Se que dije que actualizaria cada semana y lo intento de verdad ¡ pero tuve que decidir entre capitulos extensos o demasiados mini capitulos, ¿ustedes que prefieren?

o en otros temas¡ debo decir que soy una de las personas mas felices¡ Bekwo ha hecho este hermosisisisisismo fanart de uno de los capitulos del fic de princesa /art/Despertar-en-Arendelle-451244737, es una de las cosas mas bonitas del mundo¡ y realmente me anima a seguir escribiendo.

Gracias a todos aquellos que siguen la historia y les gusta tanto. ¡vuelven los principes por cierto¡ para todas aquellas que los extrañaban


El desayuno se sirvió como siempre a primera hora, no con el mismo buen humor que caracterizaba a los sirvientes de palacio, si no con un absoluto desprecio, si cualquiera hubiera tenido la oportunidad habría envenenado a los impostores eso era seguro.

-Buenos días- susurro la reina Elinor presentándose en el comedor, sus ojeras asomaban ligeramente debajo de sus ojos y sus pasos se notaban cansados.

Tres príncipes la esperaban sentados a la mesa, el príncipe Michael en la cabecera, con su imponente altura y anchos hombros, el príncipe Francis a su derecha, un muchacho flacucho pero bien parecido a pesar de la huella que el juego y la bebida habían dejado sobre su fino rostro, y por último estaba el príncipe Hans, el menor de todos , sentado a la derecha de Francis, con su sonrisa fingida y sus hermosos ojos verdes.

-¿Se quedó dormida majestad?- dijo el príncipe Michael con voz grave, la extrema cortesía era usada entre ellos no como una muestra de respeto, sino más bien de desconfianza

-A si es, me temo que no me acostumbro al clima, el calor no me deja dormir- sonrío la reina mientras se sentaba a la mesa – ¿alguna novedad? Veo que el príncipe Alí ha dejado el castillo-

-Escoltado por sus hombres, como sugirió- respondió Michael con una sonrisa forzada

-Creí que partirían hoy por la noche- comentó la reina probando un poco de la fruta servida a la mesa, fingiendo que era un dato sin importancia

-Me pareció más conveniente que salieran con el alba, lamento que no haya tenido oportunidad de despedirlos – No era difícil notar el tono de burla, Eleonor arrugo la frente, el noble no tenía forma de saber que si había visto partir a los caballos -¿ha recibido noticias de su hija?-

-no – respondió con rapidez – he mandado vigilantes hacia las rutas que guían a Escocia, estoy segura de que intentara volver a casa, mi esposo me avisara si es así, una vez que hable con ella este malentendido se aclarara-

-Asesino a Albert- dijo una ligera voz en la mesa

-¡Príncipe Francis¡ - se sorprendió Eleonor - ¡por los dioses¡ creí que había perdido la voz, no lo escuchaba decir nada desde la noche que nos presentaron- ironizó divertida, Michael y Hans rieron junto con ella.

-¡Su hija asesino a Albert¡ - repitió ofendido - ¿vamos a asumir que eso no importa?

-Puedes ir a casa y decírselo a Papá- comento Hans mientras se servía carne de la mesa, su aire despreocupado ofendió a su hermano mayor

-¿tu estarás contento no? – Le grito con desprecio – doce es mejor que trece…- susurro

-¿Estas ebrio de nuevo hermano?- su voz denotaba inocencia como si de verdad no supiera de lo que Francis estaba hablando

-¡no me sonrías como un estúpido¡- grito levantándose de la silla – eres un maldito gusano… ¡¿Quién crees que eres?¡¿Cómo pueden estar tan tranquilos cuando nuestro hermano a muerto?¡-

Hans y Michael se miraron con indiferencia, ignoraron la rabieta de Francis y siguieron desayunando.

-Si necesitas ir a llorarle sus restos fueron llevados a casa- hablo Michael pausadamente

Francis lo miró con miedo y salió rápidamente del comedor.

Eleonor respiraba tranquila, pareciera que a las islas del sur no les molestaba la pérdida de un heredero, un crimen menos del cual preocuparse.

-La gente en el pueblo está inquieta- comentó la mujer cuando el té fue servido

-no quieren aceptar que su reina ha muerto- gruño Michael

-bueno, técnicamente nadie puede asegurar que Elsa este realmente muerta- contesto Hans

-le atravesé el estómago – recalcó Michael con fastidio, habían tenido esa conversación demasiadas veces - no hay forma en que haya sobrevivido- Hans y Eleonor intercambiaron miradas, ninguno de los dos había divulgado las mágicas habilidades de Rapunzel, estaban seguros de que Elsa seguía con vida.

