Aggggggghhhh¡
Era un liquido espeso y amargo, no se parecía al fermento de frutas que bebía en casa, no sabía al dulce licor de uva que le sirvieron en Arendelle, no había forma en que se tomara más de una copa.
O dos
Kristoff sabía tocar la guitarra quien lo hubiera dicho, no tuvieron que rogarle demasiado a los jóvenes de los clanes para que siguieran cantando. No, ella no quería cantar, no quería bailar y definitivamente no quería mas de esa cosa que estaban tomando.
-¿alguien ha visto a Anna?- Kristoff parecía resistir la bebida ligeramente mejor que los demás
-Ella y Rapunzel estaban espiando a Elsa y a Alí – respondió con resentimiento
-¿Y que tal les iba con eso?-
Tres no le harían daño
Las sirvientas iban de aquí para allá rellenando sus tarros antes de que tuvieran que pedirlo, con velos sobre sus rostros, curioso que se molestaran en tapar sus caras y no se preocuparan por cubrir otros lugares más importantes.
Cuatro no era realmente mucho mas que tres
-En verdad creo que deberíamos irnos de aquí- la voz de Kristoff sonaba lejana entre el estruendo, las luces y el mareo – no esta bien, hay algo extraño en todo esto, debería ir a ver si Anna esta bien-
-tu pequeña princesa es una mentirosa, no se merece que te estes siquiera preocupando por ella- No parecía que Eugene estuviera muy conciente de si mismo
-calmate amigo… no sabes lo que dices- el montañez intentaba mantenerse sereno
-¡Es una pequeña arpía y lo sabes¡ te ha estado engañando y apenas si te puedes dar cuenta-
-¡que te calles¡-
Empezaron a hacerse de palabras, Mérida estaba segura de que debía detenerlos, no tenía porque seguir a los demás y gritar a su alrededor
-¡pelea¡ ¡pelea¡- los jóvenes de los clanes adoraban las peleas –pelea¡pelea¡
-¡te ha mentido y lo sabes¡ solo le crees por estúpido¡ -
-¡callate la maldita boca no sabes de lo que hablas¡-
-¡por supuesto que lo se¡ ¡los vi besuqueándose en el palacio justo frente a tu cuarto¡ -
La mandíbula de Eugene le iba a doler en la mañana
Silencio…. Cinco, cinco, podía llevar la cuenta de sus tragos pero perdió rápidamente la cuenta de las Kristoff se tomaba
-¿y su alteza no quiere retirarse a sus habitaciones? Las demás princesa ya se han marchado a descansar-
-¡no¡- se quejo Mérida ligeramente mareada – la diversión esta aquí-
-¿le dieron una habitación sola a Rapunzel?- Eugene todavía parecía haber recuperado un poco de control sobre si mismo - no, ella no puede dormir sola, ¿si pudieran arreglar que nos pusieran en el mismo cuarto?-
- lo que ordene- sonrio la muchacha - ¿un poco mas?- sin darle tiempo de responder le sirvió hasta el tope – cualquier cosa que necesiten por favor solo pídanla, solo le ruego princesa que nos acompañe, debemos llevarla con las demás y…-
-no me ruegues nada- la bebida le quitaba los pocos modales que tenía – eres demasiado bonita para rogarle a alguien-
Las muchachas se miraron entre ellas y optaron por sonreírle de la misma forma en que habían sido instruidas para hacerlo a los caballeros
-por supuesto ¿desea un poco mas?-
Seis, seis, seis, si lo decía muchas veces hasta sonaba divertido
-No deberías tomar eso tan rápido-
-¡yo sabré cuanto tomar¡-
Ya no sabía tan amargo, ya no estaba tan espeso, ya no le molestaba el calor, la música pareció más tentadora, quizás podría acompañarlos un rato, quizás podría hacer como el resto y danzar con aquellas chicas tan hermosas.
Siete al menos para infundirle un poco de valor
¡Hoy los bosques han llamado y el cielo claro esta¡
Las montañas con su canto a la luz me guian ya
A volar¡ a volar¡ viento y cielo alcanzar
Ocho, empezaba a cansarse, no importaba cuanto mas llenaran su copa, no podía olvidar la ira de ver a ese maldito tocar su mano
- ya no quiero mas de esto creo que de verdad me esta haciendo mal – El lugar le daba vueltas, había antorchas encendidas, pronto las mesas se llenaron de comida
-¿su alteza quizás debería comer algo para ayudarle? –
-no… no me digas asi… no… mee.. llamo, ¡odio que me digan princesa o alteza¡ puedes… llamarme por mi nombreeeee-
-¿y Cuál es su nombre?-
-el que ti se te ocurra-
Nueve
-¡wow¡ wow¡ ¡Mérida baja ese arco no estas en condiciones de dispararle a nada¡ ¡Vas a matar a alguien con eso¡ -
-¡no seas estúpido¡ para matar a alguien tendría que usar la espada-
Diez
Le continuaba el mareo, no era un dolor normal, ¿Qué era eso que les estaban dando?
-No de verdad no quiero mas- consiguió articular apenas
-por supuesto que si…- respondió la adorable chica que le servia- vamos bebe un poco mas, cuéntame sobre esa encantadora reina de la que hablabas…-
-hhaaag… no tiene caso esta usando a ese niñato de Alí para hacerme enojar… se cree muy lissta con su hermoso cabello y su hermoso vestido y su hermosa piel tan blanca-
-¿y hace cuanto que están juntas? –
-¿juntas? ¿juntas? Ooooouuuu – casi se resvala de la silla- no debería estar hablando tanto, se supone que era un secreto-
-no seas tonta, no le diría a nadie- pasaba sus extraños dedos sobre sus muchos rizos –una chica tan linda como tu no debería sufrir porque alguien no la aprecia –
-¡Cállate¡- su escandalosa risa inundo el lugar- te crees muy lista… se lo que estas planeandooooo-
-o por favor, calmad princesa ¿gusta una copa más?-
-solo una más y me iré a mi habitación… ¿dicen que Anna y Rapunzel ya se durmieron?
Las muchachas se vieron entre si, probablemente la muy confundida princesa no tendría noción de la hora
-si- contesto con la misma sonrisa vacía- ellas están ya en sus habitaciones- pero vamos… toma solo un poco más-
Una más de diez y empezó a perder la cuenta
