Respiraba con dificultad, el calor la sofocaba, el sol estaba en todo su apogeo, sentía la pesada caballera sobre sus hombros, el sudor la incomodaba, pero era más que eso… mas que la asfixiante atmosfera, se sentía atrapada, ansiosa, era difícil disimular su angustia.
Era una trampa, una maldita trampa, nada bueno los esperaba en Agrava, no solo eso, tenia instrucciones precisas de como proceder una vez que llegaran a la ciudad… pero si no lo hacía, si dudaba o intentaba escapar su madre podría… sacudió la cabeza y miro a su alrededor, Angus se movía inquieto debajo de ella, intento frenarlo con brusquedad pero el animal sentía claramente su nerviosismo.
-¿Estas bien?- la preocupada voz de Anna no le ayudaba a su animo, menos cuando observo el consternado rostro de Elsa al lado de su hermana.
-Si- alcanzo a decir Mérida con lo que le quedaba de aire, apretó los labios con verdadera ira, estaba llena de frustación y enojo, se sintió observada y refunfuño molesta
-te vez pálida- susurro Elsa apenas moviendo los labios
-Estoy bien- le era fácil disfrazar su nerviosismo por enojo – solo hace demasiado calor aquí, ¿a quien rayos se le ocurrio poner una ciudad a la mitad del desierto? -Miro alrededor, nada mas que arena y sol.. era el paisaje mas deprimente que había visto, extrañaba la brisa salada, el aire de tormenta, el aroma a pino.
Tiana les había advertido de lo inhóspito del camino, todos usabas suaves túnicas blancas que los cubrían casi por completo.
Elsa giro las manos en aire y este se arremolino enfriándose, un sonoro quejido capto la atención del grupo, Kristoff arrastraba los pies junto con Sven, ambos sudaban a caudales.
-pudiste haber hecho eso hace un par de horas¡- se quejo el muchacho recargando su cuerpo sobre el reno al mismo tiempo que tomaba un sorbo de agua de la cantimplora que le colgaba del hombro, no lo pensó demasiado y vertío lo ultimo del liquido en la boca del animal-
-este clima es horrible –
-Lo se amigo… pero eso fue lo último de agua …- Kristoff no era el tipo de persona que se quejara demasiado, pero no estaba para nada acostumbrado al tipo de clima, la arena y el sol incandescente le eran tan ajenos como la superficie de marte.
Elsa bajo del caballo y el grupo se detuvo.
-No tenemos tiempo para descansar- exclamo Mérida pero se gano miradas de reclamó de todos los que la rodeaban.
Con una elaborada serie de movimientos la reina consiguió enfriar la zona en la que se encontraban, se sorprendió un tanto disgustada, le costo mas esfuerzo del normal materializar sus poderes pero supuso que era a causa del sofocante calor, construyo unas cuantas columnas y un techo que les diera sombra.
Kristoff y Sven exclamaron con entusiasmo y corrieron a sentarse alrededor de una de las columnas principales.
-Hielo…- exclamo casi para si mismo- dulce y hermoso hielo-
-bueno- dijo Eugene un tanto incomodo – creo que es un buen momento para tomar un respiro- y junto con Rapunzel se bajo del caballo, Anna y Tiana los imitaron, pero Mérida se quedo con el gesto fruncido mirándolos con desaprobación.
-necesitamos comer algo- le hablo Anna con un tono ligeramente mas autoritario del que tenia normalmente, de mala gana la pelirroja se bajo del caballo.
-quizas lo mejor sería descansar y seguir caminando en la noche – dijo Tiana contemplando las preciosas columnas de hielo
-¡yo estoy de acuerdo¡- grito Kristoff mientras picaba un trozo de hielo y le daba a Sven pedazitos para calmar su sed. Elsa se le quedo mirando extrañada -¿Qué?-
-sabes que yo podría…- el montañez siguió picando mientras la escuchaba – no necesitas hacer eso yo podría - su hermana la tomo del hombro y nego con la cabeza
-Déjalo – susurro con delicadeza – lo pone un poco de malas estar tan lejos de casa, es bueno que haga algo que le resulte familiar-
Kristoff la miro de reojo, podía fácilmente fingir estar distraído y evitar hablar con ella, pero aun asi Anna se las ingeniaba para hablar con ternura , se contenia a si mismo de correr y abrazarla, no le dedico ni una palabra pero tampoco se mostro irritable, su vacilación no pasó desapercibida por Elsa quien aun estaba angustiada por su pequeña hermana.
