Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.
Parte 2
"Reencuentro"
Capítulo 15 (30)
Tea no volvió a visitar la casa de Kaiba desde ese entonces. Tenía miedo de lo que pudiera pasar. También evitaba tener contacto con él por el temor de que le dijera algo o la despidiera. Para su buena suerte, nunca la llamó a su despacho con esa intención, ni mucho menos para intimidarla, pero su trabajo se convirtió en un mar de tensión a partir de ese día. Sus labores en la empresa daban frutos: Ishizu pronto le dio toda su confianza al ver su avance como secretaria y estaba muy orgullosa de la joven. Tea se alegraba de que Ishizu no notara esa tensión que había entre ella y el CEO.
Cada vez estaba más próximo el día en que Ishizu se iría de la empresa para siempre; para la sorpresa de Ishizu, Kaiba no parecía triste ni apesadumbrado como antes.
-Señor Kaiba, en unas pocas semanas será mi retiro. Justo ahora estoy arreglando detalles que quedaran en sus manos y en las de mi suplente.
Kaiba no contestó. Esa suplente lo traía enloquecido con tantas cosas vividas. Aún no podía soportar que ella hubiera visto su cicatriz en la espalda.
-¿Cómo va el desarrollo de esa joven?
-Es mejor de lo que creí. Aprende rápido y es muy agradable.
El silencio del CEO atrajo a la dama egipcia que arqueó una ceja extrañada.
-¿Pasa algo entre tú y Tea?
-Yo no tengo nada que ver con ella.
-Más vale que no la conviertas en tu juguete.
Kaiba levantó el rostro a ella.
-¿Qué tratas de decir con esas palabras? Sé específica.
-Sabes de qué estoy hablando-Ishizu era firme en su tono-No la conviertas en tu juguete de placer para consolarte. Consigue a otra que te complazca cuanto desees.
-No me hables de esa forma-Seto entrecerró sus ojos.
-Esa chica no se merece terminar de esa forma.
Viendo que no recibía respuesta del empresario, abandonó la oficina dejando a Kaiba sumido en sus pensamientos. No había pensado en ese asunto todavía.
Tea revisaba los documentos en la oficina de su superiora cuando recibió, directo en su celular, una llamada que le alteró los nervios notoriamente: pertenecía a Seto Kaiba.
-Bueno.-le temblaba la voz.
-Desde hoy quiero que vuelvas a presentarte en mi casa a tus deberes.-su tono severo indicaba que no aceptaba quejas.
-Pero señor, yo sólo soy una secretaría…
-Preséntate en mi casa hoy o verás lo que soy capaz de hacer.
Colgó. Tea tuvo miedo. Una lágrima solitaria resbaló por su mejilla.
Al entrar nuevamente, tras una semana de ausencia, a la casa del CEO tuvo que admitir que le gustó. Si bien su trabajo era limpiar, por alguna razón que no entendía, extrañó su rutina en la mansión del empresario rico.
-Señor Kaiba, ya llegué.
No obtuvo respuesta, así que decidió iniciar su labor. Esta vez tendría cuidado de no volver a molestar a su amo.
Finalizó su trabajo al transcurrir dos horas de asear el hogar entero. Para su asombro, fue algo placentero volver a cuidar del hogar de su jefe. Otra vez fue el turno de encargarse de la piscina. Tragó saliva y se dirigió allá. Ya no fue sorpresivo para ella ver a Seto Kaiba sentado en la misma posición y en el mismo lugar que cuando descubrió lo que ocultaba en su espalda.
Tea tuvo vergüenza de ella misma. Había averiguado, de una forma inadecuada, algo que parecía ser un secreto del CEO. Eso no estaba bien; era normal que Kaiba la odiara, aunque si ese era el caso no entendía porque no la despedía. Pensándolo bien, Kaiba siempre la odio.
Quedó petrificada en la sala mirando a su jefe. Ya no era confiable acercarse a él cuando estaba en ese trance, donde parecía que las horas pasaban sin que Kaiba notara el pasar del tiempo. Él le daba la espalda, sentado en su silla. Sintió pena por él; era la primera vez que se llenaba de compasión por ese hombre.
Mientras tanto, Kaiba supuso que la chica estaba ya en la casa, pero no le interesaba verla; al menos por ahora. Detestaba que lo hubiera descubierto, que viera su cicatriz; la marca que cambió su vida para siempre. Si ya despreciaba a Tea, ahora la odiaba más que antes, sin embargo por más que intentaba no quería despedirla. Algo lo detenía, no sabía qué era, pero era algo extraño en él.
