Este capitulo me costo sudor, casi lagrimas, no conseguia terminarlo y a decir verdad no me convencio para nada… lo reescribi tres veces, una vez estaba narrado desde el punto de visa de Mérida, otra vez lo narraba Elsa, afortunadamente Anna vino en mi rescate.
Se me atrevezo el trabajo, los niños, idas a la playa y una mudanza a medio hacer, espero volver a las actualizaciones cada semana pero no prometo nada¡
Gracias a todos y todas los que todavía siguen este fic¡ no lo abandonare¡ no crean que lo are¡ por favor cualquier review y opinión son bien recibidos.
Sol, ruido, gritos, viento, brisa, luz, acero, magia, calor, ventiscas, cristales, roca, arena, manos, miradas, agua, ¡sangre por todas partes¡gente¡ todos a su alrededor, gente llena de sudor, gente herida, pero gente al fin y al cabo… todo era mejor que estar sola.
¿Por qué era la única sonriendo? Supuso que habría temas más urgentes que celebrar su libertad, no es como si le sorprendiera la mirada perdida de su hermana, si bien esperaba un recibimiento mas cálido Anna supo aguantar sin quejarse.
Rapunzel y Tiana la acogieron con abrazos y vitoreos, Elsa parecía querer mantener su distancia, por supuesto que eso no detuvo a Anna y de correr a abrazarla. No entendia muy bien la manera en que había logrado escapar, en un momento estaba encerrada en una celda y al siguiente estaba flotando en el aire, cayendo sobre los brazos de Kristoff.
Kristoff, oh Kristoff
No dejaba de balbucear, de murmurar disculpas que la princesa no alcanzaba a entender del todo, parecía molesto y confuso, lo que significaba si Anna había aprendido correctamente a leerlo que estaba avergonzado y ligeramente asustado.
-Esta bien…- lo tranquilizo Elsa librándose del abrazo de su hermana- basta Kristoff no tienes que estar asi, todos caimos en su trampa, Jade nos engaño a todos, era magia muy poderosa-
-Me disculpo nuevamente- se apresuro el sultan de Agrabah, sus dos hijos permanecían detrás suyo, ambos completamente callados, con la mirada agachada y la impresión de estar profundamente avergonzados- les aseguro que no es un uso de la magia que mi esposa y yo aprobemos y que serán severamente reprendidos por sus acciones-
-¿Qué fue exactamente lo que paso?- pregunto la princesa de Arendelle en voz alta
-yo.. ugh… nosotros – Kristoff paseo su mirada nervioso entre el sultan de Agrabah y luego hacia Elsa
-la idea era conseguir información valiosa- interrumpio la princesa Jade- ¡al fin y al cabo fue una total perdida de tiempo¡ - se quejo – pase de una celda otra… toda la noche encerrada en una vieja bodega mientras este tipo vigilaba la puerta- levanto los brazos señalando a Kristoff- ¡apenas si me dirigió la palabra¡ una de las peores noches que he tenido en mi vida, ¡para colmo creo que enviaron a la persona con menor conocimiento táctico¡ ¡todo el infiltraje fue un fracaso¡ - hacia pucheros mientras evitaba la mirada de su padre, se cruzo de brazos y le dedico una sonrisa a la princesa.
Anna refunfuño caminando hacia Jade, con el brazo flexionado y apretando los puños, Elsa la detuvo antes de que pudiera tocar a la hija del sultán, a sabiendas que de intentarlo probablemente seria su hermana la que saliera lastimada.
-dame una buena razón para no congelarte- amenazó interponiéndose entre ambas princesas
-porque…- el sultan a su vez se atravesó entre su hija y la reina de Arendelle a sabiendas que la pequeña princesa era incapaz de mantenerse callada ante una amenaza como esa – tiene un padre, una madre y varios hermanos que llorarían su perdida-
Elsa entorno los ojos pero se contuvo, Anna se sorprendio de su actitud, parecía esforzarce mas de lo normal en mantener la compostura, algo la estaba molestando.
-Además- continuo – esta a punto de disculparse- empujó a su hija levemente, se pasó la mano por el cabello despeinándose ligeramente y espero a que la princesa hablara
-lolamento…- murmuro entre dientes sin despegar la vista de su padre
-Entonces..- retomo el – habiendo resuelto esto creo que podemos ir hacia un lugar mas apropiado para hablar- Las princesas asintieron con la cabeza - ¡asegurense de curar a los heridos¡- ordeno a la servidumbre- lleve a los mas urgentes a descansar- les hizo una señal y empezó a caminar por el largo pasillo.
