La suave y esponjada almohada bajo su oreja, el ruido de las botas metalicas detras de la puerta, el canto de las aves… el molesto e incesante canto de las aves. Era imposible dormir bien en ese maldito palacio.
Se levanto de un salto, fue corriendo hacia el espejo y se acomodo el cabello.
Lavo la cara
polveo el rostro
puso rojo carmin en los labios
delineo los ojos
se ajusto el hermoso vestido que habia tardado tres horas en elegir el día anterior
Practico su sonrisa, su paso seguro.. todo con tal de que nadie nadie sospechara de las lagrimas que la habian acompañado hasta quedarse dormida.
Un poco mas de rubor, solo un poco mas, un punto negro marcado con precisión debajo del labio
Se apresuró sobre los pasillos del palacio, le encantaba el ornamento de los techos, el marmol pulido, as paredes brillantes, los espejos a su alrededor.
Los reflejos parecian un millon de rubias andando en el pasillo, miles de cabelleras peinadas en chongo, tantas novias apresuradas, ojos brillantes buscando compañia.
Al igual que el primer día había un paquete fuera de su puerta con una pequeña nota con letra manuscrita
"para la joven de rosa, le deseo buen día"
En su interior un pequeño broche de oro
El día anterior había sido una peineta, el anterior un anillo, ya contaba un par de sortijas, mas de tres cadenas, cuatro pares de aretes, un viejo relicario.
Al principio había apreciado el gesto del principe Navee de contentarla con joyas, hoy le parecía solo una excusa barata, o cara en todo caso pero igual inutil.
Tal vez si se esforzaba mucho hoy conseguiria verlo.
-Joven Bufond- replico uno de los guardias y Loti suspiro con fastidio, no necesitaba verlo para saber quien le hablaba
-¿algun problema capitan?- sonrio como toda una dama
-ninguno señorita, el desayuno esta servido, si gusta pasar al comedor-
-¿el principe ya esta allí?- pregunto sin siquiera esperar una respuesta
-no estoy seguro de que el principe este en el castill-
-¡que me lleven el desayuno a los jardines¡- ordeno sin dejarlo terminar- donde siempre-
-en seguida señorita- contesto el hombre retirandose
Un hermoso Kiosko adornado con flores, con bancas suaves y pequeños escalones, rodeados de jardin, exquisito aroma, maravillosa vista, un lugar idóneo para el romance.
Esperaba con toda su alma que el romance empezara pronto, era su unico desea a la estrella del atardecer.
No toco la comida, jugo con ella y apenas si probó el te, había escuchado que todas las novias adelgazaban antes de su boda, pero no creía que sus motivos fueran los mismos que los de todo el mundo.
Estuvo varias horas observando las flores, los arboles, como si no hubiera memorizado cada metro de los jardines, esperando... esperando.
Hacia un calor insoportable, al haber crecido en Agraba se suponia que estuviera acostumbrada al calor pero el clima era diferente al desierto, era humedo y pegajoso, había mosquitos, insectos, monos, la selva a su alrededor la asfixiaba.
-Joven Bufond- de nuevo el jefe de la guardia, desafortunadamente la voz que mas había escuchado desde su llegada a Maldovia
-¿si?- respondio con languidez - ¿algun problema capitan?-
-no señorita, pero su agenda se esta retrasando-
-¿que se supone que me toca hoy?- contesto mientras sostenia un nuevo brote entre sus manos
-elegir las telas para los manteles, y el banquete -
-¿donde?-
-en el salón del tercer piso-
-enseguida voy- dio media vuelta y el hombre la siguió
-puedo andar yo sola gracias- exclamo con fastidio
-mis disculpas señorita- el soldado no parecia lamentarlo en absoluto - el salon esta junto a la sala del tesoro y los extranjeros no pueden acceder a el sin guardia-
Los extranjeros, repitio en su cabeza, iba a casarse con el principe y todavia era considerada una extranjera; pensó en reclamar como lo habia hecho antes pero se contuvo.
Solo un par de semanas mas, un par de semanas mas y dejaria de ser una extraña, un par de semanas mas y tendría que quedarse en ese condenado palacio por el resto de su vida.
Sintio un peso en el estomago y le falto el aire, tal vez se había sobrepasado al apretar su corset esa mañana.
