:D ya tenia escrito este capitulo y la compu lo borro, eso me llevo a una etapa de dos dias de frustacion y flojera... ¡pero lo termine¡ yay¡ ojala les guste tanto como a mi.


Recordaba las noches de tormenta, el frío sobre su piel, las pequeñas huellas que sus pies dejaban en la nieve, ¿Cómo es que había llegado hasta aquella tormenta? ¿había algo antes de aquel recuerdo? ¿antes de aquella primera ventisca?

No, solo mas nieve, familiar pero igual de aterradora.

La soledad de la montaña, un niño pequeño vagando en medio de la nada.

Aun cuando tenia compañía se sentío solo, no es que la familia y amigos no contaran, es que entendia muy bien que era diferente, que el calor humano era necesario para vivir, no era lo mismo mantenerse con vida que vivir.

¿No era más fácil cuando mantenía a todos alejados? ¿Cuándo su única otra compañía hablaba con su propia voz? Como todo cambio en su vida podía culpar a Anna.

No es como si culpar la fuera algo malo, quizás la palabra correcta sería agradecerle. Porque lo único peor que toda esa masa de sensaciones creciente en su pecho era el recuerdo de lo que era no sentir nada, no estar apegado a nada, no preocuparse por nadie, saber que si la montaña colapsaba y quedaba enterrado bajo nueve metro de nieve no importaba, porque igual no había nadie esperándolo en casa.

Quería seguir acurrucado a su lado, oler esa extraña mezcla de vainilla y chocolate que rodeaba el cabello de la princesa, saber que podía tomarla entre sus brazos y sentirla junto a el, Porque no podía haber nada más reconfortante que amanecer a su lado, nada que lo conectara mas con otro ser humano que sentir su aliento sobre su hombro.

Mentira

Si podía estar más cerca, si podían estar mas conectados, podían de hecho llegar a ser uno solo.

Lo que no podía era imaginar su vida sin Anna

De nuevo mentía

Sabía exactamente como seria su vida sin ella, aun peor, sabía como sería la vida de la princesa sin el.

La princesa…

Le daba esa horrible sensación en su estomago cada vez que la nombraba, aunque fuera en su mente. Anna era divertida, aventurera, temeraria, optimista, molesta, parlanchina , torpe, increíblemente hermosa… era tan diferente a la chica que veía en las galas, en las cenas, en los bailes, la princesa era grácil, bien peinada, sabía cuando guardar silencio, era prudente y temía ensuciarse sus elegantes y ajustados vestido.

Ambas hacían que su corazón se acelerara, ambas lo obligaban a sonrerir y querer gritar al mismo tiempo, ambas lo tenían completamente enloquecido y ambas eran tan diferentes a la mujer con la que había pasado la noche.

¿Por qué tenía esa horrible sensación en su estomago? ¿Por qué no estaba feliz y complacido?

Necesitaba abrazarla de nuevo, necesitaba asegurarse que seguía a su lado, pero no le encontró.

Se levanto asustado, para inmediatamente sentirse aliviado, Anna estaba allí, no exactamente junto a el pero aun cerca, ya vestida con un sencillo vestido verde ¡como amaba verla de verde¡ justo como el momento en que se conocieron, como en aquel primer beso , quizás era imaginación suya pero parecía el mismo vestido de aquel día frente al nuevo trineo, o quizás lo pensaba por Anna dando vueltas frente al espejo.

-te vas a morir de calor- exclamo con voz quieta, sin poder decir todo lo que sentía dentro de el, ella lo miro con sorpresa, aun con una sonrisa en el rostro

-¿tu crees? Creo que amaneció un poco fresco y este vestido es hermoso- sin poder evitarlo se quedo quieta y lo miro atentamente a travez del reflejo, Kristoff no fue capaz de reconocer el sentimiento en sus facciones.

-¿te arrepientes?- no era un hombre que se anduviera con rodeos

-no- contesto ella con voz firme, se mantuvo callada aun con los ojos fijos en el

Se miraron el uno al otro, por mucho que sonriera el sabia que había algo mal, lo sabía por la forma en que su cuerpo permanecía tan quieto, lo sabía por la forma tan apresurada en que había trenzado su cabello, lo sabía porque no había forma en que una chica como ella estuviera tan silenciosa.

