Hola!
Espero que el largo del capítulo compense la espera!
Y las cosas se empiezan a torcer!
Capítulo VIII
Mariposas y otros revoloteos
Fueron a un bar, uno muy cerca porque en su premura Catra no pensó que iba a estar en un auto, un espacio muy cerrado, con Adora, y además si la rubia no quería bailar, era mejor opción que un club. Lo que importaba es que estaban juntas. La cola de Catra se movía en largos movimientos más constantes de lo habitual. Adora se notaba emocionada pero contenida.
—Tranquila, Grey. Es solo un bar —"Tranquila, Catra, es solo una salida entre amigas". Tenía que mantener su fachada cool.
—Tiene años que no salgo a ningún lugar parecido a esto —Le respondió entre dientes, mirando a todos lados. —Al menos me hubiera cambiado la camisa.
—Adora, en serio, relájate. Mira a esos dos de allá, te aseguro que vienen después del trabajo y lo último en que se van a fijar es en tu ropa. ¿O eso es lo que quieres? —Tenía que usar cualquier oportunidad.
—No. No quiero eso —Y una camarera se les acercó para esperar su orden.
—¿Quieres una cerveza? —Le preguntó Catra a la rubia, que se veía nerviosa.
— Sí, por favor. Clara. —Susurró porque no quería tomar mucho.
—Te tenía en mejor estima. —La gata dio un bandazo fuerte que rebotó contra la mesa.
—Hey. ¿Vas a juzgar mi bebida?
—¿Por qué no? Dice mucho de ti.
Y empezaron a discutir amigablemente, haciendo esperar a la camarera. Ahora terminó con una piña colada y Catra empezó con una mimosa.
Casi para acabarse la bebida dulce, Adora cambió totalmente. Catra al principio estaba francamente confundida. Asustada, incluso. Mientras Adora se entretenía doblando su servilleta, Catra se acercó a la bebida y la olió, no parecía tener nada raro. Lo repitió con su trago y tampoco. Adora estaba tan animada de un modo diferente a como era con Lancer. Su risa era fácil, las líneas de sus ojos se suavizaban. Ya no era amable. Solo alegre.
Y Catra estaba fascinada.
A pesar de todo, Adora no estaba inconsciente, solo avispada. Su modo de reaccionar era distinto.
—¿Estás bien, Adora? —Preguntó Catra con la risa en la voz.
—Rayos. Tiene siglos que no tomaba. —Dijo terminando de doblar la servilleta en un barquito. La cola de Catra se movía en un ritmo constante a su espalda en las sillas de medio respaldo.
—Suerte que estoy yo para sacarte el polvo —Ofreció Catra, petulante.
—Nadie dijo que esté empolvada. Solo... uf, es complicado —No, definitivamente Adora no estaba perdida.
—¿Cómo puede tener siglos que no salgas, y que no estés empolvada? —Cuestionó Catra dándole otro trago a su mimosa de fresa.
—Eso es porque... —Se le fue la idea un momento —Eso es un secreto —Respondió Adora con una sonrisita de suficiencia. Catra estaría molesta y divertida, si no fuera porque estaba más ocupada registrando todas las nuevas facetas de Adora. Cada día más intrigante. ¿Adora Grey con un secreto? Seguro, era sumamente privada en algunas cosas y muy abierta en otras, pero que declarara que tenía un secreto... Eso solo cavaba más el hoyo de la fascinación de la magicat. —¡Mira, tienen billar! —¿Adora tomada tratando de jugar billar? Por supuesto que sí.
—Vamos por una mesa, Dora. —Catra se bajó de la silla alta y tomó los dos tragos, no confiaba mucho en el equilibrio de la rubia justo ahora. Y con razón, aquella tuvo que tomarse de la mesa para no caer al bajar, en medio de una risita y sonido de sorpresa.
—Wow, en seiro debería no tomar más jaja —La magicat le rodó los ojos mientras tomaba una mesa del fondo y ponía los tragos en una pequeña barra empotrada.
—¿En serio? ¡No llevas ni media piña colada! —Fue a buscar los tacos mientras se reía de la mala pronunciación de su compañera. —¡Serías una cita muy barata, Grey!
