Ya esta¡ iba a esperar hasta el viernes pero no pude, no creo que nadie tenga quejas, espero que lo disfruten¡


-Lo lamento- se disculpó Elsa dándose cuenta que había apagado el fuego, Kristoff no respondió, junto a ellos Mérida dio un ligero respingo, su cuerpo dormido reaccionaba ante el frío. Elsa se levantó un tanto apresurada , recogió otra cobija y se la puso encima a la chica.

De nuevo Kristoff no dijo nada, solo la miro sorprendido, no había convivido demasiado con Elsa pero estaba seguro de jamás haberla visto actuar con tal ternura, no al menos con otra persona que no fuera su hermana. La chica se sintió observada y rápidamente se separó de ella.

-no es algo que yo haya inventado- hablo Kristoff pero Elsa no entendió a lo que se refería- muchas veces en el castillo he escuchado comentarios- explicó – me refiero….- pareció dudar un poco – todo el tiempo, ya sea entre la demás gente que sirve en el palacio o en las fiestas con otros nobles… ni siquiera mis compañeros de trabajo pueden creer que alguien como yo salga con una princesa –

-Tú la quieres, ella te quiere- respondió Elsa frotándose las manos- si te sirve de algo yo lo apruebo, no debería preocuparte lo que otras personas piensen-

Kristoff la miro divertido, era justo lo que esperaba que dijera

-¿Qué?-

-creo que debería seguir sus propios consejos majestad- Elsa abrió mucho los ojos y la brisa helada sacudió su cabello

Un grito la saco de sus pensamientos, ella y Kristoff se miraron angustiados, la pequeña construcción de hielo se sacudió ligeramente y otro quejido agudo volvió a alarmarlos.

Al igual que ellos Tiana se acercó a la tienda donde provenían los gritos, parecían una mezcla entre sollozos y gritos de terror, Elsa se quedó afuera intentando calmarse mientras que Tiana y Kristoff entraban.

-ya.. ya… tranquila amor.. todo está bien no pasa nada- Eugene repetía al oído de Rapunzel con ternura mientras la abrazaba y acariciaba su cabeza, la princesa gritaba aun con los parpados cerrados y pesadas lagrimas saliendo de sus ojos.

-no…no…no..- exclamaba ella entre quejidos

-estamos acampando –la sacudió un poco brusco esperando que despertara - ¡estamos afuera Rapunzel¡ ¡estoy aquí contigo¡ -

La chica abrió los ojos súbitamente, con sorpresa y confusión en su mirada.

-¿Flyn? – pregunto con voz apagada

-sí, soy yo preciosa, tranquila- dijo sujetando su rostro, limpiando con mucho cuidado las lágrimas de sus mejillas

-¿Dónde estamos? – dijo mirando alrededor

-En el desierto, en una casa de campaña, lo siento – se lamentó – debimos haber dormido afuera pero hacia demasiado frío-

-mamá- Rapunzel aun parecía demasiado perturbada y los labios de Eugene se apretaron ante su comentario

-Tu madre está en el palacio amor- respondió con paciencia

-¿En el palacio?-

-si, en corona, tu madre, la reina está en el palacio, con tu padre-

Casi por instinto Rapunzel llevo una mano a su cabeza y tentó su cabello, la corta melena castaña se arremolino entre sus dedos.

-si – respondió un poco avergonzada - si claro que si – una sonrisa nerviosa apareció en su rostro- en el palacio-

-pronto volveremos a casa-

-sí, si- repitió para sí misma – estamos viajando a Agrabah- poco a poco el rostro de la chica volvía a ser el de siempre – estamos ayudando a Anna y Elsa-

-si- contesto el un poco más sereno – ¿quieres volver a dormir?- ella negó con la cabeza

-tengo un poco de hambre- susurro casi para sí misma – tal vez podría ir a buscar algo de comer-

-Estamos en el desierto amor, no vas a encontrar nada-

-tal vez podamos ir a caminar un rato… por favor Flyn-

-Eugene- corrigió con cierto cansancio- me llamo Eugene-

-o si- su voz se quebró ligeramente- lo siento –

-no te preocupes- una sonrisa conciliadora apareció en el rostro del muchacho – vamos… podemos ir a ver las columnas me contabas de lo bonitas que eran-

-¡si¡ ¡debes ver los detalles que Elsa puso en ellas son hermosas¡- se entusiasmó de pronto y se levantó de un salto, sin esperar que su novio se pusiera de pie salió corriendo de la tienda esquivando a Kristoff y Tiana ignorando por completo sus miradas de preocupación.