Revisó su reloj y, por la hora, imaginó que Tea ya había terminado su trabajo como sirvienta. Se levantó, se quitó su saco, junto con su camisa, destapando otra vez su cuerpo y dejando ver la enorme cicatriz causada por la herida de bala de su espalda.
El cuerpo de Tea tembló desde su sitio ¿lo hacía apropósito? ¿Por qué le mostraba de nuevo esa marca? ¿Lo hacía para molestarla o para llamar su atención?
Seto tomó una pomada en la mesa de noche, intentó ponérsela en la herida, pero le resultó difícil untársela ya que debía estirar el brazo para alcanzar el punto donde estaba la espantosa marca. Se esforzó por alcanzar la magulladura y untar el ungüento, pero por más que intentó, no pudo hacerlo.
Fue entonces que una oleada de compasión invadió a Tea; tal vez Kaba era malvado con ella, pero era un ser humano que necesitaba apoyo en situaciones como esta. Armándose de valor, salió hacia donde estaba la piscina y sin pedir permiso del jefe, agarró la pomada, casi arrebatándola de las manos del CEO, y se la colocó en la espalda.
Kaiba se sorprendió cuando notó que alguien le arrebata su ungüento, giró y vio a Tea que, con firmeza en sus movimientos, le puso la pomada. Sintió los suaves dedos de Tea rozando su piel, eran similares a caricias. Cerró sus ojos disfrutando del momento; ¿disfrutar? Sí, estaba gozoso de sentirse cuidado por Tea, la chica por la que más odio había en su corazón. De repente se dio cuenta que el desprecio que tenía por ella disminuyó de forma drástica. Aunque no podía decir que le agradara, por lo menor no la detestaba como antes.
-Gracias.
Por un momento creyó que estaba oyendo mal. Sus dedos se detuvieron dejando de untar la crema, dedicando una mirada de confusión y sorpresa en ella. Tea jamás pensó que escucharía algún día a Kaiba decir una palabra tan importante en el vocabulario del ser humano.
-Gracias por ponerlo.
Petrificada en su lugar, Tea estaba perpleja. Suponiendo que algo raro le pasaba a Seto, no era normal una actitud tan humilde en él.
-¿Ya terminaste?
Kaiba se giró ligeramente y la sacó de sus casillas.
-¿Eh? No, lo siento.
Continúo con la tarea, colocando con delicadeza la crema para cicatrización notando, con mayor detalle, que la cicatriz era de bala. Un agujero que había cerrado, pero quedaba una marca de cirugía. Por el tipo de herida supuso que era la clase de cicatriz que nunca se podría quitar. Nuevamente la compasión se hizo presente en su corazón.
-Ya terminé.
Depositó la pomada en su lagar y se retiró para seguir con su deber de limpieza, cuando una mano apresó su brazo. Volteó y descubrió que Seto Kaiba la mantenía agarrada del brazo.
-Quédate un poco más, por favor.
Kaiba estaba cabizbajo; sin contacto visual con la joven. Tea no salía de su sorpresa. Caviló por varios segundos si debía obedecer o retirarse, hasta que decidió sentarse a su lado en la otra silla que acompañaba la del CEO.
Por tiempo indefinido contemplaron la noche en silencio. Seguidamente Tea miraba de reojo al CEO esperando algún movimiento por parte de él, pero este parecía estar sereno y sin inmutarse. Varios minutos pasaron hasta que Kaiba le dirigió la palabra.
-¿Te gusta trabajar aquí?
Tea quedó anonadada por la pregunta que la sacó de sus pensamientos. Miró al hombre que tenía la vista fija en el cielo.
-S…si…claro. Me gusta.
-¿A pesar de lo malo que he sido contigo?
-Eso es independiente del trabajo.
-¿Por qué me ayudaste hace rato?
Tea no supo qué responder. ¿Por compasión? ¿Por qué era un humano como ella? ¿Por qué veía dolor en él? ¿Por qué comenzaba a agradarle? Definitivamente la última cuestión no era correcta.
-¿Habría un motivo para no ayudarlo?
-Todas las cosas que te hago pasar en la empresa.
-Es un humano.
Kaiba giró sus ojos a ella, mientras Tea miraba el cielo.
-Usted y yo somos humanos que necesitamos apoyo el uno del otro. El no llevarnos bien no es motivo para no recibir o aceptar ayuda.
Kaiba volteó directo a mirarla seriamente.
-No sé qué fue lo que le sucedió para tener esa cicatriz, pero ver que alguien sufre hace que yo también recuerde las cosas difíciles que he vivido y no puedo dejar que alguien más pase eso.