Elsa emprendió el paso detrás suyo, con el movimiento elegante y la cabeza en alto, Anna la siguió de cerca pero sintió la mano de Kristoff sobre la suya y rápidamente el muchacho la jalo hacia el capturándola entre sus dos brazos.
-Lo siento- susurro lentamente en su oído, Anna era capaz de escuchar el latido de su corazón, su aliento en su cuello le provoco cosquillas, y le devolvió el gesto rodeándolo con sus brazos.
-Esta bien- dijo – ya dejalo - volteo hacia arriba encontrándose con sus ojos cafes- solo… me confundiste por una noche – río un poco, feliz de reencontrarse con el calor de su cuerpo– debió haber sido aburrido pasar todo la noche en vela-
Kristoff realizo una mueca que esperaba ser una sonrisa y Anna no supo entender la melancolía en su mirada, no estaba molesta con el…. El no había hecho nada malo.
-vamos…- se separo y lo jalo del brazo –¡ o Elsa nos dejara atrás¡ –
Su entusiasmo se vio estropeado cuando observo a algunas de las sirvientas levantar y poner en una camilla a un muy lastimado Hans.
El príncipe seguía inconciente y estaba manchado en su propia sangre
Observo a Mérida susurrarle algo a los chicos de los clanes, el mas robusto de ellos, el muchacho de hombros anchos y cabello rubio paja se alejo, siguiendo la camilla en la que Hans repozaba, Anna camino unos pasos hacia la puerta por donde se habían ido y sostuvo palabras no dichas entre sus labios.
¿Estaba preocupada por el? ¿Eso en que la convertía?
Aun sostenía la mano de Kristoff entre las suyas
Dio media vuelta y se encontró con la mirada penetrante de Mérida, parecía tan extrañada como ella.
-¡Macguffin¡ - grito de pronto y el muchacho robusto giro hacia ella- vigila bien su puerta, avísame si despierta y no dejes que nadie hable con el antes que yo– a pesar de estarle gritando a su subordinado Mérida no despego la vista de Anna, dio media vuelta y se alejo cojeando hacia el lugar por donde Elsa había desaparecido.
Anna corrió detrás suyo pasándola con facilidad.
Llevaba alimentadose de raquíticas sobras de pan y agua durante casi tres días, no debería tener fuerzas para correr, aun asi se las ingeniaba para andar apenas medio metro atrás de su hermana, detrás suyo escuchaba a Mérida arrastrar los pies. Rapunzel y Anna se miraron nerviosas, ambas intentando señalarle a Elsa que caminara mas despacio, que la princesa de Escocia apenas si alcanzaba a caminar con la cantidad de heridas, los jóvenes Lords refunfuñaban en voz alta intentando que su princesa no flaqueara, pero Elsa acelero el paso.
-¡Elsa¡- la llamo Anna, harta de la descortesía de su hermana -¿quieres esperar un poco? – la reina se detuvo sin voltear a mirarla
-debemos llegar pronto, tenemos mucho que hacer-
-¡Mérida apenas puede seguirnos el paso¡ ¡esta muy mal¡- se quejó – y tomando en cuenta que fueron sus soldados quienes la hirieron creo que al sultan no le importara tomarse las cosas con un poco mas de calma- la muchacha se aseguro de hablar lo suficientemente alto para ser escuchada por toda la comitiva.
-No fueron los soldados de Agrabah quienes la atacaron- exclamo la reina de Arendelle
Elsa siguió caminando pero Anna se quedo quieta sorprendida por la frialdad con que su hermana hablaba, no había ni un poco de piedad en sus palabras, nada de arrepentimiento o ansiedad, al contrario se mostraba distante y molesta.
Kristoff jalo ligeramente su mano señalándole que debían seguir moviéndose pero Anna se dio la vuelta con decisión, puso ambas manos en su cintura y su mirada se encontró directamente con la de la princesa de Dunbrogh.
-¿¡que le hiciste¡? – Exclamo acusatoriamente
Mérida se sorprendió de momento, parecía que ni siquiera podía enfocar bien
-¿Qué?- pregunto confundida
-¿Qué le hiciste a mi hermana? – explico dando unos pasos hacia ella –Elsa jamás daña a nadie- la miro de arriba abajo – no de esta forma… ¿Qué le hiciste?- repitió furiosa
Mérida no daba crédito a sus ojos, volteo hacia Elsa quien parecía igual de sorprendida
-¿tu hermanita te esta defendiendo?- dijo con una ligera risa que logro irritar a la de por si ya molesta princesa de Arendelle –¿es en serio? – meneo la cabeza como intentando espantar un insecto- no te ofendas princesa pero creo que tu hermana puede cuidarse sola-
-¿Qué esta pasando entre ustedes?- murmuro señalándolas, ambas se quedaron en silencio, sintió las manos de Kristoff sobre sus hombros, sin decir nada le advirtió que se detuviera pero solo logro despertar la curiosidad de la chica
-Anna… - comenzó Elsa sabiendo de antemano que no podría calmarla- no esta pasando nada…-
-Algo pasa aquí- exclamo la menor de las hermanas - ¡Es obvio que algo pasa aquí¡ ¡la atacaste¡ ¡nunca atacas a nadie¡ no a propósito…-
Pudo notar el dolor en el rostro de su hermana mayor quien volvió a repetir aun tan quieta como una estatua
-Nada ha pasado entre la princesa de Escocia y yo, al menos nada de lo que debas preocuparte –
-¿Nada ha pasado?-
Tres palabras dichas con tanta pasión, tanto sentimiento, tanto dolor; a Anna realmente le costaba mantenerse del lado de su hermana en la conversación.
