¡Volví¡ mi antigua computadora a muerto ¡viva mi nueva computadora¡ :D ya no tengo excusa para mis retrasos mas aya del trabajo, los niños y mi vida en general :D
En teoria este sería un capitulo centrado en Anna pero como siempre terminó siendo otra cosa, un poco de Anna, un poco de Elsa y Merida, un poco de Loti, un mucho de Tiana y Naveen, Kristoff es la persona mas adorable del mundo y tambien se gano un espacio en la narracion ni modo.
Ya casi, casi, casi, terminamos asi que ciertas historias empiezan a seudo querer concluir.
Gracias a toda la maravillosa gente que sigue la historia y deja reviews, tratare de contestar sus dudas y comentarios :D, de nuevo repito: no importa cuanto tarde en actualizar les aseguro que no abandonare.
En tiempo esto ocurre a la mitad del capitulo pasado, para que no se pierdan.
Espero que lo disfruten y que les guste el capitulo. :D
Mérida se sacudió molesta, una nube de mosquitos rondaban su cabeza y tenía la firme convicción de que algun grupo de insectos habían decidido habitar su cabello, tenia las botas llenas de lodo, estaba entumida de haberse tumbado en el piso, su cuello le molestaba, el espantoso calor la hacia sudar demasiado y sobraba decir que necesitaba un baño.
Madre e hija lamentaban haberse quedado dormidas frente a la fogata
-Acomódate el vestido cariño- le ordeno su madre y Mérida se quedo sorprendida, ni una gota de sudor en su frente, seguia tan recta y perfecta como cualquier mañana en el castillo, maldijo aun mas fuerte cuando Elsa salio de la tienda con el rostro impecable y un nuevo vestido.
-buenos días- sonrió la reina de Arendelle, a lo que la princesa contesto con un gruñido
-¡Mérida¡- la reprendió Elinot-¿que forma de saludar es esa?
-mama- contestó con un lánguido quejido
-buenos días Elsa- la voz de Elinor era tan dulce que Elsa se quedo sin saber que decir, su nerviosismo fue evidente cuando una ligera capa de nieve comenzó a caer del cielo - bueno, creo que es mejor apresurarnos a salir de aquí, los hombres que me apresaron no deben tardar en volver con refuerzos-
-ademas- agregó Mérida, intentando no distraerse con la versión de un vestido de verano de la reina de Arendelle - la batalla en el castillo ya debe haber comenzado-
-¿batalla?- exclamo Elinor, haciendo un enorme esfuerzo por no desaprobar en voz alta el nuevo atuendo de hielo
-las fuerzas de Michael estaban empezando a llegar al castillo de Maldovia cuando salimos a buscarla- explico Elsa haciendo caso omiso de los gestos en sus caras
-¿Salieron del castillo a mitad de una invasión?- la voz de la reina subio un par de tonos- ¡no debieron hacerlo¡
-¡era nuestra oportunidad de encontrarte¡- se defendió Mérida
-no tiene ningun sentido discutir eso ahora- se calmó Elinor- ahora con mas razón debemos darnos prisa-
Por un segundo Elsa pensó que Mérida seguiria discutiendo pero la princesa optó por obedecer a su madre
-Me temo que eso no va a ser posible- Les hablo una rasposa voz desde el otro lado del campamento, las tres voltearon y se encontraron con un gigantesco hombre, era de complexión robusta con una papada que se extendía por todo su cuello y en su rostro brillaba un ojo de vidrio.
-llega tarde señor- Le respondió con mucho cuidado Elinor mientras retrocedía unos pasos- ¡estabamos a punto de marcharnos¡- agrego colocándose detrás de su hija
Mérida reconoció el movimiento de su madre, era la clase de cosas que hacía cuando sabía que no valía la pena conversar y alertada del peligro saco su espada.
