y en la habitación de Sasuke. - …si, lo besé un par de veces, pero…

Enju bufó.

-Por eso es que esto resulta tan interesante. – sonrió, confundiendo más a los jóvenes. - Se supone que tu identidad demoniaca solo puede ser removida, si le das un mordisco a la fruta Tsuchigumo. Pero si la fruta se encuentra dentro de un humano, este manifiesta ciertas habilidades que hacen que sus efectos cambien. Tal vez, si continuas besándolo, tardarás más en recuperar tu apariencia original, pero al menos no será necesario extraerle la fruta.

-Oye… - la chica de largo cabello negro frunció el entrecejo. - suenas como si no fueras a cumplirle la promesa que le hiciste sobre la poción.

-En efecto. No pienso hacerla porque no conozco la receta.

-¡¿Qué?! – preguntaron Hinata y Kiba al unísono.

-¡Tía, ¿Perdiste la cabeza?! – le reclamó el muchacho, sujetándola de su larga capa negra. - ¡¿Sabes lo que te hará la corte de su majestad por no cumplir con tus obligaciones?!

-¿Y sabes qué es lo que te haré yo si me sigues sujetando así? – al notar su aura asesina, Kiba retrocedió unos pasos, sudando en frío.

-Enju… - la llamó Hinata, con tanta seriedad, como para sorprender a la mujer. - no puedes estar hablando en serio. – apretando los puños, les mostró sus ojos blancos llenos de lágrimas. - ¡¿Sabes lo mucho que me he esforzado para mantener a Sasuke con vida?!

-Pero yo nunca te lo pedí. – replicó la bruja, haciendo que su corazón latiera intranquilo. - Solo mírate. La única condición que te hice para que lo protegieras, era que tú lo enamorarás, no al revés. Y ahora, por ese insignificante descuido, ni siquiera se han curado tus heridas. De hecho, tu cuerpo ya ha comenzado a volver a la normalidad. Así que no tiene caso que me esfuerce en vano, solo para ayudar a ese muchacho.

-¡Pero para mí si es importante! – exclamó enojada, antes de agachar la mirada. - Es cierto. No negaré que siento algo por Sasuke, pero… - apretó los puños y cerró con fuerza los ojos. - ¡Pero…!

-Despierta, Hinata. – le pidió Enju, llamando su atención. - Tú misma lo dijiste. Es imposible que puedas estar con él, gracias a lo que le hiciste a su familia.

-¡Pero no fue su culpa y lo sabes, Tía Enju! – replicó Kiba, ganándose una mirada fulminante de la mencionada.

-Hinata, a las dos se nos acaba el tiempo. – comentó inexpresiva. - Así que decide. – se aproximó a la orilla derecha de la cama y tomó asiento. - ¿Quieres seguir protegiendo a la fruta o quieres ayudarme a vencer a Tsubaki?

-Las dos…

-No. – negó enseguida. - No puedes escoger las dos. – la joven la vio con ojos tristes, haciéndola suspirar. - Mira, te lo pondré de otra forma para que ambos me entiendan. – se llevó una mano a su frente y la vio con más comprensión. - ¿Quieres volver a ser humana o quieres seguir siendo una hibrida mitad demonio?

Esta vez, Hinata se tomó más tiempo para responder.

-Quiero… - comenzó, con el corazón latiéndole con fuerza. - seguir siendo una hibrida mitad demonio… - levantó la vista y miró a los ojos de la bruja. - ¡Para proteger a Sasuke!

Kiba sonrió, pero la mirada de Enju fue un caso completamente diferente. En silencio, se levantó de la cama y les dio la espalda para salir de la habitación.

-Niña tonta… - le reprochó enojada, haciéndola bajar la cabeza. Cuando la volvió a subir, vio que en la puerta la mujer le sonreía. - ahora por tú culpa, no descansaré hasta encontrar esa estúpida receta. – esas palabras la reconfortaron tanto, como para reír y llorar. – Kiba, hazme el favor de consentirla para que se recupere más rápido, ¿Si?