-¿Qué fue eso?- pregunto Tiana apenas Rapunzel se perdió de vista

-Una mala mañana- contesto Eugene sacudiéndose la ropa y buscando algo entre las sabanas, tomo unas pequeñas tijeras y espero.

-¿para qué es…? – Kristoff no alcanzo a terminar, Rapunzel volvió a entrar a la tienda.

-amor ¿has visto las tijeras? Creo que ya me vendría bien recortarlo un poco- El muchacho se las tendió en la mano y ella volvió a desaparecer con rapidez.

Los tres se quedaron en la tienda mirándose los unos a los otros. Ni Kristoff ni Tiana se atrevían a preguntar nada, Eugene parecía estarse recuperando y debatiéndose entre sí volver a dormir o no.

-bueno… ¿escuche que tenían hambre?- pregunto Tiana aligerando un poco el ambiente

La noche continuaba sobre ellos, casi sin hacer ningún esfuerzo Tiana coloco una enorme olla encima del fuego y empezó a preparar una especie de desayuno, con toda la amabilidad que la caracterizaba Rapunzel le ayudaba a prender nuevamente las llamas.

-Esto es lo más delicioso que he probado jamás- exclamo Kristoff entusiasmado con la boca llena de comida.

-solo es sopa de zanahoria- respondió Tiana con modestia

-¡pues es estupendo¡- contesto el muchacho dejando su plato en el piso para que Sven pudiera comer de él.

-hubiera hecho algo mas pero creo que solo empacaron zanahorias para el viaje- era difícil notarlo pero un ligero tono de fastidio se distinguía en el tono de la camarera -Ya sería buena hora para irnos – siguió Tiana - falta solo un poco para el amanecer-

Elsa meneo la cabeza, hace apenas unas horas que Mérida había conseguido dormirse, pensó en negarse y dejarla descansar un poco más pero sabía que la princesa no estaría de acuerdo, Eugene y Rapunzel terminaron de cenar y se pusieron a alistar sus cosas… Anna seguía dormida en la tienda.

-Sí, solo déjenme despertar a Anna- dijo pensativa, probablemente podría entretenerse un poco en conseguir que su hermana se levantara y darle unos minutos extra de descanso a Mérida.

-ham..- Kristoff se levantó torpemente - ¿te importa si yo…? – Elsa no entendió su pregunta- ¿ si yo..? Ham.. ¿Puedo despertarla? Yo…-

-si claro – sonrió Elsa impidiendo que el muchacho siguiera balbuceando, Kristoff se sonrojó mientras caminaba hacia la tienda.

La princesa dormía plácidamente, con los brazos por encima de la cabeza y la sabana apenas cubriendo sus piernas, sus trenzas estaban ligeramente despeinadas y unos cuantos cabellos se arremolinaban en su frente.

No dijo nada, solo se quedó allí mirándola, le acomodo el cabello detrás de la oreja y ella sonrió ante el contacto.

-Anna- la llamo después de contemplarla un momento- despierta dormilona es hora de irnos – abrió los ojos con pereza y soltó un largo bostezo.

-¿Qué?- se levantó un poco confundida – todavía es de noche- se quejó rodando la mirada por el techo

-Es la madrugada, faltan un par de horas para llegar a Agrava y nos vendrá bien aprovechar que no hay sol- explico con paciencia

La princesa abrió los ojos notando quien le estaba hablando, un rubor apareció en sus mejillas y jalo la sabana para que le cubriera todo el cuerpo; Kristoff sonrió amablemente ante su reacción.

-traes un vestido Anna ¿Por qué te cubres? – se burló el muchacho

-am… no, no estoy segura… -balbuceo avergonzada, algo adormilada

Ambos se miraron con la poca luz que se colaba a través de las paredes de tela

-¿Qué.. Que haces aquí?- pregunto ella con voz apagada

-te despierto – respondió con obviedad, pero ella lo miro con suspicacia, quizás con un poco de vergüenza- quiero… - suspiro ruidosamente, no era bueno con las palabras, se encogió de hombros y le dedico una sonrisa, un gesto tan honesto y dulce que también la hizo sonreír.

