Y lo que se suponia que era el capitulo 10 termino siendo el 13, soy pesima editando¡

Gracias gracias a todos los reviews¡ :D me siento tan feliz de que sigan la historia¡ gracias a Bewko, a Neys, Euchan y Freya- chan¡ mil mil gracias¡

Adivinen que? esta es la mitad del fic¡

Me costo muchisiisisisisisimo escribir este, lo tenia pensado y planeado y realmente parecia sencillo en mi mente, pero lo rescribi como cuatro veces super rapidamente... no entiendo porque mis parejas no pueden ser solo felicidad y alegria.


Ojos a travez de las paredes, se cerro la pequeña y casi imperceptible ventana que daba hacia los calabozos, Jade camino con prisa escaleras arriba para encontrarse con su hermano, lo hayo tirado sobre un viejo sillón, lamentándose.

-Estamos muertos- susurro el joven príncipe con el turbante mal puesto de cara a la almohada

-Estas exagerando- respondió su hermana, inquieta pasándose de un lado a otro de la habitación

-si, lo se- contesto con fastidio – déjame corregir… ¡estaremos muertos¡ ¡muertos¡ - grito levantándose- ¡Papa va a matarnos tan pronto como llegue y se de cuenta que tenemos a dos princesas encarceladas por absolutamente ninguna razón¡ - estaba molesto, dolido, decepcionado

-tienen tropas marchando hacia aca… con todo el lio que hubo en Arendelle no estoy segura de en quien confiar-

-¿de que hablas?-

-¿no estas enterado Hermanito? – Jade era retorica… sabia muy bien que su hermano no sabia nada- encontraron muerto a uno de los príncipes del sur -

-si- no parecía sorprendido- el príncipe Albert murió en el incendio-

-pues el pricipe Francis decidio unirse a la fiesta-

-¡¿Francis esta muerto?¡- se levanto de la silla para satisfacción de la princesa

-y parece que los hermanos que quedan sospechan el uno del otro-

-¿esta conversación es importante por alguna razón?- se lamento Alí fastidiado

-solo te mantengo informado… ¡calmate¡- dijo acercándosele

-¿Qué me calme? ¡¿Qué me calme?¡ ¡Elsa y Mérida escaparon por si no te das cuenta¡ igual que el resto de los chicos que venían con ellas¡ -

-¡eso no importa¡- grito Jade

-¿Qué no importa¡ ¡me mintió Jade¡ me hizo pensar que sentía algo por mi cuando en realidad estaba teniendo algo con.. con.. ¡ - el muchacho grito frustado, pateo unas cuantas sillas

Jade lo miro con cierta compasión, la verdad era que Elsa jamás le había dado esperanzas pero no era tan cruel para decírselo

-Regresaran- dijo intentando confortarlo- tenemos a su hermana y a la princesa de corona, nunca las dejarían…- se quedo pensativa mirando al vacío- regresaran.

-¿Jade?- pregunto Alí reconociendo el gesto en el rostro de su hermana, sus ojos se hicieron mas pequeños y sonrio para si misma, una expresión que sin duda había heredado de su padre – tienes un plan- no era una pregunta

-¿Dónde esta el genio?- exclamo con aun la sonrisa en el rostro


Su cabeza aun le retumbaba, hacia un esfuerzo por mantenerse consiente, porque la luz no le molestara demasiado, todos los demás lucían igual de confundidos, corrieron por los túneles hasta encontrar una de las bóvedas de las que Tiana les había hablado, se acomodaron entre las frías paredes de piedra, al menos la oscuridad le ayudaba con la jaqueca, la espalda le dolía como si hubiera trabajado todo el día, si lograban salir de Agrabah tenía que pedirle a Anna un poco más de aquella crema que le daba para las magulladuras pensó, e inmediatamente sintió un dolor aun más fuerte, pero este no tenía nada que ver con el cansancio físico.

Anna…

Anna…

Tenía que hacer algo para sacarla de su cabeza, para empezar tenía que encontrarla.

Eugene realizo unos cuantos viajes rápidos a las cocinas y los reabasteció de comida, entre las sirvientas busco a Tiana pero no la encontró por ningún lado.