-Entonces hay que empezar a armar las tiendas, me parece que trajimos unas cuantas casas de campaña – el entusiadmo de Rapunzel era contagioso y rápidamente se pusieron a armar el campamento
A pesar de la luz de día no les fue difícil conciliar el sueño, decidieron turnarse para vigilar, los primeros fueron Eugene y Rapunzel pues la chica se negaba a quedarse dormida pudiendo admirar un paraje desconocido, su novio se cayo exhausto después de algún rato pero ella era incapaz, Elsa había adornado de tan bella forma las columnas que su mirada curiosa no podía apartar la vista de ellas.
-se supone que quien vigila tiene que poner atención a su alrededor- la sorprendio la voz de Tiana a su espalda.
-¡lo siento mucho¡ - se disculpó con rapidez y adopto una postura seria como de asecho, Tiana rio ante la reacción de Rapunzel.
-No lo decía por ti, ¿no se supone que el estaba vigilando junto contigo? – dijo apuntando hacia Eugene quien dormia tirado en el piso sobre una cobija
-Esta demasiado cansado- lo defendió Rapunzel – además creo que suficientes estamos despiertos – dijo señalando con la mirada a una esquina en la que una muy testaruda Mérida afilaba sus flechas con un cuchillo negada a guardar reposo.
-¡wow¡ esa chica en verdad que es intensa – exclamo Tiana – en ese caso creo que si me ire a dormir-
-¡oye espera¡ - se apresuro la princesa – antes que nada creo que te debemos una verdadera disculpa por lo que paso en tu posada… se que dices que no importa pero en verdad lo lamentamos-
-Esta bien- dijo ella con cierta calidez – ya me explicaron lo que paso – era verdad, pese a algunas oposiciones le habían contado a la camarera las razones por la que huían – y no es como si nunca fuera a volver a mi posada –
-¿y por que quieres ir a Agrava?- Rapunzel intencionalmente intentaba alargar la plática, tenia un sentido especial para conectarse con las personas y no entendia bien porque pero le parecía que algo estaba mal en Tiana, algo alrededor de ella parecía roto, era fácil notar el dolor en sus ojos, como si hubiera sido lastimada, tal vez eran sus poderes curativos pero tenia una necesidad de ayudar a los demás, una vocación por intentar sanar las heridas ajenas.
-Mi madre lleva varios años trabajando en el palacio y había querido ir a visitarla desde hace algún tiempo-
- suena lindo ¿son muy cercanas?-
Rapunzel no emanaba malicia, no era mezquina ni parecía malcriada, era muy diferente de otras princesas que Tiana había conocido por lo que no pudo evitar seguirle la conversación.
- papá murió cuando yo era chica y nunca tuve más hermanos así que técnicamente es la única familia que me queda, entonces si, somos muy unidas, la gente siempre dice que nos parecemos mucho, no la veo desde que deje la ciudad-
-que hermoso – susurro Rapunzel con un ligero toque de envidia en su voz -¿y por que te fuiste de Agrava-
El dolor en los ojos de Tiana fue obvio
-problemas… mas bien… contratiempos fuera de mi control – dio un largo suspiro – solo digamos que me tope con la gente equivocada
-¿un príncipe te causo problemas?- adivino Rapunzel para molestia de Tiana - perdón – se apresuro – no quise ser indiscreta es solo que, hiciste esos comentarios sobre los príncipes y solo supuse que alguno te había hecho algo malo –
Tiana no respondío, solo entorno los ojos con angustia, un sonido las distrajo, la noche empezaba a caer sobre ellas y la temperatura empezó a caer en picada, Mérida comenzaba a improvisar un fogata, para cuando la princesa de corona se dio cuenta Tiana ya había entrado a su tienda.