Llegaron a la sala asignada, miles de hermosas telas, algunas con flores, otras con texturas, multiples colores, cada una mas exquisita que la otra.
Pudo perder el tiempo varias horas eligiendo los manteles adecuados, el día anterior había tardado casi siete horas en elegir la vajilla, el anterior en la iluminación, casi tres semanas en el vestido , dos semanas para el lugar, aun no terminaban de decidir la fecha.
Agotada salió del gran salón, escuchaba las pisadas metalicas de la guardia detras suyo, ¡como la exasperaba todo ese ruido¡
-capitan querido - comenzo con una sonrisa - me dispongo a ir a mis habitaciones… si fueras tan amable de retirarte-
El hombre tenia el semblante serio, los ojos puestos en algun punto fijo
una vez que abandone el piso sera libre de andar sola-
"libre de andar sola" repitio Loti en su cabeza
-lo dudo- respondio entre dientes, por el momento de menos era capaz de bajar a las cocinas a elegir el banquete
Todo un festin postrado a sus pies.
Si tan solo consiguiera tener apetito
No, no era que no tuviera hambre, la comida en Maldovia tenia demasiadas especias, pasaba de desabrida a picante, extrañaba los dulces y los panes, los glaseados, el licor de manzana, los huevos con lo que sea que fuera esa cosa que Tiana les ponía.
Era una tonta
Le hubiera preguntado a Tiana que les ponia, de esa forma sería capaz de explicarle a esas incompetentes mucamas como debía freirse un huevo.
Si pudiera cambiar el desea a la estrella pediria aunque fuera un bocado de la comida de Tiana
-¿Esta bien señorita Bufond?- la voz de la cocinera sonaba preocupada
-si muy bien gracias- contesto a secas
-esta llorando señorita-
No contesto y salío de la cocina, con la cabeza en alto y el vestido abombado sacudiendose a su alrededor
-¡esto esta demasiado picante no lo tolero¡- alcanzo a balbucear mientras corria escaleras arriba, trataba de contener el aire cuando se encontro con una pequeña multitud.
Un monton de hombres trajeados, con bandas en sus pechos
-¡concejales¡- exclamo la chica, los había visto rondando en el castillo, después de la muerte del rey aquellos hombres habían tomado el control del reino, tenían reuniones y sesiones casi todos los días… personas extremadamente ocupadas, debían mantener Maldovia hasta que el principe Navee tomara posesion de la corona.
Serían coronados el mismo día de su boda
La boda que sería pronto, cualquier día de estos…
-buenos días señorita Bufond- saludo el mas joven de ellos
-Buenos días- respondio con una sonrisa- ¿estan muy ocupados?- era feliz de mantener una conversación de mas de tres palabras con cualquiera que no fuera el severo capitan de la guardia. El estupido tipo que tenian vigilandola para que no escapara.
Aun no entendia exactamente porque esperaban que escapara
-Tenemos problemas en el este, no estamos seguros pero hemos detectado unos campamentos clandestinos en la selva- a diferencia de los demas concejales el muchacho no era condecendiente con ella, a diferencia de todos en ese maldito palacio no le hablaba como si se tratara de una niña pequeña
-¡que horror¡- grito la chica
-creemos que son mercenarios, probablemente provenientes del sur- el chico endurecio su semblante- las islas han comenzado con politicas de expansion y..-
-es logico que eso les preocupe- continuo ella acercandose - suena serio-
-bueno… - suspiro el muchacho- nunca han sido los mejores vecinos -
-¡he escuchado que son los mejores navegantes¡-
-son buenos marineros , en gran parte debido a la calidad de sus barcos pero yo no iria tan lejos como para decir que son los mejores …-
-¡Jimmy¡- lo reprendió uno de los concejales - no creo que esto sea tema de conversación para la dama-
-bueno…- se disculpo el muchacho - la dama sera reina en cuestion de días, tal vez sería mejor mantenerla informada de lo que acontece en el reino-
El hombre torció la boca
-yo no estaría contando las perdices antes de cazarlas- gruño el viejo
-¿que se supone que significa eso? - salto la chica
-no creo tener que explicarselo- contesto el hombre sin siquiera retroceder, siguio andando en el pasillo mientras el resto lo seguia
Loti no podía creer tal descaro, las mejillas se le enrojecieron de coraje
-¿desea un consejo señorita?- Jimm aun seguia frente a ella, sus ojos azules la tomaron por sorpresa, era mayor de lo que aparentaba pero habia algo en el que rebozaba juventud, talvez era el cabello largo, tal vez el arete en su oreja - Pronto sera reina, tal vez le convendría empezar a comportase como una - Se acomodo el traje y siguio su camino detras de los demas concejales.