¿y Anna?- le pregunto nervioso

Pero el castaño nego preocupado

-nada… ni ella, ni Rapunzel, o Mérida – le respondió a los ojos preocupados de los Lords – ni siquiera había señales de Elsa-

Si Kristoff estaba preocupado Eugene era la personalización de la paranoia, estaba no solo preocupado si no avergonzado… nunca debi separarme de ella repetia ansiosamente nunca debi dejarla sola.

Un ruido los alerto, escucharon pasos entre la fría roca, dos figuras caminaban a tiendas entre la oscuridad.

-Creo que escuche algo- susurro una voz conocida desde el otro extremo del pasillo

-¿Elsa?- pregunto Kristoff entre la penunbra, poco a poco se fue acostumbrando a la intensidad de la luz y reconoció su rostro, verla no le hizo bien, no pudo evitar fijarse en aquellos ojos azules… el mismo azul de Anna.

Anna, pensó de nuevo, tenía tantas deseos de escuchar su voz.

La reina de Arendelle lo miro molesta

Se solto bruscamente de la mano de Mérida y sin darle demasiado tiempo para reaccionar abofeteo al chico en el rostro

Kristoff se mostro sorprendido y no supo que decir, Elsa apunto su mano hacia su cuello pero no entendió a que se refería, no era capaz de notar el lápiz labial debajo de su oreja, Atolondrado dijo lo único que tenía en mente, tampoco era como si la chica le hubiera ocasionado algún daño.

-¿Anna no viene con ustedes?¿saben si logro abandonar el castillo antes del ataque?-

-¡como te atreves siquiera a mencionar a mi hermana¡- salto Elsa, a pesar de las advertencias de Mérida de que se calmara - ¡no tienen vergüenza¡ ¡ninguno de ustedes¡- grito escandalizada, mirando al resto de los chicos detrás suyo- ¡dejarse engañar por un truco tan viejo y barato¡ ¡hebrios e inconcientes mientras nos atacaban¡ rodeados de… de…- no encontraba la palabra correcta - ¡mujerzuelas¡-

-Elsa no creo que…- Mérida intentaba calmarla

-¡esto va también para ti¡- la princesa se sorprendió y tampoco supo como contestar- no creas que me he olvidado de ello…- Elsa estaba furica y nada parecía capaz de calmarla – por culpa de su irresponsabilidad…mi hermana y Rapunzel están atrapadas¡ - sorpresivamente una ligera brisa comenzaba a rodearla- ¡no se como pueden siquiera mirarme a la cara¡ -

-¿atraparon a Anna?- Había tanta preocupación y sofoco en la voz de Kristoff que a Elsa le costo trabajo seguir molesta

-En el calabozo-

-¡¿tienen a Rapunzel en el calabozo?¡ - no fue sorpresa para nadie que Eugene reaccionara tan violentamente

-¡¿Qué rayos te paso en el rostro?- exclamo Mérida acercándosele

Un rubor apareció en el rostro de Kristoff

-tengo una lengua muy afilada- respondió el castaño – tiendo a decirle cosas estúpidas a la gente equivocada-

-nada de eso- dijo Kristoff- solo eres un buen amigo..- Ambos se miraron, disculparse no serviría de nada, tampoco era como si realmente lamentara haberlo golpeado.

-Vamos… no es seguro quedarse aquí- Kristoff las dirigio a travez de los tuneles hacia la bóveda.

-Tiana nos mostro estos tuneles… parece que son seguros para esconderse-

Elsa los siguió viendo molesta mientras que Mérida se abalanzo sobre la comida

Se acomodaron en la pequeña habitación, pensando en voz alta

-¿y ahora?- pregunto uno de los Lord, la verdad era que Kristoff aun no se aprendia sus nombres

- debemos ir por mi hermana- exclamo Elsa

-debemos estar atentos por si vienen los guardias- exclamo otro de los jóvenes de los clanes- deben estarnos buscando- pareció pensarlo un poco- buscándolas-

Kristoff entendió sus palabras, ellos eran extranjeros, probablemente preocupados únicamente por la seguridad de su princesa, por un segundo pensó en reclamar algo, pero no encontró palabras suficientes, cualquier minuto que pasaran discutiendo seria un momento mas que Anna pasara en un calabozo.