No necesitaron más, con el entusiasmo de siempre Anna se arrojó a sus brazos, rodeándolo por completo y haciéndolo perder ligeramente el equilibrio, la tienda se sacudió un poco y ella rio como una niña pequeña.

-vamos Anna- reclamo el sin hacer ningún esfuerzo por apartarla – tenemos que irnos ya…-

Ella lo beso impidiendo que continuara, fue corto y completamente inocente, su rostro brillaba cuando se separaron

-seguramente pueden esperarnos unos minutos – respondió divertida

-¡no podemos¡- grito Eugene desde a fuera de la tienda, ambos se avergonzaron, Anna lo soltó rápidamente e intento levantarse.

Kristoff tomo su mano y la jalo nuevamente hacia el

-si pueden- susurro mientras acariciaba su rostro, la rodeo por la cintura y tomo sus labios nuevamente, esta vez con la pasión y el cariño que le había negado durante días, fue diferente a su encuentro en la posada, no había desesperación ni dolor en sus acciones, solamente quería demostrarle que la amaba, que la extrañaba y que lamentaba la indiferencia con que la había tratado.

Su conversación con Elsa la noche anterior le había permitido entender mejor algunas cosas, la primera de ellas era que ignorar a la princesa era lo más estúpido que podía hacer, Anna estaba acostumbrada a ello, de esa forma solo sería otra persona más en su vida que la hacía a un lado; pero aun más importante era que Anna lo quería, o al menos lo extrañaba y para él era suficiente consuelo para seguir luchando por ella, podía hacer un esfuerzo y confiar en ella, su mente no encontraba una razón para no hacerlo, mucho menos cuando lo rodeaba con sus brazos, cuando le repetía una y otra vez cuanto lo quería y lo mucho que lamentaba todo.

-te quiero – volvió a repetir la princesa mientras besaba repetidamente sus mejillas – lo lamento..-

-ya basta- respondió divertido, intentando ignorar las cosquillas que le daban las manos de la chica sobre su incipiente barba, llevaban algunos días viajando y no había tenido tiempo de rasurarse – ya te he perdonado Anna, no tienes que seguir disculpándote-

Una brisa helada los obligo a volver a la realidad, observaron el techo de la tienda cubrirse con hermosa y adornada escarcha.

-¡te advierto que si no salen ahora mismo y quitas tus manos de encima de mi hermana entrare y te congelare el…¡-

-¡Esta bien¡ya vamos¡- grito Anna intentando tomar en serio las amenazas de Elsa

Salieron apresurados mientras reían y se tomaban de la mano, a pesar de estar molesta Elsa no pudo evitar sentirse aliviada, casi sin quererlo le dedico una sonrisa al muchacho.

-¿y porque a mí me apresuran y ella sigue tan dormida?- se ofendió Anna aun un poco acalorada mientras señalaba a Mérida quien seguía tendida en el piso.

-Mérida apenas si pudo dormir- se apresuró Elsa, intentando sonar indiferente – es justo que descanse un poco más, además tiene mucho presión encima…-

-¡nos estuvo gritando desde que dejamos la posada¡- se quejó Eugene sin miramientos

-ya lo se, pero no entiendes el stress que debe…- la defendió la reina

- eso no le da derecho de portarse tan grosera- hablo Tiana en voz baja mientras recogía la olla sucia.

-bueno…- empezó Elsa

-y no durmió más porque no quiso- intervino Rapunzel

-Si lo sé pero…- intento continuar Elsa

-Ella era la que decía que no debíamos detenernos a descansar- rezongo nuevamente Anna

-¡es suficiente¡- exclamo la reina perdiendo ligeramente los estribos, el pequeño círculo de hielo se estremeció ante la reacción de Elsa, sacando algunos picos de entre las columnas y despertando a Mérida.

Se levantó asustada gritando y se encontró con todos a su alrededor mirándola.

-¿he? – Se sorprendió intentando despejar su cabeza - ¿Quién fue el inconsciente que hizo enojar a Elsa?-

Todos rieron mientras Mérida los miraba confundida, volteo hacia Elsa pero esta giro intentando ocultar lo sonrojado de su rostro, casi sin pensarlo la princesa se unió a las carcajadas del resto, era la primera vez en días que escuchaba a Mérida reír de esa forma, su repentino buen humor tomo a Elsa por sorpresa, sintió el calor extenderse por su pecho y cosquillas en su espalda, sin poder evitarlo las columnas de hielo se desvanecieron en el aire.

