Desembarcaron en la madrugada, en la oscuridad, tenían la ventaja de que conocían el terreno, estaban listas para la batalla, sabían lo que les esperaba en los fiordos de Arendelle, sin embargo solo encontraron calma.
No usurpadores, sin cañones ni soldados, algo estaba mal, Elinor podia sentirlo, era demasiado facil.
"Sabían que no podían ganar" escucho a alguno de los chicos decir, el alivio en su mirada casi la hace bajar la guardia.
Tan pronto como salió el sol la ciudad entera despertó, la nieve cubria las calles y la alegría se desbordó; Anna y Elsa se unieron a su gente como debían hacerlo y ellas las siguieron todos los demás, o casi todos.
Mérida dudó, ella sabía de guerras y de trampas, sabía que no tenia sentido que los usurpadores se fueran sin dar batalla, pero Elinor no era tan cruel como para pedirle que se comportara, no con Elsa tendiendole la mano y la música sonando en la plaza.
Elinor observó a su unica hija danzar en el júbilo, la vió reir, notó como sus ojos se iluminaban y por un momento sintió paz, todo habría valido la pena si Mérida era así de feliz, ya no perderían el tiempo buscandole marido, los trillizos se encargarian de engendrar herederos, volverían cada año a Arendelle para el verano, establecerían rutas comerciales, alianzas maritimas, podrían comprometer a los hijos de Anna con alguno de los sobrinos de Merida; el futuro la abrumó, tal vez debía ignorar el malestar en sus entrañas, tal vez se merecían una victoria sencilla.
Ana se paro entre la multitud he hizo brillar su anillo con los destellos del sol; todo Arendelle alabo a su princesa, pronto ella y Kristoff estaban en el centro de los cantos y las risas.
Era demasiado para Elinor, la multitud la ponia nerviosa,, la gente, el ruido, todo lo que quería era volver a casa, mirar rostros conocidos, pero su deseo se cumplio de una forma macabra.
Lo vio recargado sobre uno de los tantos barandales que cubrían los muelles de Arendelle, chaleco negro, brazos largos, alto con el cabello graciento y los ojos grandes, era como una araña posada sobre su propia red, el pirata la miraba atentamente esperando ser reconocido: era uno de los secuaces de Silver.
En un acto de inusual imprudencia la reina se acercó, se sentía segura rodeada de sus aliados o tal vez solo estaba demasiado cansada como para pensar.
-Majestad- el hombre le mostró una sonrisa torcida
-¿que haces aqui? ¿dónde está tu capitán?-
Sin decir nada el pirata le tendió la mano en la que llevaba un pergamino enrollado . Elinor lo tomó con desagrado
-De parte del príncipe Michael- susurró - Silver le manda saludos"
La reina se lo quito de las manos y maldijo entre dientes, no tenia mas que insultos para los hombre que la aprisionaron
-!De vuelta al castillo¡- Anna gritó a sus espaldas, el resto siguio a la princesa sin dudarlo pero Mérida notó que su madre se rezagaba
-¿Esta todo bien?-
Elinor no supo exactamente porqué pero decidio mentir -Si- sujeto el pergamino contra su espalda -Estoy exhausta, es todo- cuando volteo de nuevo el pirata había desaparecido.
La comitiva entera entro al castillo de Arendelle, Elsa volvio a cubrir las torres con hielo y adorno las cúspides con enormes copos de nieve, Elinor sentia su corazón a punto de saltar de su pecho, la música era ensordesedora ¿aún tenía el veneno en su cuerpo? ¿eran secuelas por todo aquel tiempo sin alimento? sus manos sudaban , le parecía aun sentir el vaiven de altamar bajo sus pies, estaba apunto de pedir ser llevada a una habitación y descansar cuando la servidumbre del castillo se acerco con una sombra bajo los ojos.
-!Majestades!-
-¿Qué sucede?- Elsa soltó la mano de Mérida tan pronto como su mayordomo se acerco
-Mi reina- el hombre se debatío entre la alegría de verlas de nuevo en el castillo y su preocupación inicial - no sabiamos que hacer con el-
-¿que? ¿quien?- Anna se apresuro a preguntar y siguieron al mayordomo hasta una de las salas del palacio, tendido en uno de los amplios sillones un hombre permanecia dormido, su ropa estaba manchada de sagre, su rostro se veía lastimado, Elinor reconocío la culpa en el rostro de su hija ante el deplorable estado del mas joven de los príncipes de las islas
- ¿Acaso esta... ?- Mérida dejo su pregunta sin terminar y el mayordomo nego con la cabeza
-Asi lo dejaron los príncipes cuando se fueron, no ha despertado desde entoces-
La habitación se lleno de dudas, nadie estaba seguro de que sentir al respecto, ¿lo habián abandonado? al cabo de un rato Rapunzel dio un paso adelante -Lo mejor sera ayudarlo a que despierte- hizo por acercarse pero Eugene la detuvo
-Espera un segundo- el chico saco una de las sogas de su mochila y ató las manos del principe- continua- le señalo a la princesa que ante miradas excepticas comenzó el encantamiento, la luz del sol se hizó mas intensa a su alrededor, despues de unos minutos Hans empezo a toces y retorcerce; con dificultad abrío los ojos sorprendido de todos aquellos que lo miraban.