—Nah, Cat, las citas no son precisamente lo mío — ¿Cat? De cualquier otra persona, Catra lo mandaría al carajo pero de Adora tomaría cualquier mote. Además de que no parecía darse cuenta de que lo dijo.
—Solo me sigues confirmando que estás empolvada —Tenía que sacarle la verdad a Adora, solo para empezar a mentalizarse y mandar su crush a un plano totalmente platónico. Y todavía tratar de no ser obvia. Solo le quedaba agradecer por la inocencia de Adora, o su extraordinaria cortesía, porque para Kate era una bonita (y constante) forma de burlarse de ella.
—Mmmh... Nnop... Empolvada nop. —Tomó el taco que le ofrecían y se llevó la punta al mentón, pensativa —Solo un poco...
—¿Pequeña? ¿Eres tú? —Catra le sacaría los ojos a quien quiera que las interrumpiera. Adora estaba a punto de darle información que la podría ayudar a poner rumbo a los sentimientos que definitivamente no tenía.
Adora estaba sentada en un sofá rojo, en otro pequeño apartamento cerca de la universidad. Tenía un papel grueso, pero arrugado, entre las manos. Ya no se mantenía estirado de tantos dobleces. Una gran mujer, alta y musculosa, salió del pasillo con una taza en cada mano. Un té de frutos rojos llenó la estancia con su aroma. Adora hizo una mueca que intentó pasar por sonrisa, aceptando la taza, arrugando más el papel. La mujer de largo cabello blanco, se mordió un labio y se rascó parte de la cabeza rapada.
—¿Qué pasa, pequeña? —Preguntó con su voz nasal, suave.
Adora miraba su taza. Los segundos se alargaban. Estaba muy quieta, lo que consternaba más a la otra mujer, ya que sabía que la rubia era una persona nerviosa, siempre jugando con sus manos o sus pies, mordiendo algo. Adora dejó por fin la taza en el brazo del sofá con la parte plana y dura. Encaró a la otra y con los ojos brillosos, sentía un nudo en la garganta.
—Bow y yo... —Era la tercer persona a la que se lo decía. Mermista podía ser muchas cosas, pero era una amiga fiel, y la había acompañado, muriéndose de incomodidad, a decirle a Bow lo que había pasado.
—Solo sácalo —Presionó un poco. Y Adora frunció los ojos.
—No puedo... No puedo seguir viéndote, Huntara —Desde que Adora le había escrito pidiendo por verla para poder hablar en privado, Huntara ya se hacía la idea de que las cosas no estaban bien. No sabía ni cómo ni por qué, pero Adora era una niña honorable para ella y por eso sabía que le hablaba por algo serio. No era la primera vez que la rechazaban, tampoco. Aunque en serio le gustaba la pequeña, y por una vez, le gustaría saber qué pasaba.
—¿Me quieres decir qué pasa? —Preguntó otra vez suave, sentándose cerca de Adora, pero no tanto como habría hecho hace solo un momento.
—Estoy embarazada —Y pese a su decisión esas palabras se resistían a adquirir un sentido real.
—Fue una mala pasada, pequeña —Aunque Huntara no fuera propensa a las exclusividades, y todavía estaba en la parte de "salir" con Adora, se habían hecho más que casuales las últimas semanas.
—Esto... es mi decisión, y por eso no quiero que te afecte para nada, Hunt —Suspiró Adora una vez más.
—Lo entiendo. No tenías que explicarme nada. Y te lo agradezco mucho —Las palabras le salían un poco atropelladamente.
Huntara solamente abrió la boca. Sin saber qué decir. Adora dejó caer una lagrima y Huntara cerró la boca, dejó torpemente su taza en el piso y le tomó las manos a la rubia.
—Yo sé qué esto no lo esperabas, pequeña —Logró decir en el tono de voz más bajo y sereno que Adora le había conocido. Y más lágrimas cayeron de sus hermosos ojos azules.
Huntara era fuerte, era brusca y divertida, apasionada de su cuerpo y el ejercicio, sincera y un poco torpe con sus emociones pero auténtica y aunque lo primero que vio en ella Adora fue su fuerza física, después de algunas citas y unos besos más después, también estaba conociendo ese corazón de niño, en el cuerpo de una gigante.
