-Fue frustrante. - comentó Kagome, finalizando con su relato. - Presencié en primera fila, como Tsubaki le daba esas despiadadas instrucciones a Hinata. Pero, debido a las condiciones de mi habilidad heredada, no pude moverme de los escombros del sanatorio Akasuna y hacer algo para detenerla. - volteó apenada hacia InuYasha. - Un rato después... la ambulancia de Konoha llegó.

FFFFF

-¡Kagome, Kagome!

-Me temo que ya es tarde, hijo. Estuvo en esas condiciones por más de 2 horas.

-¡NOOOO, NOOOOOO! ¡NO PUEDE ESTAR MUERTA, ELLA NO!

-¡InuYasha, contrólate!

-¡KAGOME, DESPIERTA! ¡POR FAVOR, ABRE LOS OJOS!

FFFFF

-En ese momento, no hubo otra cosa que me doliera más... que ver a mi prometido llorando de rodillas. Y a la señora Namikaze... recostada sobre el cuerpo de Minato-sama.

Sasuke agachó la mirada, preguntándose si, en algún momento, Kushina había sido capaz de decirles la verdad de lo sucedido a Naruto y a Karin.

-Después de que me internaran en el hospital Shikon... - prosiguió Kagome, despertándolo de sus pensamientos. - me encontré con un alma varada en el pasillo. Parecía no saber en dónde se encontraba, porque no dejaba de caminar de un lado a otro con intranquilidad.

-¿Itachi? - cuestionó Sesshomaru.

La joven asintió.

-Él no lo recuerda del todo, pero fui yo quien lo ayudó a cruzar al mundo astral. De esa manera, sería más fácil para InuYasha conectar con nuestras almas y devolvernos a nuestros cuerpos. - hizo una pausa. - Sin embargo, con lo que no contaba, era con que Tsubaki pusiera una maldición en el cuerpo de Itachi, usando a Hinata.

-¿Cómo sabes eso? - interrogó InuYasha.

-Izayoi-sama me lo contó. - respondió, sorprendiendo a los Taisho. - Cada vez que venías a visitarme, la parte de su alma que te acompañaba, se transportaba al mundo astral para buscarme. Y cuando finalmente dio conmigo, me explicó con lujo de detalle lo que estaba sucediendo con Hinata, la fruta Tsuchigumo y lo de la maldición de Itachi.

-Madre... - la llamó Sesshomaru en sus pensamientos.

-¡Por eso apareciste aquella vez en mi habitación! - exclamó InuYasha.

FFFFF

-Tienes que volver al hospital. Si no regreso a mi cuerpo, no podré ayudar a Hinata.

FFFFF

-¡No fue un sueño! ¡Realmente pude verte y escucharte!

-¿Pero cómo fue posible? - preguntó Toga. - InuYasha no puede interactuar así con las almas.

-Izayoi-sama también me ayudó con eso.

-¡Cielos! - A resopló, llevándose una mano a su frente. - Los jóvenes y sus maneras tan revoltosas de resolver las cosas...

-Ni que lo digas... - agregó el mayor de los Taisho. - Saber sobre los movimientos del alma de mi esposa hace que me sienta mareado.

-¿De verdad? - cuestionó la bruja, haciendo aparecer ante ella, varios jarrones con diferentes tipos de hierbas. - ¡En ese caso, le prepararé un té que lo curará de inmediato!

-¡N-No hace falta! - dijo Toga, sonriendo nervioso. - ¡Solo necesito recostarme, es todo!

-¡También haré una bebida especial para su compañero! - agregó con felicidad, girándose hacia A, quien, notando los extraños ademanes que le mandaba su compañero desde su cama, no hizo otra cosa más que parpadear confundido.

Mientras los adultos discutían, InuYasha reía y Sesshomaru suspiraba, el Uchiha salió en silencio del cuarto. Kagome, siendo la única en verlo, se levantó de la silla de madera donde se encontraba y lo siguió.

-¡Sasuke, espera! - le pidió, alcanzándolo dos metros más adelante. - No deberías caminar tu solo, podría ser peligroso.

Él se quedó callado, deteniendo su paso.

-Vamos. Podemos sentarnos en una de las bancas que...

-Gracias. - dijo de repente, dejándola atónita. - Por ayudar a mi hermano y por tratar de acercarte a Hinata. - agachó la cabeza. - Ojalá el padre de Naruto hubiese tenido un destino diferente.

Ese último comentario, sacudió su corazón por un segundo.

-Tú... - comentó, logrando que volteara hacia ella. - fuiste adoptado por su esposa, ¿Cierto?

Confundido, él asintió.

-Hay un favor que me gustaría pedirte. - hizo una pausa, señalando su sien derecha con sus dedos índice y medio. - En mi memoria, aún tengo grabadas las últimas palabras de Minato-sama.

