Habia tres semanas de distancia entre Agrabah y Maldovia
Tres semanas encerrada en un carruaje, ¿en que mundo viajar en carruaje era mas comodo que andar a caballo? De menos cuando viajaba en Angus tenia el viento en su rostro, podía ver el camino, no estaba ciega y entumida entre un montón de cojines.
Merida definitivamente odiaba los carruajes.
Y por supuesto que la compañía sólo empeora su humor
¿Quieres hacer el favor de estarte quieta? - dijo la incesante voz del príncipe Hans
¿quieres hacer el favor de cerrar la maldita boca?- le respondió con una mueca de fastidio.
Por supuesto que Elsa había querido compartir carruaje con su hermana, y por supuesto que ella era la única dispuesta a viajar con el príncipe de Las Islas del Sur, además de que le había prometido protección, solo que hasta ese momento no había caído en cuenta de que protección también significaba compañía.
Hans estaba sentado frente a ella en el ostentoso carruaje y a diferencia de la princesa que se meneaba incomoda cada vez que el vehiculo saltaba, él parecía bastante satisfecho de sí mismo, sostenía un libro en sus manos y de vez en cuando volteaba a la ventana con una mueca de desagrado.
No lo culpaba por evitar mirar a aquellas horripilantes criaturas que tiraban del vehículo, ella tampoco estaba del todo segura de como sentirse sobre las extrañas cosas que había conjurado Elsa (por mucho que lo pensara "caballos" no era un buen término para esas bestias). La mirada de aquellas criaturas la inquietaba, sus ojos oscuros, gigantescos monstruos de hielo, obedientes a su reina, no… no quería verlos mas de cerca, esas cosas eran dignas de una pesadilla, le agradaba que el frío le diera una excusa para estar temblando, no podía evitar recordar la ultima vez que vio unos ojos como esos: negros, magicos, moustruosos, llenos de ira… fauces hambrientas a mitad del bosque.
No tenia miedo, no tenía porque tener miedo
Esas cosas habían salido de Elsa, de la mujer que amaba, y no le temía a Elsa… entonces no tenía porque temerle a sus criaturas.
Pero que no les tuviera miedo no significaba que tuvieran que agradarle.
Esos mounstrous son repugnantes- susurro Hans mirando por la ventana
¿asustado?- se burló Merida recostada sobre si misma, intentando mostrarse relajada
no mas que tu- ella le hizo una mueca de desagrado y le enseño la lengua -¿ tienes cinco años o que? -
-no tengo miedo, ese eres tu, reconozco tu rostro de terror- Merida seguia burlandose de él, de alguna forma debia hacer soportable su prescencia - es la misma cara que tenías cuando Kristoff empezó a golpearte-
confundes miedo con precaución,o sorpresa - Hans torcia los labios, arrepentido de haber empezado la conversación - en todo caso no es a esas bestias a quien deberias temer-
si claro- continuo la princesa- no te sientas mal, Kristoff es un tipo rudo, un delgaducho como tu no tenía oportunidad-
y supongo que tu podrías contra el- añadio en tono de burla
Se dedica a cortar hielo- suspiro la princesa
eso ya lo se- replico Hans molesto
me refiero a que pasa todo el día cargando enormes bloques de hielo en su espalda, probablemente tenga algunas heridas , y podemos suponer que debido a que es huerfano empezó de muy chico… sin nadie de verdad que le enseñara, me apostaria la mano derecha a que se lastimo un par de veces las rodillas cargando mas de lo que soportaba, al ser tan grande y estar acostumbrado a moverse en el hielo no es muy rápido y tiende a ser demasiado precavido cuando se mueve, su balance mejora cuando ataca con armas pesadas… a si que.. si tuviera que pelear contra el lo ideal sería patear rodillas, desbalancear , desarmar, correr, golpear espalda, alejarme y disparar con el arco, probablemente a la traquea o a los ojos... Eso lo dejaria bastante indefenso-
Parecia que Hans quería decir algo, pero solo sonrio
Bastante impresionante para una princesa-
mido poco mas metro y medio, TODOS mis oponentes son mas grandes que yo, no puedo darme el lujo de perder siempre, a diferencia de ti- agrego con sarcasmo tomando sus flechas para afilarlas - pero eso me recuerda ¿tu hermano tendra alguna lesión que debiera conocer? -
no que yo recuerde- respondio el principe a secas
¿a que se dedica?-
es un principe-
no es eso lo que te pregunte.. ¿ que hace? entiendo que Albert era contador, Francis tenia experiencia despilfarrando dinero y aparentemente tu vives de engañar princesa ¿Que hace Michael?-
es general - estaba claro que Hans odiaba hablar de sus hermanos- tiene una carrera militar prominente-
soldado- repitio Merida para si misma- ¿alguna herida de guerra? ¿algun desgarre? ¿huesos rotos?-
es un buen soldado- siguio Hans con los brazos cruzados
Lo miro de mala forma mientras chascaba la langua, a la princesa le estaba fastidiando la actitud del principe
una vez- señalo sonriendo de manera diferente a la que la habia hecho todo el trayecto- cuando eramos niños resbalo del caballo, se fracturo el hombro, sano rapido pero estoy seguro de que aun debe molestarlo-
debío haber sido una caida horrible- Mérida recordo cuando le disparo a Michael, la flecha habia dado en su hombro y el apenas si habia reaccionado, probablemnte la herida lo habia dejado insensible
no tanto- Hans volvio a reir, estaba ciertamente divertido- Francis y yo pudimos cera en las herradura, era un paseo de exibición, cayo de cara a la multitud-
¿y por eso se rompio el hombro?-
no- siguio riendo- fueron los azotes de mi padre lo que lo lastimaron-
Mérida no sabía que le causaba mas repulsion, si el padre que azotaba a su hijo por una caida o el hermano que lo disfrutaba, pero un detalle llamo su atención
asi que… ¿tu y Francis eran cercanos?-
Hans no respondió, en su lugar regreso la mirada a su libro, Merida lo observo un rato, intentando encontrar algo de remordimiento, el mas pequeño destello de pesar por la perdida de su hermano, pero no encontro nada.
¿Michael en verdad ira a Maldovia?- continuo ante la falta de cooperacion del principe
sus fuerzas se estan movilizando- susurro Hans- sabe que Elsa se esta moviendo, quiere eliminarla antes de que todo Arendelle se entere de que esta viva, arreglar los matrimonios y eso-
Mérida bufó con indignación y Hans rio cruzando los brazos
¿tienes nervios prenupciales princesa? -
callate- le aspetó molesta - mi compromiso con Michael es una farsa, tan pronto como hable con mi madre estara desecho -
no seas tan dura con Elinor, tu mano a cambio de su vida, no fue un mal trato-
Esta vez fue Merida quien se esforzo por guardar silencio, pero no le duro mas que unos pocos minutos.
