Hola!
Ya les traigo el tercer cap. Siento el retraso, me estuve preparando para una entrevista de trabajo y todavía estoy con el curso de progamación, pero ya estamos aquí.
Capítulo III
"Convivencia"
Los largos fines de semana que le tocaban a Adora sin Lancer eran de lo peor. Trataba por todos los medios de distraerse, de no dejarse caer en la ansiedad, ni en la depresión. A este punto ya estaba mucho mejor, y entendía que aunque cada quien tuviera sus tiempos, sentía que ya se había tomado demasiado. Se había alejado de sus amigos, de la carrera que amaba, y también de aquel que fue su mayor apoyo durante la mitad de su vida.
Pero sabía que si llamaba a su terapeuta solamente escucharía lo mismo de siempre: no era su culpa. Los seis meses que a Adora le parecían una eternidad, en realidad era un tiempo muy razonable para lidiar con sus diferentes duelos. Sí, porque también le habían dicho hasta la saciedad que no enfrentaba uno solo, sino varios, y eran distintos tipos de dolor, de duelo y de recuperación.
Y presionarse no le ayudaba, ni a ella, ni a Lancer ni a nadie a la larga. Y tenía que estar bien por ella, para poder ser la madre que ella no tuvo para su hijo. Para ser una buena madre, porque había fracasado como esposa, como amiga y profesional. Porque lo peor que podía hacer era tener un montón de remordimientos como equipaje cada día.
Después de la segunda siesta de ese sábado nublado, su notable preparación profesional le recordó que no alimentarse adecuadamente solamente iba a repercutir en un peor estado de ánimo. Trató de hacer a un lado sus pensamientos negros para dirigirse a la cocina y ver qué tenía para comer, que no fueran tartas comerciales o leche sabor a chocolate.
Aparentemente también había olvidado que parte de su supuesta agenda para acortar el fin de semana, era tener que ir a comprar la despensa. Pues más a fuerzas que de ganas, tomó la última tarta de fresa y decidió trotar hasta el centro comercial, siempre podía regresar en taxi. Llegó en poco más de 15 minutos que ni siquiera la hicieron sudar. Regresó al departamento, y el problema era subir las suerte se encontró a la encantadora pareja de felinos del apartamento de enfrente en el elevador.
—Hola, Adora —La saludó Kate.
—Hola, buenas tardes —No estaba de humor, pero siempre eran de lo mejor, los más amables del mundo.
—Jack, ¿qué no ves! Ayuda a Adora —Jack no dijo nada y solo se apuró a ayudar a la rubia con sus bolsas de la compra.
—No, no hace falta —Murmuró, apenada.
—No te preocupes, Jack es fuerte, te lo aseguro —Dijo Kate con una mirada sugestiva y coqueta. Adora se sonrojó y ya no supo qué decir, seguía sin saber cómo comportarse con la magicat pelirroja: tan animada, coqueta, segura y descarada, en un modo ciertamente amigable.
Cuando llegaron a su piso, Kate esperó en la entrada mientras Jack seguía a Adora a la mesa del comedor para ayudarla a dejar las bolsas. Se dio cuenta que el departamento estaba sumamente callado.
—Adora, ¿te gustaría acompañarnos a cenar? —Preguntó de la nada Kate, y tanto la mencionada como Jack se voltearon, sorprendidos.
Jack sabía que solamente iban a cenar fideos comerciales y ver una pelicula, con o sin Catra.
—Eh... —Kate le mandó una mirada incisiva a su esposo mientras Adora dudaba.
—Nos encantaría que nos acompañaras —Dijo Jack muy convencido.
—Eh... Sí, estaría bien... Gracias —Respondió Adora no muy segura de lo que estaba pasando. Pero era una distracción no esperada, que agradecía para el resto de la tarde.
—Solo será algo sencillo. Espero que no te moleste —Ofreció Kate, todavía en la puerta abierta.
—No te preocupes. Lo que sea está bien.
—Perfecto. Entonces te vemos a las siete. Casual, encanto —Kate ya tenía todo resuelto.
