Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.

Parte 3

"Encrucijada"

Capítulo 2 (40)

-¿¡Japón!? ¿Irán a Japón?

Martha creyó que su hija le jugaba una broma pesada; debía tratarse de eso.

-Así es. Está decidido. Dentro de una semana aproximadamente nos vamos allá.

Tea tomaba el té con su madre. Aunque no era continuamente, Tea trabajaba en el orfelinato con su madre y los niños. Estar casada con un hombre rico no significaba que no podría trabajar con nadie. Al principio Kaiba no estaba muy convencido ya que deseaba que su mujer no trabajara, sino que estuviera en casa y se divirtiera como le placiera sin responsabilidades, pero Tea era independiente desde niña así que su corazón deseaba volar libre. Fue por esa razón que Kaiba terminó aceptando que ella trabajara cuando quisiera y apoyara al orfanato como era su deseo siempre.

-¿Estás segura de que quieres ir a ese País? Siempre dijiste que los países asiáticos te hacen sentir nostalgia.

Y era verdad, porque Tea presentía que allí estaba su tierra natal, el lugar donde nació.

-Quiero ir a Japón. Apoyaré a Seto en lo que sea y si eso nos lleva a otro país, lo acompañaré a donde sea.

-Toma en cuenta que Japón es, probablemente, el país donde naciste y tal vez haya pistas o indicios de tus padres.

La palabra "padres" atravesó el corazón de Tea como una flecha encendida en fuego. A veces conservaba la esperanza de conocer a su familia real, a las personas a las que quizá pertenecía ese colgante que aún guardaba entre sus objetos más valiosos. "Yu An", las sílabas talladas en ese medio corazón de madera.

-Sé a la perfección todo eso, pero decidí dejar atrás mi pasado cuando me uní a Seto así que no lo abandonaré en una situación así.

Martha frunció el ceño, no muy convencida de lo que planeaba hacer su hija.

-Tea, sé que tu deber como esposa es estar junto a Kaiba en las buenas y en las malas, has cumplido perfectamente ese papel en estos dos años, pero te sugiero que lo dejes marchar solo por tu propio bien.

Tea negó con la cabeza.

-Lo siento mucho, madre. Pero Seto y yo ya decidimos que nos iremos. Vine aquí con la idea de avisarte sobre nuestro viaje.

Martha hizo una negación con la cabeza, pero al final suspiró resignada.

-Supongo que siempre terminas haciendo lo que quieres.

-Desde niña mi deseo era encontrar pistas sobre mi pasado. Ahora no busco nada de él, pero si hallo algo tampoco lo despreciaré.

-¿Y si ese pasado destruye todo lo que has formado?

La garganta de Tea se atragantó y tosió ligeramente tras dar un sorbo a su té caliente. Le lanzó una mirada inquisitiva a su madre.

-¿Qué quieres decir con eso?

-No sabes sobre tu pasado. Puede ser algo malo como también algo bueno. Dependiendo de lo que sea, tu vida y tu matrimonio se pueden venir abajo si descubres algo que no sea agradable.

Un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Tea, sintió vértigo. Esa posibilidad había pasado desapercibida en su mente. Su mano temblaba mientras sostenía la taza media vacía de té.

-Lo afrontaré, sea lo que sea.

Tambaleándose, se puso de pie y camino a la salida del orfanato donde una limusina la esperaba.

-Nos vemos después, madre.

Cerró sin esperar respuesta por parte de Martha que la siguió con la mirada y observó por la ventana como se alejaba a toda velocidad.

Martha estaba muy preocupada por su hija.

-Tea, es mejor que cuides la vida que has formado por estos dos años.

.

.

Tea no podía dormir. Lo que Martha le dijo la había dejado intranquila todo el día. Los recuerdos de cuando habló con Kaiba estaban muy fijos en su mente y en su corazón.

Flashback

Kaiba estaba boquiabierto por la sorpresa de lo que le dijo su esposa.

-¿Qué dices?

-Lo que oíste. Iré contigo.

-¿Sabes que puede haber problemas si vas conmigo?-pregunto Kaiba con preocupación notoria.

-Lo sé. Corro riesgo de averiguar parte de mi pasado, pero eso me tiene sin problemas.

Kaiba estaba más que asombrado con la firmeza de su mujer.

-Podemos tardar años en volver aquí.

-Precisamente por eso es que decidí que iré. Los esposos debemos estar juntos siempre dándonos apoyo el uno al otro. Estuvimos mucho tiempo solos como para que ahora que nos necesitamos mutuamente nos separemos.

El corazón de Kaiba se removió por dentro en un vuelco. Igual que ella, lo que menos deseaba estar lejos de Tea y sentir esa soledad por mucho tiempo. Si bien ambos se daban su espacio, no era lo mismo unas horas o días a meses o quizás años.

Enternecido, Kaiba se paró de su asiento y caminó a ella hasta el otro lado de la enorme mesa. Extendió su mano a ella, Tea la tomó y se miraron fijamente.

-Me da gusto que vengas conmigo a Japón.

La abrazó con afecto mientras Tea esbozaba una sonrisa, preguntándose qué aventuras le esperaban en el país del sol naciente.

Fin del flashback

Aquellos instantes de absoluta felicidad con el hombre de su vida se esfumaron tan pronto como llegaron. Las palabras de Martha no podían eliminarse de su cabeza.

-¿Y si ese pasado destruye todo lo que has formado?

La sensación del miedo se fue apoderando de su alma y espíritu. Lo que menos deseaba era perder a Kaiba o acabar con toda la vida que estaba formando a su lado.

Tembló, ligeramente, y el movimiento hizo que Kaiba notara que algo le pasaba a Tea.

