2 días después, Mirai Nara; la prima de Shikamaru, pareció adaptarse bien al entorno de la residencia Sabaku. Con ella en los alrededores, el lugar dejaba de ser siniestro y silencioso.
Incluso, cuando le tocaba convivir con los demás; dentro del comedor, aprovechaba cada oportunidad para avergonzar a su primo, quien terminaba reclamándole con un gran sonrojo en las mejillas, mientras Naruto, Sakura y Gaara; cuando le tocaba escuchar, reían a carcajadas.
Durante esta última noche, parecía que la conversación también iba a girar en torno a la familia Nara y a otro desafortunado evento protagonizado por Shikamaru, por lo que Sasuke solo se reservaba en escuchar y comer su porción de sushi.
Junto a él, Naruto y Sakura reían, interrogando con simpatía a Mirai, quien se hallaba sentada enfrente suyo. Shikamaru, ya con el ceño fruncido y una mano en su frente, estaba sentado al lado derecho de su prima, encontrándose frente a la chica de cabello rosa.
Entre un bocado y otro, Sasuke ya se había perdido por completo de la conversación. Continuaba preguntándose para sus adentros sobre el paradero de Himawari y si, en algún momento de los últimos dos días, lo había visitado sin siquiera notarlo.
Por fortuna, no tenía necesidad de salir realmente de la residencia. Y desde aquella noche; en la que se presentaron los demonios, a las puertas corredizas del balcón, no se había vuelto a quedar solo. Ya sea por la compañía de los jóvenes o de los hermanos Sabaku.
-¡¿Y tú qué opinas, Sasuke?! - Mirai lo cuestionó de repente, apoyando su cabeza en sus manos y sus codos en la mesa.
Sin entender bien que estaba sucediendo, levantó la cabeza, masticando un poco de arroz en la boca. Volteó hacia su izquierda. Todos lo miraban con curiosidad. Tragó grueso y dijo...
-Perdón, yo... - sintiendo vergüenza, volteó de nuevo hacia Naruto y Sakura. - ¿De qué están hablando?
-¡De nuestras películas de terror favoritas! – exclamó Mirai, con sus ojos purpuras brillando con intensidad.
-Ay, ya va a empezar... - se quejó Shikamaru, sin quitar la mano de su frente.
Sakura lo vio con una gotita de sudor bajando por su nuca.
-¡"Masacre en la calle del infierno" y "Llamada de un extraño" me encantan! – afirmó la joven de cabello negro, con una gran sonrisa.
-Cielos... - dijo Shikamaru. – no puedo creer que te gusten esas cochinadas.
-¡¿Cómo qué cochinadas?! – replicó, con dos círculos blancos en lugar de ojos.
-Esas películas solo son descuartizamientos y gritos sin sentido. En cambio, "Huye de la oscuridad" y "Herencia maldita" son una obra de arte.
-Sí, si te gusta el cine anticuado y monótono. – afirmó la joven, cruzada de brazos y con una mueca. Su primo la vio con una vena punzante en la cabeza. - ¡Por lo menos, las películas que yo dije tienen todo lo que yo busco en una cinta de ese estilo! ¡Sangre, tripas, armas letales, expresiones de horror...!
-¿E-En serio te gusta todo eso, Mirai? – preguntó Sakura, con un tic en su ojo izquierdo.
-¡Por supuesto! – exclamó sonriente. - ¡Son efectos increíbles que me encantaría recrear algún día, como una especie de homenaje!
-Ay, por favor... - Shikamaru volvió a reprenderla. - ¿Sigues con la loca idea de ser directora de cine?
-¡Mi mamá está de acuerdo, así que no quieras ser como los demás y decirme que está mal lo que hago! – gritó enseguida, levantándose y dándole golpecitos en la nariz con su dedo índice. - ¡En fin, basta de hablar de mí! – regresando a su asiento, se dirigió a los demás. - ¿Tienen alguna peli de terror que les guste?
-Pues, yo no soy mucho de consumir ese género... - se sinceró Naruto, con una mano detrás de su cabello. - así que, si tuviera una película que me haya gustado, tendría que decir "El pozo".
-¡A mí también me gusta esa! – dijo Sakura. - ¡La escena de la niña saliendo de la pantalla es horrible! No pude dormir por una semana, pensando que saldría de la tele de mi cuarto.
-¡Yo también pensé lo mismo, de verás!
Shikamaru los vio con una gotita de sudor bajando por su cabeza. Eran tal para cual.
-¡¿Y tú, Sasuke?! – lo llamó Mirai, entusiasmada. - ¡Dinos, dinos!