-¡esta debe ser su hija de la que tanta me ha hablado¡- siguio el hombre mientras las amenazaba con un reluciente garfio - ¿acaso no va a presentarnos? - La sonrisa en su rostro asqueo a la princesa
-¡Mis modales¡- exclamo Elinor- efectivamente esta es mi hija, la princesa Mérida y supongo que Elsa, la reina de Arendelle no necesita presentación- estiró su mano hacia el hombre- este fino caballero - sus labios se curvearon con disgusto- es Silver, líder de los mercenarios que me apresaron-
-le recuerdo majestad- la interrumpió acercándose- que cuando se diriga a mi debe hacerlo como capitan- enfatizo la ultima palabra y rio un poco- como reina que es no debería olvidar los titulos de la gente-
-¡no es que lo olvide¡- se apresuro Elinor- solo no pienso que dirigir a un monton de bandidos y ladrones sea algo de lo que estar orgulloso-
-¡somos simples marineros¡- se mofó- de vez en cuando hacemos algun que otro trabajito que algunos llamarían cuestionable pero le aseguro que solo por el precio adecuado-
-¡marineros¡- se ofendio la reina- me parece que el termino que esta buscando es ¡piratas!
-¿y cuanto el príncipe Hans para secuestrar a mi madre?- Exclamó Mérida alzando su espada, harta de la falsa cordialidad
-¿secuestrar?- grito ofendido el hombre -nosotros no secuestramos a su madre, ¡la transportamos y mantuvimos viva¡ si fueramos los canallas que usted piensa que somos la habríamos degollado a la primera insolencia-
La cínica sonrisa en el rostro del hombre hizo hervir la sangre de la princesa, quería cortar su cabeza...
-no hagas nada- susurro a Elsa y esta la miró sin saber que decir- no me ayudes- explicó moviendo su espada- es mio-
-veo que tu madre no exageraba cuando hablaba de lo valiente que eres- el simple hecho de que el hombre siguiera hablando molestaba a Mérida- pero pequeña tengo instrucciones precisas de mantenerla en el campamento- la apunto con sus gordos dedos- no se que le hicieron a mis hombre ayer pero no les funcionara conmigo, no me asusto con tanta facilidad-
-lo mismo digo- grito Mérida al mismo tiempo en que corría hacia el marinero, su espada choco con el garfio y el capitan no tardo en sacar su espada, intercambiaban golpes con habilidad, a pesar de su tamaño el pirata se movia veloz y su fuerza era excepcionante.
Elsa y Elinor los miraban con angustia y asombro, el aire se enfriaba con cada choque de espadas y una delgada capa de escarcha empezaba a cubrir las hojas de los matorrales.
-¡Basta¡- grito la reina de Arendelle
-¡No te atrevas¡- respondió Merida mientras esquivaba un golpe, se giró tan rápido que perdió el equilibrió y cayó al piso , farfulló al sentir el sabor de lodo y musgo en boca pero se alegro al notar porque los movimientos del marino le resultaban familiares: Una pata falsa colgaba de su muslo. Se levantó de un salto y con un movimiento que había practicado cientos de veces golpeo la pata del pirata.
La espada reboto al contacto y salio volando lejos del alcance de la princesa, con una sonrisa burlona Silver se levanto el pantalón mostrando una reluciente pata de hierro, Mérida lanzaba maldiciones mientras el pirata se preraba para contra atacar, pero no pudo nisiquiera tocar a la princesa: quedó atrapado entre estalactitas de hielo.
-¡Te dije que no me ayudaras¡- rezongo la chica cuando una flecha paso rozándola, giró y vio media docena de arqueros sobre las copas de los árboles - no debieron hacer eso- los amenazó con una sonrisa mientras sujetaba su arco
Elsa contuvo el aliento mientras veía como uno por uno iban cayendo ante los certeroz tiros de la princesa
-la próxima vez me gustaría al menos un gracias cuando salve tu vida- dijo una vez que hubo pasado el peligro
-¿la próxima vez?- respondió Mérida- lo dices como si pasara todo el tiempo
-te he salvado al menos dos veces en las ultimas veinticuatro horas- le recordó cruzándose de brazos, poniendo esa expresión de altanería que molestaba tanto a Mérida
-eres odiosa- contestó evitando mirarla, fingiendo que buscaba mas enemigos entre los árboles
-no mas que tu- respondió y con un mágico movimiento congelo los alrededores - me parece que eso detendrá a cualquiera que intente acercarse- termino con autosuficiencia.
La tensión se sentía en el aire y ambas se miraron a los ojos
-ejem...- toció Elinor llamando la atención de las chicas - si tienen tiempo talvez deberiamos proseguir con nuestra huida-
Ambas voltearon avergonzadas sin pasar por alto la ligera sonrisa en el rostro de la reina.