Se sintio decaída y preocupada, volteo hacia Mérida
-¿te quedaras despierta? – la princesa de Dunbrogh asintió con la cabeza – bien – camino hacia Eugene y con calma lo levanto para que la acompañara.
Elsa miraba el techo de la tienda, a su lado su hermana dormia plácidamente, no lograba conciliar el sueño, se levanto lentamente, asomo la cabeza a travez de la puerta y vio a Rapunzel llevando a Eugene a cuestas, Mérida se quedó sola viendo arder la madera.
Salio de la tienda con un cuidado innecesario, no había forma en que Anna despertara, al contrario parecio acomodarse mejor sin la helada presecencia de su hermana.
Sonrio al observar a Mérida sentada junto al fuego, la luz de las flamas hacía que su cabello brillara, notó como su cuerpo se movia en pequeñas sacudidas, no fue hasta que se acerco lo suficiente que alcanzo a distinguir los sollozos de la chica.
-¿Mérida?- susurro cerca de ella, la princesa se sorprendió al escuchar su voz y rápidamente limpio las lagrimas de su rostro
-E..Elsa – exclamo con la voz ligeramente quebrada- creí… crei que estabas dormida – se podía notar su esfuerzo por disimular el llanto
Elsa la miro entornando los ojos, le partía el corazón
-No tienes que fingir conmigo- susurro sentándose a su lado, tomo su mano con cuidado – lamento que estén tan mal-
- no tienes que… - respondió Mérida agitando la cabeza- la verdad es que no tengo idea de lo que estoy haciendo, nunca tengo la menor idea de lo que estoy haciendo… pero sabes lo que dicen- dejo salir una irónica sonrisa – "una princesa siempre debe inspirar seguridad, debe ser amable y cu. Cui.. dadosa " – unas cuantas lágrimas salieron de su rostro, Elsa le acaricio delicadamente mientras la acomodaba sobre su hombro – quizás si hablo como ella consiga pensar que no esta tan lejos…- sollozo intentado guardar la compostura
-Ya.. ya...- intento consolarla –pronto regresaremos, todo saldrá bien, confío en que lo que sea que esta planeando tu madre y – se tomo un minuto para respirar – confio en tus instintos-
-no deberías- respondió Mérida con rapidez
Elsa la miro con condescendencia pero también con un poco de curiosidad
-tienen a mi madre Elsa, pueden pedirme cualquier cosa y yo no dudaría en hacer lo que fuera para que ella estuviera a salvo –
Los ojos azules se encontraron a mitad de la noche, ninguna sonreía.
-no debes confiar en mi- repitió con angustia
-cállate – replico Elsa con enfado – solo… guarda silencio-
-Sabes que no puedo- una fugaz sonrisa apareció en sus labios pero se esfumo con rápidez – te amo-
Una brisa helada las rodeo al mismo tiempo que Elsa pasaba sus ojos por el cielo.
-di que me amas…- suplico Mérida pero Elsa era incapaz de articular palabra –por favor…-
Elsa se sonrojo y giró su vista hacia atrás, no había nadie mas despierto – toma- dijo entregándole una pequeña servilleta doblada, Mérida la desdoblo y sonrio complacida.
-¿Qué?- exclamo sosteniendo una diminuta cadena dorada de la cual colgaba una pequeña figurita, un precioso oso de cristal, brillante como una joya pero completamente helado.
- Note que estabas disgustada, según Anna las personas se vuelven irritables cuando están lejos de casa, quise hacer algo que te recuerde tu hogar… pero no se mucho de Escocia, asi que no estaba segura de que hacer, hasta recordé que tu gente tiene algo con los osos- sonrió ligeramente avergonzada – no es perfecta pero…-
-¡Es hermosa¡- sollozó emocionada
-se que no eres mucho de joyeria y no espero que lo uses, es decir, no sería bueno traer un pedazo de hielo pegado al cuello-
-no… ¿ no se derretirá?
