Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.
Parte 2
"Reencuentro"
Capítulo 21 (36)
El café humeaba mientras Tea no le quitaba los ojos de encima. De des en cuando volteaba de reojo a ver a su madre que no había abierto la boca desde que la oyó hablando consigo misma. El silencio era incómodo; una atmósfera pesada se adueñaba del ambiente de la cocina.
-Martha…
-No me lo digas.
Tea calló, se mordió los labios para no continuar hablando. Seriamente, Martha se sentó frente a ella en la mesa.
-Así que estaba en lo correcto cuando supuse que tenías novio.
La joven dudó antes de responder con un movimiento de cabeza afirmativo.
-¿Puedo saber por qué no me dijiste nada?
Las manos de Tea apretaron la taza llena de café. Buscaba las palabras correctas para decir la verdad.
-Quería decírtelo.
-Eso no me parece que sea cierto.
Los ojos de Tea la miraron suplicantes. Pidiendo que confiara en ella otra vez.
-Es verdad.
-Por lo que veo llevas tiempo ocultando esa relación.
Martha frunció el ceño enojada. Se mantenía serena por los niños, pero estaba seria y con un aura de inconformidad.
Para Tea ese momento fue el peor; las mentiras no eran posibles. Agachó la cabeza y asintió. Martha se enfureció, así que tomó aire para no gritarle.
-¿Hace cuánto son novios?
-Hace dos meses.-respondió cabizbaja.
-Yo recuerdo que te arreglabas mucho antes de dos meses.
La memoria de Martha era mejor que muchas. En ocasiones, Tea deseaba tener esa memoria para recordar su pasado borroso.
-Es que trabajé en su casa por un tiempo antes de que nos volviéramos pareja.
-¿Trabajaste con él?
Martha no tardó en saber todo. Abrió los ojos sorprendida.
-Espera…¿acaso es…?
Tea levantó el rostro y le sostuvo la mirada mientras asentía. El semblante de Martha se puso más frío e inexpresivo que antes.
-Tea, temo que no puedo aceptar algo así.
El corazón de Tea se paralizó.
-¿Por qué no?
-Sabes muy bien todo lo que nos hizo ese hombre. Es un monstruo.
-No lo es. Aún no lo conoces.
-Todas las chicas que se enamoran dicen eso.
Martha hablaba tranquilamente; controlando su ira interna.
-Kaiba y yo vamos en serio. Él fue el que me pidió que hablara contigo sobre nuestro noviazgo.
Los pequeños ojos de Martha se encogieron más de lo que ya estaban.
-¿Va en serio? Entonces por eso dijiste algo sobre "esposa" ¿no es cierto?
Tea la miró en silencio y asintió. La mandíbula de Martha se tensó.
-¿Él ya te pidió matrimonio?
-Hoy lo hablamos. Nos queremos casar y nos gustaría tu bendición.
-¿Crees que aprobaré que te cases con un hombre como él?
-Yo también creí que era malo, pero cuando lo conocí pude ver que no es malo.-dijo Tea casi en un grito que trataba de ahogar en su garganta-Él es una buena persona. Siempre es amable conmigo y me contó su historia. Es parecido a mí.
Pero nada podía convencer a Martha de lo contrario.
-Me hace pensar que te gusta porque es muy similar a ti.
-No me gusta. Yo lo amo. Es muy diferente.
Incrédula, Martha pensó que estaba oyendo mal. La seguridad con que Tea dijo que amaba a ese hombre rico; no había duda en su voz.
-Cuando te gusta alguien sólo es el físico, pero al amarlo es porque conoces tanto las cosas buenas como las malas. Yo amo a Seto Kaiba por la persona que es.
Sin flaquear, sin dudar. Tea estaba segura de sus sentimientos. Su expresión al hablar de Kaiba no sonaba como una niña encaprichada, sino como de alguien que en verdad conocía lo que significaba la palabra "amor".
