Sasuke abrió los ojos. No recordaba muy bien lo que había pasado la noche anterior. Solo tenía presente que Hinata lo mordió en su cuello.
Bebió su sangre. Lo hacía sentir... amado, deseado.
Respirando, intentó levantarse. Sin embargo, al darse cuenta de que ella descansaba plácidamente sobre su pecho, se quedó lo más quieto que pudo... hasta que la vio abrir sus ojos y sonreír.
-Buenos días. - lo saludó.
-Buenos días... - dijo de vuelta, recibiendo de su parte un beso en sus labios.
Con su mano izquierda en su cuello, volvió a acostarse, jadeando con cada roce y caricia que le daba.
-¿Q-Qué hora es? - preguntó, más al pendiente de lo que la hibrida le hacía que de lo que pasaba a su alrededor.
-Aún está oscuro. - respondió, dándole una última lamida en su pecho antes de volver a la altura de su rostro y devorar sus labios.
-Espera... - pidió en voz baja, sintiendo una pequeña mordida en el lóbulo de su oreja izquierda.
Hinata no se detuvo, continuaba besándolo en los labios, robándole el aliento, acariciando su espalda, su pecho, sus piernas.
Todo con tal de hacerlo respirar excitado.
Unos segundos después, pareció escucharlo, porque se acostó de nuevo sobre su pecho, sintiendo los latidos de su corazón.
-S-Sabes bien... - la escuchó decir, por lo que levantó la mirada, sorprendido. - ...c-como u-un dulce... - confesó, mirándolo a los ojos y robándole otro beso.
Sin cerrar los ojos, Sasuke se quedó pensando en sus palabras, y en las de Mirai, durante su último encuentro en la residencia Sabaku.
FFFFF
-Voy a ser franca contigo. El conjuro de invisibilidad que protege a la fruta Tsuchigumo desaparece con rapidez. Si no la retiras pronto de tu cuerpo, los demonios vendrán hacia ti como una jauría hambrienta. Y nadie, ni siquiera las sacerdotisas más experimentadas, podrán detenerlos.
FFFFF
-Hinata, para. - pidió seriamente, entre un roce y otro, asustándola.
-¿N-No te gusta l-lo que hago? - preguntó entristecida, sentándose en su abdomen.
-Tranquila, no es eso. - afirmó. - Es que... - levantó su mano izquierda y la volteó de un lado a otro, mirándola. - ...me inquieta que el conjuro de invisibilidad de la fruta ya se haya desvanecido. Y, por eso piensas que soy...
Sin dejarlo terminar, lo besó en la boca, cortando su respiración unos segundos y llevando su mano a su costado derecho.
-No creo que tu sabor y el conjuro estén relacionados. - dijo, sonriendo. - Más bien... - girándolo, de manera que quedara bocabajo, llevó sus labios a su nuca. - yo lo asociaría a la fruta. - le susurró en el oído, acariciando sus pezones con las yemas de sus dedos.
-H-Hina... - murmuró, sintiendo varias descargas eléctricas, pasando por su espalda, al igual que los labios de la joven.
Temblando y jadeando, apretó con fuerza la colcha del futon, convirtiendo su mano izquierda en puño. La hibrida, al ver aquello, llevó su mano a ella, entrelazando sus dedos.
Sasuke, reaccionando, giró hacia atrás, encontrando sus labios con los suyos, al ladear también la cabeza. Al separarse, respiraron agitados.
-M-Me... - dijo ella, sonrojada a más no poder y sin quitarle sus ojos de encima. - M-Me... t-tú me...
-Me gustas. - culminó, avergonzándola más de lo que ya estaba. - En serio me vuelves loco... - se acercó a su rostro y la besó de nuevo.
-S-Sasuke... - jadeó, sintiendo como bajaba a su cuello, haciendo un camino de besos, y con su mano libre se paseaba por debajo de su playera.
Su toque le dio tanta vergüenza, que se sonrojó aún más, cerrando con fuerza los ojos.
-¡E-Espera! - pidió en un grito pequeño.
-¿Lo estoy haciendo mal? - interrogó, sacando su mano de su prenda.
-¡No, no, no! - exclamó enseguida. - E-Es que... m-me da m-mucha pena y...
-Hinata. - la llamó atónito. - Tus ojos...
Al escucharlo, se quedó en silencio, sintiendo como su corazón latía con angustia.
-¿S-Son blancos? - se atrevió a preguntar.
Él asintió, arrebatándole los colores que le quedaban en su rostro.
-Oh, no... - cubrió sus labios con su temblorosa mano derecha, apartándose del muchacho. - no, otra vez...
