Harry Potter le pertenece a

J. K. ROWLING

Hola, espero que les guste el capitulo, por favor voten y comenten que les parecio.

aprovecho para informarles que la esta semana no habrá actualización.

aun no se si el próximo capitulo será un descanso o solo un receso, es decir que lo hare arriba del capitulo, supongo que imagino del largo que tenga esa parte, ahora si, los dejo con el capitulo.

muy bien, empezaré_ dijo Amelia_ La Mansión Malfoy _ leyó.

no puede ser_ gimieron varios, mientras Draco y Narcissa intercambiaban una mirada preocupada.

finalmente los atraparon_ dijo Sirius, Harry bajó la cabeza avergonzado sin atreverse a ver a sus amigos.

Harry se giró y miró a sus dos amigos, meras siluetas en la oscuridad. Hermione lo apuntó a la cara con la varita, en vez de dirigirla contra los intrusos.

espera que_ preguntó Collin.

bien pensado, Hermione_ dijo Remus.

Hubo un estallido, un destello de luz blanca, y el muchacho se dobló por la cintura, dolorido y cegado. Al llevarse las manos a la cara, notó que ésta se le hinchaba rápidamente, al mismo tiempo que unos pasos pesados lo rodeaban.

al menso no te reconocerán_ dijo Sirius_ eso es bueno.

Sirius, cariño..._ empezó Amelia.

solo sigue leyendo_ dijo Sirius.

—¡Levántate, desgraciado! Unas manos lo arrastraron con rudeza por el suelo y, antes de que pudiera defenderse, alguien le aumentó los bolsillos y le quitó la varita de endrino.

y están desarmado_ dijo Moody, sin ver como los chicos saldrían de esto, especialmente teniendo e cuenta que irían a la mansión.

Harry se tapaba la dolorida cara con las manos y la notaba irreconocible al tacto: tensa, hinchada y abultada como si hubiera sufrido alguna virulenta reacción alérgica.

Harry hizo una mueca ante eso, pero se sentía agradecido de que Hermione pensara tan rápido.

Los ojos se le habían reducido a dos rendijas por las que apenas lograba ver, y como las gafas se le habían caído cuando lo sacaron a empujones de la tienda, lo único que distinguía era las borrosas siluetas de cuatro o cinco personas que arrastraban también a la fuerza a Ron y Hermione.

hagan algo_ gimió Molly.

no es el momento_ dijo Kingsley_ tienes que esperar su oportunidad.

lo siento, chicos_ murmuró Harry sin prestar atención a su alrededor_ por mi culpa fuimos capturados.

fue un accidente, Harry_ dijo Hermione_ esta bien_ Ron asintió, pero Harry estaba seguro de que ellos lo culpaban, aunque no lo dijeran.

—¡Suéltela! —gritó Ron. Y de inmediato se oyó el sonido de un puñetazo; Ron gruñó de dolor y Hermione chilló:

Molly se tapó al cara incapaz de soportar eso, mientras Hermione le daba a Ron una mirada conmovida, Ron le sonrió.

—¡No! ¡Déjenlo! ¡Déjenlo! —A tu novio le va a pasar algo mucho peor si está en mi lista —le advirtió aquella voz bronca, horriblemente familiar—. Vaya muchacha tan deliciosa… Qué maravilla… Me encanta la piel tan suave…

Hermione dejó escapar un sonido mas parecido a un rato asustado que a una chica y se encogió visiblemente.

esta bien, Mione_ susurró Fred suavemente en su oído_ todo va a estar bien_ repitió una y otra vez.

A Harry se le revolvió el estómago. Había reconocido la voz: era la de Fenrir Greyback, el hombre lobo al que permitían llevar la túnica de los mortífagos a cambio de sus feroces servicios.

en ese momento, Hermione empezó a temblar, todos la habían visto asustada antes, pero en ese momento aferrada la túnica de Fred que la abrazaba con fuerza y murmuraba palabras en su oído, se podía coincidir en que no había estado tan aterrorizada antes.

si él le pone una mano encima...juro que lo mataré_ dijo Remus en un tono tan oscuro que muchos no pudieron evitar estremecerse.

no si yo lo mató primero_ dijeron Harry y Ron en voz baja.

—¡Registrad la tienda! —ordenó otra voz. Tiraron a Harry al suelo, boca abajo. El muchacho oyó un ruido sordo y dedujo que Ron había caído a su lado. Se oyeron pasos y golpes; los hombres registraban la tienda, revolviéndolo todo y volcando las sillas. —Y ahora, veamos a quién hemos pillado —se regodeó Greyback, y le dio la vuelta a Harry. Una varita mágica le iluminó la cara, y Greyback se carcajeó y bromeó—: Voy a necesitar cerveza de mantequilla para tragarme a éste…

vas a necesitar un ataúd cuando yo acabe contigo_ gruñó Sirius.

el lado bueno es que realmente parece que Harry esta irreconocible_ dijo Daphne, varios asintieron intentando ver algo positivo en la situación.

¿Qué te ha pasado, patito feo? —Harry no contestó—. Te he hecho una pregunta —espetó Greyback, y le dio un golpe en el estómago que le hizo doblarse de dolor. —Me han picado unos insectos —masculló Harry. —Sí, eso parece —dijo otra voz.

creyó eso_ preguntó Cho, incrédula.

no es como que hayan ido contratados por su inteligencia_ dijo Harry encogiéndose de hombros.

—¿Cómo te llamas? —gruñó el hombre lobo. —Dudley —contestó Harry. —¿Y tu nombre de pila? —Vernon. Vernon Dudley.

en serio, Harry_ preguntó Dudley.

es un nombre que no vana a encontrar en sus listas_ dijo Harry_ me parece bien_ varios asintieron.

—Busca en la lista, Scabior —ordenó Greyback, y se movió para examinar a Ron—. ¿Y tú quién eres, pelirrojo? —Stan Shunpike. —¡Y un cuerno! —protestó Scabior—. Conocemos a Stan;

esa mentira no podía servir siempre_ dijo Astoria.

especialmente cuando Stan ha sido tan relacionado con ellos_ dijo Rufus.

ha hecho algún que otro trabajito para nosotros.

claro que si_ dijo Rufus.

hace bastante difícil defenderlo, no_ preguntó Daphne a Harry que hizo una mueca.

Se oyó otro puñetazo. —Me llamo Bardy —balbuceó Ron, y Harry dedujo que tenía la boca ensangrentada—. Bardy Weasley.

no_ gimieron todos sus hermanos.

es el pero apellido que podrías decir_ dijo Arthur.

fue lo primero que me vino a la mente_ se defendió Ron.

nadie te culpa_ aseguró Molly.

—Ajá, ¿un Weasley? —se sorprendió Greyback—. Entonces, aunque no seas un sangre sucia, estás emparentado con traidores a la sangre.

y debemos tener un precio por nosotros_ dijo George, todos los Weasley asintieron.

Bien, por último, veamos a vuestra preciosa cautiva… —El gusto con que lo dijo hizo que a Harry se le pusieran los pelos de punta.

esa parte no era necesario_ murmuró Hermione, el hecho de que Greyback la considerara guapa, era lo que mas la asustaba de toda la situación.

—Tranquilo, Greyback —le advirtió Scabior mientras los otros reían. —No te preocupes, todavía no voy a hincarle el diente.

no vas a hincarle el diente y punto_ dijo Fred, atrayendo aun mas a Hermione hacia èl, provocando que termine sentada en sus piernas.

Comprobemos si es más ágil que Barny para recordar su nombre. ¿Cómo te llamas, monada? —Penélope Clearwater —contestó Hermione. Lo dijo con miedo pero sonó convincente.

es una buena idea_ dijo Percy_ ella es mestiza, Hermione asintió distraídamente.

—¿Qué Estatus de Sangre tienes? —Sangre mestiza. —Será fácil comprobarlo —opinó Scabior—. Pero los tres parecen tener edad de estar todavía en Hogwarts. —Nos hemos escapado —soltó Ron. —¿Que os habéis escapado, pelirrojo? —masculló Scabior—. ¿Para qué, para ir de acampada? Y no se os ocurrió nada mejor que hacer, para reíros un poco, que utilizar el nombre del Señor Tenebroso, ¿no? —

suena como una paseo divertidísimo_ murmuró Lee_ sera mejor que no contesten las preguntas.

pero provocaría que los golpearan mas_ dijo Alicia.

pero también los lastimarán al darse cuenta que están mintiendo_ dijo Katie.

No nos estábamos riendo —se defendió Ron—. Fue un accidente.

eso es verdad_ dijo Astoria.

a nadie que no este acostumbrado a decir el nombre le ocurriría ese accidente_ dijo Tonks_ los hará sospechar mas_ suspiró, los chicos estaban cada vez mas acorralados.

—¿Un accidente, pelirrojo? —Más risas y burlas. —¿Sabes a quiénes les gustaba utilizar el nombre del Señor Tenebroso, Weasley? —gruñó Greyback —. A los de la Orden del Fénix.

nosotros somos el motivo de ese tabú_ dijo Bill_ ahora los van a relacionar.

aun hay esperanza_ dijo Ron, varios asintieron, peor era obvio que no creían eso.

¿Te suena de algo? —No. —Pues bien, como no le muestran el respeto debido al Señor Tenebroso, hemos prohibido pronunciar su nombre, y de esa forma hemos descubierto a algunos miembros de la Orden. Bien, ya veremos.

bueno..._ dijo Rufus_ parece que no tienen menos cerebro de lo que pensamos.

puede que aun tengan una oportunidad_ dijo Molly luciendo muy esperanzada.

¡Atadlos con los otros dos prisioneros! Alguien levantó a Harry del suelo tirándole del pelo, lo arrastró un corto trecho, lo sentó y lo ató de espaldas a otras personas. El chico apenas distinguía nada entre los hinchados párpados. Cuando el que los había atado se apartó de ellos, Harry les susurró a los otros prisioneros: —¿Alguien conserva su varita? —No —respondieron Ron y Hermione, uno a cada lado de él. —Ha sido culpa mía. He pronunciado el nombre. Lo siento…

realmente lo siento, chicos_ dijo Harry.

lo sabemos_ respondieron Ron y Hermione.

—Eh, ¿eres Harry? Esa otra voz era conocida y provenía justo de detrás de Harry, de la persona que habían atado a la izquierda de Hermione. —¡No me digas que eres Dean! —

por favor no_ dijo Seamus, pasándole un brazo por los hombros a su amigo.

estaré bien, Seamus_ dijo Dean, tranquilizadoramente.

¡Hola, amigo! ¡Si descubren a quién han atrapado…!

será navidad todo el año para ellos_ completó Parvati.