-Igual debemos buscarlas, en todo caso la princesa Anna sigue siendo la legitima heredera- la voz del treceavo príncipe había abandonado por completo el tono dulzón que tanto exasperaba a sus hermanos.

Michael lo miró con suspicacia

-¿Y supongo que aun pretendes casarte con ella no?- se mofó

Hans lo miro con ira, no era necesario nada más para enfurecerlo, se levantó de la mesa y camino por la estancia, se acercó a la ventana y sonrió, con esa expresión que no denotaba sus hermosas facciones, si no que las oscurecía.

-Elsa está viva- dijo muy lentamente sin voltear a verlos.

Eleonor se levantó rápidamente al igual que Michael.

El príncipe tomo la cortina con ambas manos y tiró de ella descubriendo el exterior.

Se quedaron sin palabras al ver la nieve cayendo sobre Arendelle.

-¿Estas satisfecha ahora?- dijo Eugene desde su corcel, todos observaban a Elsa alzar sus manos sobre el paisaje de la ciudad.

-Si- sonrió complacida– ya podemos irnos-

Anna le tendió la mano y subió junto con ella al caballo, sin más se alejaron de la ciudad, cabalgando por las montañas.

Llevaban todo el día viajando hasta que llego el momento en que la nieve de las montañas se fue convirtiendo en tierra y arena. El calor comenzó a fatigarlos, las gruesas capas que traían les pesaban demasiado

–¡sera mejor detenernos¡- grito Eugene a la cabeza del grupo, no podía evitarlo, Max era mas rápido que los otros caballos

-Creo que veo una aldea – exclamó Rapunzel señalando al horizonte, se bajaron de los caballos y observaron el horizonte.

-Haber… haber… - Eugene rebuscaba entre algunas maletas que traían - ¡aquí esta¡ no se ustedes pero creo que lo mejor será cambiarnos, debe haber guardias buscándonos- sostenía algunos vestidos con ambos brazos y se los acerco a las chicas.

Anna curioseo rápidamente y se puso a elegir alguno.

-La idea es que no llamen demasiado la atención – recalco el muchacho ante el entusiasmo de la princesa.

-solo alcánzame algo que me quede y ya – gritó Mérida apenas poniendo atención a las prendas que Anna rechazaba.

Hicieron un especial esfuerzo por que Elsa pudiera pasar desapercibida, le colocaron un vestido tinto horrendo que la hacía parecer dos tallas más ancha, además de que cambiaron sus hermosas zapatillas con unas ásperas botas y cubrieron su cabeza con una pañoleta. Por mucho que lo intentara ninguno podía aguantar la risa ante la nueva imagen de la reina.

-¡Pueden parar de una vez con eso¡- se enfureció Elsa ante la reacción general

-perdón..- se disculpó Mérida entre risotadas, ella lucia un sencillo traje café con mangas abombadas y cubría su cabello con un gorro campesino, pero la reina apenas si la dejo terminar, con una completa indiferencia se giró sobre sí misma e intento subir al caballo.

-Bueno, ya fue bastante de perder el tiempo, continuemos-

La pelirroja le ofreció la mano para que ayudarla pero de nuevo Elsa la ignoro, no era ni siquiera que la rechazara con enojo, parecía solo pretender que Mérida no existía, no estaba segura del porque pero Elsa había tenido esa extraña actitud todo el día.

-No te sientas mal- le hablo Kristoff notando el enfado de Mérida – Elsa es así con todo el mundo- "no conmigo"… murmuro la princesa de Dunbrogh apenas para si misma.

Esforzándose por mantener la compostura siguió al grupo a través de la vereda, no habían avanzado demasiado cuando distinguieron un pequeño restaurante a la entrada del pueblo.

-¿comemos algo?- Sonrió Elsa dirigiéndose a Mérida pero esta no se molestó en responderle- ¡hey¡ - le grito pensando que no la había escuchado.

-¡o perdón¡ creí que jugábamos a ignorarnos en público – aspeto la chica con brusquedad, Elsa se quedo sorprendida pero no tuvo tiempo de contestar, Mérida sujeto las riendas de su caballo y se adelantó a la cabeza del grupo.

-¿Qué quiso decir con eso?- se sorprendió Anna volteando hacia su hermana

-nada- murmuro Elsa entre dientes.