El resto la miro sorprendida mientras ella fingía indiferencia.

-Bueno, creo que ya está todo arreglado – contesto pretendiendo seguridad y con su paso elegante subió al caballo. Los demás la siguieron y Mérida se apresuró a guardar sus cosas y subir en Angus, a pesar de su inicial buen humor la angustia volvía lentamente a ella, en unas cuantas horas llegarían a su destino.

Distinguieron la ciudad de Agrabah desde lo lejos, una apeñuscada serie de casuchas y callejones se juntaban alrededor de un majestuoso palacio, con grandes torres cafés y puertas azules, la ciudad tenía un aire de misticismo, entraron con cuidado, el sol apenas salía en el horizonte.

Apenas se acercaron un poco Elsa se sintió mal, fue como si alguien sacudiera su cabeza y la golpeara en el estómago, se sofocó y estuvo a punto de caerse del caballo que compartía con su hermana, Anna la sujeto y la bajo con cuidado. Mérida la miro con angustia temiendo lo que se aproximaba.

-¡un poco de ayuda por aquí¡- grito Kristoff esforzándose porque Sven siguiera caminando, el reno arrastraba los pies y tenía la lengua de fuera con cansancio. Venia hasta el final y no tenía forma de notar el percance que padecía la reina.

-¡un segundo¡- Exclamó Elsa sujetándose del caballo, el mareo le duro un par de segundos, sentía como si fuera a vomitar, las rodillas le flaqueaban, era como si el calor la hubiera golpeado de repente, jamás había sentido tanto calor en su vida.

-¡Elsa¡- volvió a gritar Kristoff intentando que su amigo no desfallecerá

La reina agito sus manos con confianza pero nada cambio, el espanto se dibujó en su rostro

-¿Elsa? – Anna se acercó a su hermana con cuidado- ¿estás bien?-

Pero ella no contesto, movía las manos histérica intentando enfriar un poco el aire a su alrededor

-¿Elsa?¿Elsa?- La pequeña princesa tomo a su hermana de los hombros- ¡tranquilízate¡-

-no..- susurro ella, se podía notar el terror en sus ojos - ¡no¡ - una sonrisa de locura sorprendió a su hermana – no puedo-

-¿de qué hablas?-

-Estoy asustada – explico Elsa- estoy aterrada Anna… y no pasa nada-

-¡demonios¡- los gritos de la princesa de Dumbrogh llamaron la atención de los demás-¡es imposible¡- corrió hacia Elsa y la miro directamente – inténtalo de nuevo-

-¡No se supone que sea algo que tenga que forzar¡- grito Elsa atrayendo la atención de la gente, el resto del grupo se sorprendió, nunca habían visto a la chica perder los estribos, con precaución se alejaron de ella, temiendo que pudiera desencadenar una tormenta.

-chicas…- les hablo Eugene mientras se les acercaba con cautela en un verdadero acto de valentía- sé que están asustadas pero nos están mirando-

Mérida grito con enojo, maldijo en voz alta y pateo un puesto de frutas cercano.

-¿Qué estás haciendo?- le pregunto Anna, Elsa parecía seguir en estado de Shock

-lo que se supone que debía hacer cuando Elsa perdiera sus poderes- ignoro la expresión de sorpresa en el rostro de la princesa de Arendelle y corrió hasta Angus, tomo su arco y su flecha y disparo a uno de los tantos banderines de palacio, directamente al que se izaba en la torre más alta, escucharon un sonido agudo, como una trompeta de batalla. Mérida se dio vuelta con agilidad, el resto la miraba expectante – lo siento – alcanzo a susurrar antes de que los guardias los rodearan.

Eran más de una docena de hombres, todos robustos con chalecos azules y turbantes blancos.

-No intenten resistirse- dijo el líder de los guardias mientras les apuntaba con espadas-¿Princesa Mérida?- preguntó directamente a la pelirroja quien asintió con la cabeza – los estábamos esperando-

Los amarraron antes de que pudieran entender que pasaba.

-¡¿Qué demonios?¡- exclamo Mérida cuando le ataron las manos - ¡no tienen que apresarme ¡-

-Tenemos ordenes princesa – contesto el guardia con una mueca torcida mientras la obligaba a caminar

Fueron arrastrados hasta dentro del palacio, una estancia amplia con paredes altas y gigantescos ventanales. El príncipe Ali los esperaba, su capa ondeaba con dramatismo y los miraba muy por encima con cierto aire de superioridad. Detrás suyo los tres jóvenes Lords los observaban.