—No… Lo siento mucho —Susurró Adora.
—¿Fue con ese chico? El que me contaste —Huntara tenía una ceja levantada, no incrédula.
—Sí… Lo siento, no creí que pasaría de ahí.
—Son cosas que pasan, pequeña. Ya nos veremos después. Todavía puedes venir a entrenar —Le sonrió ofreciendo la pequeña esperanza de que algo iba a permanecer.
Después de sacar las palabras que le anudaban la garganta, Adora pudo beber el té.
Catra estaba segura de que había más ahí. Pero no podía simplemente acosar a Adora para que hablara.
—¿humm? —Con cierta dificultad, Adora se giró un poco hacia donde sonaba la voz.
Catra se apresuró a cerrar el espacio entre ellas y ponerse al lado de Adora, y hacer algo que hasta la fecha no se había atrevido. Aunque estaban lado a lado, sin pensarlo dos veces, la magicat puso su cola frente a Adora, y ésta, así animada, se detuvo y se puso a acariciarla. Con otro therian sería un movimiento tajante aunque educado, pero con razas sin cola, no era una muestra tan clara de territorialidad o confianza.
—Pequeña... Adora. Hace tanto de no verte —Sonrió la gigante magenta.
Segura ahora de que ya no estaba imaginando voces, y sin dejar de acariciar la cola parda, una sonrisa le corrió por el rostro.
—¿Huntara? —Los ojos le brillaban de un modo que no le quedó duda a Catra de que podría tener alguna oportunidad romántica con su She-ra personal, pero si el tipo de Adora eran mujeres más fuertes y altas que sí misma, bueno... eso creaba algunas complicaciones. Apenas podía mantener el gruñido que le crecía en la garganta a raya. —¡Huntara! ¿Cómo estás? —Y de fondo, un poco presuntuoso, Catra logró transformar su gruñido en un "hum hum" profundo, pidiendo "disimuladamente" a Adora que recordara sus modales y que ya venía con alguien más. Pero esto no era una cita.
—Hey, ¿Quién es tu amiguita? —Adora seguía lenta, y Huntara había picado rápido la atención de Catra. Le dijo en su tono animado, brusco y divertido de siempre, lo cual para la magicat era petulante y osado de su parte, sin querer, sus garras se extendieron instintivamente.
—Oh, uh... Es Cat —La iba a matar, también a ella —Ca-tra, mi amiga, sí... Me gustan mucho sus orejas —Dijo con una sonrisa alegre y toda la belicosidad de Catra desapareció para sentir como se le calentaban la parte mencionada y la cola se retiraba de las manos de Adora hasta su espalda para bandear a gusto.
Huntara tuvo la decencia de solamente reírse hacia adentro y Adora regresó su atención a ella.
—Ya veo que estás bien acompañada. Me dio gusto verte, pequeña —La rubia frunció el entrecejo y la mujer alta sonrió más.
—Ya no soy una pequeña. Ya no estoy en la escuela —Las orejas volvieron al frente al escuchar la deliciosa información. El interior de Catra estaba sediento de más.
Huntara soltó otra risa nasal y se llevó una manaza a la cara. Esta vez se dirigió directamente a Catra.
—Cuídala bien, Gatita. No aguanta bien el alcohol fuerte —De uno de los bolsillos de su pantalón que parecía a punto de reventar por sus muslos, sacó una tarjeta y se la tendió a Catra, que la miró, belicosa. —No muerde, Gatita —Catra no estaba segura si las gárgolas eran parte de los therians o de los humanoides. Pero de todas formas, no le gustaba la ligereza con la que esta recién llegada le decía gatita.
Miró la tarjeta con saña un segundo pero terminó aceptándola. A pesar de toda su petulancia y atrevimiento, no detectaba ninguna malicia de Huntara. Y si Adora se acordaba de todo esto, no quería decirle que había dejado a su "vieja amiga" con la mano estirada.
—Mi nombre es Catra —Dijo entre dientes al guardarse la tarjeta en la chaqueta sin mirarla.