-¿Qué sucede? - preguntó, volteándose por completo y sentándose en el futon.
-N-No debí besarte. - explicó dolida. - S-Si lo sigo haciendo... s-si s-sigo dándote muestras de afecto... - cerró con fuerza sus ojos. - perderé... mis poderes sobrenaturales y ya no podré protegerte. E-Eso fue lo que me advirtió Enju. - intentando tranquilizarla, tomó sus manos y besó sus dedos.
-¿Sabes la causa?
-E-Es por la fruta Tsuchigumo. En otras c-circunstancias, estaría feliz de poder volver a la normalidad, pero... - apretó los puños. - s-sin mis poderes...
-¡Buenos días! - exclamó de repente el sacerdote Haku, apareciendo desde la cortina de bambú de su casa y dándoles un susto de muerte. - ¡Espero hayan descansado porque hoy...!
Antes de continuar, vio anonadado a los jóvenes, quedándose en silencio por un rato.
-L-Lo lamento... - dijo, reaccionando y girando sobre sus talones. - ...volveré más tarde.
-¡N-No es lo que parece! - gritaron al mismo tiempo, viendo al adulto con dos gotas de sudor bajando de sus cabezas.
Un rato después, en el que le aclararon la situación a Haku y se vistieron apropiadamente, Sasuke y Hinata salieron de la casa.
Por petición del hombre mayor, cada uno se cambió de ropa, pareciendo sus discípulos perdidos, al llevar camisas blancas de mangas largas y pantalones negros y holgados.
Y aunque también quiso que se pusieran sandalias, para hacer juego con sus nuevos atuendos, los jóvenes prefirieron quedarse con sus tennis.
Sobre sus hombros, llevaban una pequeña mochila, con comida, hierbas medicinales, cerillos, lámparas y otras cosas necesarias para una excursión en el bosque.
Koryu, escuchando sus voces, se escabulló entre los árboles, hasta llegar a la espalda de Sasuke y ocultarse en su mochila.
-Si ya están listos, podemos partir. - dijo Haku con una sonrisa, encontrándose al frente de ellos y llevando consigo su propia mochila, su arco y un recipiente de bambú con varias flechas.
Hinata se encogió de hombros, comenzando a caminar al lado derecho de Sasuke.
Quería tomar su mano.
Pero, al recordar el incidente de sus ojos blancos, se contuvo, volteando con tristeza hacia los arbustos que los rodeaban.
-¿A dónde nos dirigimos? - cuestionó de repente.
-Por tus heridas, me di cuenta de que habían estado en la cabaña de Tsubaki. - respondió el sacerdote. - Si vuelve a capturarlos, no les garantizo que la próxima vez tendrán la suerte de salir con vida. Por eso, los llevaré a un lugar donde no pueda encontrarlos.
Sasuke agachó la mirada.
No le agradaba la idea de esconderse, pero, por el momento, era lo mejor que podía hacer. Por todos.
De repente, sintiendo un fuerte soplo de viento, alzó la mirada hacia su derecha, por encima de Hinata.
Sobre una gran colina, cubierta por una gran cantidad de árboles, se hallaban escondidos los restos de un templo.
-"Ven".
Escuchó con claridad, al mismo tiempo que el viento volvía a pasar a su alrededor y sus ojos se nublaban.
Completamente hechizado, dejó el sendero donde caminaba junto a Hinata y Haku y se internó en los arbustos.
Sus acompañantes, percatándose de ello, corrieron hacia él y gritaron su nombre incontables veces, sin perderlo de vista... hasta que se toparon de golpe con un campo de energía, siendo rechazados y lanzados hacia los troncos de un par de árboles.
Hinata, desesperada y preocupada, se levantó de golpe y corrió hacia el campo, golpeándolo con sus puños sin dejar de llamar a Sasuke.
-Es inútil. - afirmó Haku, consiguiendo que volteara hacia él.
-¡¿P-Por qué?! - exigió saber. - ¡¿Qué está pasando?!
El anciano sacerdote se aproximó a su lado izquierdo y pasó sus dedos sobre la barrera.
-Este campo fue hecho por un espíritu. - dijo seriamente. - Hasta que no cumpla su deseo, sea cual sea, nosotros no podremos pasar.
PPPPP
La neblina que rodeaba el sitio era espesa y escalofriante. Pisando las ramas de los árboles y las diferentes hojas que estos desprendían, Sasuke llegó a un sendero de tierra, con un gran torii en frente.
La pintura roja que solía tener había desaparecido con los años, junto con el letrero en su centro y los adornos que lo acompañaban a los lados.