Encerrada, Anna no soportaba estar encerrada.

-¿Cómo lograron escapar?- Mérida apenas podía hablar con la boca llena de comida

-realmente no fue tan difícil, prácticamente solo caminamos lejos de palacio, después de que la camarera –

-Tiana- lo corrigió rápidamente

-si, después de que Tiana nos despertara solo nos guio hasta aquí, tenemos suerte que no nos hayan encontrado aun-

-no es suerte- reflexiono la princesa

-de que hablas?-

-no vendrán por nosotros- susurro Mérida

-¿Qué quieres decir?-

-las doncellas – explico, haciendo un esfuerzo por recordar apropiadamente – las doncellas en la carpa, me rogaron mucho para que regresara con las demás princesas, todo esto solo era un truco para capturarnos…-

-¿Qué?- se angustio Elsa

Mérida se tapo la cara con las manos recargándose contra la pared y dejando caer el peso sobre sus piernas, instintivamente volteo hacia Eugene quien tenía el rostro cubierto por el pánico, la preocupación y si podía leerlo correctamente vergüenza y culpa

-tu no eras su objetivo Elsa … a quien querían realmente era a…-

-A MI-

Giraron hacia las escaleras, Rapunzel a penas se mantenía en pie, tenia las muñecas cubiertas de sangre y estaba cubierta de mugre, aun asi sus ojos resplandecían con vigor. Junto a ella Tiana la sostenia de los hombros.

Eugene corrió hacia ella y la sujeto entre sus brazos.

Kristoff no pudo con el dejó de envidia que se encendio en su pecho, no había duda alguna de que se amaban el uno al otro

Habían escapado, alivio, felicidad y de pronto pánico, miedo, enojo, tenia que verla, que hablar con ella, que hacerle saber que sabía que le había mentido, demasiadas palabras en su mente, demasiadas, tantas que no podía decir ninguna, pero todas impulsadas por la misma persona… Anna.

-¡Rapunzel¡- la llamo Eugene con nada mas que ternura y preocupación – preciosa… ¿Cómo estas? ¿Qué te paso? ¿Qué te hicieron? ¿Cómo nos encontraste?

-Escape- contesto ella apoyándose en sus brazos - ¡¿Qué te paso a ti?¡ - le sostuvo el rostro entre las manos examinando sus heridas

-yo.. ham.. estoy bien… solo, digamos que perdi una pelea que no debí haber comenzado-

-no puedo disculparme lo suficiente- repitio Krisotff aun avergonzado, cansado de las veces que tendría que disculparse por perder los estribos.

Todos se apeñuscaron entre las recién llegadas

-Supuse que todavía estarían aquí- susurro Tiana alejándose de la feliz pareja

Los ojos de Elsa y Kristoff se posaron en ella, esperando

-lo siento- respondió a su pregunta no dicha- no.. no pudimos.. Anna no logro salir con nosotras –

Su miedo se convirtió en angustia, no…. Era aun peor, ahora no solo estaba encerrada, también estaba sola… dios…. Con lo mal que se ponía Anna cuando estaba sola.

-¿Qué pasó? ¿Cómo escaparon? – la voz de Elsa sonaba tan lejana

-Fue muy confuso la verdad- siguió Tiana, Rapunzel estaba muy ocupada curando las heridas de su prometido- creo que pensaban trasladarnos a otra celda, pero en cuanto desataron a Rapunzel comenzó la locura…-

-lo lamento- murmuro la princesa de corona sin a atreverse a mirarlos – tenía que salir de allí, no.. no pude hacer nada, Anna prácticamente me aventó fuera de la celda- unas pequeñas lagrimas corrieron por su rostro

-tipico de Anna- contesto Kristoff con apenas un murmullo, podía verla claramente gritándoles que se alejaran, que la dejaran y se salvaran ellas, podía verla corriendo en la ventisca, eligiendo siempre la seguridad de los demás sobre la suya propia.

Una vez mas se había quedado de lado sin poder ayudarla.