Jack caminó hacia ella con la cabeza ladeada y una ceja levantada y Kate solamente bandeó la cola una vez. Adora los despidió y se fijó que tenía dos horas para estar lista.
Mientras guardaba la compra, se preguntaba si es que tan mal se veía. No consideraba a sus vecinos sus amigos, pero su relación era tan cordial como para que supieran que Lancer pasaba dos fines de semana con su padre. Porque gracias a la magnifica suerte de Adora, resultaba que Kate trabajaba como maestra en la misma escuela donde Bow era director. Dato que no le gustó mucho descubrir cuando se mudó a ese departamento. Y no era la primera vez que la invitaban a cenar, con o sin Lancer. De todos modos, no era fácil evitarlos, siempre eran muy agradables.
—Así que ahora vamos a cenar con la vecina —Comentó casualmente Jack.
—No está Lancer —Fue toda la respuesta de Kate.
—Y yo te amo —Respondió acertadamente Jack.
—¿Le vas a decir a Catra?
—Sí... si no quiere salir de su habitación, al menos no se molestara por tener visitas. —El gran lince levantó otra vez la ceja.
—No creo que Catra se moleste porque tengamos una visita.
—No, genio. Se molestaría porque no le avise y seguramente no está ni presentable ni de humor para conocer a un extraño.
—Okey, okey. Eso tiene mucho más sentido —Capituló Jack. Ya había aprendido a no darle la lata a su esposa embarazada. Pero Kate se rio y lo besó.
Afortunadamente, Adora había comprado un vino, con pensamientos oscuros de por medio, ahora podría compartirlo con sus vecinos en vez de terminarse la botella ella sola.
—¿Catra? —Llamó Kate a la habitación donde Catra dormitaba a oscuras.
—Mmh ¿Qué pasa? —Respondió mientras Kate entraba a la habitación.
—Solo quiero avisarte que vamos a tener una invitada para cenar.
—Creí que hoy no harían nada.
—Está bien. No es la gran cosa, ni siquiera tienes que salir si no quieres.
—No es eso. Eh... Gracias por avisarme —Catra no sabía bien qué responder a la repentina consideración.
—Bueno, si quieres salir, va a llegar a las 7. Casual. Es una amiga —Y Kate salió antes de que Catra pudiera responder.
Catra se rodó en la cama, otra vez a oscuras, tratando de recordar como existir después de dormir como 20 horas seguidas. Desde ese martes que salió a correr, estaba teniendo una mejor semana, desayunando con sus anfitriones, haciendo un poco de ejercicio, retomando un artículo que estaba escribiendo y siguiendo las novedades de su campo... Por lo mismo debería saber que no era un camino lineal. Pero si Kate se estaba tomando tantas molestias, Catra podría asistir a esta cena. Y tal vez sentirse persona otra vez después de tal siesta.
Se preparó y a las seis treinta salió de su habitación para encontrarse con que Jack se había puesto una camisa rayada abotonada contra su pecho poderoso, en vez de la playera desgastada que solía ocupar los sábados. No tenía forma de saber si esa era la playera que se había puesto desde la mañana, porque no había salido de su habitación.
Kate se movía con alegría entre la isla de la cocina, preparando una ensalada y Jack se afanaba salteando la pechuga de pollo en julianas, el aroma de la soya, pimienta y ajo le abría el apetito a Catra. Una pasta ya descansaba en la mesa del comedor. Kate incluso traía arracadas en sus orejas.
—Creí que era algo casual —Comentó Catra con medido sarcasmo. Ya no sé sentía cómoda en sus leggins rasgados y playera ancha, viendo la blusa de seda de Kate.
—Lo será, lo prometo —Le sonrió su hermana de vuelta —Pero ya que nos pusimos en esto, simplemente pensé que sería más divertido hacerlo en serio.
—¿Te dijo que quería una cita? —Le preguntó a Jack.
—Me chantajeó —Admitió Jack con una sonrisa sugestiva.
—Olvídalo. Ya no quiero saber nada de ustedes dos —Dijo Catra simulando asco.