-lo siento- hablo sin mirarla y ella se apresuro hacia el

-no digas que lo sientes- exclamo arrodillándose a un lado

-no se suponía que fuera asi… - no era bueno con las palabras, sentía demasiadas cosas como para poder hablar con tranquilidad – no… deberíamos haber esperado, al menos a algo un poco mas romántico, algo - alguien pensó para si mismo - un poco mas digno- ella nego con la cabeza

-me gusto asi- se le acerco, tomando su rostro entre sus pequeñas y delicadas manos- Kristoff… anoche fue la mejor noche de toda mi vida, no pude haber pedido nada mejor, jamás- se atraganto por un momento, agacho la mirada mientras sus mejillas se cubrían de rojo- jamas me había sentido tan amada-

Esta vez fue el quien tomo su rostro entre sus manos, levantando su cabeza

-no, no digas eso, mucha gente te ama-

-pero.. – de nuevo el quiebre en su voz, Kristoff no sabía que hacer, era extraño verla tan decaída- nada es que.. eres.. eres un buen hombre… yo.. yo no se como… - aun mas raro que Anna se quedara sin palabras, pero no le sorprendio cuando las lágrimas mojaron sus mejillas.

-yo se… yo se.. – mintió abrazándola, besando su cabeza, intentando reconfortarla – tranquila, me haces sentir mal, no se supone que debiera hacer llorar a la princesa –

-¡no¡- renegó ella – me gusta cuando te olvidas de que soy una princesa-

-No se si tomar eso como un halago o…-

-¡estoy arta de ello¡ – lo interrumpió exasperada – siempre es "has esto" "haz aquello" "una princesa no dice esas cosas" "¿vas a salir con eso puesto?" ¡es espantoso¡ escuchar ordenes todo el maldito día, al menos cuando eres el primero en la linea tienes el alivio de que no seras una estúpida princesa por el resto de tu vida pero… asi es como si te quedaras atrapada para siempre… como si jamás te dejaran de tratar como una niña-

-Bueno – eso sin lugar a dudas lo había tomado por sorpresa – no… no sabía que te sintieras asi, ¿Cuándo empezaste a decir maldiciones? – rio un poco nervioso- creo que te hace daño pasar tiempo con Mérida – la acuso mientras le empujaba la nariz con su dedo índice- te enseña malas palabras-

La princesa río aun mas nerviosa

-¡perdon¡- grito tapándose la boca modestamente – no se que… creo.. tal vez.. no lo se… me siento diferente – dijo acurrucándose en sus brazos- quisiera estar asi para siempre- lo abrazo con entusiasmo mientras empezaba a darle pequeños besos en el cuello, ¿Qué importaban las dudas, los títulos? Nada.. nada mientras Anna lo siguiera abrazando.

Se sintío como en casa, inclusive le pareció notar un poco de brisa fría a su alrededor, casi como si se aproximara una tormenta.

-Creo que deberías vestirte- hablo al fin la princesa con una sombra de burla en los ojos- no creo que a mi hermana le vaya a hacer gracias encontrarte asi-

Kristoff se levanto de pronto realmente asustado

-¡Elsa va a matarme¡- exclamo dandose prisa- se suponía que estaríamos listos antes del amanecer y.. y..- se detuvo al ver la adorable sonrisa de la chica - ¿Cómo es que tu ya estas vestida?

La princesa sonrio sobre su hombro y lo miro sin entender

-llevo despierta un buen rato, pero te veias tan adorable que no me atrevi a despertarte-

-raro, usualmente tu eres la que se queda dormida- dijo mientras se vestia, incomodo

La risa de la chica se vio interrumpida por un grito, sin previo aviso las paredes se cubrieron de hielo y picos congelados salieron del techo.

Kristoff no pudo evitar la sonrisa en su rostro, esa expresión de fascinación que lo rodeaba cada vez que se veía cerca de los poderes de la reina.