¿crees que a tus padres les importe todo esto de matar a tus hermanos? -
no lo se- le parecio que esta vez habia un poco de tristeza en su rostro -no los conozco lo suficiente para decirlo-
Paso un rato y el carruaje siguio moviendose, las dunas del desierto poco a poco se fueron transformando en árboles y palmeras, afortunadamente las bestias de hielo espantaban a los insectos.
Merida no podía soportar el encierro
¿Que haria mamá? era una pregunta que se hacia a menudo, Elinor se mantendría en silencio, o tal vez intentaria seguir dialogando con el, tratando de obtener alguna información util.
¿y porque hasta ahora?- dijo con descuido, aun afilando sus flechas, Hans levantó una ceja sin entender su pregunta - ¿porque hasta ahora decides que matar a tus hermanos es la mejor opcion? digo, es obvio que no estas apegado a ellos, ¿porque no.. digo..? ¿no hubiera sido mas facil poner veneno en sus platos un sabado por la mañana? -
El principe rio un poco, cerro su libro y lo coloco a un lado
¿que ganaria con eso?- le respondio con condescendencia, como si le estuviera hablando a una niña de tres años, Merida rechino los dientes.
serías rey- exclamo con obviedad- todo esto es porque quieres ser rey ¿o no?-
no duraria mucho- volvio a reir- si llegara al trono asesinando a mis hermanos la gente no lo toleraria, tendría que lidiar con sublevaciones y disconformidad, un rey debe ser aclamado por su gente, un rey que tiene que discutir su puesto no lo es en realidad-
Merida se mostro sorprendida, aunque no lo pareciera estaba prestando atencion a las palabras del principe
tu no quieres ser rey- dijo muy lentamente y Hans la miro como si no entendiera sus palabras- lo que tu quieres es que te amen-
El aire de por si frio le calo la piel, el no respondio, al contrario fingio que no la estaba escuchando,
¡por los dioses¡- exclamo la chica, haciendo aun mas dificil para el ignorarla- es por eso que no dejas en paz a Anna… - continuo en un susurro, apenada de sus propias palabras - por que ella te amaba… porque es la unica que te ha amado -
Hans no dijo nada, siguió viendo a la ventana, aun prestando toda su atención a los ojos sin vida de aquella criaturas
pero no va a funcionar - siguió la princesa, incapaz de guardar silencio- ¿no crees que toda esa gente desconfie de ti cuando seas el único de los príncipes al que no ma..- se detuvo y respiro lentamente, la verdad estaba allí, se sintió estúpida de no haberlo notado antes - no lo van a sospechar- hablaba para si misma porque vas a matarme.
Dejo la ventana y la miro, y le sonrió con ese gesto torcido, con esos ojos oscuros, con esa mueca maligna que sin duda era su verdadero rostro.
Mérida contuvo la respiración, Hans tenía razón: no era a las criaturas de hielo a quienes debía temer
No fue difícil entrar a Maldovia, aparentemente la camarera que las acompañaba era amiga de toda la vida de la nueva princesa, un inesperado golpe de suerte.
Un hermoso palacio con torres de marfil pulido, cerca del mar, rodeado por selva. La vegetación era exuberante, la humedad sofocante, el calor apenas torelable. Mérida se decepciono, a pesar de estar tan cerca de la costa el ruido de la selva les impedía escuchar el oleaje.
Para aun mas fastidio de la princesa de Escocia salir del castillo no seria tan fácil como entrar en el.
Dos puestas de sol antes de poder hablar propiamente con el concejo.
Y El concejo no era nada mas que una bandada de Buitres intentando apoderarse de la corona.
-Debe entender nuestra preocupación Majestad- hablaba el mas viejo de ellos- las islas del sur amenazan nuestro reino con una invasión y ustedes viajan con el mas joven de sus príncipes-
-y ya les dijimos que lo encierren si quieren hacerlo- replico Anna con exasperación
Mérida se levanto de la silla, ignorando la sonrisa de Hans sentado junto a ella.
-no- exclamo sin alterarse demasiado- el principe Hans no esta aliado con sus hermanos-
-¡o por favor¡- murmuro Anna cruzandose de brazos, Elsa miro a su hermana intentando que no perdiera los estribos, la reina habia permanecido en silencio casi toda la reunion y Merida hacia un esfuerzo gigantesco por no mirarla.
-El principe Hans nos proporciono la informacion suficiente para que este reino estuviera alerta del ataque, lideró refuerzos para la ocupación de Agrabah y ayudo a desalojar el castillo de Arendelle antes de su incendio, creo que hablo correctamente cuando digo que nadie esta mas interesado en que las fuerzas del principe Michael sean detenidas que el principe Hans-
-¿y por que no habla por el mismo?- argumento otro de los concejales, uno inesperadamente mas joven que el resto
Rapunzel y Eugene negaron con la cabeza en señal de desaprobación
-El principe Hans es un exconvicto de Arendelle, su palabra no tiene demasiada credibilidad es por eso…-
-que utiliza la suya- terminó el muchacho
Merida evito la mirada de reproche de Kristoff. El y Tiana como plebeyos que eran estaban sentados hasta el forndo de la habitacion, como parte de la poca audiencia, solo capacez de escuchar pero no de interrumpir la conversación.
-exacto - concluyó Mérida a regañadientes- le aseguro que nuestras intenciones en su tierra son pacificas, la unica razón por la que estamos aqui es que mi madre, la reina Elinor, esta perdida y tengo razones para pensar que se encuentra aqui en Maldovia -
-¿su unica razón?- la dulzona voz de Loti consiguio sacarla aun mas de quicio, ¿que estaba haciendo esa chica en la sala de juntas? no parecia tener una idea del protocolo o los lineamientos o la mas minima etiqueta para una situacion de ese tipo, parecia una niñita mimada, pretenciosa, ansiosa de salir de un compromiso en el que no era feliz, inconciente de las responsabilidades, demandas y necesidades que su puesto le exigia.
Mérida retrocedió dos pasos, respiro hondo y se sujeto la cabeza, ¿se estaba preocupando por protocolos? ¿lineamientos? ¿guerra? ¿política? era la voz principal en una discusión y todos parecían estar atentos a sus palabras, estaba jugando con diferentes fuerzas, escondiendo sus motivos e información, no hablar de sus sentimientos, todo con tal de llegar a la mejor solución pacifica.
Se estaba quejando por la infelicidad de una niña en un compromiso arreglado
Ya no tenia que preguntarse que haría su madre, estaba actuando como ella sin necesidad de pensarlo
-¿Algún problema majestad?- el concejal anciano la miro con reproche
-no ninguno- prosiguió ella - le estaba diciendo que… -
El sonido de las puertas los distrajo, con un aire dramático entro un joven a la estancia.
