Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.

Parte 2

"Reencuentro"

Capítulo 10 (25)

-¿Por qué tenías que hacer esto?

Seguida de Kaiba, que no paraba de gritar, Ishizu entró en su oficina con pasos duros y se aproximó a su escritorio.

-Tuve mis razones.-dijo Ishizu sentándose en su silla y recargando sus codos en el bufete.

-¿¡Razones!? ¿Tuviste razones para poner a esa mendiga como tu sustituta sin mi consentimiento?

Kaiba gritaba sin controlar su enojo.

-No es una mendiga.

-¡Vive en un orfanato!-gritó a voz en cuello con las manos formando puños.

-Tú también viviste en un lugar así y lo sabes.

Al oír eso, Kaiba apretó los labios y aumentó la fuerza con la que cerraba sus puños sintiéndose incompetente al poder responder ya que Ishizu tenía razón.

-Lo mío fue diferente.

Había incomodidad en su forma de hablar, casi tartamudeaba.

-No hay diferencia. Viviste en un orfanato durante tu niñez, igual que ella y los demás niños que piensas dejar sin hogar.

-Un internado no se puede llamar hogar.

-Si los sacas de allí no los podrán adoptar.

-¿Para qué sirve eso? ¿Para que los adopten gente que los golpeara?

Ishizu calló, los traumas de Kaiba eran muy grandes, pero eso no era justificante para dañar a los demás.

-Seto, estoy consciente de lo que te sucedió con Gozaburo…

-¡No repitas ese nombre!-vociferó Kaiba señalándola con el dedo.

-Bueno, sé que viviste cosas muy difíciles, no obstante debes superar el pasado. El venir de un internado no significa que sea mala persona.

-¿Al menos tiene experiencia en este clase de empleo?

-Yo le enseñaré lo que sé.

Ishizu colocó su mano en su pecho, señalándose a ella misma mientras Kaiba expresaba sorpresa y perplejidad en su cara.

-¿Le enseñarás? ¡Te vas en dos meses!

-Eso será suficiente. La chica estudió hasta la preparatoria y tiene buenas notas.

-Sabes mucho de ella-frunció el ceño sospechosamente.

-Ayer estuvimos hablando con Martha, su madre, y revisé los expedientes de ella para informarme de su vida. Es una chica honrada, ha tenido diversos trabajos, dejó de estudiar por mantener el orfanato.

-Sientes compasión por ella. Estoy seguro de eso.

No era pregunta, era afirmación. Había aprendido a conocerla gracias al tiempo que pasaban juntos en total privacidad.

-Compasión y misericordia. Algo que tristemente veo que te falta.

El CEO apretó la mandíbula con fuerza, sus puños temblaron revelando su furia interior. Sólo por respeto a la mujer con la que pasaba sus noches de tormento, contuvo lo que su impulso quería cometer.

-Escucha-pidió Ishizu, casi con súplica-, le enseñaré todo lo que sé, en dos meses estará lista para suplantarme, pero puse una condición.

Kaiba entrecerró los ojos con una ligera idea de qué le había propuesto a Tea.

-Le dije que, si su trabajo funcionaba, no destruirías el orfanato.

-¿¡QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ!?

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La oficina de Seto Kaiba era mucho más grande que la de Ishizu por lo que Tea se dedicó a recorrerla sorprendida del giro que su vida acababa de dar. Hizo memoria de cuando la hermosa Ishizu le ofreció trabajar con ella el día anterior.

Flashback

-¡Tea!

Martha corrió, literalmente, con lágrimas asomando por sus ojos, hacía su hija y estás se abrazaron en medio de un llanto que conmovió el corazón de Ishizu. Tanto amor a pesar de la escasez de dinero resultaba impactante para la egipcia, Seto no era feliz aunque se convirtió en un hombre millonario.

-Tea, no sabes cuánto me preocupé por ti.

-Lo sé. Perdóname, madre.

-¿Qué sucedió? ¿Cómo estás aquí?-preguntó Martha apartando a su hija con las manos en los hombros de la joven.

-La señorita Ishizu me liberó.

Ambas enfocaron sus miradas en la mujer de tez morena que le dedicó una sonrisa acompañada de una inclinación de cabeza.

-Es un placer. Mi nombre es Ishizu Ishtar.

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-¿¡Qué!? ¿Qué Tea trabajará en KC?

Martha no salía de su asombro. Creía que sus oídos la engañaban, giró hacia Tea y la expresión de la chica le indicó que no era error suyo.

-Creo que necesito una explicación a todo esto.-se dirigió a Ishizu.

-Verá, dentro de dos meses dejaré de trabajar en KC por asuntos personales, por lo cual debo de conseguir una suplente. Estoy convencida de que Tea tiene la capacidad y las cualidades que se requieren para este trabajo.

-¿Cómo puede estar tan segura de eso? Tea nunca ha tenido un trabajo con esa magnitud.

-Puedo ver su honestidad y el valor que tiene. No muchas personas se atreven a ir a una gran compañía para quejarse por una inconformidad de dicho nivel. En este poco tiempo puedo ver sus capacidades y eso es justo lo que busco ahora para la persona que me suplantará en KC.

La firmeza con que hablaba Ishizu convenció más a Martha de que hablaba en serio la mujer egipcia.

-¿Cree que pueda aprender todo lo importante para el trabajo?

-En dos meses estará lista. Yo tengo paciencia para enseñar. Además hay una cosa más.

Martha arqueó la ceja, Ishizu giró sus ojos hacía Tea como pidiendo su aprobación para hablar. La joven asintió indicando que continuara.

-Si su trabajo es eficaz para la empresa, KC no destruirá el orfanato, pero si no lo es seguirán los planes para construir el parque.