Loti lo vio alejarse, aquel joven era lo mas cercano que podía contar a un amigo… bueno, si no contaba a…
-Señorita Bufond- rodo los ojos por el techo y se giro hacia el capitan
-¿si?- respondió con toda la calma de la que era capaz
-su agenda- explico el soldado - las cocineras estan esperando por su opinion
-¡nada me gusto¡- grito sacando su abanico - ¡que lo vuelvan a hacer¡-
-señorita- se escandalizo una de las mucamas - ¡tardamos varios días en preparar ese festín¡ es la tercera vez que rechaza el banquete-
-pues no se esfuerzan lo suficiente - replico Loti sin darle importancia a los sollozos de la joven- quiero algo mas dulce para el día de mi boda, ¡capitan¡- grito aun meneando su abanico- organize mi agenda, en tres días volvere a los cocinas a probar otra opcion-
-si señorita - contesto el hombre y la mucama se dio media vuelta ofendida, murmurando entre dientes insultos a la joven.
Loti siguio caminando por el palacio, dando circulos hasta llegar a su cuarto, ¡podía comportarse como una reina¡ había pasado toda su vida siendo tratada como una princesa despues de todo.
Se quito el vestido y dio un baño.
Cepillo su cabello
Mordisqueo un pan
cepillo su cabello
Escribio una carta repleta de mentiras a su padre. Su padre... extrañaba tanto a su padre.
Se podo junto a la ventana, la noche estrellada brillaba sobre la copa de los arboles
- por favor... ¿puedes? ¿puedes?- susurro para si misma
"no basta con solo desearlo Loti" escucho la amable voz de Tiana, casi como si aun estuviera junto a ella
LLoro hasta quedarse dormida
Despertó realmente tarde
Se vistio, peino y maquillo
Desayuno sola
Todos los días había alguna decisión de la boda que tomar
los adornos para las mesas
Las telas para las cortinas
Las alfombras
La música
El vals
Las invitaciones
Los recuerdos
Empezó con blancos calidos y sobrios, intentando que combinara lo mas posible con el ambiente del reino.
Pensaba que el principe intentaba hacerla sentir bienvenida permitiendole tomar todas las desiciones para la boda.
Al cabo de unas semanas entendio que no era asi, que era la unica interesada en todo ese maldito asunto, la corona estaba en quiebra, no era estupida, entendiá que su compromiso estaba marcado con la fortuna de su padre.
Entonces esa maldita boda iba a ser como a ella le diera la maldita gana
Rosa, perlas, brillo, diamantes, música, ¡escandalo¡
-Señorita ¡detengase¡- se apresuro el capitan mientras Loti reprendia duramente a una de las mucamas por elegir el color equivocado para los servilleteros
-diculpe- retrocedio la joven, el pequeño ataque de histeria la había tomado por sorpresa, ella no era asi, ella no regañaba tan cruelmente a la servidumbre, no era mala con ellas, no era injusta, o caprichosa o exigente, debía ser comprensible, porque aquellas personas que habitaban el castillo debían ser como familia, podían llegar a ser amigas.
Amigas que no se molestaban en escribir o visitar o dar señales de vida
-la proxima vez asegurese de elegir el color adecuado- repitio sin mirar a la muchacha, dandose media vuelta hacia el capitan - no tolerare equivocaciones en la ceremonia ¿tiene alguna noticia del principe Navee? deberia estar aqui si pretendemos ensayar el vals antes del gran día-
-Me parece que anoche llegó a dormir al palacio señorita - replico el soldado - aun no ha despertado y pidio que nadie le molestara-
Estaba en el palacio
Nadie pudo hacer que se detuviera en su camino a los aposentos del principe, no se detuvo a reflexionar, tomo la perilla entre sus manos y entro como un huracan, sin atender a las incesantes replicas del estupido jefe de la guardia.
