Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.
Parte 2
"Reencuentro"
Capítulo 20 (35)
La gente comenzaba a sospechar que había algo más allá entre el CEO, Seto Kaiba, y la secretaria Tea Gardner. La amabilidad que mostraba para con ella y el aumento de su sueldo pronto se convirtió en el tema de conversación y recelo por parte de los empleados de KC.
¿En qué momento Kaiba se volvió un hombre blando y comprensivo? ¿Por qué sólo tenía esa actitud con Tea y a los demás los trataba igual o peor?
En poco tiempo, Tea fue un blanco vulnerable de ataques por parte de sus compañeros envidiosos, especialmente de mujeres.
Llegaba al trabajo y era atendida de forma áspera, no le contestaban cuando dirigía la palabra a alguien, algunos no atendían sus llamados. Era muy obvio que nadie la quería allí.
Decidió buscar al único trabajador que la trataba normal: Roland.
-Roland ¿puedo preguntarte algo?-interrogó Tea intrigada.
-Por supuesto. ¿Qué desea, señorita?
Roland se veía nervioso. Sabía cuál era la pregunta de Tea. Él estaba al tanto de la situación.
-¿Sabes por qué todos los que trabajan aquí me tratan mal?
El hombre tragó saliva y sudó frío.
-Temo decirle que no entiendo de qué me habla, señorita Tea.
-Estoy segura que tú estás enterado de todo.-dijo Tea enojada-Sé que los empresarios me odian, pero no entiendo el motivo. Necesito saberlo.
Volvió a tragar saliva con el nerviosismo visible.
-Bueno…-Tea le indicó con una seña que hablara-Bueno…lo que sucede es que…
Azotó la puerta con tal fuerza que vibraron las paredes. Kaiba estaba sentado en la sala esperando a Tea y se sorprendió enormemente cuando la vio entrar con esa furia notable en ella.
-¿Qué sucedió?
-Lo saben.-fueron sus únicas palabras antes de sentarse bruscamente en el sofá frente a Kaiba.
Tiró agresivamente su bolsa en el piso perfectamente limpio. Desde que ella y Kaiba se volvieron pareja, Tea ya no se encargaba de la limpieza del hogar; todo volvió a la normalidad para los encargados del aseo.
-¿De qué estás hablando?-preguntó Kaiba también comenzando a enojarse.
-Tus empleados.-dijo Tea enfurecida al tiempo que sus manos formaban puños-Saben que tú y yo andamos juntos.
-¿Cómo lo averiguaron?-arqueó una ceja Kaiba impresionado.
-Alguien averiguó lo del aumento, nos estuvo vigilando y llegó a la conclusión de que andamos juntos.
-Técnicamente es cierto. Eres mi novia.
Aunque hablaba de forma serena, Kaiba también se veía un poco molesto de que la gente se metiera en su vida privada.
-No lo entiendes.-refunfuñó Tea-Dicen que soy tu amante y que me estoy aprovechando de que eres un hombre rico y atractivo para sacarte dinero.
La gota que derramó el vaso. Kaiba apretó la mandíbula claramente enojado.
-Vaya. Así que aparecieron los metiches.
-Es curioso.-habló más tranquila-Hemos ocultado muy bien mis visitas aquí desde que me encargaba de asear tu hogar y ahora resulta que nos descubren.
-Dicen que los enamorados se vuelven tontos.
Tea quedó atónita ante el comentario de su novio. Kaiba no era expresivo sobre sus sentimientos, al menos no como otras personas.
-Tendré que buscar una solución a esto.-dijo Kaiba levantándose del sillón.
-¿Qué harás?-preguntó Tea imitándolo.
-Averiguaré quienes hablan sobre nosotros y los despediré.
Caminó hacía el teléfono con paso firme y Tea supo que iba en serio. Corrió a su lado y lo detuvo agarrándolo del brazo.
-¡No hagas eso!
-¿Por qué no? Se están metiendo en un terreno que no les corresponde. Con mi vida personal nadie se mete.
Seto lucía furibundo. Él tenía la culpa por no haber hecho pública su relación con Tea: iba en serio con ella. Por lo cual, no existían motivos ni causas para ocultar su relación.
-Si los despides se quedarán sin nada. Ellos trabajan por necesidad.
Ahí va de nuevo: la compasión de Tea. Esa que ni el hombre más cruel del mundo podía resistir. El corazón de Kaiba era muy flexible con Tea. Admitía que ella estaba en lo correcto; después de todo Tea siempre trabajó por necesidad.