- ¿y que hacemos con ellos?- Merida giró hacia los piratas - no podemos dejarlos aqui- Silver farfullaba irancundo intentando liberarse de su prision congelada
-si podemos- la corrigio Elsa- si la batalla en el castillo ya comenzó Anna podría estar en peligro, no tenemos tiempo que perder-
-podríamos alertar a la guardia sobre donde estan- hablo Elinor- ¿cuanto tiempo duraran este hielo?-
-con este calor no estoy segura...-
-¿Estan atacando el castillo?- las interrumpio Silver, por primera vez el pirata no hablaba burlesco, casi podían distinguir la preocupación en su voz-
-¡Guarde sus lamentos para alguien a quien le importen¡- exclamó Elinor acercándose a él
-¡o por favor majestad¡ tengo ham...- paseo la mirada entre su tripulacion- familia - tocio disimulando sus palabras- personas que me importan en el palacio, ¡puedo mostrarles el camino mas rápido al palacio si me liberan¡ ¿ de verdad piensa dejarme aquí tirado? ¿después de todos los buenos momentos que pasamos juntos?-
-¡como se atreve¡- grito indignada- ¡encima de todo una mentira tan descarada¡ le haríamos un favor a cualquiera de su familia poniendolo tras las rejas ...-
No pudo terminar, Silver saco su garfío de entre los barrotes y rasgo el brazo de la reina. Elinor se quejó adolorida, ese era el mismo brazo que se había lastimado en la batalla de Arendelle.
-¡Mamá¡ - Mérida corrió hacia ella sosteniéndola, miro al pirata con rencor pero este seguía riéndose -¡eres un...- un cañon se escucho a la distancia, distrayéndolas
-estoy bien- la calmo Elinor- debemos regresar al castillo, allí avisaremos a los guardias para que vengan por estos bandidos-
Pese a lo mucho que deseaba quedarse y clavarle su espada al marinero Mérida acepto, a final de cuentas Silver no era mas que un mero instrumento, el verdadero causante de todo eso estaba en el castillo, la princesa río para si misma, haría pagar a Hans todo el daño que le había hecho a su familia.
Elsa se sintió extrañada por la siniestra mueca en el rostro de la chica, pero decidio no prestarle atención, estaba ocupada construyendo jaulas para el capitan y su tripulación,la ansiedad le impedia controlarse. ¿Y si los hombres de nieve no eran suficiente protección para su hermana?, tal vez se había equivocado al dejarla sola, había prometido no volverla a abandonar y la primera oportunidad salío corriendo... controlo sus temblores y alzó la cabeza, se disculparía al volver a encontrarla, pronto... pronto volvería a verla.
Subio las escaleras con tanta prisa que le temblaron las rodillas al detenerse, suspiro agitada intentando recuperar el aliento, esperando que Hans no la hubiera seguido, cuando al fin pudo abrir los ojos se encontró con el rostro de Kristoff observándola, le sonrió como le sonreía siempre, con esos dientes casi tan blancos como la nieve sobre sus botas, un remolino de culpa le anudo el estomago al notar la preocupación en su mirada.
No le pregunto a donde había ido, no la molesto con acusaciones que serían ciertas; la abrazo y se aseguro de que estuviera a salvo, le beso la frente y sujeto su mano, y la pequeña princesa se aferró a él con fuerza, amaba la seguridad que Kristoff le confinaba, amaba su voz y sus manos, su calor, su paciencia, la comodidad de la lana que cubria sus anchos hombros, todo siempre era tan fácil con Kristoff.
No importaba lo que pasara, Kristoff era una roca, nunca entraba en pánico, el miedo jamas lo dominaba, o al menos eso pensaba ella.
La verdad era que estaba aterrado, no por la lucha o el fuego o la guerra, sabía que podía sobrevivir a todo eso, ni siquiera era la seguridad de Anna lo que lo preocupaba, la conocía lo suficiente para saber que encontraría una forma de salir adelante. ¿Le molestaban sus idas y venidas? Si, un poco, pero no iba a fastidiarla preguntándole qué hacía y a donde iba, no era esa clase de hombre, había elegido confiar en ella.
El problema era que no podía confiar en sí mismo
Siempre había estado orgulloso de llamarse un hombre honrado, no robaba, no mentía, no engañaba, ¿que tan cierto era eso ahora? Sentirse engañado no era lo mismo que mentir pero no podía evitar el sentimiento de que había hecho algo mal. ¿Debía contar a Anna los detalles de aquella noche en Agrabah? la culpa y el remordimiento eran cosas con las que no estaba acostumbrado ¿Podía seguir fingiendo que nada había pasado? Se sentía culpable y estúpido.