—Es que míralo. ¿Verdad que se ve guapísimo de camisa?
—Y yo que creí que esto era tu buena acción del día —Comentó Jack, visiblemente despechado.
—No hay nada que me impida ser buena y disfrutar de eso —Ahora Catra ya se había perdido entre las bromas de los esposos. —Catra ¿me ayudarías con tu aderezo de mango y habanero?
Era tan desagradable verlos juntos, que Catra no podía dejar de sonreír sin malicia por su hermana, con el lejano buque de un toque de añoranza.
—Claro, yo lo hago —Tenía menos de veinte minutos, y entre las bromas y apetitoso aroma, no recordó que a lo mejor podía cambiarse la blusa, o la ropa entera.
A las 7:05 tocaron a la puerta, y Catra estaba terminando de poner los cubiertos y Jack acomodar unas flores en la mesa, mientras Kate casi bailaba hacia la puerta. Su barriga todavía no limitaba sus movimientos, solo le daba unas curvas nuevas a su ya curvilíneo y esbelto cuerpo, agregando un extraño centro de gravedad.
—Hola, Adora. Pasa —Una rubia alta, casi tan alta como Jack, entró al departamento con una sonrisa tímida y una botella de vino tinto. Catra se alegró de arreglarse el largo cabello.
—Buenas noches... a todos —El titubeó de Adora al ver a otra comensal le pareció tierno hasta a Jack, que usualmente no encontraba tierno a nada sin pelo.
—Oh. Quiero presentarte a mi hermana, Catra. Ella estará aquí una temporada. Y, hermanita, ella es Adora, nuestra amiga de enfrente —Kate ya saltaba de nuevo hasta la mesa después de cerrar la puerta.
Adora dejó de titubear, y avanzó con repentino ímpetu hasta la otra magicat. Se cambió de mano la botella y le tendió la derecha para presentarse.
—Adora, mucho gusto —Catra parpadeó pero también tendió la mano, maravillada de los bíceps que la polo de Adora envolvía.
—Catra, la hermana mayor de Kate —La mencionada le dio un colazo al pasar a su lado y sostenerla por los hombros. Catra no entendía porqué el colazo.
—Sí, pero yo soy la más alta —Dijo Kate.
—Y las dos son hermosas —Intervino Jack y Kate le dedicó un puchero, él se acercó hasta Adora y le aceptó la botella mientras le dedicaba una sonrisa de disculpa. —Por favor, disculpa a las niñas. Les encanta jugar —Le dijo a Adora con tono de entendido y Adora decidió que aceptaría la oportunidad de divertirse un poco.
—No te preocupes, entiendo cómo es eso. Pero es lindo verlas jugar —Catra y Kate tenían la misma mueca de asombrado insulto mientras Adora le pasaba la botella a Jack. "Pero piensa que soy linda" pensó Catra para consolarse.
—¿Te gustaría sentarte a cenar, Adora? —Jack se estaba luciendo y el rostro de Kate prometía venganza y Catra lucía un poco apenada en realidad.
—Por favor, muero de hambre... Y todo huele delicioso —Ahora Adora era la que estaba un poco incomoda.
Se miró y a los demás, los esposos estaban muy elegantes para ser algo casual, pero Catra vestía bastante más simple, y no por eso se veía menos hermosa, y ya no se sintió tan fuera de lugar con sus tennis, sus jeans y una polo salmón.
Todos se sentaron a la mesa y empezaron a degustar lo que había pasado de ser una supuesta cena casual a algo un poco más formal. Todo estaba muy rico, la pasta cremosa, la ensalada fresca y jugosa, jugando con lo dulce y lo salado, el pollo en su punto de especiado y frito. El vino de Adora era un buen maridaje. Los cubiertos sonaban y las copas tintineaban. La platica empezó muy ligera, con Adora escuchando más que participando, como Catra y Kate se peleaban amistosamente, instigadas principalmente por Kate.
