Harry Potter le pertenece a
J. K. ROWLING.
Hola, espero que les guste el capitulo, por favor voten y comenten que les parecio.
lamento muchisimo la larga espera, pero tenia un curso cuyo trabajo final/examen a pesar de ser grupal me tomo una semana, era demasiado pesado y largo y me dejo agotada, lo entregamos el lunes, peor ya estoy y espero que el capitulo les guste .
Hola, les tengo dos buenas noticias, la primera es que estuve revisando y solo nos quedan 10 capítulos y el epílogo y acabamos la lectura.
la segunda es que esta semana salgo de vacaciones durante un mes, espero poder acabar con la historia en ese tiempo.
quien quiere leer ahora_ preguntó Albus, haciendo que varios levantaran las manos, desesperados por leer el gran robo.
yo lo hare_ dijo Sirius.
leíste hace poco_ dijeron todos, Sirius se encogió de hombros y atrajo el libro hacia él, comenzando a leer de inmediato.
Gringotts_ leyó con una sonrisa.
por fon veremos como se las arreglan en el banco_ dijo Bill, entre preocupado y ansioso.
es imposible que logre_ dijo Draco, varios asintieron.
yo creo que si podra_ refutaron los demas.
Ya tenían los planos hechos y habían terminado los preparativos. En el dormitorio más pequeño, sobre la repisa de la chimenea, había un frasquito de cristal que contenía un solo pelo negro, largo y espantoso, que habían recuperado el jersey que Hermione llevaba puesto cuando estaban en la Mansión Malfoy.
voy a convertirme en Bellatrix_ preguntó Hermione luciendo enferma ante la idea.
tiene sentido, vamos a entrar en su bóveda_ dijo Harry.
esto va a ser horrible_ pensó Hermione, recostándose contra el pecho de Fred.
—Y reforzados su varita —indicó Harry señalando la varita de nogal—. Yo creo que dar el pego.
primera falla_ dijo Moody_ ya todos deben saber que perdió su varita.
pero disfrazada de Bellatrix solo tendrá que negarlo y es probable que les creen_ dijo Remus, aunque no parecía muy seguro.
Hermione la cogió con miedo, como si temiera que le mordiera o le picara.
no te culpo_ dijo Angelina, odiaría tener que tocar la varita de esa mujer.
—La odio —musitó—. La odio, de verdad. Me produce una sensación muy rara, y no me funciona bien. Es como un trozo de... de ella. Harry recordó que Hermione no le había hecho caso cuando él se quejó de que no le gustaba la varita de endrino; al contrario, había insistido en que eso de que no funcionara bien eran sólo imaginaciones suyas y que únicamente tenía que practicar. Pero decidió no pagarle con la misma moneda; la víspera del asalto a Gringotts no parecía el momento idóneo para provocar enfrentamientos.—
pue que amable_ dijo Hermione rodando los ojos.
te das cuenta que es la varita con la que fue torturada, verdad_ preguntó Fred levantando una ceja hacia Harry.
no había caído en la cuenta_ murmuró Harry con una mueca culpable_ lo siento.
esta bien_ aseguró Hermione, ella en realidad estaba pensando en otras cosas.
Supongo que te resultará más fácil si te metes en la piel del personaje —le sugirió Ron—. ¡Piensa en todo lo que ha hecho esa varita!—
Ron_ gimió Molly.
solo quería ayudar_ se defendió Ron.
¡Pero si a eso mismo me refiero! —replicó Hermione—. Ésta es la varita que torturó a los padres de Neville y a quién sabe cuánta gente más. Y sobre todo ¡es la varita que mató a Sirius!
Harry se puso rígido en ese momento.
ahora yo también la odio_ prácticamente gruñó.
Harry no había caído en la cuenta; al mirar ahora aquel instrumento, sintió un incontrolable impulso de romperlo, de cortarlo por la mitad con la espada de Gryffindor, que estaba apoyada contra la pared, a su lado.
después de la misión podrían romperla_ dijo Sirius, luciendo como si esperara que lo hicieran.
Hermione necesitara una varita_ dijo Harry_ hasta que consigamos otra, debemos mantenerla.
—Echo de menos mi varita —dijo la chica con tristeza—. Es una lástima que el señor Ollivander no haya podido hacerme una nueva a mí también. Esa misma mañana, Ollivander le había enviado una varita nueva a Luna, y ésta se hallaba en el jardín trasero, poniendo a prueba sus habilidades al sol de la tarde.
Luna puso una pequeña sonrisa ante eso.
Ollivander no habría podido hacerte una, no te conoce lo suficiente_ dijo Fleur_ con Luna paso bastante tiempo.
Dean, a quien los Carroñeros habían quitado también la varita, la contemplaba con aire compungido.
ya tendrás oportunidad de conseguir otra_ dijo Seamus, dándole ánimos.
Harry observó entonces la varita de espino que había pertenecido a Draco Malfoy y le sorprendió —tanto como le complació— descubrir que funcionaba como mínimo tan bien como la que Hermione le había dado. Recordando lo que Ollivander les había contado sobre el funcionamiento secreto de las varitas mágicas, Harry creyó saber cuál era el problema de Hermione: ella no se había ganado la lealtad de la varita de nogal porque no se la había quitado personalmente a Bellatrix.
es posible_ dijo Charlie.
no lo creo_ dijo Sirius_ en mi opinión la varita de Bellatrix no cambiaria de lealtad tan fácilmente como la de Draco, pienso que aunque Hermione se la hubiera ganado, la varita aun le causaría problemas.
eso es posible_ preguntó Harry.
lo es_ asintió Albus_ hay varitas que nunca aceptan otro dueño que el original y otras que cuesta mucho ganarse su lealtad.
Mientras así discurrían, se abrió la puerta del dormitorio y entró Griphook. Instintivamente, Harry cogió la espada y se la acercó más, pero enseguida se arrepintió, porque se dio cuenta de que al duende no le pasó inadvertido el gesto.
por supuesto que no_ dijo Bill_ lo primero que va a notar siempre es donde esta a espada.
tienes que controlarte, mejor Harry o te delataras antes de que entren a Gringotts_ dijo Adrián.
Con ánimo de reparar su error, dijo:—Estábamos repasando los últimos detalles, Griphook. Les hemos dicho a Bill y Fleur que partiremos mañana, y que no es necesario que se levanten para despedirnos. Habían sido intransigentes en ese punto, porque Hermione tendría que transformarse en Bellatrix antes de marcharse, y cuanto menos supieran o sospecharan sobre lo que se disponían a hacer, mejor.
eso es cierto_ dijo Tonks.
pero Bill no podría haberlos ayudado en algo respecto a Gringotts_ preguntó Collin_ el trabaja ahí.
no hay nada que yo podría haber por ellos_ dijo Bill.
También les habían comunicado que no regresarían, por lo que Bill les prestó otra tienda de campaña, ya que habían perdido la de Perkins en el episodio con los Carroñeros. Ahora la nueva tienda estaba guardada en el bolsito de cuentas, que Hermione había protegido de los Carroñeros mediante el sencillo recurso de metérselo dentro del calcetín, lo cual había impresionado a Harry.
me alegra que pensaras tan rápido en esa situación_ dijo Fred.
no podía permitirme perder esa bolsa_ dijo Hermione.
nos ha ayudado mucho_ asintió Harry.
Aunque añoraría a los que se quedaban allí, por no mencionar las comodidades de que habíandisfrutado en El Refugio aquellas últimas semanas, Harry anhelaba poner fin a su confinamiento. Estabaharto de tener que asegurarse de que nadie los escuchaba, y de quedarse encerrado en aquel diminuto yoscuro dormitorio.
nadie intentara escucharlos_ dijo Bill_ y hay hechizos que puedes usar.
aun así, no es como poder hablar libremente cuando queramos_ dijo Harry.
Pero, sobre todo, tenía muchas ganas de librarse de Griphook. Sin embargo, cómo ycuándo exactamente iban a separarse del duende sin entregarle la espada de Gryffindor seguía siendo unapregunta sin respuesta. Aún no habían decidido cómo lo harían, porque el duende casi nunca dejaba solosa los tres jóvenes más de cinco minutos.
eso seria bastante molesto_ dijo Daphne.
no veo la hora en que ya no lo necesitemos_ dijo Harry, pensando como podrían evitar darle la espada.
«Podría darle clases a mi madre», había comentado un día Ron,porque los largos dedos del duende asomaban una y otra vez por los bordes de las puertas. Harry, que nohabía olvidado la advertencia de Bill, sospechaba que Griphook estaba alerta por si los chicos intentabanalguna artimaña.
por supuesto que lo esta_ dijo Bill_ los duendes no confían en ningún mago, no va a estar tranquilo hasta que le hayas dado la espada.
Además, había perdido toda esperanza de que Hermione, que desaprobaba la intenciónde engañar al duende, aportara alguna idea luminosa para llevar su plan a buen puerto; en cuanto a Ron,lo único que había dicho, en las raras ocasiones en que conseguían liberarse de Griphook unos minutospara hablar a solas, era: «Tendremos que improvisar, colega.»
no nos queda de otra_ suspiró Harry.
van a tener que dársela, chicos_ dijo Bill_ no veo como podrán evitarlo.
algo se les ocurrirá_ dijo Charlie.
