Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.
Parte 2
"Reencuentro"
Capítulo 12 (27)
La semana pasó rápido hasta que llegó el día en que Tea se presentaría en KC. Los nervios estaban a flor de piel, pero debía controlarlos lo mejor posible y así evitar que el CEO la pudiera intimidar con sus palabras venenosas. Se vistió lo más presentable que pudo con sus ropas de categoría media y bajó al comedor a desayunar.
-Qué bueno que bajaste. Tu desayuno está listo.
-Muchas gracias, Martha.
Tea se sentó en la silla y degustó sus alimentos mientras Martha, con los brazos en jarras, la miraba con preocupación.
-Ten mucho cuidado y no cometas una tontería.
-No te preocupes. Impresionaré a ese hombre y no podrá cumplir sus propósitos contra nosotros.
La chica no vacilaba su decisión de salvar a los niños, a lo que Martha sonrió con ternura. Al finalizar su platillo, se levantó y se encaminó al baño para lavarse sus dientes. Cuando estuvo lista, se colocó sus patines y abrió la puerta dispuesta a salir.
-¿Es correcto que vayas con patines a una empresa de ese nivel de importancia?-preguntó Martha.
-Me cambiaré una vez esté allí. Los patines son lo único que me permite moverme rápido en la ciudad.
Sin esperar más, salió de allí con toda la velocidad que le permitían sus piernas. Respiró hondo en un esfuerzo por mantener la mente tranquila ante el nuevo trabajo que iniciaría hoy. Si fallaba todo se vendría abajo, así que equivocarse no era una opción.
Llegó a KC, como supuso Kaiba no había llegado aún; siempre era Ishizu la que aparecía primero por la empresa. Tragó saliva y presentó el gafete que la dama egipcia le entregó el día que la contrató. Los empleados la miraban sabiendo que era una chica nueva y que estaba bajo la protección de Ishizu, pero podían notar que se trataba de una mujer sin experiencia en el medio: significaba que era una presa fácil para cualquiera.
Siguiendo las instrucciones que Ishizu le escribió en un papel por ser primeriza, tomó rumbo a la oficina de su protectora deseosa de comenzar a realizar sus deberes laborales. Preguntando a algunos de seguridad, logró llegar al despacho vacío de Ishizu y supuso, por la hora, que no tardaría en llegar.
Mientras tanto, antes de su horario habitual, un auto exageradamente pulcro y limpio se estacionó frente a la compañía. Un servidor le abrió la puerta y de ese auto se apeó Seto Kaiba con su portafolio.
-Señor Kaiba, llegó más pronto de lo que acostumbra. Ciertamente no lo esperaba.-dijo el empleado de la forma más respetuosa posible.
-Puedo hacer lo que desee gracias a que soy el jefe de esta compañía.
Con prepotencia, caminó al edificio donde todos le dedicaron una reverencia sumisa.
-Señor Kaiba, qué sorpresa.-expresó la recepcionista.
-¿La señorita Ishizu ya se presentó?
-Aún no, señor. Ella llega regularmente dentro de una hora, pero la secretaria en entrenamiento se presentó desde muy temprano.
Kaiba supo enseguida a quien se refería. El coraje y el desprecio se mezclaron en su corazón junto con el asombro y cierto reconocimiento.
-¿Sabes en donde está esa chica?
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En la oficina, el tiempo se pasaba muy lentamente lo que causaba que se aburriera con más facilidad, así que Tea se encontraba ensayando su presentación dando vueltas por el despacho de un lado a otro.
-Hola a todos. Mi nombre es Tea Gardner, es un placer conocerlos a todos. Desde hoy estaré trabajando con ustedes, espero no llevemos muy bien.
Repetidas veces decía lo mismo, se equivocaba y de nuevo lo volvía a intentar. Deseaba que cuando estuviera frente a alguien los nervios no le ganaran y saliera huyendo de allí. Rogaba al cielo que eso no pasara o defraudaría a Ishizu y el malvado de Kaiba ganaría.
Por su parte, Kaiba llegó la oficina y pudo captar la voz de la joven haciendo ensayos. Por la entrepuerta logró vislumbrar a la joven y observó a detalle su esfuerzo por hacerlo bien. Odió admitirlo, pero sintió admiración por ella. Sacudió su cabeza para borrar esos pensamientos tontos y entró.
-Veo que llegaste más temprano que Ishizu.
Tea se sobresaltó al ver al jefe. Se irguió poniéndose firme como un soldado, con una expresión serena en el rostro.
-Veo que ahora muestras más respeto. Hasta te comportas como un soldado sumiso.
Tea contuvo su deseo de golpearlo al oír el tono burlón con que le hablaba. Apretó la mandíbula lo más posible. El CEO pudo advertir que ella se controlaba y eso lo divirtió mucho.
-Bueno, ya que estás aquí ¿te parece si me acompañas a mi oficina?
-Siento la pregunta, pero ¿no trabajaré con la señorita Ishizu?
Kaiba sonrió ante la sumisión que demostraba.
-Aún no es la hora de que Ishizu venga, así que tendrás que estar conmigo. Ven a mi oficina ahora mismo.
La mujer no se movió, esperaba. Seto volvió a sonreír, esta vez con malicia.
-Si no haces lo que ordene me veré obligado a utilizar el único recurso que te mueve a estar en este mundo al que no perteneces.
Fue entonces que Tea entendió la manipulación por parte del empresario y la rabia creció en su interior. Sólo por los niños no podía atacar a ese hombre o denunciarlo; en verdad se sentía cabreada por dentro.
-Sígueme.
Se quedó quieta unos momentos hasta que caminó a la salida del despacho. Al pasar junto al CEO, se lanzaron una mirada retadora y recíproca donde manifestaba el desprecio que sentían el uno por el otro.