Jack solamente trataba de mediar un poco, y seguía con esa actitud de adulto sufrido al lado de Adora, haciéndola sonreír. Catra no perdonaba ninguna de las sonrisas de la rubia. Y un poquito estaba molesta con Kate por no decirle que la amiga que los visitaría era tan guapa, y al parecer, también alguien muy agradable.
Kate parecía estar más animada que de costumbre, al menos a lo que Adora estaba acostumbrada. Miraba con curiosidad profesional las diferencias entre los tres felinos. Kate, pelirroja y tabby de ojos azules, Jack, con sus orejas grandes y la cara extendida en un pequeño hocico y de ojos amarillos, y Catra con su pelaje más claro y castaña, con los ojos de un color de cada cual. La verdad es que Adora no había convivido con muchos híbridos hasta que se mudó a esta parte de Luna Brillante, donde abundaban. Y a decir verdad, ni siquiera sabía que Kate tenía hermanos.
—¿Catra, verdad? —Preguntó sin saber muy bien como retomar charla ya que ahora los esposos estaban más enfocados en su propia charla.
—Así es, chica lista —La sonrisa de Catra era leve.
—Humm, ¿Y de dónde vienes? —La verdad Adora solo quería ser amable. Siempre había sido muy mala con las interacciones sociales.
—De Media Luna —Dijo Catra mientras se servía más pollo.
—Oh... Una vez fui —Adora quería morderse la lengua, las preguntas que podían seguir, podrían no ser su mejor tema de conversación. Pero Catra se inclinó hacia ella, interesada.
—¿Y qué te pareció?
—Es muy tranquilo... Y muy fresco. Ah... —Ante la mirada expectante de Catra, la rubia intentó elaborar más —Fui en verano, hace algunos años e incluso así hacía algo de frío.
—Lo sé, me encanta poder vestir mi guardarropa de otoño todo el año... Pero el calor a veces también es bienvenido —Replicó Catra, en un tono juguetón.
Kate dejó por un momento de atender su charla con Jack, para escuchar a su hermana. Oh... No sabía si este era el mejor momento para mencionarlo.
—Me gusta mucho más, sí —Sonrió amable Adora.
—¿Y se puede saber a qué viajaste allá? Tal vez nos cruzamos sin querer —Kate estaba 60% segura que Catra estaba coqueteando, y Adora no daba ningún indicio de estarlo captando.
—Fui a una conferencia... Un congreso sobre nuevas técnicas de cirugía —Dijo Adora acomodándose mejor sobre la silla.
—Oh. Entonces eres doctora... Tal vez sí pudimos conocernos —Adora volvió a removerse en la silla. Esta vez Catra le puso más atención, y quizás no era solamente que la otra estuviera cambiando de postura. —Yo estudié en la FMML.
—Catra es una gran psicóloga —Soltó Kate —Sigue tratando de entender cómo es que me enamore de este loco —Adora soltó el aire que estaba reteniendo y Catra se dio cuenta que pese a su formación, tal vez Kate era mejor leyendo a las personas. La verdad es que seguía tratando de entender a la mayoría de la gente y a sí misma.
—Pero sí es obvio que los dos están locos... Uno por el otro, pero locos al fin —Los esposos se rieron y Adora también soltó una risita.
—¿Así que ese es tu diagnostico oficial? —Contrarrestó Jack.
—Así es... Si eso no lo confirma más —Contestó Catra señalando la barriga de Kate.
Con la segunda ronda de copas, el ambiente estaba más relajado y Kate se cuidó de no tomar otra copa, además de no volver a dejarlas hablar mucho entre ellas, porque aunque sabía que los modos de coquetear de Catra eran mucho más agresivos y directos, todavía la podía ver moviendo sus fichas hacia Adora, quien no prestaba nada de atención a los ojos soñadores bicolores.
La verdad es que entre el gusto por preparar la cena, el sentirse bien por tener la oportunidad de hacer algo que ella consideraba bueno, y el gusto por tener a Catra presente, se le olvidó prevenir a Catra, quien seguido le lanzaba miradas cuestionadoras. Y Jack también, pero ese era tema aparte.
