Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.

Parte 2

"Reencuentro"

Capítulo 6 (21)

-Ya veo, así que esa es tu situación.

Ishizu hablaba serenamente con sus manos juntas encima de su escritorio. Observaba a Tea detenidamente la cual no paraba de mirar la enorme oficina donde estaba girando los ojos de un lado a otro; se notaba que el ambiente empresarial era nuevo para ella.

-Por favor señorita, debo hablar con el dueño de la compañía. Es importante que sea pronto.

-Yo soy la persona más cercana al jefe de KC. El señor Seto Kaiba confía plenamente en mí.

-Entonces ¿hay una posibilidad de que usted hable con él?

La voz de Tea imploraba, rogaba que se hiciera algo por salvar su hogar. Ishizu no podía evitar pensar que Tea tenía valor al venir a una organización tan grande sólo para defender sus derechos.

-Escucha, ¿sabes a qué clase de persona te enfrentas?

Tea pensó antes de responder. Sabía que el dueño de KC era un hombre severo, cruel e incluso despiadado con los demás; esos eran los rumores que corrían sobre su persona, pero no le importaba. Lo que realmente le interesaba era salvar el hogar de los niños necesitados.

-Sí, lo sé-afirmó con un movimiento de cabeza.

-¿Sabes que Seto Kaiba es un hombre con un carácter bastante duro y complicado de tratar?

Ishizu pensó que probablemente la joven no tenía ni idea de lo que decía.

-Sé la clase de hombre que es. Todos los que leemos el periódico o vemos noticias sabemos que Seto Kaiba es un hombre en ocasiones difícil de tratar, pero no puedo temer. Para mí lo más importante son los niños y quiero que estén seguros.

La determinación de Tea hizo que Ishizu sonriera sintiendo una oleada de orgullo. Aunque la castaña era una desconocida para ella, tuvo que admitir que un sentimiento de admiración la cubrió al comprender que era una chica capaz de dar todo por sus seres amados. Incluso enfrentarse en el fuego del infierno por proteger lo que más ama.

-De acuerdo. Arreglaré que hables con Seto hoy mismo.

-¿En serio?-Tea no pudo contener la felicidad.

-Claro, tendrás que ser directa y franca con él, pero te advierto que no es un hombre fácil de convencer. Cuando toma una decisión es más firme que una montaña.

Con un movimiento de cabeza afirmativo y decidido, Tea asintió mientras Ishizu se comunicaba por teléfono con Kaiba.

.

.

Kaiba estaba fatigado por tanto pensar en lo que vendría a su futuro cuando Ishizu faltara a su vida. Estaba muy nervioso, inquieto por el miedo que ocultaba al mundo el cual pensaba en él como alguien fuerte con sentimientos duros, pero la realidad era diferente. Era una persona con un grado de sensibilidad que en ocasiones lo hacían flaquear, como en esos instantes en que recordaba las pesadillas.

Esos momentos en que escuchó disparos y cuerpos cayendo al suelo, su propio cuerpo derrumbándose débilmente en la alfombra sin poder moverse tras recibir un disparo en la espalda. Su mano tocó un charco de sangre al caer, su hermano yacía sin vida en medio de esos cadáveres.

Se llevó las manos a la cabeza moviéndola de un lado a otro, esforzándose en vano porque esas imágenes se borraran de su mente, de su corazón. Ni su amante Ishizu había logrado en 5 años tranquilizarlo de esos traumas provenientes de su tierna infancia.

Sonó el teléfono, pero ni aún el sonido chirriante del aparato lo calmó. Tras verificar que se trataba de Ishizu respondió con la respiración agitada.

-Ishizu…

Desde el otro lado, la aludida notó el cambio en Kaiba y supo lo que estaba pasando, pero no podía actuar precipitadamente o Tea descubriría que algo malo pasaba con el jefe.

-Señor, hay algo de lo que tengo que hablar con usted. Con su permiso iré a su oficina.

-Hazlo, me urge.

Sonaba angustiado, impaciente. Sin más que decir, Ishizu colgó el teléfono y miró a la castaña.

-Iré a hablar con él. Mientras haz el favor de esperarme.

-Con gusto.

Con pasos acelerados, Ishizu salió velozmente de su despacho dejando sola a Tea aunque observaba por las cámaras de vigilancia. La castaña se dedicó a contemplar la estancia moviéndose nerviosamente en su sitio, pidiendo al cielo que le diera las palabras adecuadas para hablar con el tipo que controlaba KC.

.

.

Abrió la puerta con un empujón, estaba asustada. Sentado en un sillón, con las manos agarrando su cabeza, Kaiba se veía agobiado haciendo esfuerzos vanos por sosegar su mente que en esos momentos era un torbellino.

Sin más, corrió a su lado y se sentó junto a él, colocó su mano en la espalda del empresario y le habló dulcemente acariciándolo.

-¿De nuevo esas imágenes?

-No puedo quitármelas de la cabeza.

Kaiba sonaba triste, pero ocultaba lo mejor que podía sus sentimientos. Aún la compañía de su joven amante no hacía que se abriera con ella lo suficiente como para llorar o hablar con mayor detalle de su sentir.

-Tranquilo, no pasa nada.

Ishizu lo consolaba casi como si fuera su hijo. Con caricias suaves y dulces intentaba que el sufrimiento del hombre parara o al menos disminuyera, pero era difícil. La forma de ser de Kaiba no era de alguien que se pudiera reconfortar con facilidad.