-Elsa…- llamo la pequeña de las hermanas
-dejalo Anna- contesto con un tono que hizo enojar a ambas princesas
-No voy a…- protesto pero sintió de nuevo las manos de Kristoff sobre sus hombros, esta vez con un poco más de decisión
Mérida pareció tambalearse ligeramente, nego con la cabeza mirando a Elsa a los ojos, inesperadamente escupio al piso se sostuvo el brazo herido y se sento con desfachatez en una de las tantas bancas que adornaban el palacio.
-¿De casualidad no tendras mas de esa cosa que nos diste de beber anoche? – se dirigió hacia la princesa Jade- Hacia milagros con el dolor…- se quejo mientras se sobaba el cuello, aun furiosa
La princesa Jade le hizo una señal a una de las sirvientas y esta se apresuro hacia el pasillo, tardo menos en regresar que el resto en quitar la sorpresa de sus rostros, la joven le extendió el tarro a Mérida pero para su sorpresa Rapunzel se lo quito de las manos.
-¡no¡- exclamo - has perdido demasiada sangre ¡el alcohol terminara de matarte¡- molesta vertió el liquido sobre su herida haciéndola gritar - ¡asi esta mejor¡-
Mérida estaba a punto de protestar pero se contuvo cuando Rapunzel empezó a vendar sus heridas, con una silenciosa mirada le dio las gracias. Aunque la princesa de corona parecia estar ocupada Intentando ignorar el frío a su alrededor.
Elsa permanecía de pie frente a ellas, sin atreverse a acercarse.
Anna las observaba, expectante… tenia demasiadas preguntas, las manos de Kristoff sobre sus hombros la calmaban un poco pero la hicieron sentir culpable de lo que estaba a punto de preguntar. Tal vez no era el mejor momento pero tenía hacerlo.
-¿Qué le paso a los demás príncipes de las islas?- dijo con timidez, como si fuera la única que recordara sus muertes- Es decir… ¿Cuándo?... ¿Cuándo atacaste a Francis?-
Mérida la vio sorprendida… esperaba que nadie recordara a los hermanos de Hans
-Estaba con los hombres que atacaron la posada de Tiana, robaron a Angus para que los siguiera, lo tenían atado en una taberna cercana- la voz rasposa que utilizaba cuando no quería llorar
-¿lo mataste?- la voz de Anna era demasiado acusatoria, demasiado piadosa, demasiado humana.
No podía mas, tomo su mochila entre sus manos y comenzó a rebuscar, tiro al piso una vieja tela enrededada
-Me mando esto- dijo entre sollozos, las princesas se acercaron y abrieron el paquete, en el encontraron un hermoso anillo dorado, sin duda alguna perteneciente a Elinor –entre en pánico- hipeaba mientras hablaba - ¿Qué otra cosa podia hacer?-
-tu espada estaba cubierta de sangre- reflexiono Rapunzel
-mi madre… mi madre intento envenenar al príncipe Michael, pe.. pero la descubrieron, la encarcelaron pero.. Hans la saco, la tiene en quien sabe donde… no.. no.. –
-¿Por qué no me lo dijiste?- ¿Por qué la voz de Elsa no cambiaba? ¿Cómo es que estaba tan tranquila?
Mérida no sabía reconocer la angustia en su mirada, no sabia de sus años de practica ocultando sus emociones pero Anna era capaz de ver el dolor a travez de sus ojos, sabía muy bien que su hermana estaba sintiendo demasiado. Se acerco a tomar su mano pero Elsa reacciono alejándose de ella, apartándose de sus brazos.
-no.. no.. no..- susurro la princesa con ternura, caminando unos pasos hacia su hermana, con una habilidad aprendida puso las manos sobre sus hombros – tranquila- sonrió e inesperadamente Elsa le devolvió el gesto.