-parece que tu hermana recupero sus poderes- susurro asombrado, una estalactita creció en su dirección - y esta molesta- el piso crujió - ¡muy molesta¡- tomo la mano de Anna y la levanto del piso – mejor nos damos prisa-

La princesa temblaba de los pies a la cabeza y miraba igual de asombrada los copos de nieve que caían del techo.

-hermoso- susurro tomando uno de los copos entre sus dedos

-casi como estar en casa- sonrió Kristoff pasando su brazo por encima de ella – pero… apostaría toda la nieve de Arendelle que Elsa debe estar ansiosa por verte, y si no la encontramos pronto te aseguro que los principes de Agrabah terminaran convertidos en paletas…- comenzó a sacar los abrigos de mochila- no es que no se lo merezcan pero seguramente hay una zarta de tonterias políticas por las que no deberíamos dejar que lo hiciera-

Anna había dejado de sonreir

-perdon- se disculpó – no.. no es algo con lo que debería bromear – el piso volvió a crujir - ¡vamos¡ ¡salgamos de aquí¡ -

Corrieron tomados de la mano… cruzaron los túneles, tuvo que usar toda su fuerza para abrir la escotilla que daba al castillo, apenas hubieron atravesado la puerta se dieron cuenta del porque: todo el palacio estaba cubierto de nieve. Las paredes por lo regular cálidas estaban repletas de hielo, la nieve caía abruptamente y el viento soplaba devastador

-¡sera mejor apresurarnos¡ - ¿Dónde estaba Sven cuando lo necesitaba?

-¡Por aquí¡- corrió la princesa - ¡escucho a los guardias¡-

-¡no¡- la corrigio tomándola del brazo - ¡en dirección a la tormenta¡ - el rostro de la chica lo miro incrédula – Elsa debe estar en el centro de la ventisca…-

Ella asintió sin estar del todo segura y ambos empezaron a luchar contra el viento, esforzándose por ver a travez de la nieve que volaba hacia ellos.

La corriente venia de la habitación del trono, no fue necesario que se esforzaran por pasar desapercibido, la estancia estaba repleta, soldados empuañando espadas, los sartenazos de Rapunzel llamaban la atención, pero se veían opacados por la criatura de nieve que comandaba la reina de Arendelle, casi veinte hombres peleaban contra el monstruo, ninguno parecía estar cerca de derribarlo no se dijera, acercarce a mujer que lo guiaba.

-¡Elsa¡- le grito Kristoff llamando su atención

-¡Anna¡- respondió ella con alegría al verlos, la ventisca se detuvo, la pelea se paro momentáneamente pero continuo un segundo después

-¡Capturen a la princesa de Arendelle¡- la voz de Alí resonó y el resto de los soldados se dispusieron a obedecerlo -¡no la lastimen¡ -

Kristoff se preparo para luchar pero no fue necesario, Elsa construyo una barricada en segundos

-¡No vas a tocar a mi hermana¡- grito extendiendo los brazos, la ira la hacia poderosa pero también la volvia descuidada, desde uno de los extremos uno de los soldados le disparo con una bayoneta

-¡Cuidado¡ - alcanzo a gritar el rubio pero Elsa estaba de espaldas

De la nada una figura pelirroja golpeo la flecha con su espada.

Mérida se veía mal, su vestido estaba roto, en el brazo se le notaba un rasguño de proporciones ridículas, cojeaba un poco y la boca se le notaba golpeada, aun asi se veía bastante complacida.

-de nada- le sonrio a Elsa al instante de incorporarse, pero la reina le arrojo una bola de nieve gigante a la cara - ¡tambien me alegra que estes bien¡- se quejo Mérida levantándose del suelo

-dame una razón para no aplastarte- susurro Elsa furiosa entre dientes mientras la criatura detrás suyo sacaba las garras

-¡porque…¡ - Mérida se levanto del suelo y golpeo con su espada a un soldado que se dirigía hacia ella - ¡estamos a mitad de una maldita batalla¡ ¿te parece si esperas a que terminemos esto? – A Kristoff le sorprendio que se tomara tan a la ligera las amenazas de la reina, le sorprendio aun mas la sonrisa en el rostro de Elsa, parecia aliviada de que Mérida estuviera bien aunque era demasiado orgullosa para admitirlo.