-no pueden mantenerla encerrada- se esforzó Elsa- es un insulto, prácticamente una declaración de guerra, no tienen ninguna razón para… -

¿había comenzado la discusión otra vez? Enfócate se recordó a si mismo, le sorprendio la lucidez de Elsa, la poca preocupación en su rostro, tal vez era por lo acostumbrado que estaba de leer sus sentimientos a travez de sus poderes pero su serenidad lo irrito, Anna estaba en problemas y ella hablaba de conflictos políticos.

-Dicen que un ejercito proveniente de Arendelle esta marchando hacia aca- la interrumpió Tiana- esa es su excusa-

-¡es ridículo¡- exclamo Elsa

-¿Qué?- se sorprendió Mérida – pero.. ¿Cómo?-

-eso mismo nos preguntamos nosotros- respondió Eugene mirando el mapa- ya habíamos escuchado esos rumores-

- no se suponía que los vieran…- susurro la princesa de Escocia aproximándose a la mesa, las miradas se posaron en ella- debieron usar una ruta mas segura…montón de inútiles-

Elsa contuvo la respiración y todos sintieron el leve descenso en la temperatura

Kristoff notó una vez mas como la mirada furiosa de Elsa se posaba en la joven princesa, si, suponía que Elsa tenía suficientes distracciones.

-Mérida- hablo despacio, intentando utilizar la voz de una reina pero perdiéndose rápidamente en los reclamos de una chica - ¿tu sabes algo sobre esto?-

-si- respondio sin darle importancia, ocupada en revisar el mapa frente a ella – mama me lo escribió por carta-

Elsa entorno los ojos y todos dieron un paso hacia atrás alejándose de la mesa, Mérida se sorprendio y finalmente volteo hacia la reina, su expresión denotaba ira, un poco avergonazada le dedico una media sonrisa

-estas molesta- adivino casi como si fuera divertido

-¡demonios Mérida¡- grito chocando su mano contra la mesa- ¿hay un ejercito marchando hacia aca?¡que se supone que..-

-¡no es un ejercito¡- reclamo la pelirroja- no son mas que uno cuantos soldados, un pelotón cuando mucho¡-

-¡ese no es el punto¡- levanto las manos como un viejo habito, ya la hubiera cubierto de nieve de haber podido- ¡El punto es que me mentiste¡ ¡otra vez¡-

¿Qué importaba eso? Pensaba Kristoff para si mismo ¿era necesario discutirlo en ese instante? Tenían mas recursos para poder sacar a Anna del calabozo, eso era algo bueno... Elsa se estaba desviando del tema, como siempre parecía más ocupada consigo misma como para notar que lo realmente importaba era Anna.

-¿Qué? – Mérida no estaba siquiera avergonzada – yo.. yo.. ¡intente decírtelo¡ ¡intente explicarte las cosas¡-

-¡pues no fue tu mejor intento¡ ¿No creíste importante decirme que hay soldados de MI REINO marchando hacia aca? ¡¿Qué esta mal contigo¡-

No importa… se exaspero el chico… ¡eso no es importante¡

-no me dejaste decir nada – se defendió – fuiste muy especifica en que no te interesaba hablar conmigo- Mérida se cruzo de brazos decidida a no ceder ni un poco

Las mejillas de Elsa se cubrieron de rojo, y Kristoff apretó los puños furioso

-no uses eso en mi contra- le señalo pero Mérida la miro desafiante – pudiste decírmelo después-

-pude…- se encogió de hombros para aun mas enojo de la reina – pero no creí que fuera necesario, contaba con que no fueran descubiertos, pensaba tener el factor sorpresa a nuestro favor-

- a tu favor – recalco la reina

-trato de que recuperemos tu reino-

-no- Elsa se acerco – tratas de salvar a tu madre-

Mérida siguió desafiante, no entendía porque Elsa estaba tan molesta

-aparentemente no puedo… - sintió un dolor en su pecho – no podemos confiar en ti- miro hacia la puerta y señalo la salida

¿la estaba corriendo?¿estaba corriendo a la persona con los recursos necesarios para ayudar a su hermana? ¿Por qué? ¿Por qué le mintió? Kristoff no daba crédito a sus ojos

