La seda era suave y delicada, era asombrosa lo fresca que se sentía su piel ante el contacto con la vaporosa tela, por mucho los pantalones no estaban mal pero… Anna se miro al espejo fijamente con un poco de vergüenza, jamás había usado algo tan pequeño en toda su vida, sus hombros y su ombligo estaban al descubierto, no estaba segura de que le hubieran dado la ropa apropiada.
-¡Anna¡- la llamó Elsa detrás de la cortina- ¿estas bien? – había tardado un considerable tiempo cambiándose y era normal el ligero tono de preocupación en la voz de su hermana mayor.
-¿quieres que te pase otro color?- grito Rapunzel
-¡no¡ no…- respondió la princesa de Arendelle, el hermoso color verde oscuro favorecía su tono de piel - ¡estoy bien¡ ya.. ya casi estoy lista- se acomodo la pequeña tela transparente en los antebrazos, intentando alzarla lo suficiente para que cubriera sus hombros pero era imposible, resignada se dio por vencida.
Con un poco de timidez salió del pequeño probador, se sentía demasiado descubierta, aunque parte de su inicial temor se deshizo por completo, después de todo ¿Qué probabilidad había que alguien se fijara en sus hombros cubiertos de pecas si Elsa estaba a un lado suyo?
-Te ves preciosa – exclamo está dándole las manos a lo que Anna sonrió nerviosa
Elsa lucía un traje más elaborado que el suyo, con una pequeña capa por detrás de su espalda y brillantes luciendo en su pecho, la tela era azul clara y resplandecía cuando se movía. El factor de asombro no disminuía jamás para Elsa, se veía radiante, hermosa, había una sensualidad inherente en ella, y con tanta piel al descubierto era realmente difícil mantener la vista alejada.
El traje de Rapunzel era de su siempre seguro violeta, con pequeñas flores doradas con cadenas y brazales que hacían juego, sus ojos verdes se destacaban con el tintinar de sus joyas. Parecía fascinada del cambio de ambiente, movía sus manos inquietas divirtiéndose con el ruido de los brazaletes.
-¡bien lo he decidido¡ - grito Mérida saliendo de su propio vestidor, recorriendo las cortinas con rapidez – ¡nadie jamás podrá convencerme de usar un vestido otra vez¡ ¡Estas cosas son geniales¡ - movía sus piernas con libertad saltando en un pie y otro, aunque compartía con Anna la inseguridad sobre lo pequeño de la blusa había decidido no darle demasiada importancia- apuesto a que es más sencillo cabalgar así- su traje era entre verde y azulado, no se había tomado la molestia de tomar ninguna joya que combinara, a pesar de ello una resplandeciente cadena de plata colgaba de su pecho con un diminuto oso a la vista de todo el mundo.
Anna la miro curiosa, se parecía mucho a la clase de joyería que su hermana era capaz de fabricar.
-Yo se de alguien que podrá convencerte- le respondió Macintosh con altanería, aparentemente los jóvenes Lords consideraban innecesario cambiarse de ropa a pesar que el olor que emanaba de ellos señalaba su necesidad – te daré una pista: está casada con tu padre- Mérida lo miro con ceño y le dio un zape en la cabeza.
Fue tan espontaneo que el grupo entero comenzó a reír, incluso Elsa que se negaba a demostrar emoción alguna delante de la pelirroja.
-Bien de acuerdo – Eugene acababa de entrar a la sala – debo admitir que ustedes se ven muy lindas pero deben reconocer que yo luzco fantástico – exclamo mientras se acomodaba el elaborado chaleco sobre su torso descubierto
-Te vez muy guapo amor- respondió Rapunzel con ternura y algo de condescendencia mientras se acomodaba entre sus brazos, ciertamente su piel bronceada saltaba a la vista.