-¿no se suponía que vendrías con refuerzos?- se quejo el rubio acercándose a ellas

-¡ho¡- torcio la boca disgustada- tuvieron algunos problemas.. ¡fueron aplastados por un maldito monstruo de hielo¡- grito furiosa

-dime que solo tu escapaste- sonrío Elsa retomando la ventisca

-sabes lo que dicen de las plagas cariño –

Fueron interrumpidas por el grito de Alí, el príncipe Hans acababa de atravesar su brazo con la espada.

Por reacción Kritoff giró hacia la princesa con trenzas junto a el

-¡NO¡ - grito sorprendida, con el rostro pálido y las manos sobre su boca

El Montañez maldijo en voz alta ¿Qué demonios estaba haciendo Hans ahí?

Los guardias del castillo se apresuraron a defender a su príncipe, acorralando rápidamente al pelirrojo.

-¡inutil pedazo de escoria¡- se quejo Mérida empuñando su arco, disparando contra los guardias que rodeaban a Hans, solto un chiflido llamando a los chicos de los clanes - ¡no dejen que lo toquen¡- grito señalando al príncipe, pero los muchachos la miraron estupefactos - ¡ya me escucharon¡ ¡muevanse¡ -

Entre la confusión Anna intento huir de la estancia pero era el blanco de los guardias, un hombre corpulento la tomo del brazo antes siquiera de que Kristoff se diera cuenta que se había separado de el.

El principe Hans desenvaino su espada y corto al hombre que tenía acorralada a la princesa, la chica abrió los ojos al ver la sangre manchar su vestido.

-¡Anna¡- grito Kristoff del otro lado de la habitación

Las gigantescas puertas del palacio se abrieron dramáticamente

Un hombre entro atravesó de ellas, ataviado con capa y turbante color crema, con la postura inconfundible de un rey, con la mirada oculta de un ladrón.

-¡basta¡- grito el sultan de Agrava-¡ detengan el ataque¡-

El príncipe Alí maldijo en voz alta

-¡¿Qué significa esto?¡exijo una explicación¡- incluso la nieve parecía esquivar al sultan

-papá.. padre.. – intento calmar su ira el joven Alí – esto…-

El hombre de nieve detrás de Elsa rugió amenazante, Eugene y Rapunzel se acercaron a ella, Mérida se quedó de pie viendo al sultán y Kristoff se acercó hacia su princesa con premura.

El príncipe Hans le tomo la mano de la princesa para ayudarla a levantarse y una sonrisa coqueta se asomó por su boca.

El movimiento fue súbito, Hans la jalo con fuerza y la sostuvo torciéndole el brazo, sujetándola por la espalda puso la espada sobre el cuello de la joven.

-tu no eres Anna- susurro con desdén acercándole la hoja de acero a la blanca piel de la princesa

-¿de qué diablos estás hablando?- grito Kristoff

-¡esta chica no es Anna¡- grito Hans con cierta locura en sus ojos

"Anna" rio como si acabara de ser descubierta y golpeo al príncipe en las costillas con el codo que le quedaba libre, después giro sobre si misma y pateo su mano con destreza haciéndole perder la espada, con una agilidad completamente ajena dio una voltereta en el aire y se deslizo hasta llegar al lado del príncipe Alí, el sultán se tapó la cara con las manos.

-¡genio¡- grito molesto ante la mirada estupefacta de los presentes

Una figura Azul comenzó a surgir de un vapor que se arremolinaba sobre ellos.

-¡Al¡ - grito el genio – volviste¡ - Pero el sultan lo miro con fastidio –ya sabes como son los niños… necesitaban ayuda y..- ante la molestia del sultan la criatura mágica chasco sus dedos y la Anna se transformo en la joven princesa de Agrava…. Jade se paro de puntitas y beso la mejilla de padre como si tuviera gracia.