—Wow. Tranquila, ya vi que eres una gatita ruda, Catra —Retrocedió con las manos hacia arriba y un grupo ruidoso al otro lado de las mesas de billar, cerca de la pequeña pista de baile, le llamó la atención. —Ya llegaron mis amigos... si se animan, estaremos por allá —Pero su sonrisa decía que ya sabía que Catra no iba a esforzarse para nada para llevar a Adora con una bola ruidosa de gente que no conocía.
—Estamos bien, gracias. —Volvió a gruñir la magicat, más tranquila al mismo tiempo porque se retiraba la gárgola.
A Huntara le tembló el pecho por su risa sin reírse y se encogió de hombros. Adora estaba bastante concentrada con la cola de Catra para darse cuenta del intercambio a un lado de ella.
—Okey —Le contestó muy divertida a Catra, y se volvió a Adora —Me dio gustó verte, pequeña. Si quieres platicar, esperaré tu llamada —Y se despidió estrechando su mano, por lo que la rubia volvió a centrar su atención en ella, jugando más con la cola.
—Hey, Cat. Hunt es genial, ¿verdad? —Sin ninguna congoja ni comentario adicional, Adora se despidió agitando la mano y Huntara también la agitó ya alejándose.
—Seguro, Adora —En la voz de Catra iba el disgusto, pero Adora no le hizo caso, solamente regresó a la mesa de billar y la magicat se contentó. —Entonces ¿Quieres rayadas o lisas, rubia? —Preguntó, recordando la agradable sensación de saber que una parte de ella le gustaba a Adora. Aunque fueran sus orejas.
La pediatra tomó el taco y lo examinó de cerca, no parecía haber escuchado a Catra. Ella estaba feliz solo observando. El grupo de Huntara estaba lo suficientemente lejos para que no las molestaran y solo un par de veces encontró a la gárgola mirando.
No le importaba mucho a Catra que siguieran mirando, solo quería seguir su noche con Adora.
—¿y de dónde la conoces? —Preguntó la felina casualmente.
—Es una... una amiga —Adora volvía a dudar al decir las cosas —La conocí en la uni.
Sí le preguntó un poco más, pero quería que fuera la misma Adora la que le contara. Escuchaba con admiración como Adora siempre había sido entusiasta del ejercicio y eso es lo que la llevo a conocer a Huntara. Pese a todo lo mal que le caía la gárgola a la gata, siguió su consejo sobre las capacidades bebedoras de la rubia. Dejo que se terminara su piña colada y cuando la mesera volvió para preguntar su nuevo trago, no la molestó (demasiado) cuando pidió su tarro de cerveza clara.
Catra necesitaba algo más fuerte y se pidió un Martini seco de manzana.
Adora escogió las rayadas y con eso empezaron a jugar. Después de un rato, el efecto del vodka de la piña colada pasó y con solo ya un tarro de cerveza clara, Adora se veía con el mismo animo relajado de cuando había tomado vino la primera vez que se conocieron.
La magicat estaba mucho más concentrada en todos los movimientos de Adora, en sus expresiones, sus risas, sus inclinaciones para intentar tiros ridículos que a las dos las hacían reír, como para estar realmente ocupada del juego de billar. La noche no empezó como lo imaginó pero ahora estaba disfrutando mucho.
Jugaron dos rondas, y las dos las ganó inexplicablemente Adora. La magicat estaba muy sorprendida, porque normalmente su competitividad era aplicable a cualquier aspecto mínimo de su vida y ahora frente al juego, lo único que le interesaba es pasar un buen momento junto a su rubia favorita.
Si la rubia lograba algún tiro especialmente complicado, aplaudía de gusto y una gran sonrisa de destellos blancos adornaba su faz con increíble dulzura. Las palabras de Kate le resonaban a Catra. Con sus dudas resueltas, otra pared de restricciones cayó casi sin que la magicat lo percibiera. Y la barrera física después de ofrecer su cola como distracción, también se extendió. Las manos de Adora eran tibias y gráciles, cuidadosas. Catra sabía lo duro que podían golpear, el peso que podían cargar pero quizás estaba simplemente recibiendo esa otra parte de Adora, la que le hacía amar con tanta alegría a su hijo, la parte de ternura y consideración que seguro estaba destinada a sus pequeños pacientes.