Tenían demasiada hambre y cansancio así que se arriesgaron a entrar al pequeño restaurante, el lugar era concurrido, con una sencilla melodía tocada por un piano en el fondo, montones de mesas de madera rodeando un pequeño escenario, un lugar de paso para viajeros cansados, quedaron encantados con el delicioso aroma que se desprendía de la cocina. Como pudieron se abrieron paso entre la gente, Elsa parecía terriblemente incomoda, así que se apresuró a una mesa vacia cerca de la ventana, Kristoff, y Eugene la siguieron, pero las princesas optaron por curiosear por el lugar.

-¡Anna¡- la llamo Elsa pero ella y Rapunzel caminaban por el lugar sorprendiéndose de los detalles, de alguna forma terminaron con el sujeto que tocaba el piano pidiendo que interpretara algunas de sus melodías favoritas. Por su parte Mérida parecía contenta lanzando dardos con un montón de desconocidos – Espero que no esté apostando – susurro Elsa molesta – ya gastamos suficiente en la ropa –

-¡que va¡- contesto Eugene- si fueron una ganga, prácticamente nos las llevamos gratis-

Una camarera se acerco a la mesa, con piel oscura, enormes ojos cafes y unos gruesos labios, era tremendamente delgada, por lo que Elsa se sorprendió con lo potente de su voz.

-¿Van a ordenar algo?- dijo con impaciencia

Elsa balbuceo extrañada, no lo admitiría en voz alta, pero era la primera vez que estaba en un restaurante.

-Solo traiganos algo que ya este preparado- contesto Eugene con rapidez al notar la confusión de la reina- seis platos –

-En un minuto guapo- sonrio la camarera mientras se alejaba

Anna y Rapunzel comenzaron a cantar al lado del piano

-¡o por favor¡- exclamo Elsa molesta –¡ detenganlas antes de que se suban al escenario¡- Kristoff y Eugene se miraron entre sí.

-Ya escuchaste a la reina- exclamo Eugene haciéndole señas al rubio, pero este lo miro con ceño - ¡esta bien¡ ¡esta bien¡ - y se levantó rápidamente caminando hacia las chicas.

Rapunzel y Anna le sonrieron al ver que se acercaba.

-O cariño¡ - hablo Rapunzel – estábamos a punto de..-

-De sentarse a comer¡ - completo el – grandioso porque ya ordenamos por ustedes-

Anna se lamentó en voz baja

-Que parte de "no llamar la atención no quedo clara"- les susurro Eugene pasando su brazo sobre el hombro de Rapunzel

-¿Las esta molestando?- gruñó el pianista poniéndose de pie, Eugene retrocedio un poco al notar lo gigantesco que era el tipo

-0 no¡ - suavizo Anna – viene con nosotros no te preocupes –

Unos gritos los distrajeron de la conversación, Mérida acababa de atinar 5 dardos seguidos en el blanco y festejaba escandalosamente

-no es cierto- susurro Eugene con desgano, volteo apresurado hacia la mesa donde aun estaban sentados Elsa y Kristoff, la chica tenia las manos en la cabeza mientras contaba en voz baja y el muchacho parecía estar terriblemente incómodo.

-¡¿Qué quieres decir con tramposa?¡- grito Mérida a un sujeto al lado de ella

Definitivamente esa había sido una mala idea, Eugene le hizo señas a Kristoff para que le ayudara y este le correspondió levantándose torpemente de la mesa.

-¡Eres una niñata¡- grito el hombre

-¡Una niñata que acaba ganarte¡- Exclamo Mérida, Eugene dejo a Anna y Rapunzel y corrió hacia Mérida tratando de evitar una pelea.

-¡si¡ que bueno, porque no solo nos calmamos y evitamos algo feo – dijo colocándose entre la princesa y el hombre que la amenazaba

-largaté Fitzherbert¡- le aspetó Mérida – intento que me pagen-

-bueno eso no va a pasar niña- La princesa apretó los labios molesta

-¿Qué pasa? – pregunto Rapunzel, ella, Anna y Kristoff se habían acercado sin que los notaran

-nada- se apresuro Eugene

-¡Este tipo me aposto dinero y ahora no quiere pagarme¡- volvió a gritar Mérida

-¡Eso no es para nada amable¡- refunfuño Anna apuntando con seña al hombre

-o no no – advirtió Kristoff bajando su mano- no buscamos problemas señor, le aseguro que esto es un malentendido- dijo calmadamente – porque no solo vamos a sentarnos y olvidamos esto-

-Sera mejor que escuches a tu novio chica.. ¡largense de aquí¡-

-O el no es mi…- empezó Anna

-¿no lo soy?- se sorprendio Kristoff en voz alta volteando hacia la chica.