Tenia el paso ligero, con un aire juguetón en los ojos, la piel obscura y la sonrisa de un niño.
-Príncipe Navee - exclamo el mas joven de los concejales - que.. que privilegio tenerlo con nosotros-
El príncipe no respondió, se quedo parado a mitad de la estancia, mirando fijamente hacia la audiencia, con el gesto inconfundible de un corazón roto.
-Navee…- la empalagosa voz de Loti lo saco de su trance - ¡Navee querido que bien que decidieras venir a la reunion¡- lo tomo del brazo y lo sento a la mesa, el joven se movio dando tumbos, parecia confundido, anonadado, como si hubiera visto un fantasma.
Merida se estaba preguntando que demonios estaba pasando cuando Tiana se levanto de entre la audiencia y salio de la habitación, el príncipe la siguió con la mirada intentando decir algo.
Rapunzel y Anna se vieron la una a la otra con gesto de preocupacion e hicieron el intento por levantarse
-¿A donde van?- La princesa de Escocia las vio con absoluta incredulidad
-ham.. - Anna empezo a balbucear nerviosa mientras el resto la miraba- tenemos que.. tenemos que..- volteo hacia Rapunzel pidiendo ayuda
-Tenemos que atender esto- las reprendio Merida con autoridad, ¿que el mundo se habia vuelto loco? ¿por que era la unica que entendia lo que era importante? ¡esas niñas estaban mas preocupadas por un monton de extraños que por… ahi estaba otra vez.. el tono aprehensivo de la reina Elinor.
Merida maldijo en voz baja, le dolia la cabeza, necesitaba un respiro, un momento de paz y..
-en realidad creo que sería buen momento para tomar un receso- La princesa por poco y no fue capaz de escuchar las palabras del concejal
-¡no¡- exclamo con ira - ¡no hay tiempo para un receso¡-
-princesa por favor- la suave voz de Elsa - se ve agitada, lo mejor es que se tome las cosas con calma-
Elsa estaba intentando calmarla, ahora sabia que de verdad estaba exaltada, tal vez si el descanso incluia una siesta entre sus brazos podría dejar de negarse.
-muy bien entonces- se levanto el príncipe de Maldovia - creo que mi presencia no es oportuna- sonrió encantadoramente y se levanto con premura de la silla
Loti parecia tener miles de palabras atravezadas pero era incapaz de articular alguna, tenia la mirada confusa y la mano sobre su pecho, herida por la indiferencia. El príncipe apenas si alcanzo a mirarla al salir del recinto.
-¡pero que maldito montón de…-
-¡jimm¡- le grito el concejal anciano antes de que el joven pudiera continuar
-su comportamiento es vergonzoso- susurro mientras recogía los papeles de la mesa - no tendríamos porque permitirle a ese ingrato que…-
-¡Es su príncipe¡- interrumpió Loti para sorpresa del muchacho- y tu futuro rey, deberías mostrar un poco mas de respeto-
Se quedo helado y la habitación entera pareció empequeñecerse
¿algo de todo ese drama le ayudaría a encontrar a su madre? ¿los dioses la odiaban tanto que la habían mandado a negociar con niñitas lloronas y líos románticos?
-Perdóneme señorita Bufond- se disculpo el muchacho - no quise ofenderle-
Mérida pudo notar el pequeño dilema en su voz, el leve sonrojo en la joven, se recostó sobre su silla con cansancio
-¿vamos a terminar esto en algún momento o hay algún otro romance en esta sala que necesite resolverse?-
-¡Merida¡- la regañaron multiples voces pero ella renegó con indignación sin intención de disculparse y siguió renegando el resto del día, de los días que siguieron... ¡como odiaba todo ese maldito drama¡
Como si no tuviera suficiente con el suyo propio
-intenta calmarte un poco- dijo Elsa cansada, recostada sobre la cama- usualmente soy yo la que da vueltas por el cuarto-
Mérida gruño molesta, desesperada, ya habian pasado tres días desde que llegaron a Moldavia y aun no conseguía siquiera salir del castillo
-¡estoy cansada de todo esto¡- grito mientras buscaba su espada
-cuidado con los muebles - le advirtió la reina
-¡nunca debimos llegar a este castillo¡ -dijo mientras desquitaba su frustración contra una pequeña mesita de madera en la esquina de la habitación- tendriamos que haber acampado a las afueras¡ tendría que haber obligado a ese estupido principe a decirme la localización exacta de mi madre¡-
-aun puedes hacerlo- exclamo Elsa pasando por alto su pequeño berrinche- ¿tienes a tus chicos vigilandolo no?-
-vigilandolo...- suspiro la pelirroja - protegiéndolo, un poco de ambas cosas..¡no me mires asi¡- le reprocho Mérida
-no te estoy mirando de ninguna forma- mintió
-tuve que prometerle seguridad a cambio de información, no tuve otra opción-
Elsa la miro de reojo molesta
-creí que matabas a sus hermanos a cambio de información- Esta vez fue Mérida quien la miro de mala manera
-no, lo de sus hermanos es a cambio de que no la lastime- tiro su espada a un lado y se sentó en el borde de la cama, de espaldas a Elsa- ¿como es que tu estas tan calmada?-
-guardo mi ira- contesto serena - Michael arribara pronto a estas costas, lo que significa que sus fuerzas en Arendelle se han debilitado, si lo derrotamos aqui - suspiro con una sonrisa- podremos regresar a casa-
-¿Alguna vez has matado a alguien?- preguntó sin estar del todo segura
-No- Elsa dudo un poco, sorprendida por la repentina pregunta- si… no lo se-
-¿que clase de respuesta es esa?- rió un poco la princesa, dejándose caer sobre la cama, descansando su cabeza sobre los pies de la reina
-bueno, no estoy segura.. ¿porque lo preguntas?- Elsa comenzó a jugar con su cabello, apartando sus rebeldes rizos de su frente
-respondeme- rogó ella disfrutando de su compañía
-No que yo sepa, pero a lo que entiendo mi invierno afecto a mucha gente, muchos pueblos sufriran hambre, tal vez algunos mueran-
-No es lo que pregunte-
-una vez...- su voz se quebró ligeramente - una vez creí... creí que había.. que Anna.. que yo había- Mérida se estremeció ante la escarcha que se formaba alrededor de la reina
-pero no lo hiciste- dijo tomando su mano - no lo hiciste- beso sus dedos intentando que se calmara
- tienes razon - suspiro de nuevo- No Mérida, no creo jamas haber matado a alguien-
-Lo supuse- beso su mejilla y la escucho reir- mi hermosa reina-
-¿te sientes mejor?- la pelirroja asintió con la cabeza - bien, debes dejar de aterrorizar a los miembros del concejo-
-¡son un monton de parasitos¡- se quejo regresando un poco a su antiguo humor - todo lo que quieren es apoderarse de la corona, y ese estupido principe Navee se las pone muy facil-
-¿la corona? - Elsa rió entre dientes- me parece que el joven Jimm quiere robarle algo mas que la corona al príncipe-
-¡o por favor¡- volvio a quejarse Merida, levantando los brazos
-Esta mañana lo encontre consolando a la pobre señorita Bufond envuelta en llanto-
-no quiero detalles ¡- siguió la princesa-¡ tu hermana y Rapunzel están lo suficientemente metidas en todo el asunto y parecen creer que a todo el mundo nos interesan los líos romanticos de la corte¡-
-¿Creas suficientes líos romanticos por ti misma como para necesitar otros?- Merida le torció la boca pero Elsa siguio riendo - ¿estabas demasiado aburrida en tu cuarto? ¿no te cansas de visitarme por las noches?-
-parece que es la única forma en que consigo que me hables... ¿me ignoras en publico por alguna razon en especial o es solo para volverme loca?-
-supongo que aun te castigo un poco por tu pequeña actuación al salir de Agrabah- La reina se acomodo el cabello, agrandando la distancia entre sus cuerpos
-¿disculpa?-
Elsa no respondió, levanto la cabeza y entorno los ojos
-no.. no tengo ideas de lo que hablas, mis disculpas fueron sinceras-
Ligeramente molesta Elsa se levanto de la cama
-te conozco, tu odias disculparte, puede que tu estuvieras hablando pero se reconocía la voz de las islas del sur murmurando a tu oido- el aire sacudio su cabello dandole enfasis a su enojo
Merida parecía avergonzada, se levanto deprisa de la cama y volvio a tomar su mano.