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Un auto con estilo árabe se estacionó muy cerca del vehículo del CEO. Al verlo, Ishizu, extrañada, frunció el ceño suponiendo que Seto había llegado antes de la hora en que siempre acostumbraba llegar. Por su mente pasó la idea de que era muy curioso que el empresario viniera a trabajar más temprano justo el día en que Tea inicia su labor en la empresa.
Bajó de su transporte apresuradamente y llegó a la recepción donde fue recibida por un cordial saludo.
-Disculpe, ¿la señorita Tea vino a la compañía?
-Así es. Ella vino desde muy temprano.
-¿En dónde se encuentra?
Lucía alarmada a simple vista.
-En cuanto llegó, subió a la oficina de usted y el señor Kaiba fue tras ella cuando apareció por aquí.
El rostro de Ishizu palideció al confirmar sus sospechas: Kaiba vino a la empresa más temprano de lo acostumbrado para ver a Tea.
Rápidamente, corrió en dirección a su oficina, subió por el elevador hasta llegar al piso correspondiente a su despacho. Con grandes pasos, avanzó allá, pero su sorpresa fue grande al ver que no había nadie en su oficina.
-¿Qué?-miró alrededor-¿En dónde estarán?
Como un relámpago cruzó por su mente el único lugar donde podía estar su ayudante y tomó rumbo para allá.
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Kaiba azotó un bulto de papeles contra Tea que cerró los ojos al sentir como dichos documentos la golpeaban. Decidió no inmutarse y sólo miró al CEO detrás de su escritorio.
-Por lo que veo eres tarda para entender. Algo tan sencillo como esto lo puede entender hasta uno de los niños del orfanato donde vives.
Apretó los dientes en un esfuerzo por no explotar de coraje al escuchar que mencionaba a sus niños.
-Por lo que veo dentro de dos meses tendré mi terreno anhelado y tú te irás a la calle, el verdadero lugar a donde perteneces.
La sonrisa maliciosa y el tono burlón de Seto irritaban internamente a Tea con los labios mordidos. Una carcajada por parte del empresario estalló mientras las manos de Tea temblaban.
-Sabía que no podrías con esto. Solo eres un estorbo.
La furia amenazaba salir; Tea sabía que Kaiba lo hacía apropósito para provocarla. Su idea era que ella lo atacara, se vio en la obligación de reprimir su deseo de llorar y de golpear a ese hombre.
-Más te vale que hagas bien tu trabajo o te irás mucho antes de que acaben los dos meses.
Tensó su cuerpo. Inesperadamente, la puerta se abrió apareciendo Ishizu ante las miradas azules de ambos castaños.
-Es un alivio. Siento el retraso.
-Te doy el aviso de que tu empleada es muy deficiente.
Ishizu lo conocía bastante bien y sabía que era lo que tramaba. Con dulzura, tomó del brazo s Tea y la condujo a la salida.
-El trato es que seré yo la que le enseñé. Por ahora no te corresponder mostrarle cómo se maneja la compañía.
A Kaiba no le quedó más remedio que dejarlas marcharse. Su pecho ardía de furia, colocó su puño en el escritorio respirando violentamente.
-No creas que esa chica será mi empleada en tu lugar.
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La oficina de Ishizu era mucho más cómoda y está respiró aliviadamente cuando entró en ella, sin notar que Tea estaba tensa y con un aura oscura rodeándola.
-Perdona que llegara a esta hora. Creo que desde mañana tendré que llegar más temprano de lo que mi horario pide.
Depositó sus cosas en su escritorio y giró sobre si misma descubriendo a una joven cabizbaja y triste.
-Déjame adivinar ¿te dijo algo hiriente?
La conmoción que Tea mostraba, junto con su cabeza gacha, fue la forma en que respondió a la interrogación de Ishizu que, con ternura, se acercó a ella y la estrechó en sus brazos como si de su hermana se tratara.
-No tomes en cuenta lo que dice. Sólo está herido espiritualmente, pero no es tan malo como parece.
-¿Qué no lo es?
Tea habló sarcásticamente. La dama egipcia la miró detenidamente con las manos en los hombros de la chica.
-Aunque te parezca increíble, Kaiba es un hombre lleno de dolor y sufre más de lo que todos se imaginan.
Tea frunció el ceño extrañado. Creyó que Ishizu mentía, pero pudo percibir en su agradable voz que hablaba con toda la verdad de su corazón.
-Usted tiene aprecio por él ¿no es así?
Ishizu suspiró.
-Es un hombre que lo único que pide a gritos es tener a alguien que lo ame como antes.
-¿Cómo antes?
Tea reparó en que Ishizu hablaba en pasado. Daba a entender que Kaiba había vivido algo terrible en su niñez y que por eso se convirtió en el hombre cruel y grosero que era ahora.
Dio una bocanada de aire y soltó a la joven, sonriéndole cálidamente.
-Bueno, no sigamos así. Vamos a comenzar a trabajar. Te enseñaré todo lo que sé para que estés lista en los dos meses restantes.
Se dirigió a un estante lleno de papeles y documentos dejando a una bella joven suspirando cansadamente. Era sólo el comienzo.
Continuará...
Katsuya-Sunoichi: Es un placer verte por aquí nuevamente :) Exacto, Kaiba es malo por ese suceso traumático de su infancia. Eso sí que fue sorprendente; que lo odiaras por momentos en mi historia, puesto que también es un personaje que amo mucho y tramo de describir ambos lados de la moneda. Muchas gracias por los elogios. Veremos cómo continúa desarrollándose la historia de este trío (se oye raro eso, jajajajajaja). Por alguna razón siempre he imaginado a Yugi muy parecido a Yami cuando crezca. Besos, amiga ;)