-bien- la pelirroja levanto las manos en el aire - ¡perfecto¡ - volteo hacia los chicos de los clanes – parece que la reina de Arendelle no requiere de nuestros servicios – los señalo con la mano - ¡nos vamos¡-

Los chicos se miraron extrañados

-¿A dónde? – susurraron

-¡al punto de reunión¡ - contesto molesta- supongo que no tengo que darles detalles ¿o que? ¿tengo que explicarles exactamente porque y como me da la gana hacer las cosas?-

Los muchachos se miraron mas asustados que confundidos

-no.. no .. – respondieron al mismo tiempo recogiendo sus cosas, haciendo caso omiso de lo absurdo de la situación

-¡perfecto¡ ¡largemonos de aquí¡- se coloco el arco al hombro y camino hacia la puerta, pareció dudarlo un momento y volteo hacia Elsa, hablo con una sonrisa sabíendo muy bien lo que sus palabras desatarian- solo te aviso que si te sientes sola esta noche busques a alguien mas por que tal vez yo este muy ocupada navegando a casa-

Los ojos de Elsa casi se salen de sus ojos, Eugene empezó a reir y la quijada de Rapunzel cayo al suelo

Pero Kristoff estaba furioso

Mérida dio media vuelta y se dirigio a la puerta

-ya basta- por fin las palabras lograron salir de sus labios –estoy harto de esto-

-Kristoff esto no tienes nada que…-

-¡tienen a Anna¡- grito cansado- ¡tienen a tu hermana¡ ¡por una maldita vez en tu vida has tu drama a un lado y piensa primero en Anna¡-

-¡cómo te atreves¡-

No lo sabía, a decir verdad no estaba seguro de como se atrevía a decir aquello, recapacito un poco, dándose cuenta de a quien le estaba gritando

-Es decir…- rodo los ojos evitando su mirada – lo que importa ahora es rescatar a Anna, cualquier ayuda es necesaria – volteo hacia Mérida- no puedes irte… quiero decir… es mas probable que tengamos éxito si nos mantenemos juntos- se sacudió el cabello preocupado – no puedes irte- repitió nervioso

Mérida seguía molesta, sabía que Kristoff tenia razón

-El tiene razón- se le adelanto el chico rubio.. ¿Cuál era su nombre? y la princesa le miro molesta -¡tiene razón¡-

La pelirroja se cruzó de brazos y poso sus ojos en el mapa del palacio, de pronto algo la distrajo de su ira

-¿de donde sacaron esto?- dijo señalando la mesa

-¿el mapa?- pregunto Kristoff

-si, ¿de donde lo sacaron?- se fue acercando lentamente- ¿y la comida? ¿ las lámparas? ¿la ropa limpia? –

-he hecho algunas excursiones al palacio- respondio Eugene extrañamente complacido consigo mismo

-¡eugene¡- salto Rapunzel

-¿Qué? ¡teniamos que comer amor¡- no se mostraba siquiera un poco avergonzado – ¡y solo tome lo necesario¡ mas o menos…- termino un poco mas bajo

-pues tendras que hacer un par de visitas mas- sonrio la princesa de Dunbrogh – si queremos sacar a Anna-

-¿Cómo? todo esta vigilado –

-así exactamente, con la vigilancia… - pasó sus manos por los planos y Kristoff pudo ver claramente como empezaba a planear en su mente, tenían que salvar a Anna, tenían sacarla de ese calabozo, tenía que abrazarla, tenía que hablar con ella, tenía que escuchar la horrible verdad salir de sus hermosos labios.


Acostada sobre el piso, sola, como odiaba estar sola. Esperaba con la emoción a flor de piel, sabia que no la dejarían allí, sabía que pronto alguien iria por ella. ¿Cuánto tiempo espero de niña? encerrada entre las murallas de palacio ¡que tan feliz había sido cuando cruzo las puertas por primera vez¡ prometiéndose a si misma que jamás volverían a privarla de su libertad… y allí estaba, a pesar de todo, pero tenía que comportarse, evito las lagrimas… era la princesa de su pueblo y debía esforzarse por comportarse como tal.