-¡por supuesto que no¡- Elsa fingio indignarse -yo la hice, dejara de existir solo cuando yo lo destruya- Mérida río y acerco la figura al fuego, para su fascinación siguió tan solida como si nada.
-Gracias- dijo con una radiante sonrisa, sus ojos aun estaban enrojecidos pero su semblante había cambiado por completo - ¿me ayudas? – se giro un poco levanto su cabello para que Elsa pudiera atar la cadena alrededor de su cuello, respingó ligeramente ante el frío contacto.
Una vez que tuvo las manos sobre su cuello le fue difícil detenerse, la acaricio con suavidad y se escabullo lentamente hasta sus hombros.
-Cuidado majestad- susurro Mérida– no estamos solas- canturreo observando de reojo al montañes que dormia sobre su reno a unos cuantos metros de ellas.
-duerme como roca- respondio rápidamente Elsa – además no estoy haciendo nada malo, solo te ayudo a que te relajes un poco- sus delicadas manos siguieron masajeando sus hombros un rato, Merida reía de vez en cuando hasta que no pudo soportarlo mas y se giro para abrazarla.
Su belleza lograba cautivarla por completo, como hipnotizada se quedó unos momentos contemplando su rostro.
-¿Qué pasa?- sonrío Elsa avergonzada
-¿e?- pregunto confundida la princesa – nada solo…. Aveces me cuesta trabajo creer lo hermosa que eres- los ojos de Elsa brillaron con entusiasmo y un poco de vanidad- no tratas ni siquiera de negarlo…- refunfuño Mérida – por supuesto que sabes lo hermosa que eres-
Elsa se encogió de hombros y tiro su cabello sobre su espalda.
-Desde el primer momento que te vi supe que había algo mágico en ti- susurro la pelirroja – inclusive si no me hubieras tirado nieve a la cara no habría dudado de tus poderes-
-¿Te arroje nieve a la cara?- contesto pensativa- ¿no fuiste tu quien me disparo por no prestar atención a lo que fuera que tu madre estaba diciendo?
-¡eres increíble¡- se ofendió Mérida, pero se detuvo al ver la sonrisa en el rostro de Elsa… se estaba burlando de ella , chasco la lengua molesta y se cruzó de brazos, negada a darle la satisfacción de una sonrisa
-no te conocí cuando chocamos en la fiesta- aclaro Elsa- digo, si te vi, pero no… no llamaste mi atención, pero cuando me atasque, no fue solo el hecho de que me tomaras por sorpresa , fue que deliberadamente me amenazaste y te quedaste ahí parada mirándome, ¡pude haberte matado¡ - exclamo con entusiasmo – pude haberte congelado con solo pensarlo pero..-
-pero no lo hiciste –
-¿Cómo? estábamos a mitad de una reunión, estaba intentando demostrar a toda esa gente que no era peligrosa, pase horas… - Mérida fue capaz de reconocer el dolor en la voz de Elsa - horas rodeada de todo ese montón de duques y condes y príncipes observándome, esperando que perdiera el control, deseando ver el monstro que vive dentro de mi… pero tu me atacaste sin ningún temor¡ demandaste mi atención y – se detuvo un momento, dirigió su vista al piso – nadie jamás me había mirado en la forma en que tu lo haces – sonrió nerviosa sintiendo como su pulso se aceleraba- hay fuego dentro de ti, puedo sentirlo, no sabes el trabajo que me cuesta sostenerte la mirada , me haces sentir vulnerable… - no pudo seguir hablando Mérida se arrojó sobre ella con rapidez.
Cayeron al suelo una sobre la otra, Elsa dejo que sus dedos se perdieran en los rizos de la chica sintiendo el duro sueño debajo de ella, sus labios la besaban con urgencia, no tendrían demasiado tiempo antes de que alguien despertara….
-Cuidado¡- exclamo Elsa alejando su brazo de las llamas, se levantó con rapidez alejándose del fuego. Mérida le vio extrañada - ¿Qué? No puedes culparme, no me gustan las fogatas- la reina dirigió su mano hacia la cicatriz en su estómago. Mérida no lo había notado pero Elsa aun tenía algunas señales de quemaduras, por supuesto que no le gustaba el fuego.