-Los esperábamos un poco más tarde- dijo el príncipe con arrogancia

-¡esto no era parte del trato Ali¡ - Mérida luchaba en vano por desatarse, había pateado y mordido a varios guardias -¡ desátame en este instante¡-

-¿de qué rayos estás hablando?- se sorprendió el joven príncipe

Mérida se detuvo de su lucha, miró a su alrededor, sonrío a los chicos detrás de Alí pero ninguno le devolvió el gesto.

-tu no lo sabes – respondió pensativa y de pronto recupero la seguridad en sí misma- tú no eres parte de esto- sonrió con autosuficiencia

-deja de decir tonterías – no era difícil saber lo que Alí pensaba, sus ojos se posaron rápidamente en Elsa quien todavía estaba demasiado asustada y sorprendida con todo lo que estaba pasando – fueron muy estúpidos al venir a mi ciudad…-

-muy bien- lo interrumpió la princesa de Dumbrogh en lo que parecía la mitad de un discurso- por donde yo lo veo tienes pocas opciones-

-¿pocas opciones?- repitió el príncipe con una sonrisa de burla- están atrapados, en mi palacio, rodeados por mis guardias-

Mérida no hizo ningún esfuerzo para disimular su confianza y miro nuevamente de reojo a los jóvenes detrás de Alí

-Puedes desatarnos y hablaremos sobre nuestras opciones como diplomáticos civilizados- la mueca burlona no desaparecía del rostro del príncipe – puedes negarte y dejar que Elsa congele tu castillo –

-¡Deja de fanfarronear¡- la interrumpió- ¡se bien que la reina de Arendelle es incapaz de hacer tal cosa –

Pero Mérida siguió hablando con confianza, habiendo comprobado que era Alí quien estaba detrás de la falta de poderes de Elsa, así que esa era la razón por la que los habían traído a Agrabah… sospechaba por comentarios del príncipe que tenía control sobre cierto tipo de magia.

-o… tienes una tercera opción, pero te aseguro que es la peor para ti – el resto la vio con curiosidad, si tenía un plan este era el momento para usarlo, no estaban seguros que estaba pasando con la princesa – puedes dejar que yo y mis amigos te pongamos una paliza-

-Eres una pobre niñata engreída- continuo el príncipe con desprecio- tu propia madre le ordeno a estos caballeros que sirvieran mis órdenes y..-

-¡pequeño Dingwall¡ -grito la princesa mientras elevaba los brazos

El movimiento fu súbito, el muchacho corrió y con un solo movimiento de su espada corto la soga que ataba a la princesa.

-¡Macintosh¡- lo llamo la chica y el respondió arrojándole una de las espadas que sostenía en sus manos, con un giro la tomo en sus brazos y empezó a pelear contra los guardias que la acorralaban.

Los soldados los superaban casi cinco a uno, los demás se unieron rápidamente, aunque no entendían que estaba pasando al menos sabían que Mérida no estaba de parte de los guardias, en un momento como ese la princesa de Dumbrogh dio gracias de haber enseñado a Rapunzel y Elsa como empuñar una espada, la única pieza vulnerable parecía ser Anna, pero Kristoff hacia un trabajo decente evitando que los guardias la tomaran prisionera, aunque estaba en clara desventaja peleando con las manos desnudas, la princesa maldijo por lo bajo, por muy fuerte que fuera el muchacho no aguantaría mucho sin un arma.

Volteó a su izquierda agitando su espada y observo a los jóvenes lords, Macguffin peleaba con una gigantesca espada, a cuestas llevaba un par de hachas, seguramente utilizadas para trabajar.

-¡prestame esto¡- le grito al muchacho mientras cargaba las pesadas herramientas entre sus pequeñas manos

-¡apenas si puedes cargarlas¡ - se quejo el chico mientras con un considerable esfuerzo Mérida las sacaba de la funda de su espalda

-¡solo cállate- aspeto la chica dejándolas caer al piso - ¡Hey¡ ¡Kristoff¡ - le grito entre la multitud, el rubio giró hacia ella distrayéndose por unos instantes - ¡Los soldados son mas suaves que el Hielo¡- y le pateo el hacha en su dirección.

