Un rato después, en el que se internaron en un camino rodeado de árboles y el cielo mostraba un luminoso atardecer, Sango estacionó la camioneta negra frente a un gran fuerte de madera. En ese mismo lugar, se hallaba estacionado otro vehículo.

Uno que correspondía a la estación de policía del distrito de Adachi, en Tokio.

Al verlo, la mujer apagó la camioneta negra y salió. Confundidos, Hinata y Sasuke la siguieron con la mirada. Miroku suspiró. Se llevó una mano a su cuello y, unos segundos después, también salió.

-¡Hermana! - Kohaku salió de la patrulla, corriendo con una gran sonrisa hacia Sango, quien lo recibió con los brazos abiertos.

-¿Qué haces aquí? - cuestionó, atónita de que se cumpliera su sospecha.

-Tsukuyomaru me pidió que viniera. - explicó, rodeándola de sus hombros con su brazo derecho, para luego preguntarle en voz baja: - ¿Es cierto que Miroku se armó de valor y salió de su oficina para buscar a Tsubaki?

-No exactamente. - respondió el sumo sacerdote, apareciendo ante ellos de pronto y asustando al castaño. - Mi prima y sus amigos estaban en peligro. Ellos también son parte importante del templo Higurashi así que, si o si, tenía que hacer algo para ayudarlos.

-¿Aunque los ancianos locos no estuvieran de acuerdo? - preguntó Kohaku, poniendo una mueca.

Miroku suspiró y asintió con una sonrisa.

-Bueno, con eso me basta.

-¡Detective Kuwashima!

De pronto, dos mujeres; una pelirroja y otra de cabello castaño, salieron de los asientos traseros de la patrulla, llamando la atención del matrimonio.

-¡No es por presionarlo ni nada, pero...!

-¡Karin!

Antes de continuar, la mencionada volteó a la camioneta negra, estacionada al otro lado del sitio. Sasuke había bajado del vehículo para correr hacia ella y abrazarla con fuerza. Ver una cara conocida, hizo que se emocionara tanto como para derramar un par de lágrimas.

-Qué alivio, estás bien. - susurró agradecida, correspondiendo su afecto y acariciando sus cabellos negros. - Por casualidad... - separándose, levantó un poco sus lentes rojos y se limpió sus ojos y sus mejillas. - ¿Sabes algo de mamá y de Naruto?

Al escuchar la interrogante, la mirada del muchacho palideció.

FFFFF

-¡No la escuches, Sasuke! ¡Yo quise hacerme cargo de ti porque quería protegerte! ¡Apoyarte para que salieras adelante! ¡Para que, en nuestra compañía, pudieras superar de a poco tu dolor!

-¿De verdad? Si realmente hubieras cumplido con el papel de tutora y guardiana del que tanto presumes, no estaríamos aquí en primer lugar. Dejaste que se escapara de tu casa y ahora, tu vida, la de tu hijo y sus amigos, penden de un hilo por tus descuidos.

-¡Ya basta! ¡Ya estoy cansado de que los demás siempre sufran por mi culpa! ¡De que nunca puedan verme más allá de los pesares que cargo sobre mis hombros! De que siempre quieran sobreprotegerme, como si fuera un jarrón...

FFFFF

-Dios... - pensó asustado. - ¿Qué hice?

-¿Sasuke? - Karin intentó tomarlo de su brazo derecho, pero él no lo permitió, dando un par de pasos hacia atrás.

De pronto, la gran puerta del fuerte de madera se abrió. Detrás de ella, se encontraba Tsukuyomaru, sonriendo con los brazos cruzados.

Al verlo por el cristal polarizado de la ventana, Hinata tragó saliva. Tomó la manija de la puerta y la abrió, despertando confusión y curiosidad entre los presentes, por su sorpresiva aparición.

Gracias a eso, fue fácil para la serpiente blanca de Tsubaki entrar a los territorios de los Higurashi, sin ser vista por nadie.