-Si no quieres que haga eso, entonces ¿qué propones que haga?
Los ojos azules de Tea miraron fijamente a los de Kaiba. No estaba segura de lo que quería con respecto a eso. Una parte de ella quería revelar al mundo entero que era pareja de Kaiba, que estaba enamorada de él y que era correspondida. Pero la otra parte pensaba en su chico; él saldría perjudicado si se sabía que andaba con una secretaria, en especial por el tipo de contrato que hizo con ella para tenerla en su empresa.
Sin mencionar que Martha aún no sabía nada de Kaiba; para ella sería un golpe fuerte saber que su hija adoptiva era novia de Kaiba y que no parecían ir en algo más formal.
Inclinó la cabeza, con la mirada puesta en el suelo.
-No lo sé.
Kaiba parpadeó varias veces antes tomar el rostro de Tea del mentón obligándola a fijar sus ojos en los suyos de nuevo.
-Sé que te preocupas por mí, pero creo que lo mejor es que esto se sepa por todos de una vez.
Tea casi se tambalea con esas palabras.
-¿Qué?-cuestionó casi en un suspiro.
-Es el momento de que hables con Martha sobre lo nuestro.
Recargó su espalda en la puerta de entrada del orfanato. Era de noche cuando volvió a su hogar, así que todos dormían. Lanzó un suspiro mientras descansaba la cabeza en el respaldo de la puerta.
Los preciosos momentos que vivía con Kaiba estaban grabados en ella. Casi de la misma forma que un tatuaje en la piel.
Flashback
-¿Con Martha?
La voz se Tea se oía asustada.
-Ella es tu madre. Tiene el derecho de saber que eres mi pareja.
La joven retrocedió, sus piernas le temblaron. Era evidente que no desea decirle a Martha por miedo a la reacción de ella.
-Es solo que…-Kaiba la miró confuso-…es que…Martha se podría enfurecer si descubre que la engañé.
-¿Por qué sería un engaño?
-Ella supuso que yo tenía un chico al que veía, pero no sabe que eres tú. Podría enloquecer si se entera de quien se trata.
Otra vez Kaiba parpadeó. Guardó silencio por unos segundos hasta que le dio la espalda a su chica.
-Si tú no le dices nada, iré yo personalmente.
Un balde de agua fría cayó sobre Tea.
-¿Qué cosa?-estaba pasmada.
-Si hoy no hablas con ella sobre lo nuestro, yo mismo me presentaré para decirle a Martha que eres mi novia.
-¡No hagas eso!-gritó Tea.
-Entonces dile que eres novia de Seto Kaiba.
Nuevamente se puso frente a ella.
-No me amenaces, Seto.-comentó Tea resignada.
La cara de Kaiba estaba seria. Dio un paso hacia ella y tomó el rostro de la chica entre sus manos con cariño.
-¿Acaso no te das cuenta?
Tea sintió el aliento de Kaiba en sus mejillas.
-Yo voy en serio contigo.
Los orbes azules de Tea se abrieron al tiempo que se conectaban con los de su novio.
-Mi plan no consiste en tenerte como amante o novia solamente.
El corazón de Tea latió a mil por hora. Pensó que soñaba al saber lo que Kaiba intentaba de decirle.
-Quiero que seas mi esposa.
Fin del flashback
Tea sonrió cálidamente con el calor subiendo por sus mejillas. En sus oídos resonaban esas palabras de Kaiba. Esposa, Kaiba se quería casar con ella. Llevó una mano al pecho intencionalmente para sentir de nuevo los latidos de su corazón.
-Su esposa…
-¿Esposa de quién?
La voz femenina y madura la sacó de sus casillas. Volteó en dirección dónde provenía esa voz.
-Martha.
De pie en el vestíbulo, Martha la veía con los brazos en jarras y el rostro inexpresivo. Tea tragó su propia saliva; era el momento justo que esperaba.
Continuará...
Cote Dark Dangerous Love: Dicen por ahí que del odio nace el amor, jijijiji. He aprendido que cuando uno es sincero al hablar, automáticamente el resto de las personas se sinceran; así que eso es justo lo que Tea y Kaiba vivieron al revelar sus pasados respectivamente. ¿Te refieres a cuando Kaiba quedó en coma tras haber perdido el duelo contra Atem en el manga? Recuerdo algo así. Ya verás lo que sucederá, muajajaja.