Son Carroñeros y sólo buscan a alumnos que han hecho novillos para cobrar la recompensa. —No está nada mal el botín, para una sola noche, ¿eh? —iba diciendo Greyback; alguien calzado con botas tachonadas pasó cerca de Harry y luego se oyeron más golpes en el interior de la tienda—. Un sangre sucia, un duende fugitivo y tres novilleros. ¿Has buscado ya sus nombres en la lista, Scabior? —Sí. Aquí no aparece ningún Vernon Dudley.

por favor, por favor que no se den cuenta_ empezó a rogar, Sirius.

seguramente Harry, podrá justificar eso_ dijo Amelia, esperando tener razón.

—Interesante —dijo el hombre lobo—. Muy interesante.

si supieras..._murmuró Hanna.

Y se agachó al lado de Harry, que distinguió, a través de las finísimas rendijas que separaban sus hinchados párpados, una cara cubierta de enmarañado pelo gris, con bigotes, afilados dientes marrones y llagas en las comisuras de la boca.

por que la hace tan larga_ preguntó Dennis, queriendo saber que pasaría con sus compañeros.

disfruta el olor del miedo_ dijo Remus_ por eso alarga la situación lo mas que puede.

Greyback olía igual que en lo alto de la torre donde murió Dumbledore: a mugre, sudor y sangre. —Así que no te buscan, ¿eh, Vernon? ¿O figuras en esa lista con otro nombre? ¿En qué casa de Hogwarts estabas? —En Slytherin —contestó Harry sin vacilar.

muy bien, cachorro_ dijo Sirius_ eso los ayudara mucho.

de alguna manera no creo que sirva de mucho_ murmuró Draco.

no me animes_ dijo Sirius.

—Qué curioso. Todos creen que eso es lo que queremos oír —se burló Scabior desde la oscuridad —.

lo es_ dijeron todos.

es la casa a la que no atacaran_ dijo Millicent, las serpientes asintieron.

Pero nadie es capaz de decirnos dónde está la sala común.

eso hizo que varios se permitieran sonreír, pues Harry sabia exactamente donde estaba la sala común.

—Se halla en las mazmorras y se entra por la pared —dijo Harry—. Está llena de cráneos y cosas así, y como queda debajo del lago, la luz tiene un tono verdoso. Hubo un súbito silencio.

vamos_ dijo Terry_ solo un poco mas.

tienen una oportunidad_ dijo Kingsley_ solo váyanse con cuidado_ Harry asintió.

—Vaya, vaya, parece que esta vez hemos capturado a un verdadero Slytherin —dijo Scabior al fin—. Bien hecho, Vernon, porque no hay muchos sangre sucia en esa casa.

no hay muchos_ preguntó Collin confundido_ creí que no había ni uno.

no hay_ dijeron las serpientes.

¿Quién es tu padre? —Trabaja en el ministerio —mintió Harry. Sabía que la historia que se estaba inventando se derrumbaría a la mínima investigación, pero sólo disponía de tiempo hasta que su cara recuperara el aspecto normal, porque entonces acabaría el juego.

así es_ dijo Tonks_ están contra el tiempo.

cuando no_ dijeron los tres mirándose.

Así que añadió—: En el Departamento de Accidentes y Catástrofes en el Mundo de la Magia. —¿Sabes qué, Greyback? —murmuró Scabior—. Me parece que es verdad que ahí trabaja un tal Dudley. Harry apenas podía respirar.

de verdad_ preguntaron todos incrédulos.

no, pero hay uno parecido_ dijo Arthur.

esperemos que no se den cuenta_ dijo Harry acomodándose en su asiento, con la esperanza de poder salir del problema.

¿Saldría del atolladero de pura chiripa?

podríamos tener esa suerte_ preguntó Ron.

—Vaya, vaya —dijo el hombre lobo. Harry detectó un minúsculo deje de temor en esa voz insensible, y comprendió que Greyback estaba preguntándose si sería verdad que había atrapado al hijo de un funcionario del ministerio.

eso lo metería en muchos problemas_ dijo Pansy.

exacto_ dijo Adrián_ pueden usar eso a su favor_ añadió, Harry asintió, prestando mas atención, sin querer perderse que diría a continuación.

El corazón del chico latía a cien contra las cuerdas que le aprisionaban el pecho; no le habría sorprendido que Greyback se hubiera percatado de ello—. Si nos estás diciendo la verdad, patito feo, no te importará que te llevemos al ministerio, ¿verdad? Espero que tu padre nos recompense por haberte recogido.

idiota_ dijo Narcissa poniendo los ojos en blanco_ nadie toleraría la humillación de que su hijo sea llevado al ministerio por ellos.

—Pero si usted nos deja… —balbuceó Harry con la boca seca. —¡Eh! —gritó alguien dentro de la tienda—. ¡Mira esto, Greyback! Una oscura silueta se acercó rápidamente hacia ellos, y Harry vio un destello plateado a la luz de las varitas. Habían encontrado la espada de Gryffindor.

nooo_ se quejó Ernie_ si no es una cosa es otra.

seguramente no se darán cuenta que es la espada de Gryffindor_ dijo Susan_ aunque no se podrá ocultar lo valiosa que es.

—¡Muuuuy bonita! —dijo Greyback con admiración, y la cogió de las manos de su compañero—. Ya lo creo, bonita de verdad. Parece obra de duendes. ¿De dónde habéis sacado esto? —Es de mi padre —continuó mintiendo Harry,

algo creíble_ dijo Percy_ no seria muy raro que un sangre pura tuviera algo como eso_ todos asintieron.

y confió, contra todo pronóstico, en que estuviera demasiado oscuro para que Greyback viera el nombre grabado justo debajo de la empuñadura—. La cogimos prestada para cortar leña.

y eso, no es nada creíble_ dijo Draco.

pero ya establecimos que no son los mas brillantes_ dijo Charlie_ podría convencerlos.

—¡Un momento, Greyback! —exclamó Scabior—. ¡Mira qué dice aquí, en El Profeta! La cicatriz de Harry, muy tensa en la dilatada frente, le ardió con furia y el muchacho vio, con mayor claridad que lo que estaba pasando alrededor, un edificio altísimo, una lúgubre e imponente fortaleza negra como el azabache, y de pronto los pensamientos de Voldemort recuperaron la nitidez: se deslizaba hacia ese gigantesco edificio con determinación y euforia contenida… Tan cerca… tan cerca ya…

nos es momento_ gritaron varios, no a Harry sino al libro o la cicatriz o quien sabe, solo querían gritar.

después de tanto quererlo, puedo verlo en el peor de los momento_ dijo Harry con los dientes apretados.

Haciendo un esfuerzo monumental, Harry cerró la mente a los pensamientos de Voldemort y trató de concentrarse en que estaba allí, atado a Ron, Hermione, Dean y Griphook en la oscuridad, escuchando a Greyback y Scabior.

así se hace, Harry_ dijo Sirius_ necesitas estar lo mas concentrado en la situación.

lo sé_ asintió Harry.

—«Hermione Granger —iba leyendo este último—, la sangre sucia que según todos los indicios viaja con Harry Potter.» Hubo un momento de silencio. A Harry le punzaba la cicatriz, pero se empeñó en mantenerse en el presente y no entrar en la mente de Voldemort. Oyó el crujido de las botas de Greyback cuando éste se agachó frente a Hermione.

no puede ser_ gimió Ron.

pero como saben que ella esta con Harry_ preguntó Demelza.

me dije ver_ dijo Hermione, maldiciéndose.

hiciste lo mejor posible en esa situación_ dijo Harry_ nos salvaste y ayudaste al padre de Luna, sabiendo que eso te expondría_ todos asintieron, no era culpa de ella.

A Harry le punzaba la cicatriz, pero se empeñó en mantenerse en el presente y no entrar en la mente de Voldemort. Oyó el crujido de las botas de Greyback cuando éste se agachó frente a Hermione. —¿Sabes qué, muchachita? La chica de esta fotografía se parece mucho a ti. —¡No soy yo! ¡No lo soy! —El aterrado chillido de Hermione equivalió a una confesión.

lo siento_ murmuró Hermione.

no tienes porque_ dijo Sirius_ cualquiera estaría aterrado en esa situación, además ya tiene tu foto, sin importar que tan bien mientas, no te creerían.

—«… que según todos los indicios viaja con Harry Potter» —repitió Greyback con calma. Una extraña quietud se apoderó de la escena. Pese a que su cicatriz estaba alcanzando cuotas de dolor insospechadas, Harry luchó con de nuevo contra la atracción de los pensamientos de Voldemort; nunca había sido tan importante que se mantuviera absolutamente consciente. —Bueno, esto cambia las cosas, ¿no? —susurró Greyback.

tu crees_ preguntó Cormac_ ya no podrán evitar que los lleven al ministerio.

ojala los llevaran al ministerio_ dijo Remus.

irán a la mansión, que debe estar protegida con todo tipo de hechizos_ dijo Sirius.

Todos callaron. Harry percibió cómo los Carroñeros, inmóviles, los observaban, y notó también el temblor del brazo de Hermione contra el suyo. Greyback se enderezó, dio un par de pasos hacia Harry, volvió a agacharse y examinó minuciosamente sus deformes facciones. —¿Qué tienes en la frente, Vernon? —preguntó en voz baja, y presionó con un mugriento dedo la tensa cicatriz. Harry olió su fétido aliento.

hasta ahora parece que pudieron disimular tu cicatriz, pero ahora que lo saben..._ dijo Lavender.

ya no hay forma de librarnos de esto_ dijo Harry_ no tendremos mas opcion que ir a la mansión y ver como salimos de ahí.

—¡No me toque! —gritó, porque creyó que no soportaría el dolor. —Creía que llevabas gafas, Potter —dijo Greyback. —¡Las he encontrado! —alardeó un Carroñero que estaba un poco más lejos—. Había unas gafas en la tienda, Greyback. Espera… Y unos segundos más tarde se las colocaron a Harry. Los Carroñeros se acercaron y lo observaron atentamente. —¡Es él! —bramó Greyback—. ¡Hemos atrapado a Potter! Atónitos y sin dar crédito a lo que habían logrado, los miembros de la banda retrocedieron unos pasos.

eso les hizo su día_ dijo Parvati.

su día_ preguntó Michael_ hizo sus vidas, la recompensa por atrapar a Harry debe ser enorme_ añadió.

alguien mas quiere darme ánimos_ preguntó Sirius secamente.