El mencionado, en lugar de responder, se levantó de la mesa. Tomó su cena sin terminar y les dio la espalda.
-¿Para qué necesito tener una película de terror favorita, si ya estoy viviendo dentro de una? – preguntó enojado, siguiendo su camino hasta desaparecer tras la puerta corrediza del comedor.
Hubo un incómodo silencio entre los presentes por unos segundos.
-Naruto, ¿Quieres contarles sobre "eso"? – interrogó Shikamaru.
-¿A qué te refieres? – preguntó Sakura, volteando preocupada del muchacho de ojos negros hacia el rubio. Mirai asintió.
-Verán, chicas... - comenzó Naruto. - hace 10 años... la familia de Sasuke fue asesinada en su propia casa.
Al escuchar aquello, todos enmudecieron.
-No es cierto... - comentó Mirai. - ¡¿Estás diciendo, que Sasuke es el chico que sobrevivió a la "masacre de Suginami"?! – con pesar, el rubio asintió.
-Eso... - habló la joven de cabello rosa. - explica porque tu familia lo adoptó.
-¡Ay, qué horror! – gritó Mirai, levantándose de su asiento. - ¡Voy a disculparme, ahora vuelvo!
Se apartó de la mesa y salió disparada del comedor, azotando la puerta corrediza sin querer.
-Mirai tiene bastante energía. – comentó Sakura, sonriendo.
Shikamaru bufó, sacando un cigarrillo.
-Y eso que no la conociste cuando era una niña. – aspiró un poco de tabaco y dejó salir una nube de humo por su boca. - Además de ser una escandalosa, era bastante extraña.
-¡Vamos, Shikamaru! – exclamó Naruto, volviendo a sonreír. - ¡No puedes estar hablando en serio!
-Si... - añadió Sakura. - puede que solo tenga gustos diferentes y ya. No todos somos perfectos.
-No, no me están entendiendo. – replicó el joven, llevando de nuevo el cigarrillo a sus labios. - A lo que me refiero es... que hacía cosas que un niño de prescolar normalmente no haría. En una ocasión... la encontré comiéndose un pájaro muerto.
Naruto y Sakura abrieron los ojos como platos.
-Y una vez, cuando regresamos del receso, el hámster de nuestra clase ya no estaba. A la mañana siguiente, lo encontraron sin cabeza en el baño de las niñas. De hecho, la niña que lo encontró en el cubículo, gritaba asustada que había sido Mirai. Yo no lo dudé ni por un segundo, pero las maestras no la escucharon. Y en lugar de suspender a mi prima, suspendieron a la niña que encontró al hámster. Tardó dos meses en volver a clase por recomendación de su psicólogo. – soltando otra nube de humo de su boca, se levantó. - Si les es posible... - deteniéndose cerca de la puerta corrediza, los miró por encima de su hombro izquierdo. - no permanezcan tanto tiempo con Mirai.
PPPPP
-¡Bienvenido, Sasuke-sama! – exclamó Koryu, al verlo cruzar la puerta de su habitación y cerrarla con seguro.
-Te traje un poco de comida. – comentó inexpresivo, poniéndole un gran tazón de arroz en el escritorio.
-¡Perdóneme, pero no puedo comer esto!
-¿Por qué?
-¡No se haga el loco! – exclamó. - ¡Claramente se trata de su cena! ¡Tengo rotundamente prohibido comer del mismo plato que mi amo!
-Bueno, entonces... - cuando estuvo a punto de tomar el tazón, volteó hacia su lado izquierdo.
Mirai lo observaba fijamente, parada frente a la puerta.
-¿Cómo entró? – pensó, anonadado.
-Es una pena que no te gusten las películas de terror. – habló la joven, pasándose su mano derecha por encima de su rostro. - Si me decías tu favorita... - al retirarla, le mostró el rojo intenso que brillaba en sus ojos. - me hubiera tardado más en cobrarte el favor que me debes.
-¡M-Mirai-sama! – gritó Koryu al reconocerla, volando en frente del muchacho. - ¡P-Por favor, por lo que más quiera, n-no lo lastime!
La mencionada soltó una pequeña risa.
-Tranquila, lagartija. – comentó divertida, rodeando la mesa de madera que estaba en el centro de la habitación, para sentarse en el cómodo y gran sillón de tres asientos, pegado en la pared. – Solo quiero hacer un trato.
-¿Qué clase de trato? – cuestionó Sasuke, al mismo tiempo que el dragoncito se colocaba sobre su hombro derecho.