Adora poco a poco se involucró un poco más en la conversación general, en especial cuando a su tercer copa, le preguntó a Kate por su embarazo y ella le respondió a detalle, y Adora contestaba o preguntaba con gran curiosidad o conocimiento, por lo que Catra sí comprobó que Adora era medico, aunque no era clara su especialidad todavía. Hasta que en cierto punto, la misma Adora mencionó sus problemas durante su propio embarazo. Dato muy interesante para Catra, y desde ahí, el tono de su comportamiento cambió para el alivio de Kate.
Poco después de las nueve, y siendo una llamada la que interrumpió la charla de Adora, se disculpó y se retiró. Esta vez, al despedirse fue mucho más relajada que al saludar y lo hizo con cierta familiaridad entregada por el alcohol.
Las hermanas dejaron a Jack con la dura labor de la cocina y Catra acompañó a Kate hasta su habitación, y se acomodaron de tal modo en la cama, que Catra terminó dándole un masaje en los pies.
—¿Me vas a decir que fue todo eso? ¿Y a explicarme por que no me habías dicho que tenías una vecina tan caliente?
—Ya se que se te caían los ojos por Adora —Y Kate le rodó los ojos. —Pero no estoy de celestina, la invite para que se distrajera un rato, no para que te fueras sobre de ella.
—Wow, yo no me fui sobre de ella.
—Catra, solo faltaba que le dijeras que se habían conocido alguna vez en un sueño.
—Esa línea es demasiado infantil —Le respondió la castaña con una sonrisa reveladora.
—Ajá, todavía recuerdo que te sirvió algunas veces.
—Está bien. Lo admito. Es bonita, y no puedes culparme por tener ojos. ¿Pero por qué querías distraerla? —Catra dejo de darle vueltas al asunto.
—Humf. No es precisamente un secreto, pero Adora es muy reservada.
—Ya me he dado cuenta.
—Te lo digo para que no te hagas falsas esperanzas. Adora es divorciada, y seguramente la llamó su hijo y por eso se fue.
—Sí escuché cuando dijo que estuvo embarazada.
—Pues eso. Hoy seguramente estaba sin él... Alguna vez la conocerás con su hijo y ya verás que es muy distinta —Catra le dedicó una mueca incrédula. En general, no le agradaban los niños.
—Tú siempre queriendo hacer tu buena obra del día.
—Tú también, hermanita: gracias por el masaje a mis pies.
—Solo es porque no puedo dejar que vayas por ahí con dos sandías en vez de pies —Y Kate la golpeó con una almohada.
Con la pequeña charla de las hermanas, ahora Catra comprendía las bromas iniciales de Jack a Kate, acerca de su buena acción del día. Eso es algo que su hermana siempre había tenido. Le gustaba ayudar a la gente, era una genio malévola que le gustaba mover los hilos desde atrás, pero no sé regodeaba directamente. En cambio, podía invitar a su solitaria vecina a compartir una cena, y en el medio obligar a su esposo a ponerse guapo para la ocasión, y según ella, todos ganaban. Era difícil para la gente culparla con su carisma.
Después de salir del otro apartamento, Adora contestó rápidamente el celular.
—Hola, bebé ¿Cómo estás? —Decía mientras entraba a su propio apartamento.
—Hola, mamá. ¡Estuvo genial! Mi papá y Perfuma me llevaron a la plaza, y comprimos helado y hamburguesa —Adora solo sonrió ante la palabra que su hijo había inventado hace dos años y de la cual estaba tan orgulloso que la seguía ocupando. Era "comprar" y "comer" juntos.
—¿En serio? Seguro te divertiste mucho ¿Qué más hicieron? —Preguntó Adora mientras se sentaba en su sillón favorito.
Hablaron casi media hora hasta que Lancer empezó a bostezar. Y Adora sabía lo importante que era el descanso para los niños, y en especial para su hijo.
—Está bien, amor. Ya tienes que ir a dormir.
—Sí, mamá —Y bostezó otra vez —¿Quieres hablar con mi papá?
—Mejor mañana. Descansa, Lancer. Te amo.