-Ham.. bueno- balbuceo un poco- crei.. crei que –

-¿en que momento terminamos y yo no me entere? ¡eso explicaría muchas cosas¡- esta vez era claro su enojo

-¡llevas días sin dirigirme la palabra¡- se defendió Anna- supuse que..-

Un plato se estrello en la pared en la que Anna estaba recargada, interrumpiéndolos.

-No creo que sea el momento para que tengan esta conversación- se apresuro Rapunzel, los hombres con los que Mérida discutia comenzaron una pelea, a pesar de todo la princesa no parecía estar dispuesta a entrar a la disputa, solo esquivaba los trastos que se lanzaban y los miraba con disgusto.

-Vamonos de aquí – les murmuro con fastidio acercándose a los demás – un par de monedas no valen la pena-

-Tu lo dijiste – contesto Eugene agachándose para esquivar una silla que salió volando y sin que nadie fuera capaz de notarlo deslizo sus dedos hasta la mesa donde se colocaban las apuestas arrebatando sigilosamente la bolsita con las ganancias.

Caminaron rápidamente hacia donde la reina de Arendelle permanecía sentada

-¡Elsa¡- grito Anna observando a su hermana con los ojos cerrados y la cabeza oculta entre las manos respirando lentamente tratando de ignorar la revuelta a su alrededor.

-¿¡que rayos?¡- exclamo Mérida en voz alta y al igual que Anna se apresuró hasta la mesa.

La pelea se había extendido por todo el lugar, con mucho cuidado la camarera que los había atendido se acercaba, tenia dos platos en cada brazo y dos mas en la cabeza. A penas si alcanzo a balbucear antes de que Anna y Mérida tropezaran en su camino, los platos cayeron al suelo y las tres se quedaron estupefactas

-¡¿Qué esta pasando aquí?¡- grito con fuerza un hombre que salía de la cocina, su voz era sonora y llamo la atención de los demás - ¡les he dicho que no quiero trifurcas¡- logro hacer que la pelea se detuviera pero se dirigio con el mismo enojo hacia la camarera - ¿Qué demonios?-

-OOO¡ lo siento muchísimo Joe yo.. yo.. – contesto la joven muy deprisa – limpiare esto y..-

-¡y pagaras cada maldito centavo de esas ordenes¡ ¡por dios santo chica no se siquiera porque sigues trabajando aquí¡- la muchacha se vio claramente ofendida

-¿Sera porque soy la mejor camarera que tienes? ¿o por que cocino la mitad de las ordenes?- respondió con ironía

-¡Me debes más dinero que ninguna otra¡ ¡no uses ese tono conmigo¡-

-¡No puedes tratarme de esta forma¡ prácticamente he construido la mitad de este lugar¡- siguió ella

-¡noticias de ultima hora¡ ¡es mi restaurante y puedo hacer lo que me venga en gana¡ ¡como sacarte a patadas de aquí¡-

-¿Qué?- se sorprendió

-¡ya me escuchaste¡ ¡largo de aquí¡ ¡estas despedida cariño¡- sin mas se alejo y azoto la puerta de la cocina tras el

Con ira la camarera arrojo su mandil al suelo y salio del lugar, con un suspiro Anna corrió detrás de ella.

-o ¡espera¡ - la llamo apenas hubo cerrado la puerta- ¡espera¡- la muchacha se dio media vuelta y la miro a la cara, Anna se conmovio al ver las lagrimas en sus ojos - ¿estas bien? Lamento mucho lo que paso-

-Estoy, estoy bien- contesto ella conteniendo las lágrimas – no es su culpa, ese tipo llevaba semanas tratando de deshacerse de mi-

Anna la miro con compasión y notó que los demás habían salido detrás de ella.

-Anna- la llamo su hermana

-¡Elsa¡¿Cómo sigues? – dijo preocupada

-Mejor- contesto agobiada – ese lugar era horrible – y respiro aliviada, miro a la chica con la que Anna conversaba y le dedico una sonrisa

-¿ustedes no son de por aquí verdad?- las lágrimas ya no se notaban en su bello rostro

-no – respondió Anna rápidamente – venimos de Arende….-

-de muy lejos¡- la interrumpió Eugene dedicándole una mala mirada

-si claro- dijo escéptica mientras se cruzaba de brazos – si buscan donde quedarse trabajo en una posada a unas casas de aquí -

-¡Eso sería excelente¡- sonrío Rapunzel observando que el sol que empezaba a ocultarse – llevamos todo el día cabalgando-

-genial, síganme- dio media vuelta y comenzó a andar – me llamo Tiana por cierto..-

-yo soy Anna¡- salto la princesa – ella es mi hermana El…- de nuevo se detuvo ante la mirada de los demás – es decir, yo – comenzó a balbucear, pero para su sorpresa Tiana comenzó a reir.