-¡papi¡ que bueno que volviste- pero hizo un puchero ante la mirada acusatoria

-¡ ¿Dónde esta mi hermana? ¡- grito Elsa con furia mientras el salón volvia a congelarse , las paredes crujieron ante el hielo repentino.

-relajate pequeña – alego el genio mientras hacia aparecer a la princesa de Arendelle en una nube de brillantina. Kristoff alcanzo a cacharla y la sostuvo con ternura entre sus brazos.

-Kristoff – susurro ella, su cabello estaba revuelto, tenia las ojeras marcadas y los ojos hinchados pero aparte de eso no parecía mayor su mal.

-Anna – suspiro aliviado y la abrazo, la tormenta parecio calmarse ligeramente

La mirada de Kristoff se congelo de repente y de su boca salio un suspiro

-¿estas bien?- susurro Anna - ¡Oh Kristoff¡ - exclamo horrorizada- ¡Te extrañe tanto¡- lo miro confundida- ¿Qué pasa? ¿sigues molesto conmigo?-

-no- respondio inmediatamente aun con la respiración agitada – no… no te preocupes mas por eso- su voz sonaba como si se estuviera ahogando, la joven princesa se sorprendio del escenario que la rodeaba, demasiado caos y sangre, reconocio las estacas de hielo creadas por su hermana y a sus amigos rodeados por los guardias de la ciudad, supuso que el hombre que se encontraba entre los príncipes era el rey, había demasiado parecido familiar como para que no fuera su padre, le extraño la manera tan burlona en que la princesa Jade la miraba, cuando de pronto percibió que no la miraba a ella si no Kristoff, giro hacia el chico y lo vio con desconcierto.

-to.. todos cometemos errores- dijo con el mismo extraño acongojo ¿se estaba disculpando por algo? – crei… te juro que crei que eras tu Anna, se veía como tu, olia como tu…-

La joven no entendio del todo, de pronto recapacito en que la princesa Jade traía su vestido verde y la observo guiñar un ojo en su dirección.

-¿creiste que era yo?- susurro Anna, escucho la risa de la princesa y la sangre le hirvió de pronto -¡voy a arrancarle el cabello¡ - grito saltando en su dirección, Kristoff la sostuvo por la espalda pero ella siguió gritando y pataleando - ¡la mato¡sueltame¡ - cuando una flecha se clavo a sus pies.

-¿te importa princesa?- grito Mérida sosteniendo su arco – intento evitar una guerra –

Los picos de hielo parecieron salir de la nada y rodearon a la princesa de Dunbrogh

-Vuelve a lanzar contra mi hermana- exclamó Elsa –y será lo último que hagas –

Mérida suspiro sin mostrarse siquiera sorprendida por el ataque

-¡pues dile a tu hermana que deje de amenazar a otras princesas por trivialidades y que haga el favor de dejar sus dramas de niñita para otro momento¡- dijo perdiendo los estrivos – ahora, si me permites..- dijo señalando los picos que la rodeaban, Elsa bajo las manos y quito los hielos que rodeaban a la princesa. –es un gusto al fin conocerlo sultan- dijo en una voz educada muy extraña en ella-

-La princesa de Dumbrogh supongo- contesto el monarca

-a si es- respondió con nerviosismo, cubriendo el rasguño sobre su hombro – me parece que es un buen momento para decirle a sus tropas que se retiren-

-no me queda clara su razón para atacar mi palacio- exclamo sereno – o a mis hijos-

- me parece que mi madre ya le habrá explicado la situación –

-¿tu madre?- interrumpió Elsa

-si, el sultan viene de una conferencia con mi madre- explico Mérida con fastidio – en algún lugar-

-¿Cómo sabes eso? – siguió la reina de Arendelle

-me lo comunico por carta-

-¡te lo dijo por carta¡- grito Elsa -¿has estado escribiéndole a tu madre?- la temperatura decendio y el monstruo de nieve detrás suyo rugio con ira

- ¡una carta¡ - grito Mérida - ¡recibi una maldita carta con instrucciones¡ todo lo demás a sido improvisado…¿Por qué crees que Hans esta aquí?- dijo de mala gana – es decir – dijo recuperando la compostura y tapándose la cara con las manos mientras hablaba – el onceavo principe de las islas del sur, tiene un previo trato con mi reino-