Las trompetas sonaron y los sorprendió el ruido de los tambores llamando a la batalla. Los hombres de nieve a los costados de Anna alzaron las cabezas buscando el peligro.
-¡Anna¡- escucharon la voz de Rapunzel llamándolos- ¡Kristoff¡- sus gritos apenas se distinguían entre el ruido de los cañones, la princesa de corona corrió hacia ellos, Eugene y Tiana venían detrás suyo- ¡tenemos que irnos de aquí¡ los concejales tienen un refugio donde podemos cubrirnos, ¿saben donde pueden estar Elsa o Mérida? -
-¡Elsa volverá pronto¡- Exclamo la princesa de Arendelle con una fe renovada- Mérida esta con ella-
-Por si acaso tal vez deberías ponerte a salvo- dio Krisotff empujándola levemente hacia Rapunzel pero Anna volteo hacia el con ojos grandes al mismo tiempo que tomaba su mano
-tu vienes conmigo- Lo jaló hacia ella y antes de que tuviera tiempo de reclamar los sacudió el retumbe de otro ataque
-¡Vamos¡- grito Eugene y el resto lo siguió a través del pasillo, corrieron unos minutos hasta que se encontraron con uno de los concejales y este los llevó hasta un refugio en el sótano del palacio.
Bajaron por una escalinata de piedra hacia una habitación de techo bajo, sin ventanas y una sola y pequeña puerta, el aire era sofocado, escuchaban las olas romper contra las paredes, había cobijas, grandes lamparas de lava y carne seca apilada en un rincón.
El príncipe de Maldovia estaba sentado al centro rodeado por demás concejales, los viejos se veían nerviosos y asustados mientras que Naveen tenia el aspecto de un niño impaciente.
Uno a uno fueron entrando con prisa, todos excepto Tiana quien se quedo en el marco de la puerta, no podía evitar sentirse fuera de lugar, perdida, desfasada, pero maldita sea no pudo evitar sonreir al verlo, no pudo evitar estar feliz de que nada malo le hubiera pasado.
Apenas los vio entrar el príncipe salto de entre la multitud y corrió hacia ellos, o mas bien dicho hacia ella.
-Pensé..- suspiro Naveen enfocándose solo en Tiana, tan cerca como para que su encuentro fuera intimo- pensé que no llegarías a tiempo.. por dios Tiana estaba tan asustado de que estuvieras sola aya afuera-
La camarera se mostró incómoda ¿tenia que mirarla de esa forma?
-Estoy bien- susurro cortando el aire entre ello- estoy bien majestad-
-Bien- contesto alejándose, otorgándole el espacio que le estaba pidiendo- por favor entre señorita, tenemos que resguardanos-
Un simple roce de su mano, una mirada de sus ojos, Tiana odiaba cada segundo cerca de el, odiaba la emoción que le daba su prescencia, ignoro las miradas sobre ella, era tan fácil olvidar al mundo cuando el estaba cerca.
Después de un rato los temblores cesaron, pasaba del amanecer cuando empezaron a escuchar el ruido de los soldados
-¿no deberíamos salir?- pregunto Anna en voz alta
-Los soldados se harán cargo- la voz del concejal era tan indiferente que logro irritar a las princesas
-tenemos que pelear- exclamó Rapunzel con indignación
-debemos proteger al príncipe- replicó el mismo anciano- es el heredero al trono, no podemos arriesgar su seguridad-
Una explosión repentina lo hizó callar, una nube de polvo los envolvió y antes de darse cuenta el agua salada se colaba por una grieta en la pared.
Los mismos ancianos se apresuraron a la puerta y subieron por las escaleras, solo para encontrarla obstruida por escombros.
-¡Debemos mover las piedras¡- Grito Kristoff mientras se arremangaba, con la autoridad que surgía de el en tiempo de crisis.
Eugene y las princesas se le unieron a Kristoff en la tarea y los concejales los miraban atónitos sin moverse. Naveen se acerco a ellos pero otro anciano lo detuvo
-Majestad no debe arriesgarse- le aconcejó pero el príncipe lo ignoro y se sumó al esfuerzo.