Tras minutos de silencio, Martha habló.
-Si es verdad que se quiere casar contigo dile que venga a verme en persona.
Una sonrisa iluminó el rostro de la joven.
-Veré si en verdad ese chico es digno de estar contigo. El dinero no es suficiente para que te deje ir con cualquier hombre.
Tea asintió.
-Muchas gracias. Se lo diré hoy mismo.
Martha no contestó. La joven bebió su café, se puso en pie y tras un gesto de despedida se fue directo a su cuarto. La mujer estaba sola, sumergida en sus pensamientos.
-Espero que sí estés correspondida.
.
.
-Ella dice que desea platicar contigo personalmente.
Tea centelleaba de felicidad mientras hablaba por celular con su novio. Obviamente, sonreía complacida ante la posibilidad de pasar el resto de su vida junto a Seto Kaiba.
-Adivine que tu madre querría verme. Ya estaba preparado para eso.
Aunque estaba del otro lado del auricular, Tea pudo percibir que Kaiba sonreía complacido.
-¿Crees que la convenzas de lo nuestro?-interrogó ligeramente nerviosa.
-Le diré la verdad y sé que eso nos beneficiará.
La chica sonrió.
-¿Qué día vendrás a hablar con ella?
-¿Te parece mañana?
-De acuerdo. Te esperamos después del trabajo.
No obtuvo respuesta por parte del CEO. Al menos con lo referente al último comentario de Tea.
-Bueno, avisa que iré, por favor.
-Lo haré. De eso no te preocupes.
Hubo un silencio mientras ambos sonreían desde sus respectivos lugares. No podían verse, pero sentían esa luz de alegría que los inundaba espiritualmente. Tanto para Kaiba como para Tea era la primera vez que conocían ese sentimiento llamado felicidad.
-Te amo, Seto.
Tierna, dulce, amorosa. Su pecho explotaba con tantas emociones positivas en medio de sus tormentos debido a su pasado.
-También yo.
Una vez que se despidieron y cortaron la comunicación, Tea contempló el cielo nocturno por la ventana. Recordó la sensación de esa noche.
Fue de noche cuando supo que Kaiba la amaba; cuando se besaron por primera vez con verdadero amor. La noche en que hizo el amor con él, en que le entregó su virginidad sabiendo que era el hombre indicado.
La luz de la luna y las estrellas brillaban en el horizonte mientras Tea analizaba algo que había pasado desapercibida: desde que se enamoró de Seto sus pesadillas habían terminado.
Esos sueños donde se veía a ella misma de niña huyendo por la ciudad, solitaria y asustada, ya no la interrumpían a medio descanso para traerle caos.
Repentinamente, como un rayo que cae del cielo, pasó por la mente de Tea el único recuerdo que quedaba de su vida familiar; o lo que suponía ella, debía ser de algún pariente.
Abrió el cajón de su escritorio y sacó el pedazo de corazón tallado en madera con el escrito encima: "Yu An".
Su corazón le decía que era importante ese tallado, pero no podía averiguar nada sobre él. Era el único secreto que le guardaba a Kaiba: la existencia de ese pedazo y lo valioso que era para ella.
Lo volvió a meter en el cajón. Por ahora, era ya sólo una parte de ese pasado que no deseaba recordar. Su enfoque era hacía el futuro con su nueva vida junto a Kaiba.
Continuará...
Cote Dark Dangerous Love: Pues ya viste su reacción en este capítulo. Es lógico que no apoye algo así, pero faltan más detalles de estos asuntos maritales. Nunca me ha gustado la gente envidiosa; son odiosos y se creen superiores. Aunque tal vez les trajo algo bueno a este par, jijijiji. De hecho he sabido de gente que rápidamente expresan sus deseos de casarse. Personalmente a veces creo que es mejor ir un rápido, pero depende de la situación. Ya llegará ese momento escalofriante, muajajajaja (risa macabra).