-¿onceavo?- se extraño Anna en voz alta y se le revolvió el estomago ante la cinica sonrisa de Hans

-Mis hermanos han tenido algunos – rodo los ojos por el techo y depues miro directamente hacia Mérida – percances – la princesa tragó saliva ruidosamente

-¡callate¡- le advirtió, pero el siguió sonriendo

-¿o que? – se burlo

-disculpame por cortar el tema tan de repente pero tenemos otros asuntos que tratar, después podemos seguir con el tema de tus hermanos - exclamó Mérida y suspiro de nuevo meneando su espada, Hans rio de nuevo.

-¿cortar el tema? Me parece un comentario apropiado viniendo de ti – sonrío - ¿Cómo has tenido tiempo de hacerte cargo del trabajo sin que los demás se dieran cuenta? Digo… que Anna no lo notara es pan comido… pero, ¡esconderle los ataques a Elsa¡ eso de verdad debo aplaudirlo-

-Una palabra mas Hans y te juro que…-

-¿Hans? – Exclamo la princesa Jade sorprendida- ¿Tu eres Hans? – volteo hacia Anna sin dar crédito a lo que estaba escuchando - ¡por Alá¡ - río con un tono mezquino - ¿en verdad? Por lo que había escuchado suponía que eras un poco mas espectacular – levanto las manos en el aire y después fingió estar pensativa- no te ofendas, eres apuesto y eso, pero no tienes esos brazos – dijo señalando a Kristoff – o todo lo demás…-

-¡Voy a matarla¡- Anna volvió a gritar haciendo un intento por soltarse

-se que no me incumbe- continuo ignorando los gritos de la princesa de Arendelle- pero la verdad me muero de curiosidad… - chilló la muchacha -¿Ustedes si llegaron a algo en el baile o solo le desataste el vestido? Porque ella jura que no paso nada pero a mi a su novio nos cuesta trabajo creerlo -

Anna palideceó y por primera vez en mucho tiempo Hans se quedo sin palabras

-¡la mato… la mato¡-

-Basta Jade- ordenó el sultan a su hija con firmeza

-solo estoy bromeando papá- se quejo la princesa haciendo pucheros

-no vamos a comenzar una guerra por una de tus bromas-

-Eso espero- continuo Mérida, haciendo un esfuerzo por mantenerse serena – bueno, como iba diciendo el príncipe Hans ha hecho de espia para nosotros entre los conspiradores de sus hermanos, los que quedan, a fin de recuperar Arendelle-

Una brisa helada rodeo nuevamente la habitación

-Me hubiera gustado estar enterada de ello- exclamo Elsa molesta

-te dije que no confiaras en mi- contesto Mérida muy seria -¡Te he dicho muchísimas veces que no confíes en mi¡¿Cuántas malditas veces tengo que repetírtelo para que me creas¡ -

Elsa estaba al borde de un ataque y la habitación crujío por el hielo que inundaba las paredes.

-No se si su genio pueda hacer algo por el mal clima- sugirió Mérida al sultan recuperando la conversación, haciendo un esfuerzo colosal por no comenzar a llorar, sosteniéndose la cabeza con ambas manos..-

-no es mi genio, no le pertenece a nadie –respondió ligeramente indignado el rey, volteo hacia la criatura y este solto una risa haciendo evaporarse el hielo.

-odio esa cosa- susurro la reina de Arendelle

- no es una cosa- corrijio el joven rey

-le ofrezco mis disculpas – respondió rápidamente la princesa de Dumbrogh – pero me parece que la reina de Arendelle acaba de ilustrar lo inconveniente que sería una guerra en su contra-

-si, creo recordar que teníamos un compromiso pendiente – continuo el Sultan mientras miraba a Elsa

-No deseo casarme con su hijo- respondió Elsa intentando calmarse – lo lamento –

-su primogénito rompió su promesa- exclamó Mérida con la misma voz conciliadora-Juro que no forzaría el matrimonio, que lo cancelaria si Els.. si la reina de Arendelle se oponía- sonrió la pelirroja