-tu igual, como siempre – ambos juntaron sus narices con cariño y Mérida fingió que vomitaba - La moda aquí es genial- continuo el chico- es decir, Mérida ya casi hasta parece una chica-
La princesa le saco la lengua
-¡Ya basta ustedes dos¡- los detuvo Rapunzel – dejen de pelear- su voz sonaba firme pero angustiada- todos aquí estamos de acuerdo en que Mérida actuó por razones válidas, un poco innecesarias, pero validas – la sala inmediatamente se puso en silencio, Mérida no esperaba que alguien lo sacara a tema, mucho menos Rapunzel- es decir, entendemos que tienen presa a tu madre y eso, pero… si nos hubieras dicho que te tenían amenazada para venir lo hubiéramos entendido-
La pelirroja se quedó muy quieta, la vergüenza le impedía hablar, después de todo ellas solo conocian la mitad de sus crímenes… ¿Rapunzel estaba hablando en serio? ¿Qué debía responder? ¿Cómo esperaban que se concentraran con el ombligo de Elsa a la vista de todo el mundo?
-¿Qué pensabas? ¿Qué solo dejaríamos que mataran a la reina Elinor y ya?- Anna entro a la conversación repentinamente – somos amigas, debiste contarnos –
Amigas, ¡dios¡ si buscaban que se sintiera culpable lo estaban consiguiendo
-Al menos nos debes una disculpa- y a lo que Elsa realmente se refería era que le debía a ella una disculpa
-losiento- murmuro muy rápido entre dientes desviando la mirada al piso
-es un comienzo- se quejó Rapunzel, Eugene negó molesto dándose cuenta que sería lo mejor que podrían conseguir, volvió a tomar a Rapunzel de la cintura y la beso en la mejilla, la princesa río divertida – está bien, admito que estas muy lindoooooo- arrastro la última silaba distrayéndose de sobre manera.
No fue la única prácticamente todos en el cuarto giro hacia el recién llegado.
-Estoy absolutamente seguro de que alguien olvido pasarme una camisa- exclamo Kristoff avergonzado, intentado en vano no llamar la atención, acomodándose elaborado chaleco cruzado que le quedaba indudablemente pequeño.
Sus enormes brazos eran cubiertos por absolutamente nada y podía notarse la incomodidad en su rostro.
-¡wow¡- fue lo único que Anna alcanzo a decir, el calor alcanzo sus mejillas sofocándola ligeramente, comenzando una tos mal disimulada
-¿alguien podría darme una camisa por favor?- repitió el muchacho abochornado por su timidez natural
-El chaleco por si mismo le favorece mucho- todos giraron al mismo tiempo, habían olvidado la presencia de la princesa Jade, por alguna razón algo en su intrusión los hizo sentir aun mas incomodos, la joven princesa o no pareció notarlo o simplemente no le importaba, movio su cabello con un gesto de altanería que daba la impresión de haber hecho cientos de veces – creo que ya todos están listos- sus caderas se contoneaban mientras caminaba por el salón – siéntanse libres de pasear por el palacio, no les recomiendo mucho vagar por la ciudad pero entenderé si alguno quiere arriesgarse, cualquier cosa que necesiten solo háganlo saber – se dirigió a la puerta y les guiño un ojo- las damas les avisaran cuando sirvamos la comida y les mostraran sus habitaciones-
-gracias – se apresuró Rapunzel con amabilidad aun tomando a Eugene de la mano – espero que podamos ser amigas – la brillante sonrisa le fue devuelta en su totalidad
-¡por supuesto¡- exclamo Jade juntando las manos sobrexaltada, intentando imitar el inocente tono de Rapunzel –¡nos divertiremos mucho¡- inmediatamente volvió a su posición inicial- pero ahora debo dejarlos, tengo cosas importantes de las que ocuparme- arrojo dos besos al aire y salió golpeando el aire con su amplia y oscura cortina de cabello
-¡que encanto¡- exclamo Rapunzel pero se encontró con la sorprendida expresión de Eugene frente a ella
-Esa chica tiene veneno en las sangre amor… no creo que debas acercártele-
-¿de que hablas? ¡Si es un amor¡ –
-¿no soy el único que la encuentra terriblemente molesta cierto? - intervino Kristoff un tanto inseguro, intentado no concentrar toda su atención en contar las pecas en los hombros de Anna, o su espalda, o su... ¡concentrate Kristoff¡ ¿de que estaban hablando? asi, la pequeña y molesta princesa de Agrabah - es descortés-
-más bien sospechosamente amable – dijo Mérida con desprecio – Agrabah prácticamente nos tiene de rehenes, no sabemos cuáles son sus verdaderas intenciones… si tan solo mamá me diera una pista o al menos instrucciones de lo que se supone debíamos hacer aquí- se lamento con frustación.