Ya casi a medianoche, en esa pausa entre su segunda ronda y un tercera, terminando cada una sus bebidas, Adora bostezó entre sonrisas y Catra decidió que ya era suficiente por la noche. Sí, con la segunda ronda bastaba.
—Ya vámonos, Grey
—Pero quiero seguir jugando.
—Podemos venir otro día —"Sí, por favor." El deseo de Catra eran mucho más días por venir.
—¿Lo prometes? —Preguntó entre pucheros Adora, pero se dejó guiar hacia la salida después de que Catra liquidara la cuenta en la barra.
—Lo prometo —Susurró Catra.
Entre más risas y una charla que era inconsistente pero no incoherente, llegaron al auto, Catra ayudó a Adora a subir y le puso el cinturón de seguridad. Solo con darle la vuelta al auto y entrar, su acompañante ya estaba dormitando contra el respaldo. La magicat arrancó e intentó que Adora volviera a jugar con su cola, pero ya era caso perdido. Se contentó con ponerla en su regazo y que se rozara con sus manos por el suave movimiento del auto. Solo quince minutos en quietud. Catra no tenía ninguna prisa.
No puso ninguna música, con la respiración y el latir de Adora se encontraba muy a gusto. Y aunque el carro estaba impregnado del aroma magicat, casi al final del recorrido, la esencia de Adora ya se percibía mejor. Catra estacionó el auto con el mismo cuidado con el que condujo y se tomó un momento para beber de la visión de una Adora relajada.
Al llegar otro auto, espabiló e intentó despertar a Adora, que solo gemía, se quejaba y volvía a dormirse. Todavía más divertida que frustrada, Catra salió y rodeó el auto. Decidió que acciones más fuertes eran necesarias. Le quitó el cinturón de seguridad y jaló a la mujer que era más alta y pesada que ella. Suerte de su constitución de magicat, no debían subestimar su fuerza física. Y problema no era el peso de la mujer durmiente, era su bambolear, que rompía con el equilibrio de Catra, pero a ella la tenía muy divertida, porque no dejaba de reírse, como si una parte supiera los problemas que le estaba dando a su vecina.
"Pues She-ra o no, esto es demasiado".
—Adora, no estás cooperando nada —Gruñó por el esfuerzo de caminar en línea recta con el brazo derecho de la rubia cruzado sobre sus hombros.
—Jaja No, Cat —Como si aseverarlo la ayudara. La irritación de Catra crecía a la par que su ternura.
—Se acabó —Se separó de Adora justo antes de llegar a los elevadores y por primera vez en un rato, Adora se puso un poco seria. Principalmente frunció las cejas y se quedó relativamente quieta, todavía ladeándose un poco.
Catra fue con sus pasos rápidos y sigilosos hasta el elevador, apretó con el puño el botón, se dio la vuelta y antes de que Adora pudiera decir algo, se vio en los brazos de Catra.
—!Hey! ¿Qué hacessh? —Pero tenía las manos bien agarradas de los hombros de Catra.
El elevador se abrió y una pareja de therians caprinos las sorprendió. La magicat les enseñó los dientes y como buenas presas, se quitaron lo más pronto posible. Adora pronto se olvidó de las quejas y sonrió, porque la oreja de Catra que tenía más cerca, se movía por su esfuerzo y por la propia respiración de la humana. "Al final, She-ra también era una princesa" pensó extrañamente complacida y molesta la magicat.
—Hey ¿Princesa, puedes apretar el botón? —La palabra sabía demasiado bien entre los labios de Catra como para no volver a decirla.
Adora hizo un mohín pero dejó de jugar con su respiración y la oreja y se volvió al panel de control para poner el número de su piso.
—Gracias, buena chica —Suspiró Catra y tenía tan cerca a Adora que no pudo ver cómo se sonrojaba.
Sin embargo, en el estado en el que estaba la pediatra, se escondió abrazandose a Catra, que además de tener que balancearse para compensar el movimiento, una vez bien parada otra vez, ronroneó y movía la cola en largos arcos. De algún modo, Adora se hizo pequeña en los brazos de Catra los escasos segundos que duró el viaje hasta su piso. El ronroneó no las abandonó.
Catra llegó hasta la puerta con el arco y la flecha cruzados y bajó a Adora, que ya sólo estaba un poco rosa. Catra lo atribuyó al alcohol.