-¿es verdad?- El sultán se diría a su hijo

-padre… escucha – murmuro el muchacho, era la primera vez que lo veían asustado

-¿es verdad que incumpliste tu palabra y planeabas forzar a la reina de Arendelle a casarse contigo?- exclamo el rey

-si padre, es verdad- confeso el muchacho con la mirada agachada

Aladdin suspiro con decepción

-Me disculpo por mi hijo- exclamo con vehemencia – me disculpo por las dificultades que mis hijos les han causado, suelen ser un poco impetuosos, lo sacaron de su madre- y sonrió con cierta gracia, el sultan de Agrava desbordaba encanto.

Mérida sonrio complacida

-me temo que unas disculpas no serán suficientes- contesto acercándose al sultán aun con un poco de temblor en sus movimientos

-no, me temo que no – le respondió pensativo- retirare mi apoyo a las islas del sur- Mérida espero que siguiera pero dijo nada mas

-un flota nos ayudaría mas que una retirada –

-no voy a apoyar ningún lado, Agrava no tiene nada que ver en esta guerra, esa era la necesidad del matrimonio- respondio tajate – la reina de Arendelle es impresionante, veo porque logro cautivar a mi primogénito , ¿usted esta comprometida princesa? – dijo alcanzo a tocar sus mejillas, Mérida pareció atragantarse y tardo en contestar.

-Si – respondió el principe Hans incluyéndose en la conversación - si lo esta – el resto de los presentes lo miró sorprendidos y despues a la princesa de Dumbrogh – con mi hermano-explico lentamente ante la mirada de los demás – el principe Michael –

La princesa salto un gruñido

-idea de tu madre – dijo con una sonrisa torcida

-Tu hermano morirá antes de tocarme – refunfuño la muchacha

-esa es la idea – sonrió el con cinismo - ¡por cierto¡ - exclamo mirando a Elsa y a Kristoff – les dije que no era Anna-

Kristoff se levanto y camino hacia el, nadie se molesto en detenerlo mientras se dirigía hacia el principe, Hans retrocedio un poco pero el montañez lo golpeo en el rostro haciéndolo caer. Había perdido la cuenta de las veces que había querido molerlo a golpes.

-Discúlpenlos majestad – hablo Mérida con cautela, pero el sultan parecía estar disfrutando el espectáculo- discuten por el cariño de la princesa de Arendelle–

El sultan de Agrava sonrió

-Creo que puedo darles una flotilla que los escolte a casa – dijo divertido – pero solo con una condición mas- dijo ignorando los quejidos del principe

-No tenemos mas princesas casaderas- se apresuro Mérida pero solo hizo reir mas al sultan

-No se trata de eso – aclaro- aunque tal vez cuando su compromiso este roto pueda considerar a mi hijo –

-¡papa¡- se quejo el principe

-¡silencio Alí¡- grito su padre – me retracto, usted es demasiado lista para mi hijo- Mérida sonrio escandalosamente pero se distrajo con Kristoff que levantaba al principe del suelo y le daba otro golpe en la naríz

Estaba furioso, mas que molesto, decepcionado, golpearlo no le daba la satisfacción que había imaginado, aplastarle el rostro no repararía sus errores, desesperado comenzó a patearlo en el suelo... ´¿porque no se levantaba? necesitaba seguir peleando, necesitaba que se defendiera, que se pusiera de pie y le recordara lo estúpido e ingenuo que era...

-¡hey¡ ya déjalo¡ - le reclamo la princesa pero Kristoff no la escucho - ¡ya basta¡ - dijo intentando separarlos.. -¡basta Kristoff detente¡ ¡vas a matarlo¡ - le grito empujándolo, no tenía la fuerza necesaria para moverlo aun asi retrocedio.

Kristoff la miro con ira y se alejo del principe, su cuerpo seguia temblando...

-No me mires asi – le aspeto la chica pero el la ignoro - ¡tiene a mi madre por el amor de dios¡ - Kristoff se sorprendio de sobremanera – tiene a mi madre… por favor – Mérida agacho la cabeza y evito mirarlos, se sentía demasiado avergonzada para soportar un reproche

-¿que decía majestad?- Elsa recupero la conversación con el sultán, entendía las acciones de Mérida, no la justificaba, ni siquiera la perdonaba, pero la entendía.