Los lords se miraron entre si, tenían instrucciones para Mérida, pero la reina había sido reiterativa en que le informaran en privado, a si que discretamente Mcintosh puso el pergamino que guardaba con tanto recelo dentro del Carcaj donde la princesa colocaba sus flechas.
-Creo que la princesa Jade es el menor de nuestros problemas- hablo Elsa con un ligero tono de preocupación en su voz – si Alí quiere al menos dirigirme la palabra primero tendrá que explicar que le paso a mis poderes- no le gustaba sentirse indefensa, era una sensación con la que no estaba familiarizada.
-debes convencerlo de sacar a los rehenes- insistió Mérida – ya sabes diplomacia y esas cosas- Elsa no podía hacer nada contra el tono suplicante de la princesa, al menos no en publico.
-no creo que este interesado en la diplomacia- susurro Eugene con una sonrisa traviesa y Elsa lo miro furiosa -¡¿Qué?¡ ¡o por favor¡ solo dale una oportunidad al chico, no puede ser tan malo…-
-¡Enveneno a Elsa porque lo rechazo en un baile¡- intervino Mérida intentando no sonar demasiado furiosa
-con un veneno que tu madre le dio¡- grito el muchacho asiendo de la princesa guardara silencio, se enfurruñara en su silla y volviera a cruzar los brazos molesta.
-¿Qué rayos voy a hacer? – se lamentó Elsa nerviosa frotándose las manos
-¡ya basta con eso ¡- interrumpió Anna – Alí es como el tipo más fácil del mundo y está loco por ti así que deja de lamentarte…- empezó la joven princesa intentando ignorar la forma en que Kristoff la miraba
-¡voy a lamentarme lo que me dé la gana¡- grito y para su sorpresa el aire se enfrío a su alrededor
-¡wow¡- se alegró Anna – parece que está volviendo-
Elsa se giro hacia la pared, era demasiado extraño que sus poderes no funcionaran, no era siquiera que no estuvieran, parecía una locura pero aun sentía el frío dentro de ella, era como si algo estuviera bloqueándola, se sentía pesada, casi oprimida, aun asi…
-la cachetada que me diste se sintió fría- respingo Mérida interrumpiendo sus pensamientos
Ambas se miraron entre la multitud, ambas esperando una disculpa que nunca llego
-escucha – continuo Anna dirigiéndose a su hermana, ignorando por completo el comentario de la pelirroja – Alí no es complicado, solo basta con que le sonrías mucho y hagas un par de comentarios halagadores.
-parece el tipo de chico que ama los cumplidos- agrego Rapunzel, uniéndose a la charla
-¿perdón?- se sorprendió Elsa
-A los chicos siempre les gustan esas cosas, pero Ali me da la impresión de ser un poco ególatra- respondió la castaña
-¡no sabes¡- exclamó Anna – si no está hablando de sí mismo no está feliz, cuando almorzamos no me hizo ni una sola pregunta, se la paso hable y hable – Kristoff rodo los ojos por el techo y río para sí mismo, se podía imaginar lo insoportable que debió haber sido para Anna estar en una cita con un chico que no la dejaba decir nada- ¡ni siquiera sospecho que yo no era Elsa¡ en serio, lo único que tienes que hacer para gustarle es quedarte callada y sonreírle demasiado- como una demostración la joven princesa mostro lo que consideraba una tímida sonrisa mientras parpadeaba ligeramente, nuevamente Kristoff refunfuño un poco de lo fácil que parecía para la princesa fingir tan encantadora expresión.