—¿Puedes entrar a tu castillo, princesa? —Susurró Catra con sorna.
—Claro que sí —Dijo Adora. Buscó en su bolsillo trasero sus llaves y le regaló una buena vista a su amiga magicat.
—¿Entonces admites que eres una princesa? —Volvió a molestar la gatita. Las llaves aparecieron, pero no la puntería de la rubia. Catra se rio entre dientes —Dame las llaves, princesa —Se sentía tan bien llamar así a Adora. Por alguna razón.
—No soy una princesa —Hizo berrinche y se recargó sobre Catra, buscando sus orejas otra vez.
—Tranquila, princesa. Ya llegamos a casa. ¿Necesitas ayuda con algo? —Pero de las orejas, Adora se distrajo con la cola y terminó arrodillada en el piso, entretenida.
Fue el turno de Catra de abochornarse. No podía con toda la ternura que Adora le estaba provocando, pero esta nueva oleada de ternura se vio navegada por una fragata de pasión. Porque al girar y encontrársela de rodillas ante ella, un torbellino de imágenes pasó por la mente felina. Esto era cien veces peor que verla haciendo levantamientos con la cadera.
—Vamos, Adora. No puedes estar jugando en medio del pasillo —Dijo muy rápido y sintiendo las orejas calientes.
Le quitó las llaves de la mano porque solo seguía cazando su cola. Lo bueno es que no traía demasiadas. Descartó la que claramente era la de la moto, una de un candado, y a la segunda prueba, pudo girarla. No tuvo que arrastrar a la rubia alcoholizada, solamente tenía que llamar su atención con la cola, pero la imagen de Adora gateando tras ella la perseguiría.
Cerró la puerta rápidamente.
—Adora, ponte de pie, por favor —Rogó entre dientes.
Pero Adora decidió que el piso era suficientemente cómodo para dormir. Catra se agachó para moverla un poco con la mano. Adora abrió uno de sus ojos de hielo, volvió a acomodarse con una sonrisa y cerró su ojo. Catra resopló.
—Bien, princesa. Será cómo tú quieras —Dijo en medio de una mueca molesta que se inclinaba hacia una sonrisa.
Se acomodó bien para poder levantar desde el suelo a la belleza durmiente y con otro resoplido de esfuerzo, logró levantarla y aún así, Adora se removió entre sus brazos y soltó un suspiró.
Pasó a la habitación del final, y se alegró de encontrar la puerta abierta, solamente la empujó con el pie. Adora rozó su cabeza contra el costado de la cabeza de Catra, sin moverse mucho.
—Me gustan tus orejas —Susurró muy bajo.
—Ya lo dijiste, princesa —Contestó Catra solo por encontrar algo que decir.
La magicat temía que la princesa no quisiera bajarse de sus brazos, pero en cuanto sintió la cama bajo ella, se rodó con otra risita y terminó de espaldas a Catra, que sinceramente ya no sabía qué hacer. Le quitó los zapatos a Adora, y buscó en su closet, tratando de no husmear, una cobija o algo para cubrirla. Encontró lo que parecía una vieja frazada, que olía agradablemente frutal.
Se quedó un momento mirando a la rubia. Una liga negra sostenía su cabello, usó una garra para soltarla y no estaba preparada para el golpe de verla con el cabello suelto. Tomó un segundo para admirarla, le acomodó el cabello sobre el rostro, disfrazando una caricia.
No quería irse, por lo que buscó más razones para quedarse. Podría acostarse a su lado. Decir que también tomó mucho (para un magicat) y despertar con ella. El repentino pensamiento de que quería despertar con ella, descolocó mucho a Catra. Ahora ya no quería quedarse. Sacó la tarjeta de presentación de Huntara y la dejó en la mesita de noche de Adora. Le escribiría una nota.
No encontró con qué escribir y fue hasta el comedor, donde otra vez encontró cuadernos y utensilios sobre la mesa y la laptop plateada cerrada. Pensó que serían de Lancer, pero cuando abrió el más cercano, esa claramente no era la letra de un niño pequeño.