Harry, que seguía esforzándose por mantenerse consciente pese al insoportable dolor de cabeza, no supo qué decir; mientras tanto, unas visiones fragmentadas le atravesaban la mente… … se deslizaba alrededor de los altos muros de la fortaleza… No, él era Harry, estaba atado y sin varita, y corría un grave peligro… … miraba hacia arriba, hacia la ventana más alta, hacia la torre más alta… Él era Harry, y los Carroñeros cuchicheaban intentando decidir qué hacían con él… … había llegado el momento de volar… —¿… al ministerio? —¡Al cuerno con el ministerio! —gruñó Greyback—. Se pondrán ellos la medalla y a nosotros no nos reconocerán ningún mérito. Propongo que se lo llevemos directamente a Quien-vosotros-sabéis. —¿Qué pretendes hacer? ¿Le avisarás, o lo harás venir aquí? —preguntó Scabior, muerto de miedo. —No, yo no tengo… Dicen que utiliza la casa de los Malfoy como cuartel general. Lo llevaremos allí.

claro_ dijo Andrómeda con sarcasmo_ porque los Malfoy les darán el crédito_ añadió poniendo los ojos en blanco.

tal vez cree que quien tu sabes esta ahí_ sugirió Anthony.

si lo que dijeron en la radio es cierto, ellos deberían saber que no lo esta_ dijo Ted, pensativo.

pero si no es cierto, podría estar ahí_ dijo Cho, tensando a todos.

de ser así, el capitulo tendría otro nombre_ dijo Charlie, relajando ligeramente el ambiente, pero nadie estaría seguro hasta que terminaran el capitulo.

Harry creía saber por qué Greyback no podía avisar a Voldemort, pues, aunque al hombre lobo le permitían llevar túnica de mortífago cuando a ellos les interesaba, tan sólo los componentes del círculo más allegado a Voldemort tenían grabada la Marca Tenebrosa para comunicarse entre ellos. Pero a Greyback no le habían concedido ese honor.

por supuesto que no_ dijo Remus_ ya saben quien nunca permitiría que alguien como èl portara su marca.

pero eso no debe importarle mucho_ dijo Tonks_ puede llevar sus túnicas y gana bien_ varios asintieron.

La cicatriz de Harry seguía pulsando dolorosamente… … y se elevó en la oscuridad, y voló derecho hacia la ventana más alta de la torre… —¿… completamente seguro de que es él? Porque si no lo es, Greyback, estamos acabados.

que diga que no_ dijo Molly cruzando los dedos.

—¿Quién manda aquí? —rugió Greyback para disimular su ineptitud—. He dicho que es Potter, y él más su varita significan doscientos mil galeones.

doscientos mil_ exclamaron varios.

la varita debe ser igual de codiciada para él que Harry_ dijo Fleur.

por lo menos no es mi varita_ pensó Harry.

Pero si alguno de vosotros es demasiado cobarde para acompañarme, que no lo haga. Me lo llevaré yo, y con un poco de suerte me regalarán a la chica. …

sobre mi cadáver_ gruñeron Harry y Ron.

la ventana no era más que una hendidura en la negra roca, demasiado estrecha para atravesarla… Por esa grieta se veía una figura esquelética, ovillada bajo una manta… ¿Estaba muerta o dormida?

porque no puedo dejar de verlo_ maldijo Harry.

debe ser muy importante_ dijo Daphne.

—¡De acuerdo! —decidió Scabior—. ¡De acuerdo, iremos contigo! ¿Y los demás qué, Greyback? ¿Qué hacemos con ellos? —Podríamos llevárnoslos a todos. Hay dos sangre sucia; eso significa diez galeones más.

solo valgo cinco galeones_ preguntó Dean, con una expresión tan indignada que varios soltaron pusieron algunas sonrisas, mientras los nacidos de muggles lo imitaban.

vales mucho mas_ dijo Parvati agitando la cabeza y besando su mejilla.

Y dame también la espada; si eso son rubíes, ganaremos una pequeña fortuna. Mientras forzaban a los prisioneros a ponerse en pie, Harry oyó la agitada respiración de la asustada Hermione. —Cogedlos fuerte y no los soltéis. Yo me encargo de Potter —ordenó Greyback agarrando a Harry por el pelo; el muchacho notó cómo las largas y amarillentas uñas del hombre lobo le arañaban el cuero cabelludo—. ¡Voy a contar hasta tres! Uno… dos… ¡tres! Se desaparecieron llevándose a los prisioneros. Harry forcejeó para soltarse de la mano del hombre lobo, pero fue inútil porque Ron y Hermione iban pegados a él, uno a cada lado, y no podía separarse del grupo; cuando se quedó sin aire, la cicatriz le dolió aún más… … se coló por aquella ventana que no era más que una rendija, como habría hecho una serpiente, y se posó, ligero como el vapor, en el suelo de una especie de celda… Los prisioneros entrechocaron al tomar tierra en un sendero rural.

pero que es lo que esta pasando_ dijo Katie.

en este momento realmente no me importa_ dijo Sirius_ solo quiero saber que pasa con los chicos.

espero que en la mansión no haya mucha gente_ dijo Narcissa, que no veía como lograrían burlar los hechizos de su casa para escapar.

Harry tardó un poco en acostumbrar la vista porque todavía tenía los ojos hinchados; cuando lo consiguió, vio una verja de hierro forjado que daba entrada a lo que parecía un largo camino. Sintió sólo un ligero alivio.

seguramente ya se explica_ dijo Harry cuando todos lo miraron confundido, intuyendo a que se debía su alivio.

Lo peor todavía no había pasado: él sabía, porque estaba luchando por rechazar esa visión, que Voldemort no se encontraba ahí, sino en una especie de fortaleza, en lo alto de una torre.

una preocupación menos_ dijo Amelia_ no es muchos, pero es mejor que nada.

mientras Voldemort no este ahí, siempre tendrán una oportunidad_ dijo Remus, todos asintieron.

Otra cuestión era cuánto tardaría el Señor Tenebroso en regresar cuando se enterara de que Harry se hallaba en ese lugar. Uno de los Carroñeros se aproximó a la verja y la sacudió. —¿Cómo entramos ahora? La verja está cerrada, Greyback, no puedo… ¡Maldita sea! Apartó las manos con rapidez, asustado, pues el hierro empezó a contorsionarse y retorcerse, y sus intrincadas curvas y espirales compusieron un rostro horrendo que habló con una voz resonante y metálica:

eso suena aterrador_ dijo Dennis.

solo quieres invadir la casa_ dijo Draco encogiéndose de hombros.

—¡Manifiesta tus intenciones! —¡Tenemos a Potter! —gritó Greyback, triunfante—. ¡Hemos capturado a Harry Potter! La verja se abrió.

claro que si_ dijo Sirius secamente.

—¡Vamos! —les dijo a sus hombres, que traspusieron la verja y empujaron a los prisioneros por el camino, flanqueado por altos setos que amortiguaban el ruido de sus pasos. Harry entrevió una fantasmagórica silueta en lo alto del seto, y se percató de que era un pavo real albino. Tropezó, y Greyback lo agarró para levantarlo; el muchacho avanzaba dando traspiés, de lado, atado de espaldas a los otros cuatro prisioneros. Cerró los ojos y permitió que el dolor de la cicatriz lo invadiera un instante, ansioso por saber qué estaba haciendo Voldemort y si ya sabía que lo habían capturado…

Harry_ gimió Sirius_ tus amigos te necesitan, no puedes distraerte con eso.

lo sé_ dijo Harry_ pero si lo dejé entrar es porque considere que tenia un momento.

muchas de tus visiones no son solo un momento_ dijo Severus_ no deberías tentar así a la suerte.

… la escuálida figura se rebulló bajo la delgada manta, se dio la vuelta hacia él y abrió los ojos…El frágil individuo, de rostro descarnado, se incorporó y clavó los grandes y hundidos ojos en él, en Voldemort, y sonrió. Estaba casi desdentado… —¡Ah, por fin has venido! Ya imaginaba que lo harías algún día. Pero tu viaje ha sido en vano: yo nunca la tuve. —¡Mientes! La ira de Voldemort latía con fuerza en el fuero interno de Harry.

la varita_ dijo Luna_ es posible que ese hombre sepa quien tiene la varita.

lo veo probable_ dijo Harry_ solo espero que no se lo diga a Vol...ya saben quien_ añadió, aunque parte de él pensaba que necesitaba que lo descubriera para poder obtenerla.

El muchacho obligó a su mente a regresar al cuerpo, porque la cicatriz amenazaba con reventar, y luchó por mantenerse consciente mientras los Carroñeros los empujaban por el camino de grava. De pronto una luz los iluminó a todos. —¿Qué queréis? —preguntó una inexpresiva voz de mujer. —¡Hemos venido a ver a El-que-no-debe-ser-nombrado! —anunció Greyback. —¿Quién eres tú? —¡Usted ya me conoce! —Había resentimiento en la voz del hombre lobo—.

muchos de ellos considerarían una perdida de tiempo aprenderse su nombre_ dijo Remus, encogiéndose de hombros.

no lo niego_ dijo Narcissa.

¡Soy Fenrir Greyback, y hemos capturado a Harry Potter! Agarró a Harry y le dio la vuelta para que la cara le quedara iluminada, obligando a los otros prisioneros a volverse también. —¡Ya sé que está hinchado, señora, pero es él! —intervino Scabior—. Si se fija bien, le verá la cicatriz. Y esta chica es la sangre sucia que viajaba con él, señora. ¡No hay duda de que es él, y también tenemos su varita! ¡Mire, señora! Harry soportó que Narcisa Malfoy le escudriñara el rostro mientras Scabior le entregaba la varita de endrino; la bruja arqueó las cejas.

ella definitivamente los reconocerá_ dijo Sirius frotándose as sienes.

por lo menos a Hermione_ dijo Remus, todos asintieron mientras Narcissa miraba el libro. si estaba incomoda o preocupada, nadie supo diferenciar.

—Llevadlos dentro —ordenó. A fuerza de empujones y patadas, los obligaron a subir los anchos escalones de la entrada, que daban acceso a un vestíbulo guarnecido de retratos en las paredes.

así por las buenas, pues si_ dijo Harry.

en serio, Harry_ preguntó Sirius.

que seriedad_ dijo Harry.

—Seguidme —indicó Narcisa guiándolos por el vestíbulo—. Mi hijo Draco está pasando las vacaciones de Pascua en casa. Él nos confirmará si es Harry Potter.

aquí va la pequeña esperanza de que la señora Malfoy no los reconociera_ dijo Collin_ su hijo, lo sabrá.

probablemente yo ya lo sepa_ dijo Narcissa_ y solo quiero la confirmación.

eso no ayuda_ la regañó su hermana.