Harry durmió mal esa noche. De madrugada, mientras permanecía despierto en la cama, rememoró la noche anterior a su incursión en el Ministerio de Magia y recordó que entonces lo dominaba una firme determinación, rayaba en el entusiasmo.
pero Harry vas a entrar a Gringotts_ dijo Blaise_ como puedes no estar emocionado_ preguntó con sarcasmo.
tal vez estoy envejeciendo_ dijo Harry, encogiéndose de hombros.
En cambio, lo que sentía en ese momento era una aguda ansiedad y un torbellino de acuciantes dudas, además del temor de que todo iba a salir mal.
todos sentimientos perfectamente comprensibles_ dijo Sirius_ pero supongo que lo evitar que lo intentes.
necesitamos entrar_ dijo Harry.
Una y otra vez se repetía lo mismo: su plan era bueno, Griphook sabía a qué se enfrentaban y estaban bien preparados para todas las posibles dificultades, pero aun así se sentía muy intranquilo.
por algo debe ser_ dijo Harry.
no pienses así_ dijo Daphne_ estoy segura que no lo harían sin haber cubierto todo.
En un par de ocasiones oyó a Ron cambiar de posición y tuvo la certeza de que él también estaba despierto, pero como compartían el salón con Dean no dijo nada.
deberías captar la indirecta Dean_ regañó Parvati.
yo ya debo estar bien dormido en ese momento_ dijo Dean_ no creo que escuche si hablan.
Sintió un gran alivio cuando dieron las seis y pudieron abandonar los sacos de dormir, vestirse en la penumbra y salir con sigilo al jardín, donde habían acordado reunirse con Hermione y Griphook. Era un amanecer frío, aunque estaban en mayo, y al menos no había viento.
al menos_ dijeron varios.
ves, ya vas viendo el lado bueno_ alentó Sirius.
Harry miró el oscuro cielo, donde las estrellas todavía titilaban débilmente, y oyó el murmullo de las olas rompiendo contra el acantilado. Se dijo que iba a echar de menos ese sonido. Unos pequeños brotes verdes asomaban a través de la rojiza tierra de la tumba de Dobby; al cabo de un año, el túmulo estaría cubierto de flores. La piedra blanca donde había grabado el nombre del elfo ya había adquirido un aspecto envejecido. Harry se dio cuenta de que no habrían podido enterrar a Dobby en un lugar más hermoso que aquél, pero aun así le dolía mucho dejarlo allí. Mientras contemplaba la tumba, se preguntó una vez más cómo habría sabido el elfo adónde tenía que ir a rescatarlos.
eso es lo que todos quereos saber_ dijo Remus_ quien lo envió.
estoy seguro que lo sabremos_ dijo Albus, preguntándose como su hermano había adquirido el espejo.
Involuntariamente, tocó con los dedos el monedero que llevaba colgado del cuello, y al palparlo notó el irregular fragmento de cristal en el que estaba seguro de haber visto los ojos de Dumbledore. Entonces oyó abrirse una puerta y se dio la vuelta. Bellatrix Lestrange cruzaba el jardín a grandes zancadas hacia ellos, acompañada de Griphook.
debió ser horrible verla yendo hacia a ustedes_ dijo Cho.
no es lo que deseo ver tan temprano en la mañana_ dijo Ron con una pequeña mueca.
Mientras caminaba, guardaba el bolsito de cuentas en el bolsillo interior de otra vieja túnica de las que se habían llevado de Grimmauld Place. Aunque sabía que en realidad era Hermione, Harry no consiguió evitar un estremecimiento de odio.
lo siento_ dijo Harry cuando Hermione lo miró.
no pasa nada_ dijo Hermione_ entiendo_ aseguró.
Era más alta que él; el largo y negro cabello le caía formando ondas por la espalda, y los ojos de gruesos párpados lo miraron con desdén;
mi pobre Mione_ dijo Fred_ mira que tener que convertirse en ella_ hizo una pequeña mueca, consiguiendo una sonrisita de Hermione.
pero, cuando habló, Harry reconoció a Hermione a pesar de la grave voz de Bellatrix.—¡Sabía a rayos! ¡Era peor que la infusión de gurdirraíz!
Hermione no pudo evitar hacer una mueca de asco.
la verdad no te envidio_ dijo Sirius_ Bellatrix debe saber horrible_ saco la lengua con desagrado.
Ron, ven aquí para que pueda arreglarte...—Vale, pero recuerda que no me gustan las barbas demasiado largas.
Ron se puso rojo cuando todos lo miraron con diversión.
Merlín no quiera que te veas mal al robar el banco_ se burló Ginny, aumentando el sonrojo de Ron cuando todos se rieron.
—¡Venga ya! ¡Esto no es ningún concurso de belleza!—¡No es por eso, es que se me enreda con todo!
ven_ preguntó Ron_ tengo un buena razón.
esta bien, punto para Ron_ dijo Luna.
Lo que me gustó fue esa nariz que me pusiste la última vez, un poco más corta; a ver si te sale igual.
la nariz también se te enreda_ preguntó Percy.
cállense_ dijo Ron poniéndose muy rojo cuando todos empezaron a reír.
no ven que el pobre solo quiere verse mejor para Hermione_ preguntó Romilda, eso solo aumento las risas y el sonrojo de Ron.
Hermione suspiró y se puso a trabajar, murmurando por lo bajo mientras transformaba varios aspectos del físico de Ron. Tenían que conferirle una identidad falsa, y confiaban en que el aura de malignidad de Bellatrix contribuyera a protegerlos.
esperemos que eso sea suficiente_ dijo Remus.
lo será si Hermione es capaz de actuar como si estuviera loca_ dijo Sirius.
claro que podrá_ dijeron Harry y Ron.
creo que acabo de ser alagada e insultada el misma oración_ dijo Hermione.
Harry y Griphook irían escondidos bajo la capa invisible.—Ya está —dijo por fin Hermione—. ¿Qué te parece, Harry? Era posible adivinar a Ron bajo su disfraz, pero Harry pensó que se debía a que él lo conocía muy bien.
ojala sea eso_ dijo Molly.
Hermione no lo habria dado por concluid si se pudiera reconocer a Ron_ dijo Arthur.
Ahora Ron lucía un cabello castaño, largo y ondulado; llevaba bigote y una tupida barba; las pecas se le habían borrado de la cara; la nariz era ancha y corta, y las cejas, gruesas.—
guapísimo_ dijeron los hermanos de Ron.
envidiosos_ dijo Ron.
Bueno, no es mi tipo, pero creo que colará —bromeó Harry—.
al menos n corres el riesgo de que Harry se enamore de ti_ dijo Astoria.
eso haría todo mas incomodo_ asintió Ron, Harry estuvo de acuerdo.
no lo sé_ dijo Seamus, pensativo_ seria interesante ver el triangulo que crean con Hermione_ varios asintieron.
que cosas tan raras piensan_ dijo el trio.
¿Nos vamos ya? Los tres contemplaron El Refugio, oscuro y silencioso bajo las estrellas, cada vez más débiles; luego echaron a andar hacia el punto, al otro lado del muro que bordeaba el jardín, donde ya no actuaba el encantamiento Fidelio y donde podrían desaparecerse. Una vez pasada la verja, Griphook dijo:—Creo que debería subirme ya, Harry Potter. Harry se agachó y el duende se le subió a la espalda y entrelazó las manos alrededor del cuello. No pesaba mucho, pero al chico le fastidiaba llevarlo a cuestas y le desagradaba la sorprendente fuerza conque se agarraba.
por que tienes que cargarlo_ preguntó Fleur.
tal vez todavía esta débil_ dijo Harry.
o solo le gusta la idea de que un mago lo cargue_ dijo Daphne poniendo los ojos en blanco.
por lo que sea, mejor no discutir_ dijo Bill_ mientras menos lo hagan, mas rápido podrán salir de esto.
Hermione sacó la capa invisible del bolsito de cuentas y se la echó por encima a los dos.—Perfecto —dijo ella agachándose para ver si a Harry se le veían los pies—. No veo nada.¡Vámonos! Harry giró sobre los talones con Griphook sobre la espalda, y se concentró en imaginarse el Caldero Chorreante, la posada por donde se accedía al callejón Diagon. El duende se aferró aún más a Harry cuando se sumieron en la opresora oscuridad, y unos segundos más tarde sus pies tocaron el suelo. Harry abrió los ojos y vio que se hallaban en Charing Cross Road. Los muggles andaban con cara de dormidos, sin fijarse en la pequeña posada. El bar del Caldero Chorreante estaba casi vacío. Tom, el encorvado y desdentado patrón, secaba vasos detrás de la barra; un par de magos que hablaban en voz baja en un rincón miraron a Hermione y se retiraron a una parte más oscura del local.
bueno, eso ya es algo bueno_ dijo Tonks.
la mayoría hará eso, tratar de mantenerse alejados de Bella_ dijo Andrómeda.
esperemos que no se encuentren con alguien que si quiera hablar con Bellatrix_ dijo Remus.
no lo sales_ dijo Sirius_ ahora se les aparecerá alguien.
el libro ya esta escrito, Sirius_ dijo Remus.