-¡A la orden, capitana Enju! – exclamó con una gran sonrisa, saludándola como si fuera el cadete de un ejército. La bruja sonrió y, finalmente, cerró la puerta de la habitación. – Ay, por el espejo de lady Kanna… - resopló el muchacho. - realmente creí que se había rendido con la poción.

-Tal vez si lo hizo. – comentó Hinata, un poco culpable. - Y la única razón por la que decidió seguir, es por mí.

PPPPP

-Ay, no es cierto…

Shikamaru puso una mueca, al ver llegar a Mirai junto a Sasuke. Mientras ella sonreía, él no entendía el motivo de su disgusto, quedándose tan perplejo como Temari, detrás de la barra de la recepción.

-¡¿QUÉ DEMONIOS ESTÁS HACIENDO AQUÍ?! – cuestionaron Shikamaru y Mirai al mismo tiempo.

-¡Pronto entraré a la universidad! – exclamó él.

-¡Pues yo también! – replicó ella.

-Espero que no metas de nuevo a la tía Kurenai en problemas.

-¡Claro que no! – de pronto, la puerta corrediza se movió hacia la izquierda, dejando pasar una cabellera rubia y una rosada, con grandes maletas en los costados.

-¡Shikamaru! ¡¿Por qué hacen tanto alboroto?! – preguntó Naruto. - ¡Sus gritos se oyen hasta la esquina, de verás!

-Vaya, finalmente aparecen. – habló Sasuke, cruzándose de brazos.

-La señora Kushina y tu hermana Karin no querían que nos fuéramos. – comentó Sakura, recordando divertida lo mucho que les costó llegar al taxi y subir las maletas. Entonces, sus ojos verde jade se toparon con los de la chica de corto y rizado cabello negro. - ¿Eres nueva en la residencia? – cuestionó con una sonrisa, bajando la maleta que tenía y acercándose a ella. - Mucho gusto, soy Sakura Haruno.

-¡Y-Yo soy Naruto Namikaze! – gritó el rubio, detrás de la joven.

-¡Mirai Nara, es un placer! – dijo con una gran sonrisa, haciendo una reverencia.

-Oye, Naruto. – lo llamó Shikamaru. - ¿Y esas maletas?

-¡S-Son las cosas que el teme dejó en la casa! – explicó con una sonrisa.

Sasuke abrió los ojos como platos. Se abrió camino a un lado de las chicas y se arrodilló para revisar el contenido de una de las maletas. Sobre varias camisetas y pantalones de mezclilla, había un álbum de fotografías.

-¿Por qué trajiste esto? – preguntó molesto, levantando el objeto.

-¡A-Aguarda, Sasuke! – pidió Sakura, parándose delante del rubio. - Por favor, no te enojes con Naruto. La que lo puso en tu maleta fui yo.

Al escuchar aquello, sintió que el alma se le bajaba a los pies.

-¿Lo viste?

-S-Solo la primera página.

El joven se llevó una mano a su frente, agotado. Guardó el álbum de fotos en la maleta y la cerró, llevándosela junto a otra que tenía Naruto… no sin antes, arrojarle a Temari las pastillas que había guardado en su pantalón.

-Naruto… - volvió a llamarlo Shikamaru, viendo a Sasuke desaparecer en las escaleras.

El mencionado asintió.

-En ese álbum, guarda las fotos de su verdadera familia. - explicó, agobiando más a Sakura, cuyos ojos verde jade se abrieron desmesuradamente.

-L-Lo siento… - se disculpó enseguida. Sentía un horrible nudo en la garganta. - de haberlo sabido no lo hubiera metido a escondidas en la maleta.

Naruto, observándola con comprensión, le dio unas palmaditas en la cabeza.

-Tranquila, hablaré con él. – dijo con una sonrisa de lado, corriendo hacia las escaleras, para subir al tercer piso.

-¡Shikamaru! – lo llamó Mirai, con una dulce sonrisa. - ¡Ya que estás aquí, ¿Podrías ayudarme con…?!

-Me voy.

-¡Espera! – pidió, viéndolo encaminarse al comedor, con dos círculos blancos en lugar de ojos.

-Descuide, señorita Mirai. – habló Temari, acercándose a la mencionada y tomando su maleta. - Yo puedo llevarla por usted, acompáñeme.