La luz del salón resultaba deslumbrante comparada con la oscuridad del exterior; pese a que tenía los ojos entrecerrados, Harry apreció las grandes dimensiones de la estancia, la araña de luces que colgaba del techo y los retratos que había en las paredes, de color morado oscuro. Cuando los Carroñeros hicieron entrar a los prisioneros, dos personas se levantaron de sendas butacas colocadas ante una ornamentada chimenea de mármol. —¿Qué significa esto? Harry reconoció al instante la voz de Lucius Malfoy: aquel hablar arrastrando las palabras era inconfundible. Empezaba a asustarse de verdad, porque no veía cómo iban a salir de allí, y a medida que su miedo aumentaba, le resultaba más fácil bloquear los pensamientos de Voldemort, aunque seguía doliéndole la cicatriz.

ya es algo_ dijo Moody_ mientras puedas mantenerte enfocado en lo que te esta pasando es suficiente.

yo solo quiero que este capitulo acabe_ pensó Harry, cada vez mas preocupado, al estar rodeado de los carroñeros y los Malfoy y quien sabe quien mas.

—Dicen que han capturado a Potter —explicó Narcisa sin emoción alguna—. Ven aquí, Draco. Aunque no se atrevió a mirar a Draco directamente, Harry vio de refilón cómo una figura un poco más alta que él se le aproximaba; reconoció su rostro, pálido y anguloso, aunque era tan sólo un manchón enmarcado por un cabello rubio claro. Greyback obligó a los prisioneros a darse otra vez la vuelta para colocar a Harry justo debajo de la araña de luces. —¿Y bien? ¿Qué me dices, chico? —preguntó el hombre lobo.

que no_ dijo Daphne_ dile que no.

por favor_ suplicó Ginny_ di que no.

va a decir que si_ dijeron todos, Draco no registro a ninguno de ellos, de hecho estaba haciendo esfuerzos por no encogerse ante lo que seguramente vendría en el capitulo.

Harry se hallaba enfrente de la chimenea, sobre la que habían colgado un lujoso espejo de marco adornado con intrincadas volutas; de esa forma, a través de las ranuras que formaban sus párpados, vio su propio reflejo por primera vez desde que saliera de Grimmauld Place. Tenía la cara enorme, brillante y rosada; el embrujo de Hermione le había deformado todas las facciones; el pelo negro le llegaba por los hombros, y una barba rala le cubría el mentón. De no haber sabido que era él mismo quien se contemplaba, se habría preguntado quién se había puesto sus gafas.

independientemente del hechizo si suenas diferente_ dijo Daphne pasando una mano por el cabello de Harry, dejándolo aun mas desordenado.

porque no me dejas cortarte el cabello_ preguntó Hermione.

alguna vez has cortado cabello_ preguntó Harry.

no_ respondió Hermione.

esa es la razón_ dijo Harry.

te verías bien_ dijo Hermione, haciendo una ademan sin importancia.

yo creo que es porque mientras mas diferente se vea, mejor_ dijo Ron, rodando los ojos hacia su amigo.

Decidió no decir nada, porque sin duda su voz lo delataría, y siguió evitando mirar a Draco a los ojos. —¿Y bien, Draco? —preguntó Lucius Malfoy con avidez—. ¿Lo es? ¿Es Harry Potter? —No sé… No estoy seguro —respondió Draco.

en ese momento podría haberse oído caer un alfiler mientras todos voltearon a ver a Draco sorprendidos.

tal vez no se dio cuenta_ dijo Ginny.

claro que me di cuenta_ espetó Draco, esperando que sea cierto.

Mantenía la distancia con Greyback, y parecía darle tanto miedo mirar a Harry como a éste se lo daba mirarlo a él. —¡Pues fíjate bien! ¡Acércate más! —Harry nunca había visto tan ansioso a Lucius Malfoy—. Escucha, Draco, si se lo entregamos al Señor Tenebroso nos perdonará todo lo…

y seguro le regresara a Lucy su varita_ arrulló Sirius.

y el dejara besar su túnica_ dijo Harry imitando el tono de su padrino.

—Bueno, espero que no olvidemos quién lo ha capturado, ¿verdad, señor Malfoy? —terció el hombre lobo, amenazador. —¡Por supuesto que no! ¡Por supuesto! —replicó Lucius con impaciencia.

yo pensé que se quedaría el crédito_ dijo Oliver.

que diga que lo va a dar, no quiere decir quesea cierto_ dijo Viktor.

Se acercó tanto a Harry que el muchacho, a pesar de la hinchazón de los ojos, vio con todo detalle aquel rostro, desprovisto de la palidez y la languidez habituales. Debido a su deformidad, igual que una especie de máscara, era como si Harry mirara entre los barrotes de una jaula. —¿Qué le habéis hecho? —le preguntó Lucius a Greyback—. ¿Qué le ha pasado en la cara? —No hemos sido nosotros. —Yo creo que le han hecho un embrujo punzante —especuló Lucius, y a continuación examinó con sus grises ojos la frente de Harry—. Sí, aquí tiene algo —susurró—. Podría ser la cicatriz, tensada…¡Ven aquí, Draco, y mira bien! ¿Qué opinas? Harry vio la cara de Draco muy cerca, junto a la de su padre.

si yo tampoco estoy feliz de estar tan cerca_ dijo Draco notando la mueca que hizo Harry.

me alegra que estemos de acuerdo_ dijo Harry secamente dispuesto a pelear con Malfoy si eso retrasaba la parte en la que terminaban de confirmar que era èl.

no es momento_ los regañó Narcissa.

Se parecían muchísimo, pero mientras que el padre estaba fuera de sí de emoción, la expresión de Draco era de reticencia, casi de temor. —No lo sé —insistió el chico, y se retiró hacia la chimenea, desde donde su madre contemplaba la escena. —Será mejor que nos aseguremos, Lucius —le dijo Narcisa a su esposo—. Hemos de estar completamente seguros de que es Potter antes de llamar al Señor Tenebroso. Dicen que esta varita es suya —añadió, examinando la varita de endrino—, pero no responde a la descripción de Ollivander.

porque no lo es_ dijo Harry_ tal vez esa varita los hace descartarnos_ añadió.

ojala fuera tan sencillo_ dijo Molly_ ya no hay forma de ocultar que son ustedes.

Si nos equivocamos y hacemos venir al Señor Tenebroso para nada… ¿Te acuerdas de lo que les hizo a Rowle y Dolohov? —

que les hizo_ preguntaron varios.

jóvenes_ regañó Albus con suavidad.

¿Y la sangre sucia qué? —gruñó Greyback. Harry estuvo a punto de caerse al suelo cuando los Carroñeros obligaron a los prisioneros a darse otra vez la vuelta, para que la luz cayera en esta ocasión sobre la cara de Hermione. —Espera —dijo de pronto Narcisa—. ¡Sí! ¡Sí, estaba en la tienda de Madame Malkin con Potter! ¡Y vi su fotografía en El Profeta! ¡Mira, Draco! ¿No es esa tal Granger?

no hay necesidad de sonar tan emocionada_ murmuró Fred, mientras Narcissa hacia una mueca, pero no es como que pudiera hacer algo por ellos si caían en su casa.

—Pues… no sé.

ven_ preguntó Draco_ no hay forma en que confunda a Granger, no quiero entregarlos.

eso es bueno_ dijo Sirius, mientras Narcissa apretaba la mano de su hijo.

Sí, podría ser.

no es como que realmente pueda negarlo_ dijo Draco antes de que hablaran_ es lo mejor que puedo hacer.

—¡Pues entonces, ese otro tiene que ser el hijo de los Weasley! —gritó Lucius, y rodeó a los prisioneros para colocarse enfrente de Ron—.

y así es como finalmente se descubre quienes están acompañando a Harry_ dijo Ginny.

¡Son ellos, los amigos de Potter! Míralo, Draco. ¿No es el hijo de Arthur Weasley? ¿Cómo se llama? —No sé —repitió Draco, sin mirar a los prisioneros—. Podría ser.

vamos, diles que no es_ alentaron varios.

hago lo que puedo_ dijo Draco.

gracias, supongo_ dijo Harry, Draco le dio un asentimiento.

De pronto se abrió la puerta del salón. Harry estaba de espaldas, y al oír una voz de mujer su miedo se incrementó aún más. —¿Qué significa esto? ¿Qué ha pasado, Cissy? Bellatrix Lestrange, de párpados gruesos, se paseó lentamente alrededor de los prisioneros

y llegó la que faltaba para que fuera una fiesta_ dijo Neville prácticamente escupiendo las palabras.

y se detuvo a la derecha de Harry, mirando fijamente a Hermione. —¡Vaya! —dijo con serenidad—. ¡Pero si es la sangre sucia! ¡Esa Granger! —¡Sí, sí, es Granger! —exclamó Lucius—

ahora resulta que todos me conocen_ exclamó Hermione_ me gustaba cuando tu eras la celebridad_ le dijo a Harry.

no es mi culpa que seas tan buena en hechizo_ dijo Harry "consolándola".

. ¡Y creemos que quien está a su lado es Potter! ¡Son Potter y sus amigos! ¡Por fin hemos dado con ellos! —¿Potter, Harry Potter? —farfulló Bellatrix con voz chillona, y retrocedió un poco para estudiarlo —. ¿Estás seguro? ¡En ese caso, hay que informar de inmediato al Señor Tenebroso! —Y se retiró la manga del brazo izquierdo. Al ver la Marca Tenebrosa grabada con fuego en la piel,

no_ gritó Molly.

necesitamos mas tiempo_ murmuró Harry_ algo se nos debe ocurrir para poder escapar.

Harry supo que la bruja se disponía a tocarla para llamar a su amado señor… —¡Ahora mismo iba a llamarlo! —dijo Lucius, y sujetó la muñeca de Bellatrix, impidiéndole que se tocara la Marca—.

eso es_ alentó Sirius_ peléense.

y por favor lastímense_ dijo Tonks.

Yo lo llamaré, Bella. Han traído a Potter a mi casa, y por tanto tengo autoridad para…—¿Autoridad, tú? —se burló Bellatrix e intentó liberar la mano—. ¡Se te acabó la autoridad cuando perdiste tu varita, Lucius!

odio estar de acuerdo con Bella, pero tiene razón_ dijo Andrómeda_ Lucius ya no es nadie_ todos asintieron.

¿Cómo te atreves? ¡Quítame las manos de encima!

golpéalo, querida prima_ dijo Sirius.

—Tú no tienes nada que ver con esto. Tú no has capturado al chico, ni… —Disculpe, señor Malfoy —intervino Greyback—, pero somos nosotros quienes capturamos a Potter, y el dinero de la recompensa… —¡El dinero! —exclamó Bellatrix y soltó una risotada; aún forcejaba con su cuñado y con la mano libre buscaba su varita en el bolsillo—. Quédate con el dinero, desgraciado, ¿para qué lo quiero yo?

tiene bastante_ dijo Ted_ solo quiere que su amo le diga que fue una buena chica.

tampoco lo digas así_ dijo Narcissa con una mueca.

es la verdad_ dijo Ted encogiéndose de hombros.