—Señora Lestrange —murmuró Tom, y cuando Hermione pasó por delante de él inclinó servilmente la cabeza.—Buenos días —dijo la muchacha.
no, gatita_ dijo Sirius_ Bellatrix lo diría buenos días.
Harry, que la seguía con sigilo, con Griphook a cuestas bajo la capa, vio que Tom se sorprendía.
no es para menos_ dijo Narcissa mientras Hermione hacia una mueca, por lo menos era solo Tom.
—Demasiado educada —susurró al oído de Hermione cuando accedieron al pequeño patio trasero dela posada—. ¡Tienes que tratar a la gente como si fueran escoria!—¡De acuerdo, de acuerdo!
si no puedes tratarlos mal, solo no digas nada_ aconsejó Amelia_ no levantaría muchas sospechas.
lo tendré en cuenta_ dijo Hermione.
Hermione sacó la varita mágica de Bellatrix y golpeó un ladrillo de la pared que, aparentemente, no tenía nada de particular. Al instante, los ladrillos giraron y cambiaron de posición, y en medio de ellos apareció un agujero que fue haciéndose cada vez más grande, hasta formar un arco que daba al estrecho y adoquinado callejón Diagon. Como las tiendas todavía no habían abierto, el callejón estaba tranquilo y nada concurrido, pero la sinuosa calle no se parecía en absoluto al ajetreado lugar que, años atrás, Harry visitara antes de su primer curso en Hogwarts. Muchas tiendas estaban selladas con tablas, aunque desde su última visita se habían inaugurado varios establecimientos dedicados a las artes oscuras.
por supuesto que si_ dijo Neville_ nunca puedes tener suficientes de esos.
espero que esta vez no tengamos que ver nuestro mundo así_ pensaron varios, aunque sabían que eso era ser demasiado optimistas.
El muchacho vio su retrato en numerosos letreros pegados en las ventanas que rezaban «Indeseable nº 1».En algunos portales se apiñaban personajes harapientos, a quienes oyó suplicar a los escasos transeúntes, pidiéndoles oro y asegurando ser magos de verdad.
eso hizo que todos fruncieran el ceño.
ellos son nacidos de muggles, verdad_ preguntó Dean en voz baja.
seguramente_ dijo Moody.
También se fijó en un individuo que llevaba un ensangrentado vendaje en un ojo. Nada más enfilar la calle, los mendigos repararon en Hermione y se dispersaron, tapándose la cara con las capuchas y huyendo tan rápido como podían. Ella los observó con curiosidad, hasta que el individuo del vendaje manchado de sangre se acercó a ella tambaleándose.—¡Mis hijos! —gritó señalándola con un dedo. Tenía una voz cascada y aguda, y parecía muy angustiado—. ¿Dónde están mis hijos? ¿Qué les ha hecho él? ¡Usted lo sabe! ¡Seguro que lo sabe!—Yo... yo no... —balbuceó Hermione.
eres mi tía, Granger_ le recordó Draco.
precisamente por eso, me tomo desprevenida que se pusiera asi contra mi_ dijo Hermione_ no cualquiera se atrevería.
esta desesperado por sus hijo_ dijo Ted con simpatía.
El desconocido se abalanzó sobre ella e intentó agarrarla por el cuello; entonces se produjo un estallido y una ráfaga de luz roja, y el hombre salió despedido hacia atrás y quedó tendido en el suelo, inconsciente. Ron permaneció inmóvil, con la varita en la mano y el brazo estirado, y a pesar de la barba se lo veía muy conmocionado.
espero no haberlo lastimado_ dijo Ron con una mueca_ pero tampoco iba a permitir que la agrediera.
te lo agradezco_ dijo Hermione con una pequeña sonrisa, que Ron correspondió.
Varias personas se asomaron a las ventanas a ambos lados de la calle, y un grupito de transeúntes de aspecto distinguido se recogieron las túnicas y apretaron el paso, deseosos de marcharse cuanto antes de aquel lugar.
yo también lo haría_ dijo Susan_ mejor no verse envuelto en nada que tenga que ver con Bellatrix_ todos asintieron.
Su aparición en el callejón Diagon no podía haber levantado más sospechas; por un instante, Harry se preguntó si no sería mejor largarse y tratar de diseñar otro plan.
ya están ahí_ dijo Ernie_ así que solo tiene que seguir.
Pero antes de que lograran moverse o consultarse unos a otros, alguien gritó a sus espaldas:—¡Qué sorpresa, señora Lestrange! Harry se dio la vuelta y Griphook se le sujetó más fuerte del cuello.
lo que faltaba_ dijeron los merodeadores.
Un mago alto y delgado, de abundante cabello entrecano y nariz larga y afilada, se acercaba a ellos a grandes zancadas.—Es Travers —susurró el duende al oído de Harry, pero el chico no cayó en la cuenta de quién se trataba.
es otro mortifago, verdad_ dijo Dennis.
lo es_ dijo Remus, él había sido quien asesino a una de sus amigas.
Hermione se había erguido cuan larga era y dijo, con todo el desprecio de que fue capaz:—¿Y qué quieres? El mago se detuvo en seco, claramente ofendido.—¡Es otro mortífago! —susurró Griphook, y Harry se desplazó hacia un lado para alertar a Hermione.
esta mal cuando soy amable y mal cuando soy mala_ dijo Hermione con un bufido.
es que lo hiciste a la inversa_ dijo Fred_ pero ser mala funcionara mejor, aunque molestes a los mortifagos.
—Sólo quería saludarla —dijo Travers con frialdad—, pero si mi presencia no es bien recibida...
por lo menos capta la indirecta_ dijo Lee.
Entonces Harry reconoció su voz: Travers era uno de los mortífagos que habían acudido a la casa de Xenophilius.
ah_ dijeron varios en comprensión.
había olvidado que el estuvo ahí_ asintió Ron.
—No, no. Nada de eso, Travers —dijo Hermione al instante, intentando reparar su error—. ¿Cómo estás?—Bueno, confieso que me sorprende verla por aquí, Bellatrix.—¿Ah, sí? ¿Por qué?—Pues... —se aclaró la garganta— tenía entendido que los habitantes de la Mansión Malfoy estaban confinados en la casa, después de... de la... huida.
están castigados hasta nuevo aviso_ dijo Sirius.
la verdad no esperaba que los confinara en la mansión_ dijo Katie.
Tommy debe estar muy avergonzado por dejarnos escapar_ dijo Harry, todos asintieron.
Harry rogó que Hermione no perdiera la calma. Si lo dicho por Travers era cierto, y si Bellatrix no debía dejarse ver en público...—El Señor Tenebroso perdona a los que en el pasado le han sido fieles a ultranza —repuso Hermione en una espléndida imitación de la más desdeñosa Bellatrix—.
así se hace_ aprobó Fred.
y es factible_ dijo Narcissa_ todos saben que Bellatrix no es cualquier mortifago, no resultaría difícil creer que la perdonara antes que al resto.
Quizá tus méritos no sean tan valiosos como los míos, Travers.
suena algo que diría, Bella_ asintió Narcissa.
Aunque el mortífago continuaba con aire ofendido, ya parecía menos receloso.
bien_ suspiró Fred aliviado.
Entonces echó una ojeada al hombre al que Ron acababa de aturdir.—¿La ha molestado ese desgraciado?—No tiene importancia. No volverá a hacerlo —dijo Hermione con frialdad.—A veces esos Sin Varita resultan un incordio —comentó Travers—.
sin varita_ repitió Justin_ pasamos de sangre sucia a sin varita.
creo que prefiero sangre sucia_ murmuró Collin.
Mientras se limiten a mendigar no tengo ninguna objeción, pero la semana pasada una mujer se atrevió a pedirme que abogara en su favor ante el ministerio. «Soy una bruja, señor, soy una bruja. ¡Déjeme demostrárselo!» —imitó la chillona voz de la mujer—. ¡Como si fuera a prestarle mi varita! Por cierto —añadió con curiosidad—,
el sabe que es una bruja_ dijo Kingsley_ eso no es lo importante.
la desesperación debe ser tan grande que ya no importaría rogarles a ellos_ dijo Augusta.
¿qué varita usa ahora, Bellatrix? He oído decir que la suya...—¿Mi varita? ¿Qué pasa con ella? —cuestionó fríamente Hermione mostrándosela—.
era de esperarse que ya lo supieran_ dijo Moody.
bueno con suerte le cree que es un rumor falso_ dijo Amelia.
No sé qué rumores habrás oído, Travers, pero por lo visto estás mal informado. El mortífago, un tanto sorprendido, se volvió y miró a Ron.—¿Quién es su amigo? —preguntó—. Creo que no lo conozco.—Es el señor Dragomir Despard —contestó Hermione (habían decidido que lo más prudente era que Ron adoptara la identidad ficticia de un extranjero)
será los mas fácil de explicar_ dijo Amelia_ aunque donde consiguió Bellatrix un amigo extranjero podría ser un problema.
no creo que Travers vaya a cuestionar eso_ dijo Kingsley.