Aun con la ayuda de los hombres de nieve era una tarea agotadora, la nube de polvo les hacia toser y el nivel creciente de agua los desesperaba.
Sus zapatos se les empapaban mientras un poco de aire fresco se colaba del pasillo, el principe fue el primero en flaquear entre el ir y venir de los escalones, resbalo y se golpeo las manos con las rocas. Rápidamente los ancianos lo rodearon, como pocas veces Naveen se avergonzó de si mismo.
-Majestad- le hablaron los viejos- sera mejor que se relaje, podría lastimarse y..-
-¡Estoy bien¡- rezongo el muchacho, pese a sus intentos no pudo evitar sonar como un niño, sintio la mirada de Tiana sobre el y volvió a levantarse, no podía seguirles el ritmo a los demas chicos, pero no era su culpa, Eugene se preocupaba demasiado por su aspecto como para perder condición fíasica y Kristoff se ganaba la vida cargando bloques de hielo. Inclusive Ana y Rapunzel, no hablar de Tiana hacian un mejor papel... pero se negó a quedarse sentado, no con lo que estaba en juego, sus ojos se distraían cada vez que Tiana pasaba junto a el, quería hablarle, quería explicarle tantas cosas, pero... ¿como? ¿por donde empezar?
Despejaron el pasillo y corrieron por las escaleras, cuando llegaron arriba pensaron en separarse, algunos querían pelear pero los concejales insistían en que los nobles debían resguardarse como era de esperarse Anna y Rapunzel se negaban a ello.
-¡Elsa volvera en cualquier momento¡ ¡no tenemos nada que temer¡- repetia Anna con esmero
-¡me necesitaran si hay soldados heridos¡- insistía Rapunzel.
Naveen tampoco quería esconderse, pero no sabia que hacer en un campo de batalla, no sabía pelear o lo minimo sobre estrategia, sin poder avitarlo se vio arrastrado de regreso a un escondite - y si no la vuelvo a ver pensó angustiado cuando Tiana le dio la espalda.
¡espera¡- grito el príncipe con desesperación - ¡espera Tiana por favor no te vayas¡ -
-¿que no escuchaste? tenemos que salir de aquí- contesto sin darle la cara
-majestad, por favor, por aqui - lo apresuro uno de los ancianos miembros del concejo
-no, ¡tiana¡ ¡espera un segundo por favor¡ - insistió ignorando al hombre que lo llamaba
-¡no¡ me largo Naveen- se escucho un murmullo de asombro, nadie llamaba al príncipe por su primer nombre
-por favor- repitió el
-no, el tiempo de suplicar ya paso- estaba asustada, no tenía tiempo para todo lo que el muchacho la hacía sentir- me voy,¡tal vez me aplaste una bala de cañón pero al menos no tendré que verte nunca mas¡- la ira era palpable en cada silaba, aun así pareció retroceder un poco al notar como sus palabras habían herido al joven
-entonces… entonces- empezó a balbucear, haciendo un esfuerzo por no quebrarse pero el pasillo se sacudió por otro ataque
-¡Tiana tenemos que irnos ahora¡- grito Rapunzel desde la puerta y la camarera le dedico lo que creía era una mirada de adiós al príncipe
-toma esto- suspiro colocando una pequeña bolsa entre sus manos, llena de monedas de plata
-no necesito tu dinero - contesto ofendida
-tómalo- pidió con desesperación
-no necesito tu caridad- enfatizó cada sílaba, humillada de su petición
-no es caridad-
-sigues siendo el mismo presumido bueno para nada de siempre, sigues pensando que el dinero puede solucionarlo todo…. ¿crees que dándome unas cuantas monedas voy a perdonarte?-
-TIana escúchame… - suplico
-¡no¡ no voy a aceptarlo, y no voy a morir aplastada en este palacio solo porque tu eres tan necio como para no aceptar un no por respuesta…- la chica estaba furiosa - es increíble que pienses por un segundo que puedes pagarme … - empezaba a ser irracional- ¡no tienes idea de lo que significa esto¡ ¡estas regalándome el dinero de tu gente¡-
-¡es mi dinero¡ -
- ¡no te lo has ganado¡-
-¡si lo he hecho¡-
-¡como te atreves¡ solo tienes esta fortuna porque naciste privilegiado, no has trabajado un solo día de tu vida¡-
-¡si lo he hecho¡-
-¡sentarte y verte apuesto no cuenta como trabajo¡-
-¡por eso conseguí uno de verdad¡-