Fueron interrumpidas por el sonido de la puerta, ambas se miraron nerviosas cuando volvieron a tocar
-¿quien?- exclamo Elsa en voz alta
-Soy yo¡- la pequeña voz de Anna tintineo del otro lado de la puerta, Elsa se aproximo a la puerta antes de que su hermana pudiera abrirla
-¿sucede algo?- dijo abriendo la puerta solo un poco
-no puedo dormir, ¿puedo quedarme contigo?- los ojos suplicantes de su hermanita, una de las pocas cosas a las que Elsa no podía negarse
-¿que? ham.. si solo.. - miro hacia dentro del cuarto, Merida la veía lanzado chispas por los ojos- dejame organizar un poco aqui, tengo un poco desordenado-
Anna río incredula
-¿que tanto desorden puedes tener?- pero Elsa casi no la escucho mientras cerraba la puerta
-Tienes que irte- susurro hacia Merida
-¿Cuando le vas a decir a Anna? ¡Esto es ridiculo¡- contesto igual en voz baja
-en algun momento- el hielo empezaba a formarse alrededor de la reina - pero no ahora
-¡no es estupida¡ ¡se va ha dar cuenta¡- exclamo indignada
Nieve caía del techo
-¿puedes marcharte por favor?- Merida se dirigio hacia la puerta pero Elsa la detuvo
-tienes que estar jugando- dijo muy lentamente mientras su compañera señalaba a la ventana
-no lo hagas mas difícil- Elsa la miraba nerviosa, con los labios fuertemente apretados
-¿Esta todo bien Elsa?- la voz de Anna desencadeno una pequeña ventisca en el cuarto - la puerta empieza a tener escarcha-
-si, estoy bien- continuo Elsa intentando relajarse
-¿porque viene a molestarte? ¡el cuarto de Kristoff esta a dos pasos del suyo¡- se quejaba Mérida mientras recogía sus cosas del piso
-¿dijiste algo?- pregunto Anna
-¡no¡ ¡nada¡- Los intentos de Elsa por calmarse no daban resultado - solo... - Merida le hacia caras mientras se acomodaba la espada en el cinturon- solo... me preguntaba si Kristoff no te ayudaba a dormir mejor -
Se escucho una pequeña risa desde el otro lado de la puerta
-¡no seas tonta¡ es muy tarde¡ ¡no iria a molestar a Kristoff a estas horas¡y.. ademas.. no se si..- A pesar de no estarla viendo ambas sabian que Anna estaba avergonzada, casi podían distinguir el rubor rosado en sus mejillas
-vete- apresuro a Merida una ultima vez mientras esta se escabullia por la ventana, se quedo sujeta en el aire mientras aun escuchaba a las hermanas dialogar
-¿te estoy molestando?- la voz de Anna era tan sincera que casi sintio culpa de molestarse con Elsa, pero luego recordo que la había hecho salir por la ventana
-no, no, por supuesto que no - Elsa era una persona completamente diferente cuando hablaba con su hermanita, parecia incapaz de herir a alguien
-¿puedo quedarme contigo?-
- si claro-
-¿Mérida estuvo aqui?-
La princesa de Escocia casi pierde el equlibrio , por un momento se propuso regresar y divertirse un rato pero..
-¿porque lo dices? - pudo sentir el viento helado creado por Elsa
-Esa mesa destruida tiene su nombre escrito- la risa de Anna era contagiosa y Mérida se pregunto que respondería Elsa cuando algo llamó su atención, del otro lado del castillo alguien mas salia de otra ventana.
¡Era una tonta¡ habia puesto gente a vigilar la puerta de Hans pero jamas se le ocurrio cerrar sus ventanas, la conversación de las hermanas rápidamente perdió prioridad.
Una figura misteriosa bajo de los barrotes y se dejo caer sobre el patio trasero del castillo, Merida no alcanzaba a divisar su identidad, seguramente era el contacto que el príncipe tenia en Maldovia.
Bajo de la ventana y se preparo a seguirlo, guardo la respiración un momento
¿Que haria mamá? Elinor no tomaria una arriesgada persecusion por si misma, pero para ser justos dudaba mucho que su madre alguna vez se encontrara colgada de una ventana escapando de la habitación de algun amante, y dudaba mucho que su madre tuviera su habilidad con la espada a si que se acomodó entre los arbustos y siguio al extraño.
La noche era oscura y la vegetación exuberante, no podía ver su rostro pero notaba su paso seguro, tenia suelas de metal y era lo suficientemente alto para asumir que era un hombre, entro al castillo, Merida se apresuro para alcanzarlo pero al dar la vuelta se encontró en el pasillo vacío.
-¡maldita sea¡- grito con ira
-¿algún problema señorita? - salto al escuchar la voz de Jimm, volteó hacia arriba y divisó al joven concejal bajando por las escales
-no- se apresuro ella- ninguno concejal, solo.. daba un paseo por el palacio-lo miró con recelo ¿sería el la persona que vio reunirse con Hans?-¿usted que hace tan tarde por los pasillos?-
-Atendiendo asuntos oficiales princesa, no lo parece pero hay muchos cosas pendientes desde que el rey murio- -
Mérida lo miro con atención, era un personaje extraño en el castillo, inconfundiblemente mas joven que el resto de los concejales, tendría minimo unas 30 años menos que la mayoría de sus compañeros, vestía el traje de la marina, portaba su espada, cabello largo, pasos apresurados.