—. No habla muy bien nuestro idioma, pero comprende y comparte los objetivos del Señor Tenebroso. Ha venido desde Transilvania para ver cómo funciona nuestro nuevo régimen.—¿Ah, sí? Encantado de conocerlo, Dragomir.—Igualmente —replicó Ron tendiéndole la mano. Travers le ofreció dos dedos y le estrechó la mano como si temiera ensuciarse.
la diplomacia ante todo_ dijo Theo poniendo los ojos en blanco.
si realmente fuera u amigo de Bellatrix lo habría ofendido y el señor Oscuro no habría estado nada contento_ dijo Severus, suponiendo claro que fuera útil para la causa.
—¿Y qué los trae a usted y a su... comprensivo amigo al callejón Diagon tan temprano? —quiso saber Travers.—Tengo que ir a Gringotts.—¡Vaya! Yo también. ¡Maldito dinero! No podemos vivir sin él, y sin embargo, confieso que lamento la necesidad de mantener tratos con nuestros amigos los dedilargos.
amigos dedilargos_ repitió Ginny.
para los duendes seria muy ofensivo ser llamados así_ dijo Bill.
pero suena tan tonto_ dijo Dudley, varios asintieron.
Harry notó que las manos de Griphook le apretaban más el cuello.—¿Vamos, pues? —dijo Travers invitando a Hermione a ponerse en marcha. Ella no tuvo más remedio que caminar a su lado por la sinuosa calle adoquinada, hacia donde se erigía el blanco edificio de Gringotts, que descollaba sobre las pequeñas tiendas que flanqueaban la calle. Ron se situó junto a ellos, y Harry y Griphook, detrás. Los chicos no tenían otra opción que resignarse a que los acompañara un mortífago suspicaz y receloso, pero lo peor era que, como Travers caminaba al lado de la falsa Bellatrix, Harry no podía comunicarse con ninguno de sus dos amigos.
ni para aturdirlo sin levantar sospechas_ dijo Amelia.
podrían confundirlo_ dijo Michael.
demasiado riesgoso_ dijo Kingsley_ solo van a tener que aguantar hasta que puedan separarse de él.
Enseguida llegaron al pie de la escalinata de mármol que conducía a las enormes puertas de bronce. Tal como les advirtió en su momento Griphook, los duendes de librea que normalmente flanqueaban la entrada habían sido sustituidos por dos magos portadores de sendas barras doradas, largas y delgadas.—¡Menuda sorpresa, sondas de rectitud! —suspiró Travers con gesto teatral—. ¡Qué rudimentarias, pero qué eficaces!
y ahora como pasaran eso_ preguntó Romilda.
Potter va a tener que aprovechar que es invisible_ dijo Moody_ escuchemos como lo hace.
Subió los escalones y saludó con la cabeza a los dos magos de la entrada, quienes le repasaron todo el cuerpo con las barras. Harry sabía que aquellas sondas detectaban hechizos de ocultación y objetos mágicos escondidos.
sabrán que Harry esta ahí_ preguntó Millicent.
es posible_ dijo Tonks.
Consciente de que sólo disponía de unos segundos para actuar, apuntó sucesivamente a los dos guardianes con la varita mágica de Draco
no se que es peor_ pensó Draco_ que use mi varita o que me llame por mi nombre mientras lo hace.
y murmuró dos veces: «¡Confundo!» Alcanzados por el hechizo, los magos dieron un pequeño respingo, pero Travers no se dio cuenta porque estaba mirando el vestíbulo a través de las puertas de bronce. Hermione intentó pasar de largo sin detenerse, con el negro y largo cabello ondeándole a la espalda.—Un momento, señora —ordenó uno de los guardianes, levantando su sonda.—¡Pero si ya me ha registrado! —exclamó Hermione con la imperiosa y arrogante voz de Bellatrix.
todos se inclinaron, preguntándose si aquí seria cuando los atraparían.
seria muy vergonzoso si no podemos ni pasar la prueba_ dijo Ron, Harry asintio.
el hechizo de Harry debe ser mas que suficiente para pasar a esos guardias_ dijo Hermione, esperando no equivocarse.
Travers se dio la vuelta, extrañado. Confundido, el guardián observó la larga y dorada sonda y luego miró a su compañero, que denotando un ligero aturdimiento dijo:—Sí, acabas de hacerlo, Marius. Hermione siguió adelante con la cabeza bien erguida y Ron a su lado; Harry y Griphook, invisibles, los siguieron al trote.
un obstáculo menos_ dijo Lee_ ya solo falta el resto de Gringotts.
cosa de nada_ dijo Oliver secamente.
Al trasponer el umbral, Harry miró hacia atrás y vio que los dos guardianes se rascaban la cabeza, perplejos. Dos duendes custodiaban las puertas interiores, de plata, en las que lucía grabado el poema que advertía a quienquiera que se atreviera a robar en Gringotts de las severas represalias que sufriría.
lo que Harry debe haber leído como "adelante, Harry, toma lo que quieras"_ dijo Sirius.
estas hablando de mi o de ti_ preguntó Harry.
yo nuca intente robar Gringotts_ dijo Sirius.
y por eso estas molesto_ dijo Harry_ te sientes superado por tu cachorro_ añadió con suficiencia.
Harry lo leyó, y de pronto lo asaltó el vívido recuerdo de verse a sí mismo en aquel sitio el día que cumplió once años (el cumpleaños más maravilloso de su vida), mientras Hagrid, de pie a su lado, murmuraba: «Como te dije, hay que estar loco para intentar robar aquí.»
y no lo dije como un reto, Harry_ dijo Hagrid.
deberías ser mas claro_ dijo Harry encogiéndose de hombros.
Aquel día Gringotts le había parecido un lugar maravilloso, el almacén encantado de una fortuna que él ignoraba poseer, aunque jamás se le habría ocurrido imaginar que más adelante volvería allí para robar...
no tengo tanta imaginación_ dijo Harry.
me tranquiliza tanto que no tuvieras planes de robar_ dijo Molly con sequedad, recibiendo una mirada inocente.
Segundos después, se encontraron en el inmenso vestíbulo de mármol de la banca mágica. Sentados en altos taburetes ante un largo mostrador, unos duendes atendían a los primeros clientes del día. Hermione, Ron y Travers se dirigieron hacia uno de ellos, muy anciano, que examinaba una gruesa moneda de oro con un monóculo. Hermione dejó pasar primero a Travers con el pretexto de mostrarle a Ron los detalles arquitectónicos del vestíbulo.
eso es creíble_ preguntó Cho.
debió haber pensado que planeaba presumir de como era nuestro banco_ dijo Hermione, todos asintieron, suena algo que harían.
El hombrecillo dejó la moneda, dijo «Leprechaun» sin dirigirse a nadie en particular y saludó a Travers. Éste le entregó una diminuta llave de oro que el duende escudriñó y se la devolvió. Entonces Hermione se acercó al mostrador.—¡Señora Lestrange! —exclamó el duende sin disimular su asombro—. ¡Cielos! ¿En qué... en qué puedo ayudarla?—Quiero entrar en mi cámara —dijo Hermione. El anciano se inquietó un poco. Harry echó un vistazo alrededor: Travers seguía por allí y los observaba; además, otros duendes habían interrumpido su trabajo y miraban con extrañeza a Hermione.
por que_ preguntó Lavender_ a mi me parece que esta actuando bien.
lo esta_ asintió Tonks frunciendo el ceño.
creo que tengo una idea_ dijo Moody, esperando estar equivocado.
—¿Tiene usted... algún documento que acredite su identidad?—¿Algún documento que...? ¡Pero si jamás me han pedido ninguno!—¡Lo saben! —susurró Griphook al oído de Harry—. ¡Deben de haberlos prevenido de que podría venir una impostora!—
lo suponía_ dijo Moody.
Bellatrix debe saber que revelo de mas_ dijo Narcissa_ por supuesto que informaría a Gringotts.
y ahora que_ preguntaron Ron y Hermione a Harry.
Su varita servirá, señora —aseguró el duende, y tendió una mano ligeramente temblorosa. Harry comprendió que en Gringotts estaban al corriente de que a Bellatrix se la habían robado.—¡Haz algo! ¡Haz algo ya! —le susurró Griphook con apremio—. ¡Lánzales la maldición imperius!
eso hizo que todos mirara a Harry.
que_ preguntó Harry_ no puedo hacer eso.
si puedes_ dijo Moody_ y lo harás.
tienes que hacer lo que sea necesario_ dijo Sirius cuando Harry lo miró consternado.
Harry alzó la varita de espino bajo la capa, apuntó al duende anciano y susurró por primera vez en su vida:—¡Imperio!
ahí no te quejaste_ dijo Neville.
ahí estamos contra el tiempo_ dijo Harry_ como dijo Sirius, hay que hacer lo que sea necesario_ todos asintieron.