Yo sólo busco el honor de… de… En ese momento reparó en algo que Harry no alcanzaba a ver y se detuvo en seco. Satisfecho con la capitulación de Bellatrix, Lucius le soltó la muñeca y se arremangó. —¡Quieto! —chilló Bellatrix—. ¡No la toques! ¡Si el Señor Tenebroso viene ahora nos matará a todos! Lucius se quedó paralizado, con el dedo índice suspendido sobre la Marca Tenebrosa de su brazo. Bellatrix salió del limitado campo visual de Harry.

pero que pasó_ preguntó Viktor.

con tal de que no llamen a Voldemort no me importa_ dijo Sirius.

Sirius el nombre_ dijo Harry.

perdón cachorro_ se disculpó Sirius, supuso que si su ahijado debía empezar a no decir el nombre tampoco debería hacerlo.

—¿Qué es esto? —le oyó decir el muchacho. —Una espada —contestó un Carroñero. —¡Dámela!

que quieren con la espada_ preguntó Arthur frunciendo el ceño.

esperemos que no note que es la de Gryffindor_ dijo Dean.

—Esta espada no es suya, señora; es mía. La encontré yo. Se produjeron un estallido y un destello de luz roja, y Harry dedujo que el Carroñero había recibido un hechizo aturdidor. Sus compañeros se pusieron furiosos y Scabior sacó su varita mágica. —¿A qué se cree que está jugando, señora? —¡Desmaius! —gritó Bellatrix—. ¡Desmaius! Los Carroñeros no podían competir con ella pese a su ventaja numérica: cuatro contra una. Harry sabía que Bellatrix era una bruja sin escrupúlos y de prodigiosa habilidad.

sumado a su locura, es muy peligrosa_ dijo Andrómeda.

pero porque se puso así al ver la espada_ preguntó Draco frunciendo el ceño.

seguro ya sale_ dijo Amelia, retomando la lectura antes de que alguien mas interrumpiera.

De modo que todos los hombres cayeron al suelo, excepto Greyback, a quien obligaron a arrodillarse con los brazos extendidos. Con el rabillo del ojo, Harry vio cómo la mujer, pálida como la cera, se acercaba al hombre lobo empuñando la espada de Gryffindor. —¿De dónde has sacado esta espada? —le susurró a Greyback al mismo tiempo que le quitaba la varita de la mano sin que él opusiera resistencia. —¿Cómo se atreve? —gruñó él; la boca era lo único que podía mover, y se veía obligado a mirar a la bruja. Enseñó los afilados dientes—. ¡Suélteme ahora mismo! —¿Dónde has encontrado esta espada? —repitió ella blandiéndola ante el hombre lobo—. ¡Snape la envió a mi cámara de Gringotts!

hay Merlín_ dijo el trio palideciendo.

ahora creerá que la robaron_ dijo Katie.

pero nadie podría entrar a su bóveda, así que no tiene porque pensar que es la verdadera_ dijo Lee.

pero hay un duende con ellos_ dijo Alicia_ puede acusarlo de haberla sacado.

—Estaba en la tienda de campaña de esos chicos —contestó Greyback—. ¡Le he dicho que me suelte! Bellatrix agitó la varita y el hombre lobo se puso en pie, pero no se atrevió a acercarse a la bruja. Así que se puso a rondar detrás de un sillón, apretando el respaldo con sus curvadas y sucias uñas. —Llévate a esa escoria fuera, Draco —mandó Bellatrix señalando a los Carroñeros inconscientes—. Si no tienes agallas para liquidarlos, déjalos en el patio y ya me encargaré yo de ellos.

sentiría lastima, pero..._ la voz de Harry se desvaneció.

se lo merecen_ completaron todos, por lo menos esos miserables, no serian recompensados por atrapar a los chicos.

—No te atrevas a hablarle a Draco como si… —intervino Narcisa, furiosa, pero Bellatrix gritó: —¡Cállate! ¡La situación es más delicada de lo que imaginas, Cissy! ¡Tenemos un problema muy grave! Se levantó jadeando y examinó la empuñadura de la espada. Luego se dio la vuelta y miró a los silenciosos prisioneros. —Si de verdad es Potter, no hay que hacerle daño —masculló como para sí—. El Señor Tenebroso quiere deshacerse de él personalmente. Pero si se entera… Tengo… tengo que saber… —Se giró de nuevo hacia su hermana y ordenó—:

saber que_ preguntó Angelina.

como entraron a su bóveda, supongo_ dijo George.

¡Llevad a los prisioneros al sótano mientras pienso qué podemos hacer! —Ésta es mi casa, Bella. No consiento que nos des órdenes en… —¡Haz lo que te digo! ¡No tienes ni idea del peligro que corremos! —chilló Bellatrix. Daba miedo verla de lo enloquecida que parecía; un hilillo de fuego salió de su varita e hizo un agujero en la alfombra. Narcisa vaciló un instante y luego ordenó al hombre lobo: —Llévate al sótano a estos prisioneros, Greyback.

si, llévenlos_ dijo Sirius_ el sótano es bueno.

les dará tiempo para planear como salir de ahí_ asintió Remus.

—Un momento —saltó Bellatrix—. A todos excepto… excepto a la sangre sucia. Greyback soltó un gruñido de placer.

no_ gritaron varios, pero nadie mas fuerte que Harry y Ron, mirando a Hermione mientras ella palidecía antes de respirar hondo como preparación para lo que seguía.

—¡No! —gritó Ron—. ¡Ella no! ¡Cójanme a mí! Bellatrix le dio una bofetada que resonó en la sala. —

oh Ron_ dijo Hermione espirando e brazo para apretar la mano de Ron, que intentó sonreírle, pero parecía una mueca, mientras todos lo veían con un renovado respeto.

Si muere durante el interrogatorio, tú serás el siguiente —lo amenazó la bruja—. En mi escalafón, los traidores a la sangre van después de los sangre sucia. Llévalos abajo, Greyback, y asegúrate de que están bien atados, pero no les hagas nada… de momento. Le devolvió la varita al hombre lobo, y a continuación sacó un puñal de plata de la túnica y cortó las cuerdas que ataban a Hermione.

todos pudieron escuchar como Hermione tragaba aire completamente aterrorizada.

tu puedes Mione_ dijo Fred, abrazándola casi dolorosamente_ ella no podrá contigo.

por supuesto que no_ dijo Ron_ tu eres mas fuerte, Mione_ dijo Ron, Harry asintió sin atreverse a decirle una palabra.

Tras separarla de los otros prisioneros, la llevó hasta el centro de la habitación arrastrándola por el cabello. Entretanto, Greyback obligó a los demás a salir por otra puerta que daba a un oscuro pasillo; iba con la varita en alto, ejerciendo con ella una fuerza invisible e irresistible. —¿Creéis que me dejará a la chica cuando haya terminado con ella? —preguntó Greyback con voz melosa mientras los obligaba a avanzar por el pasillo—. Yo diría que al menos podré darle un par de mordiscos,

ese maldito nunca vio una chica o que_ preguntó Fred, mientras trataba de calamar los temblores de su novia.

el no le va a hacer nada, Fred_ dijo Harry, sin mirar a su amiga_ te lo prometo_ Fred asintió.

¿no, pelirrojo? Harry notaba los temblores de Ron. Los obligaron a bajar por una empinada escalera, todavía atados, de modo que corrían el peligro de resbalar y partirse el cuello. Al pie de la escalera había una gruesa puerta que Greyback abrió con un golpecito de su varita; forzó a los prisioneros a entrar en una húmeda y fría estancia y los dejó allí, a oscuras. El eco que produjo la puerta del sótano al cerrarse de golpe todavía no se había apagado cuando oyeron un largo y desgarrador grito proveniente del piso superior. —

ahhh_ gritó Hermione con fuerza, apartando su cuerpo contra Fred como si eso pudiera minimizar el dolor.

Mione_ dijo Harry lo mas bajo que había susurrado alguna vez, estirándose para tocarla, pero sin atreverse al final.

¡Hermione! —chilló Ron, y empezó a retorcerse y forcejear con las cuerdas que los sujetaban, haciendo que Harry se tambaleara—. ¡Hermione! —¡Cállate! —le ordenó éste—. ¡Cállate, Ron! Tenemos que encontrar la forma de salir de… —¡Hermione! ¡Hermione! —

Ron, tienes que calmarte para que salgamos de ahí_ dijo Harry.

no creo que pueda serte de ayuda_ dijo Ron con una pequeña mueca_ especialmente con el enamoramiento que parezco tener por Hermione_ añadió en voz baja.

lo único que vas a lograr es que la perra lo disfrute mas_ dijo Sirius con suavidad_ si quieres ayudar a Hermione, tienen que ponerse a pensar.

Necesitamos un plan, deja ya de gritar. Hemos de librarnos de estas cuerdas… —¿Harry? —se oyó susurrar en la oscuridad—. ¿Ron? ¿Sois vosotros? Ron paró de gritar. Notaron un movimiento cerca de ellos, y entonces Harry vio que se acercaba alguien. —Eh, ¿sois Harry y Ron? —¿Luna, Luna, eres tú? —¡Sí, soy yo!

Luna_ gritaron todos, mientras Luna parecía sorprendida, .

estas bien_ dijo Theo, besando su frente repetidamente.

eso es muy bueno_ dijo Ginny_ los chicos la sacaran de ahí.

¡Oh, no! ¡Confiaba en que no os capturarían! —¿Puedes ayudarnos a soltar estas cuerdas, Luna? —pidió Harry. —Sí, claro, supongo que sí… Por aquí hay un clavo viejo que usamos cuando necesitamos romper algo… Esperad un momento… Hermione volvió a gritar en el piso superior,

lo mismo pasó en la sala, Hermione volvió a gritar mas fuerte que la primera vez.

duele_ gimió Hermione.

donde te duele Mione_ preguntó Harry sobando su espalda, mientras Fred sobaba sus piernas, al ver que las encogía y estiraba.

y los chicos oyeron gritar también a Bellatrix, pero no entendieron lo que decía,

yo te puedo decir lo que debe estar diciendo_ dijo Hermione con los dientes apretados.

porque Ron reanudó sus berridos: —¡Hermione! ¡Hermione! —

oh, Ron_ dijo Astoria rodeando la cintura de Ron con los brazos.

Señor Ollivander… —le oyó decir Harry a Luna—. Señor Ollivander, ¿tiene usted el clavo?

Ollivander también esta bien_ dijeron varios.

