Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.
Parte 2
"Reencuentro"
Capítulo 11 (26)
El ambiente estaba cubierto por un silencio incómodo en el despacho del CEO que no quitaba sus ojos de encima de la joven de cabellos castaños, la cual tampoco podía dejar de contemplarlo escrupulosamente. Tendrían que trabajar juntos aun cuando no se llevaban bien, aun cuando algo en ellos no les gustaba mutuamente. Tanto Tea como Kaiba tenían una antipatía mutua el uno por el otro que no sabían explicar; simplemente no se agradaban y resultaría lioso tener que verse todos los días desde entonces.
Finalmente, uno de los dos debía romper el silencio.
-Si piensas que te resultará fácil estar a la altura de los empleados de esta compañía, estás muy equivocada.
-Lograré evitar que destruya el refugio. Se lo aseguro.
La firmeza con la que Tea se expresaba atrajo más a Kaiba por ella que frunció el entrecejo.
-Tus argumentos no tienen validez conmigo. Una simple mujerzuela como tú no puede estar al nivel corporativo de este empresa.
-Le daré una gran sorpresa cuando le demuestre mi potencial.
Tea no flaqueaba, a pesar de su miedo mantenía su postura fuerte y resistente; el empresario notó eso.
-Pues más vale que lo hagas.
Caminó a su escritorio pasando al lado de ella, sus miradas se cruzaron permitiendo que los dos pares de ojos azules se entrelazaran destellando un brillo único e imperceptible para cualquiera que no fuera ellos. Se sentó detrás del escritorio e hizo una señal con la mano para que se fuera.
-Retírate.
Tea continuaba mirándolo fijamente, pero supo que lo mejor era obedecer, así que se encaminó a la puerta. Unos momentos antes de salir, volvió a dirigirle la palabra.
-¿Qué día a qué hora quiere que me presente a trabajar?
-Ponte de acuerdo con Ishizu. Ese es tu asunto, no el mío.
Tea apretó sus labios molesta y salió cerrando la puerta tras ella. El CEO hacía esfuerzos vanos por tranquilizarse y dejar pasar el asunto.
-Es el colmo que esto haya sucedido.
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-Ya veo.
Dejó su vaso medio lleno en la mesa y se concentró en su hija con el rostro sereno.
-Así que el lunes comenzarás a trabajar en la corporación Kaiba.
-Es correcto. La señorita Ishizu me pidió que me presente en su oficina mañana.
-Pues te deseo todo lo mejor.
-Haré todo lo posible por impedir que nos dejan sin hogar.
Martha se sorprendido de la valentía con la que su joven hija adoptiva estaba dispuesta a luchar por sus seres amados.
-Estoy muy orgullosa de ti por todo lo que estás haciendo.
Tea sonrió decidida y asintió feliz.
-Pero ¿soportarás la presión de estar junto a un hombre como Seto Kaiba?
Su semblante alegre cambió a uno más enojado.
-Ni me lo recuerdes. Ese hombre es un monstruo.
Tea sentía un desprecio especial por Seto, pero por el momento no era muy consciente de eso.
-Tendrás que ser cautelosa con ese tipo. No vuelvas a meterte en líos con ese hombre. Ahora tú estás bajo su dominio.
-Lo sé.-respondió Tea haciendo un puchero.
-Confió plenamente en que harás un buen trabajo que lo impresionará sobre ti.
-Claro, así será-dijo Tea guiñándole un ojo a su madre.
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-¿Qué acabas de decir? ¿¡Trabajarás con Seto Kaiba en KC!?
La voz gritona de su amiga Alexis lastimó su oído de tal forma que tuvo que alejarse la bocina de la oreja.
-Así es. A partir del lunes estaré allí. Ya hablé con el señor Marik al respecto del asunto.
-Esto sí que es una sorpresa. Jamás creí que consiguieras un trabajo en un lugar con esa magnitud de importancia en nuestro país.
-Ciertamente me siento nerviosa, pero sé que podré hacerlo.
-Que los nervios no te dominen. Sólo sé tú y todo saldrá bien.
Alexis sabía que Tea era una joven con suficiente inteligencia y capacidad para sobresalir en la vida sin depender de nadie, pero también era consciente del trauma que ella que vivía día con día debido a sus recuerdos perdidos. Alexis sí sabía sobre el pasado misterio de su amiga.
-Muchas gracias por el apoyo. Me esforzaré.
-Cuentas conmigo. Si ese tipo intenta tocar el orfanato se las verá conmigo.
Tea rió recordando algunas anécdotas de cuando Alexis demostró tener una gran habilidad karateca al momento de golpear a unos hombres que querían abusar de ellas.
-Tus golpes le dolerán mucho a Seto Kaiba, jajajaja.
-Eso es lo que espero, jajaja.