El minuto que tardo en voltear fue lo que tardo un soldado en agitar su espada contra el, con Anna a sus espaldas no tuvo tiempo de pensar y solo tomo la pesada Hacha y la agito con fuerza como había hecho tantas veces antes, para sorpresa suya y de su atacante la espada se rompió a la mitad, aprovecho su ventaja y golpeo al soldado con el mango haciéndolo caer.

Habiendo superado la desventaja numérica parecía que la situación estaba mejorando, el joven Macguffin golpeo al príncipe en la nuca haciéndolo caer de rodillas. Mérida le arrojo una soga y con una agilidad sorprendente para alguien de su tamaño ato las manos del Príncipe.

-Tengo forma de explicarlo- se apresuró Mérida apenas terminaron con los guardias y se aseguró de que ninguno de sus amigos estuviera herido, pero Elsa se le acerco con expresión desafiante, casi podía ver lágrimas en su ojos- créeme que solo…- la mano furiosa de la reina le la abofeteo el rostro antes de que pudiera seguir hablando.

Mérida se sujetó la mejilla, estaba helada y le dolía como pocas, la miro a los ojos con fervor,… los jóvenes lords rodearon a Elsa antes de que alguna tuviera tiempo de reaccionar.

-¡déjenla- ordeno Mérida sobándose el rostro - ¡déjenla¡ - repitió ante la mirada de incredulidad de sus amigos – merecía eso…-

-siempre te mereces un buen golpe en la cara pero eso no nos da derecho a dártelo- bromeo Macintosh amenazando a la reina de Arendelle con su espada.

-¡le tocas un solo cabello y le daré tu carne a los perros de caza de mi padre¡¿entendido?- grito Mérida con seriedad, para sorpresa de los jóvenes.

-¡explícate¡- grito Elsa de nuevo

-muy bien… tranquila- miro al resto intentando encontrar algún soporte pero igual la miraban demandando una explicación, respiro hondo y se dirigió nuevamente a Elsa- te dije que no confiaras en mi-

Elsa se quedó sin palabras y la miro amenazante, si sus poderes hubieran estado en plenitud con toda seguridad ese comentario habría congelado la habitación, quizás la ciudad entera, sintió su pecho oprimirse y le falto el aire, de cierta manera le frustraba sentirse vulnerable, quería hablar con Mérida a solas, lejos de toda esa multitud.

Los jóvenes Lords rodearon a su princesa previniendo otro ataque.

-¡dispérsense¡- ordeno Mérida fastidiada , se acercó unos pasos a la reina de Arendelle – recibí instrucciones de venir a Agrabah y dejarnos capturar –

-¿Qué pasa con mis poderes?- exigió Elsa cruzándose de brazos

-no tengo la menor idea- mintió Mérida, suponía que Alí tenía algo que ver, pero si le habían alertado de no avisar a Elsa sobre su posible falta de poderes probablemente tampoco debería contarle sobre su sospechas acerca de la causa, el estomago le ardía por mentirle a Elsa de esa forma… quizás cuando estuvieran solas podría ser sincera con ella -¡es la verdad¡- reitero – me advirtieron que quizás los perderías al entrar a la ciudad, pero no me dijeron nada más…- notó el miedo en su rostro y contuvo el impulso de tomar su mano,

Elsa la miro con enojo.

-¡te advertí que no podía ser honesta¡- Mérida la miro a los ojos – no puedes reclamar nada… te dije que no confiaras en mi-

-¡y no te molestaste en advertir a nadie más¡- los reclamos de Anna tomaron a ambas chicas por sorpresa - ¡eres una embustera mentirosa¡-

-¡seguía ordenes Anna¡ ¡Tienen presa a mi madre¡ ¿Qué demonios quería que hiciera?- se defendió Mérida, por mucho la pequeña princesa de Arendelle era mucho mejor expresando sus sentimientos que su hermana mayor.

-¡por lo que sabemos tu madre esta aliada con usurpadores y canallas¡ esa vieja histérica podría matarnos a todos si quisiera- exclamo Eugene molesto

-no dijiste eso- susurro Mérida negando con la cabeza, lo jóvenes lords se le adelantaron y acorralaron a Eugene.