Koryu; hallándose escondido en la mochila que llevaba, cambió de lugar, subiendo a su hombro izquierdo y viendo preocupado los alrededores.
El ambiente era hostil, pero su amo no lo notaba porque no podía percibir la esencia que ahí yacía. Concentrada en un mar de muerte y tragedia.
En eso, se detuvo frente a lo que parecía ser el edificio principal. Su madera, los jardines, los adornos... todo estaba convertido en cenizas. Incluso los huesos de varias personas reposaban en la tierra ennegrecida.
-"Por aquí".
Fue lo siguiente que le dijo el viento, guiándolo para rodear el edificio y terminar en otro jardín completamente quemado, con dos árboles entrelazados entre sí por sus antiguas ramas.
Entonces, el hechizo que lo mantuvo en trance se detuvo, despertándolo de golpe y obligándolo a llevarse una mano a su cabeza.
-¿Dónde estoy? - pensó, viendo confundido la neblina y los silenciosos alrededores.
En eso, escuchó el sonido de un aleteo. Volteó con lentitud hacia abajo. Un cuervo lo miraba fijamente. Graznando, el animal dio un par de saltos en la tierra seca y negra.
-¡Q-Quiere que toque uno de los árboles! - exclamó Koryu.
-¿Tú le entiendes? - interrogó Sasuke, volteando hacia el dragoncito.
-Todos los demonios hablamos el idioma de los cuervos, las serpientes y las mariposas negras. - explicó, haciéndolo asentir.
Confundido por su desvío, el muchacho no tuvo más alternativa que seguir las instrucciones del ave, acercando su mano al tronco del árbol izquierdo.
Un par de campanadas resonando en sus oídos lo condujeron al pasado. A la época en la que aquel misterioso y lúgubre templo prosperaba por sus seguidores y por los exorcismos de demonios malignos.
-¡Suéltame, Mizuki! - exigió una mujer.
Cuando volteó a su derecha, se sorprendió al encontrarse con una versión más joven de Tsubaki, siendo sujetada de los hombros y arrinconada en la pared del templo, por un hombre de corto cabello blanco y ojos castaños.
-¡¿Es cierto que te ves a escondidas con un monstruo?! - preguntó enojado. - ¡CONTÉSTAME!
-¡¿Y a ti qué rayos te importa?!
-¡Me importa porque te amo! - exclamó, antes de tomarla de su rostro y besarla a la fuerza en los labios.
Para apartarse, la sacerdotisa le dio una fuerte patada en su rodilla izquierda, obligándolo a caer.
-¡Tsubaki! - la llamó enfurecido, viéndola correr entre los árboles. - ¡Juro que te arrepentirás de esto, bastarda!
De pronto, la imagen cambió. Ahora quienes estaban en ese lugar, eran Mizuki y una señora de mediana edad. ¿La señora Matsu? Pensó.
-¡¿Cómo que Tsubaki se ve a escondidas con un monstruo?!
-Yo mismo los vi hace unos días. - aseguró Mizuki. - Vive en la colina que queda al otro lado del pueblo de bambú. Devoraba el corazón de un jabalí como si se tratara de algo normal.
-Esto es grave... - habló preocupada. - si el señor Seikai se entera...
-Lo hará. - sonrió. - Pero a su debido tiempo.
-¿Por qué quieres esperar?
-Ella está embarazada. - explicó, asustándola más de lo que ya estaba. - Cuando esa cosa nazca, le daremos su merecido a Tsubaki por traicionar nuestras creencias... - apretó los puños. - ...y cambiarnos por un monstruo.
Sasuke, frunció el ceño, sintiendo algo más que repugnancia por las acciones y palabras de Mizuki.
De pronto, una ráfaga de viento sopló frente a él, devolviéndolo a su realidad. El cuervo, alterado, saltó y graznó, antes de alzarse en vuelo.
-¡S-Sígalo! - gritó Koryu.
Sasuke, sin perder tiempo, corrió por la tierra quemada, sin perder al ave de vista, hasta terminar en el interior del templo.
Los agujeros en el techo lo mantenían en estado de alerta, ya que parecía que se derrumbarían en cualquier segundo... mientras él estuviera ahí.
El cuervo graznó de nuevo, llamando su atención. Apoyando sus patas, sobre el respaldo de una silla destruida, apuntó con su ala derecha una habitación cerrada y ladeó su cabeza a su izquierda.
Mientras seguía graznando, el joven se aproximó a la puerta, empujándola para entrar. Al instante, escuchó las campanas y fue llevado de nuevo a otra visión del pasado.