De trazos amplios y muy redondos, seguía siendo informal y algo inclinada hacia la derecha. Catra miró el apunte, sin prestar atención a su información, sólo viendo las letras. Las frases remarcadas, los dibujos buenos a un nivel técnico y esquemático. Las manos, las manos tibias y cuidadosas de Adora habían trazado sobre esas hojas y Catra otra vez tuvo miedo.
Fue hasta la hoja de atrás, encontró unas anotaciones sueltas y cortó un pedazo pequeño de la hoja. En otro impulso, llenó un vaso de agua y le puso algunos hielos. Buscó medicinas, y aunque uso su nariz, no las halló ni en la cocina ni el baño del pasillo. Estaban en el cuarto de baño de Adora, en la repisa más alta. Claro, con niños pequeños y una pediatra, debía de tener cuidado con las medicinas.
Las primeras pastillas fueron unas para dormir, casi un remedio natural, las segundas fueron los analgésicos. Tomó la laminita y las dejó sobre la mesita de noche, al lado del vaso, las llaves, la nota y la tarjeta.
Adora ya estaba muy relajada, profundamente dormida. Catra la miró una última vez, sintiendo un peso en su pecho. El plácido sentimiento del crush seguía ahí pero algo había cambiado, y ella no sabía si estaba lista para el cambio.
Por la mañana, Adora abrió los ojos cuando la luz entró por su ventana abierta. Se estiró, sintiéndose físicamente descansada pero con la boca seca y un dolor de cabeza inminente.
Volteó a su mesa de noche buscando su celular pero se encontró con todos los presentes de Catra. Una sonrisa agradecida se pintó en su faz antes de poder pensarlo. De momento, recordaba vagamente el bar, el billar. No recordaba como llegó hasta su cama.
Se sentó y para su mucho alivio, vio que solo le faltaban sus botas. La frazada que traía encima no hubiera sido su primera opción, pero sabía que Catra no tenía modo de saber. Sacó dos pastillas de la laminita y se las tomó con el agua, que estaba fresca, lo cual la extraño porque no estaba haciendo frío. Pero era agradable para su boca seca y calmar el dolor de cabeza antes de que terminará de formarse.
Por último, abrió el papelito doblado y se le cayó algo al regazo, con una letra curva, afilada y ladeada, combinada con algunos trazos manuscritos como en las "d", "s" y "r".
"Hey, Adora.
Espero que descanses y no despiertes muy mal. Tu amiga me dejo su tarjeta porque tú no podías sostenerla".
Y abajo, en vez de una firma, el garabato caricaturesco y burlón de Catra.
La confusión de Adora por lo de "amiga" pasó a otra sonrisa irritada por Catra, que sin estar, la molestaba. Y mientras seguía sonriendo al ver el dibujo, levantó lo que se le había caído y ya entendió de qué hablaba Catra.
Tenía más de cuatro años que no sabía de Huntara.
Poco a poco los recuerdos de la velada le estaban regresando a la mente. Se dejó caer de espaldas a la cama, sintiendo un repentino ataque de pena y arrepentimiento. ¿En qué momento le pareció buena idea tomar una piña colada? Otra vez subestimo su caí nula resistencia al alcohol.
Recordó la emoción limpia que sintió al saludar a Huntara, pero más la intensa y gentil sensación de jugar y acariciar la cola de Catra. Y se coloro otra vez al pensar que le dijo a Huntara que le gustaban las orejas de Catra.
No era mentira.
Pero no se lo había dicho a nadie.
Le gustaba cómo eran más expresivas que las de Kate, al menos en lo que conocía. Como se movían al viento cuando salían a correr, o cuando alguna mariposa u otro insecto pasaba cerca y se movían rápidamente para espantarlo. Y como las chispas de magia también las hacían revolotear.
Las largas horas que les llevó jugar solo dos rondas en el billar, y cómo claramente Catra la dejó ganar. Y hasta ahora, Adora se daba cuenta de que no había pensando en su hijo. No en el sentido deprimido que solía tener los sábados en la mañana sin él. En la noche le había contado cosas de Lancer a Catra, pero también le contó de Huntara, cómo se conocieron en el gimnasio que estaba cerca al departamento que compartía con Bow. En realidad fue una velada muy agradable. Esperaba que las lagunas que pudiera tener no fueran muy malas.