No sabía que esperar, pero su corazón acelerado rezaba por alguna explicación para su ausencia, cualquier cosa que no fuera la obvia verdad.
El principe estaba dormido en una cama ridiculamente grande , con la tunica mal puesta, con los brazos y piernas desparramados.
Agitó el abanico a su alrededor, espantando el hedor a alcohol
Dio media vuelta y cerro la puerta
-¿que sigue? - le pregunto al jefe de la guardia
-¿disculpe?-
-¿que va despues de ensayar el vals?- exigio molesta, como si fuera culpa del guardia no entender de que hablaba
-las joyas que usara señorita-
-eso ya esta hecho, es lo unico de lo que el principe se ha encargado-
Era cierto, ya contaba mas de 20 pares de aretes en su haber, mas de una dozena de sortijas, demasiadas cadenas, diamantes, ¿si tenia dinero para tantas joyas para que diablos necesitaba el dinero de su padre?
Estaba tan ensimismada que no noto a los concejales andar de camino a la habitación del príncipe, parecían preocupados, intentaban persuadir al más joven de ellos de no tocar a la puerta.
-¡es una burla a la corona¡ ¿se supone que nosotros hagamos su trabajo mientras el sigue malgastando el dinero en bebida y mujeres? ¡al menos cuando esta en palacio debería presentarse en las reuniones¡ -
-¿algun problema caballeros?- Loti agitaba su abanico frente a ellos pretendiendo que no había escuchado sus palabras
-esperaba poder hablar con el principe Navee Señorita Bufond - contesto Jimm, recuperando un poco la compostura, intentando no lucir sorprendido de encontrarse con la joven
-esta dormido, parece que paso una larga noche, cualquier cosa que quieran discutir con el estare encantada de escucharla- cerro su abanico y coloco las manos en la cintura
-nuestros asuntos son con la realeza - agregó uno de los concejales
-bueno- Loti fingio estar pensativa- si tenemos la suerte de que el principe aparezca el día de la boda yo lo seré pronto y tengo el presentimiento de que entonces ustedes y yo pasaremos mucho tiempo juntos, asi que…- rodo los ojos por el techo- tal vez este sería un buen momento para comenzar ¿no creen?-
Los hombres se vieron entre ellos, despues a la chica vestida de rosa chillón, el cabellos rubio, los ojos azul brillante, la piel tan clara, la sonrisa de una niña pequeña.
-Lo discutiremos mas tarde- ordenó el mayor de ellos, un hombre barbado con arrugas en la frente -con su permiso señorita, nos retiramos-
Jimm no se fue, se quedo mirandola aun con el enojo atravezado en el cuerpo
-Lo lamento- dijo lo suficientemente alto como para que ella lo escuchara, casi igritando
-no tienes por que querido- contesto encogiendose de hombros - no es como si no supiera lo que mi prometido hace fuera de estas murallas - comenzó a andar de regreso al salón, seguramente aun habria mucho que organizar.
-aun asi lamento si la hice sentir mal, y en general su situacion, tengo la impresión de que la tenemos prisioneraa-
La sonrisa de un joven
Loti miro detras suyo
-¿no se supone que deberías volver con ellos?-
-tal vez… pero he estado tanto tiempo encerrado con esos ancianos que me estan saliendo arrugas- su risa era contagiosa - y hace mucho que no me fugo de ningun sitio- coloco las manos en los bolsillos meneandose ligeramente, sin lugar a dudas habia algo casi infantil en el ¿Hay algo en que pueda ayudarla?-
La chica lo pensó un momento
-Pues…- giro hacia el salón donde estaban los servilleteros del color equivocado - se supone que hoy tendriamos que practicar el vals, pero mi prometido esta ligeramente indispuesto, sería bueno que alguno de los dos aprendiera a no tropezarce con sus propios pies-
-soy un excenlente bailarin- exclamó el con una mano al aire, ganandose una sonrisa de la joven
Loti amaba bailar, lo amaba demasiado, ¿porque lo había olvidado? La musica, las luces, el movimiento
-De verdad no creo que necesite practicar señorita- dijo el joven despues de unas cuantas vueltas
-No, no en lo absoluto- replico con entusiasmo- pero debo hacer lo que esta en la agenda y hoy es practicar el vals, ademas…- su tono cambio, algo un poco mas honesto- bailar me recuerda a casa, papi solia bailar conmigo todo el tiempo-
-¿extraña a su padre?-
-muchisimo, ¡todo el tiempo¡- noto que el semblante del muchacho se oscurecia - le he escrito a diario desde que llegue aqui, a veces me escribe de vuelta, vendra para la boda -
-¿porque no viene antes?-
-¡no quiero preocuparlo con todo mi drama¡ Papi tiene suficientes cosas que hacer, y seguramente espera que yo sea feliz -
-Me parece que desperdicia su situacion, si tiene un padre que se preocupa por usted deberia aprovecharlo-
-¿que clase de padre no se preocuparia por su pequeña hija? -
hay padres que no se preocupan por sus hijos- contesto con rapidez- el mío por ejemplo-
Loti lo miro confundida, ligeramente incomoda, no era el tipo de cosas que se dijeran al aire, estaba a punto de replicar cuando un ruido ensordesedor la asusto.