Una extraña sensación le recorrió el brazo: una especie de tibio cosquilleo que al parecer le salía del cerebro y viajaba por los tendones y las venas del brazo, conectándolo con la varita mágica y con la maldición que acababa de lanzar.
así es como se siente lanzar esa maldición_ preguntó Adrián, incrédulo.
así es_ asintió Amelia.
El duende cogió la varita de Bellatrix, la examinó minuciosamente y exclamó:—¡Ah, veo que le han hecho una nueva, señora Lestrange!—¡Qué dice! —se extrañó Hermione—. No, no, ésa es mi...—
eso no será bueno_ dijo Fred_ a Travers le dijeron que tenias la misma.
bueno ya maldije al duende..._ pensó Harry, lanzarle el imperius a un mortifago seria mas fácil.
¿Una varita nueva? —terció Travers acercándose otra vez al mostrador; los duendes de alrededor seguían observando—.
por que no se va de una vez_ preguntó Percy.
Pero ¿cómo lo ha hecho? ¿A qué fabricante se la ha encargado? Harry actuó sin pensar: apuntó a Travers y murmuró «¡Imperio!» una vez más.
se lo merece por metiche_ dijo Daphne.
ya estaba empezando a molestar_ asintió Astoria.
—¡Ah, sí, sí, claro! —exclamó Travers contemplando la varita—. Es muy bonita. ¿Y funciona bien? Siempre he opinado que a las varitas hay que domarlas un poco, ¿usted no? Hermione estaba completamente desconcertada, pero Harry, aliviado, vio que encajaba aquella extraña situación sin hacer comentarios. Tras el mostrador, el duende anciano dio unas palmadas. Acudió otro individuo de su raza más joven.—Necesitaré los cachivaches —le dijo el anciano. El joven se marchó y regresó al cabo de un momento con una bolsa de piel, a juzgar por el ruido que hacía, llena de objetos metálicos. Se la entregó a su superior—. ¡Estupendo! —dijo éste—. Y ahora, si tiene la amabilidad de seguirme, señora Lestrange—indicó, bajando del taburete y perdiéndose de vista—, la acompañaré a su cámara.
al fin_ gritaron todos.
ya casi lo logran_ dijo Luna.
no celebren tan rápido_ dijo Draco_ aun queda un largo camino hasta la bóveda Lestrange.
a nadie le gustan los aguafiestas_ dijo Harry.
Narcissa era igual_ dijo Sirius, Andrómeda asintió, mientras Narcissa les fruncía el ceño.
El duende apareció por un extremo del mostrador y se les aproximó trotando con la bolsa de piel, que seguía produciendo ruidos metálicos. Travers se había quedado inmóvil y con la boca abierta. Ron lo observó con cara de desconcierto, y su expresión hizo que los demás se fijaran en esa extraña circunstancia.—¡Bogrod! ¡Un momento! —Otro duende acababa de llegar corriendo—. Tenemos instrucciones —dijo tras saludar a Hermione con una inclinación de la cabeza—. Disculpe, señora Lestrange, pero hemos recibido órdenes específicas con relación a la cámara de los Lestrange. Le susurró algo al oído a Bogrod, con urgencia, pero el duende que estaba bajo la maldición imperius se lo quitó de encima diciendo:—Estoy al corriente de las instrucciones. La señora Lestrange quiere visitar su cámara. La suya es una familia muy antigua y son buenos clientes... Por aquí, por favor.
están pasando toda la seguridad_ dijo Dennis_ solo tiene que seguir así.
yo creo que se van a meter en problemas_ dijo Bill en voz baja_ demasiados están informados de lo que paso en la mansión.
mientras las maldiciones surjan efecto podrán despistar al resto ce duendes_ dijo Charlie.
espero que tengas razón_ se unió Fleur a la conversación.
Y, haciendo sonar la bolsa, se encaminó deprisa hacia una de las muchas puertas por las que se salía del vestíbulo. Harry miró a Travers, que continuaba allí plantado como si lo hubieran clavado en el suelo, con una expresión inusualmente ausente, y tomó una decisión: con una sacudida de la varita, hizo que el mortífago los acompañara.
si, no pueden dejarlo ahí_ dijo Kingsley.
en mala hora nos encontramos con él_ dijo Hermione.
Éste los siguió con mansedumbre hasta la puerta, y todos recorrieron un pasillo de bastas paredes de piedra e iluminado con antorchas.—Estamos en un aprieto; sospechan de nosotros —dijo Harry cuando la puerta se cerró tras ellos y se quitó la capa invisible.
así es_ dijo Tonks _van a tener que ser muy rápidos para poder irse de ahí.
Griphook se bajó de sus hombros, pero ni Travers ni Bogrod se sorprendieron lo más mínimo al ver aparecer, de pronto, a Harry Potter—. Les he hecho la maldición imperius —explicó el muchacho a Hermione y Ron, extrañados de ver a los dos individuos quietos e inexpresivos—. Pero no sé si lo he hecho bien, no sé si...
lo has hecho bien_ dijo Arthur_ ya te habrían atrapado de lo contrario.
un problema menos entonces_ dijo Harry.
Entonces rescató otro recuerdo de su memoria: la primera vez que había intentado utilizar una maldición imperdonable mientras la verdadera Bellatrix Lestrange le chillaba: «¡Tienes que sentirlas, Potter!»
eso es mas que nada para el cruciatus_ dijo Moody_ el imperius es mas fácil.
aunque no se puede decir que no sentí la maldición_ dijo Harry.
—¿Qué hacemos? —preguntó Ron—. ¿Nos largamos de aquí ahora que todavía podemos?—
no llegaron hasta ahí para escapar_ dijo George.
¿Tú crees que podemos? —replicó Hermione mirando hacia la puerta que daba al vestíbulo principal, detrás de la cual podía estar sucediendo cualquier cosa.
estoy de acuerdo con ella_ dijo Augusta_ ya no creo que haya vuelta atrás, si regresan ahora, podrían terminar atrapados.
—Ya que hemos llegado hasta aquí, propongo que continuemos —dijo Harry.
es lo mejor_ asintieron Sirius y Remus.
—¡Estupendo! —saltó Griphook—. No obstante, necesitamos a Bogrod para que controle el carro que nos conducirá a la cámara, yo ya no tengo autoridad para hacerlo. Pero no cabremos todos en el vehículo. En vista de ello, Harry apuntó con la varita a Travers y exclamó de nuevo:—¡Imperio !El mortífago se dio la vuelta y echó a andar despacio por el oscuro pasillo.—¿Adónde va?—Le he ordenado que se esconda —respondió Harry.
al menos el ya no será un problema_ dijo Angelina.
siempre y cuando la maldición no deje de surtir efecto_ dijo Pansy.
no creo que eso pase_ dijo Ted.
Y a continuación apuntó con la varita a Bogrod, que emitió un silbido e hizo aparecer de la oscuridad un carro que avanzó lentamente por las vías. Mientras montaban en él (Bogrod delante y los otros cuatro apretujados en la parte de atrás), el muchacho habría jurado que se oían gritos en el vestíbulo principal.
ya saben que ustedes están ahí_ dijo Kingsley_ calculo que tendrán unos minutos para completar su misión.
que hay de nuevo con eso_ preguntó el trio.
esa es la actitud_ dijeron los gemelos.
El vehículo dio una sacudida, se puso en movimiento y fue ganando velocidad. Pasaron a toda pastilla cerca de Travers, que se estaba metiendo en una grieta de la pared, y el carro empezó a describir giros y voltearse por el laberinto de pasillos, todos descendentes, dando bruscos virajes para esquivar estalactitas y adentrándose cada vez más en aquel laberinto subterráneo. La corriente de aire le alborotaba el pelo a Harry que, aunque sólo oía el traqueteo en los rieles, no cesaba de mirar hacia atrás, muy inquieto. Lo que habían hecho era peor que dejar enormes huellas en el suelo; cuanto más lo pensaba, más descabellado le parecía haber disfrazado a Hermione de Bellatrix y haberse llevado la varita mágica de la bruja, porque los mortífagos sabían quién se la había robado.
pues si_ dijo Adrián.
ya no hay tiempo para lamentarse_ dijo Moody_ solo tienen que seguir el plan hasta el final y si alguien llega, luchar por escapar.
suena tan fácil cuando lo dice_ dijo Harry.
no será fácil, pero ya nada ganas arrepintiéndote de tu plan_ dijo Susan.
Harry nunca había llegado a unos niveles tan profundos de Gringotts; tanto era así que, al tomar abruptamente una curva muy cerrada, vio ante ellos una cascada que caía sobre las vías, imposible de esquivar.
hay una cascada en el banco_ preguntó Neville incrédulo.
la hay_ asintió Narcissa.
si hay un dragón, porque no una cascada_ dijo Hagrid.
buen punto_ dijeron todos mientras Charlie fruncía el ceño.