PPPPP

El grupo caminó por los espaciosos jardines, hasta llegar a uno de varios templos construidos. Una vez en el interior, recorrieron largos pasillos de madera, topándose con pinturas, muebles y adornos de absoluta belleza.

Karin sintió que habían entrado a una época diferente... hasta que vio por una gran ventana de cristal, el interior de una habitación.

En cinco camas diferentes, su madre, su hermano, Sakura Haruno, Shikamaru Nara y otra joven que no reconocía, se encontraban inconscientes.

En medio de la habitación, estaba una niña pequeña de piel morena y cabello plateado, sosteniendo una esfera roja, con la cual, les estaba quitando algo.

Un humo negro que les salía de las cabezas.

-¡¿Q-Qué les pasó?! - cuestionó Temari, anonadada.

-Fueron víctimas de una técnica demoniaca. - respondió Miroku, sosteniendo su báculo dorado con sus brazos cruzados. - Shiori, los está purificando con su esfera de sangre.

-Sangre de Youkai, ¿No? - inquirió Hinata.

-Correcto. - asintió el sacerdote. - Ese antiguo objeto, pertenecía a un demonio llamado Taigokumaru. Cuando Tsukuyomaru lo venció, marcando el final del clan de los hombres murciélago, le entregó a Shiori esa esfera.

-Pero los humanos no deberían ser capaces de controlar ese tipo de objetos, a menos que sean purificados primero. - dijo Kohaku.

-Shiori es especial. - replicó Sango, parada a su lado izquierdo. - Además de poseer los poderes espirituales de su padre, también heredó la sangre y los conocimientos de bruja de su madre.

Pasados unos minutos, la niña terminó de realizar su conjuro, bajando su esfera y volteando hacia el gran cristal de la habitación. Al otro lado, su padre le sonreía, dándole la confianza para salir y saludar a los demás.

-¿Cómo te fue, Shiori? - preguntó Miroku, sonriéndole.

-Conseguí deshacer el Tsukuyomi de todos. - respondió animada. - Despertarán en cualquier momento, así que, si gustan, pueden entrar.

Karin y Temari la reverenciaron, antes de pasar a su lado y cruzar la puerta.

-¡Mamá, mamá! - la pelirroja se acercó de inmediato a Kushina.

Unos segundos después, sus ojos se abrieron, haciéndola sonreír y llorar de emoción.

-¡Gracias a Dios! - susurró, arrodillándose para estar a su altura y abrazarla.

Al otro lado de la habitación, Temari se había colocado junto a la cama de Shikamaru, sonriendo aliviada al verlo abrir los ojos, al igual que Sakura y Mirai.

Ver esa escena y tomando en cuenta lo último que les dijo en su último encuentro, hizo que Sasuke dudara si entrar o no.

-Tú hermano también está aquí. - le comentó Tsukuyomaru, sacándolo de sus pensamientos. - ¿Quieres verlo primero a él?

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En el interior de una alcoba en el segundo piso, Itachi, InuYasha; ya con su apariencia humana, y Kagome, se encontraban sentados junto a la ventana, frente a una mesita circular y en una cama, respectivamente. Ansiaban que los poderes de la pequeña Shiori, fueran suficientes para conseguir lo que no hizo la bruja Urasue.

En eso, la puerta se abrió, llamando la atención de los tres al mismo tiempo. Itachi fue el primero en reaccionar, corriendo para abrazar a Sasuke, estando acompañado por Tsukuyomaru.

-¡¿Te encuentras bien?! - lo interrogó Kagome, acercándose con InuYasha.

Itachi se separó de su hermano para permitirle responder. No obstante, la aparición de cierta chica de largo cabello negro y ojos carmesí, los sumergió en el silencio.

-Tú eres... - musitó el mayor de los Uchiha, atónito.

-Hinata Hyuga. - asintió la joven.