La nieve flotaba alrededor de ellos
La nobleza de Agrabah se maravillo con los pequeños copos, estaban acostumbrados a la magia, pero el frío era totalmente desconocido
-Si gustan pueden descansar un poco- interrumpio el sultan -Si puede acompañarme majestad- de dirigió a Elsa acercándose hacia una de las puertas –necesitamos hablar sobre lo ocurrido, en privado-
Mérida se levanto de la silla con dificultad, Macintosh la sostuvo para que no cayera
-Me- un suspiro de cansancio la interrumpió- me gustaría tomar parte en esa conversación si no les molesta-
-No estas en condiciones de tomar desiciones- la fría voz de Elsa escondia toda su preocupación pero los ojos de Mérida le advirtieron que no insistiera
-Me obligan a seguir el protocolo oficial para amenazas de guerra- volvió a hablar el sultán- y créanme que no soy fanatico de los protocolos – continuo con un gesto que ocultaba su edad- solo reyes regentes serán aceptados en la reunión-
-Mi madre ha sido tomada como rehén, eso…- el pie de la pelirroja resbalo un poco y una vez mas los lord impidieron que se golpera con el suelo- eso significa que no puede cumplir con sus funciones de reina, como primogénita y siguiente con sucesión al trono estoy en todo mi derecho de asistir a reuniones oficiales solo admisibles para regentes- se aclaro la garganta- además… un protocolo de tal naturaleza excluiría a Elsa, a la reina de Arendelle – corrigio evitando su mirada- de tal reunión, su reino esta invadido por lo que no puede considerarse – hizo una pausa mas larga de lo que su salud le permitia- no puede considerarse una reina regente-
-Por lo regular esperamos a que los primogénitos cumplan la mayoría de edad para dejarlos entrar a las reuniones oficiales- sonrió el rey de Agrabah
-He presenciado reuniones oficiales desde que tenía doce- respondió Mérida- creo que puedo manejarlo-
La nevada se hizo mas intensa y el grupo volteo institivamente hacia la reina de Arendelle
- ¿Cuántos?- pareció dudarlo un poco - ¿Cuántos años tienes?-
Las miradas se dirigieron a Mérida
-ham… bueno…- sonrió nerviosa- en diciembre cumpliré dieciocho-
La nieve se hizo mas gruesa
-tienes diecisiete años…- susurro Elsa, parecía mareada, los copos de nieve se quedaron suspendidos en el aire
-eso creo- dijo la princesa balanceándose sobre sus pies
-¿eso es importante porque…? – interrumpió Anna, Kristoff le advirtió que las dejara
-Eres mas joven que Anna- continuo Elsa volteando hacia su hermana y luego hacia Mérida con una expresión de desconcierto
-¿debo preocuparme de que me compares con tu hermanita?-
-¡no¡- exclamo Elsa- es solo que… me.. me sorprende que… ¡nunca me dijiste que eras tan joven¡-
-jamás parecio importante- se defendió Mérida – ¡y honestamente Elsa de todas las cosas que no te he dicho creo que mi edad es lo de menos¡ - mala elección de palabras
-¡¿Cómo puedes ser tan cínica¡- grito la reina ofendida , la nieve volvió a arremolinarse a su alrededor
-En serio… ¿Qué esta pasando? - Anna se empeñaba en volver a la conversación
-Ya te dije que nada - contesto Elsa a secas, intentando despejar la nieve de su alrededor, evitando la mirada de Mérida
Anna hizo el intento por pasar por la puerta pero se encontró una vez mas con la distante mirada de su hermana, Elsa solo nego con la cabeza.
-pero.. – empezó Anna
-no – giró hacia Mérida – ninguna de las dos esta en condiciones de asistir- ambas se prepararon para replicar - ¡no es una discusión¡ -
Mérida comenzó a reir
-Sabes… no tengo ningún problema con que me compares con tu hermanita… puedes trenzarme el pelo si eso te hace feliz, pero si sigues hablando como mamá estoy segura de que vamos a tener problemas-
Era posible cojear con elegancia, la princesa lo había aprendido de su padre, cruzo el umbral y se sentó en la mesa de juntas con un subordinado en cada lado, dejo su arco y espada sobre la mesa junto con un pequeño escudo no mas grande que una manzana.
Anna reconoció el sello de las islas del sur en la insignia
-Además… - continuo la princesa de Escocia- el príncipe Hans me autorizo a hablar por el en caso de que cualquier cosa le pasara… tengo… por asi decirlo sus demandas.
Elsa reconoció la angustia en el rostro de su hermana y con delicadeza la empujo fuera de la habitación, el sultan y su primogénito la pasaron al igual que Rapunzel , una vez mas Anna se quedo con mil preguntas en los labios mientras su hermana cerraba la puerta.