-¡no te atrevas a insultar a la reina- le grito el joven Dingwall, apuntándolo con su espada, Macguffin golpeaba sus puños con intimidación y Macintosh le gruñía

-¡voy a decir lo que me dé la maldita gana decir¡-

-retráctate Flitzgenbert- le advirtió Mérida, pero el muchacho la miro con actitud desafiante, los lords se prepararon para atacar - ¡deténganse¡ - les ordeno y la miraron molestos – no lo lastimen-

-Pero… - se quejaron al unísono

-déjenlo- repitió lentamente

-¡insulto a la reina¡ - grito Macintosh - ¡por lo menos merece que lo decapitemos¡-

-¡no van a decapitar a nadie¡- exclamo de nuevo, los chicos refunfuñaron y se acercaron de nuevo a su princesa. Al acercarse una sonrisa apareció en los labios de la chica, fue consiente del tiempo que había pasado sin verlos, como buenos amigos se dieron las manos y abrazaron emocionados, pese a todo Mérida estaba feliz de ver rostro familiares.

-¿Qué demonios están haciendo aquí? No tienen idea de lo feliz que estoy de ver sus horribles rostros¡-

-Escuchamos que nuestra princesa tenía dificultades- sonrió el chico de cabello oscuro

Mérida le saco la lengua molesta

-¿su princesa? – se sorprendió Rapunzel

-¡o¡ permítanme presentarles a los jóvenes Dingwall – respondió Mérida señalando al muchacho bajito con el cabello rubio- Macintosh – el joven alto les sonrío con amabilidad – y Macguffin los herederos de los demás clanes de mi pueblo-

Todos saludaron ligeramente confundidos, todavía incomodos por la situación, el príncipe de Agrabah todavía estaba estupefacto ante la derrota de sus guardias y se retorcía en el piso intentando liberarse

-¿Cómo es que llegaron tan rápido?- se preguntó Mérida en voz alta, ignorando la rabieta del príncipe - ¿mi mamá los llamo? –

-No, partimos unos días después que ustedes – contesto el más alto de ellos con tono despreocupado – escuchamos rumores de que un príncipe quería casarse contigo-

-Rumores totalmente falsos – respondió ella ligeramente molesta –si fuera a casarme créanme que ustedes lo sabrían -

-¡y nos dijeron que asistías a bailes¡ - rezongo Dingwall – ¡con tacones y todo¡ -

-¡un baile¡ - grito Mérida – ¡un maldito baile al que aparezco y las noticias cruzan el océano¡ -

-Pero al llegar a Arendelle sorpresivo nos pareció, no había fiestas sino confusión- hablo muy despacio Macguffin

-Y la reina Elinor nos mandó a buscarte, a buscarla- corrigió rápidamente Macintosh

-¡Oooo por favor¡ - rezongo la chica- no está mi madre puedes dejar la formalidad –

-Pero prince..-

-¡llámame princesa y te clavare una flecha en el cuello Macintosh¡- amenazo la pelirroja

Un incómodo silencio se apodero de la sala

-¿Entonces? – dirigieron los tres al unísono

-¿Qué? – se sorprendió la chica

-¿es verdad que vas a casarte? – preguntaron los tres al mismo tiempo

-¡pero que rayos chicos¡ estamos a mitad de una guerra y ustedes vienen aquí con tonterías¡- pero los muchachos siguieron viéndola con perspicacia - ¡por supuesto que no¡ ¡si no me case con ninguno de ustedes no me casare con un extranjero¡ -

Los tres suspiraron con alivio

-¡Montón de inútiles exagerados¡ - grito amenazándolos con el puño

-¿no crees que debemos ocuparnos de cosas más importantes?- dijo Elsa con cierto fastidio mientras tomaba su brazo y lo bajaba

-O si.. perdón – contesto Mérida ligeramente sonrojada ante la mirada suspicaz de sus amigos – como le iba diciendo príncipe- retomó dirigiéndose al perplejo heredero de Agrava – tal vez ahora podamos dialogar razonadamente-

-Eso espero…- dijo una misteriosa voz a sus espaldas


uuuuuuu... me gusta mucho la relacion de amistad de Kristoff y Elsa, y los Lords son terriblemente divertidos de escribir, había querido que Elsa abofeteara a Merida desde el dia uno pero no había encontrado oportunidad. ¿quien creen que llego? tengo curiosidad si la direccion de la historia es demasiado obvia o si de verdad hay una intriga aqui. Gracias por leer¡