-¿Que haces aqui?- Elsa le hablo con el mismo desprecio de siempre
- Eso me gustaria saber..- su voz era rasposa, Hans miro a su alrededor - el castillo de Arendelle...- apenas se estaba reponiendo, intento moverse pero sus manos atadas lo sorprendieron
-Tus hermanos te dejaron aqui- parecía que solo la reina de Arendelle era capaz de hablar - ¿porque?
El principe busco a los demas con la mirada antes de responderle a la reina, Anna retrocedio unos pasos y permitio que su anillo brillara con el sol
-no lo se, no recuerdo mucho del viaje - respondio con fastidio - lo ultimo que recuerdo fue a Michael -parecia tener problemas para acomodar sus ides - y... - se atraganto un poco, su mirada paso de pérdida a iracunda en un segundo, giró repentinamente hasta la Princesa de Escocia - ¡me traicionaste! !pequeña sabandija!" - intento levantarse y cayo de cara al piso, el resto de las princesas retrocedieron, nadie parecía estar dispuesto a ayudarlo
-¡Llevenselo a los calabozos!- ordeno Elsa y los soldados obedecieron
El principe forcejeo violentamente, farfullo maldiciones y amenazas, los soldados los levantaron del suelo y comenzaron arrastrarlo por la estancia - !mentiste!- gritó una vez que se cansó de todo aquello y para sorpresa de todas comenzó a reir - ¡todas ustedes van a morir! Michael no dejara a ninguna de ustedes con vida! creen que están a salvo? volverá y los matara a todos!-
-¡Llevenselo!- Elsa insistió y prontó el príncipe estuvo fuera de su vista, se dirigió a las demas con desición, colocó su mano sobre el hombro de Mérida quien de pronto se había vuelto mas pequeña - No traicionaste a nadie - la princesa la miro con duda- no le debes nada- La reina giró hacía su hermana -No volvera a hacerte daño-
Kristoff abrazo a su prometida con cariño
- Volverán- Mérida dijo lo que Elinor ya estaba pensando - seguramente no han abandonado las cercanías, quieren que nos confiemos, no tiene sentido que huyeran-
Prontó Elsa estaba llamando a los soldados y el jefe de la guardia, verificaron las fronteras y los caminos, Elinor debía hablar, debía decirles que vio al pirata en el pueblo, pero no se atrevió a abrir el mensaje hasta que estuvo en su abitación ,su hija la dejó sola tan pronto como se lo pidió.
La letra de Michael se distinguia en el pergamino de cuero
Querida Reina Elinor
Espero que este mensaje llegue a usted en soledad, no tengo ninguna intención de morir a su regreso a Arendelle, pero debe saber que su seguridad no durara mucho, recuperaremos la ciudad, cada una de las personas que se nos oponga morira. Le he dejado a mi hermano como muestra de buena voluntad, pueden hacer lo que les plazca con el.
Usted sabe que hablo en serio, ha estas alturas Mérida debe saber de nuestro compromiso, por lo que intentara enfrentarse a mi tan pronto como tenga la oportunidad, no voy a esconderme, le advierto majestad que no sera una pelea justa, matare a su hija.
La unica ventaja que ustedes poseen es la reina de Arendelle, mis esfuerzos en el pasado por terminar con ella han sido inutiles, se que la única forma de lograrlo es mediante el elemento sorpresa, aqui esta el trato que le propongo, honre el trato que hicimos durante la cumbre de Arendelle, ayudeme a eliminar a la reina de las nieves y yo perdonare la vida de su hija.
Las manos de la reina temblaban, por primera vez no sabía que hacer. Las sirenas de alarma empezaron a sonar en el palacio
"¡Mamá!" Merida entro al cuarto con rapidez " mamá hay que prepararnos, han divisado barcos a la lejanía ¿que estas haciendo?"