Oyó cómo Griphook gritaba, pero no había forma de frenar y la atravesaron a una velocidad de vértigo. A Harry le entró agua en los ojos y la boca; no veía nada ni podía respirar. Acto seguido, el carro dio un violento corcovo, volcó y todos salieron despedidos. El chico oyó cómo el vehículo se hacía añicos contra la pared y el chillido de Hermione, mientras él planeaba como si fuera ingrávido hasta posarse suavemente en el suelo rocoso del pasillo.—En-encantamiento del almohadón —farfulló Hermione mientras Ron la ayudaba a levantarse.
al menos ya llegaron_ dijo Molly.
no estaría tan seguro_ murmuró Bill pensativo, esto no sonaba bien.
Horrorizado, Harry observó que su amiga ya no era Bellatrix: estaba allí plantada con una túnica que le iba enorme, empapada y con su aspecto habitual.
no_ gimió Molly_ ya paso una hora_ preguntó.
Además, Ron volvía a ser pelirrojo y ya no llevaba barba.
pero lo que le hizo Hermione a Ron, no duraría solo una hora_ dijo Susan.
creo que lo has atrapado_ dijo Bill, haciendo que todos volvieran la vista al libro.
Se miraron unos a otros y, al tocarse la cara, lo entendieron.—¡La Perdición del Ladrón! —exclamó Griphook, poniéndose en pie y contemplando la cascada que caía sobre las vías, y en ese momento Harry comprendió que era algo más que agua—.
si, los han atrapado_ dijo Bill.
ahora no podrán ir por el horrocrux_ dijo Millicent.
eso es lo de menos_ dijo Neville_ como se supone que saldrán de ahí_ preguntó, el trio se miro sin tener idea de que harían a continuación.
¡Elimina todo sortilegio, todo ocultamiento mágico! ¡Saben que hay impostores en Gringotts y han puesto defensas contra nosotros! Hermione comprobó que todavía conservaba el bolsito de cuentas y Harry metió la mano en su chaqueta para asegurarse de que no había perdido la capa invisible.
que suerte que no perdieron ninguna de esas cosas_ dijo Remus_ van a necesitarlos mas adelante.
También observó que Bogrod sacudía la cabeza, desconcertado, puesto que la Perdición del Ladrón había anulado, asimismo, la maldición imperius.
es bastante poderosa esa protección de los duendes_ dijo Katie.
es por eso que nadie ha logrado robar Gringotts_ dijo Bill.
hasta ahora_ dijo Sirius.
—Necesitamos a Bogrod —dijo Griphook—. No podemos entrar en la cámara sin un duende de Gringotts. ¡Y además precisamos los cachivaches!—¡Imperio! —volvió a exclamar Harry; su voz resonó por el pasillo de piedra, y percibió otra vez la sensación de embriagador control que le fluía desde el cerebro hasta la varita mágica. Bogrod se sometió de nuevo a su voluntad, y el aturdimiento que sentía se tornó en educada indiferencia; Ron se apresuró a recoger la bolsa llena de herramientas metálicas.—¡Me parece que viene alguien, Harry! —avisó Hermione y, apuntando con la varita de Bellatrix a la cascada, gritó—: ¡Protego!
eso servirá_ preguntó Padma.
espero que si_ dijo Remus, sin estar seguro de que tan fuerte era esa cascada de los duendes.
Al alzarse en medio del pasillo, el encantamiento escudo partió en dos la cascada de agua mágica.
bien_ suspiró Molly.
—Buena idea —dijo Harry—. ¡Ve tú delante, Griphook!—¿Cómo vamos a salir de aquí? —preguntó Ron
eso me gustaría saber_ dijo Percy.
mientras corrían tras el duende en la oscuridad; Bogrod los seguía jadeando como un perro viejo.
que comparación, cachorro_ dijo Sirius.
no hay necesidad de sentirte ofendido, Sirius_ dijo Harry.
yo no estaba..._ Sirius miro mal a su ahijado cuando le sonrió con burla.
—Ya nos ocuparemos de eso a su debido momento —replicó Harry, y aguzó el oído porque le pareció oír ruidos cercanos—. ¿Cuánto falta, Griphook?—No mucho, Harry Potter, no mucho...Doblaron una esquina y, de sopetón, se hallaron ante algo que Harry ya se esperaba, pero aun así los obligó a detenerse en seco. En medio del pasillo había un gigantesco dragón que impedía el acceso a las cuatro o cinco cámaras de los niveles más profundos de la banca mágica.
eso hizo que varios abrieran y cerraran la boca.
realmente hay un dragón_ preguntó Charlie mirando molesto a Bill.
no tenia idea de que fuera cierto_ se defendió Bill.
eso no puede ser legal_ dijo Charlie mirando al ministros, que se removió en su siento, claro que no era legal, pero no sabia que podría hacer contra eso.
Charlie, esto es terrible, pero lo importante ahora es saber como los chicos saldran de esto_ dijo Katie, tranquilizadoramente.
tienes razon_ dijo Charlie, intentando calmarse.
Tenía las escamas pálidas y resecas debido a su prolongado encarcelamiento bajo tierra, y sus ojos eran de un rosa lechoso. En las patas traseras llevaba unas gruesas argollas cogidas a unas cadenas sujetas, a su vez, a unos enormes ganchos clavados en el suelo rocoso.
eso es maltrato_ dijo Charlie_ lo que hacen con ese pobre dragón es despreciable.
totalmente_ asintió Hagrid.
Las grandes alas con púas, dobladas y pegadas al cuerpo, habrían ocupado todo el espacio si las hubiera desplegado. Cuando giró la fea cabeza hacia ellos, rugió de tal forma que hizo temblar la roca, y luego abrió la boca y escupió una llamarada que los obligó a retroceder a toda prisa por el pasillo.—Está medio ciego —dijo Griphook jadeando—, y por eso es más violento aún. Sin embargo, tenemos los medios para controlarlo. Sabe lo que le espera cuando oye los cachivaches. Dámelos. Ron le pasó la bolsa y Griphook sacó unos pequeños objetos metálicos que, al agitarlos, producían un fuerte y resonante ruido, similar al golpeteo de diminutos martillos contra yunques. Griphook los repartió y Bogrod aceptó el suyo dócilmente.—Ya sabéis qué tenéis que hacer —les dijo Griphook a los tres amigos—. Cuando el dragón oiga el ruido de los cachivaches, creerá que vamos a hacerle daño y se apartará;
esta vez Charlie no dijo nada simplemente miraba el libro con absoluto horror, esa pobre criatura.
tenemos que ayudarlo_ dijo Hagrid_ hay que sacarlo de ahí.
si tienes alguna idea, estaré feliz de escucharla_ dijo Amelia, lamentablemente ni Hagrid ni nadie ofreció sugerencias.
no se puede simplemente ir al banco y decir qe ya saben el estado del dragón y que lo entreguen_ preguntó Dudley.
no es tan fácil_ dijo Fudge.
entonces Bogrod tiene que apoyar la palma de la mano en la puerta de la cámara. Volvieron a doblar la esquina, pero esta vez agitando aquellos objetos, que resonaban amplificados en las paredes de roca. Harry tuvo la impresión de que el sonido vibraba dentro de su propio cráneo. El dragón soltó otro ronco rugido, pero se retiró. Harry se dio cuenta de que la bestia temblaba, y cuando se acercaron un poco más comprobó que tenía unas tremendas cicatrices de cuchilladas en la cara, y dedujo que el dragón había aprendido a temer las espadas al rojo cuando oía resonar los cachivaches.—
pobrecito_ se escuchó por todo el comedor.
esto es repugnante_ dijo Charlie apretando los puños, haciendo temer a sus padres que se le ocurriera ir a reclamarles a los duendes.
¡Que ponga la mano sobre la puerta! —instó Griphook a Harry, y el muchacho volvió a apuntar con su varita a Bogrod. El anciano duende obedeció: puso la palma sobre la madera y la puerta de la cámara desapareció, revelando de inmediato una abertura cavernosa, llena hasta el techo de monedas y copas de oro, armaduras de plata, pieles de extrañas criaturas (algunas provistas de largas púas; otras, de alas mustias),pociones en frascos con joyas incrustadas, y una calavera que todavía llevaba puesta una corona.
ya llegaron_ dijo Narcissa_ el problema ahora será como encontrar ese objeto entre tantas cosas.
especialmente sin saber cual es_ dijo Draco.
lo importante es que ya estamos ahí_ dijo Harry.
—¡Rápido, buscad! —urgió Harry, y todos entraron en la cámara. Les había descrito la copa de Hufflepuff a sus dos amigos, pero cabía la posibilidad de que el Horrocrux guardado en esa cámara fuese el otro, el desconocido, y ése no sabía cómo era.
ojala que esta vez tengan suerte y si sea la copa_ dijo Albus.
Apenas había tenido tiempo de echar un vistazo alrededor cuando oyeron un sordo golpetazo a sus espaldas: había vuelto a aparecer la puerta y los había encerrado completamente a oscuras.—¡No importa, Bogrod nos sacará de aquí! —dijo Griphook cuando Ron dio un grito de congoja—.Podéis encender vuestras varitas, ¿no? ¡Pero daos prisa, nos queda muy poco tiempo!—¡Lumos! Harry movió su varita hacia uno y otro lado para iluminar la cámara; vio montones de centelleantes joyas, así como la espada falsa de Gryffindor en un estante alto, entre un revoltijo de cadenas. Ron y Hermione también encendieron sus varitas y examinaban los montones de objetos que los rodeaban.—Harry, ¿esto podría ser...? ¡Aaaaah! —Hermione gritó de dolor. Harry la iluminó con su varita y vio que soltaba un cáliz con joyas incrustadas.
y ahora que_ preguntó Fred mientras Hermione hacia una mueca.
debe haber varias protecciones para que no lleguen al horrocrux_ dijo Moody_ van a tener que ser muy cuidadoso.
fantástico_ dijo Harry.