-Voy a ser franca contigo. – se sinceró. - El conjuro de invisibilidad que protege a la fruta Tsuchigumo desaparece con rapidez. Si no la retiras pronto de tu cuerpo, los demonios vendrán hacia ti como una jauría hambrienta. Y nadie, ni siquiera las sacerdotisas más experimentadas, podrán detenerlos.
-Yo ya tengo a alguien que me está ayudando con eso.
-Ay, no me digas... - hizo una mueca y rodó sus ojos carmesí. - ¿Hablas de Enju, la bruja alfarera? – Sasuke asintió. - Odio decirte esto... pero la poción que ella te dijo que haría, es falsa. La única razón por la que te prometió ayudarte, fue para que deshicieras la maldición de su protegida.
-¡La poción si existe! – afirmó Koryu, dando un salto y sacando humo de las orejas. - ¡Lo que sucede, es que ha sido tan bien resguardada por las brujas, que es muy difícil de encontrar!
Mirai bufó.
-Entonces es como en un cuento de hadas. – afirmó con una sonrisa de lado. –Algo místico y perdido que los protagonistas de la historia deben conseguir con mucho esfuerzo y después de mucho, mucho tiempo, para solucionar sus problemas.
El pequeño Youkai se quedó mudo y, avergonzado, volvió a acomodarse en el hombro derecho de su amo.
-Lo que yo le propongo a Sasuke, es una solución rápida y real. Un método que nos beneficiará a ambos. – se levantó del sillón y caminó hacia el joven, tomando sus manos. – Si hacemos un "intercambio de corazón", la fruta Tsuchigumo será extraída fácilmente de tu cuerpo.
-¿Qué...?
-¡N-No la escuche, Sasuke-sama! – gritó Koryu, volando entre ellos. - El intercambio de corazón es un ritual que une dos almas por toda la eternidad. Solo debe ser usado por 1 persona y 1 demonio que se aman profundamente. ¡Si lo hace con esta chica, ya no podrá revertir el...!
Antes de que pudiera concluir, Mirai lo tomó fuertemente con su mano derecha, fulminándolo con sus ojos carmesí. Y cuando estuvo a punto de romper su pequeño cuerpo...
-¡Suéltalo!
Sasuke la agarró del brazo, despertándola del trance en el que se había sumergido. Koryu temblaba asustado en su mano. Al verlo con una expresión que le pareció más que patética, lo soltó. El dragoncito volvió a gran velocidad al hombro derecho del muchacho, ocultándose con el cuello de su playera azul oscuro.
-¿Qué eres exactamente? – se atrevió a preguntar, creyendo que lo de hace unos segundos, no había sido algo normal.
-Soy una hibrida. – respondió inexpresiva. - Mi madre es humana y mi padre es un demonio. – llevando sus ojos rojos a la palma de su mano derecha, la observó detenidamente. – Toda mi vida he soñado con ser alguien normal. Alguien a quién la gente pueda acercarse, sin temor a salir lastimados. – parpadeó y volteó hacia Sasuke. – Por eso necesito hacer el intercambio de corazón contigo. Además, soy la única que puede ayudarte, ya que la fruta Tsuchigumo, solo será extraída si el alma de quien la posee, se une a la de una persona maldecida.
Ese último dato llamó más la atención del joven. Si lo que Mirai decía era cierto, podría hacer el ritual con Himawari, cuya maldición se le había puesto antes de siquiera nacer.
-Lo lamento. – dijo seriamente, dando un par de pasos hacia atrás. - No puedo hacerlo contigo.
-¿Por qué? – interrogó, desconcertada.
-Yo... no quiero traicionar así a la persona que amo.
Koryu volteaba nervioso de un lado a otro.
-Ah... - la decepción se notaba en su voz. – Ya veo.
Y con esas pequeñas palabras, el dragoncito acertó en su mal presentimiento, viendo asustado como la joven convertía su brazo derecho en la raíz de un árbol.
-¡Por favor, no lo ha...! – gritó el pequeño Youkai, poniéndose frente a su amo, antes de ser azotado con fuerza en la pared de la puerta.
-¡Koryu! – el Namikaze ya iba a correr a su auxilio, pero Mirai envolvió su torso con su raíz y lo colocó sobre ella, de cabeza. - ¡Suéltame!
-No seas tonto, Sasuke. – insistió. - Sabes tan bien como yo que mi trato es favorable para ambos. – con su mano izquierda, acarició su mejilla. - Además, no debes olvidar que me debes un favor.
-Hum. – bufó, cerrando un momento sus ojos negros. – Aunque te debiera 100 favores, seguiría sin hacerlo.