-¿Es usted miembro de la flota real?- tenia razones para cuestionarlo, esperaba que el no lo viera como una amenaza
-¡almirante Jimm Hawkins a su servicio¡ , estuve varios años en alta mar resolviendo algunos problemas de la corona con la piratería- parecía bastante satisfecho de si mismo, se balanceo con sus pies esperando que la princesa notara las medallas en su uniforme
-¿y que lo llevo a unirse al concejo del rey?- intentaba mantenerse serena, que no notara su ansiedad- estoy segura de que pasar el día rebanando piratas es mas emocionante que pasarla discutiendo con un monton de ancianos-
El muchacho sonrió y a la princesa le pareció que no había malicia en el
-hay mas de una forma de servir a nuestro reino y, no lo se, supongo que me hacia falta un descanso, no espere que el trabajo de escritorio fueran tan...-
-aburrido? -
-lento- corrigio Jimm - estas personas parecen mas interesadas en contar el dinero de la corona que en ayudar a las personas, me parece ridiculo por ejemplo que no la dejen salir a buscar a su madre-
Esta vez la princesa no pudo ocultar su entusiasmo
-¿usted estaría de acuerdo en abrir las puertas de palacio para mi?-
Jimm volvio a reir un poco nervioso
-hay muchos asuntos pendientes para nosotros, su estancia aqui es uno de ellos, no voy a mentirle, varios de mis compañeros se sienten amenazados por su prescencia-
-¡no me habia dado cuenta¡- exclamo con sarcasmo
-lo supongo, no creo que le permitan salir antes de que los barcos de las islas ataquen nuestras costas- su tono se estaba tornando extraño, hablaba muy rápido- pero no se preocupe, no es el unico asunto pendiente que mis compañeros han decidido ignorar-
Merida lo miró curiosa, era extraño que de pronto tuviera tanto que decir, el joven espero que ella respondiera resultando en un silencio incomodo
-desde hace algunos meses- continuo ante la mirada suspicas de la pelirroja- hemos detectado Mercenarios ocultos en la jungla- dio unos pasos a su alrededor - son diferentes a otros grupos, no parece que tengan intención de contrabandear porque no se han puesto en contacto con los mercaderes del pueblo, parecen mas preocupados por ocultarse, como si estuvieran escondiendo algo o... -
-a alguien- completo ella, su madre, Elinor seguramente estaría allí, se alejo de Jimm sin darle la espalda.
El muchacho le tendió la mano, en ella habia un pergamino enrollado, Mérida lo tomó y observo con detenimiento: era un mapa
-Lo necesitara- exclamó con una sonrisa, como si le estuviera haciendo un favor
Tal vez era un genuino gesto desinteresado, tal vez era una trampa.
¿Que haría mamá? se pregunto Mérida; Elinor probablemente aceptaría el obsequio y la información, se daría media vuelta y buscaría otra fuente que le comprobara que el joven almirante Jimm Hawkins era confiable. Si, eso sonaba prudente.
Desenfundo su espada y lo apunto con ella
-¿que estas planeando?- dijo con severidad, sin apartarle la vista
El muchacho sostuvo las manos en alto sorprendido por su reacción
-trato de ayudarla-
-¿por qué?- demando acercandole el filo de su espada, el concejal retrocedió unos pasos, encontrandose con la pared -¡responde¡ ¿Estas aliado con el príncipe Hans?-
-Usted esta aliada con el príncipe Hans- respondió con decisión- yo no, yo solo intento hacer lo correcto-
-¿porque no me lo dijo antes?-
-por que tenemos que apegarnos a reglas - se acerco unos pasos hacia ella ignarando su espada- pero esas reglas no han llevado a nada, y si usted, su madre y el resto de su comitiva abandonan Maldovia entonces los invasores se iran-
Merida realizó un movimiento súbito, pateandoló y dejandolo contra la pared, con el filo de la espada pegada a su cuello, no estaba jugando
-¿porque me estas ayudando almirante Hawkins? -
-ya se lo dije, es mejor para el reino que usted y su gente se marchen -
-¿mi gente?- Merida rio para si misma - ¿por que si mi gente se marcha el principe dejara de distraerse con un antiguo amor?-
Jimm paso saliva preocupado
-Me preocupa la atención del principe eso es cierto, pero mis intenciones hacia…-
-La señorita Bufond- completo Mérida, no se dejaría engañar
-La corona de Maldovia- corrigio el - son sinceras y le aseguro que mi afecto hacia la dama no tiene nada que ver con mis desciciones-
-¿porque me esta ayudando?-
-porque usted ama a su madre, y por lo que puedo entender el sentimiento es mutuo- su voz se le quebro un poco- es cruel tener a un hijo separado de un padre que lo ama-
Por mucho la respuesta mas pobre y melodramática que pudo haber inventado, pero por alguna razón fue suficiente para Mérida, se alejo de el agitando su espada ,estrujo el mapa entre sus manos
-Gracias- susurro y el muchacho le regreso la atención
-si quiere intentar escapar este es el momento - continuo el almirante frotando su cuello- los barcos enemigos estan arribando a nuestras costas
-¿que?- salto la princesa
-iba rumbo a dar la alarma cuando me la encontré- sonrio de nuevo como un niño pequeño, Mérida negó con la cabeza mientras corria a su habitación, no había llegado cuando escucho las campanas de la torre repicar y las fuertes pisadas de los soldados inundar el aire
¿que haría Elinor?
Esperaría, pondría las necesidades de los demás sobre la suya propia, apoyaría la defensa del castillo y despues se encargaría de asuntos personales
Pero su madre no estaba allí, ese era el problema.
Actuar como su madre la había llevado a toda esa perdida de tiempo, ella no era Elinor, ¡maldita sea necesita recordarselo a si misma¡
Tomo su capa de viaje, sabía como escabullirse del castillo, sabia como mandar al demonio las tonterias politicas, iba a encontrar a su madre, asi costara un par de guerras.