Pero, al caer, el objeto se desintegró y se convirtió en una lluvia de cálices, de modo que un segundo más tarde, con gran estruendo, el suelo quedó cubierto de copas idénticas que rodaron en todas direcciones y entre las que era imposible distinguir la original.—¡Me ha quemado! —gimoteó Hermione chupándose los chamuscados dedos.—¡Han hecho la maldición gemino y la maldición flagrante! —explicó Griphook—.
hay que admitir que eso es inteligente_ dijo Terry.
demasiado_ asintieron varios, ahora ya no van a poder tocar nada.
¡Todo lo que tocas quema y se multiplica, pero las copias no tienen ningún valor! ¡Y si sigues tocando los tesoros, al final mueres aplastado bajo el peso de tantos objetos de oro reproducidos!—¡Está bien, no toquéis nada! —ordenó Harry a la desesperada. Pero en ese momento Ron empujó con el pie, sin querer, uno de los cálices que habían rodado por el suelo, y aparecieron cerca de veinte más; Ron dio un salto, porque medio zapato se le quemó en contacto con el ardiente metal.—¡Quedaos quietos, no os mováis! —gritó Hermione agarrándose a Ron.—¡Limitaos a mirar! —pidió Harry—.
no tiene otra opcion_ dijo Remus.
lo bueno es que están con el mejor buscador de todos_ dijo Sirius_ Harry podrá encontrarla.
es cierto_ se animaron varios, Harry siempre veía la snitch, podría ver una copa, nadie quería pensar que había demasiado dorado para distinguirla en ese lugar.
Recordad que es una copa pequeña, de oro. Tiene grabado un tejón, dos asas... Y si no, a ver si veis el símbolo de Ravenclaw por algún sitio, el águila...Dirigieron las varitas hacia todos los recovecos, girando con cuidado sobre sí mismos. Era imposible no rozar nada. Harry provocó una cascada de galeones falsos que se amontonaron junto con los cálices. Apenas les quedaba espacio; el oro despedía mucho calor y la cámara parecía un horno.
se les esta agotando el tiempo_ dijo Moody.
cuanto aliento_ dijo Ron a Harry, que asintió.
La varita de Harry iluminó escudos y cascos hechos por duendes y depositados en unos estantes que llegaban al techo; dirigió la luz un poco más arriba, y de pronto le dio un vuelco el corazón y le tembló la mano.—¡Ya la tengo! ¡Está ahí arriba! Ron y Hermione apuntaron también con sus varitas en esa dirección, y la pequeña copa de oro destelló bajo los tres haces de luz: era la copa que había pertenecido a Helga Hufflepuff
la encontraron_ dijeron los Hufflepuff, emocionados.
si recuerdan que la van a destruir, verdad_ preguntó Anthony, borrando sus sonrisas, ante el recordatorio.
habrá sido bueno poder verla aunque sea una vez_ dijo Susan, con un suspiro resignado.
y luego pasado a ser propiedad de Hepzibah Smith, a quien se la había robado Tom Ryddle.—¿Y cómo demonios vamos a subir hasta ahí sin tocar nada? —preguntó Ron.—¡Accio copa! —gritó Hermione, que en su desesperación había olvidado las explicaciones de Griphook durante las sesiones preparatorias.—¡Eso no sirve de nada! —gruñó el duende.
no estaba de mas probarlo_ dijo Hermione.
por supuesto que no_ dijo Albus.
—Entonces ¿qué hacemos? —preguntó Harry fulminándolo con la mirada—. Si quieres la espada, Griphook, tendrás que ayudarnos un poco... ¡Eh, espera! Puedo tocar las cosas con la espada, ¿verdad?¡Dámela, Hermione!
bien pensado_ dijo Albus_ la espada no debería causarles problemas al tocar las cosas ahí.
Ella sacó el bolsito de cuentas, revolvió en su interior unos segundos y extrajo la reluciente espada. Harry la asió por la empuñadura de rubíes, y cuando tocó con la punta de la hoja una jarra de plata que había allí cerca, no se multiplicó.—Perfecto —dijo—. Ahora debería meter la espada por un asa... Pero ¿cómo voy a llegar tan arriba? El estante en que se hallaba la copa quedaba fuera del alcance de todos, incluso de Ron, que era el más alto, y el calor que desprendía aquel tesoro encantado ascendía en oleadas.
cuando salen de un problema entran a otro_ dijo Demelza.
la única forma es volando_ dijo Tonks.
supongo que no encontraran una escoba por ahí_ dijo Collin.
lo veo poco probable_ dijo Albus.
El sudor le resbalaba a Harry por la cara y la espalda. Tenía que hallar la manera de alcanzar la copa. El dragón rugía tras la puerta de la cámara, y los ruidos metálicos de los cachivaches se oían cada vez más fuertes. Estaban atrapados; no había forma de salir de allí salvo por la puerta, pero, a juzgar por el ruido, al otro lado había una horda de duendes.
pues si, no veo como podrán salir de ahí_ dijo Bill.
tendrán que salir por la puerta_ dijo Theo_ lanzando maldiciones y amenazando con la espada.
seria genial_ dijeron todos.
Harry miró a sus amigos y vio el terror reflejado en sus rostros.—Hermione —dijo mientras el ruido metálico seguía intensificándose—, tengo que subir ahí, tenemos que deshacernos del...La chica alzó la varita, apuntó a Harry y susurró:—¡Levicorpus! Harry se elevó como si lo tiraran de un tobillo y chocó contra una armadura de la que empezaron a salir réplicas,
algunos se permitieron una risitas.
la próxima dame un aviso_ dijo Harry.
sabes cuanto tiempo he pensado hacerte eso_ preguntó Hermione_ ya no podía esperar_ bromeo, Harry la miro feo, pero terminó uniéndose a las risas.
como cuerpos al rojo, que llenaron aún más la abarrotada estancia. Derribados por la avalancha de armaduras y gritando de dolor, Ron, Hermione y los dos duendes chocaron contra otros objetos que al punto se multiplicaban. Medio enterrados en una marea cada vez mayor de tesoros candentes, forcejearon y chillaron mientras Harry metía la punta de la espada por el asa de la copa de Hufflepuff y lograba ensartarla en la hoja.
si_ gritaron todos.
la tenemos_ dijeron Harry, Ron y Hermione emocionados_ cuando lo destruyamos solo quedara uno y entonces podremos acabar con todo_ añadió Harry.
—¡Impervius! —chilló Hermione en un intento de protegerse y proteger a Ron y los duendes del ardiente metal.
no se que tanto ayudara eso_ dijo Amelia.
muy poco_ dijo Flitwick.
Entonces, un grito aún más fuerte obligó a Harry a bajar la vista: sus amigos estaban hundidos hasta la cintura en los tesoros, luchando para impedir que Bogrod quedara completamente sumergido, pero Griphook ya estaba enterrado del todo, y lo único que se veía de él eran sus largos dedos.
por Merlín_ gimió Molly.
ya falta poco_ dijo Arthur_ ya tiene la copa, solo queda que salgan.
pero como_ preguntó Molly angustiada_ están cubiertos de de oro caliente y fuera están los duendes y un dragón.
solo lo sabremos leyendo_ dijo Sirius moviéndose nerviosamente, mientras el trio intercambiaba miradas preocupadas.
Harry los agarró como pudo y tiró de ellos. El duende emergió poco a poco, aullando de dolor y cubierto de ampollas.—¡Liberacorpus! —gritó Harry y, con gran estrépito, el duende y él aterrizaron en la superficie de la montaña de tesoros, cada vez más alta, y a Harry se le cayó la espada de las manos—.
no_ se quejó Remus, es que no había nada que les saliera sin complicaciones, se preguntó.
ahora hay que ir por la espada y esperar que no se haya separado de la copa_ bufó Ron.
la espada si pueden convocarla, verdad_ preguntó Dudley, todos se encogieron de hombros.
¡Cogedla! —gritó, soportando el dolor que le producía el contacto con el ardiente metal.
Harry se limitó a apretar los dientes.
Griphook volvió a subírsele a los hombros, decidido a alejarse cuanto pudiera de aquella creciente masa de objetos candentes—. ¿Dónde está la espada? ¡Tenía la copa ensartada! Los ruidos metálicos al otro lado de la puerta se volvían ensordecedores. Era demasiado tarde...—¡Ahí está! Fue Griphook quien la vio y quien se lanzó por ella, y en ese instante Harry comprendió que el duende nunca había confiado en que los chicos cumplieran su palabra.
los duendes nunca confían en los magos_ dijo Bill.
pero no es el momento para que actué así_ dijo Harry_ estamos rodeados y casi ahogándonos en oro caliente.
lo sé, por eso te advertí que tuvieras cuidado cuando hicieras el trato_ dijo Bill, mirando al trio con preocupación.