-¡No se preocupen¡ podrán inventar algunos nombres de camino – se divirtió mientras los guiaba camino a la posada.

La posada era una vieja casa restaurada, estaba húmeda y parecía necesitar muchas reparaciones pero se sentían demasiado culpables por el despido de la camarera (al menos Anna y Mérida eran responsables) como para rechazar la invitación.

Tiana los miraba pensativa desde el mostrador

– bien, bien, tengo dos habitaciones ham… usables , una es pequeña con una sola cama y la mas grande tiene dos, no se preocupen, nos deshicimos de las polillas hace un par de semanas- termino con cierto optimismo.

-Rapunzel y yo podemos quedarnos en la pequeña- sugirió Eugene rápidamente.

-si no hay espacio Sben y yo podemos dormir en la estancia- dijo señalando al espacio que quedaba en el recibidor, un pequeño salón con algunos sillones y una chimenea.

-¡las demás podemos quedarnos en la habitación grande¡- salto Anna - ¡sera como una piyamada¡- sostuvo el brazo de su hermana con entusiasmo

Elsa sonrio forzadamente y observo a Mérida, la chica permanecia sentada en el marco de una ventana afilando flecas con un cuchillo.

-Creo que vi mas de un sillón- gruño la escocesa volteando a la habitación de la chimenea

-¡o por favor¡- suplico Anna corriendo hacia ella arrastrando a su hermana del brazo -¡sera divertido¡- dijo sujetando de igual forma a Mérida.

La princesa se sorprendio del entusiasmo de Anna pero siguió hablando con disgusto.

-no sé si a su majestad le moleste compartir cuarto conmigo-

Un leve rubor apareció en las pálidas mejillas de Elsa e hizo un increíble esfuerzo por no congelar nada, su hermana la vio suplicante.

-Puedes quedarte con nosotras si quieres – Un grito salió de los labios de Anna al mismo tiempo que saltaba con alegría.

Tiana las acomodo rápidamente en sus habitaciones, debían darle crédito por mantener aquel viejo lugar, pese a todo se veían muy limpio y arreglado.

Al caer la noche Anna estaba inquieta, nerviosa e increíblemente insoportable.

-¡Ya basta¡- le grito Elsa cuando ella y Mérida comenzaron a saltar en la cama

-pero Elsa…- se quejo la pequeña

-pero nada Anna, estoy muy cansada y… y..- suspiro ruidosamente – necesito tranquilidad, les pido que se estén en calma, entiendo que estes nerviosa pero no creo que negar tus problemas te ayude a resolver nada-

-no se de que hablas- contesto con apenas un hilo de voz, su hermana la miro suspicaz pero Anna volteó con cierto recelo hacia Mérida – no creo que sea bueno tratar eso ahora- creyo que su hermana no se atrevería a interrogarla con otra persona presente.

-Bueno, no es como si yo no supiera nada - dijo Mérida con cierto descaro, Anna la miro sorprendida al igual que Elsapidiendo que se explicara - Mi madre y….- se alargo un poco, se arrepentía de haber comenzado a hablar – y… y…. el príncipe Hans se volvieron algo asi como amigos – la reacción de ambas hermanas fue justo la que pensó que sería – y el le contó a ella acerca de que quería volver contigo…- dijo muy despacio

-¡que demonios¡- grito Elsa - ¿Cómo siquiera?- se contuvo de seguir gritando, el hielo hizo un circulo en sus pies y se esforzó por desvanecerlo

-¡no creimos que pasara nada¡- respondió Mérida gritando - ¡de verdad¡ supusimos que su esfuerzo sería inútil ¡ ¡que no había forma en que funcionara¡- miro el rostro lastimado de Anna y se sintió terriblemente culpable - ¡le dije a Mamá que era una idea horripilante¡ -

-¿y que te dijo ella?- musitó Anna, presintiendo malas noticias, Mérida miro al piso, debía inventar una mentira pero no pudo, se había propuesto ser honesta, eran los engaños lo que la había puesto en ese aprieto.

-dijo que si eras tan tonta como para caer en su juego te merecías un esposo tan horrible como el-

- y como siempre Elinor tuvo razón- contesto la princesa con cierta pesadumbres

-¡no¡- grito Elsa con premura – no pienses eso… solo, solo tienes que.. que.. – volteo hacia Mérida buscando ayuda – hablar con Kristoff

-ni siquiera me dirije la palabra, no si siquiera si hemos terminado o no..- se lamento Anna

-el te adora – intervino Mérida – eres prácticamente de todo lo que habla, ¡en serio¡-

-Tal vez solo debas disculparte - prosiguio Elsa

-¿creen que debería intentar hablar con el? –

Ambas asintieron aunque ninguna con verdadera seguridad, pero eso le basto a Anna para levantarse y caminar con determinación, cerro la puerta tras ella dejándolas solas en la habitación.