-¿Vas a algun lado?- no saltó al escuchar la voz de Elsa detras suyo
-Voy a buscar a mi madre- dijo con voz ecuanime - no intentes detenerme, si sigo un dia mas en este castillo juro que voy a matar a alguien, consegui un mapa de unos forasteros que se esconden en la selva, el tiempo coincide con el rapto de mi madre-
-no quiero detenerte, voy contigo -
Merida contuvo la risa
-no- exclamó mas para si misma que para Elsa
- podría ser una trampa- como si no lo supiera
-seguramente es una trampa - corrigio la pelirroja - pero eso de pensar antes de actuar realmente no esta funcionando -
-voy contigo- repitio la reina
-El ejercito de Michael esta tocando a la puerta, seras de mas ayuda si te quedas en el castillo, además, es el momento que estabas esperando, si lo derrotas aqui...-
-me han pedido que congele los barcos - Elsa temblo nerviosa - el jefe de la guardia vino a mi recamara y me pidio que congelara el muelle ¡me siento utilizada¡ -suspiro nerviosa - si encontramos a Elinor las islas ya no podran controlarte, su guerra estara perdida-
Merida se giro hacia ella, ya con su capa de viaje puesta
-¿y tu hermana? - debia recordarle a Elsa porque peleaba- ¿la dejaras aqui sola mientras atacan el castillo?-
La reina sonrio como pocas veces, parecia ligeramente indignada por el comentario
-Anna estara bien- como respondiendo a sus palabras un aterrador rugido estremecio el castillo- me he asegurado de eso, cualquiera que intente atacarla… - suspiro fingiendo preocupacion- bueno, sera dificil que la ataquen-
-Me gusta cuando amenazas a la gente- dijo poniendo sus brazos alrededor de su cuello- ¿te lo habia dicho alguna vez?-
-Merida.. no es el momento - se meneo Elsa nerviosa
-no en serio- continuo como si no la hubiera escuchado- si yo tuviera tus poderes viviria amenazando a la gente, de verdad.. sería una maldita, la gente me tendria absoluto terror -
-no creo que necesites mis poderes para infundir terror - sonrió rindiendose - me parece que has asustado bastante al concejo esta semana ¡y eso que no le disparaste a ninguno¡-
-solo disparo en reuniones cuando es estrictamente necesario querida-
-¡basta¡- repitio Elsa - si continuas harás que se derritan los muñecos que construi para Anna-
La escocesa bufo molesta mientras la soltaba
-¿crei que las cosas que hacias solo se derretian cuando tu querias?- pregunto curiosa, sosteniendo el pequeño oso de hielo que colgaba de su cuello
-es diferente con las criaturas- reclamo Elsa- debo tener cuidado, tienden a desarrollar voluntad propia, asi que intento que no sean tan, ¿como decirlo? inderretibles-
-¿entonces no se derretirán los malvaviscos que… - de nuevo la pregunta de Merida se respondio sola, la escarcha comenzó a cubrir las paredes
-no- explico la reina- estoy congelando el castillo asi que a menos de que Anna salga de el , y le dije que bajo ninguna cirscunstancia lo hiciera, los malvabiscos se mantendrán , ahora - levanto sus manos en el aire creando una capucha sobre su cabeza - ¿nos vamos?-
Mérida sonrió complacida, con una mano sujeto los dedos de la reina y con la otra sujeto su arco, ansiaba la aventura, anhelaba el peligro, extrañaba a su madre
La jungla era espesa, desconocida, pero los caminos trazados fueron de ayuda, a decir verdad no le importaba que tuviera que caminar por el mismisimo infierno, teniendo a Elsa a su lado todo parecía sencillo. Y no era porque sus magicos poderes hicieran todo mas fácil.
Divisaron el campamento fácilmente, una banda de rufianes cualquiera.
-No vayas a congelarlos- exclamo Mérida al ver a Elsa alzar las manos en el aire, la reina se mostró exceptica- mi madre aun esta allí, tratare de acercarme, tu espera aqui -
-¡No voy a esperar aqui mientras tu te arriesgas¡- susurro la reina molesta
-¡Escucha¡- la calmo poniendo su mano sobre su hombro- entrare y buscare a mi madre, si me descubren o comienza una pelea congela el campamento, eres mi seguro- acaricio su mejilla - no hagas nada hasta mi señal ¿de acuerdo?, no quiero que esa pobre gente se enfrente a los poderes de la reina de las nieves sin necesidad-
Un ligero sonrojo aparecio en el rostro de Elsa
-Esta bien, esperare, pero date prisa- Mérida asintió mientras se colocaba la capucha
-no tardare - pareció dudarlo un poco, hizo el intento por levantarse pero se volvio a agachar a su lado
-¿que estas esperando?- respondió a su pregunta besandola rapidamente en los labios
-te amo- sonrio apenas se separaron
-yo a ti, anda- la empujo - ¡date prisa antes de que me de cuenta de lo estupido que es tu plan¡ -
La princesa se incorporo rápidamente y con sigilo se acerco al campamento, habia unas cuatro tiendas de campaña alrededor de una fogata, un par de perdices sobre el fuego, unos diez o doce hombres esperando por la comida.
Como cualquier día en la jungla comenzó a llover, Mérida se lamento en voz alta, la lluvia afectaba demasiado su puntería.
Disparo a las perdices en el fuego llamando la atención de los supuestos mercenarios, no fueron capaces de verla entre el espesor de la maleza pero se acerco a ellos con paso veloz mientras desenfundaba su espada, pudo desarmar a uno y herir a otros dos, pero la superaban en numero.
-¿pero que tenemos aqui?- dijo uno de los hombres tomandola del brazo - ¡parece que una chica a venido a molestar nuestro campamento- Mérida lo mordió en la mano haciendo que la soltara
-¡estoy buscando a alguien¡- exigió amenazándolos pero los hombres rieron, dos de ellos la atacaron por la espalda y la volvieron a sujetar, la princesa forcejeaba y gruñia intentando safarce.
-parece que tienes caracter pequeña - volvio a hablar el mismo sujeto, saco una navaja de su bolsillo- ¿quieres jugar un rato jovencita? - se aproximo hasta ella y Mérida contuvo la respiración pero el hombre resbalo con el hielo en el piso.
Elsa emergió de entre la maleza con las manos levantadas y los copos flotando a su alrededor
-Les voy a pedir que suelten a la princesa caballeros - agito los dedos haciendo que se agitara la ventisca- a no ser que quieran terminar congelados- se dirigió a Mérida - lamento haber intervenido pero no quise esperar a que cortaran tu cabeza -
La pelirroja se levanto del piso ligeramente avergonzada
-que considerada...- como odiaba que la rescataran - como les iba diciendo- volteo hacia los hombres que se habian apeñuscado del otro lado de la ahora inexistente fogata- estamos buscando a alguien-
El mas pequeño de los hombres pareció caer en cuenta de algo
-¿princesa Mérida?- gruño y la chica levanto la cabeza - la estabamos esperando - sonrió mostrando sus dientes torcidos
La lluvia se escuchaba sobre la casa de campaña, una figura encapuchada entro a toda prisa a la tienda y las chicas sostuvieron la respiración, apenas se hubo resguardado del frío la mujer retiro el gorro de su cabeza descubriendo una larga cabellera castaña perfectamente arreglada en la que sobresalía una corona de oro, su piel se veía cansada incapaz de guardar en ella los años que cargaba…
-¡Mamá¡- grito Mérida incapaz de mantenerse alejada, corrió para encontrarse con su madre, pero una furiosa Eleonor la abofeteó en el rostro – mamá….- se quejo la joven sosteniendo su mejilla.