-¿Qué tienes?

Seto levantó su cabeza en dirección a ella. Ambos se daban la espalda, así que Kaiba estiró el cuerpo un poco para ver de reojo a su mujer.

-Nada, estoy bien.

Pero oyó que su voz estaba algo quebrada.

-Tu voz te delata. Y te conozco muy bien.

Tea esbozó una media sonrisa. Se conocían mejor que nadie.

-Es que…Martha dice que si voy a Japón puedo averiguar algo sobre mi pasado que amenace nuestro matrimonio.

Removiéndose en la cama, Kaiba giró completamente hacia ella.

-Date la vuelta.

Tea le daba la espalda. Poco a poco se giró completamente terminando frente a frente de su esposo. Su semblante lucía angustiado.

-¿Por qué crees que algo de tu pasado se revelará?

-Porque estoy casi convencida al 100% de que ahí está mi historia olvidada por esa guerra.

Kaiba ya había superado el tema; podía hablar sobre la guerra sin dolor. Tea fue parte de su ayuda y soporte para aguantar la pérdida de su hermano Mokuba.

-¿Y deseas averiguar la verdad sobre ti?

Tea pensó detenidamente antes de contestar.

-No.-negó con la cabeza-Hay momentos en que quisiera conocer a mis padres y saber por qué estaba en ese lugar cuando estalló la guerra.

Calló unos segundos.

-Pero ahora que estoy contigo considero innecesario averiguar lo que sucedió ese día.

Durante unos minutos Kaiba estuvo callado, hasta que acarició el fino rostro de Tea con las yemas de los dedos.

-Tampoco es mi intención que lo sepamos-dijo Kaiba afectuosamente-, pero si por alguna razón descubrimos algo relacionado a tu pasado, quiero que sepas que estaré contigo para afrontarlo.

Los ojos de Tea se volvieron vidriosos.

-Sea algo bueno o malo, te apoyaré y estaré contigo.

Tea tomó la mano de Kaiba y entrelazó sus dedos con los de él.

-Gracias por eso.

El CEO esbozó una pequeña sonrisa y luego depositó un beso dulce en los labios de su esposa. Ella le devolvió el gesto con más fervor y cariño haciendo que ambos se abrazaran en medio de las sábanas de su cama.

No permitirían que algo tan subjetivo como el misterioso pasado de Tea los separa. Si la trágica historia de Kaiba los unió más en vez de desunirlos, sería lo mismo con Tea si es que algo salía a la luz.

.

.

El jet privado de Kaiba estaba listo para el despegue desde la plataforma de vuelos en KC.

-Les deseo todo lo mejor a ambos.-dijo Martha despidiéndose de su hija.

-No olviden escribir.-dijo Ishizu llevando en sus brazos a un niño de dos años con el cabello blanco y largo.

-Contigo siempre tenemos comunicación.-dijo Kaiba en un dejo que le restaba importancia a Ishizu.

Tanto Tea como Ishizu conocían que Kaiba ocultaba sus sentimientos; él apreciaba mucho a Ishizu.

Tea, al igual que Pegasus, ignoraban la verdadera relación que ambos mantuvieron antes de formalizar un matrimonio concreto. Para ambos sólo se trataba de una amistad que no pasaba de pláticas y convivencias entre un hombre y una mujer que se agradan. Ni Pegasus, ni Tea suponían que entre Kaiba e Ishizu había habido mucho más que allá de eso, y era mejor no saberlo.

-Esperemos que no tardemos mucho en volver.-dijo Tea sonriéndoles a todos.

-Tea…

Las miradas de Martha y Tea se cruzaron, fijas la una en la otra.

-Recuerda lo que te mencioné y ten cuidado.

-Lo haré.

Martha se veía seria y preocupada, Tea estaba relajada confiando en que todo saldría bien.

Subieron al jet privado y esté despegó media hora después. Tea vio por la ventana a Martha y a Ishizu acompañada de su hijo y su marido, Maximillian Pegasus. Todos se despedían con las manos en alto y de pronto, Tea tuvo un vuelco en su corazón y en su alma que la hizo sentirse triste y dolida internamente.

Un presentimiento se apoderó de ella, la extraña sensación de que ese viaje cambiaría el curso de su vida para siempre, de tal forma que nada volvería a ser como antes.

Kaiba la miró fijándose en la respiración estresa de Tea y le tomó la mano con cariño obligándola a mirarlo.

-Todo estará bien. Lo prometo.

Tea le sonrió cálidamente.

-Sí, tienes razón.

Pero volvió a mirar por la ventana mientras se elevaba el avión especial para ellos dos, y el sentimiento cobro fuerza de nuevo. El sentimiento de que Martha tenía razón: su matrimonio y su vida darían un giro inesperado.

Lo peor de todo era que ya no había marcha atrás. Respiró hondo tratando de eliminar esos pensamientos de su mente y de disfrutar el viaje al lado de su marido.

Continuará...

Cote Dark Dangerous Love: La relación de Kaiba e Ishizu es buena después de todo; sólo que había mucho contacto sexual entre ambos. Es curioso porque yo siempre los he shippeado juntos a Pegasus e Ishizu. No podía esperar más con la boda, pero efectivamente; las cosas no serán color de rosa en este fic o dejaría de llamarme Ikaros, jajajajaja. Tenía que expresar ese lado dulce de Kaiba. Creo que todos los hombres poseen ese lado amoroso en su interior. La esencia del ser humano es el amor. En realidad la historia no comenzó en Japón sino en el país donde están ahora, pero luego haré un pequeño recordatorio para todos los lectores. La fidelidad de Tea no tiene límites, pero sí; su deseo es averiguar qué pasó cuando era niña.