Si no le importa apartarse un poquito… Me parece que estaba junto a la jarra de agua… —La muchacha regresó al cabo de unos segundos—. Tendréis que estaros quietos. Harry notó cómo Luna hincaba el clavo en las duras fibras de la cuerda para deshacer los nudos. En ese momento volvieron a oír la voz de Bellatrix: —¡Te lo preguntaré una vez más! ¿De dónde sacasteis esta espada? ¿De dónde? —La encontramos… la encontramos… ¡Oh, por favor! —Hermione soltó un alarido.

y otro grito, que hizo que los Weasley la miraran con mueca de dolor, sintiéndose impotentes al no poder hacer nada para ayudarla.

pero eso no es mentira_ dijo Minerva_ ya déjela_ pidió.

por favor_ gimió Molly, llorando en el hombro de su esposo.

Ron se retorció de nuevo, y el herrumbroso clavo estuvo a punto de perforar la muñeca de Harry. —¡Haz el favor de estarte quieto, Ron! —susurró Luna—. No veo lo que hago… —¡Busca en mi bolsillo! —urgió Ron—. ¡Llevo un desiluminador, y está cargado de luz! Unos segundos más tarde se oyó un chasquido, y las esferas de luz que el desiluminador había absorbido de las lámparas de la tienda iluminaron el sótano, pero al no poder volver a su fuente, se quedaron allí suspendidas, como pequeños soles, inundando de luz la celda subterránea. Harry vio entonces a Luna, pálida y de ojos desorbitados,

en lo que cabe pareces estar bien_ dijo Theo.

eso es bueno_ dijo Luna_ no parece haber un impedimento para que podamos ir por Hermione y salir de ahí.

y al inmóvil Ollivander, el fabricante de varitas, acurrucado en el suelo, en un rincón; luego giró la cabeza y observó a sus dos compañeros de cautiverio: Dean y Griphook, el duende, que parecía semiinconsciente y se mantenía en pie gracias a las cuerdas que lo ataban a los humanos. —Así resulta mucho más fácil. Gracias, Ron —dijo Luna mientras terminaba de cortar las ataduras —. ¡Hola, Dean!

Hola Luna_ dijo Dean, agitando la mano.

estas muy callado en el libro_ dijo Seamus.

debo estar esperando que las cosas se calmen para ver como vamos a salir de eso_ dijo Dean.

La voz de Bellatrix volvió a llegar desde arriba: —¡Mientes, asquerosa sangre sucia, y yo lo sé! ¡Has entrado en mi cámara de Gringotts! ¡Di la verdad! ¡Confiesa! Otro grito estremecedor…

solo un poco mas gatita_ dijo Sirius cuando ella volvió a gritar_ esto acabara pronto.

duele mucho_ gimió.

—¡Hermione! —¿Qué más os llevasteis de allí? ¿Qué más tenéis? ¡Dime la verdad o te juro que te atravieso con este puñal! —

Hermione se encogió lo mas que pudo sobre el regazo de Fred que ya no tenia idea de como acomodarla, pero sabiendo que de cualquier manera no importaría.

¡Ya está! Harry notó cómo las cuerdas se soltaban; se dio la vuelta frotándose las muñecas y vio que Ron ya se afanaba por el sótano, mirando el techo en busca de una trampilla.

muy bien, Ron_ dijo Charlie_ empieza a buscar salidas.

no hay ninguna_ dijo Draco.

shhhh_ le dijeron Harry y Ron.

Dean, con la cara magullada y ensangrentada, le dio las gracias a Luna y se levantó tembloroso;

eso explica porque no hablabas_ dijo Seamus.

me gustaba mas la versión de Dean_ dijo Parvati rodeándolo con los brazos.

pero Griphook, cuya tez morena estaba cubierta de cardenales, se desplomó en el suelo; parecía desorientado y semidesmayado. Ron intentaba desaparecerse sin varita mágica.

incluso con varita, dudo que puedan desaparecer de ahi_ dijo Draco.

pues dinos como salir de ahí_ exigió Harry.

es que ese el punto_ dijo Draco_ no se puede.

—No hay ninguna salida, Ron —indicó Luna contemplando los infructuosos esfuerzos del chico—. Este sótano está hecho a prueba de fugas; al principio yo también lo intenté. El señor Ollivander lleva aquí mucho tiempo, y también lo ha probado todo.

lo que decía, no hay salida_ dijo Draco.

pues de alguna manera tendremos que encontrar_ dijo Harry, no iba a permitir que Bellatrix matara a Hermione.

Hermione seguía chillando; el sonido de sus gritos recorría a Harry como un dolor físico.

cuando Hermione volvió a gritar, Harry se estremeció, pero lo ignoro concentrado en el libro para no perderse algún detalle que lo ayude salir de ese lugar.

Apenas consciente del intenso dolor que le producía la cicatriz, él también se puso a dar vueltas por el sótano, palpando las paredes en busca de no sabía qué, aun consciente de que era inútil.

vamos, Harry, no te rindas, tienes que centrarte en salir de ahí_ dijo Remus_ es lo único que importa.

lo sé_ dijo Harry entre dientes, intentando ignorar el dolor que sentía.

—¿Qué más os llevasteis? ¿Qué más? ¡Contéstame! ¡Crucio! Los lamentos de Hermione resonaban en el piso de arriba;

Hermione dejó salir el grito mas fuerte hasta el momento.

ya basta_ suplicó Hermione_ Freddy haz que pare_ lloró, aferrándose a su túnica como si su vida dependiera de ello.

solo un poquito mas_ dijo Fred_ ya casi acaba_ empezó a besarla como intentando distraerla del dolor.

Ron sollozaba mientras golpeaba las paredes con los puños, y Harry, desesperado, cogió el monedero de Hagrid que le colgaba del cuello y sacó la snitch de Dumbledore. La agitó, esperando tal vez un milagro, pero no ocurrió nada.

me temo que no es ahí donde te servirá_ dijo Albus, habiendo perdido el brillo en sus ojos.

Luego agitó también la rota varita de fénix, pero había quedado completamente inservible; entonces el fragmento de espejo cayó al suelo y Harry vio un intenso destello azul… El ojo de Dumbledore lo miraba desde el espejo.

si_ dio Harry esperanzado_ Dumbledore no ayudara.

ese no soy yo_ dijo Albus, frunciendo el ceño, preguntándose si su hermanos podría haber obtenido de alguna manera el otro espejo.

—¡Ayúdanos! —le suplicó, abrumado—. ¡Estamos en el sótano de la Mansión Malfoy! ¡Ayúdanos! El ojo parpadeó, pero enseguida desapareció. Harry ni siquiera estaba seguro de haberlo visto.

por favor que sea real_ empezaron a rogar todos.

no me importa quien es_ dijo Tonks_ con tal de que los ayude.

creo que lo hará_ dijo Albus aun contemplando la posibilidad.

Inclinó el fragmento de espejo hacia un lado y otro, pero sólo vio el reflejo de las paredes y el techo del sótano; arriba, Hermione gritaba cada vez más fuerte, y a su lado Ron no paraba de bramar: «¡Hermione! ¡Hermione!» —¿Cómo entrasteis en mi cámara? —preguntó Bellatrix—. ¿Os ayudó ese desgraciado duende que está en el sótano? —¡Lo hemos conocido esta noche! —gimoteó Hermione—. Nunca hemos estado en su cámara. ¡Ésta no es la espada verdadera! ¡Es una copia, sólo una copia! —¿Una copia? —repitió Bellatrix con voz estridente—.

no puedo creer que estés mintiéndole en ese momento_ dijo Millicent, levantando las cejas.

no podemos permitir que sepa que es la espada real_ logró gemir, Hermione.

estoy orgulloso de ti_ murmuró Fred besando una lado de su cabeza_ ya acabó_ gesticuló con los labios hacia Amelia, que reviso el capitulo y negó.

¡Mentirosa! —¡Podemos comprobarlo fácilmente! —exclamó Lucius—. ¡Ve a buscar al duende, Draco; él sabrá decirnos si la espada es auténtica o no! Harry se acercó presuroso a Griphook, acurrucado en el suelo. —Griphook —le susurró acercando los labios a su puntiaguda oreja—, debes decirles que esa espada es una falsificación; no deben saber que es la auténtica. Por favor, Griphook…

ojala lo haga_ dijo Percy.

lo hará_ dijo Bill_ sabe que ellos son su única esperanza de salir de ese lugar.

El muchacho oyó pasos en la escalera que conducía al sótano y, un momento más tarde, la temblorosa voz de Draco bramó detrás de la puerta: —¡Apartaos y poneos en fila en la pared del fondo! ¡No intentéis hacer nada, o moriréis! Los prisioneros obedecieron. Cuando la llave giró en la cerradura, Ron accionó el desiluminador y las luces fueron absorbidas por éste, dejando el sótano a oscuras. Entonces la puerta se abrió de golpe; Malfoy, pálido pero decidido, entró con la varita en alto, agarró al menudo duende por un brazo y lo sacó a rastras. Cerró de nuevo la puerta y en ese preciso instante un fuerte «¡crac!» resonó en el sótano.

seria lindo si te olvidaras de cerrar la puerta_ dijo Harry_ te lo agradeceríamos siempre.

no puedo hacer eso, Potter_ dijo Draco.

Ron volvió a accionar el desiluminador y salieron tres esferas de luz que se quedaron suspendidas en el aire, revelando a Dobby, el elfo doméstico, que acababa de aparecerse en medio de los prisioneros.

Dobby_ exclamaron todos, sumamente felices.

llamaron a Dobby_ preguntó Dobby, apareciéndose.

no Dobby_ dijo Harry sonriéndole_ perdón por molestarte.

Harry Potter no molesta_ dijo Dobby, antes de desaparecer.

amo a ese elfo_ dijo Harry.

—¡Dob…! Harry cogió a Ron por el brazo para que no gritara, y éste puso cara de susto al darse cuenta del error que habría cometido. A través del techo oyeron pasos en el piso de arriba, sin duda Draco conduciendo a Griphook ante Bellatrix. Dobby tenía muy abiertos sus enormes ojos con forma de pelotas de tenis, y temblaba desde los pies hasta la punta de las orejas: había regresado a la casa de sus antiguos amos y era evidente que estaba muerto de miedo.

pero aun esta ahí_ dijo Sirius_ es tan valiente.

el mas valiente de los elfos_ dijo Harry, mas tranquilo ahora que Dobby estaba ahí, sabia que el los sacaría.

—Harry Potter —dijo con un hilo de voz—, Dobby ha venido a rescatarte. —Pero ¿cómo has…? Un alarido espeluznante ahogó las palabras de Harry: estaban torturando otra vez a Hermione,

no otra vez_ sollozó Hermione, ya si fuerza para nada mas.

ya vamos, Mione_ dijo Harry.

solo unos minutos mas_ dijo Ron.

así que el chico decidió ir al grano: —¿Puedes desaparecerte de este sótano, Dobby? —El elfo asintió agitando las orejas—. ¿Y puedes llevarte a humanos contigo? —Volvió a asentir—. Muy bien.

como siempre Malfoy, descartando a los elfos_ dijo Harry_ su soberbia le va a salir uy cara_ todos asintieron, sabiendo lo que pasaría si lograban escapar.