La reina le sostuvo la mirada pero quebró en llanto a los pocos segundo y abrazo a su hija.
-¡eres una tonta¡ tonta¡- exclamo sin soltar a la princesa- ¿estas bien? ¿te han lastimado? –
-no, no- respondio Mérida aun con dolor en el rostro- estoy bien, hemos tenido dificultades pero nada de lo que no pudiera ocuparme ¿Cómo estas tu?-
-¡una pesadilla¡ - se quejo Eleonor – ¡ esos hombres son horribles¡ debemos ser cautelosos las islas estan movilizando sus fuerzas
-¿pero tu? ¿no te han hecho daño mamá?- pregunto Mérida con una clara angustia en su voz
- he pasado mas noches sin dormir de las que debería, pero a parte de eso no, soy un rehen demasiado valioso para que me lastimen-
- Me alegra mucho que este bien Eleonor – sonrío Elsa acercándose con elegancia
-Reina Eleonor para ti jovencita- corrigio la mujer con un claro tono de desprecio, Elsa retrocedio sin saber que decir
-Mamá- balbuceo Mérida con sorpresa
La mujer miro a Elsa de arriba abajo y despues miró a su hija
-¿y bien? – pregunto cruzándose de brazos - ¿alguien va ha hacerme el favor de explicarme que rayos pasa aquí? –
Un viento Helado comenzó a formarse alrededor de Elsa
-Vas a tener que hacer mas que eso para evitar esta conversación – dijo Eleonor con tenacidad
-no.. no creo que este sea el momento - intento calmarse la rubia
- o querida Elsa, he intentado tener esta conversación por demasiado tiempo, y creeme que este es el momento perfecto para tenerla, podemos hablar aquí y ahora como personas civilizadas o puedo traer a mi esposo a que rebane tu hermoso cuello por la afrenta que le has causado a mi familia –
-mamá escucha – hablo la princesa pero cayó ante la severa mirada de su madre
- de menos los príncipes tienen la cortesía de pedir la mano antes de tomar todo lo demás-
La temperatura descendió dramáticamente
El silencio fue interrumpido por el silbido de la tetera, Elinor se sento en la mesa y giro dos pequeñas tazas, le hizo una señal a Elsa para se sentara en la silla vacía.
-Mérida, sirve el te- exclamo la reina
Ambas chicas obedecieron, Elsa se sorprendio de la elegancia de la princesa para realizar tal tarea, pareciera que hubiera servido el te para su madre cientos de veces.
-gracias cariño, puedes retirarte – dijo con elegancia, Mérida se quedo muy quieta, estupefacta
-¿disculpa?- se sorprendió
-la reina Elsa y yo tenemos asuntos importantes que discutir- pronunció mientras sorbía un poco de te
-no- se quejo la chica
Elinor volteo hacia su hija con una severa mirada en el rostro
-retirate Mérida- ordeno nuevamente
-no- reto la princesa – no me voy a ningún lado-
-no voy a repetirlo- a pesar de todo Elinor no parecía ceder ni un poco
-¿para que? ¿para que puedan hablar sobre mi?- a diferencia de su madre Mérida estaba perdiendo los estribos - ¡acabas de llegar y quieres hablar con ella?-
-a solas si me lo permites- Elsa reconoció el tono de altanería que lograba desquiciar a Mérida, se movió incomoda en la silla
-No voy a ningún lado- La chica parecía dispuesta a armar un berrinche
-Mérida – interrumpió por fin Elsa – es decir- corrigio ante la mirada de Elinor – princesa, si nos hace el favor- dijo señalando la puerta, sabía que la chica lo tomaría como algo menos que traición pero tenía que otorgarle la razón a su madre
Mérida se quedo sin habla por un segundo, resoplo furiosa y salio de la tienda hechando maldiciones.
Elsa se quedo a solas con Elinor.
Respira
Se quedo sola con Elinor
Respira
Para hablar de su relación con Mérida
Respira, aspira, tranquila
Con su pequeña hija princesa heredera al trono de Escocia de tan solo diecisiete años…
Respira, respira, ¡respira¡
La misma princesa que había tenido en su cama esa misma noche
Dios… respira… respirar es importante, necesitas el aire para vivir…
Y ahora estaba a solas con su madre
¡no sientas¡ ¡no sientas¡
La reina de una de las naciones mas poderosas, líder de cuatro ejércitos quien había probado multiples veces ser mas competente que el resto de los reyes del mundo
No caigas en pánico
Respira, exhala, inhala, exhala, inhala… piensa en cosas tranquilas... piensa en cosas lindas…
-¿terminaste?- Elinor hablaba casi como si pudiera escuchar sus pensamiento – muy bien – continuo sin necesidad de que Elsa contestara – para empezar, debes saber varias cosas – su tono no cambiaba de neutral y elegante, estaba sin duda alguna dialogando con una reina – he entrenado a mi hija toda su vida, desde el momento en que nació la he instruido para que tome mi lugar algún día, es la heredera de un pueblo que confía y te fe en ella, planeo que vuelva a casa-
-si, por supuesto- contesto Elsa, no veía porque Elinor pensaba que Mérida no querría volver a Escocia- ella misma me ha dicho muchas veces lo ansiosa que esta de volver-
-bien, te daras cuenta de lo inusual de su relación- continuo sorbiendo otro poco de te – no se si ustedes han hablado al respecto, si han tomado alguna decisión sobre su futuro-
-¿futuro?- se atraganto un poco Elsa
-Mi hija esta perdidamente enamorada de ti-
-le aseguro que yo siento lo mismo- se apresuro Elsa
-eso no importa-
-¿disculpe?-
-eso no importa- repitió – déjame dejártelo en claro Elsa, mi hija es lo mas importante para mi, no solo porque es mi hija, si no porque será la reina de mi pueblo, he pasado cada minuto desde su nacimiento dedicada a que sea la mejor versión posible de si misma y gran parte de ese esfuerzo fue desperdiciado en buscarle un matrimonio adecuado –su voz era ligeramente mas alta – ahora ella esta enamorada de ti, eso es todo lo que necesito saber, no me interesa y no necesito saber tu opinión al respecto – dejo la taza sobre la mesa- todo lo que debes saber es que si la lastimas, la maltratas o hieres de alguna forma no habrá ventisca en el mundo entero que te libre de nuestra ira-
-Es una madre apasionada majestad- alcanzo a contestar Elsa, intentando pasar por alto su amenaza -ahora entiendo de donde ha sacado Mérida su tenacidad-
-No siempre sucede que no tenga idea de como proceder- volvió a tomar la taza entre sus manos- no se si ustedes querrán hacer una pronunciación oficial, no tengo idea si la iglesia lo permita, en general nosotros no somos muy devotos pero entiendo que Arendelle es un pueblo mas creyente tal vez sea mejor ahorrarnos todo el caos y solo solo establecer una alianza entre nuestros reinos, quizas podrían verse de vez en cuando en visitas formales-
Elsa quedo poco menos que sorprendida, el futuro era incierto en su mente, no solía pensar en el, no tenía ningún argumento para debatir las observaciones de Elinor.