-eso es tonto…- se quejó Elsa
-Los chicos son unos imbeciles…- replico Mérida entornando los ojos
-¡muy bien¡- dijo Kristoff levantándose de la silla – se cuándo debo abandonar la habitación – Anna lo miro angustiada pero el negó con la cabeza – no pasa nada, solo ire a… - pareció pensarlo un poco – supongo que iré a ver la ciudad o algo mientras ustedes - se esforzó en encontrar las palabras adecuadas - tienen su plática de chicas-
-¡voy contigo¡- Eugene se levantó tan rápido de la silla que sorprendió a los demás -¿ustedes se quedan?- se dirigió a los jóvenes de los clanes.
Los tres muchachos giraron hacia Mérida esperando instrucciones
-¡hagan lo que les de la maldita gana hacer¡- grito molesta revisando la punta de algunas de sus flechas, notando un papel que ella no había puesto allí.
Se miraron entre ellos y salieron junto con el resto de los chicos.
-bueno – continuo Anna una vez que se aseguró que los muchachos dejaron la habitación- deberás propiciar el contacto-
-¿de que diablos estas hablando? –
-¡ya sabes¡- grito ella con naturalidad – cuando camines junto a el choca un poco los dedos con los suyos… ¡no le tomes la mano¡ de esa forma el pensara en sujetarte y creera que fue idea suya, y cuando lo haga finge estar sorprendida y un poco avergonzada-
-a veces me das miedo- exclamo Elsa y su hermana rio de verdad, era irónico que dijera algo como eso
-¡vamos Elsa¡ no vas a negar que Alí es encantador- insistió Anna - ¡es alto y muy fuerte¡ -
- uuuuuuu y ya vimos que a Anna le gustan los chicos fuertes¡- bromeo Rapunzel picándola con el codo en las costillas
-¡o basta¡- le respondió ruborizándose
-¡esos brazos por dios¡ - siguió la princesa de corona – creo que son más anchos que tú y yo juntas –
Ambas se perdieron en la conversación y Elsa tuvo tiempo para acercarse lo suficiente a Mérida.
-¿tú qué piensas?- susurro arrastrando una silla a su lado, la pelirroja se apresuro a patear su Carcaj debajo de la silla.
-sabes que tengo particular interés en los brazos de Kristoff – Bromeo con ironia y Elsa hizo un enorme esfuerzo por no darle la satisfacción de una sonrisa – pienso que tenemos suerte de que la reina no nos allá matado… aun- respondió sin atreverse a mirarla a la cara
-Me debes una disculpa- demando en voz baja, tomando su mano, fijándose en que ni Anna ni Rapunzel les prestaran atención.
-ya me disculpe – Mérida seguía hablándole con indiferencia, se apartó de ella con brusquedad.
Elsa no podía creer que fuera tan necia
-merezco otra - insistió hablando entre dientes – ¡prácticamente me vendiste¡
-¡te lo adverti¡ - siguió Mérida susurrando- no hice nada de esto porque quisiera, sabes que no tenia opción- dijo remarcando cada palabra arrepentida de haber soltado su mano, deseando poder acercase y abrazarla, pero algo en el dolor en su mejilla la detuvo.
La puerta se abrió de pronto y el príncipe Alí entro con porte a través de ella.
-Buenas tardes- saludo con voz profunda mientras hacia una reverencia – Mi hermana me advirtió que ya se había arreglado ¿esta lista majestad? ¿gusta que le muestre el palacio? –
-Si- contesto ella con una extraña sonrisa mientras se levantaba de la silla con su elegancia y encanto – después de todo- volteo discretamente hacia la princesa de Dumbrogh – no veo que tenga otra opción- aun sin la nieve a su alrededor no había duda alguna de que había magia en ella.