-varios de mis tesoros , o mas bien dicho tesoros de mi esposa desaparecieron durante su estadía aquí , hacia años que nadie robaba de mi castillo- explico el Sultan haciendo un esfuerzo conciente por ignorar los sollozos de la princesa de Dunbrogh – y apreciaría que me fueran devueltas mis reliquias-

-le aseguro que no tuvimos nada que ver- se apresuro Anna, entendiendo que debían ocuparse de la política primero.

-yo pienso que si – insistió el sultan y señalo a Rapunzel - la joya de tu pelo se la regale a mi esposa en su cumpleaños pasado –

-¡Eugene¡ - Exclamo molesta la princesa de Corona volteando hacia su prometido, el muchacho se encogio de hombros mientras se veía ligeramente nervioso.

-Crei que tendríamos que huir y necesitábamos alimento…transporte, ropa y demás –

La princesa de corona volvió a gritar, esta vez mas para si misma

-¡nunca empacaste cierto¡- lo acuso – has estado robando desde que salimos de Arendelle¡ -

-oye.. oye.. tranquila amor… ¿sabes que le hacen a Agrava a los ladrones?- susurro Eugene

El sultan solto una sonora carcajada

-Asi que tu eres el que le ha causado tanto problema a mis guardias, permitiré que te quedes con la peineta pero debes regresar lo demás – se cruzo de brazos componiendo una sonrisa torcida- no se ustedes, pero me parece que todo esto es solo una serie de malentendidos, si gustan podemos pasar a dialogar tranquilamente – señalo hacia los jardines

-¡con algo tan simple como una excusa no lograra safarce de todo esto¡- exclamo Elsa

El hombre se acerco a ella, con porte y elegancia, no cabía ninguna duda de que era el padre de Alí, aunque donde su hijo fracasaba rotundamente el tenía éxito.

-le ruego majestad – continuo inclinándose ante la reina – que acepte mis disculpas – se quito el turbante- mis hijos serán debidamente castigados pero porfavor… todo esto no es mas que las locuras propias de la juventud .. un poco de abuso de la magia – los ojos del rey no parecían guardar secretos, su sonrisa era tan honesta que a Elsa le costaba demasiado no devolverle el gesto- usted mas que nadie entenderá eso- Los jóvenes hacen toda clase de tonterías cuando están enamorados-

Elsa miro a su alrededor, ciertamente no había razón para seguir peleando… ¿Por qué aun tenía tanta ira dentro de si?

O si… era joven y estaba enamorada

-de acuerdo… pasemos a conversar, estoy segura de que tienen mucho que explicarme-

Levanto las cejas exceptica mientras con un elaborado movimiento retiraba el mostruo de hielo detrás suyo.


¿alguien lo sospechaba? ¿alguien de verdad lo sospechaba?

Ahora... Jade reemplazo a Anna antes de que Kristoff fuera a sacarla, sabía parte del problema/triangulo romatico porque escucho la conversación de las chicas en la celda y porque platico con Kristoff y los chicos la noche que loS emborracho. Jade es experta en reunir información de sus enemigos.

Si prestan atencion podrán notar que el narrador (es decir yo) jamas se refiere a Jade disfrazada de Anna como Anna, siempre es "la princesa" "esa chica"o tramposamente " la princesa con trenzas cerca de Kristoff" , y todo lo que piensa ciertamente tambien podría pensarlo Jade, de hecho tiene muchisimo mas sentido si lo piensa Jade, en la pequeña reflexion antes de salir de prision Jade reflexiona sobre su infancia encerrada en palacio, como princesa de Agrabah recordemos que no le era permitido salir del palacio hasta que fuera mayor, sus padres la dejaron salir aunque no se hubiera casado pero aun paso mucho tiempo encerrada.

Igual gracias a cualquiera por leer¡ se agradecen muchisisisisisisismo los comentarios y reviews¡ me alegran el día :D