-Por el momento solo queda el inconveniente del compromiso-
-¿el compromiso?- repitió la joven
-por lo que tengo entendido estas enterada del compromiso de mi hiija-
Elsa la miro confundida
-el príncipe Michael…-
Elsa la miro furica
-¿esta?... ¿esta comprometida de verdad? ¿con… con el príncipe Michael? –
El hielo empezaba a tornarse oscuro
-no es una promesa que piense cumplir- aclaro Elinor, ligeramente temblorosa - El principe Michael amenazó mi vida para que aceptara el compromiso, puede descaerse tan facil como se hizo-
El hielo empeó a retroceder lentamente
Elsa se sintió avergonzada ante su repentino ataque, busco alguna manera de corregirse
-Usted y Mérida se parecen mucho, si me permite decirlo-
Elinor sonrío complacida
-la gente no suele decir eso…- le hizo un gesto para que la dejara continuar- por lo regular se dedican a señalar mis virtudes, de las cuales mi hija carece, pero poca gente es capaz de apreciar la maravilla de su carácter, no encuentro ofensivo cuando nos acusan de ser diferentes pues frecuentemente encuentro en ella cualidades que no poseo-
-Ambas son igual de valientes-
-te equivocas- se limpio un poco el labio con la servilleta, modales impecables- yo se disimular el miedo, se como desviar la atención cuando tengo pánico, Mérida por otro lado sabe como enfrentarse a sus temores –
-no puedo notar la diferencia-
-yo finjo no temerle a nada, ella realmente le teme a muy pocas cosas… - una delicada brisa la interrumpió
-pero – no era eso a lo que Elsa se refería – ninguna me teme-
-te equivocas de nuevo- Elinor no cedia ni un poco- me tienes verdaderamente aterrada – distinguió los sollozos de una madre en la ultima silaba y no supo que decir- pero… no son tus mágicos o sobrenaturales dones los que me asustan niña, es la forma en que ella te mira – una risa amarga enmarco sus palabras- ¿crees que es fácil para mi aceptar todo este…- se mordio el labio por un momento conteniendo la ira- melodrama que han armado? ¿Qué no tengo ningún problema con el circo que tienen? – rodo la mirada por el techo- pero tengo que hacerlo, por que la conozco, se que… - nego con la cabeza- se cuales batallas debo pelear y tengo muy claro que si me interpongo entre ustedes soy yo la que terminara perdiendo-
-Mérida ha arriesgado muchas veces mi cordura con tal de que usted este a salvo-
-y sigues aquí- dijo señalándola- ¿Por qué?
-pensé que no importaba lo que yo pensara – respondió mordazmente
Elinor sonrió delicadamente, mientras sorbía de su taza y Elsa la imitó complacida estaba aprediendo como manejar la conversación, después de todo ella también era una reina.
Mérida esperaba fuera de la tienda dando vueltas, golpeando las matas y haciendo caras a los rufianes que atendián el campamento, se sorprendió cuando vió a su madre salir, se acerco a ella y la miro molesta.
-¿Algún problema cariño?- dijo su madre evitando que las elegantes mangas de su traje se mancharan con el pasto
-¿en serió? - refunfuño Mérida sentandose detras de la casa de campaña, cruzando los brazos - ¡apenas no vemos y quieres hablar con Elsa¡ ¿sabes todo lo que he hecho para encontrarte?-
Elinor se sentó junto a ella mirandola con cariño
-por supuesto que lo se hija, no dude por un momento que me encontrarías, aunque debo admitirlo, creí que cuando vinieras lo harías con algo mas que tu arco y tu Novia- Mérida empezó a tocer nerviosa - ¿que ?- se pregunto en voz alta -¿como se supone que debo llamarla?
-Elsa- sugirió la princesa un poco apenada pero su madre la miró con seño
-¡o por favor¡ he esperado toda la vida a que al fin te decidas a estar con alguien ¿no creías que no iba a disfrutarlo cierto? ¡y Elsa es una chica encantadora¡ -
-cuando la haces enojar es un poco peligrosa-
- Siempre te gusto el peligro cariño, ademas todo el mundo puede ser peligroso… ¿crees que tu padre y yo jamás peleamos? – solto una sonrisa al aire- la primera vez que lo conoci pensé que era un barbaro-
-y no te equivocaste- bromeo ella
Ambas rieron con ligereza
-Eramos casi unos niños- Elinor suspiraba intentando mantener las lagrimas alejadas -Tengo dos consejos para ti hija – la miro a los ojos – no dejes que el amor te distraiga de tomar buenas desiciones, yo los amo muchísimo a ti, a tu padre y tus hermanos pero eso no me impide notar cuando hacen algo estúpido y detenerlo – Mérida río de nuevo – y… siempre guarda un cuchillo bajo tu almohada, en tu caso supongo que sería mas recomendable unos cuantos cerillos - su hija la miro con curiosidad – a veces debemos defendernos de aquellos que amamos… -
-no se porque me dices esto mamá –
-Porque temo que no te he preparado lo suficiente- le respondió deprisa – y estoy cansada, me sorprende lo mucho que has hecho tu sola… estoy ansiosa por volver a casa y descansar, de verdad descansar – sonrió mientras las lágrimas inundaban su rostro - tal vez es tiempo de que pensemos en fijar la fecha de tu coronación- dijo acomodando el cabello de su hija detrás de su oreja.
-¡no¡- grito la princesa alejándose de las manos de su madre - ¡no¡ ni siquiera lo pienses – retrocedió ligeramente mirándola a los ojos – no estoy lista –
-no creo que jamás llegues a estar mas preparada de lo que estas ahora-
-sigo haciendo todo mal.. ¿sabes? , todo este tiempo , cada vez que tenía que tomar una desicioón pensaba ¿que haría mama? - Elinor río esperando que Mérida continuara - algunas veces hacía exactamente lo contrario a lo que pensaba que tu harias - ambas rieron - pero siempre me ayudaba-
-¿sabes que hace tu madre justo ahora cariño? -
-¿que? - le respondio permitiendo que la abrazara
-Se siente orgullosa-