Pues quiero que cojas a Luna, Dean y el señor Ollivander y los lleves a… a… —A casa de Bill y Fleur —dijo Ron—. ¡Al Refugio, en las afueras de Tinworth! El elfo asintió una vez más.

bien, vayan a casa_ dijo Bill_ nosotros los cuidaremos.

—Y luego quiero que vuelvas aquí —añadió Harry—. ¿Podrás hacerlo, Dobby? —Claro, Harry Potter —susurró el pequeño elfo. Se aproximó rápidamente al señor Ollivander, que estaba semiinconsciente, lo cogió de la mano y luego tendió la otra mano a Luna y Dean, pero ninguno de los dos se movió. —¡Queremos ayudarte, Harry! —susurró Luna. —No podemos dejarte aquí —dijo Dean. —

exacto_ dijeron ambos_ solo dinos que hacer_ añadió Dean.

es mejor que se vayan_ dijo Kingsley_ las cosas pueden complicarse si Dobby tiene que sacarlos a todos juntos, estando frente a los mortifagos.

pero son demasiados para que vayan solo_ dijo Luna_ serian solo los dos, porque Hermione no creo que este en condiciones de luchar.

tendrá que ser suficiente_ dijo Harry.

¡Idos! ¡Nos veremos en casa de Bill y Fleur! Mientras hablaba, a Harry cada vez la dolía más la cicatriz, y al bajar la vista, no vio al fabricante de varitas, sino a otro individuo tan anciano como él e igual de delgado, pero que reía con sorna. —¡Mátame, Voldemort! ¡No me importa morir! Pero con mi muerte no conseguirás lo que buscas. Hay tantas cosas que no entiendes…. Harry sintió la furia de Voldemort, pero en ese momento Hermione volvió a gritar; el muchacho ahuyentó de su mente toda emoción ajena y se concentró en el sótano y los peligros que lo amenazaban.

ya tendrás tiempo para esa visión y analizar que significa_ dijo Arthur_ ahora solo concéntrate en lo que tienes que hacer.

—¡Idos! —suplicó Harry a Luna y Dean—. ¡Idos! ¡Nosotros os seguiremos, pero marchaos ya! Los chicos se agarraron a los dedos del elfo. Se oyó otro fuerte «¡crac!» y Dobby, Luna, Dean y Ollivander se esfumaron. —¿Qué ha sido eso? —gritó Lucius Malfoy en el piso de arriba—. ¿Lo habéis oído? ¡Ese ruido en el sótano! —Harry y Ron intercambiaron una mirada—.

eso es bueno_ dijo Moody_ seguramente mandaran a alguien a revisar y podrán aprovechar para escapar.

¡Draco! ¡No, llamad a Colagusano!

debimos imaginar que él también estaría ahí_ dijeron los merodeadores apretando los puños.

¡Que vaya él a ver qué pasa! Oyeron pasos en el salón y luego un silencio sepulcral. Harry dedujo que arriba estaban muy atentos a cualquier ruido proveniente del sótano. —Tendremos que derribarlo e inmovilizarlo —le susurró Harry a Ron. No tenían alternativa: si alguien comprobaba que faltaban tres prisioneros estarían perdidos—.

hagan lo que tengan que hacer_ dijo Sirius_ no es como que Peter no se lo merezca_ añadió encogiéndose de hombros.

Deja las luces encendidas —añadió. Entonces oyeron que alguien bajaba por la escalera y se arrimaron contra la pared, uno a cada lado de la puerta. —¡Retiraos! —ordenó Colagusano—. Apartaos de la puerta. Voy a entrar. La puerta se abrió de golpe y Colagusano escudriñó rápidamente el sótano, iluminado por los tres diminutos soles flotantes y en apariencia vacío. Y al punto Harry y Ron se abalanzaron sobre él.

eso es chicos_ dijo Daphne_ atenlo rápido para que puedan escapar.

Ron le agarró la mano con que sostenía la varita y le levantó el brazo, y Harry le tapó la boca con una mano para que no gritara. Pelearon en silencio; la varita de Colagusano lanzaba chispas y su mano de plata se cerró alrededor del cuello de Harry.

será mejor que te suelte_ gruñó Sirius.

ustedes pueden_ alentó Hermione, tan bajo que casi no la oyeron.

—¿Qué pasa, Colagusano? —dijo Lucius Malfoy desde el piso superior. —¡Nada! —contestó Ron en una pasable imitación de la jadeante voz de Colagusano—.

así se hace, Ron_ felicitó George.

¡No pasa nada! Harry apenas podía respirar. —¿Vas a matarme? —logró decir el muchacho intentando soltarle los dedos metálicos—. ¡Te salvé la vida! ¡Me debes una, Colagusano! Los dedos de plata se aflojaron y Harry, que no se lo esperaba, quedó libre, pero, aun presa del asombro, no le quitó la mano de la boca a Colagusano,

no puedo creer que te soltara_ dijo Ron.

esto significa que Colagusano puede redimirse_ preguntó Dennis.

no_ dijo Sirius_ no sé porque lo soltó, pero Peter es incapaz de traicionar a Voldemort.

que, asustado, abrió mucho los ojos —pequeños y vidriosos, como de rata—, al parecer tan extrañado como Harry de lo que acababa de hacer su mano, del brevísimo impulso de clemencia que aquel gesto había delatado. Entonces siguió peleando con más vigor, como para compensar ese momento de debilidad.

eso parece mas a Peter_ dijo Sirius.

no hay forma en que los ayude en algo_ asintió Remus.

—Y esto nos lo quedamos —dijo Ron en voz baja, arrancándole la varita a Colagusano. Una vez despojado de su varita,

muy bien, ármense de toda las varitas que puedan_ aprobó Moody.

Pettigrew se vio impotente y el miedo le dilató las pupilas. Y en vez de mirar a Harry a la cara, desvió la vista hacia otro lugar, al mismo tiempo que sus dedos de plata se acercaban inexorablemente a su propio cuello. —

como_ preguntaron varios.

la mano que le dio el innombrable_ dijo Remus_ debió haberla maldecido para que nunca vulva a duda.

No… Instintivamente, Harry trató de retenerle la mano, pero no había manera de detenerla.

no pierdas el tiempo, Harry_ dijo Sirius_ Hermione los necesita_ le recordó, Peter no valía la pena que alargaran el sufrimiento de Hermione.

La herramienta de plata con que Voldemort había provisto al más cobarde de sus vasallos se había vuelto contra su desarmado e inhabilitado dueño: Pettigrew estaba cosechando los frutos de su vacilación, de aquel breve instante de piedad, y su propia mano lo estrangulaba. —¡No! Ron también había soltado a Colagusano, y ambos amigos intentaron separarle los dedos metálicos del cuello, pero sus esfuerzos eran inútiles: Pettigrew se estaba poniendo morado. —¡Relashio! —dijo Ron apuntando a la mano de plata con la varita, pero no consiguió nada.

Voldemort le dio esa mano para matarlo si vacilaba alguna vez_ dijo Albus_ no hay nada que ustedes puedan hacer.

solo déjenlo y váyanse de ahí_ dijo Remus.

Pettigrew cayó de rodillas, y en ese instante Hermione lanzó un grito desgarrador en el piso de arriba. Colagusano, completamente amoratado, puso los ojos en blanco, tuvo un último espasmo y se quedó inmóvil.

Sirius y Remus se miraron antes de volver a la lectura.

no sienten algo en este momento_ preguntó Ginny con cuidado_ fue amigo suyo durante muchos años.

he querido matarlo durante catorce años_ dijo Sirius encogiéndose de hombros.

yo lloré su muerte hace catorce años_ dijo Remus, imitando el gesto de Sirius.

Harry y Ron se miraron. De inmediato abandonaron el cadáver de Colagusano en el suelo, subieron corriendo la escalera y se encaminaron hacia el oscuro pasillo que conducía al salón. Avanzaron con sigilo hasta llegar a la puerta entreabierta. Desde allí vieron claramente a Bellatrix y Griphook, que sujetaba la espada de Gryffindor con sus manos de largos dedos; Hermione, tendida a los pies de Bellatrix, apenas se movía.

por lo menos ya la dejó_ dijo George, viendo como Hermione parecía perder aun mas fuerza, recostada contra su gemelo.

—¿Y bien? —le dijo Bellatrix al duende—. ¿Es la espada auténtica? Harry esperó, conteniendo la respiración y combatiendo el dolor de la cicatriz. —No —dijo Griphook—. Es una falsificación. —¿Estás… seguro? —insistió Bellatrix con voz entrecortada—. ¿Completamente seguro? —Sí —afirmó el duende. El alivio iluminó la cara de la bruja, de la que desapareció toda señal de tensión.

le creyó_ suspiró Ron.

esto significa que solo tiene unos minutos para escapar_ di Rufus, sabiendo que estaban a punto de llamar a Voldemort.

—Bien —dijo, y con un somero golpe de la varita le hizo otro profundo corte en la cara al duende, que se derrumbó gritando de dolor a los pies de Bellatrix. Ella lo apartó de una patada—. Y ahora —dijo con voz triunfal—, llamaremos al Señor Tenebroso. Se retiró la manga y tocó la Marca Tenebrosa con el dedo índice. Harry sintió como si su cicatriz volviera a abrirse y dejó de ver su entorno. Ahora él era Voldemort y el esquelético mago que se hallaba ante él reía mostrando una boca desdentada; aquel llamamiento lo había enfurecido: ya se lo había advertido, les había dicho que no lo llamaran más, a menos que hubieran capturado a Potter. Si se habían equivocado… —

ellos estarán acabados_ dijo Blaise, que había estado bastante callado.

como dijo Fred, puede moverse muy rápido_ dijo Ginny así que muévanse para que cuando llegue, no los encuentre.

¡Mátame! —dijo el anciano—. ¡No vencerás! ¡No puedes vencer! ¡Esa varita nunca será tuya, jamás! La ira de Voldemort estalló y un chorro de luz verde inundó la celda de la prisión; el frágil anciano se elevó de su duro camastro y volvió a caer, inerte;

Albus, cerró los ojos por un breve momento, no sabia como sentirse ante eso, o el hecho de que no le había dicho a Voldemort quien era el ultimo duelo de la varita.

entonces Voldemort se acercó a la ventana, sin poder controlar su cólera… Si no tenían una buena razón para hacerlo regresar, recibirían su merecido. —Y creo que podemos prescindir de la sangre sucia —dijo Bellatrix—. Puedes llevártela si quieres, Greyback.

no_ gritó Fred, enderezándose en su asiento.

creo que voy a vomitar_ dijo Hermione, sujetándose el estomago con una mano.