-Otra vez lo vi. Vi su cuerpo.

Mokuba pasó por su mente. Su pequeño cuerpo inerte junto a los guardias que los habían capturado.

-No lo recuerdes. Olvídalo.

-Siempre vuelve a mí ese día. Ese momento en que Mokuba se fue de mi lado para siempre.

Su voz se quebró más sin embargo no lloró, ninguna lágrima se derramó de sus ojos azules. La única contestación a su consternación fue que sus manos se estremecieron al evocar los recuerdos infantiles de ese espantoso momento en su vida.

Ishizu supo que debía cambiar de tema antes de que empeoraran las cosas.

-Seto, te dije que no causaras problemas a los demás.

-¿Qué tratas de decir?-volteó a verla extrañado por el reproche.

-Una chica vino a la compañía exigiendo que se le permitiera verte en persona para pedirte que no destruyas el orfanato donde vive.

Con asco y repugnancia se puso de pie con las manos en jarras lanzando una mirada furibunda a Ishizu.

-¿Crees que pienso volverme misericordioso?

-Escucha al menos lo que tenga que decir.

Ishizu sonó suplicante lo que llamó la atención de Kaiba que la miró severamente.

-¿No me digas que la dejaste entrar a la compañía?

-Está demasiado apenada por su gente.

Seto apretó la quijada, entonces con un gran movimiento del brazo, golpeó la mesa y un vaso con agua cayó derramando su contenido por el suelo. La mujer egipcia se estremeció pero mantuvo su postura lo más firme que pudo.

-¿¡Cómo pudiste dejar que una mujerzuela que no es empleada de aquí entre a la corporación!? ¡Sabes que este lugar tiene acceso restringido!

-No iba a dejar sin atención a alguien que vino con tanto valor para enfrentarte.-respondió Ishizu poniéndose de pie para estar a la altura de Seto.

-Yo no pienso escuchar los argumentos de una gentuza como ella.

-Ni siquiera la has visto.

El CEO se veía notoriamente molesto, se alejó y se sentó violentamente en su silla detrás del escritorio.

-Tú sabes que confió plenamente en ti, pero esto es demasiado.

-Seto, escucha lo que tiene que decir esta chica. En lo poco que he conversado con ella te das cuenta que es una chica digna de admiración, sobre todo al venir aquí a luchar por proteger a su familia.

-Los sentimentalismos no funcionan conmigo.

Kaiba estaba firme, decidido a no cambiar de opinión ni por Ishizu, así que ella sólo le lanzó una mirada serena.

-Seto, trata de entender. Lo que estás haciendo causa daño a otros. Al menos ten corazón para escuchar sus razones.

Sus miradas se sostuvieron la una a la otra. Entre ambos había un lazo especial que los conectaba; un lazo que sólo los amantes podían entender. No era amor, ni enamoramiento, sólo una unión irrompible entre dos seres que se complacían cuerpo con cuerpo y entendían sus necesidades.

Con disgusto, aceptó con un ligero movimiento de cabeza.

-Ordena que venga esa chica.

La egipcia le sonrió complacida de la decisión que tomó su jefe.

.

.

Tea caminaba por toda la oficina que más parecía una sala debido al tamaño que tenía. Se preguntó si la vida de ricos sería tan buena como aparentaba serlo o sólo era una imagen externa. Ella nunca fue una mujer de muchos lujos, se conformaba con poco mientras fuera feliz; para ella la felicidad no se basaba en las cosas físicas sino en lo espiritual.

Observaba cada detalle del lugar donde estaba suponiendo que nunca más vería algo así, en cuanto saliera de esa corporación su vida volvería a ser de clase media como siempre, pero eso no le importaba.

Sorpresivamente, la puerta se abrió dando un susto a Tea e Ishizu apareció.

-El señor Kaiba accedió a verte.

El rostro de Tea se iluminó con una gran sonrisa llena de satisfacción. La respuesta de Ishizu ante ese gusto fue asentir.

.

.

Seguía cada paso que Ishizu daba anhelando que pronto llegara con el señor Kaiba. Con lo más serena posible, tragó saliva y secó el sudor de sus manos encima de su ropa.

Finalmente se detuvieron en una puerta e Ishizu giró colocándose frente a frente de Tea.

-Te recuerdo que el señor Kaiba no es de los permite que lo visiten gente de fuera, así que no lo provoques.

Tea asintió tragando otra vez saliva. Tras una orden, los guardias abrieron el portón dejando ver un despacho más grande que el Ishizu, esté causó más impacto en la joven.

-Apresúrate.

Tea obedeció a Ishizu y entró. La puerta se volvió a cerrar detrás de ella mientras miraba a todas las direcciones de la oficina que, al igual que la anterior, también parecía una sala de hogar.

-Si quieres hablar, dime lo que me tengas que decir ahora.

La desconocida voz la sacó de sus casillas de un brinco. Detrás del escritorio estaba un sillón enorme color negro que le daba la espalda; se podía ver que detrás de él estaba el dueño de la empresa.

Tea se armó de valor, respiró hondo y caminó a él estando frente a su escritorio.

El asombro creció aún más cuando la silla giró hacia ella, cara a cara, dejando ver a un chico joven de cabellos castaños y ojos azules.

Continuará...

Cote Dark Dangerous Love: Tenía que sacar ese lado de él, no puede faltar, jijijiji. Hasta en este fic tiene que haber un poco de Trustshipping, XDDD. Ya verás lo que pasará, muy pronto, muajajajaja.