Sasuke la vio anonadado.

-De ser posible, me gustaría que se las entregaras, en una carta que escribiré para ella y sus hijos.

-¿Cómo...?

-Cuando su cuerpo fue extraído de los escombros, me di cuenta de que había dejado un pergamino, con un poco de su energía espiritual. - explicó, recordando más detalles de aquella fatídica noche. - Estando en mi forma de espíritu, pude tocar aquella energía y recibir en mi mente, los últimos pensamientos que tuvo antes de morir.

Al saber aquello, el joven se sintió aliviado por su familia adoptiva. Después de muchos años de tristeza y dudas, por fin tendrían un consuelo dado por el mismísimo Minato. Algo con lo que pudieran hacer a un lado el incidente del sanatorio y concentrarse más en el amor que les tenía.

-Ustedes son increíbles. - dijo a modo de agradecimiento. - ¿Cómo es que tienen ese tipo de poderes?

Kagome sonrió.

-Cada año, el sumo sacerdote o suma sacerdotisa del templo Higurashi, convoca a los descendientes de las familias principales y les entrega habilidades que, alguna vez, pertenecieron a sus antepasados. En mi caso, yo recibí la habilidad que le perteneció a mi madre y a mi bisabuelo. Puedo ser capaz de separar las almas de seres vivientes. Incluyendo la mía. Si lo hice hace 10 años, fue porque confiaba en la habilidad que InuYasha tiene para guiar a las almas. - volteó hacia el interior de una habitación vacía y oscura, a su lado derecho. - De lo que no estaba tan segura en aquel entonces, era de las acciones de mi primo Miroku. - volvió de nuevo la mirada hacia el muchacho y entrelazó los dedos de sus manos. - Sabiendo mi situación, ¿Haría a un lado sus deberes como el líder de nuestra familia y nos ayudaría? ¿O nos dejaría de lado, fingiendo que no pasa nada?

PPPPP

-¡Aquí es! - exclamó Mirai Nara, usando la ventana del techo, para bajar de la camioneta Namikaze.

Quienes le siguieron, fueron Naruto, Shikamaru y Sakura, abriendo sus respectivas puertas y observando con curiosidad los alrededores.

-¿De verdad? - interrogó la joven de cabello rosa, arqueando una ceja.

En el centro del distrito de Suginami, además de haber un silencio sepulcral, los edificios le daban una sensación de vacío absoluto.

-Mirai, más vale que no nos estés mintiendo. - advirtió Shikamaru, mirándola seriamente.

-Por supuesto que no lo hago. - dijo enseguida, extendiendo su brazo derecho al frente.

Un segundo después, varias chispas purpuras reaccionaron a su presencia, rechazándola y obligándola a bajar su extremidad, a la altura de su costado.

-Un campo de fuerza. - habló Kushina, reuniéndose con los muchachos. - Si es cierto que Sasuke está aquí, debió haberse encontrado con una sacerdotisa.

Al colocar su mano, casi al mismo sitio donde Mirai recién puso su brazo, esta atravesó la barrera, quedando invisible ante la vista de los demás.

-Yo sí puedo entrar. Lo que significa que los Youkai o quienes tengan alguna conexión con ellos, no pueden hacerlo.

-¡Maldición! - se quejó la joven Nara en sus pensamientos, frunciendo el entrecejo.

El dragoncito rojo suspiró.

-¡Descuida, Koryu! - dijo Naruto, al verlo tan desanimado sobre su hombro izquierdo. - ¡Cuando encontremos a Sasuke, le pediré que salga con nosotros para que puedas verlo, de verás!

Ese último comentario, hizo sonreír al Youkai. Sin embargo, cuando sus ojos voltearon hacia Mirai, su expresión volvió a tornarse en tristeza, confundiendo al joven.

-Naruto-sama... pase lo que pase, no debe permitir que Sasuke-sama salga de aquí. - susurró Koryu. - Esta barrera lo mantiene alejado de los monstruos que vimos en nuestro camino. - agregó, volteando hacia arriba. - Si sale de aquí, todos podríamos estar en peligro. - nuevamente, se giró hacia el muchacho. - Lo mejor será que ustedes entren y lo acompañen.

-Pero, ¿Tú estarás bien? - cuestionó preocupado, en voz baja. - Después de lo que nos contaste, yo tampoco confío al 100% en Mirai. Incluso podría tratar de lastimarte otra vez.

-Estaré bien. Si hay algún problema, me esconderé en un lugar seguro.

Naruto sonrió.

-Bueno... - dijo Shikamaru, llevándose una mano por detrás de su nuca. - ¿Quién quiere entrar primero?

-Yo lo haré.