Parecian sirenas, repentinamente los guardias entraron a la habitación
-¿que sucede? - grito espantada, las manos gentiles de Jimm la sujetaron con fuerza pendiente del inminente peligro
-han llegado extraños al palacio- informo el capitan - probablemente invasores, vienen - dudo un poco, para Loti que había convivido con el insipido capitan durante meses era extraño verlo con una expresion diferente, podía notar el terror en sus ojos - vienen montados en bestias majestad-
Majestad
Sin lugar a dudas ese pobre hombre era presa del panico, se aseguro Loti en su cabeza, de otra forma no se referiría a ella de esa forma.
-dicen que quieren ver al principe, que tienen asuntos de guerra que tratar-
-en seguida bajo- respondió la chica con seguridad
-¡señorita Bufond¡- la detuvo su pareja de baile - no estamos seguros de que…-
-entonces ire a asegurarme- sonrio ella - no me mires asi muchacho - se acomodo el vestido con esa actitud chispeante- ¡nadie va atacar a esta bella dama¡-
Corrio meneandose escaleras abajo, estaba llena de adrenalina, visitantes… ¡visitantes¡ por fin algo nuevo, algo emocionante en todo ese horrible tedio.
El capitan estaba exagerando: no venian montados en bestias, sus carruajes eran tirados por monstruos de nieve. Habia una diferencia distancial entre ambos conceptos, aquellos carruajes parecian sacados de un cuento de hadas.
Habia escuchado historias de la reina de las nieves, pero verla en persona era completamente diferente, era una mujer hermosa y radiante, parecia un hada.
Las demas princesas eran igual de hermosas, no parecian una amenaza.
Balbuceaban cosas sobre buscar a una reina desaparecida, pero no pudo prestarles atención, detras de ellas habia un hombre alto y rubio intentando que una chica bajara del carruaje, pero la mujer se resistia y refunfuñaba, reconoció la fuerza en su caracter, su menuda figura le era familiar, la había tenido detras suyo practicamente toda la vida.
Aquella voz familiar le reclamaba al hombre haberla llebado alli sin su consentimiento, parecia que el chico no entendia la razón de su enfado.
Loti se apresuro hasta el quitandolo de un empujon, esperando que su soledad no le estuviera jugando una mala broma, se asomo al carruaje con la sonrisa de una niña pequeña.
Tiana se veia diferente, vestia una elegante falda con flores y bordados, no le favorecia el color, pero seguia con el cabello negro amarrado en un chongo como lo había usado desde que eran niñas.
Se dijo una y otra vez que cuando volviera a ver a Tiana la regañaria por ignorarla, por negarse a acompañarla, por no contestar sus cartas, por no dignarse en ir a visitarla.
Pero no podía y no quería intentarlo
Lagrimas de alegria la inundaron y comenzó a abrazarla y a atacarla con preguntas, con risas, con detalles, con historias.
Tiana se quedo callada escuchando, impactada por el reencuentro repentino, horrorizada del rostro de su amiga, estaba demasiado flaca, Loti solia tener un rostro redondeado y coqueto, ahora tenia las ojeras marcadas, podía ver los huesos en sus pomulos.
Por mucho maquillaje que se pusiera ella podía ver la huella de sus lágrimas
En su mente Loti y Navee eran felices en Maldovia, una de las pocas cosas que le permitian dormir por las noches era pensar que eran felices, que ambos tenian lo que deseaban.