Las puertas se abrieron repentinamente, uno de los guardias se agacho sobre ella y desato sus muñecas, la pequeña princesa no supo que pasaba, sus trenzas rojizas estaban completamente desechas sobre sus ojos y la oscuridad no le permitia reconocer a aquel hombre pero su aroma le resulto conocido, no pudo evitar sonreírle cuando sus inmensas manos tomaron su pequeño cuerpo a travez de la puerta.

-¡hey tu¡- otro de los guardias le grito desde el pasillo antes de que pudiera salir con la princesa - ¿A dónde llevas a la prisionera? –

Kristoff comenzó a balbucear nervioso… ¿debía tener algo planeado para una simple pregunta como esa no? Pensó la chica que lo acompañaba, se había tomado la molestia de disfrazarse de guardia, debía tener una respuesta preparada.

-a.. a otro calabozo- respondió sin estar muy seguro- si.. si eso es… tengo ordenes de transladarla a otro calabozo-

-¿Quién eres tu?- el guardia se llevo la mano hacia la espada que sostenia en el cinturón

El muchacho no le dio un momento para reflexionar, se avento contra el, lo golpeo en el rostro, tomo a la chica entre sus brazos y comenzó a correr.

Corrieron por los pasillos, por los corredores vacios hasta llegar a la trampilla, se apresuraron en la oascuridad, deteniéndose solo cuando sintió que estaban a salvo.

Con el terror en el rostro Kristoff la sostuvo hasta que paro de temblar..

-¿Estas bien?- le pregunto con cariño

-si – respondio ella aun tartamudeando encontrando refugio en sus ojos cafes.

-ya… tranquila – le dijo mientras acariciaba su cabello intentado calmarla – pasaremos aquí la noche y en la mañana tomaremos los caballos, tu hermana y Mérida se fueron con Tiana a buscar un transporte pero no creo que lleguen antes del amanecer, todo agrava nos está buscando-

- Abrázame – pidió ella en un susurro, el la rodeo con sus brazos mientras se acurrucaba en su pecho, Kristoff beso el cabello de la chica y esta le correspondió levantando la cabeza y besándolo en la comisura de sus labios, ¿hacia cuanto que no se besaban? Ante la catástrofe pareciera que casi había olvidado por completo de su enojo, sus manos sujetaron su espalda casi expuesta y alcanzo a sentir con las yemas de sus dedos la fina piel de la joven, ella rio ante el contacto y siguió besándolo.

Una sonrisa apareció en los labios Kristoff y la acaricio con ternura, el era así, jamás parecía apresurarse, pero una mirada de dolor pronto recupero su rostro.

-Vamos… tenemos que llegar a un lugar seguro- dijo recuperando un poco la distancia y arrastrando a la princesa de la mano por el pasillo, caminaron unos minutos hasta que llegaron a la misma habitación donde habían planeado su rescate, parecía una bodega abandonada, aun así tenía algunos muebles improvisados, algunos viejos cojines apeñuscados en una esquina y unas antorchas que daban una escasa iluminación, la mesa de piedra seguía allí.

– aquí estaremos seguros, Tiana dice que los guardias no conocen estas bodegas, algunos de los sirvientes las usan cuando quieren huir –

Ella sonrío brevemente pero se detuvo cuando Kristoff soltó su mano.

-Lo mejor es que intestes dormir- susurro sin mirarla directamente- Rapuzel y Eugene quedaron de buscarnos en la mañana-

-Gracias – murmuro la princesa con entusiasmo intentado acercársele pero el camino unos pasos lejos

-Me quedare despierto para vigilar, no te preocupes – evito mirarla- tal vez quieras descansar-

-Gracias por venir por mí – respondió ella, haciendo un esfuerzo por acomodarse el cabello, el muchacho presionó los labios, se quito la mochila de los hombros y saco alguna ropa.

-Toma- dijo acercándosela – por si quieres cambiarte- la princesa observó las vestiduras, no era la finura a la que estaba acostumbrada pero la tomo igualmente.

-Gracias – repitió sin ánimo -¿pasa algo?... ¿te pasa algo?-

-Esperare afuera – le respondió Kristoff mientras caminaba fuera de la pequeña bodega pero la chica lo tomo del brazo.