Se arrastró hasta ella y se sentó a su lado, se recostó sobre ella, colocando su cabeza sobre las rodillas de la reina, ambas mirando hacia el fuego. Elsa acariciaba su rostro con ternura, hasta que inevitablemente la princesa se quedó dormida.
No se atrevía a moverse, no quería moverse, Mérida parecía no tener calma ni siquiera en sus sueños, se movia nerviosa, sus ojos se agitaban debajo de sus parpados y decía palabras que Elsa no alcanzaba a distinguir. Empezo a entonar una melodía conocida.
Na na na hey hana na hey a anaah na hey na hey ya na
Ligeros copos de nieve comenzaron a caer del cielo
hanua hana hey nua hana nua
Le alegro observar como Mérida parecía estarse relajado una pequeña sonrisa se ocultaba entre sus labios
hey nu nua hey anu na na na hey hana na hey aannaa
detuvo su canto con ternura, y acaricio el cabello de la pelirroja deseando que su descanso fuera placentero.
-No sabía que cantara- la voz de Kristoff la asusto de tal forma que la columnas de hielo crujieron con fuerza.
-Tranquila, tranquila- advirtió el muchacho, hablaba en voz baja para evitar despertar a Sven quien seguía roncando – no te alteres –
Elsa respiro con un poco de pánico.
-yo… a.. no es lo que piensas- dijo levantando sus manos en el aire evitando tocar a la princesa que dormia sobre ella.
Kristoff fruncio los ojos con extrañesa.
-¿Qué se supone que debo pensar?-
Elsa se quedo un momento pensativa
-ella se quedo dormida y yo, no quiero despertarla – su nerviosismo iba en aumento, pero Kristoff la vio con una sonrisa de afable.
-si usted dice que no es nada, entonces no soy quien para pensar lo contrario- se acomodo el sombrero sobre los ojos y se preparo para seguir durmiendo.
-no le digas a Anna- pidió Elsa, no era exactamente una orden pero tampoco era un favor
-no se preoucupe Majestad, no creo que yo y su hermana vayamos a hablar mucho- contesto sin moverse
-no por favor- esta vez era claro el tono mandon de Elsa – deja de actuar asi-
-¿Qué?- se sorprendio incorporándose
- ¿desde cuando eres tan formal y distante? No lo tomes personal pero no te queda para nada esta actitud de chico rudo que intentas fomentar-
Kristoff no supo que decir ante el comentario, se sintio ofendido pero no consideraba prudente demostrarlo.
-perdon- se disculpo Elsa sin mucho éxito – hace… hace un rato que esperaba que pudiéramos hablar- ante el silencio del chico siguió hablando- queria… quería pedirte un favor, no para mi – aclaro – por mi hermana-
-Usted sabe que haría cualquier cosa por Anna- susurro el muchacho con tenacidad
-¿la perdonarías?- el aire parecio detenerse ante sus palabras e inesperadamente Kristoff empezó a reír
-Bueno, si que me lo pones difícil- se quito el gorro de la cabeza y parecio observarlo un par de minutos - ¿Anna te pidió que hablaras conmigo?-
-no- contesto con rapidez
Un largo silencio… ninguno era el tipo de persona que hablara demasiado asi que no era una sorpresa que sus conversaciones se pausaran de esa forma. Con suavidad tomo la cabeza de Mérida y la coloco en el piso, arrastro una cobija y la tapo del frío. Despues se levanto del suelo y se sentó frente al muchacho.
-hable con ella, antes de irnos de la posada, no había querido admitirlo pero también estaba un poco molesta con ella- Elsa era la que había insistido en hablar, tenia sentido que ella se esforzara en que la conversación fluyera – no entendía sus acciones, me parecía una locura que perdonara a alguien que le hizo tanto daño, pero ahora…- suspiro con fuerza mientras sus ojos se dirigían a la tienda en la que su hermana dormía- no la justifico, pero la entiendo-
-No hay nada que explicar- comento rudamente y Elsa lo miro con curiosidad- Anna solo necesitaba que el se disculpara para perdonarlo, ella es así, igual- se esforzó de sobre manera por que su voz no se quebrara- siempre supuse que terminaría dejándome por cualquiera que valiera mas la pena…-
Elsa se quedo sorprendida, ligeramente anonadada..