-¿Sabias de Hans y mi hermana?- le reclamó rápidamente

-¡no creí que fuera tan grave¡ no me imagine que ella le hiciera caso ¡lo juro¡ de todas las cosas de las que debía preocuparme créeme que la vida romántica de tu hermanita no era mi prioridad¡ - Elsa refunfuño un poco pero se calmó rápidamente, al menos eso podía creerle, de pronto cayo en cuenta de que se encontraban solas. Le dedico un sonrisa pero Mérida la miro con suspicacia.

-¿Qué?- se sorprendió Elsa

-no sé cómo decirlo exactamente…- contesto Mérida frotándose la nuca con la mano- pero siento que algo no está bien-

-estamos en una horrible posada a mitad de la nada sin estar seguras a donde vamos ¿Cómo esperas que las cosas estén bien?- se aventuró la reina

- vamos a Agrava – la corrigió – de lo que no estoy segura es en donde estamos- se inclinó ligeramente hacia un lado temiendo la reacción de Elsa – nosotras … - la reina suspiro conteniendo el aliento- no soy experta en esto de tener una relación pero… se que no esta bien que nos ocultemos, es decir no podemos ser extrañas alla afuera y besarnos cada vez que estamos solas-

-No nos estamos besando ahora- murmuro Elsa sentándose en la pequeña silla junto a la mesa

-Aun… - dijo Mérida mientras se acercaba a tomar su mano

Un ruido externo las sorprendió haciendo que Elsa la soltara

-¡que rayos estas haciendo con esa sarten¡- Tiana gritaba desde las escaleras

-¡es para protección¡ no te preocupes¡- respondió Rapunzel muy cerca de su puerta

-¿proteccion? ¿de que diablos estas hablando? ¿estas loca? ¡devuelveme eso¡- no supieron exactamente que paso pero escucharon un ruido metálico cayendo por las escaleras.

Elsa se levanto y camino hacia la puerta, salio un momento y encontró el pasillo vacío, regreso y volvió a cerrar.

-Deberias ponerle seguro- dijo Mérida sin mirarla

-no – contesto ella con cierto recelo – Anna se vuelve loca si aseguro las puertas- supuso que Mérida diría algo pero continuo callada - ¿pasa algo?-

-no soy cobarde Elsa – exclamo con arrojo dandose media vuelta- nunca lo he sido-

-no se que tratas de decir con eso – respondió extrañada

-te avergüenzas de mi- explico – de nosotras –

La reina de Arendelle se sujeto la cien con la mano mientras colocaba el otro brazo sobre su cintura, respiro varias veces, dio unos cuantos pasos y por fin se sento sobre la cama, sus manos inquietas intentaban en vano alisar las arrugas de la colcha.

-Desde muy chica- hablo - decidí que no me arriesgaría, que si alguna vez llegaba a amar a alguien lo suficiente no lo condenaría al mismo sufrimiento que el mío, me he esforzado mucho por no… no..- su voz parecio quebrarse un momento, volteo hacia ella y la miro a los ojos – el matrimonio nunca ha sido una opción para mi Mérida, mis padres jamás se esforzaron en comprometerme o presentarme porque sabían que era mejor para todos así, pero tu- nego con la cabeza – tu simplemente me tomaste por sorpresa-

-¿Qué estas diciendo?- pregunto sentándose junto a ella

-que si esto- dijo mientras tomaba su mano – si tu y yo vamos a… continuar, no podemos decírselo a nadie, por favor entiende, no es que me avergüence de ti, es que no se manejar la presión ni el stress, no voy a soportar hablar o confrontar, si somos tu y yo, debemos ser solo tu y yo, al menos hasta que termine de procesar todo lo que está pasando-

Mérida río un poco mientras se sentaba junto a ella

-Esto es absurdo, ¿sabes?- Elsa se recargo en su hombro y la princesa empezó a acariciar su cabello- creo que mis padres han tratado de comprometerme como tres veces y todo lo que siempre quise fue que se olvidaran del tema,solo deseaba que dejaran de preguntarme cuando iba a enamorarme, cuando iba a casarme… pero ahora Elsa, ahora solo quiero gritar a todos lo hermosa que eres y lo mucho que te amo-

-ugh- exclamo Elsa- bueno no nos apresuremos tanto- sonrio ligeramente nerviosa

-¿disculpa?-

-Bueno nos conocemos solo hace algunas semanas digo, creo que es mejor tomarnos las cosas con calma- Mérida paso de la sorpresa a la confusión a la indignación en cuestión de segundos.