-¿El señor Kaiba sabe de esto?

-Todavía no, pero eso no importa. No le quedará de otra más que aceptar. De todos modos la construcción del parque de diversiones no se realizaría tan rápido; se puede retrasar aún más de lo que ya estaba previsto.

Madre e hija se miraron entre sí. Las cosas eran muy repentinas, pero tal vez era la única solución para salvar el refugio.

-Si Tea está conforme, entonces la apoyaré con gusto.

Martha se dirigió a Ishizu que asintió con un movimiento de cabeza. Tea giró a la dama egipcia.

-Acepto el trato si con esto puedo evitar que destruyan el hogar que con tanto esfuerzo hemos formado para los niños sin familia.

La sonrisa de Ishizu mostró ternura y satisfacción.

-Está decidido. Hablaré con Seto y sé que no se opondrá.

Fin del flashback

Aún creía que todo esto era un sueño del que pronto despertaría. Resultaba sorprendente que tras haber trabajado en simples empleos ahora fuera a ofrecer sus servicios en una de las compañías más grandes de dicho país. Deseaba con todo su corazón que las cosas salieran bien y rezaba para que Kaiba atrasara la demolición del orfelinato.

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-¿Puedo saber con qué derecho haces cosas sin consultarme?

-Sabes a la perfección que tengo razón.

Ishizu no perdería la cordura ante las palabras del CEO que estaba visiblemente molesto y que retenía su furia para no estallar contra la mujer con la que prácticamente mantenía una relación de pareja en secreto.

-El que lleves cinco años trabajando para mí y que te acuestes conmigo no te da el derecho de tomar decisiones empresariales sin preguntarme primero.

Kaiba hablaba serenamente, pero se notaba una tilde furibunda y desaprobadora en su hablar.

-Esa chica trabaja para apoyar a ese orfanato. Ya que tú parece que has olvidado lo que significa la bondad, yo no planeo dejar desamparada a gente inocente por tus construcciones tontas.

Esa fue la gota que derramó el vaso. Con sus grandes puño y una fuerza desconocida hasta el momento, Kaiba golpeó la mesa haciendo que Ishizu brincara hacía atrás en un impulso sorpresivo.

-Si no tuvieras prestigio en las empresas más grandes del mundo créeme que te destruiría ahora mismo. Si hay algo que no tolero es la falta de consideración a mi trabajo por parte de una mujer mediocre como tú que sólo sirve para consolar en las noches a los hombres.

Ishizu abrió los ojos impactada.

-¿¡Qué has dicho!?

Levantó una mano al aire, pero Seto la detuvo y la estampó contra la mesa. Ishizu gimió de dolor. Los ojos de Seto lanzaban fuego, estaba más que enojado.

-Si esto o algo parecido se repite, diré a tu prometido el verdadero papel que tienes en mi empresa.

Por primera vez los orbes de Ishizu mostraron miedo, tragó saliva sabiendo que decía la verdad. Kaiba la soltó y se fue, pero antes de salir de la oficina giró hacía ella.

-Más te vale que tengas lista a esa chica en dos meses o verás las consecuencias.

Cerró la puerta tras de sí con un gran golpe que vibró el despacho y unos cuadros cayeron al suelo. Ishizu sacó el aire de sus pulmones, contenido por el temor causado por Seto; era la primera que la trataba de esa forma tan irrespetuosa.

Kaiba avanzaba con paso firme a su oficina. Se podía percibir un aura de enojo que brotaba desde su interior al exterior. Esta vez no perdonaría a Ishizu; dominaba lo mejor posible su deseo de destruirla, de acabar con sus ilusiones, pero sabía que eso era caer bajo. Sobre todo porque era la dama que lo apoyaba incondicionalmente.

Llegó a su oficina y antes de entrar, observó por la entre la puerta a la chica de cabellos castaños y ojos azules como los suyos. Sabía que su nombre era Tea; algo no le gustaba de ella aunque no podía explicar el motivo; simplemente era una sensación rara que le aparecía cuando la veía. Era similar a un desprecio único y diferente al que normalmente sentía por los demás.

Decidió enfrentarla, abrió la puerta y se topó con los orbes azules de la joven que se giró a mirarlo.

Sus miradas se sostuvieron finamente. Fue entonces que Tea sintió la misma antipatía por él, un sentimiento amargo se apoderó de su corazón y sintió desagrado por el empresario que tenía frente a ella.

-¿Cuál es tu nombre?-preguntó como si no supiera nada de ella.

Kaiba era arrogante en su forma de dirigirse a ella.

-Tea. Tea Gardner.

Frunció el ceño. Tea. Pudo ver, ligeramente, que sus rasgos faciales eran familiares para él, más sin embargo no recordaba en donde había visto a una chica así de problemática antes.

Ella tampoco podía explicar porque, pero definitivamente algo no la convencía de aquel hombre.

-Acepto que trabajes aquí, pero si no me resultas útil continuaré con mis planes de derrumbar la casa hogar.

La joven tragó saliva, respiró hondo armándose de valor.

-Le aseguró que trabajaré mejor que cualquier persona de aquí.

-No te será tan fácil conmigo como tu jefe.

Ambos apretaron sus mandíbulas mientras el ambiente se tensaba entre ellos.

Continuará...

Muy feliz inicio de año, mis amores. Que Dios los colme de bendiciones y mucha prosperidad y abundancia.

Cote Dark Dangerous Love: Me pareció un poco difícil encontrar una manera de que se juntaran estos dos en su nueva vida. Kaiba no quiere a nadie y la historia entre ambos se esta repitiendo. Es su punto detonante; que le digan que se parece a Gozaburo. Creo que incluso en el anime original es así.