-Loti… loti espera¡- exclamo la camarera - loti ¿que te paso? - dijo sosteniendo sus manos - estas… estas…-
-¡radiante lo se¡ - respondio ella -ahora, ¿que pasa contigo y tus amigas he? ¿quieren entrar al palacio?-
-si - titubeo ella- la reina Elinor esta perdida y creemos que quizas pueda estar aqui, en Maldovia-
-¡no se diga mas¡- Loti salto fuera del carruaje - ¡habran las puertas¡-
-¡señorita Bufond¡- exclamo el guardia - no sabes nada de estas personas y usted no tiene la autorización para…
-¿quien hizo estas cosas?- lo interrumpióo Loti con voz chillona, acariciando la cabeza de los caballos de nieve
-yo- se adelanto Elsa -Reina Elsa de Arendelle- se inclinó sujetandose el vestido
-¿puedo pedirle un favor majestad?- Loti le hablaba como si la conociera de toda la vida y Elsa solo asintio con la cabeza - puede ordenarle a sus hermosos corceles que se coman la cabeza de mi capitan, a estado de un insolente todo el día que para que le cuento-
El soldado se sorprendio al igual que los demas
-yo no…- comenzo Elsa pero el soldado replico ligeramente asustado
-usted no tiene la autoridad para ordenar tal cosa, el principe Navee..-
Una risa amarga salio de la chica
-¿el principe Navee? - dijo con desdeño - ¿cree que al principe Navee le interese su fortuna capitan,? creo que todos aqui sabemos lo que le importa y no le importa al principe-
El hombre trago saliva y apreto los labios molesto
-¿El principe le ha dado alguna orden capitan?-
-que la cuidara, que la obedeciera y que evitara que saliera del… -
-¡exacto¡- exclamo la chica mientras golpeaba con su abanico la cara del guardia enfatizando cada silaba - ahora que quedo claro que el principe Navee me ha dejado a cargo y que aparentemente tendras que acostumbrarte a ello, ¿que te parece si abres las puertas de MI palacio y dejas entrar a estas encantadoras personas? - una radiante sonrisa aparecio en el rostro de Loti cuando el guardia se hizo a un lado - ahora ¡tu cariño¡ - le grito al guardia que vigilaba la torre - ¿te importaria abrir las puertas por favor? - tomo la mano de Tiana y la saco del carruaje - ¡que entren tus amigas Tiana querida¡ ¡tenemos como un millon de cosas de las que ponernos al corriente¡- pavoneandose con la chica del brazo entro de nuevo al ostentoso palacio.
Corta historia/larga historia: Tenia como una especie de bloqueo de escritor, se cual es el final de todo esto pero no podía avanzar, fue un trabajo gigantesco de mi parte arrancar al grupo de Agrava y moverlos hacia Maldovia, pero lo consegui.
Este capitulo parece relleno por que lo es en cierto modo, pero necesitaba un respiro para poder continuar, en lugar de Loti encerrada la trancision la llevaban el grupo completo viajando en carruaje y sintiendose incomodos porque Hans viajaba con ellos pero no funcionaba, trate de escribirlo pero no reunia mas de 250 palabras y era aburridisimo.
Para dar fe al horrible trabajo de edicion de mi parte les revelare lo siguiente, porque teniendo testigos sera la unica forma en que me tome en serio mis propios lineamientos y deje de añadir situaciones/personajes/ romances salidos de la nada a mi guion original:
Esto se termina en 5 capitulos
CINCO, cada uno desde el punto de vista de un protagonista en el siguiente orden:
Merida
Hans
Anna
Elinor
Elsa
Probablemente Elsa- Elinor puedan variar pero es todo, no pasa de alli.
En cuanto al capitulo relleno de Loti puedo decir que lo disfrute mucho pero cargo con el una culpa horrible de saltarme el plot central y solo usarla para dar un salto de posicion. Tendra un hermoso romance y final feliz del que jamas sabremos nada, pero sera daño colateral cuando la historia de Tiana se resuelva.
Lo lamento si esto aleja a algunos lectores pero me estaba estresando demasiado este capitulo y el proposito primario de este fanfic no es mi estres.