-¿disculpa?-
Kristoff no dijo nada, se quedo pensativo y melancólico mirando las llamas danzar, Elsa no tenía forma de saberlo pero su corazón estaba partiéndose en dos.
-¿en que mundo Hans vale mas la pena que tu?- El muchacho la vio con el gesto fruncido, presiono los labios con fuerza e hizo un vago intento por no comenzar a gritar.
-no… no me hagas decirlo- pero sus suplicas no sirvieron de nada y Elsa lo miró demandando una explicación – es un príncipe su alteza- dijo con cierto sarcasmo – se supone que las princesa se casen con príncipes no con tipos como yo-
La reina abrió los ojos estupefacta… ¿el realmente se sentía menos a causa de los títulos?
-si ahora finge estar sorprendida – siguió hablando, no sabía porque estaba diciendo todo eso, Elsa no era la persona adecuada para desatar su amargura – pero vi tu cara cuando la cabaña se vino abajo, se que notaste que no poseo nada, soy prácticamente nada, no tengo tierras, ni títulos, ¡por dios santo ni siquiera tengo un techo donde pasar la noche¡ Una princesa como Anna solo se avergonzaría de estar con alguien como yo, por supuesto que iba a perdonarlo, ¡y por supuesto que iba a volver con el¡ - golpeo la madera en la que estaban sentados haciendo que se sacudiera con fuerza
-¡no ha vuelto con el¡ por lo que sabemos lo mas probable es que solo hayan hablado o cuando mucho… -
-Bailaron en la cena de despedida – murmuro Kritoff con enfado – Anna me lo dijo-
-Hans ni siquiera fue al baile de despedida-
-supongo que se han de haber escondido un poco- ya no había forma de esconder la amargura y el dolor en su voz.
¿Lo hicieron? Elsa miro detenidamente al muchacho, estaban pensando lo mismo que ella, la gente no se esconde solo para bailar.
-no se trata de títulos o de…-
-¡por supuesto que se trata de eso¡ - explotó - ¿de que otra cosa se iba a tratar? Es lo único que logro entender de todo esto¡ he sido bueno con ella, he sido…- se detuvo un momento a intentar bajar un poco la voz, de pronto se recordó a si mismo que estaba hablando con la reina de Arendelle – he sido mejor cada día que he pasado con ella de lo que había sido en toda mi vida, ¡Anna es tan hermosa y tan bella, tan inocente… tan ingenua¡podría haberme aprovechado de ella en cualquier momento¡ ¡pero no lo hice¡ no.. no he hecho mas que hacer todo bien¡ y ella termina engañándome con un tipo que la maltrato y desprecio de la forma mas horrible , si hubiera otra explicación la habría encontrado¡ pero no la hay¡- se encogio de hombros y suspiro con exasperación casi con angustia.
-creo recordar que te di un nombramiento hace un par de semanas- susurro Elsa ante la exasperación del chico, pero el puso los ojos en blancos, obviamente menospreciando el gesto - ¿Cómo crees que los nobles consiguen sus títulos? Un noble es solo una persona que le hace un favor a un rey¡ ¡y me ha costado lo suficiente mantener mi corona como para que alguien venga a decir que mi palabra no vale nada¡-
-yo no quice decir que…- se apresuro
-¿soy o no soy la reina de Arendelle? – exigió molesta a lo que el solo contesto con una sonrisa – en ese caso si yo te di un nombramiento no te queda otro remedio que aceptarlo¡-
Kristoff se quedo sorprendido, pese a todo el tiempo que había conocido a la reina jamás habían mantenido una conversación tan larga, mucho menos una en la que le gritara, siempre había pensado que ambas hermanas era diametralmente opuestas, pero la mueca en el rostro de Elsa y la forma en que apretaba las manos sobre su cintura al exigir que su opinión fuera tomada en cuenta era tan parecida a los pequeños berrinches que solía protagonizar Anna que no pudo evitar sonreír.