-¿NO ,no hay que apresurarnos? ¿te parece que nos estamos tomando las cosas con calma? – se levanto de la cama - ¿en serio? ¡la primera vez que nos besamos me llevaste a tu alcoba y te desvestiste¡corrígeme si me equivoco pero eso no me parecio demasiado calmado¡ –

-¿puedes bajar un poco la voz por favor? – susurro Elsa ligeramente ruborizada – no digo que eso aya sido prudente solo digo que AHORA valdría la pena tomarnos las cosas con calma-

-o si claro… - dijo tomándose la cintura – ¿entonces no tienes absolutamente ningún problema con que nos acostemos pero te pone nerviosa que diga que te amo? ¿Qué rayos pasa contigo?-

-La gente no puede enamorarse tan rápido- respondió con ese tono altanero que tanto molestaba a la princesa

-¿se te metio hielo al cerebro acaso?- Elsa se quedó en silencio ante la afirmación, nego con la cabeza y le dio la espalda, se quito los aretes al igual que el collar que traía y los dejo sobre el tocador - ¿y ya? ¿solo vas a ignorarme y ya? – se indignó aún más la princesa.

-Estoy intentando calmarme - la voz de Elsa era tranquila pero denotaba cierta tensión – apreciaría que hicieras lo mismo

-¿sabes que? No importa… ¡en serio¡- divagó Mérida – puede que no lo digas pero yo se que me quieres-

-¿nadie te ha dicho que eres una engreída? – continuo sin darle la cara, quitándose los restos de maquillaje frente al espejo, se sorprendió cuando la princesa la abrazo por la espalda, mas que nunca se notó la diferencia de estaturas.

-¿quieres saber como lo se? – siguió la pelirroja y Elsa nego con la cabeza, ciertamente divertida- cuando despertaste estabas tan asustada, congelaste todo el lugar sin darte cuenta, pero en cuanto me escuchaste hablar el hielo se evaporo… - hablo como si se estuviera burlando y con una sonrisa empezó a besar su cuello.

-Ya basta- rogó pero no hizo ningún esfuerzo por apartarla, se dio media vuelta y quedaron frente a frente, sus manos aun rodeaban su cintura, la princesa estaba de pie frente a ella mientras que se encontraba ligeramente sentada sobre la repisa del tocador.

Mérida era capaz de observarse a si misma a través del espejo, se vio feliz pero se encontró con la mirada asustada de Elsa

-¿Qué pasa?-

-por lo regular lastimo a la gente que quiero- dijo mientras le rodeaba el cuello con los brazos

Se quedaron en silencio, asombradas la una de la otra, los diminutos cristales caían del techo dándole una apariencia mágica a la habitación, escucharon una melodía sencilla, música tranquila, una sola guitarra tocaba con cierta melancolía.

-¿Bailas? – pregunto Elsa con suavidad

-no- contesto la pelirroja cortante

-todas las princesas bailan- sonrío Elsa

-No está, soy demasiado torpe- argumento ella

-¡te he visto disparar flechas mientras te deslizas en el hielo¡- reclamó con cierto entusiasmo- eres la persona mas hábil que conozco- sin importarle sus réplicas Elsa tomo la mano de la princesa y la sostuvo junto con la suya al mismo tiempo que tomaba su cintura – solo sígueme-

-No soy de las que siguen…- se quejó Mérida imitando torpemente los movimientos de Elsa

-La princesa siempre sigue a si que ni modo- era obvio que Elsa se estaba divirtiendo.

Jamás había ejecutado un vals antes, pero entendió la magia que rodeaba el evento, escucharon una delgada voz unirse a la guitarra y se perdieron entre la gracia del movimiento, como si sus cuerpos se conectaran, Elsa solto su cintura y la giro con el brazo en alto pero antes de que volviera a poner la postura correcta Mérida la abrazó del cuello.

-No se supone que se baile así- dijo la reina mientras la rodeaba con sus brazos ,le encantaba poder juguetear con los rizos que colgaban en su espalda.

- No se supone que hagamos muchas cosas- como siempre Mérida era incapaz de guardar silencio – pero henos aquí – suspiro ruidosamente – esta bien, tu ganas, no le dire a nadie de lo nuestro, tiene una maldita y encantadora forma de convencerme de las cosas majestad-

Elsa beso su frente mientras el corazón se le aceleraba.