-¿podrías quedarte? ¿por favor?- suplico con angustia, el dio media vuelta y camino de regreso, se sentó en una vieja silla y espero cruzando los brazos. La princesa pareció sofocarse ligeramente, miraba de un momento a otro hacia la puerta con miedo en el rostro.

-no nos van a encontrar aquí, no te preocupes- pero ella seguía nerviosa- se que te molesta pero debemos tener las puertas cerradas-

Ella solo asintió con la cabeza y se quedo parada a mitad de la estancia con incomodidad.

- ¿Qué te pasa?- estaba al borde de las lagrimas- ¿Qué te molesta?-

Pero el guardo silencio

-Te extrañe- murmuro casi como un reclamo

-ya basta- se quejó el y ella lo miro entornando los ojos – no, no Anna, saldré afuera a vigilar que no vengan guardias- pero ella lo tomo de la manga, casi había lagrimas en sus ojos-Estoy cansado-

-Puedes descansar un poco si…-

-Cansado de estar furioso, cansado de no entender que pasa, cansado de que actúes como si no entendieras que me molesta, ¡estoy harto de que parezca que estoy loco¡-

-Pues estas actuando un poco loco si me lo preguntas..-

-¡ me engañaste¡- exploto –¡ y después me mentiste diciendo que jamás paso¡ me engañaste con un tipo que intento matarte¡ me niego a creer que eres asi de tonta¡ - la brutal honestidad en sus palabras tomó a la chica completamente por sorpresa, empezó a balbucear sin mucho sentido, se detuvo, respiro un par de veces y hablo con la mejor voz quebrada que pudo

-Soy estúpida esta bien ¿ya estas contento?- alegó la chica con lagrimas en sus ojos

- no, no lo eres… ¡solo es tu excusa favorita para salir de los problemas¡ - contesto aun sin mirarla, cansado, agobiado, hablado sin intención de ser escuchado - ¿porque lo hiciste Anna? -

- no…no…-

-Dime la verdad – exigió Kristoff- me lo debes – espero a que ella dijera algo pero no lo hizo, era extraño que estuviera tan callada, algo en su silencio lo exaspero, ella no era asi - ¿Qué… - pero tampoco estaba seguro de querer saber toda la verdad- ¿Es verdad lo que dijo Hans durante el incendio? –- la angustia era palpable en su voz, el frío de los tuneles empezó a calarle los huesos a la princesa

-¿lo que dijo? – se detuvo ante el semblante del chico- dijo muchas cosas… no se exactamente a que te refieres …-

-Se que estaba pasando algo entre ustedes, Eugene me conto..- volteo hacia el piso y rechino los dientes con angustia- los vio besándose-

-No.. no significo nada, yo no quería, el prácticamente se me aventó encima y.. no me dajaba en paz-

-¿Por qué no me lo dijiste? –

-¿Cómo? –Exclamo conteniendo el llanto – pero es verdad, el no.. no.. no siento por el lo que siento por ti-

-no respondiste a mi pregunta Anna, ¿Por qué? –

- supongo…- Pareció pensarlo mucho, hacia un gran esfuerzo por encontrar las palabras adecuadas – supongo que porque el me lo pidió-

- ¡eso es todo¡ - se exaspero el rubio – un hombre solo tiene que pedírtelo para que accedas a cualquier cosa¡ -

Ella se retiró un poco, desvio el rostro y comenzó a sollozar

-Creiste que había cambiado- adivino el – ¿creiste que de verdad se arrepentía por todo verdad? – ella se sacudía nerviosa - Supongamos que era así, que por algún milagro de verdad estuviera arrepentido, que hubiera cambiado y de pronto estuviera genuinamente enamorado de ti…. ¿inmediatamente es la mejor opción? ¿Valgo tan poco para ti? –

Se tapo la cara con las manos y siguió llorando, Kristoff se lamento por lo bajo y detuvo su impulso de ir a consolarla, tenia que hacerlo, tenia que sacar todo el veneno que corría por sus venas.