- no.. no quice poner en duda su palabra majestad- aclaro Kristoff en un sentido mas bien irónico – pero que usted diga algo no cambia lo que soy, por muy reina que sea -
-No es mi intención ofenderte- Elsa recobro un poco la compostura y se enderezo con propiedad- Anna es toda la familia que me queda, quiero que este bien, que sea feliz… no creo que esto vaya a ser un hecho aislado, tu no estas para saberlo… pero muy constantemente recibo peticiones por su mano – Kristoff la miro consternado – no, Hans no es el único príncipe que quiere casarse con ella y me temo que no será el último, pero ella no lo sabe, no creo que lo note, ni que actue de mala fe, ella te quiere, anoche paso horas llorando por ti –
Kristoff volteo de nuevo al fuego y se quedo contemplando las llamas, ¿Anna había llorado por el? Algo dentro de el se movio con culpa y se extendió por su pecho, se contuvo de comenzar a disculparse, quizo correr a la tienda de Anna y pedirle que lo perdonara, un insitinto de protección lo obligaba a no seguir lastimándola, pero había algo mas allí… aquella inseguridad que también latia en su corazón, Elsa debía estar exagerando, no había forma en que Anna llorara por el, no, seguramente lamentaba estar tan lejos de su castillo y que su hogar fuera invadido, seguramente la reina había malentendido su dolor…. ¿había espacio en el para otro sentimiento? ¿algo que lo hiciera sonreir? Si, una emoción con la que no estaba acostumbrado, ¿la princesa de Arendelle había llorado el?¿necesitaba de su afecto tan desesperadamente que había pasado horas llorando en los brazos de su hermana? Volteo a la tienda y sintió asco de si mismo, no debería sonreír del sufrimiento ajeno, menos de aquellos a quienes amaba, pero tener una prueba de que Anna lo extrañaba le daba cierta seguridad, ¿lo convertía eso en una persona tan orgullosa como los nobles a los que despreciaba tanto?
Elsa pudo ver la pequeña lucha interna dentro de el, primero preocupación, después desconcierto, un poco de vanidad y autosatisfacción, desconcierto otra vez, duda…
- ¿sabes lo que me dijo Anna cuando la confronte? – el muchacho nego con la cabeza, todavía demasiado ocupado con sus emociones - " y que si Hans me rechazo y me mintió, no es como si todo el mundo no lo hubiera hecho antes"…– no se atrevió a mirarlo a la cara pero sabía que había recobrado su atención – tal vez sea en parte mi culpa que mi hermana este acostumbrada a perdonar a quienes la lastiman, la rechace multiples veces y ella acepto mis disculpas sin que yo tuviera que pedírselo, la educamos para que entendiera que la hacíamos a un lado para protegerla, le mentimos para mantenerla a salvo, la convencimos de que estaba sola por una buena razón – la histeria poco a poco se iba apoderando de ella y era notorio en las llamas que comenzaban a apagarse- lo que intento decir – se aclaro un poco la garganta y busco el valor dentro de si misma- es que quizás seas la mejor persona que jamás haya amado a mi hermana y eso Kristoff, incluye a un rey y a dos reinas –
El fuego delante de ellos termino de extinguirse mientras alrededor dominaba la oscuridad.
Y ahi esta el siguiente, no quiero angustiar a nadie solo para avisar que muy probablemente no aya capitulo la proxima semana, saldre de viaje y me temo que sera imposible o bastante complicado seguir con la historia... prometo volver puntual el 15 de junio¡
Me gusta mucho pensar que Elsa y Kristoff como buenos amigos, de hecho no se porque pero pienso que Kristoff es amigo de absolutamente todos¡ la cancion de Elsa es el Vuelie del sountrack de Frozen, se ve un poco tonto todos los hanananananana... pero juro que esta cantando algo¡ :D
Por favor comenten cualquier cosa¡ todos los reviews son muy apreciados