Todas las dudas de Elinor se disiparon en un instante, "solo preparo lo esencial por si tenemos que huir" se aclaro la garganta esperando que su tono fuera mas claro, infundirle fuerzas a sus palabras " apenas desempaque, tu espada esta en el armario"
La princesa se introdujo en el pequeño espacio, luciendo la armadura de combate, ansiosa por encontrar su arma, estaba demasiado absorvida por su impaciencia que no notó cuando su madre cerraba la puerta, escucho algunos ruidos pero no fue capas de adivinar que la reina estaba trabando la entrada, que aseguró el enrejado de la ventana, que guardo la llave en los bolsillos de su vestido.
-¡¿mamá?¡- repitió ante la extrañeza de su silencio - no la encuentro…-
-sigue buscando- le advirtió - la puse junto a tus botas-
-Por que no mejor vienes y me muestras… - se detuvo al intentar abrir la puerta- mamá… creó que la puerta se cerró, ¿crees que podrías….?-
-Volvere pronto- escucho decir a su madre y se alertó
-¿que?-
-Volvere pronto, esperame aqui…- era una suplica pero se escucho como una orden
- ¡Sacame de aqui¡ ¡Mamá¡ -
Elinor ignoro los gritos de su hija mientras corría por el pasillo, mientras se apresuraba por las escaleras, solo un pensamiento, repetido una y otra vez en su mente : debía sacarla de allí, debía encontrar una vía de escape.
Las personas a su alrededor ignoraron su huída, todos estaban demasiado ocupados, una madre corriendo hacia las afueras del castillo no era extraño entre la preparación para el combate, solo los jóvenes de los clanes le prestaron atención y la siguieron.
-Mi reina- escucho en sus voces - ¿se encuentra bien? ¿necesita algo?-
-nuestro barco…- susurro ella, agitada - ¿donde esta nuestro barco?-
-se perdió majestad- los jóvenes se vieron entre ellos, ¿estaba pensando en retirse de la batalla?- se quemo la primera vez que huímos de Arendelle-
-necesitamos uno -
-la flota de Arendelle esta lista para el combate, si gusta hablar con la reina Elsa si tiene alguna necesidad de…-
¡No¡- se alteró Elinor - no debemos…- los jóvenes la observaron y Elinor pudo ver la descepción en sus rostros, hombres listos para el combate, su corazón se estrujó al recordar a sus padres… ¿era capaz de regresarlos a casa con vida? - debemos conseguir un barco que no esté a cargo de Arendelle, alguno que pueda zarpar pronto- dijo intentando componer su voz
Hubo silencio incomodo, imposible con el ruido que los rodeaba, la madre distinguió el ruido de los cañones al moverse, las armaduras repicando, el pesó de las espadas, la nieve empezaba a cubrir el reino, los Fiordos quedaban bloqueados por enormes paredes de Hielo, Elsa estaba construyendo una fortaleza, su corazón se acelero aun mas, no había estado tan nerviosa desde que los piratas la capturaron.
-¿Donde esta el almirante Hawkins? - exclamó con agonia
-¿quien?-
-el almirante Hawkins… ¡su barco¡ ¡el barco en el que llegamos a Arendelle¡-
-Segun sé, se ha ido ya del puerto, justo despues de traernos, volvio a Maldovia inmediatamente -
Los jóvenes la vieron intrigados- búsquenlo, encuentrenlo, no puede ser que se haya ido tan pronto - grito con la autoridad de una reina - tenemos poco tiempo-
-¿poco tiempo para que?-
-Para regresar a casa antes de que esto se convierta en un baño de sangre-
-mi reina- exclamó Macguffin
-¡esta guerra se ha salido de control señores¡ esta guiada por fuerzas que no entendemos, no planeo que la vida de mi hija sea un daño colateral en un conflicto que no nos corresponde¡ ¡Consiganme un maldito barco en este instante!"-
Los jovenes de los clanes no dudaron en obedecer, ella volvio a subir las escaleras con la misma aprehensión con la que descendió, pero cuando llegó a su cuarto lo encontró destruido, ansiosa llamó a su hija pero no obtuvo respuesta: Mérida se habia ido; Elinor giró hacia la ventana y la alcanzó a ver a la lejanía, su cabello se agitaba con el viento, sin duda alguna se dirigía al encuentro con el príncipe.
Tomó la daga que colgaba de la pared, debía proteger a su hija.
Habia tenido la mitad de este capitulo guardado en mi computadora por años, y por fin me decidi a terminarlo, queda uno mas, intentare con toda mi alma no tardar otros tres años en subirlo, gracias a todos los que me mandaron mensajes preguntado por el final, creeanme que jamas me hubiera animado a terminarlo si no hubiera sido por ello. ¡uno mas¡.