La joven de cabello negro asintió. Como Sakura no quiso quedarse sola; y menos después de lo sucedido, le ayudó a Mirai con su sombrilla rota.

PPPPP

-¡Sasuke! – llegando finalmente al tercer piso, alcanzó a su hermano adoptivo en el pasillo, poniendo su mano sobre su hombro derecho, para llamar su atención. - Oye…

-¿Ahora por qué vas a disculparte? – cuestionó enojado, girándose hacia él con el ceño fruncido. - ¿Por haber tirado mis libros? ¿Por romper uno de los pocos regalos que recibí de mis padres? ¿O por tener relaciones con Sakura en mi cama?

Al escuchar eso último, Naruto se sonrojó, indignado.

-¡¿Pero qué diablos pasa contigo?! – gritó enfurecido. - ¡De acuerdo, lo admito! ¡Debí decirte que la razón por la que iba a casa fue para traerte las cosas que te faltaron! ¡Pero no entiendo por qué estás tan…!

-¡Ese es el problema, Naruto! – bramó Sasuke, justo en el instante en el que las chicas caminaban por el 2do piso, para mostrarle a Mirai las habitaciones de la residencia. Con curiosidad, se asomaron a las escaleras que daban al tercer piso. - Siempre dices que me entiendes, porque mis padres y mi hermano murieron la misma noche en la que también lo hizo tu padre. – Sakura cubrió su boca con sus manos. Ahora entendía la mirada que tenía el rubio cuando encontró el amuleto amarillo en la habitación de su hermano. - Pero seamos sinceros. Por lo menos, tú todavía tienes a tu madre, a tu tío y a Karin. – el joven apretó los puños por lo bajo. Le dolía cada palabra que salía de su boca. - Yo en cambio, no tengo a nadie. – agachó la mirada y gritó con fuerza: - ¡Estoy solo! ¡SOLO!

El rubio lo vio preocupado.

-Vamos, hermano. Eso no es cierto. – comentó, tomándolo de los hombros. - ¿O acaso ya lo olvidaste? Mi mamá y su jefe movieron cielo y tierra con tal de que estuvieras con nosotros. Anda, cambia esa…

-Te equivocas. – lo silenció en seco, observando con horror sus frívolos ojos negros. - La verdadera razón por la que estoy con ustedes, es porque la señora Kushina sintió demasiada lástima por mí. – bufó, sonriendo con amargura. - Admitámoslo… ¿Por qué otra razón adoptaría a alguien tan miserable como yo?

Naruto, recordando todo lo que hizo Kushina, con tal de que Sasuke estuviera cómodo con ellos, hasta verlos como si fueran su familia, no pudo evitar sentir, tanto enfado, como para levantar su puño derecho y darle un golpe en su mejilla izquierda que lo mandó al piso.

-¡Teme, ahora si te pasaste! – bramó con ira. - ¡En lugar de decir tantas estupideces, mejor admite que estás enojado porque rompí mi promesa!

Al principio, Sasuke no pareció haber reaccionado demasiado al golpe. Sin embargo, cuando se pasó su mano derecha por encima de sus labios y vio la sangre en su dorso, entró en pánico.

FFFFF

-¡¿POR QUÉ TUVISTE QUE MATARLOS A TODOS?!

-Porque la fruta Tsuchigumo trae desgracias a donde quiera que vaya, JIJIJI.

FFFFF

-¿Sasuke? – lo llamó el rubio, viendo extrañado como comenzaba a temblar. - ¿Te sientes…?

-¡NO ME TOQUES! – gritó alterado, levantándose como pudo para correr a su alcoba, azotar la puerta y encerrarse.

En medio del pasillo, Naruto se quedó perplejo, ya que fue la primera vez que lo escuchó gritar de esa manera.

Fin del capítulo.


Desde la semana pasada cambié lo que es la "fecha de actualización" (por llamarlo de alguna manera XD). Así que, esta historia continuará actualizándose los martes y viernes :3 (Si el capi no aparece el viernes, lo hará de seguro el sábado XD jajaja). ¿Les gustan estos nuevos días de actualización? Si es así, pueden decírmelo en un comentario :) Cuídense mucho y nos vemos en el prox. capi! n.n!