En ella, Mizuki se encontraba arrodillado frente al sacerdote Seikai, explicándole con lujo de detalle las faltas cometidas por Tsubaki.
Aquello, lo hizo gruñir de coraje. No solo porque la estaba dejando ver como una enferma mental. Sino porque también demostraron nunca haber estado preocupados por ella realmente.
A fin de cuentas, solo les interesaba explotar sus poderes espirituales para enriquecer el templo.
-Imagina lo que yo sentí, cuando Shisui me lo contó todo.
Escuchó de repente, volteando de golpe y regresando de nuevo a su realidad. El cuervo voló hacia el brazo izquierdo de su amo. Un hombre de largo cabello negro, vestido con ropas oscuras y una armadura carmesí encima.
-Y no conformes con haberme matado a golpes, también se desquitaron con él, poniéndole una trampa y acabándolo con un cuchillo. - agregó, acariciando el lomo de su sirviente, con los dedos de su mano derecha.
Sasuke, incapaz de procesar lo que veía y escuchaba; al igual que Koryu, cerró un momento los ojos y se llevó una mano a su frente.
-¿Estoy dormido?
-Puedes verme porque tú eres mi reencarnación.
-Entonces... - habló atónito. - ¿Tú eres Madara?
Él asintió.
-Por favor, detén a Tsubaki. - le pidió con tristeza, sorprendiéndolo más. - Una parte de su ira hacia Midoriko y hacia su familia, es la que la mantiene con vida. Pero, si se entera que Mizuki fue el causante de nuestra desgracia, dejará de luchar. - con lentitud, se aproximó hacia el joven y lo atravesó, obligándolo a abrazarse y a agachar la mirada.- Aunque ya no podamos estar juntos, como lo juramos alguna vez, deseo que deje de lastimarse.
-¡S-Sasuke-sama! - exclamó Koryu, alertándolo por el repentino ataque de un Youkai en el techo.
Gracias al fuerte y brusco movimiento de su gran cola, el lugar explotó, derrumbándose más de lo que ya estaba. No obstante, ambos consiguieron salir ilesos, por la repentina aparición de un hombre de cabellos negros y ojos carmesí que, sin pensarlo, los tomó en brazos y dio un gran salto al exterior, arrastrando las suelas de sus pies en la tierra por la velocidad de sus movimientos.
-¿Se encuentran bien? - interrogó, agachando la mirada.
Koryu era incapaz de articular palabra alguna, permaneciendo boquiabierto y con sus enormes ojos abiertos a más no poder. El joven Uchiha, por otra parte, saltó asustado en sus brazos, por los repentinos gritos de varias criaturas volando en el cielo. Además de la que los había atacado recién.
Viendo cómo se dirigían de nuevo a ellos, Shisui derramó un par de lágrimas de sangre antes de invocar varias llamas negras en sus lomos y cabezas, ocasionando que gritaran de agonía, hasta caer estrepitosamente en el suelo y fallecer.
Llamas negras. Pensó Sasuke, anonadado. Eso no podía ser otra cosa que el amaterasu, una técnica que vio utilizar a Hinata, cuando lo rescató de Mirai. Lo que significaba, que el hombre que lo sostenía, también era poseedor del sharingan.
Sin embargo, antes de poder interrogarlo al respecto, de manera sorpresiva y asquerosa, un nuevo grupo Youkai surgió de los cuerpos de los que aún estaban atrapados en las llamas, atacándolos sin piedad con sus diferentes habilidades.
Algunos, lanzaban hielo y miasma de sus hocicos y otros, garras y escamas de sus cuerpos. Shisui era rápido y hábil, esquivaba cada técnica leyendo el momento indicado en el que los monstruos atacaban.
En eso, cuando quiso contratacar con un kunai que llevaba entre sus ropas, vieron con gran horror y asombro como la figura de Tsubaki surgía de una de las cabezas de los demonios, sonriéndoles en un líquido viscoso color purpura.
-¿No crees que te encuentras en el bando equivocado, Shisui? - lo interrogó la sacerdotisa, mientras el mencionado la miraba con absoluta seriedad.
Fin del capítulo.
Hola a todos! Disculpen la demora! Siempre si me dio "bloqueo de escritora" y tuve que abandonar por unos meses todos los fics que tengo pendientes. No nada más este D:! Pero ya estoy de vuelta! Y poco a poco, avanzaré hasta terminar! :3 Espero les haya gustado el capi de esta ocasión! Intentaré actualizar la próxima semana. Muchas gracias por continuar esta historia! Nos estamos leyendo! ❤❤❤