-¿que? ¿de que? ¿de que diablos estas hablando? -Tiana ignoro los gritos y el temblor y por primera vez en mucho tiempo lo miro con calma, esperando su respuesta
Naveen se miro avergonzado, reviso a su alrededor esperando que los demás hubieran huido pero el pasillo entero estaba pendiente de su respuesta
-si- exclamó con tenacidad- consegui un puesto en una taberna del pueblo, roto turno con otros dos chicos-
-¿por que?- Tiana lo miraba confundida
-¿porque?- se indigno el - por lo que tu acabas de decir, nunca he hecho nada por mi mismo, nunca me he ganado el pan o el techo o la ropa que visto, ¿como voy a ser un rey si no entiendo lo mínimo sobre la vida? ¿como voy a poder vivir conmigo mismo si… - se mordio el labio nervioso- despues de ti Tiana…- suspiro conteniendo el aliento - antes de conocerte yo… no puedo, no puedo volver a lo que era antes de conocerte- se acerco a ella y sostuvo sus manos con gentileza- he intentado darme cuenta de quien soy, de lo que necesito, pero todo Tiana… todos mis caminos conducen a ti-
-¿como..? ¿como es que conseguiste un trabajo? ¿como es que algo de esto tiene sentido?-
-me visto con ropa común, me pongo una gorra y uso otro nombre- respondió el príncipe como si fuera lo mas obvio del mundo- salgo temprano del castillo, cubro mis horarios y regreso a dormir-
-pero… pero.. ¿que haces? ¿en que trabajas? -
- ya te lo dije, doblo turnos en una taberna, sirvo tragos, tocó un poco de música, limpio mesas, hecho borrachos…-
-pero..-
-todo lo que he ganado esta en tus manos-
Tiana lo observaba con la boca abierta, las manos le temblaban un poco y casi sin pensarlo soltó la pequeña bolsita al piso, las monedas de plata tintinearon al contacto con el piso algunas incluso salieron rodando, sus dedos se tensaron y se cubrió los labios con expresión de sorpresa
-o bueno, estaba- sonrió con el encanto propio de un príncipe
-maldita sea Naveen - exclamo en voz alta - ¿porque me haces esto?-
-¿de que…?-
- tenia pensado odiarte el resto de mi vida-
sus ojos se encontraron entre el fuego que los rodeaba, los cañones enemigos aun estaban al acecho y el techo del pasillo se derrumbaba lentamente.
Naveen seguía sonriendo, se acerco a ella con paso firme y le rodeo la cintura con las manos, ella río entre lagrimas, negando con la cabeza
-Abrázame.- pidió el dulcemente
-cállate- una suave sonrisa inundo sus mejillas- solo... cállate-
-te amo..- acaricio sus mejillas y el contacto le hizo cosquillas
-no tienes vergüenza...- pero quedo silenciada por los labios del príncipe sobre los suyos, peleo por no perderse en el momento, por no poner sus manos alrededor de su cuello, pero cualquier intento fue inútil, apenas se separaron lo abrazo con mas fuerza hundiendo la cabeza en su pecho, esforzándose por que sus lágrimas no fueron evidentes para todo el mundo -Naveen- murmuro después de un segundo- tenemos que salir de aquí, tu castillo se esta derrumbando- su mente le alertaba del peligro, pero sus oídos la distraían con la melodiosa música de su corazón rebosante
-supongo que tienes razón - respondió el- pero no quiero soltarte, se que me arrepentiré en cuanto lo haga-
-pero usted joven príncipe debería preocuparse por su seguridad, y la de toda esta gente, ni siquiera sabemos si Loti se ha recuperado de su..- la música de su corazón se detuvo abruptamente- ¡Loti¡- exclamo al mismo tiempo que soltaba al joven- no podemos, ¡no puedes Naveen¡ ¡vas a casarte¡ ¡por Alá¡- exclamó sujetándose la cabeza
-No Tiana, no voy a casarme- farfulló intentando recuperar su atención
-¡Por supuesto que vas a casarte¡- lo regaño Tiana- estas prometido y Loti espera que cumplas tu palabra- lo regaño con las manos sobre la cintura
-No, no lo hago-
Todos giraron hacia la puerta, La señorita Bufond permanecía de pie del otro lado del pasillo, el almirante Hawkins estaba a su lado cuidando que no flaqueara,tenia las ojeras marcadas y sus mejillas sonrosadas, una elegante bata rosada la cubría y su cabello estaba revuelto, aun así había fuego en su mirada.