Con los ojos llenos de lágrimas, Kagome no dudó en acercarse a ella y abrazarla con fuerza, rodeando su cabeza y sus hombros con sus brazos. Hinata se quedó lo más quieta que pudo. Estaba anonadada, pero no opuso resistencia ante su muestra de cariño. Mucho menos, al identificar un aroma que le trajo tranquilidad y nostalgia.

-Debió ser muy difícil para ti. - habló con dulzura, separándose de ella y tomándola de los hombros. - ¡Pero ya no te preocupes! ¡A partir de ahora, cuentas conmigo para lo que necesites!

Esas palabras conmovieron tanto a la menor, que se dio el lujo de derramar un par de lágrimas. Al menos, hasta que Itachi se aproximó a ella.

-L-Lo lamento... - fue lo primero que se le ocurrió decirle, incapaz de verlo a los ojos. - jamás quise lastimarte. T-Tsubaki me obligó, lo juro.

-Lo sé. - susurró, llevando sus manos a sus mejillas y secando sus lágrimas.

Al abrir los ojos, Hinata se sorprendió por encontrarse con una sonrisa comprensiva de su parte. Era tan cálida que no pudo evitar sonrojarse.

-Por favor, no llores. - agregó Itachi, escuchando apenado sus sollozos.

Ella hizo una mueca, agachando la mirada y temblando. ¿Por qué de pronto todos eran tan amables con ella? ¡Era una hibrida! ¡Una abominación! ¿Realmente se merecía ese trato tan afectivo de parte de quienes la rodeaban?

-¡TEMEEEEEEEEE! - de pronto, escucharon un grito proveniente de las escaleras.

-Rayos. - murmuró Sasuke, corriendo hacia la puerta; pasando a un lado de Tsukuyomaru y asomándose al primer piso. Itachi lo siguió, parándose a su lado derecho.

-¡Ahora si le daré su merecido! ¡¿Cómo pudo hacernos eso?! - Naruto gritaba enojado, intentando subir los escalones.

-¡Deja de decir tonterías y regresa al cuarto! - exclamó Karin, sosteniéndolo del torso y jalándolo hacia atrás.

-¡Vas a lastimarte más! - le siguió Shikamaru, tomando su pierna izquierda. - ¡Hazle caso a Karin, ¿Quieres?!

-¡Ya suéltenme! - ordenó, tratando de quitarse sus manos de encima. - ¡Primero encontraré a ese bastardo y luego le daré su...!

En eso, alguien golpeó su frente con un par de dedos, haciéndolo tropezar y llevándose, de paso, a Karin y a Shikamaru al suelo, quejándose por el dolor.

-Te dijeron que regresaras, ¿Por qué eres tan necio? - le preguntó Sasuke, parado en el primer escalón y con la mano derecha alzada.

Naruto, al verlo, gruñó enojado y se levantó de golpe.

-¡¿Y tú por qué demonios siempre actúas sin tenernos en cuenta?! - preguntó, tomándolo del cuello de sus ropas y acortando la distancia entre sus rostros. - ¡¿Tienes idea de cómo nos sentimos cuando esa mujer te llevó lejos de nosotros?! ¡Eres un estúpido, de verás!

-Sí, tienes razón. - dijo inexpresivo, sorprendiéndolo. - No pensé bien las cosas. Lo único que quería, era que esas serpientes se alejaran de ustedes y que Tsubaki los dejara en paz. A mí... - hizo una pausa, apretando los puños y agachando la cabeza. - dejó de importarme mi vida cuando los vi en peligro.

-Sasuke... - susurró Naruto, relajando su expresión.

Y cuando quiso soltar sus ropas y apartarse, Karin los volvió a unir, levantándose y colocando sus brazos en los hombros de cada uno.

-No sé ustedes, par de tontos... - comentó con cansancio. - pero yo me siento más que agradecida por poder tenerlos así en mis brazos.