Al voltear al otro lado de la calle, varias serpientes gigantes de color negro, salieron del suelo, atrapando a cada uno de los presentes. A excepción de Koryu, quien consiguió escapar y esconderse en un callejón cercano. De la brillante acera negra, apareció una mujer de largo cabello blanco, portando una serpiente del mismo color en su hombro izquierdo. Kushina, al verla, frunció el ceño.

-¡Tsubaki! - la llamó enojada, luchando para liberarse de su serpiente.

Los demás, anonadados por escuchar aquel nombre, se quedaron quietos.

-¡¿Ella es...?! - pensó Sakura.

FFFFF

-Hace poco, Toga Taisho, un amigo de mi jefe, vino a verme. En nuestra conversación, intercambiamos datos muy interesantes sobre este caso. Por ejemplo, que el nombre de la mujer de la serpiente es Tsubaki y que se trata de la principal sospechosa de varias catástrofes que han ocurrido en estos últimos años. Uno de ellos, el que más me impactó escuchar... es la caída del sanatorio Akasuna.

FFFFF

-¡Es la mujer que asesinó a mi padre y está buscando a Sasuke! - gritó Naruto en sus pensamientos, apretando la mandíbula mientras trataba de liberarse.

Shikamaru y Kushina intentaban lo mismo, moviendo los brazos a los lados o lanzando patadas al aire. Delante de ellos, Mirai le sopló a uno de sus mechones, haciendo una mueca y quedándose completamente inmóvil.

La sacerdotisa de poderes oscuros sonrió. Sin importar cuanta determinación tuvieran para librarse de sus criaturas, bastaba con que estas volvieran a capturarlos, para tenerlos nuevamente a su merced. Confiada, levantó su mano derecha y trató de atravesar el campo de fuerza.

Para su gran sorpresa, este terminó rechazándola, al igual que pasó con Mirai. Su sonrisa se convirtió en un ceño fruncido. Pero solo fue por unos segundos, ya que, sacando un pergamino de sus ropas, torció los labios mientras se arrodillaba.

-¡¿Q-Qué está haciendo?! - pensó Shikamaru, viendo atónito como cerraba los ojos y hacía una posición de manos.

En el pergamino desenrollado en el suelo, apareció una cortina de humo oscuro, seguida por una mujer. Vestía un conjunto de camisa de mangas largas, pantalones y zapatos pegados a su figura y usaba una máscara blanca, con dos agujeros en los ojos, para proteger su identidad. Su largo cabello negro estaba atado en forma de una alta cola de caballo.

-Entra en la barrera y tráeme a la fruta Tsuchigumo. - le ordenó la sacerdotisa, bajando los brazos a la altura de sus costados.

La misteriosa mujer asintió. Se giró hacia el campo de fuerza y dio un par de pasos adelante, desapareciendo de la vista de los presentes.

-Eso explica porque mis demonios nunca pudieron localizarlos. - pensó, recordando lo sucedido con InuYasha y Rin. - Parece que subestimé demasiado pronto a esa mocosa. Hacer una barrera que hace invisible todo aquello que se encuentra en su interior es un gran logro. Pero...

Chasqueó los dedos, ordenándoles a las serpientes que apretaran más los cuerpos de sus , sin excepción, soltaron gritos de agonía.

-...no es suficiente para detenerme.

PPPPP

-¿Rin? - Itachi la llamó con dudas, notando lo pálida que se había vuelto su mirada. - ¿Te sientes bien?

-Si... - habló seriamente. - pero creo que hemos sido invadidos. - sus ojos castaños se dirigieron a la ventana de la habitación. - Algo entró al campo de fuerza y se dirige hacia donde están los demás.

PPPPP

-¿Haría a un lado sus deberes como el líder de nuestra familia y nos ayudaría? - interrogó Kagome, conversando con Sasuke en el pasillo del segundo piso del hospital Shikon. - ¿O nos dejaría de lado, fingiendo que no pasa nada?

El muchacho se quedó callado por unos segundos.

-Si se trata de lo segundo, no creo que lo haga por gusto. - dijo, llamando su atención. - En cierta forma, eso me hace recordar todo lo que la madre de Naruto tuvo que soportar por mi culpa. Tomando decisiones que, para los demás, eran complicadas. Pero, para ella, era la forma ideal de encontrar soluciones.

Esas dos últimas palabras, hicieron eco en la mente de la mujer. Quizás, por muchos años, había malinterpretado de mala manera a su primo, su familia. Todo por las habladurías de la gente del templo.

Por quienes no estaban de acuerdo con el camino que comenzaban a emprender, gracias a un líder demasiado inmaduro, impuesto por la delicada salud de Midoriko.

-Eso...

Fue lo último que susurró... antes de girarse de golpe y posicionarse frente a Sasuke, para repeler con su energía espiritual, un ataque proveniente de la oscuridad del pasillo.