-Loti…- balbuceo Tiana
-No lo haré Tia, no voy a casarme- exclamo mientras caminaba directo hacia ella, soltando la mano del joven que la acompañaba
Un silencio mortal las envolvió, de pronto ya no era un cuarto llenó de gente, no eran una camarera y una princesa en medio de un castillo, eran dos chicas, dos mejores amigas, dos mujeres que crecieron juntas, que se conocían al punto de entenderse sin palabras, que sabían el significado de cada mirada perdida, de que ceja arrugada, eran solo dos niñas perdidas muy lejos de casa.
-pero…- la camarera dio tres pasos hacia su amiga- Loti, tienes que… es… es lo que siempre quisiste-
Loti observo a Tiana con extrañeza, casi como si no pudiera reconocerla
-¿crees que quiero que sufras? - tomo las manos de la chica entre las suyas - Tiana yo..- su voz se quebró un poco- yo he leído de amor en mis libros desde que era pequeña y he soñado con encontrarlo toda mi vida pero- se notó su esfuerzo por continuar- eso es exactamente lo que quiero, ¡amor¡ no…- negó con la cabeza, con los ojos llenos de lágrimas- no esto, lo que quiera que haya sido este tiempo en este horrible palacio te lo puedo asegurar no es lo que tu tienes ahora, ni… ni los castillos o los títulos o todas las joyas que ese estúpido príncipe me ha dado se pueden comparar con lo que veo en tus ojos- tomo su mejilla entre sus dedos- lo que tu tienes ahora es hermoso-
-no exageres- contesto casi riendo
-¿ahora vas a dejar de ser tan cabeza dura y aceptar al maldito príncipe que quiere casarte contigo o que?-
-me la estoy pensando -
-pues mas te vale que dejes de hacerlo¡- la regaño apuntadola con su dedo- ¡me he matado los últimos meses preparando la boda del siglo¡ y usted señorita se vera fabulosa con un vestido blanco-
-no, Loti no- empezó con pánico- no podría...-
-¡cállate¡- le aspeto la rubia - tómalo como un regalo - no soltaba sus manos - un pequeño pago por todo lo que has hecho por mi, ademas Tiana.. tu seras mucho mas feliz aquí de lo que yo he sido-
-pero..- Tiana se quedaba sin argumentos- mi restaurante.. -
-¡benditas las arenas del desierto¡- Lotí gritó agitando las manos- ¿puedes dejar eso? ¡tendrás un palacio y un reino¡ podrás encargarte de cada sucia cocina de Maldovia si quieres¡-
-mi padre..- balbuceo acorralada- mi padre siempre quiso..-
-siempre quiso que fueras feliz Tia- ambas suspiraron y sus manos volvieron a entrelazarse
-pero, ¿y tu? ¿tu que vas a hacer?-
-me las ingeniere querida-una sonrisa inundo el rostro de Loti y TIana tuvo ganas de llorar -por ahora todo lo que deseo es ir a casa- giró y le sonrió al joven detras suyo- el joven Jim ha sido muy amable y se ha ofrecido a llevarme en su barco, perece que tiene tantas ganas como yo por dejar este horrendo lugar, ¡sin ofender¡- Grito observando a los pocos ciuadadanos de Maldovia que estaban presentes
-loti.. -sonrió Tiana, ignorando el desliz - gracias
Se abrazaron mientras volvian a sentir el mundo a su alrededor, ya no sentían el calor del fuego, y los cañonazos habían cesado, de alguna forma todo eso habia sido reemplazado por una brillante y reluciente capa de hielo.
Debo admitir que este era un capitulo mucho mas largo, pero esta mañana se convirtio en un mounstrou de 9000 palabras por lo que decidi cortarlo, la buena noticia es que las siguientes 4500 palabras del siguiente capitulo ya estan escritas, espero terminarlo el fin de semana, no prometo nada por que se asoma semana santa y probablemente me escape unos dias a la playa.
Y si, Naveen no era tan malo despues de todo :D