Fuera de toda la incomodidad, se sentía... animada. Quizás tenía que agradecer a Catra y a Spinni. Iría por una carrera matutina, eso terminaría de mandar a volar su dolor de cabeza. Pero antes un desayuno ligero. Tuvo el impulso de invitar a las hermanas magicat. ¿Estarían en casa?
Adora se detuvo un momento. ¿Alguna vez ella era la había invitado de primera mano a Kate? No recordaba ninguna ocasión. Dejo la tarjeta de Huntara en la mesa de noche y después de encontrar su celular todavía en su bolsillo, decidió escribirle a Catra, aunque ahora ya no encontraba a a quien era mejor contactar. Se quedo con su primer impulso y fue con Catra.
Después pensó que por antigüedad y la relación, sería mejor con Kate. No quería que las cosas pudieran mal interpretarse.
Era mucho más temprano de lo que esperaba para un sábado. Se despertó casi como si tuviera que llevar a Lancer a la escuela. Iría correr, pasaría por ingredientes y les regresaría el favor a las hermanas magicats. Creía que Jack salía a algún lugar los sábados temprano pero tampoco estaba segura. Otra vez se daba cuenta de lo poco que sabía.
She-ra: Hola. Sé que es temprano. Pero quiero saber si estarán libres tú y Kate para desayunar.
El celular vibró y sonó con el tono personalizado que Catra puso para Adora, una tonada alegre y movida con sintetizadores y batería. Sus orejas se movieron hacia el sonido y ella despertó casi desnuda en su cama. Abriendo ansiosamente un ojo primero vio la notificación: un mensaje de She-ra, y después la hora.
Catra no sabía a qué hora se había dormido, o si es que durmió. Lo que ella tomó no la emborrachó, pero el despertar de los sentimientos que definitivamente no tenía, la mantuvo despierta.
No había venido a Luna Brillante en busca del amor. Solo de un reseteo. Ni siquiera un nuevo comienzo. Solo un respiro, recuperar fuerzas y entonces decidir. Sin duda encontrarse con alguien agradable y guapa como Adora fue un bienvenido plus, pero ahora en la noche, pesé a tener la indeleble imagen de Adora de rodillas a sus pies, y despertar la consecuente lujuria, no fue suficiente para sofocar el otro sentimiento en su pecho.
Todavía se estaba recuperando de la última persona que le motivó tales sentimientos (que no existían), no sabía para nada cómo abordar este nuevo problema.
Pero estaba claro que le gustaba Adora, y tener un mensaje de ella a primera hora, subía sus endorfinas hasta las lunas. ¿Desayunar? Quería desayunar con las dos. No importaba. La iba a poder ver tan pronto de nuevo. Pero no quería verla sin saber cómo manejar la situación. Pero no podía dejarla esperando.
Catra A: Hola. Está bien ntp
Catra A: Creo que sí estamos libres.
She-ra: Okey. ¿A las 9:30?
Eso era un poco temprano para los estándares de Catra, pero Kate estaría bien. No había problema. ¿Por qué su cola no dejaba de golpear contra la cama?
Catra A: Sí, perfecto.
Y Adora mando un emoji sonriente.
Casi nunca enviaba emojis.
Y Catra recordó la sonrisas de anoche.
Y no sintió ningún revoloteo en ninguna parte de su cuerpo.
N. A.
No digo nada más porque la verdad no sé que más decir hoy! XD
Que tengan un excelente día!
Sepanse amados uwu
NayNayAgron: Muchas gracias por todos tus bonitos reviews! uwu
Y no te preocupes! Adora seguirá trabajando su confianza con Spinni, entonces habrá tiempo de abarcarlo.
En cuanto a AO3, la página es archiveofourown punto org y en el buscador te vas a "author" y si te interesa quien recomiendo es "n7punk" tiene casi puros fics de she-ra y escribe muchisimo, aunque en inglés. La página no tiene app como FFN y Wattpad, hay una en play store pero no es oficial, así que no te la recomiendo.
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Si quieres crearte una cuenta, ya que te guarda tu historial de lectura, puedes hacer tus listas o marcas, tienes que registrarte para que te apunten en la lista de espera, y la verdad se pueden tardar una semana o un mes en responderte pero se que puedes ser paciente!
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