—¡Nooooooo! Cuando Ron irrumpió en el salón, Bellatrix se dio la vuelta sobresaltada y lo apuntó con la varita. —¡Expelliarmus! —gritó el chico apuntándola a su vez con la varita de Colagusano, y la de la bruja saltó por los aires. Harry, que había entrado detrás de Ron, la atrapó al vuelo. Lucius, Narcisa, Draco y Greyback también se volvieron.

eso es Ron_ dijeron sus hermanos.

muy bien hecho_ dijo Harry palmeándole la espalda.

Harry gritó «¡Desmaius!» y Lucius Malfoy cayó al fuego de la chimenea. De las varitas de Draco, Narcisa y Greyback salieron chorros de luz, pero Harry se lanzó al suelo y rodó detrás de un sofá para esquivarlos.

vamos, Harry_ dijo Tonks_ acaba con ellos.

—¡Deteneos o la mato! Jadeando, Harry asomó la cabeza. Bellatrix tenía agarrada a Hermione, que parecía inconsciente, y amenazaba con clavarle el puñal en el cuello. —Soltad las varitas —espetó la bruja—. ¡Soltadlas, o comprobaremos lo sucia que tiene la sangre esta desgraciada!

ella no es la desgraciada_ le gritó Sirius al libro_ falta mucho para que acabe este capitulo_ preguntó a Amelia.

solo un poco mas_ dijo Amelia.

Ron permaneció inmóvil aferrando la varita de Colagusano, pero Harry se incorporó, sin soltar la varita de Bellatrix. —¡He dicho que las soltéis! —chilló ella, e hincó la punta del puñal en el cuello de Hermione, del que salieron unas gotas de sangre.

chicos no_ dijo Hermione.

no tenemos opcion_ respondieron ambos.

—¡Está bien, de acuerdo! —gritó Harry, y dejó caer la varita junto a sus pies. Ron hizo otro tanto y ambos levantaron las manos. —¡Muy bien! —dijo Bellatrix mirándolos con ensañamiento—. ¡Recógelas, Draco! ¡El Señor Tenebroso está a punto de llegar, Harry Potter! ¡Se acerca tu hora! Harry lo sabía; tenía la impresión de que la cabeza iba a estallarle, y mientras tanto veía a Voldemort surcando el cielo, sobrevolando un mar oscuro y tempestuoso; pronto estaría lo bastante cerca para aparecerse, y a él no se le ocurría ninguna forma de escapar.

no pienses así_ dijo Blaise_ ya llegaron hasta ahí, algo se les va a ocurrir.

Dobby_ dijo Luna_ Dobby esta a punto de llegar por ustedes, solo tienen que ganar tiempo.

no tenemos tiempo_ dijo Harry, pero sabia que Dobby era su única esperanza.

—Y ahora —añadió Bellatrix en voz baja mientras Draco volvía con las varitas—, Cissy, creo que deberíamos atar de nuevo a estos pequeños héroes, mientras el hombre lobo se encarga de la señorita Sangre Sucia. Estoy segura de que al Señor Tenebroso no le importará que te quedes con la chica, Greyback, después de lo que has hecho esta noche. Justo cuando Bellatrix pronunció «noche» se oyó un extraño chirrido proveniente del techo. Todos miraron hacia arriba y vieron temblar la araña de cristal; entonces, con un crujido y un amenazador tintineo, ésta se desprendió del techo.

eso_ dijeron varios.

Dobby debe haber regresado_ dijo Theo.

Bellatrix, que se hallaba justo debajo, soltó a Hermione dando un chillido y se lanzó hacia un lado. El artefacto cayó encima de Hermione y el duende con un estallido de cadenas y cristal.

estas bien, cariño_ preguntó Fred, Hermione solo suspiró, lo que todos tomaron como una buena señal.

Relucientes fragmentos de cristal volaron en todas direcciones y Draco se dobló por la cintura, tapándose la ensangrentada cara con las manos. Ron corrió a rescatar a Hermione de debajo de la lámpara y Harry aprovechó la oportunidad: saltó por encima de una butaca y le arrebató las tres varitas a Draco; apuntó con todas a Greyback y chilló: «¡Desmaius!» Alcanzado por el triple hechizo, el hombre lobo se elevó hasta el techo y luego cayó al suelo.

bien_ exclamaron varios.

ahora ya nada podrá contra ustedes_ dijo Arthur.

Mientras Narcisa arrastraba a Draco para ponerlo a cubierto, Bellatrix, con el pelo alborotado, se puso en pie empuñando el puñal de plata. De pronto Narcisa apuntó con su varita al umbral de la puerta. —¡Dobby! —gritó, y hasta Bellatrix se quedó paralizada—.

la cara de Narcissa debió ser increíble en ese momento_ dijo Andrómeda_ Sirius asintió.

no puedo imaginarme saber que quien fue tu elfo, esta luchando contra ti_ dijo Viktor, varios asintieron.

¡Tú! ¿Has sido tú el que ha soltado la araña de…? El diminuto elfo entró trotando en la habitación, señalando con un tembloroso dedo a su antigua dueña. —¡No le haga daño a Harry Potter! —chilló. —¡Mátalo, Cissy! —bramó Bellatrix, pero se oyó otro fuerte «¡crac!», y la varita de Narcisa también saltó por los aires y fue a parar al extremo opuesto del salón. —¡Maldito payaso! —rugió Bellatrix—. ¿Cómo te atreves a quitarle la varita a una bruja? ¿Cómo te atreves a desafiar a tus amos? —¡Dobby no tiene amos! —replicó el elfo—. ¡Dobby es un elfo libre, y Dobby ha venido a salvar a Harry Potter y sus amigos!

díselo Dobby_ gritaron tan fuerte que Dobby volvió a aparecer.

llamaron_ preguntó Dobby.

no Dobby_ dijo Harry_ pero gracias por venir_ le sonrió con cariño_ Dobby correspondió la sonrisa y volvió a desaparecer.

Harry apenas veía de dolor. Sabía, intuía, que sólo disponían de unos segundos antes de que llegara Voldemort. —¡Cógela, Ron! ¡Y vámonos! —Le lanzó una varita y se agachó para sacar a Griphook de debajo de la lámpara. Levantó al duende, que todavía no había soltado la espada,

Bill hizo una mueca ante eso, sabiendo que el duende intentaría quedarse con la espada de Gryffindor.

y se lo cargó al hombro; a continuación, le dio la mano a Dobby, giró sobre sí mismo y se desapareció. Mientras se sumía en la oscuridad, vio el salón por última vez: las pálidas e inmóviles figuras de Narcisa y Draco, el rastro rojizo del cabello de Ron, la borrosa línea plateada del puñal de Bellatrix, que cruzaba la habitación hacia el sitio de donde el muchacho estaba esfumándose…

vamos_ dijeron varios inclinándose en sus asientos.

«La casa de Bill y Fleur… El Refugio… La casa de Bill y Fleur…», se dijo. Se había desaparecido hacia lo desconocido; lo único que podía hacer era repetir el nombre de su destino y confiar en que eso bastara para llegar hasta allí. El dolor de la frente lo traspasaba, acusaba el peso del duende y notaba la hoja de la espada rebotándole contra la espalda. Dobby le tiraba de la mano y Harry se preguntó si el elfo estaría intentando tomar las riendas y conducirlos en la dirección correcta; le apretó los dedos para darle a entender que a él le parecía bien…

es lo mejor_ dijo Remus_ Dobby sabe que hace.

por supuesto que si_ dijo Harry por fin respirando aliviado después de un capitulo que se le había hecho eterno.

De pronto tocaron tierra firme y olieron a aire salado. Harry cayó de rodillas, soltó la mano de Dobby e intentó depositar suavemente a Griphook en el suelo. —¿Estás bien? —preguntó al ver que el duende se movía, pero Griphook se limitó a gimotear. Harry escudriñó los oscuros alrededores. Creyó distinguir una casita a escasa distancia, bajo un amplio y estrellado cielo, y le pareció que había gente en ella. —¿Es El Refugio, Dobby? —preguntó en voz baja, aferrando las dos varitas que se había llevado de la casa de los Malfoy, preparado para defenderse si era necesario—. ¿Hemos venido a donde queríamos, Dobby?… Miró alrededor. El pequeño elfo estaba a sólo unos palmos de él. —¡Dobby!

que_ preguntó Harry que pasó_ exigió saber.

lo sabremos en un momento, Harry_ dijo Sirius_ solo deja que Amelia continúe la lectura.

no me gusta su expresión_ murmuró Harry viendo la mueca que hacia la novia de su padrino.

! El elfo se tambaleó un poco; las estrellas se reflejaban en sus enormes y brillantes ojos. Ambos bajaron la mirada hacia la empuñadura del puñal que, clavado en el pecho de Dobby, subía y bajaba al compás de su respiración.

noooo_ gritó Harry, lo mas fuerte que podía_ no puede ser, se suponía que ya todo estaba bien y..._ se interrumpió, Ron le puso una mano en el hombro como muestra de apoyo, mientras derramaba unas lagrimas y no era el único.

—¡Dobby! ¡No! ¡Que alguien me ayude!—gritó Harry mirando hacia la casa, a través de cuyas ventanas se veía gente moviéndose—. ¡Que alguien me ayude! No sabía ni le importaba si eran magos o muggles, amigos o enemigos; lo único que le preocupaba era la mancha oscura que se extendía por el pecho de Dobby y la mirada suplicante del elfo, que le tendía los delgados brazos. El muchacho lo cogió y lo tumbó de lado sobre la fría hierba. —No, Dobby. No te mueras… No te mueras…

por favor Dobby_ pidió Harry_ por favor.

que necesita, Harry Potter_ preguntó Dobby, volviendo aparecer como si estuviera a la espera de su nombre y así era, se la había hecho muy raro que lo llamaran tanto y luego le dijeran que no querían nada.

Dobby_ dijo Harry atrayendo al elfo a un abrazo, el pequeño elfo se sorprendió, pero palmeo la espalda de Harry.

Harry Potter esta bien_ preguntó Dobby, Harry se coó las lágrimas y asintió.

si, perdón por volverte a molestar_ dijo Harry, sin estar dispuesto a decirle al elfo lo que había pasado.

cuando Dobby se acabó, la lectura siguió.

Los ojos del elfo lo enfocaron, y los labios le temblaron al articular sus últimas palabras: —Harry… Potter… Dobby se estremeció un poco y se quedó inmóvil, y sus ojos se diseñaron en dos enormes y vidriosas esferas salpicadas del resplandor de las estrellas que ya no podrias ver.

es el final del capitulo_ dijo Amelia cerrando el libro, haciendo que en el comedor se instalara un silencio ensordecedor.