-¡Kagome! - la llamó InuYasha, saliendo de la habitación de su padre; junto a Sesshomaru y la bruja Urasue, luego de haber escuchado un estruendoso ruido. - ¡¿Qué sucede?! - quedándose a los lados de la sacerdotisa, vieron atónitos una serpiente cortada a la mitad. - No es cierto... - comentó atónito. - ¡¿Tsubaki pudo atravesar la barrera?!

-Te equivocas, muchacho. - dijo la anciana, sin retirar su vista del pasillo. - Lo que está frente a nosotros, no es humano. Tampoco es un ser sobrenatural, aunque en apariencia pretenda ser ambas.

-Entonces, ¿Qué es? - cuestionó Sesshomaru.

-¡Kagome! ¡Muchachos!

En eso, Rin e Itachi aparecieron detrás de ellos, bajando unas escaleras, por el lado contrario del pasillo.

-¡Itachi! ¡Sasuke! - los llamó InuYasha. - ¡Entren al cuarto de mi padre y aseguren la puerta!

El menor de los Uchiha asintió. Pero luego de voltearse, y antes de poder estar al lado de su hermano...

-Sasuke...

Una voz familiar lo detuvo en seco, sacudiendo su corazón en su pecho y abriendo sus ojos de par en par.

-Sasuke... por favor... ayúdame...

-¿Hinata? - murmuró anonadado.

-¡AAAAAAAAAAAAAHHHHHHHH! - un repentino grito hizo estallar las lámparas de los techos. - ¡MATAME! ¡MATAME YAAAAA!

-¡Hinata! - exclamó angustiando, girándose de nuevo y dando unos pasos para correr.

Sin embargo, InuYasha no se lo permitió.

-¡No seas tonto, Sasuke! - habló molesto, tomándolo de su hombro izquierdo. - ¡Obviamente está imitando su voz para confundirte y tenderte una trampa!

-Sasuke Uchiha. - lo llamó la mujer de ropas negras, estremeciendo a los presentes con la máscara blanca que cubría su rostro, al ser iluminada con un rayo de luz que salía del exterior. - Si no vienes conmigo en este momento, te aseguro que repetirás en peores condiciones lo sucedido hace 10 años.

-Esa voz... - pensó Kagome, viéndola atónita.

-¡JA! ¡Eso está por verse! - exclamó InuYasha con confianza, corriendo y dando un salto hacia la mujer.

Si las palabras de la anciana Urasue eran ciertas, entonces no tenía por qué tener consideración con ella. Después de todo, no era humana ni un ser sobrenatural.

-Tan impaciente como siempre. - dijo en voz baja, parpadeando y mostrando desde los agujeros de su máscara, dos pupilas rojas. - Amaterasu.

Frente al muchacho de cabello negro y detrás de Itachi y Rin, aparecieron dos muros de llamas negras, encerrándolos en ese pedazo del pasillo.

-¡¿Qué diablos es esto?! - interrogó el muchacho, retrocediendo.

-¡Pase lo que pase, no vayan a tocarlo! - advirtió Urasue.

De pronto, la mujer apareció ante ellos, atravesando su propia técnica, con un salto que ignoró a los Taisho y la condujo directamente hacia Sasuke. Encontrándose en el aire, su brazo derecho fue envuelto, con el gran brazo de un espíritu blanco con armadura, permitiéndole tomar al Uchiha de un solo movimiento y explotar la habitación completa, a su izquierda, con su puño.

-¡Sasuke! - gritó Itachi, viendo angustiado con los demás, como la mujer había invocado de su espalda, dos grandes alas de cuervo, para llevárselo fuera del hospital y de la barrera.

Una vez que aparecieron ante la sacerdotisa de poderes oscuros, el brazo blanco lo soltó, haciéndolo rodar por el piso. Al levantarse, sus ojos negros se abrieron como platos, presenciando como Naruto, Kushina, Shikamaru, Sakura y Mirai eran sometidos por grandes serpientes negras con ojos carmesí.

-Llegas tarde, Hijiri. - Tsubaki recriminó a su creación, quien, al escucharla, se arrodilló en señal de respeto.

-No tengo excusa. - dijo seriamente, guardando sus alas. - Haga conmigo lo que deseé.

-Luego... - sentenció, con sus ojos verde esmeralda volteando complacidos hacia el Uchiha. - ...por ahora, estoy interesada en hacer un trato.

Fin del capítulo.


AY! Se está poniendo muy emocionante este asunto, verdad? X3 Muchisimas gracias por seguir leyendo esta historia! Aun falta bastante para ver el final, pero, mientras, espero que les estén gustando estos capis nwn (Y esta temporada de actualizaciones diarias, porque ahora si estoy BIEN inspirada! XD). Cuidense mucho y nos vemos en el prox. capi! ;3

PD. Sobre la identidad de la mujer que invocó Tsubaki, aqui ya les dejé una pista! :O! Será o no será? Pronto lo descubriremos!