Pudo sentir el enojo de Mérida detrás de suyo pero no se detuvo a contemplarlo.
El palacio era inmenso, con las fuentes refrescando ligeramente el sofocante ambiente de Agrabah, desde el momento que lo conoció Elsa se había formado una sólida opinión del príncipe Ali, consideraba que era arrogante, egoísta y vanidoso, después de pasar algunos minutos conversando con el se dio cuenta de que esa opinión era absolutamente cierta.
-Me alegra que aya decidido quedarse ¿Qué le parece el Palacio?- dijo con una voz profunda, después de pasar cerca de veinte minutos hablando sobre sus habilidades con la espada, sus viajes y su conocimiento para hablar casi cinco idiomas con fluidez.
A Elsa no le costaba trabajo mantener el consejo de su hermana, no le tomo ningún esfuerzo mantenerse callada, no había nada que quisiera decirle al príncipe de Agrabah, pero por primera vez en un rato le dirigía una pregunta asi que considero necesario responder.
Es agradable, muy bien estructurado y debe saber que tengo un gusto muy fino por la arquitectura – lo cual era cierto, una de las pocas cosas que Elsa podía definir como un hobby era la construcción, aunque claro como reina que era no tenía mucho tiempo ni espacio para alzar enormes y bellas torres de hielo.
Me complace que le guste- un silencio los envolvió y por primera vez Alí pareció notar la molestia en el rostro de la reina - ¿le pasa algo majestad? ¿le importa si la llamo por su primer nombre?-
Me pasan muchas cosas, y no, preferiría que siguiéramos con un trato protocolario Príncipe- recalco con frialdad, al diablo con la opinión de Anna, jamás clasificaría a Alí como encantador.
¿Puede expresarme que le molesta? Tal vez de esa forma pueda hacer algo para confortarla-
¿Confortarme? Pensó Elsa… ¿Qué era un perro? No necesitaba conforte y si así fuera el no sería la persona elegida para confortarla.
-me angustia un poco la seguridad de mis compañeros y debo decirlo me molesta demasiado mi condición, me insulta que se haya hecho un atentado en mi contra y no tenga ni siquiera una explicación del porqué-
-me parece que está muy claro que aquellos que atentaron contra su vida deseaban tomar posesión de su castillo- Alí hablaba de ellos como si el mismo no hubiera tenido nada que ver.
-No estoy hablando de los usurpadores que tomaron mi castillo – aclaro Elsa – estoy hablando de usted, usted y su familia, no estoy segura, tomaron ventaja de mi suprimiendo mis poderes – intentaba mantener el tono formal y no caer en los reclamos propios de una adolescente- esa considero es una violación personal hacia mi integridad y ni siquiera he sido informada de porque o para que se llevó a cabo tal ultraje-
Ali mostro una sonrisa
-mi madre me ha prohibido decirle como, pero puedo decirle el porque – la tomo de la mano deliberadamente y la llevo hacia una de las fuentes, sentándose en el borde.
Elsa se sintió contrariada por el descaro de tocarla pero no pudo hacer nada, no estaba acostumbrada a que la gente la tocara de esa forma, las manos de Alí eran suaves casi cálidas, ¿o era ella la que era calida?