Ese comentario hizo que la joven frunciera el ceño. Enojada, azotó varias veces al muchacho en las paredes y el piso de la habitación, hasta que, aplicando mucha más fuerza, deshizo con su cuerpo la pared que dividía el espacio, creando un gran agujero que lo hizo perder el aliento. Agonizando en el piso, a un metro de la cama, Sasuke solo era capaz de toser por la falta de aire.
Necesitaba escapar. Salir de la residencia Sabaku y perderse de la vista de Mirai. Para ello, lo único que pudo hacer, fue arrastrarse hacia la ventana. Para su mala suerte, la joven lo giró y se puso encima de él.
-¿Al menos le importas a la persona que tanto amas? – le preguntó con frustración, atando sus brazos en el piso con unas raíces que salían de sus dedos. - Si es así... - al terminar, las raíces se transformaron en garras filosas. - ¡¿ENTONCES POR QUÉ NO ESTÁ AQUÍ?!
Moviendo sus manos con rapidez, creaba cortes profundos en el pecho de Sasuke, haciéndolo agonizar de dolor. Entre más sufría, más demenciales eran las carcajadas de Mirai, quien, una vez que se cansó de su torso, bajó a sus piernas, dejándolo completamente bañado en sangre y con sus ropas desgarradas.
Satisfecha por su trabajo, la joven se relamió los labios y se levantó. Tomó un broche guardado en sus ropas y sopló el silbato que este tenía escondido. Al instante, un grupo de monstruos apareció frente al balcón, mirando con ansias a la fruta Tsuchigumo, desprendiendo el exquisito aroma que tanto la caracterizaba.
-Tú... fuiste... - murmuró Sasuke, volteando la cabeza de los demonios hacia Mirai. – Tú... los llamaste... la otra noche...
-Claro que lo hice. – admitió, esbozando una sonrisa escalofriante. – Necesitaba ganarme tu confianza. Y qué mejor forma de hacerlo, qué salvándote la vida.
Nuevamente, transformó su brazo izquierdo en la raíz de un árbol, con la cual, enredó sin cuidado el cuerpo de Sasuke, para levantarlo a la fuerza.
-Te lo preguntaré una vez más... - dijo confiada. - ¿Quieres hacer el intercambio de corazón conmigo, sí o no?
Sintiendo terribles dolores en su torso y en sus piernas, Sasuke se giró una vez más, de un lado a otro. Era Mirai o los demonios. Enojado, apretó la mandíbula y respondió fuerte y claro:
-Púdrete.
La joven de ojos rojos, sin dudarlo ni un segundo más, destruyó con cinco enormes raíces; que salían de su espalda, los vidrios de las puertas corredizas, haciéndolas estallar.
-Si no eres mío... - habló enfurecida. - ¡ENTONCES NO SERÁS DE NADIE!
Habiendo retirado sus raíces de las puertas, arrojó a Sasuke directo hacia los demonios. Sin embargo, antes de que fuera devorado por uno de ellos, un destello negro lo tomó en sus brazos, saltando de un lado a otro para destruir las cabezas de los monstruos, antes de aterrizar de rodillas en el borde del balcón.
-Himawari... - susurró, reconociendo su cabello negro.
-Vaya... - Mirai sonrió, regresando su cuerpo a su forma original. - creí que habías inventado a una chica solo para rechazarme.
Al escucharla, Himawari volteó al interior de la habitación. El sitio era un caos. Pero lo peor de todo, fue ver a aquella joven extraña con las manos y las ropas llenas de sangre. La valiosa sangre de su amado Sasuke. Apretó los dientes. Y sin soltar al muchacho, pronunció en un tono gélido...
-Tsukuyomi.
En cuanto su sharingan se topó con los ojos carmesí de Mirai, ella cayó al piso, rodeada por trozos de vidrio y madera. Acto seguido, se giró hacia los pocos demonios que habían sobrevivido a su sorpresivo ataque.
-Amaterasu.
En menos de cinco segundos, cada ser sobrenatural lidiaba con una flama negra en su cabeza que no se apagaba. Ni siquiera al estar bajo una fina lluvia de verano. Hinata suspiró. Se puso de pie y con sus alas de murciélago, voló lo más alto que pudo hasta perderse en las nubes y volver a la casa derrumbada de Enju.
Fin del capítulo.
Nota curiosa y rápida de este capítulo... la forma en la que Mirai acosa a Sasuke era más fuerte XD La versión que leyeron, es como la núm. 3, porque le tuve que bajar 2 veces la intensidad ya que si había mucho gore, jajaja XD Bueno, espero que les haya gustado :) Nos vemos!