-¿soy lo primero que encontraste después de que él te dejo? – los sollozos de la chica aumentaron – respóndeme Anna… ¿si no era el iba a ser cualquiera? ¡¿cualquier príncipe que llegara sería mejor que yo?¡- Kristoff respiraba agitadamente, se podía ver su pecho subir y bajar al mismo tiempo que hacia fuerza con sus puños, la mandíbula fuertemente apretada, pero pese a todo sus ojos permanecían cristalinos.

-¡no¡ - grito ella – no por supuesto que no…-

-¿crees que si te hubiera besado en aquella ventisca se hubiera descongelado tu corazón?-

Ella volvió a llorar y esta vez no pudo resistirse, sus pies se movieron solos en dirección a la chica y se sento a su lado mientras acariciaba su cabeza.

-supongo que nunca lo sabremos- susurro Kristoff mientras la abrazaba

-perdoname- se lamento ella mientras se acurrucaba en el, mientras intentaba mantener su cuerpo lo mas cerca del suyo – eres lo mejor que me ha pasado y lo arruine-

Kristoff recapacito, no podía hablar con ella mientras la abrazaba, no mientras la mirara a los ojos y sintiera el calor de su cuerpo, volvió a levantarse y se sento de nuevo en la silla frente a ella.

-Bueno, puedes comenzar por responder a mi primera pregunta- ella lo miro sin entender –¿es verdad lo que dijo en el incendio?-

-no se de lo que hablas-

-No me hagas decirlo – suplico Kristoff con cansancio, pero ella lo miro confundida - ¿Estuviste con el la noche del baile? Tu…- tartamudeo ligeramente- tu vestido estaba desatado cuando volviste conmigo-

Sus grandes ojos azules se abrieron por completo y después hablo, pausado pero muy claramente.

-No- se mordió el labio con ansiedad, su voz no sonaba convincente, como un viejo habito se acomodo el cabello detrás de la oreja

Kristoff se levantó de la silla y comenzó a dar vueltas por la habitación.

-No me crees - susurro ella y se miraron a los ojos, la chica sostuvo la vista en alto, pero el continuo dando vueltas por el cuarto, entendió su preocupación, amaba a la princesa que tenía delante, había actuado según las reglas y ella lo había traicionado, el príncipe Hans no era un hombre que actuara según las normas y a si ella le jurara que no había pasado nada el ya no tenía ninguna razon para creerle.

Una vez mas miro nerviosa hacia la puerta, nadie iria a aquel lugar perdido hasta la mañana, nadie.

– puedo… - tartamudeo – puedo probártelo – sonrío avergonzada

-¿Cómo? – contesto el sin comprender, de espalda a la princesa

-dándote lo que a él le negué aquella noche-

Kristoff giró rápidamente hacia ella, estaba sentada en el suelo junto a los enorme cojines, con el pantalón de seda y la pequeña blusa que apenas cubría su pecho, no estaba seguro de haber visto tanta piel de la joven antes, las pecas salpicaban sus hombros desnudos y bajaban por sus brazos, tenía el cabello revuelto cayendo sobre su espalda, no recordaba un momento en que la princesa luciera tan adulta, aquella mirada infantil casi había abandonado su rostro.

Irónicamente fue esa mirada de confianza que raramente veía en Anna lo que consiguió quitarle el aliento.

¿Cuántas veces había deseado arrancarle los listones del vestido? No debía, no era correcto, pero la extrañaba tanto, su mente cansada y su corazón roto no le permitían pensar, estaba aceptando su cuerpo como disculpa; hizo un esfuerzo por detenerse pero el rítmico movimiento de sus caderas lo distrajo. Era una sensación demasiado exquisita y prohibida para poder ignorarla… no había nadie alrededor, estaban solos a mitad de la noche, quería ser gentil, quería ser amable, pero no podía dejar de pensarlo, imaginar que aquel hombre llego a tocarla de formas en que el apenas si soñaba.

Anna

Había repetido su nombre tantas veces en su cabeza que parecía natural repetirlo una y otra vez en voz alta, y siguió repitiéndolo hasta que las lámparas se quedaron sin luz, hasta que se quedó dormido sujeto de sus brazos


Juro que todo tiene un propósito para la trama... lo juro¡