—Okip. Te amo, mamita. Descansa mucho —Y se cortó la comunicación.
Adora pensó sombríamente que sí lo haría. Con la cabeza todavía un poco nublada por el vino, se fue a su habitación, se sacó la ropa y así se durmió.
A la mañana siguiente, se despertó hasta que la cama la escupió, casi al medio día. De todos modos, los únicos cuadros por rellenar hoy en su lista era ir al gimnasio, hacerse de comer y tratar de leer un capítulo del libro del momento, un viejo romance histórico de los tiempos de la Alianza de Princesas.
Después de dormitar otro raro y medio ver una película que ya había dejado a la mitad otro día, se levantó y se preparó para ir al gimnasio del complejo de apartamentos.
Cuando salía con una pequeña mochila al hombro, escuchó la puerta tras ella cerrarse. Suspiró, ajustando su semblante para saludar a cualquiera de sus vecinos.
—Ho-hola —Saludó la hermana magicat mayor.
—Buenas tardes… ¿Catra, verdad? —La sonrisa de Adora era apenas pasable por tal.
—Es la segunda vez que lo preguntas, rubia —Contraatacó Catra.
—Lo siento. El vino no es realmente lo mío —Mintió cortésmente.
—¿Entonces qué es lo tuyo? —A Catra realmente le molestaba que la quisieran tomar como una tonta, pero Adora al menos estaba siendo amable al respecto. Y esos bíceps hablaban mucho a su favor.
—Eh... Catra, mira, lo siento mucho, pero la verdad solamente quiero ir a hacer mi rutina —Adora se cuadró y miró directamente a la magicat, señalando su mochila de gimnasio.
—Sí, lo siento. No quise... Lo siento. Solo me iré. Que tengas buen día, Adora —Catra debió de hacerle mucho más caso a Kate. Adora había estado siendo amable pero la línea estaba puesta. No había respondido a ninguno de los avances de Catra, y según Kate, anunció con claridad sus intenciones toda la cena. No esperó que Adora dijera nada más y se dio la vuelta para las escaleras, en sentido contrario al elevador.
Adora suspiró y miró el suelo un momento, pero caminó sin ningún desvío hacia el elevador.
Sudó y golpeó el saco hasta que le dolieron los nudillos, pese a las vendas. Mientras tanto, recordó la amigable charla que sucedió durante toda la cena. Y hasta ahora se daba cuenta que a lo mejor no fue tan amigable como creyó. Seguía teniendo problemas para ver cuando una mujer era más que amigable. Y ahora se sentía todavía más idiota. Catra estaba coqueteando con ella, y Adora la detuvo en seco. No era su intención salir con la hermana de su vecina, que era hermosa, por supuesto, sería ciega. Pero tampoco hubiera sido tan grosera y cortante.
Catra golpeó el pavimento mientras rememoraba la velada, y cómo Adora estaba inquieta, incomoda probablemente, y nunca respondió a sus avances. No le importaba lo que pasara, no tenía que haberse metido así en sus asuntos, a veces le costaba detenerse, respetar los límites, porque tenía un orgullo que mantener. Solo que aquí no se trataba de mantener su orgullo, sino de ser amable con la vecina de enfrente de su hermana, quien la considera una amiga, y de respetar el buen ambiente que su hermana le estaba ofreciendo.
No sabía si tenía que disculparse en realidad. La siguiente vez que se encontró con Adora en el pasillo, solamente la saludó y se desapareció lo más rápidamente que pudo, dejando a Adora con la palabra en la boca y sintiéndose imbécil otra vez. Pero Adora tenía otras cosas de las que ocuparse, cómo ir por Lancer a la escuela.
Notas de la Autora:
Hey! Ya tuvimos nuestra primera y segunda interacción.
¿Qué hará Catra? ¿De qué tanto tiene que ocuparse Adora? ¿Ustedes lo saben? Porque yo no XD al menos no todo.
De todos modos, ya estoy escribiendo el siguiente cap y debería estar arriba el domingo.
Si quieren algun cliche para esta historia, diganme :p
Gracias por leer :3 Son grandes!