-Me he enamorado de usted – una declaración que Elsa ya había escuchado – y temo que usted no es capaz de admitir los sentimientos que tiene por mi- la reina estuvo a punto de protestar pero considero que era educado dejar que el príncipe continuara, mas si quería conocer sus verdaderas intenciones – pensé mucho al respecto y he llegado a la conclusión que su rechazo tiene que ver con el miedo que tiene de herir a los demás, y pensé que si era capaz de demostrarle que no tengo miedo a su poder y que de hecho puedo hacer algo para evitarlo le sería mas fácil aceptar mi afecto-
-Eso príncipe Alí-
-por favor llámeme solo Alí-
-me parece que esta intentando cometer chantaje conmigo príncipe-
-¡para nada¡ Agrabah no tiene enemigos y créame que mis intensiones son honestas-
-¿Entonces me asegura que mis amigos están a salvo y no los tiene ni siquiera vigilados? Porque en la situación de tensión en la que estamos no puedo creer que confíe en nosotros.-
-tenemos políticas diferentes majestad, es mucho mas fácil mantener buenas que malas relaciones y le aseguro que tenemos el control sobre nuestros invitados, no tememos un ataque-
-¿La comisión de Escocia no le preocupa? Ya derribaron a su guardia una vez-
-Estamos lidiando con ello-
La respiración de la reina se corto… ¿lidiando con ello? Tal vez no debió dejar sola a Mérida, tal vez estaba en peligro…
-¿Por qué le interesa tanto recuperar sus poderes?- la voz de Alí la saco de sus pensamientos
-no me gusta sentirme indefensa y son parte de mi, estoy segura de que si a usted le arrancaran un brazo lo extrañaría- respondió ella con rudeza
-disculpe el atrevimiento pero me parece que no esta viendo las ventajas de su situación- el suave tacto de su mano la sorprendió de nuevo y para su asombro esa sensación no desencadeno una tormenta, los dedos de Ali acariciaron suavemente el dorso de su mano y alcanzaron a rozar su muñeca, aun mas increíble era lo satisfactorio del contacto.
Entendió rápidamente lo que el príncipe estaba insinuando, con un verdadero acto de valentía acerco su mano y toco la mejilla del muchacho, soltó un ligero suspiro, seguido de una risa nerviosa, no es que el acercamiento con el chico fuera especial, es que en general no podía aproximarse asi a la gente, la última vez que intento acariciar a alguien termino congelándole el brazo…
Mérida pensó repentinamente, el susto y la inseguridad desaparecieron de su cabeza, incluso la curiosidad se hizo a un lado, tendría tiempo para estar furiosa o confundida después, pero ahora un solo pensamiento la invadió por completo, si ella… si intentara volver a tocarla no habría ningún peligro, no la dañaría… una sonrisa apareció en su rostro, Ali reconoció rápidamente el cariño y el deseo en su mirada, no tenía forma de saber que los sentimientos de Elsa no eran hacia él.
Si, habían estado juntas, y si, habían compartido una amplia gama de encuentros, pero si Elsa era completamente honesta lo cierto es que jamás la había tocado, siempre era Mérida la que comenzaba, la que fervientemente se arrojaba a sus brazos, ella se dedicaba a estar quieta y concentrarse en no matarla; solo pensar en ello podía ponerla a temblar ligeramente, un lujo que no solía permitirse, se ruborizo, sonrió, se maravilló de la libertad en su pensamiento, sin restricciones, sin peligro, sin consecuencias, un mundo de ensoñaciones y pensamiento la golpeo, imaginaciones que no se supone que una reina deba tener, podía pensar en tocarla, podía de hecho querer tocarla.
Había hecho un enorme esfuerzo por voltear su vista a la piel sobreexpuesta de la joven, se habia obligado a no notar lo ancho de sus caderas o la firmeza de sus brazos, la manera en que sus rizos caian sobre sus hombros descubiertos.
-Podría ser asi siempre- la ajena voz de Alí la saco de su júbilo interior, lo miro con extrañeza, casi como si estuviera hablando en un lenguaje desconocido.
-¡son adorables¡- Anna intentaba en vano contener su entusiasmo mientras espiaban a través del balcón superior
-estoy segura de que esto no es una buena idea- susurro Rapunzel a su lado
-sssssssssshhhhhhhh- las calló Mérida a ambas agachada sobre si misma, intentando tener una visión mas clara entre las muchas plantas que colgaban de palacio
-creo que están sentados en la fuente- Anna alzaba los ojos por encima de los matorrales
-¡agachate¡- le ordeno Mérida al mismo tiempo que la jalaba del brazo
Las tres se miraron con nerviosismo, creyendo que habían sido descubiertas, pero Elsa y Alí seguían conversando en el patio central.