La plática tomó otro rumbo más alegre hasta que ambas colgaron el teléfono. Después de eso, Tea se preparó para dormir. Se colocó su pijama, se lavó los dientes y se tumbó en su cama sin dejar de pensar en todas las cosas que estaba viviendo en tan poco tiempo y de una forma tan repentina como si se tratara de un sueño o algo planeado por una persona detrás.
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Había escombros y ruinas, las casa y edificios se encontraban derribados en el suelo, entre ellos se podían localizar a simple vista cadáveres de personas que no lograron escapar a tiempo. Con paso lento y temeroso, recorría las calles buscando con la mirada a alguien que la pudiera ayudar, pero todo lo que veía era destrucción y muerte.
-Alguien…
Su voz se oía alejada, tensa, temblorosa. Giraba de un lado a otro con un brillo de esperanza en sus ojos, pero está poco a poco iba disminuyendo al ver que no había nadie que pudiera protegerla.
-Alguien...ayúdeme.
Oyó ruidos ensordecedores de aviones en la lejanía. Su miedo creció en su fuero interno y corrió, corrió sin parar. No sabía a donde, pero debía correr. Tan pronto como sus piernas se cansaron cayó en el suelo, arrodillada y rendida por el esfuerzo de huir.
-¿Dónde estoy? ¡Que alguien me ayude!
De repente, una fila de aviones atravesó el cielo y liberaron bombas que cayeron en la ciudad y explotaron. El fuego se hizo cada vez más intenso y la pequeña niña que se encontraba en medio se dio cuenta que no podía escapar más. Fue entonces que vio como un edificio de derribaba en donde ella estaba.
-¡NOOOOOOO!
El edificio se fue acercando más a ella conforme caía hacia ella; estaba paralizada por el miedo y pronto se oscureció su mundo.
Con un gran sobresalto, Tea despertó agitada. Su corazón latía a mil por hora, el sudor era abundante en su cuerpo y su respiración era acelerada. Se llevó una mano al pecho tratando de controlarse y, tras esperar unos segundos, no le quedó de otras más que levantarse de su cama.
Se asomó por la ventana donde el panorama le permitió observar un cielo estrellado en medio de esa ciudad donde toda su vida comenzó a sus siete años. Una oleada de nostalgia se apropió de ella y contuvo su deseo de llorar.
-A veces desearía poder recordar porqué estaba sola durante la guerra.
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Se podían oír desde afuera los sonidos escandalosos de los aviones lanzando bombas. Las explosiones que derribaban viviendas y edificios y trayendo pesar y muerte. De espaldas a él, se encontraba ese terrible hombre al que odiaba con todo su corazón, por el que su pecho ardía de rabia y desprecio.
Repentinamente ese hombre se dio la vuelta mirando directamente al pequeño y apuntó con un arma que llevaba en la mano. Tuvo miedo, y más cuando esa pistola disparó.
Su cuerpo tembló de pánico, abrió los ojos descomunalmente sin quitar su mirada de encima del hombre.
-Pronto te unirás a él.
Corrió, un disparo atronador se oyó y cayó al suelo con un dolor punzante en el hombro. Se arrastró por el piso manchado de sangre donde localizó con la mirada a la persona que buscaba.
-Moki…
No obtuvo respuesta. Se acercó más hasta que pudo vislumbrar en la penumbra un cuerpo pequeño e inerte rodeado de un charco de sangre. Sus orbes azules se abrieron de par en par cuando poco a poco, al irse acostumbrándose a la oscuridad, reconoció quién estaba allí tendido en ese líquido rojo.
-¡MOKUBAAAAAAA!
Lanzando un gran grito, con el corazón latiendo a una velocidad a riesgo de infarto y el sudor bañando su cuerpo entero, Kaiba despertó respirando violentamente. Tuvo que llevarse su mano al corazón al sentir que se le salía del pecho, respiraba con gemidos entrecortados; se vio obligado a levantarse para abrir la ventana y permitir que la ventilación lo ayudara a calmar su cuerpo.
El cielo estaba estrellado, reluciendo con belleza natural esos puntos blancos que guiaban a los perdidos en el desierto. Él era un perdido al que nadie podía guiar; era imposible que olvidara lo que pasó ese día. Ese fatídico día en que inició la guerra en la que su padrastro estaba involucrado junto con sus deudas. ¡Cómo maldecía esa guerra y a su padrastro!
Levantó su rostro al cielo mirando surcar los astros al tiempo que pos su mente veía el rostro de su hermanito.
-Si supieras cuanto desearía tenerte a mi lado.
Continuará...
Cote Dark Dangerous Love: Liberé mucho el lado oscuro de Kaiba en este fic, jijijiji. Al fin sé como se dice cuando alguien comete un crimen de esos, no recordaba la palabra. Nuevamente Kaiba y Tea se odian, como en su infancia. No diré nada XDDDD.