Los chicos sonrieron, colocando una mano cada uno, en la espalda de la mayor, haciéndola sonreír y llorar. Shikamaru y Shiori sonrieron... hasta que escucharon unos pasos en las escaleras y otro grito sorpresivo por parte de Naruto. Se había asustado tanto que señalaba a la persona en las escaleras, como si se tratase de un espíritu maligno.

-¡U-U-UN Sasuke más grande! - exclamó, con dos círculos blancos en lugar de ojos.

-Ya se volvió loco... - musitó Shikamaru, teniendo una gotita de sudor bajando por su cabeza.

Shiori parpadeó y asintió. Karin suspiró. Se apartó del menor de ojos negros y tomó el rostro de su hermano menor con ambas manos.

-Naruto, míralo bien. - le pidió enfadada. - Es Itachi, el hermano mayor de Sasuke.

-¿Cómo lo supiste? - preguntó el aludido, atónito.

-¡Por favor, no te enojes! - dijo la pelirroja enseguida, juntando sus manos frente a su cara y cerrando los ojos. - ¡Una vez que estaba limpiando tu habitación, vi sin querer tu álbum de fotografías! ¡No fue mi intención, lo juro!

-Itachi Uchiha...

En eso, Kushina Namikaze se presentó ante ellos, asombrada.

-No puedo creerlo, en serio eres tú.

-Mamá, ¿Tú lo conoces? - interrogó el rubio con curiosidad, apartándose de Karin.

La mujer asintió.

-Solo por los reportes de la estación de policía de Suginami. - volteó la mirada de su hijo, hacia los hermanos Uchiha. - Jamás tuve el coraje de ir a visitarlo al hospital. Mucho menos, decirle a Sasuke que aún continuaba vivo, ya que su despertar era poco probable... como lo siento.

-Sé porque lo hizo y lo entiendo. - habló Itachi. - Personalmente, no me hubiera gustado que mi hermano sufriera por verme postrado en una cama.

-¡Sasuke! - de pronto, Mirai corrió por el pasillo, esquivando a todos los presentes, hasta llegar con el mencionado y rodear su cuello con sus brazos.

Ante la escena, Karin se ruborizó de golpe, con dos círculos blancos en lugar de ojos. Naruto observó a Mirai con sospechas. Shikamaru se llevó una mano a su frente y Kushina, Itachi y Shiori solo se quedaron en silencio, sorprendidos.

-¡Qué bueno que estás bien! - exclamó con una gran sonrisa, antes de acercarse a su oído izquierdo y susurrar: - Así podemos terminar nuestra conversación pendiente.

-No tengo nada que hablar contigo. - replicó el muchacho en voz baja. - Suéltame.

-¡Ay! ¡Pero qué malo eres! - gritó ella, haciendo un puchero.

-Disculpen. - Sango se aproximó a ellos, saliendo de la habitación donde Sakura aún continuaba en cama, hablando con Miroku y Temari. - Si ya terminaron con su reunión, me gustaría mostrarles sus habitaciones.

-¡Fantástico! - bramó Mirai. - ¡Quiero compartir una con Sasuke, si no es mucha molestia!

-Mirai. - la llamó Naruto, viéndola seriamente. - No olvides el trato que hicimos. Si hay algo que quieras decirle, será frente a nosotros.

-Es cierto. - continuó Shikamaru, con los bolsillos guardados en los bolsillos de sus pantalones. - Ya le ocasionaste muchos problemas. No podemos dejarte a solas con él.

La joven bufó, sonriendo.

-Tranquilos. - los miró con sus brillantes ojos carmesí, apoyando su cabeza en el pecho del Uchiha. - Jamás me atrevería a romper una promesa tan importante.

Fin del capítulo.


Esta Mirai es bien canija! XD No confio ni un poco en ella! Jajajaja! Espero les haya gustado el capi de esta ocasión! Muchas gracias por seguir leyendo mis historia! ❤❤❤