-de nuevo… ¿Por qué hacemos esto?- Rapunzel murmuraba con cautela – podríamos estar visitando la ciudad-
La princesa de Arendelle la miro sin comprender
-¡Agrabah estara allí mañana¡ Elsa tiene una cita hoy…- por mucho las otras dos chicas no compartían el entusiasmo de Anna - ¡ustedes no lo entienden¡ Elsa tiene citas como ¡nunca¡ y Alí debe ser especial para que allá aceptado-
-¡por supuesto que es especial¡- chillo Mérida con la ira saliendo a travez de cada uno de sus poros -¡ lo que quiera que aya hecho disminuyo los poderes de Elsa¡ obviamente solo intenta averiguar que es lo que esta pasando-
-exactamente- continuo Anna emocionada- ¡si Alí puede ayudar a Elsa con sus poderes quizás en verdad es bueno que estén juntos¡ es decir.. ¿Qué tan romántico sería si la persona que ha estado esperando toda su vida realmente pudiera ayudarle? ¿si fuera el único que pudiera ayudarla? No veo un mejor escenario para que se enamoren¡-
Mérida sintió un golpe en el estómago, una puñalada en pecho, hubiera preferido que un oso la devorara viva a escuchar aquello.
-¡miren¡- las llamó Rapunzel, el príncipe Ali pasaba sus manos por el terso cabello de Elsa, pudieron escuchar una ligera risa de parte de la chica cuando los dedos del muchacho pasaron por su cuello, con una delicadeza especial el joven rompió la liga que mantenía su trenza, como si fuera cualquier cosa la plateada melena callo suelta sobre los hombros de la reina.
Un ligero chillido entre ternura y emoción salio de los labios de Anna
-tal vez deberíamos dejarlos solos- susurro entre risas
-¡Tal vez debería arrancarle la cabeza¡- exclamo Mérida tensando su arco y apuntando su flecha directo hacia ellos.
-¡¿que?¡ - Las dos princesas se sorprendieron y se abalanzaron contra ella, evitando que disparara
-¿Qué diablos pasa contigo?- le gritó Rapunzel quitándole el arco de las manos
Mérida maldecía en voz baja…
-¡me largo de aquí¡ ¡esto es estúpido¡- y sin mas se fue dando tumbos por el pasillo
Caminaba furiosa , ¿Qué mas daba si era la mejor opción? Elsa estaba molesta y estaba utilizando su pequeño truco con Alí para volverla loca, fastidiada no tenia idea de hacia donde iba, cuando una canción conocida la saco de su ensimismamiento.
Mor´du Mor´du Mor´du Mor´du
tan viejo como las montañas siempre a sido tu
Mor´du Mor´du Mor´du Mor´du
ya llego el momento en que muerto seas tu
-¿con que recorriendo la ciudad he?- dijo en voz alta observando a los chicos sostener unas grandes copas de licor mientras tarareaban, para su sorpresa Kristoff y Eugene la miraban un poco avergonzados
-No le digas a Rapunzel- exclamó Eugene ligeramente mareado
Mérida solto un ruidoso suspiro, los chicos en verdad son estúpidos pensó
-¡dame un tarro de lo que quiera que estén tomando y les aseguro que sere una tumba¡- grito entrando a la habitación.
Cualquiera podría acusarme de que la razón principal para mover la trama a Agrabah es meramente por el fanservice... quiero negar esas horribles acusaciones. El mundo merece imaginar a Kristoff con el traje de Aladdin, es lo que el mundo necesita.
No puedo creer que casi tenga treinta reviews¡ jamas en toda la vida había escrito algo con treinta reviews tan rapidos¡ estoy intentando escribir alguna sorpresa para cuando alcancemos los cincuenta :D, creo que es una meta posible¡ asi que si sirve de algun tipo de motivacion dejen reviews¡