Ensimismada en su reflexión, no se percató de que, por primera vez desde que trabajaban juntos, Kaiba la miró con orgullo y agradecimiento.
-En momentos como este, lo mejor es olvidar las diferencias que tenemos y cualquier sentimiento de odio que nos lleve a despreciar a los demás. Las personas que no dejan atrás esa clase de sentimientos no pueden ayudar al prójimo. Ese es el motivo por el que tomé la firme decisión de ayudarlo.
Tea bajó la cabeza enfocando su mirada en el agua de la piscina.
-Aunque no nos llevemos bien, el trabajar aquí me resulta confortable. No hay motivo para que no le brinde apoyo si lo necesita.
Tea no se atrevía a mirarlo a los ojos; si lo hacía podría quebrarse y perder el hilo de las palabras que estaba diciendo. No pudo ver la mirada del CEO, la mirada tan diferente que el CEO le dedicaba, ni la propia Ishizu hubo visto aquello en todo el tiempo que llevaba con Seto.
Unas manos masculinas tomaron el rostro de Tea girándola; ella no reaccionó a tiempo. La sangre se congeló en sus venas cuando los labios de Kaiba se juntaron con los de ella, abrió sus orbes azules sin poder creer lo que estaba viendo. Recobró sus cinco sentidos e hizo esfuerzos inútiles por zafarse del agarre varonil. Lo empujó, le golpeó el pecho, pero él no la soltaba.
Reunió toda la fuerza que tenía y estampó su mano en la mejilla de Kaiba. Este se llevó una mano a la mejilla afectada mientras Tea respiraba con dificultad.
-¿Cómo se atreve a hacer eso?
Corrió a la salida. Kaiba se quedó noqueado sin saber que hacer hasta que él también corrió detrás de ella alcanzándola en la puerta. La agarró de las muñecas inmovilizándola, la atrajo hacía si y la apretó contra su cuerpo abrazándola.
-¡Suélteme! ¡Déjeme! ¡Basta!
Intentó soltarse del abrazo del CEO pero le fue imposible. La altura y la fuerza de él eran superiores a las de ella, por lo que su cuerpo quedó aprisionado contra el de Seto. Su cabeza quedó recargada en el pecho de él.
-No te vayas.
Tea detuvo sus intentos de huir. La voz del empresario se oía preocupada pero con serenidad al mismo tiempo. Giró sus ojos de un lado a otro sin saber qué hacer. Sólo podía escuchar lo que decía su jefe.
-No pienses mal de mí.
Poco a poco Tea se fue tranquilizando, su respiración recuperó su ritmo normal, pero continuaba anonadada con lo que decía el CEO.
-Sólo quería sentirte junto a mí. Fue un impulso tonto.
Para Tea era una justificación ilógica. ¿Sólo quería sentirla? ¿Sentir que? ¿Sentir su cuerpo? ¿Sentir sus labios? ¿Desde cuándo Seto se comportaba así?
-Por favor, que esto no se repita.
-No pasará de nuevo.
Unos minutos pasaron hasta que Kaiba la liberó de su agarre. Ambos se miraron a los ojos fijamente; por alguna razón curiosa los dos creían que algo especial los conectaba, pero no sabían de qué se trataba todo esto. ¿Qué podía unir a esos dos seres tan diferentes, no sólo de personalidad, sino de clases sociales?
-Debo irme.
-¿Volverás mañana?
-Sí eso quiere.
-Eso quiero.
-Entonces mañana me presentaré como siempre.
No esperó palabra alguna del empresario. Salió apresuradamente de la mansión cerrando la puerta tras de ella.
Kaiba miró la escena sin moverse en su sitio. Se tocó los labios donde aún permanecía la sensación del contacto con Tea. Supo en ese momento que Ishizu ya no sería su compañera de apoyo para sus traumas, sino la chica que acababa de salir de su hogar.
Afuera, Tea tomó un taxi rumbo al orfanato. Se veía consternada, estaba agitada y nerviosa. Mientras avanzaba a su casa, se llevó los dedos a sus labios y se estremeció. Un escalofrío recorrió su cuerpo entero, mientras una sensación rara se apoderaba de su ser: era su primer beso.
Continuará...
Les aviso a los lectores que pueden seguir mi página de facebook para más información sobre este long fic y otras historias de esta humilde escritora de fanfics.
Cote Dark Dangerous Love: Ya es un avance el que Tea sepa sobre el pasado de Kaiba, pero aún falta más por ver para completar el rompecabezas milenario XDDDD. Me recordaste a la serie cuando dicen que Kaiba al sonreír mata a un perrito, jajajajaja. Ya verás, ya verás lo que pasará, ñaca ñaca.