Muy lejos de ahí, en el castillo de Arendelle, otro corazón se aceleraba con fuerza, aunque Eleonor estaba lejos de sentir la dicha de la reina de Arendelle. Se mantenía de pie en las escaleras, intentado respirar calmadamente, todo el día había dirigido la búsqueda de las princesas, oraba porque Mérida entendiera y hubiera huido a Agrava…¡Elsa era una tonta al enviar la nevada¡ o quizás no, la tormenta prácticamente los había encerrado en el castillo, los príncipes no podrían regresar a las islas y era difícil que mandaran mas soldados, pero no aguantaba toda la presión, la angustia, deseaba mas que ninguna cosa regresar a casa, maldijo el día en que abandono su castillo, debía encontrar a su hija y terminar con todo eso.

-¿Se encuentra bien majestad? – lejos de tranquilizarla la dulce voz de Hans la fastidio de sobremanera.

-¿Cómo espera que este?- le respondió con altanería

Hans dejo de aparentar y se acerco a ella

-No puede hablarme de ese modo – hablo con dureza, con ira, casi con desesperación.

-puedo hablarle como me de la maldita gana- se molesto Eleonor – usted no es mas que un cobarde, si hubiera acatado mis ordenes…-

-¡yo no fui quien desobedeció¡ - grito Hans – fue su hija… si se hubiera encargado de Michael las cosas hubieran funcionado, no intente culparme- bajo un poco la voz, dandose cuenta que no era una conversación que pudieran tener en voz alta- eso ya no importa, Elsa esta viva y nosotros prácticamente estamos muertos-

Eleonor lo miro con horror y observo aquella malévola sonrisa formarse en su rostro

-tenemos suerte que usted este aquí- camino en círculos alrededor de la reina- no creo que su hija arriesgue su seguridad y los rumores dicen que a Elsa le importa mucho la opinión de su hija, si entiende lo que quiero decir…– la mujer lo miro con desprecio, jamás debió asociarse con ese hombre.

-¿Desea algo mas? ¿o me permitirá regresar a mis habitaciones? – hablo ofendida, intentó seguir adelante pero el principe le hizo frente

-No debería ser tan arrogante Eleonor, ya no tiene guardias ni lords que la protejan, fue un movimiento realmente estúpido mandar a aquellos chicos como guardias de Alí – rodo los ojos por el techo con ironía – casi como si supiera algo que nosotros no, o como si tratara de mandar un mensaje…-

-Solo diga lo que trata de decir y ya – exclamo con tenacidad

-¿se fueron a Agrava verdad?- susurro entre dientes muy despacio

Eleonor sintió que le faltaba el aire de nuevo y como nunca se quedo sin palabras

-A final de cuentas eso no importa – el muchacho siguió hablando con esa voz susurrante que le sentaba tanto- la verdad ya no me interesa demasiado, mis planes ya no dependen de la princesa Anna-

-No, puedo ver que sus planes se han vuelto ligeramente mas ambiciosos- pronuncio la reina alejándose de él, la luz de las lámparas iluminaban su rostro dándole una apariencia verdaderamente sombría

- me acabo de dar cuenta de que mis problemas tienen una solución demasiado sencilla – rio un poco entre dientes – me siento de verdad estúpido de haberlo notado hasta ahora- Eleonor estaba de pie en el borde de las escaleras el principe la sujeto de los hombros y la aventó ligeramente sin soltarla, la mujer se sostuvo de la barandilla para no caer– supongo que debo darle las gracias a su hija, me mostro lo fácil que los accidentes ocurren-

-S-s-si- tartamudeo un poco mientras observaba de reojo la empinada escalinata de caracol- ¿he de pensar que ya tiene planeados once más accidentes no?

-Doce- corrigió con fanfarronería- uno no puede tomar el trono sin que el anterior rey lo deje-

-¿Y recibo este monólogo por alguna razón en especial?-

-Porque usted va a ayudarme – murmuro con malicia – creo que podemos seguir con una mutua cooperación, ¿le parece?- La amenaza era palpable, sonrió una vez más y le soltó los hombros – bueno, me retiro, que descanse majestad- termino con voz grave, le dedico una reverencia y se alejó de ella.

La mujer se quedó sola en la oscuridad, maldijo en voz baja e intento calmarse, al parecer su vida dependía de lo que duraran las vidas de Francis y Michael.


¿Saben lo que este fanfic necesitaba? ¡mas princesas¡ juro que Tiana tiene una razon para la trama...