Sujetándose fuertemente al cabello de Harry para no precipitarse en aquel hirviente mar de oro, Griphook cogió el puño de la espada y la levantó manteniéndola fuera del alcance de Harry.
los merodeadores soltaron una fuerte maldición ante eso.
no podemos dejar que se quede con la espada_ dijo Ron a Harry.
lo sé_ dijo Harry, ahora que el duende la tenia, no sabia como se la quitarían_ tendremos que arreglar eso cuando hayamos salido del banco.
La pequeña copa de oro, aún ensartada en la hoja, voló por los aires. Con el duende a cuestas, Harry se lanzó y logró atraparla.
al menos tenemos la copa_ dijo Hermione intentando ver algo bueno en esa situación.
Aunque le abrasó la mano, no la soltó ni siquiera cuando un sinfín de copas de Hufflepuff empezaron a salir de su puño y le cayeron encima, al mismo tiempo que la puerta de la cámara se abría y él resbalaba por una creciente avalancha de oro y plata ardiente que los empujó a todos hacia el exterior.
ya entraron los duendes_ dijo Lee.
preparen sus varitas si quieren salir de ahí_ dijo Kingsley.
son demasiados duendes para que luchen_ dijo Molly.
Ignorando el dolor de las quemaduras que le cubrían el cuerpo y montado todavía en la inmensa ola de tesoros que no cesaban de multiplicarse, Harry se metió la copa en un bolsillo y estiró un brazo para recuperar la espada, pero demasiado tarde: Griphook se había bajado de sus hombros y, blandiendo la espada y chillando «¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Auxilio! ¡Ladrones!», había corrido a ponerse a cubierto entre los duendes que los rodeaban.
que_ preguntaron todos.
maldita rata_ dijo Neville con un gruñido.
y decía que no era un ladrón_ dijo Harry apretando los dientes_ lo que hizo anula el trapo por lo que la espada no es suya.
le pediste que te ayudara a entrar_ dijo Bill_ no dijiste nada sobre salir_ añadió, Harry abrió y cerro la boca varias veces.
De ese modo se perdió entre el tropel de hombrecillos que entraban en la cámara, todos provistos de dagas, y a nadie le extrañó.
lo tenia muy bien planeado_ dijo Ron con los puños apretados.
teniendo en cuenta que también iban a traicionarlo, no creo que deban lucir tan ofendidos_ dijo Pansy.
nosotros no lo habríamos dejado para morir_ dijo Harry.
Harry resbaló por el ardiente metal, se puso trabajosamente en pie y comprendió que la única forma de salir de allí era a través del tumulto.—¡Desmaius! —bramó, y Ron y Hermione lo imitaron. Las tres varitas despidieron chorros de luz roja contra la marabunta de duendes; algunos cayeron al suelo, pero otros siguieron avanzando,
no vamos a poder contra todos_ dijo Hermione.
tengo una idea loca_ dijo Harry_ pero podría funcionar.
solo dinos que hacer_ dijeron Ron y Hermione.
y Harry vio llegar a varios magos guardianes. En ese momento, el dragón, que todavía estaba atado, rugió y lanzó una llamarada que pasó rozando las cabezas de los duendes; los magos dieron media vuelta y huyeron por donde habían venido,
pero que buenos guardias_ dijo Tonks_ deberíamos unirlos a los aurores_ añadió.
lamentablemente el problema nunca fueron esos guardias, sino lo duendes_ dijo Remus.
y Harry tuvo una inspiración, o una idea de locura.
no hay ninguna diferencia_ dijo Luna.
Apuntando con la varita a las gruesas argollas que sujetaban ala bestia, gritó:—¡Relashio! Las argollas se rompieron con un fuerte estallido.
que estas haciendo, Harry_ preguntó Charlie.
lo que tengo que hacer_ dijo Harry.
—¡Por aquí! —gritó el muchacho y, sin parar de lanzar hechizos aturdidores a los duendes que seguían avanzando, corrió hacia el dragón ciego.—¡Harry! ¿Qué haces, Harry? —gritó Hermione.—¡Subid! ¡Rápido, montad! Aprovechando que el dragón no se había percatado de su repentina liberación,
eso hizo que todos miraran al trio sin palabras.
van a escapar en un dragón_ medio gritó/medio rio George.
y lo liberaran_ dijo Charlie, levantando un puño en alto.
esto no puede estar pasando_ dijo Daphne sin salir de su asombro.
desearía que no_ dijo Hermione.
Harry buscó con el pie el pliegue de la articulación de una de las patas traseras y se montó en el lomo. Las escamas eran duras como el acero y el dragón ni siquiera notó al muchacho, que le dio la mano a Hermione para ayudarla a subir. Ron se montó detrás de ellos. Un segundo más tarde, el dragón se dio cuenta de que ya no estaba atado. La bestia emitió otro rugido y se encabritó.
ahora verán, lo que pasa a los que maltratan dragones_ aplaudió Charlie.
yo solo quiero que salgan de ahí_ dijo Molly, tapándose los ojos y agitando la cabeza.
Harry le hincó las rodillas y se aferró a las recortadas escamas mientras el dragón, derribando duendes como si fueran bolos, desplegaba las alas y levantaba el vuelo.
de eso estoy hablando_ dijo Fred_ ahora si tan solo pudieran ver a Griphook, no creo que se negaría a devolverles la espada.
lastima que el ya esta muy lejos de ahí_ dijo Harry, realmente lamentándolo.
Los tres jóvenes, pegados al lomo, rozaron el techo cuando el animal se lanzó hacia la abertura del pasillo, al tiempo que los duendes, sin parar de chillar, los perseguían y les lanzaban dagas que rebotaban en las quijadas de la fiera.—¡No podremos salir, este dragón es demasiado grande! —gritó Hermione.
estoy seguro que el dragón se las arreglara_ dijo Ernie_ creo que ustedes ya pueden relajarse.
no me relajare hasta que pueda bajarme de ese dragón_ dijo Hermione con un hilo de voz, Harry le dio palmaditas de simpatía en la pierna.
El monstruo abrió la boca y volvió a escupir llamas, abriendo un boquete en el túnel, de manera que el suelo y el techo crujieron y se desmoronaron. El animal empleaba todas sus fuerzas en abrirse paso por el pasillo. Harry cerraba firmemente los ojos para protegerse del calor y el polvo; ensordecido por el ruido de las rocas al caer y los rugidos del dragón, no podía hacer otra cosa que aferrarse al lomo, aunque temía salir despedido en cualquier momento; entonces oyó a Hermione gritar:—¡Defodio!
bien pensado_ dijo Kingsley.
que hace ese hechizo_ preguntó Justin, no creía haberlo escuchado.
ya sale_ dijo Sirius.
La chica ayudaba al dragón a agrandar el pasillo minando el techo, y el animal luchaba por ascender buscando aire puro y alejarse de los duendes, que chillaban y agitaban los cachivaches sin cesar.
los dragones no son tontos_ dijo Charlie_ sabe que ya no pueden hacerle nada, en todo caso lo único que harán con los cachivaches es enojarlo mas.
Harry y Ron imitaron a Hermione y destrozaron el techo con otros hechizos excavadores. Fueron dejando atrás el lago subterráneo, y la enorme bestia, que avanzaba lentamente, gruñendo, parecía intuir que cada vez estaba más cerca de la libertad. Detrás de ellos, en el pasillo, la cola provista de púas se sacudía entre las rocas y los trozos de gigantescas estalactitas desprendidas del techo y las paredes, y el estruendo delos duendes se oía cada vez más lejos; mientras que, por delante, el dragón seguía abriendo camino con sus llamaradas.
vamos, vamos, ya falta tan poco_ dijo Hagrid_ un poco mas y todo esto habrá terminado.
ya casi_ dijo Harry inclinándose en su asiento.
Al fin, gracias a la combinación de los hechizos y la fuerza bruta de la bestia, los chicos consiguieron salir del destrozado pasillo y llegaron al vestíbulo de mármol. Los duendes y magos que estaban en esa zona corrieron a guarecerse, y el dragón tuvo, por fin, espacio suficiente para desplegar las alas. Entonces giró la astada cabeza hacia la entrada, olfateando el aire fresco del exterior, y con Harry, Ron y Hermione todavía aferrados al lomo, atravesó las puertas metálicas, que se doblaron y quedaron colgando de los goznes, salió tambaleándose al callejón Diagon y echó a volar.
es el final del capitulo_ dijo Sirius dejando caer el libro y recostándose en el hombro de Amelia con un suspiro.
en este momento todos parecieron salir de su estupefacción y estallaron en vítores y aplausos.
esto fue épico_ dijo Collin.
fueron por un horrocrux y terminaron robando un dragon_ dijo Fleur.
hazlo en grande o vete a casa_ dijo el trío, aumentando las risas.
que bueno que es el ultimo libro_ dijo Sirius, todos los adultos asintieron.
